Sunday, September 06, 2026

Muere Alfredo Pesce Gennaro, referente de las Semanas Sociales en Chile por Paola Calderón


Fue secretario ejecutivo y organizador de las Semanas Sociales

El ingeniero y político buscó en forma permanente la unidad y el bien común

Falleció Alfredo Pesce Gennaro a la edad de 100 años. Una figura entrañable para la Iglesia y la sociedad chilena. Un laico comprometido, que entregó su vida al anuncio del Evangelio, la búsqueda de la justicia social y el bien común.
Un recorrido pastoral que deja una huella profunda en la historia de la Iglesia contemporánea de Chile. Especialmente por sus aportes a la realización de las Semanas Sociales; evento del que fue secretario ejecutivo y organizador.
Hijo de inmigrantes italianos, Alfredo Pesce nació en Chile, en un hogar con una experiencia profunda de fe. Su padre murió de manera prematura en 1934, dejando para su vida un gran ejemplo como emprendedor y comerciante que migró desde Europa con valentía y sus propios recursos; porque tenía la ilusión de invertir y construir en el país.


Universidad de Concepción | Archivo particular

Transformar la realidad 
Pesce vivió una infancia atravesada por el duelo profundo que le produjo la partida 
de su padre; en medio de esos momentos de tristeza, conoció al entonces
seminarista salesiano
 Raúl Silva Henríquez en el colegio El Patrocinio de
San José.

Un encuentro sencillo pero determinante con un religioso que posteriormente se
convertiría en cardenal y arzobispo de Santiago. En ese tiempo, Silva Henríquez
ofreció su consuelo al niño triste y de ese acompañamiento, se forjó una relación
de afecto y confianza
que se extendería por varias décadas e incluso le llevaría
a ejercer su liderazgo en distintas fundaciones y obras de la Iglesia lideradas por
el purpurado.

Desde lo profesional, Alfredo Pesce será recordado como un hombre
polifacético
que se formó como ingeniero, participó en política y como su
padre, trabajó para hacer empresa. En lo personal fue muy comprometido, de
hecho, no dudó en aportar sus propios recursos económicos para sacar adelante
la causa social y garantizar la impresión de materiales como afiches, programas
e invitaciones para ampliar la divulgación e impacto de las Semanas Sociales.

Cardenal Raul Silva Henriquez | Archivo particular

Pensar con libertad

Iniciativa que representa uno de los procesos más importantes en la aplicación de
la Doctrina Social de la Iglesia en el continente; si consideramos la realidad
social, cultural y política que estaba viviendo Chile.

De acuerdo con la investigación de Alejandro Cerda, actual director del
Departamento de Teología de la Universidad Católica del Norte, las semanas
sociales en Chile tienen sus primeros antecedentes en las décadas de 1920 y 1930,
además de las convocatorias eclesiales de los años 60 (1963, 1964 y 1966) que
alcanzaron un valor histórico excepcional que continuó en la década de 1970.

Un camino en el que resultó crucial el impulso del cardenal Raúl Silva Henríquez,
 el acompañamiento espiritual del sacerdote Percival Cowley, responsable
de la parroquia Universitaria y la gestión ejecutiva ininterrumpida de Alfredo Pesce.
En ese tiempo las Semanas Sociales se convirtieron en una iniciativa pionera y con
un sello único gracias a la dirección de Alfredo Pesce.

Durante la dictadura de Pinochet, las Semanas Sociales son recordadas como
un oasis desde el punto de vista intelectual y ético. Los testigos hablan de un
espacio plural, de diálogo, crítica constructiva, formación y libertad para
pensar.


