Tuesday, March 25, 2008

Vía Lucis, por Jose Luis Martín Descalzo


Durante siglos las generaciones cristianas han acompañado a Cristo camino del Calvario, en una de las más hermosas devociones Cristianas: el Vía Crucis
¿Por qué no intentar -no (en lugar de), sino (además de)- acompañar a Jesús también en las catorce estaciones de su triunfo?
Esta meditación pascual es la que encierran las páginas que siguen.
Segunda estación SU SEPULCRO VACÍO MUESTRA QUE JESÚS HA VENIDO A LA MUERTE

Muy de madrugada, el primer día después del sábado, en cuanto salió el sol, vinieron al monumento.

Se decían entre sí: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del monumento?

Y mirando, vieron que la piedra estaba removida; era muy grande.

Entrando en el monumento, vieron un joven sentado a la derecha, vestido de una túnica blanca, y quedaron sobrecogidas de espanto.

Él les dijo: No os asustéis. Buscáis a Jesús Nazareno, el crucificado; ha resucitado, no está aquí; mirad el sitio en que le pusieron.
(Mc 16, 2-6)

Hoy, al resucitar, dejaste tu sepulcro
abierto como una enorme boca, que grita
que has vencido a la muerte.

Ella, que hasta ayer era la reina de este mundo,
a quien se sometían los pobres y los ricos,
se bate hoy en triste retirada
vencida por tu mano de muerto-vencedor.

¿Cómo podrían aprisionar tu fuerza
unos metros de tierra?

Alzaste tu cuerpo de la fosa como se alza una llama,
como el sol se levanta tras los montes del mundo,
y se quedó la muerte muerta,
amordazada la invencible,
destruido por siempre su terrible dominio.

El sepulcro es la prueba:
nadie ni nada encadena tu alma desbordante de vida
y esta tumba vacía muestra ahora
que tú eres
un Dios de vivos y no un Dios de muertos.
Ecclesia Digital

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