Pesar causó el sensible fallecimiento del R. P. Pierre Malejacq Nedelec, a pocas semanas de haber celebrado 70 años de su ministerio sacerdotal. Sus restos fueron velados en la parroquia Sagrada Familia, donde fue párroco por 34 años y a la cual estuvo permanentemente ligado.
El padre Pedro nació en Francia el 19 de octubre de 1910, ordenándose de sacerdote el 6 de marzo de 1938, como religioso de la Congregación Asuncionista. Llegó a Chile como capellán de las Hermanas Carmelitas de los Andes. Llegó a la Arquidiócesis de Concepción, específicamente en Lota el año 1941, donde la Congregación tiene la parroquia San Juan Evangelista. En la Arquidiócesis prestó servicios en la “Parroquia San José” de Talcahuano y en la iglesia de Refinería en Penco (actualmente Parroquia “Divino Redentor”). En Julio del año 1948 llegó a la parroquia “San Juan de Mata” de Concepción y desde allí, dado la cercanía, atendió la parroquia “Sagrada Familia”, creada 5 años antes. En el año 1956, el 7 de diciembre, fue nombrado párroco de “Sagrada Familia”, labor que cumplió ininterrumpidamente hasta el 29 de julio de 1990, fecha en que jubiló como párroco. El Padre Pedro cumplió, así 34 años en dicha parroquia.Pese a sus 97 años de vida, el padre Pedro siempre sorprendió por su gran lucidez. En sus prédicas recordaba sorprendentemente las lecturas bíblicas y detalles de su largo ejercicio pastoral.
El 6 de marzo de 2006, cuando la comunidad parroquial celebró una gran fiesta por sus 68 años de sacerdocio, relató con lujo de detalles su labor, destacando que le correspondió construir la antigua parroquia y desarrollar un enorme trabajo de evangelización en el vasto sector. Por eso, sintió mucha alegría al reencontrarse con muchos amigos, que le habían preparado aquella celebración. Grande fue también su alegría cuando lo abrazó fuertemente un sobrino que llegó desde Francia para acompañarlo.
El 8 de marzo de 2008, también fue invitado a la celebración de sus 70 años como sacerdote a una Misa de Acción de Gracias. Él presidió la eucaristía y predicó con mucha fuerza el Evangelio del día. Emocionado, con lágrimas en sus ojos, expresó: “Estoy muy feliz…”.
Miembros de la comunidad parroquial que acompañaron al Padre Pedro recordaron que “ha sido un ejemplo de vida” e hicieron memoria de su espíritu alegre, dando gracias a Dios por su trabajo y larga vida.
Fuente: Comunicaciones Concepción - Iglesia.cl
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