
"Era abril de 1951. Ahí conocí al padre Hurtado, y conocí también a Jesús. Me dio vuelta la vida totalmente. El padre Hurtado era un hombre que quizás no predicaba tan bien, sus prédicas no eran tan elegantes, pero sí muy convencidas. Y lo hacia a uno mirar a Jesús. Fueron tres días que estuve ahí, en esos ejercicios. Leí el Evangelio, y fue una transformación total en mí. Cuando salí de ahí me dije “yo también quiero ser jesuita”. Así fue no más".
Es lo que cuenta este jesuita de 82 años de edad y 56 en la Compañía
Los invitamos a conocer a Gonzalo Arroyo SJ aquí
No comments:
Post a Comment