Tuesday, March 18, 2008

Tres Miradas de Semana Santa. LA MIRADA DESNUDA.


“Creció en su presencia como brote, como raíz en el páramo: no tenía presencia ni belleza que atrajera nuestras miradas ni aspecto que nos cautivase” (Is 53, 2)
En la pasión lo superfluo desaparece. Lo artificial no existe.
El ruido se acalla y se concentra la atención en lo esencial:
el servicio como tarea;
el amor como motivo;
el odio como causante del mal;
el perdón como respuesta;
la soledad, no siempre sonora, del justo;
el coraje y el temor de los seguidores.
Se desvanece lo que distrae nuestras miradas, y la atención se centra en el corazón del evangelio: un Dios que nos ama con locura, sí, a ti y a mí, tal y como somos.
Y que nos muestra un único camino.
Vivir dándolo todo. Todo.
Piensa en qué es lo esencial en tu vida.
Y en qué es lo esencial del mensaje del evangelio (el amor y el servicio).
Piensa en cómo ve el mundo quien mira desde el deseo de amar y servir.
Jesuitas de Castilla

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