Friday, March 01, 2013

Etiopía; nuevo Patriarca ortodoxo



El mismo día de la renuncia de Joseph Ratzinger, la curiosa coincidencia de la elección del nuevo patriarca de rito oriental que guiará a unos 50 millones de fieles

GIORGIO BERNARDELLIMILÁN
Un Papa que se va, un Patriarca que llega. Con una curiosa coincidencia temporal, justamente hoy, mientras los católicos de todo el mundo se despedían de Benedicto XVI, la Iglesia Ortodoxa de Etiopía eligió a su nuevo Patriarca: se trata de Mathías, de 71 años, que era el arzobispo etíope de Jerusalén. Guiará esta Iglesia oriental, que tiene alrededor de 50 millones de fieles, como sucesor de Paulos, que fue patriarca de 1991 hasta su muerte, en agosto del año pasado. La ceremonia de “coronación” del nuevo Patriarca Mathías será el próximo domingo en Addis Abeba.


La Iglesia ortodoxa de Etiopía es una comunidad cristiana muy antigua, pues la tradición indica que surgió en la época de los apóstoles. El testimonio más conocido de su larga historia son las célebres Iglesias rupestres de Lalibela, población en el altiplano de Etiopía conocida como “la Jerusalén” etíope y reconocida por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.


A pesar de esta tradición secular, Mathías será sólo el sexto Patriarca etíope: hasta hace poco más de 50 años, aún teniendo una identidad propia y una liturgia peculiar (el ge’ez, antepasado del actual amhárico), esta Iglesia estaba vinculada al patriarcado de los coptos de Alejandría (Egipto). El Papa copto Cirilo VI en 1959 reconoció la autonomía de los etíopes y nombró a Basilios como primer patriarca.

Es interesante señalar que el título de arzobispo de Jerusalén no es una casualidad: el cristianismo de Etiopía ha mantenido un fuerte vínculo con la que, según todos los cristianos, es la Iglesia madre. Sus religiosos viven en un monasterio cerca de la Basílica del Santo Sepulcro y son una de las comunidades que, con sus férreas reglas del “Status quo”, garantizan el derecho de celebrar los propios ritos en el lugar en el que murió y resuscitó Jesús.

Vatican Insider

El Dalai Lama: «La del Papa ha sido una decisión realista»



El líder espiritual de los tibetanos: «Estoy un poco triste, pero él es inteligente: lo hizo por el bien de los cristianos»

REDACCIÓNROMA


El Dalai Lama manifestó «un poco de tristeza» por la renuncia del Papa Benedicto XVI, pero añadió que seguramente se trató de una «decisión realista» y que será seguramente para un mayor «beneficio de los cristianos».

Al recibir un título Honoris Causa en Shapur, cerca de su “cuartel general” de Dharmashala, el líder espiritual de los tibetanos dijo: «Antes que nada, estoy un poco triste» por esta noticia. Pero después añadió: «Lo conozco, es una persona inteligente».

También indicó que «se trata de un practicante religioso y al mismo tiempo es muy inteligente. Por lo tanto, su decisión, creo, debe haber sido realista, tomada para beneficiar de alguna manera a las personas interesadas». Rezo, concluyó, «por que la parte restante de su vida sea muy útil y rica de beneficios para todos».

Vatican Insider

Cambio de papa ¿para que todo siga igual?. Entrevista con Daniele Menozzi[1]


Antes de Benedicto XVI, la última vez que un papa dejó de pilotar la barca de San Pedro, fue hace 600 años, en 1415, con Gregorio XII, en una situación muy compleja y única en la historia de la Iglesia: había tres papas (el considerado legítimo -Gregorio XII- y los antipapas Benedicto XIII y Juan XXIII). El Concilio de Constanza (1414) acordó las dimisiones de los tres, algo que solo fue aceptado por Gregorio el año 1415. El mismo Concilio tuvo que deponer a los otros dos antipapas y, tras un “vacío” de dos años, la situación (y la “sucesión apostólica”) se normalizó en 1417 con la elección de Martin V, que reinó hasta 1431, finalizando el “gran cisma” de la Iglesia de Occidente que se había iniciado 40 años antes, en 1378, con el nombramiento del primer antipapa, Clemente VII.

