Friday, April 18, 2008

Motivo para la alegría

Sugerentes relatos que demuestran que aún hay muchas razones para la Esperanza en estos tiempos...
En todas partes hay tesoros
Por Carlos Entrambasaguas
Las mandarinas son un fruta hermosa, si uno las mira bien. Si no tienen máculas en la piel, si la piel es lisa, son como joyas brillantes de cáscara amarga.
A mí no me gustan las mandarinas, y normalmente no les hago caso. Pero hace poco descubrí las mandarinas. Estábamos terminando de comer los tres juntos un sábado, con la calma de saber que empezaba de verdad nuestro fin de semana. La niña se había comido un yogur y no recuerdo lo que comí yo, pero sí recuerdo que Elena cogió una mandarina y empezó a pelarla.Mordió la cáscara y la desprendió poco a poco de la pulpa, separó los gajos y cuando fue a comerse el primero detuvo su mano a mitad de camino entre el plato y la boca. Miramos los dos a la niña. Estaba con los ojos como platos, esos ojos suyos oscuros y grandes, que han visto todavía tan pocas cosas. Había seguido con una concentración absoluta todo el proceso y estaba completamente maravillada.A mí no me gustan las mandarinas, pero a Elena sí, y en casa habremos comido cientos y cientos de mandarinas. Hasta que nuestra hija se quedó fascinada viendo cómo se pelaba aquella no nos dimos cuenta de qué significaban las mandarinas. Y es que en todas partes hay tesoros.
Jesuitas de Castilla

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