Saturday, April 19, 2008

Al anochecer, démonos un instante para encontrase con el Señor de la Vida


Juan 14:7-14
Jesús dijo: "Si me conocen a mí, también conocerán al Padre. Pero ya lo conocen y lo han visto". Felipe le dijo: "Señor, muéstranos al Padre, y eso nos basta". Jesús le respondió: "Hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conoces, Felipe? El que me ve a mí ve al Padre. ¿Cómo es que dices: Muéstranos al Padre? ¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Cuando les enseño, esto no viene de mí, sino que el Padre, que permanece en mí, hace sus propias obras. Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanme en esto, o si no, créanlo por las obras mismas. En verdad les digo: El que crea en mí, hará las mismas obras que yo hago y, como ahora voy al Padre, las hará aún mayores. Todo lo que pidan en mi Nombre lo haré, de manera que el Padre sea glorificado en su Hijo. Y también haré lo que me pidan invocando mi Nombre."
¿Qué me estás diciendo, Señor?
Reflexiones sobre la lectura de hoy

Cuando oramos, algo sucede en nuestro ser profundo.
Sin poder articular la experiencia, nos acercamos a conocer a Dios.
Todo el que ora conoce a Dios.
La fe más profunda la tienen personas que sólo saben en su corazón que Dios está cerca de ellas, que Dios las cuida y que Dios es Amor, y que todo lo que sucede en sus vidas tiene sentido.
En nuestra oración, podemos tratar con todas nuestras fuerzas de acercarnos a Dios; sin embargo, la dinámica de la oración es que es Dios quién se nos acerca, y cuando percibimos eso, sabemos de la inmensidad del don recibido.
Espacio Sagrado

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