Wednesday, April 08, 2009

Meditando con los santos y beatos del día: B. DOMINGO DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO ITURRATE SUBERO



Hoy, 8 de abril, la iglesia recuerda al BEATO DOMINGO ITURRATE ZUBERO, quien muriera santamente en un día como hoy del año 1927 en Belmonte, Cuenca, España. Nacido en Dima, Vizcaya, en 1901, fue sacerdote de la Orden Trinitaria. En el año 1983, el Papa Juan Pablo II le dio el honor de los altares beatificándolo. Sus restos fueron trasladados en 1974 a Algorta, donde se veneran actualmente.Hoy también la Iglesia conmemora el tránsito a Dios de SANTA JULIA BILLIART, en el aniversario de su muerte ocurrida en un día como hoy de 1816, en Namur, BÉLGICA. Nacida en Cuvilly, Francia, en 1751, fue fundadora del Instituto de las Hermanas de la Virgen María. En 1969 el Papa Pablo VI, la proclamó SANTA.Unidos pues, a las Iglesias de España y Bélgica, brindemos nuestro sincero aplauso al Beato Domingo Iturrate Zubero y a Santa Julia Billiart.


Meditación

QUERIDO BEATO DOMINGO, eras el primogénito de una familia de labradores profundamente cristianos. La educación que tus padres te brindaron, contribuyó sin duda a crear en tu corazón un amor grande a Cristo y a la Virgen. Más tarde, sintiéndote llamado para una vida dedicada a Jesús, pides ser admitido en el seminario Trinitario de Algorta y allí se comienza a descubrir tu santidad. Eres llamado de "Jesús Sacramentado" y sobresales, de manera especial, por tu piedad, obediencia y amor a la pobreza. Poco después te envían a Roma para cursar tus estudios de filosofía y teología, donde te destacas por tu aplicación y talento. Querías prepararte bien para ser " un instrumento apto en las manos de Dios" decías. Por tus cualidades, antes de ser ordenado sacerdote eres nombrado maestro de estudiantes. Y finalmente llegó el día tan esperado: tu ordenación sacerdotal. Te habías preparado con tanto esmero para ser un buen misionero... Pero, con tus jóvenes 25 años, la tuberculosis te estaba destruyendo. Tu, no te rendías, celebrabas la misa soportando con dignidad el sufrimiento. Hasta que los médicos decidieron mandarte de nuevo a España. Allí, no pudiendo dedicarte al apostolado directo, escribías algunos artículos para la revista El Santo Trisagio. Pero en tu corazón vibraba siempre el deseo de ser misionero. Con tu organismo tan debilitado y no pudiendo ni siquiera salir de tu habitación, fuiste enviado a Belmonte, a una de las casas de la orden, donde el clima era mas seco. Allí pasaste tus últimos 4 meses de vida, mostrándote siempre alegre y con una resignación sin limites a la voluntad de Dios.
Radio Vaticano

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