
RD/EFE
Sábado, 18 de abril 2009
Sábado, 18 de abril 2009
El papa Benedicto XVI animó hoy a los franciscanos a que sigan "reparando la casa" del Señor, su Iglesia, tras el seísmo que devastó el pasado 6 de abril el centro de Italia y que ha dejado una "ruina" más grave aún: la de las personas y comunidades.
"Id y seguid ´reparando la casa´ del Señor Jesucristo, su Iglesia. En los días pasados, el terremoto que ha golpeado Los Abruzos ha dañado gravemente muchas iglesias, y vosotros de Asís sabéis bien qué significa esto", dijo el Pontífice durante una audiencia en la residencia papal de Castel Gandolfo, próxima a Roma.
"Pero hay otra ´ruina´ que es mucho más grave: ¡la de las personas y comunidades!. Como Francisco (de Asís, el fundador de la orden), comenzad siempre por vosotros mismos. Somos nosotros siempre la primera casa que Dios quiere restaurar", añadió.
El Papa recibió hoy en audiencia a algunos representantes de las órdenes franciscanas, quienes se reúnen desde el pasado miércoles y hasta el próximo lunes en la ciudad italiana de Asís (centro) en el llamado Capítulo de las Esterillas, con motivo del 800 aniversario de la aprobación de la Regla franciscana por el papa Inocencio III. Se llama así en memoria de la reunión de 1221, cuando san Francisco convocó a 5.000 frailes y todos durmieron en esterillas.
"Francisco podría no haber venido hacia el Papa. Muchos grupos y movimientos religiosos se estaban formando en esa época, y algunos de ellos se oponían a la Iglesia como institución, o por lo menos no buscaban su aprobación", afirmó Benedicto XVI.
"Seguramente un comportamiento polémico hacia la Jerarquía habría procurado a Francisco (de Asís) no pocos seguidores. Por el contrario, él pensó enseguida en poner su camino y el de sus compañeros en las manos del Obispo de Roma, el sucesor de Pedro.
Este hecho revela su auténtico espíritu eclesial", añadió.
Según el Pontífice, entre los colaboradores de Inocencio III pudo haber alguno que aconsejara al entonces Papa no aprobar la Regla franciscana, "temiendo que ese grupito de monjes se pareciera a las otras organizaciones heréticas" de la época.
Ya en español, Benedicto XVI animó a los franciscanos de lengua castellana a que se den al mundo "un testimonio generoso de caridad, pobreza y humildad".
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