Saturday, December 20, 2008

Chile: Hermana Julie McCarthy, m.m. falleció en Coelemu


Con la celebración de una misa, en la parroquia Inmaculado Corazón de María de Coelemu, este sábado 20 de diciembre, a las 10.00 horas, serán despedidos los restos de la Hermana Julie, de la congregación de Maryknoll, quien falleció en el hospital Eduardo Contreras, de Coelemu. Sus restos serán sepultados en el cementerio de la localidad.



La Hermana Julie nació un 4 de mayo de 1929, en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos. Sus padres fueron John McCarthy y Gertrude Grinon McCarthy. Tiene además dos hermanos hombres: John y Robert, ambos con vida.



Julie realizó sus estudios secundarios en el colegio Nuestra Señora de la Sabiduría, entre 1943 hasta 1946 y San Aloysius, desde 1946 y graduándose en enero de 1947. Ese mismo año, en septiembre, entró a la Congregación de las Hermanas de Maryknoll.



Su primera profesión se celebró el 7 de marzo de 1950 en Maryknoll, en New York y sus votos perpetuos los hizo en Mt. View, California, donde vivió sus primeros años de misión.



En 1964, la Hermana Julie llegó a Cochabamba, Bolivia, para estudiar castellano. Al año siguiente fue misionada a la prelatura de Juli, en Perú. También trabajó en Lampa Chico, Pomata, Yunguyo y Tacna antes de volver a los Estados Unidos, en 1988, a cuidar su madre. Después volvió a Tacna, desde el 1992 hasta el año 1997, tiempo en que decidió dejar su amado Perú para vivir una nueva experiencia de misión en un país muy distinto al que había conocido anteriormente. Durante su estancia en el Perú, la Hermana Julie sirvió de consejera en el gobierno regional de la congregación en múltiples ocasiones, compartiendo su buen criterio, su optimismo y su fe en sus hermanas con la generosidad acostumbrada en ella.



En junio de 1998, la Hermana Julie llegó a Coelemu, Chile. Una vez más se enamoró, y esta vez, para siempre. Desde esa fecha hasta el jueves 18 de diciembre, en la fiesta de Nuestra Señora de la Esperanza, cuando Dios la llamó a su lado. La hermana Julie trabajó incansablemente para cada una de las personas en las que veía siempre el rostro sufriente de su Señor. Era alegre; cantaba, bailaba, no hablaba mal de nadie y a ella no le gustaba que otros lo hicieran. Tenía por misión compartir el amor generoso y la ternura profunda de su Dios que le pedía amar a su prójimo con el gozo de quien tiene la convicción de estar viviendo la vocación que Dios quiso para ella y a la cual dedicó su vida.



Fuente: Comunicaciones Concepción

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