Sin embargo, “el precedente histórico en el que es posible inscribir la renuncia de Benedicto XVI es el de Celestino V, en 1294”, apunta Daniele Menozzi, profesor de Historia Contemporánea en la Escuela Normal Superior de Pisa, especialista del papado en la edad moderna y contemporánea, sobre el que ha escrito numerosas monografías[2].

Un pontífice, Celestino V, famoso por los versos que supuestamente le habría dedicado Dante Alighieri en el canto tercero del Infierno, en el momento de mencionar a los condenados  (“allí  conocí la sombra de quien / por cobardía se  negó a ayudarme”), si bien es cierto que no todos los críticos están de acuerdo en esta atribución, prefiriendo reconocer en dicho personaje, más bien, a Poncio Pilato, a Rómulo Augustolo (el último emperador romano) e, incluso, al mismo Esaú, el que renunció a la primogenitura en favor de su hermano Jacob por “un plato de lentejas”. Pero “el contexto histórico es totalmente diferente”, precisa Menozzi en la entrevista concedida,  ya que se daban toda una serie de “elementos que hoy son impensables”.

Profesor Menozzi, ¿qué valoración le merece la decisión del papa Ratzinger?

Me parece que se pueden formular dos hipótesis.

O bien, la renuncia está motivada por la constatación de que la línea de gobierno activada en estos últimos ocho años se ha revelado inadecuada para afrontar y resolver los problemas de la Iglesia moderna, y, por tanto, Ratzinger ha tomada la decisión de pasar el testigo a otro papa capaz de activar una nueva manera de hacer las cosas.

O bien, la renuncia obedece a la convicción de que la línea mantenida hasta el presente, válida en sí misma, no puede ser eficazmente promovida por un papa anciano, débil, con fuerzas cada vez más limitadas, y, por eso, Ratzinger ha entendido que le ha llegado el momento de encontrar un sucesor capaz de llevarla a término con la energía, la decisión y la determinación (y es posible que también la rigidez) que entiende necesarias.

Personalmente creo que los discursos, las formas y los ritmos de la decisión que ha tomado Benedicto XVI hacen muy probable esta segunda hipótesis.

¿Es la hipótesis que, en algún sentido, se ha vuelto contra él, habida cuenta del poder que se ha ido concentrando en la persona del pontífice en el interior mismo de la Curia romana? En cierto modo, un poder que se fagocita a sí mismo…

No creo que la concentración del poder en las manos del papa haya sido el factor determinante en la renuncia de Benedicto XVI: no alcanzo a ver un papa que, dotado de una capacidad desmedida de poder, no sea capaz de gestionarlo. Me parece, más bien, que Ratzinger se ha dado cuenta de la imposibilidad de gobernar la conflictividad interna de la Curia.

Es cierto que siempre han existido enfrentamientos internos en la sede romana a lo largo de la historia del papado y que las dimensiones elefantiásicas asumidas en nuestros días por la Curia han agigantado dichos enfrentamientos. Sin embargo, me parece que la línea seguida por el papado las ha exasperado, acabando por hacerlas ingobernables.

Un ejemplo es el intento de recuperar a los tradicionalistas: es evidente que sus repetidos fracasos han llevado a los sectores curiales contrarios a aceptar las condiciones puestas por los lefebvrianos para continuar el dialogo con Roma, a buscar posiciones de mayor poder desde las que encauzar la temida deriva tradicionalista del pontificado.

Pero en general, con su acción de gobierno, heredera de la tradición propia del ochocientos (que defiende una presencia directiva de la Iglesia sobre áreas de la vida colectiva en las que, a pesar de todo, las personas se perciben capaces de auto-determinarse) Ratzinger ha acentuado las contradicciones entre la comunidad eclesial y la sociedad. Y las diferentes facciones presentes en la Curia han podido aprovecharse de este asunto para “crear ideología”, y, por ende, maximizar, sus respectivas cuotas de poder, agudizando los conflictos, probablemente hasta un punto de no retorno.

Un indicador de esto es el “affaire” del mayordomo, Paolo Gabriele, que ha reconocido haber traicionado la confianza del papa movido por la intención de ayudarle en su responsabilidad por el bien de la Iglesia.

