Monday, April 21, 2008

Al anochecer, darse un tiempo para un encuentro con el Señor de la Vida

Juan 14:21-26
Jesús dijo: "El que guarda mis mandamientos después de recibirlos, ése es el que me ama. El que me ama a mí será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él". Judas, no el Iscariote, le preguntó: "Señor, ¿por qué hablas de mostrarte a nosotros y no al mundo?" Jesús le respondió: "Si alguien me ama, guardará mis palabras, y mi Padre lo amará. Entonces vendremos a él para poner nuestra morada en él. El que no me ama no guarda mis palabras; pero el mensaje que escuchan no es mío, sino del Padre que me ha enviado. Les he dicho todo esto mientras estaba con ustedes. En adelante el Espíritu Santo, el Intérprete que el Padre les va a enviar en mi Nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que yo les he dicho."


¿Qué me estás diciendo, Señor?
Reflexiones sobre la lectura de hoy

Amar a Dios y hacer lo que Dios quiere, son dos actos ligados en su esencia.
"El amor se demuestra en obras, no en palabras", era la frase de cierre de los retiros de treinta días que dirigía San Ignacio.
Amamos a Dios siguiendo su Palabra, haciendo lo que la Palabra nos indica.
Al hacer la voluntad de Dios, nuestra relación con Dios y nuestro conocimiento de Él crece simultáneamente.
Durante nuestras oraciones, podemos recordar nuestros trabajos pasados para Dios, y considerar los trabajos que podremos hacer para Él en el futuro.

Espacio Sagrado

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