Thursday, April 17, 2008

Al anochecer, la invitación es a encontrarse con el Señor de la Vida

Juan 13:12-20
Cuando terminó de lavarles los pies, se puso de nuevo el manto, volvió a la mesa y les dijo: "¿Comprenden lo que he hecho con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien, porque lo soy. Pues si yo, siendo el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Yo les he dado ejemplo, y ustedes deben hacer como he hecho yo. En verdad les digo: El servidor no es más que su patrón y el enviado no es más que el que lo envía. Pues bien, ustedes ya saben estas cosas: felices si las ponen en práctica. No me refiero a todos ustedes, pues conozco a los que he escogido, y tiene que cumplirse lo que dice la Escritura: "El que compartía mi pan se ha levantado contra mí". Se los digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, crean que Yo Soy. En verdad les digo: El que reciba al que yo envíe, a mí me recibe, y el que me reciba a mí, recibe al que me ha enviado".


¿Qué me estás diciendo, Señor?
Reflexiones sobre la lectura de hoy

Esta es la luz de Dios brillando a través del amor de Jesús hacia nosotros.
Cuando permitimos que Jesús nos sirva - este es el significado del gesto del lavado de pies - somos bañados en una luz brillante y humilde.
La luz con la que Jesús nos iluminó durante su vida entre nosotros, hoy día podemos compartirla.
Sin contar con discípulos, esa Luz de Dios puede perder brillantez, incluso podría apagarse.
Luz de Cristo, ilumíname, ilumina el mundo.
Espacio Sagrado

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