Estudiantes universitarios en Chile | Archivo particular


Semillero de compromiso juvenil

En las Semanas Sociales era posible debatir sobre los dolores del país desde la
Doctrina Social de la Iglesia. Un encuentro para laicos, profesionales y académicos,
donde se llegó a debatir sobre los efectos sociales del modelo económico de la
dictadura y los parámetros que regían la seguridad nacional del momento. Es decir,
el sistema de control y exterminio sistemático de todo aquel que pensara
diferente o representara una amenaza para el régimen.
En los años 80, la Semanas Sociales analizaron temas como la pobreza y la
necesidad de volver a la democracia.
Jornadas que fueron escenarios de
formación ciudadana y pensamiento libre en una nación dominada.
En ese contexto, el testimonio de Alfredo Pesce se destacó por su coherencia,
entrega desinteresada y visión que deja una tarea pendiente y urgente para el
laicado chileno.
Concepto que busca reactivar el diálogo entre la Pastoral Social, la Doctrina
Social de la Iglesia
y las necesidades del país, para motivar a las nuevas
generaciones a
comprometerse en la construcción del bien común.

Democracia cristiana en Chile | Archivo particular

Legado que interpela

Con la llegada de los años 90, la apertura a la democracia y el surgimiento de
nuevos espacios
de debate desde lo académico y político, se cerró el ciclo de las
Semanas Sociales en Chile. Sin embargo, la memoria de su impacto permanece
viva, como el legado de Alfredo Pesce.

Un laico que tuvo en la parroquia una base que lo sustentó y entusiasmó para crear
 conciencia en otros sobre la importancia de pensar, debatir y analizar la
realidad
, junto a jóvenes universitarios, dirigentes sindicales y académicos.

Esfuerzo que enriqueció el debate público en Chile y preparó la conciencia de
muchos para el regreso de la democracia.

Alfredo Pesce Gennaro murió, pero su memoria seguirá intacta y sobre todo ese 
ideal que explica en el libro titulado Índice cronológico ilustrado de las
Semanas Sociales de Chile
. Allí sostiene que adelantó su labor pensando “en
el anhelo de cómo resolver la contingencia sin violencia y la búsqueda
permanente de la unidad y el bien común”.

Paola Calderón
Matices
Religión Digital

Saturday, September 05, 2026

EL FUTURO DE LA IGLESIA: Entrevista: ¿Está la Iglesia en crisis? (III)

 


Lo hizo Ratzinger con el filósofo ateo Habermas en 2005: un libro de dos personas con posturas dispares y la capacidad para llegar a puntos de encuentro.

Más de dos décadas después, ha sucedido algo parecido, pero esta vez entre el teólogo del papa y el ministro de Exteriores polaco, Radosław Sikorski.
P. WOJCIECH GIERTYCH O.P

Teólogo de la Casa Pontificia
Sus hijos están bautizados y tiene orígenes católicos, pero está alejado de la Iglesia. Es un católico no practicante; sin embargo, es un hombre inteligente, cortés y dispuesto a dialogar.

En el libro se tratan varios temas, la mayoría con Polonia como telón de fondo. Por ejemplo, la situación de la Iglesia. El P. Wojciech ha viajado mucho como dominico y afirma haber rezado por una crisis en la Iglesia.

P. WOJCIECH GIERTYCH O.P

Teólogo de la Casa Pontificia

Desde hace mucho tiempo, he visto venir la crisis, sobre todo, a través del prisma de Polonia. Y he viajado mucho por el mundo.

Tenemos provincias donde los dominicos han estado en crisis, salieron y están floreciendo, como en Estados Unidos. Hay países donde toda la Iglesia parece estar en crisis, pero los dominicos, en comparación, están bastante bien, como en Irlanda. Por lo tanto, creo que la crisis es una parte normal de la vida de la Iglesia.

Pero la pregunta es: ¿cuál es el origen de una crisis? Y no solo en la Iglesia en genral. También en las diócesis, en los sacerdotes, religiosas o matrimonios. El punto de partida es el mismo.

P. WOJCIECH GIERTYCH O.P
Teólogo de la Casa Pontificia
Cuando hay una gran crisis, es un momento en el que, hasta entonces, la vida funcionaba básicamente bien de la misma manera que siempre lo habíamos hecho. Y, de algún modo, habíamos parcheado nuestras pequeñas infidelidades pensando que no pasaba nada, y entonces en cierto momento Dios dice no, y provoca una crisis.

