Thursday, February 12, 2009

Meditando con los santos y beatos del día: B.S MRTIRES INGLESES



Hoy, 12 de febrero, con especial alegría, la iglesia conmemora el nacimiento para el cielo de los Mártires Ingleses: beatos TOMAS HEMMERFORD, SANTIAGO FENN, JUAN NUTER, JUAN MUNDEN y JORGE HAYDOCK, quienes sufrieran el martirio en un día como hoy del año 1584 en el Tyburn, Inglaterra. Oriundos de este país, fueron sacerdotes. En 1929 el Papa Pío XI declaró beatos a Tomas Hemmerford, Santiago Fenn, Juan Nuter y Juan Munden, junto con otros 103 compañeros mártires y en 1987 el Papa Juan Pablo II declaró beato a Jorge Haydock junto con otros 84 mártires.
Hoy también la Iglesia celebra a SANTA EULALIA, quien padeciera el martirio en tiempos del emperador Dioclesiano. Oriunda de Barcelona, España, fue una cristiana, quiensiendo aún de tierna edad, se escapó a hurtadillas de su casa y se presentó al tribunal de Daziano para condenar la idolatría y protestar contra la crueldad del juez, por lo que habría sufrido crueles tormentos y la muerte en cruz. Su culto se ha difundido en España y Francia. Unidos, pues, a cuantos defienden la fe cristiana, aun con el riesgo de sus vida, brindemos nuestro sincero homenaje a los Mártires Ingleses y a Santa Eulalia.


Meditación
Queridos MRTIRES DE INGLATERRA: permítanos en este día dialogar con Uds. Tu, Tomás Hemmerford, desde que cursaste tus estudios de derecho en la famosa universidad de Oxford, viste con gran preocupación el avance de la herejía en Inglaterra, tu patria. Vas a Francia y a Roma para seguir cursos de perfeccionamiento y cuando terminas, vuelves a Inglaterra con un espíritu lleno de ardor, dispuesto a hacer mucho por la fe católica en tu patria. Pero cierto día un hereje se te queda mirando y sospecha que eras sacerdote. Vaya imagen tan patente de consagrado a Cristo! Inmediatamente te denuncia y te llevan arrestado a la prisión de Marshalsea en donde encuentras a Santiago Fenn, Juan Nuter, Juan Munden y Jorge Haydock. Con ellos harían un camino juntos hasta la eternidad. En efecto, todos son conducidos a la tristemente famosa torre de Londres, en el Tyburn, en donde no entra ni un rayo de sol y son condenados a muerte por orden de la Reina Isabel I, bajo el ficticio cargo de traición a la patria. Cargo que no tenía nada que ver con la realidad ya que en verdad era por odio a la Iglesia Católica y por rendir obediencia al Sumo Pontífice de Roma. 400 años más tarde la Iglesia los ha puesto como modelos e intercesores declarándolos beatos.
Radio Vaticano

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