Cuenta el Ideal que en esta visita sin precedentes, la factura no ha estado financiada por intercesión divina y el periplo del Papa por Estados Unidos ha costado la friolera de más de dos millones de euros. Una exagerada cifra que ha provocado alguna mala cara entre los propios católicos a pesar de que, al fin y al cabo, era el primer viaje de un Pontífice a la capital norteamericana desde 1979.
Para la ocasión, la propia archidiócesis de Washington creó la Fundación del Cristo de Nuestra Esperanza, una organización que ha recaudado cualquier tipo de donación o limosna para ayudar a la financiación de las numerosas actividades de Benedicto XVI.
Realmente, los costes de la visita han estado justificados puesto que el alquiler del estadio de los Yankees, donde el Santo Padre impartió ayer una multitudinaria misa, y su conversión en una iglesia portátil, han sido caros. La gracia de reformar el recinto, una obra valorada en 900.000 millones de euros, y la capacidad limitada de 57.000 asientos para la ocasión, supuso un hándicap. Alrededor de 195 diócesis visitaron Nueva York y cerca de 800 autobuses transportaron feligreses al estadio. A esto habría que sumar los gastos en distribución y emisión de entradas, así como las estrictas medidas de seguridad para blindar la vida del Papa.
Además, según informó el ayuntamiento de Washington, la capital invirtió 1.5 millones de euros sólo en seguridad y servicios de limpieza durante la visita del Papa a la Casa Blanca y al presidente Bush.
Religión Digital
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