Y, para salir de una crisis, solo hay dos posibilidades...

P. WOJCIECH GIERTYCH O.P
Teólogo de la Casa Pontificia
O una conversión más profunda para acercarse a Dios y reconocer el poder de la gracia divina actuando en nuestra vida, o estrellarse o hacer alguna estupidez.

Creo que estas crisis son una etapa positiva que provoca una experiencia positiva, que provoca una conversión, un cambio.

Además, tienen que ser los propios católicos los que den un paso hacia delante...

P. WOJCIECH GIERTYCH O.P
Teólogo de la Casa Pontificia
No es trabajo de la policía, de la judicatura ni de los políticos asegurar que la gente sea auténtica en su catolicismo. Es la tarea de los católicos auténticos, de los laicos y religosos, y de sacerdotes y obispos.

Y esta es solo una pincelada del libro. Se llama 'Conversaciones romanas: preguntas para tiempos de ansiedad'. Un diálogo sobre la secularización, el catolicismo en Polonia, los límites del poder o la relación entre fe y razón.

Rome Reports

Yo te canto | Jesuitas Acústico

 


YO TE CANTO Texto y Música © 1980. Luis Távara & Grupo Elicura.

Intérpretes: Cristóbal Fones, SJ (Chile), Jorge Ochoa, SJ (México), David Pantaleón, SJ (República Dominicana) y Enric Puiggròs, SJ (España). Músicos: Robert Susana (piano), Virgilio Féliz Junior (bajo, guitarras), Otoniel Nicolás (percusiones) y Jorge Ochoa (quena). Dirección y Producción General: Jesuitas Acústico. Productor Musical: Virgilio Féliz Junior. Arreglos Musicales: Robert Susana.

Recordando al P. Andrés Jarlan, que fue asesinado el 4 de septiembre de 1984: La Casa de la Victoria. + programa de este año de la Semana de André y Pierre en Nuestra Señora de la Victoria

 


La casa de la Victoria es aquella donde fue asesinado el sacerdote francés André Jarlán el 4 de septiembre de 1984, en pleno régimen militar. Está ubicada en la calle Ranquil de la Población la Victoria, en la zona sur de Santiago, donde 18 meses antes llegó este sacerdote francés, que había nacido en 1941, ordenado sacerdote en 1968, que fue asesor de la JOC en Francia y que su vocación lo llevó, en 1982, a querer prestar su servicio en América Latina. Su paso por la Victoria quedó grabado en tantos que compartieron con él su quehacer pastoral, su incansable acompañamiento, su sonrisa permanente. Hoy vive especialmente en los jóvenes, a los que dedicó sus mejores esfuerzos, con paciencia y alegría, demostrándoles que era posible el cambio si, más que hablar de compromiso, uno se compromete y ese compromiso André lo vivió en la Victoria, se hizo uno más y murió como uno más. Una bala le quitó la vida cuando estaba orando con el Salmo 129.. El P. Lorenzo nos invita a recorrer parte de la historia de nuestro país.
La casa de la Victoria es aquella donde fue asesinado el sacerdote francés André Jarlán el 4 de septiembre de 1984, en pleno régimen militar. Está ubicada en la calle Ranquil de la Población la Victoria, en la zona sur de Santiago, donde 18 meses antes llegó este sacerdote francés, que había nacido en 1941, ordenado sacerdote en 1968, que fue asesor de la JOC en Francia y que su vocación lo llevó, en 1982, a querer prestar su servicio en América Latina. Su paso por la Victoria quedó grabado en tantos que compartieron con él su quehacer pastoral, su incansable acompañamiento, su sonrisa permanente. Hoy vive especialmente en los jóvenes, a los que dedicó sus mejores esfuerzos, con paciencia y alegría, demostrándoles que era posible el cambio si, más que hablar de compromiso, uno se compromete y ese compromiso André lo vivió en la Victoria, se hizo uno más y murió como uno más. Una bala le quitó la vida cuando estaba orando con el Salmo 129.. El P. Lorenzo nos invita a recorrer parte de la historia de nuestro país.














