
“Id a Galilea, allí le veréis”. A la Galilea del afán nuestro de cada día. Y lo veremos en su Palabra, en sus Sacramentos, en la Caridad. Y veremos y su rostro transfigurado y glorioso. Y comprobaremos sus llagas y sus heridas en nuestras llagas y en las llagas de todos nuestros hermanos. Y contemplaremos su costado abierto y traspasado por amor que solo a amor llama y que solo cicatriza con amor.
Sí, ahora nos toca a nosotros. Nosotros somos sus testigos. La Pascua no puede esperar
Sí, ahora nos toca a nosotros. Nosotros somos sus testigos. La Pascua no puede esperar
Jesús de las Heras Muela
De: Sermón y meditación para la Pascua
Ecclesia
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