¿Es posible establecer algún paralelismo con las dimisiones de los pontífices que le han precedido en la historia de la Iglesia?

Todas las dimisiones de los papas han estado vinculadas a momentos de crisis profundas en la vida de la Iglesia.

Sobre los pontífices de la historia antigua no se puede decir gran cosa, habida cuenta de que la historia y la leyenda se encuentran íntimamente mezcladas.

Sin embargo, los casos medievales de Benedicto IX, Gregorio VI y Gregorio XII creo que presentan diferencias radicales con respecto a lo que sucede en la actualidad.

Quizá el precedente histórico que puede ser un poco más cercano a la dimisión de Benedicto XVI es el del Celestino V, en 1294. Pero si es indudable que Ratzinger ha tenido presente, con particular interés, el ejemplo de Pietro da Morrone  (no se olvide que en 2009, durante la visita a L’Aquila, depositó el palio sobre la urna de Celestino V, en señal de homenaje), sin embargo el contexto histórico es completamente diferente: piénsese en el papel que jugaron en aquel tiempo la invasión del poder político y el cardenal Caetani (el futuro Bonifacio VIII) en la gestión ordinaria de la Iglesia: son problemas que hoy resultan impensables.

En los últimos decenios se ha asistido a una progresiva “sacralización” del pontificado y de los pontífices: basta con pensar que, en particular, bajo Pío XII y Juan Pablo II, los papas han canonizado a sus predecesores, casi como queriendo santificar el ministerio petrino y, consecuentemente, a quien lo desempeña. La dimisión de Ratzinger ¿podría interrumpir esta tendencia y favorecer la desacralización del papado, su humanización?

Desde cierto punto de vista, la renuncia representa una normalización del papado. Como es sabido, los obispos, una  vez cumplidos los setenta y cinco años de edad, tienen que presentar obligatoriamente la dimisión.

El papa es el obispo de Roma. Incluso, aunque cuente con el privilegio de decidir por sí mismo el momento en el que abandonar el ministerio, sin tener que someterse a la normativa canónica. También el obispo de Roma está concernido por la normativa prevista para el episcopado universal, según la cual, llegados a un determinado momento de la vida, es preciso dejar las responsabilidades hasta entonces desempeñadas.

Naturalmente, esta decisión no obliga a sus sucesores, que serán libres para asumir (o no) el precedente marcado por Ratzinger. Pero después de la renuncia al gobierno de la Iglesia universal (algo que tendría que convertirse en regla del papado para el futuro) y la desacralización de la figura del papa (que ha sido intensamente interiorizada en la mentalidad católica durante los últimos dos siglos), hay un gran abismo.

La sacralización ¿es, por lo tanto, irreformable?

Irreformable no, pero seguramente no es suficiente la dimisión de un papa para interrumpir y quebrantar esta tendencia.

El papa, en los primeros siglos del cristianismo era conocido como el “sucesor de Pedro”, luego se ha convertido en el “vicario de Cristo” y, finalmente, con una enorme insistencia en este punto, en el “vicario de Dios” en el tiempo de la secularización.

Se trata de un mecanismo vivo desde hace siglos, fuertemente arraigado en la mentalidad católica, que difícilmente puede ser desmontado por la dimisión de un pontífice.

En definitiva, me parece que hace falta mucho tiempo y ulteriores gestos para desacralizar la figura papal.

Pero la dimisión de Ratzinger ¿es verdaderamente un acontecimiento revolucionario?

La decisión es, sin duda de ninguna clase, inusual con respecto a los mecanismos aprobados por la institución eclesiástica y es particularmente llamativa si se compara con la adoptada en su día por Juan Pablo II de dar en su enfermedad y con su muerte un testimonio del modelo de vida cristiana que consideró ejemplar.

Pero que la renuncia al pontificado sea un acontecimiento “revolucionario” sólo lo podremos saberlo en los próximos meses, y es probable que el mismo resultado del Cónclave nos ayude a entenderlo.

¿Se trata de un gesto tan llamativo que pueda hacer olvidar toda la acción de gobierno de Ratzinger (por no hablar de los veinte años en que ha sido prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe), de tal manera que pase de ser un papa radicalmente restaurador a ser un papa reformador?