VIGILIA DE ANDRÉ JARLAN
Hoy queremos encontrarnos como comunidad para vivir una vigilia.
Una vigilia es, ante todo, una espera.
Es permanecer juntos, recordar, orar y mantener viva la memoria de quien entregó su vida junto a nuestro pueblo.
Esta noche queremos esperar juntos la Pascua de André Jarlan, acompañándonos como comunidad, en oración y memoria, hasta ese momento en que recordamos su partida.
André sigue presente en nuestra historia, en nuestra comunidad y en tantos que mantienen vivo su legado. Por eso, esta no es solamente una conmemoración: es un encuentro para recordar, compartir y renovar nuestro compromiso con la vida, la justicia y la dignidad.
📅 Jueves 3 de septiembre
🕢 19:30 horas
📍 Capilla de André – Ranquil 4721
Te invitamos a venir, a estar y a esperar juntos.
Porque la memoria se mantiene viva cuando una comunidad se reúne para compartirla.
🕯️ Vigilia de André Jarlan
“Tomemos conciencia, todavía tenemos algo que pensar, decir y hacer.”

Wednesday, August 26, 2026

EPISODIO 1 - "A la luz del Concilio Vaticano II"

 


Comenzamos una nueva serie audiovisual de Vatican News: "A la luz del Concilio Vaticano II". A lo largo de los próximos días recordaremos las catequesis pronunciadas por el Papa León XIV durante las audiencias generales de los miércoles, dedicadas a profundizar en los textos fundamentales del Concilio Vaticano II. En este primer episodio, el Santo Padre reflexiona sobre la constitución Dei Verbum y nos recuerda que Dios habla al ser humano como un amigo, invitándolo a entrar en comunión con Él.

Audiencia General, 26 de agosto de 2026 - Papa León XIV

 


Desde la Basílica de San Pedro, Audiencia General del Santo Padre

Fernando Ordóñez: “El poder tecnológico ya no se pone enfrente: se mete adentro”


 ¿Qué ocurre cuando el poder deja de estar frente a nosotros y comienza a instalarse dentro de nuestras decisiones cotidianas? Esta es una de las preguntas que Fernando Ordóñez, profesor de Filosofía y doctor en Letras de la Universidad de la República (Udelar), llevará al primer conversatorio del ciclo “Magnifica Humanitas: pensar el presente y el futuro desde la opción por los pobres y por la Tierra”, organizado por Amerindia.

 

El encuentro, previsto para el 28 de agosto, abordará el tema “El poder tecnológico, la inteligencia artificial y la Teología de la Liberación”, en diálogo con los desafíos planteados por la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV.

 

Para Ordóñez, el debate más allá de preguntarse qué pueden hacer las personas con la inteligencia artificial, debe interrogar también qué está haciendo la tecnología con las propias personas.

 

Poder que ya no necesita imponerse

 

Desde su perspectiva filosófica, Ordóñez considera que la irrupción de la inteligencia artificial está modificando la manera tradicional de comprender el poder. Si antes era posible identificarlo en figuras o instituciones concretas: “el patrón, el Estado, el que daba las órdenes”, ahora su funcionamiento puede ser mucho más silencioso.

 

Lo nuevo, y lo inquietante, es que el poder tecnológico ya no se pone enfrente: se mete adentro”, sostiene. A su juicio, la tecnología no necesita necesariamente ordenar o convencer, porque puede intervenir previamente en el campo de posibilidades desde el cual las personas toman sus decisiones.

 

La selección de noticias, las palabras que aparecen como sugerencias, las personas con las que se establece contacto e incluso determinados recuerdos pueden estar mediados por sistemas tecnológicos. Todo ello, sostiene, ocurre con tal sutileza que puede generar la sensación de que las decisiones continúan siendo completamente autónomas. “El poder tecnológico es el primer poder de la historia que no necesita convencerte ni obligarte, porque trabaja un piso más abajo, ahí donde se forman las ganas y las ideas”.

