Tuesday, March 18, 2008

Miles de fieles y líderes religiosos despiden en Roma a Chiara Lubich


Miles de fieles y líderes religiosos venidos de todo el mundo han despedido en la Basílica romana de San Pablo Extramuros a la fundadora del Movimiento de los Focolares, Chiara Lubich, que falleció la semana pasada a los 88 años de edad.

La ceremonia fue presidida por el cardenal secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, y concelebrada por 16 cardenales, entre ellos, el que fue secretario personal del Papa Juan Pablo II y amigo de Lubich, Stanislao Dziwisz, que acudió a Roma procedente de Cracovia.
Asimismo, acudieron numerosos representantes musulmanes, hebreos, budistas e induistas y líderes de las demás confesiones cristianas, entre protestantes, anglicanos y ortodoxos. Antes de que empezara la ceremonia, algunos de ellos dieron testimonio de la labor desempeñada por Lubich en el ámbito del diálogo interreligioso y ecuménico.

Los presentes acompañaron la entrada del féretro en la basílica con un prolongado aplauso, tras el que dio inicio la ceremonia. En la homilia, Bertone recordó la importante contribución de Chiara Lubich, que llevó el amor de Dios "al atormentado siglo XX". "Toda la vida de Chiara fue un canto al amor de Dios", resaltó.

Al igual que la Madre Teresa de Calcuta, Chiara Lubich figura entre los "pioneros de la caridad" del siglo XX, afirmó Bertone. El cardenal también leyó un mensaje especial del Papa Benedicto XVI, quien definió a Lubich como "una mujer de fe intrépida", "mensajera de esperanza y de paz".

En concreto, el Papa agradeció "el servicio que Chiara ha hecho a la Iglesia a través de su servicio silencioso e incisivo" y que siempre estuvo "en sintonía con el magisterio de la Iglesia", subrayó.
Al final de la ceremonia tres jóvenes focolarinas depositaron tres claveles rojos sobre el féretro, en recuerdo del día en que Lubich decidió fundar este movimiento y consagrar toda su vida a Dios, el 7 de diciembre de 1943, en plena Segunda Guerra Mundial.

Lubich se esforzó a lo largo de toda su vida en presentar el amor cristiano como fuente de una revolución personal y colectiva, capaz de sanar divisiones, conflictos y desigualdades sociales.
El periodista Digital

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