A lo largo de estos últimos días hemos asistido a un estallido apologético en torno a la figura de Ratzinger, probablemente fundado en la pretensión de hacer olvidar los concretos fracasos que la línea de gobierno promovida por Benedicto XVI ha encontrado cuando ha tenido que enfrentarse con casi todos los graves problemas de la actual situación eclesial.

¿Y si la dimisión, fruto del reconocimiento de su incapacidad para gobernar la Iglesia (como explícitamente ha admitido en el discurso en el que ha anunciado la renuncia al pontificado), fuese sólo una manera de orientar decisivamente el Cónclave cuando elija a su sucesor? Un poco como los emperadores romanos que señalaban a su “delfín” cuando todavía vivían...

Por los discursos que Benedicto XVI ha venido pronunciando desde el anuncio de la dimisión hasta el principio de la “sede vacante” es posible trazar el retrato de su sucesor tal como Ratzinger lo querría: relativamente joven, dotado de energía, severidad y capacidad de gobierno para realizar lo que él no ha podido hacer por su parte.

Y es inevitable, a pesar de las socorridas declaraciones de no intromisión e interferencia, que Ratzinger influirá en el Cónclave: cada acto, cada palabra, cada gesto han tenido y tendrán su peso.

Incluso la tormenta que ha provocado con su renuncia, está en algunos aspectos, estudiada: obligar a los cardenales a actuar de prisa, porque es muy complicado llegar a Pascua sin que haya un nuevo papa.

En el Cónclave ¿existe un “ala progresista?

No lo creo. Y si la hay, es muy débil. No se puede olvidar que se trata de un Cónclave  completamente nombrado a dedo, y “blindado” por Wojtyla y por Ratzinger: de verdad, es sumamente difícil encontrar un ala progresista.

Por tanto, ¿nos encontraremos con un papa nuevamente conservador?

Dependerá de los cardenales reunidos en Cónclave: de que alguien tenga el coraje de analizar las dificultades con que se ha topado el decantamiento por una línea neo-intransigente. Si eso sucediera, entonces se podría reabrir el campo de juego.

Creo que si en el Cónclave se abriera un auténtico debate en profundidad sobre el papel de la Iglesia en la sociedad contemporánea, a partir de las quiebras provocadas por el proyecto de neo-cristiandad que se ha potenciado en las últimas dos décadas, entonces se podría abrir algún resquicio. Si esto sucediera, entonces podría haber espacio para algún cambio y para alguna sorpresa.

La Iglesia ¿será la misma después de este acontecimiento?

El problema del cambio de la Iglesia, como enseña toda la literatura histórica sobre las reformas, se juega en dos niveles: la interior transformación espiritual de los creyentes y la modificación de las estructuras institucionales.

Por sí misma, la decisión personal de Benedicto XVI de renunciar al ministerio petrino (porque ya no se siente con fuerzas para ir adelante, habida cuenta de su avanzada edad), es algo que no tiene mucha influencia sobre ninguno de estos ámbitos.

Pero se puede abrir en la comunidad eclesial (y también se puede proponer en el Cónclave), una reflexión sobre la línea mantenida a lo largo de este pontificado, sobre su idoneidad pastoral y misionera, sobre su capacidad para responder a las necesidades de los hombres y las mujeres de hoy. De las respuestas a estas preguntas dependerá la posibilidad de un cambio.




[2] D. MENOZZI, “Chiesa e diritti umani”, Il Mulino, 2011; “Chiesa, pace e guerre nel Novecento”, Il Mulino, 2008; “Giovanni Paolo II. Una transizione incompiuta?”, Morcelliana, 2006; “Sacro Cuore. Un culto tra devozione interiore e restaurazione cristiana della società”, Viella, 2002.