 

Por eso, propone cambiar la pregunta habitual sobre la tecnología. No basta con preguntarse qué hacer con una herramienta determinada. También es necesario interrogarse por sus efectos sobre quienes la utilizan: “¿Qué me está haciendo esta herramienta a mí mientras la uso?”.

 

Para Ordóñez, esta pregunta suele quedar relegada precisamente porque la tecnología ofrece comodidad. “La máquina es cómoda, y la comodidad es el mejor anestésico que se inventó jamás”, plantea.

 

Cuestionar lo que se presenta como inevitable

 

Frente a la expansión de la inteligencia artificial, el filósofo propone comenzar por poner en duda una palabra que suele aparecer asociada a los cambios tecnológicos: “inevitable”.

 

Aseveraciones como “esto ya es así”, “no se puede parar” o “es el futuro”, explica, pueden funcionar como argumentos para desactivar la capacidad crítica. “Nada de lo que hace la tecnología es inevitable; todo es una decisión que tomó alguien, en algún lado, por algún interés”, señala.

 

De ahí surge una primera pregunta: ¿quién decidió esto y a quién beneficia? Para Ordóñez, recuperar al sujeto detrás de los procesos tecnológicos permite volver visibles las relaciones de poder que pueden quedar ocultas detrás de expresiones aparentemente neutrales, como cuando se dice simplemente que “se recopilan datos”.

Una segunda pregunta tiene que ver con la libertad: ¿la tecnología hace a las personas más libres o solamente más cómodas? El profesor considera que ambas cosas no son equivalentes y que uno de los riesgos consiste precisamente en acostumbrarse a confundirlas. Pero existe una tercera pregunta que considera todavía más decisiva: ¿quién queda afuera?

 

La inteligencia artificial también tiene una geografía

 

La reflexión de Ordóñez incorpora una dimensión social y ambiental. El desarrollo de la inteligencia artificial, recuerda, requiere recursos materiales, energía, infraestructura y trabajo humano que muchas veces permanecen fuera del relato de innovación tecnológica.

 

Toda esta maravilla se sostiene sobre minas, sobre ríos evaporados, sobre gente del Sur que etiqueta datos por centavos para entrenar a la máquina que después la va a volver prescindible”, explica. Por eso, propone mirar a quienes no aparecen en la imagen del progreso tecnológico y cuestionar quiénes asumen sus costos. “Una tecnología no se juzga por lo que les da a los que ya tienen; se juzga por lo que les hace a los que no tienen nada”, sostiene.

 

Esta perspectiva permite vincular el debate sobre inteligencia artificial con una de las intuiciones centrales de la Teología de la Liberación: mirar la realidad desde quienes sufren sus consecuencias. Para Ordóñez, la pregunta por la tecnología también debe incluir a los trabajadores precarizados, las comunidades afectadas por el extractivismo y los territorios que soportan los costos ambientales de los sistemas digitales.

 

Dignidad humana frente a la lógica de los datos

 

En este punto, filosofía, inteligencia artificial y Teología de la Liberación encuentran un terreno común. Ordóñez cuestiona una concepción de lo humano que reduce a las personas a datos y mide su valor en función de su productividad o de aquello que puede ser anticipado sobre ellas. Frente a esta lógica, reivindica una afirmación de la fe cristiana y de la Teología de la Liberación: “La dignidad no se gana ni se mide: se tiene por existir, y punto”.

 

El más pobre, el más improductivo, el que la máquina descartaría por ‘poco rentable’, tiene la misma dignidad infinita que cualquiera”, asegura Ordóñez. En el contexto actual, añade, defender esa dignidad puede convertirse incluso en “un acto de rebeldía”.

 

También la libertad requiere ser replanteada. Si una máquina puede anticipar determinados comportamientos y, además, influir para que ocurran, la libertad deja de ser algo que pueda darse simplemente por supuesto. “La libertad deja de ser un dato de la naturaleza y pasa a ser algo que hay que defender, que cuidar, que reconquistar”, explica.

