Tuesday, November 04, 2008

Quédate con nosotros, Señor... porque



Desprendi miento


Dulzura de sentirse cada vez más lejano.
Más lejano y más vago...
Sin saber si es porque
las cosas se van yendo o es uno el que se va.
Dulzura del olvido como un rocío leve
cayendo en la tiniebla... Dulzura de sentirse
limpio de toda cosa. Dulzura de elevarse
y ser cómo la estrella inaccesible y alta,
alumbrando en silencio...


¡En silencio, Dios mío!...



Dulce María Loynaz

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