Foro de Curas de Biskaia

Imagenes de fieles a través del mundo saludando a Benedicto XVI


De Lyon a Ciudad de México, desde Nueva York a Berlín, los fieles de todo el mundo siguieron la renuncia del Papa Benedicto XVI con misas y oraciones celebran 
Lyon (afp)






Ciudad de México (AFP)







Cambridge (Reuters)


Berlin (AFP)




La República

Obama agradece a Benedicto XVI su "liderazgo"



Gobierno español: "Es un momento absolutamente emocionante ver un Papa que renuncie en vida"



Angela Merkel participó en la misa de acción 

de gracias celebrada en Berlín



Benedicto XVI se despidió del mundo. Y el mundo se despidió de Joseph Ratzinger. El ya Papa emérito recibió numerosos saludos de reconocimiento de los principales  líderes políticos y religiosos de los cinco continentes momentos antes de que arrancara la Sede Vacante.
El más relevante fue el enviado por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a través de su secretario de Estado, John Kerry, quien se encontraba ayer en Roma.
"El presidente Obama y yo queremos desear al papa Benedicto XVI todo lo bueno, y agradecerle su liderazgo y todo lo que ha realizado", afirmó el secretario de Estado estadounidense.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel García Margallo, quien regresó ayer de Roma, precisó que "es un momento  absolutamente emocionante ver un Papa que renuncie en vida".
Respecto al panorama futuro, el ministro de Exteriores ha explicado que "llevamos 2.000 años con sobresaltos y sin sobresaltos y yo espero que la Iglesia siga estando a la altura de lo que la Iglesia es".
En su opinión, Benedicto XVI "seguirá velando por todos nosotros" y que, como miembro del Gobierno de España, donde la separación de la Iglesia y el Estado es uno de los principios democráticos, confía en que la Iglesia "siga siendo bandera de la dignidad humana, de los derechos fundamentales de la persona y del bienestar social".
Por su parte, la canciller de Alemania, Angela Merkel, y la Conferencia Episcopal alemana encabezada por Arzobispo Robert Zollitsch,  participaron en la misa de despedida de Benedicto XVI. La misa se llevó a cabo en la catedral católica de Berlin, St. Hedwig, en el centro de la ciudad frente a la Isla de los Museos.
El Arzobispo Zollitsch declaró que los ocho años del Papado de Benedicto XVI se caracterizaron por la profundidad teológica y la amplitud intelectual del Pontífice, quien este jueves partió hacia Castel Gandolfo, donde vivirá en un convento.
(Rd/Agencias)

El Vaticano emite sellos y monedas para conmemorar la Sede Vacante



Los sellos sólo podrán usarse mientras no haya papa


Oficina Numismática acuña monedas de oro 

y plata por 5 y 10€


La Oficina Filatélica y Numismática del Vaticano  ha emitido cuatro sellos con la imagen de un ángel que lleva el Pabellón de la Cámara Apostólica, obra de la artista italiana Daniela Longo, con motivo del periodo de Sede Vacante Apostólica, que comenzó este jueves a las 20.00 horas tras la renuncia de Benedicto XVI.
El uso de estos sellos de correos sólo es posible durante la Sede Vacante y termina con la elección del nuevo Papa y el uso filatélico está permitido también después ya que la Oficina seguirá vendiendo a los coleccionistas. La tirada inicial del estuche con 4 sellos es de 230.000 juegos y también hay una pequeña carpeta realizada con motivo de la renuncia al pontificado de Benedicto XVI, con dos sellos.
MONEDA DE 2 EUROS
Por cuanto se refiere a las monedas, se emitirá una moneda de 2 euros, conmemorativa de la Sede Vacante, de la que se acuñan 125.000 ejemplares, que lleva el emblema del Cardenal Camarlengo con el Pabellón de la Cámara Apostólica. Es la única en circulación que se puede emitir, ya que según la convención europea para el Estado de la Ciudad del Vaticano, está permitida la emisión de una moneda al año, más una en el caso eventual de Sede Vacante. Por lo tanto, en 2013 habrá dos monedas, una para la Sede Vacante y otra (en abril) para 2013 con la efigie de Benedicto XVI.
También se acuñará otros 10.000 ejemplares de una moneda de plata de 5 euros para la Sede Vacante que tendrá en una cara la paloma del Espíritu Santo con la palabra 'Veni Sancte Spiritus' y en la otra el emblema del Cardenal Camarlengo con el Pabellón de la Cámara Apostólica y la frase 'Sede vacante 2013'.
Igualmente, se acuñará una moneda de oro de 10 euros de la Sede Vacante, con una tirada de 5.000 ejemplares. Es una moneda muy pequeña (13,85 mm y 3 gramos de peso) que tendrá las mismas imágenes y frases de la de plata.
Sin embargo, las monedas de 5 y 10 euros son monedas de colección y, en teoría, se podrían utilizar sólo dentro del Vaticano. Fuera del Vaticano su uso no es válido. 
(RD/EP)

Doble poder papal por Frei Betto



Benedicto 16, al renunciar, no pierde el nombre pontificio ni el derecho a continuar en el Vaticano, en cuyas dependencias desea permanecer después de la elección de su sucesor, en el próximo mes de marzo.