 

Pobres y Tierra: un mismo grito

 

La justicia, en su análisis, introduce otra dimensión: la geografía del poder tecnológico. “Quién pone los servidores y quién pone los muertos, quién diseña y quién carga” son preguntas que, a su juicio, permiten identificar quiénes se benefician y quiénes soportan los costos. En esta perspectiva, la opción por los pobres y el cuidado de la Tierra no aparecen como asuntos separados. Ordóñez sostiene que el extractivismo que afecta a las comunidades también tiene consecuencias sobre los ecosistemas.

 

“La Teología de la Liberación siempre pensó desde el reverso de la historia, desde el que sufre”, recuerda. Y añade: “Dios se asoma primero en el clamor del que sobra. Hoy ese clamor es el del pobre y el de la Tierra, que son —yo estoy convencido— un solo grito”.

 

Para el filósofo, existe una continuidad entre las formas de explotación social y el deterioro ambiental: “El mismo extractivismo que despoja al campesino seca el río y calienta el aire”.

 

La filosofía como herramienta para desmontar los relatos del poder

 

Ordóñez no concibe el aporte de la filosofía como una búsqueda de respuestas definitivas frente a la tecnología. Su función, explica, consiste más bien en ayudar a formular mejor las preguntas y a cuestionar aquellos discursos que presentan determinadas opciones tecnológicas como si fueran inevitables o neutrales.

 

Las tecnologías, antes que máquinas, son relatos: nos cuentan quiénes somos y quién sobra”, señala. Y precisamente porque son relatos, pueden ser discutidos, cuestionados y transformados.

 

Esta mirada será parte del diálogo que Amerindia propone en el marco del ciclo de conversatorios, concebido como un espacio para analizar los desafíos sociales, culturales, políticos y tecnológicos del presente desde la perspectiva de la teología latinoamericana de la liberación y a la luz de Magnifica Humanitas.

 

No demonizar la tecnología, sino preguntarse para qué se utiliza

Ordóñez aclara que su crítica no pretende demonizar la tecnología ni promover una actitud de rechazo frente a la inteligencia artificial. Reconoce sus posibilidades para curar, conectar, enseñar y contribuir al cuidado de la casa común.

 

El problema nunca es la herramienta, es el dueño de la herramienta y para qué la usa”, sostiene. Por ello, “no se trata de apagar nada ni de tenerle miedo al futuro. Se trata de no entregar, por comodidad o por fascinación, lo único que no deberíamos entregar nunca: la capacidad de preguntarnos si esto que estamos construyendo nos hace más humanos o menos”.

 

Y esa pregunta, subraya, no puede delegarse en una máquina: “La tenemos que hacer entre todos”. Para Ordóñez, esta tarea colectiva guarda además una relación con la manera de hacer teología: “Pensando la fe juntos, cada uno poniendo su tramo, como en aquella muralla que se reconstruye sin que nadie tenga el plano completo”.

 

Invitación a pensar juntos

 

Ordóñez invita a participar en el conversatorio del 28 de agosto como un espacio abierto de reflexión: “A venir a pensar juntos, sin miedo y sin recetas”.

 

No vamos a salir con el problema resuelto —desconfíen del que promete eso—, pero sí, ojalá, con mejores preguntas y con la sensación de que no estamos solos frente a esto”, señala.

 

Va a ser una conversación de las que valen la pena: de esas en las que uno llega con una idea y se va con tres dudas nuevas, que es la mejor señal de que se pensó de verdad”, invita.

 

El encuentro forma parte del ciclo “Magnifica Humanitas: pensar el presente y el futuro desde la opción por los pobres y por la Tierra”, que Amerindia desarrollará entre agosto y noviembre de 2026 para poner en diálogo la encíclica del Papa León XIV con algunos de los principales desafíos del mundo contemporáneo.

 

Inscríbase a los conversatorios: https://forms.gle/TzzzaqbrBfPjxTFj8 


AMERINDIA