Joan Chittister es una monja benedictina estadounidense que siempre está en el ojo del huracán. Abanderada del sacerdocio femenino, conferenciante de éxito, escritora, periodista especializada en teoría de la comunicación y directora ejecutiva de Benetvisión. Es una mujer que rompe esquemas en una sociedad europea. Mejor interpretada en su país natal, pero con mala prensa en los ambientes ultra conservadores del Vaticano.
Publica diariamente en National Catholic Reporter, y Atrio traduce alguno de estos artículos. Yo me voy a referir al último titulado ¿Está el feminismo pasado de moda?. Y evidentemente voy a azuzar las iras de quienes abominan del feminismo porque lo suelen confundir con eso que han dado en llamar ideología de género.
Con independencia de lo que haya podido decir esta religiosa en otras ocasiones, he de reconocer que tiene razón al afirmar que para la mujer occidental el feminismo va diluyéndose, mientras que debiera seguir pujante frente a las atrocidades a las que se somete a la mujer en multitud de países.
Centrándonos en la India nos desvela que una adolescente dalit que había salido al servicio murió después de que cuatro jóvenes le rociaran con queroseno y le prendieran fuego porque se atrevió a protestar por sus abusos sexuales anteriores.
Según Renuka Chowdhury, Ministra para el Desarrollo de las Mujeres y la Infancia de India, “entre los años 2004 y 2006, cada año, se denunciaron más de 6.000 muertes [de mujeres] por causa de la dote” en India (The Times of India, Nueva Delhi, 12 de marzo). Traducción: aquellas mujeres cuyas dotes se consideraron pequeñas por la familia del novio fueron asesinadas para darle al novio la oportunidad de volver a casarse.
Hay aldeas llenas de prostitutas de trece años que han sido vendidas por su propia familia.
Lo curioso es que cualquier organismo internacional considera la educación como un factor esencial para liberar a la mujer de sus ataduras. Y si volvemos la mirada hacia nuestro pasado, no cabe la menor duda que el cambio de nuestra sociedad no sólo obedece a una coyuntura económica, sino también a un cambio cultural. Donde la mujer ha alcanzado un puesto al que nunca con anterioridad tuvo acceso.
Sin embargo lo que parece obvio sigue produciendo violencia de género y el complejo del varón domado. Si hoy las jóvenes no ven necesario ser feministas, es porque lo tienen todo conseguido. Sin embargo en la mayor parte de los países subdesarrollados, es esencial concienciar a las mujeres y educarlas para que puedan alcanzar la autonomía. Y se hace necesario modificar leyes que permitan la incorporación de la mujer al mundo social.
Yo me atrevo a afirmar que estamos ahora viviendo una época de regresión en los países musulmanes, donde la mujer va perdiendo derechos que la sociedad occidental considera ya consustanciales a su propio desarrollo.En este sentido la sensibilidad de la mujer occidental es imprescindible para que mujeres de otras latitudes puedan ser consideradas personas con los mismos derechos y deberes que los hombres. Sin que esto vaya asociado a ningún tipo de lucha de géneros.
Para finalizar quisiera ver en primera línea al hombre creyente como uno de los primeros en coger el testigo para liberar a la mujer de la servidumbre a la que es sometida en muchos países. Porque la fe nos iguala en dignidad tanto a los hombres como a las mujeres. Aunque mucho me temo que alguno sea capaz de airear un trozo del Antiguo Testamento para fundamentar la sumisión de la mujer al varón.
Y entonces si que entrará en juego la ideología de géneros. Ya que en definitiva cualquier grupo social opuesto a un orden injusto establecido por el Sistema, siempre ha sido considerado peligroso para la sociedad conservadora de su época. Por eso yo seguiré pensando que el varón lleva siglos ejerciendo de dueño de la mujer, y todavía no sabe verla como compañera. Y me preocupa que voces eclesiales consideren al feminismo factor desencadenante de la violencia de género.
Si la Iglesia se sitúa frente a la mujer y no la recibe como hermana en el camino de la fe, me temo que perderá sus mejores aliadas para este siglo XXI. Porque es obvio que estamos reinventando unas formas de relación que no se parecen en nada a las de nuestras antecesoras.En este sentido la labor de Joan Chittister y de quienes como ella denuncien una sociedad injusta me parece digna de elogio.
Carmen Bellver
Del Blog "Diálogo sin fronteras"
El periodista digital
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