Como papa renunciante, Joseph Ratzinger podría escoger, como su nueva residencia, cualquier domicilio de la Iglesia Católica en cualquier continente.

Algunos obispos jubilados se retiran en monasterios, como Don Marcelo Caravalheira, arzobispo emérito de Paraíba, que vive con los benedictinos de Olinda (PE); o en una casa propia, apartada del trasiego urbano, como es el caso del cardenal Don Paulo Evaristo Arns, arzobispo emérito de Sao Paulo, que vive en Taboão da Serra (AP).

Al decidir permanecer en el Vaticano, Benedicto 16 corre el riesgo de crear una situación embarazosa. Nadie duda de que él será el punto de mira electoral del futuro papa. Ratzinger ha nombrado al 56% de los actuales miembros del colegio cardenalicio. Y su gesto de humildad, al renunciar, lo constituye en candidato a un futuro proceso de canonización.

Seguro que pasan por la mente de Ratzinger uno o dos nombres, de entre los 209 cardenales (de los que sólo 119 son electores), que considere más aptos para sumir la dirección de la Iglesia. Sólo un ingenuo piensa que el papa renunciante quedará al margen de una elección tan delicada e importante, de la cual depende el éxito de la misión confiada por Jesús a Pedro y a los apóstoles.

Los cardenales electores no están obligados a seguir la posible sugerencia de Benedicto 16. Cada uno tiene el derecho y el deber de votar según su propia conciencia. Pero un buen número de los que recibieron de él el capelo cardenalicio cree tener una deuda de gratitud con él. Incluso porque no desearían ver la barca de Pedro tomar rumbos inesperados, como intentó Juan 23 al ser elegido, en 1958, para suceder a Pío 12.

Pienso que el pontificado del futuro papa tendrá dos etapas muy diferentes: la primera, mientras viva Benedicto 16. La segunda, después de la muerte del papa renunciante.
Mientras Benedicto 16 esté vivo difícilmente el nuevo papa tocará temas considerados por ahora tabús -y prohibidos- por su antecesor, como: el fin del celibato obligatorio para los sacerdotes, el acceso de las mujeres al sacerdocio, el uso de preservativos, el derecho a una relación sexual sin intención de procrear, la aplicación de células madres, la unión de los homosexuales, etc.

No se permitirá ningún debate sobre tales asuntos, aunque prosiga entre los católicos una doble moral: la defendida por la doctrina oficial y la practicada por los fieles. Muerto Benedicto 16, y suponiendo que su sucesor le sobreviva (el destino a veces sorprende; recuerden a Juan Pablo 1°, fallecido 33 días después de haber sido elegido), entonces comenzará la segunda etapa del nuevo pontificado.

Libre ya de la sombra de su antecesor (o del superego, diría Freud), el nuevo papa se sentirá libre para imprimirle al rumbo de la Iglesia la dirección que le parezca conveniente.
Conviene recordar que el papado es la única monarquía absoluta que queda en Occidente. Eso significa que el pontífice romano no está sujeto a ninguna instancia humana que le pueda cuestionar, juzgar o amonestar.

Cuando me preguntan si preveo algunas candidaturas, los llamados "papables”, huyo de la cuestión regional, como la hipótesis de elegir a un latinoamericano, dado que en nuestro continente viven actualmente el mayor número de católicos (el 48.75%).

Es obvio que a los italianos les agradaría retomar el monopolio del papado, que estuvo en sus manos a lo largo de 456 años (1522-1978). En ese caso me arriesgo a opinar que la elección recaería entre el actual camarlengo, el cardenal Tarcisio Bertone, o el arzobispo de Milán, Ángelo Scola.

