Monday, February 04, 2008

Un momento para la oración


Marcos 5:18-20
Cuando Jesús subía a la barca, el hombre que había tenido el espíritu malo le pidió insistentemente que le permitiera irse con él. Pero Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: "Vete a tu casa con los tuyos y cuéntales lo que el Señor ha hecho contigo y cómo ha tenido compasión de tí." El hombre se fué y comezó a proclamar por la región de la Decápolis lo que Jesús había hecho con él; y todos quedaban admirados.
¿Qué me estás diciendo, Señor?
Reflexiones sobre la lectura de hoy

El hombre sanado pidió irse con Jesús; pero, requerido por Jesús, se queda en su casa para anunciar el Evangelio. Nuestro llamado a trabajar con Jesús, y nuestra asociación con Él, son todas iniciativas de Jesús. Como discípulos, esperamos que que nos diga qué debemos hacer y donde ejercer nuestro ministerio. En nuestras oraciones podremos percibir su llamado a participar en sus obras.

El llamado diario será para anunciar su Palabra, y en nuestro estilo de vida, su Evangelio, en los lugares y entre la gente que forman parte de nuestro diario vivir. Igual que Jesús, nuestro llamado es anunciar al Señor a nuestros amigos, y a compartir con los que nos rodean, la percepción de cómo Jesús trabaja en nuestras vidas.
De Espacio Sagrado

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