Bertone tiene a su favor el ser un hombre de confianza de Benedicto 16; y en contra la mala administración de la Santa Sede, cuyas finanzas adolecen de falta de transparencia y frecuentes casos de corrupción. Scola tiene a su favor ser un filósofo y teólogo de renombre; y en contra el ser visto como excesivamente conservador.

La única premonición que me parece viable es que el futuro papa será probablemente un hombre menor de 70 años; lo que restringe considerablemente la lista de los virtuales candidatos.

Roma ya no soporta tantos cónclaves en tan corto período de tiempo. Yo mismo me admiro al constatar que, en siete décadas de existencia, asistí a la elección de cinco papas y ahora acompañaré a la sexta.

El tiempo urge, el mundo ingresa en la posmodernidad y la Iglesia Católica todavía vacila en aplicar efectivamente las decisiones del concilio Vaticano 1° y admitir que fuera de la Iglesia también hay salvación.


Adital

Emoción en San Pedro al decirle adiós al Papa cuando sobrevolaba Roma



1 de marzo, 2013. (Romereports.com) Cientos de personas emocionadas han visto desde la Plaza de San Pedro cómo el Papa se marchaba definitivamente del Vaticano. Habían venido para ver por última vez a Benedicto XVI, porque no querían perderse el momento en que el blanco helicóptero, que lo llevaba hasta Castel Gandolfo, atravesaba el cielo de Roma.   

- “Ha sido un momento muy bonito porque nosotros hemos venido aquí por motivos de turismo, pero que ha coincidido con la despedida del Papa pues hemos estado muy contentos por poder vivir este momento histórico. Justo cuando salíamos de los Museos Vaticanos para visitar la fabulosa Basílica de San Pedro hemos escuchado primero todas las campanas de Roma sonar al mismo tiempo y un helicóptero blanco donde se iba el Papa”.

- “Un momento histórico en cual viajaba a Castel Gandolfo. Hemos visto que pasaba, accidentalmente porque no esperábamos coincidir en ese momento, ni hemos venido expresamente por esto”.

- “Mucha emoción  imagino lo que ha sentido él al verse así. Mucha nostalgia, muchos  sentimientos encontrados por su último día. Tantos lugares que él visitó y que ahora los veía desde arriba”.

- “Sí lo he visto, ha sido muy emocionante en los momentos finales cuando ya Benedicto XVI se marchaba y mirabas hacia arriba hacia el cielo y veías el helicóptero  y que en ese helicóptero se marchaba el Papa. Ha sido muy emocionante y además pensar que  era la última vez que ibas tenerlo cerca las lágrimas no se han podido contener y han salido a chorros”.

- “Íbamos saliendo de la iglesia de San Pedro, de la basílica, escuchamos los aplausos  y vimos el helicóptero salir. Estábamos súper emocionadas, ha sido muy bonito y somos muy afortunadas por estar acá este día”.


Han sido testigos de un momento histórico, y de alguna manera también protagonistas y narradores del día en que Benedicto XVI dejo en helicóptero el Vaticano.

Cardenal O'Malley, defensor de la vida, bloguero y capuchino



1 de marzo, 2013. (Romereports.com) El cardenal estadounidense Sean O'Malleynació en Lakewood, Ohio, y tiene 68 años. Capuchino y doctor en Literatura española y portuguesa se ordenó sacerdote a los 26 años. En Washington comenzó su labor pastoral entre los hispanos. Más tarde también en San Francisco dirigió los servicios sociales para la población hispana.  


Le gusta mostrarse cercano a las personas y por eso pide que le llamen cardenal Sean, y no cardenal O'Malley. Defiende con fuerza la vida y la familia.

CARD. SEAN O'MALLEY
Arzobispo de Boston (EE.UU.)
 “Tenemos que atraer a la gente a la Iglesia para que descubran la belleza que hay en ella. Hacerles descubrir que el Señor los ama y quiere formar parte de sus vidas invitándoles a ser parte de su familia, que es la Iglesia”.
Desde 2003 es arzobispo de Boston. Benedicto XVI lo creó cardenal en 2006. Es muy activo en Twitter y fue el primer cardenal con un blog en el que cuenta su día a día. 

CARD. SEAN O'MALLEY
Arzobispo de Boston (EE.UU.)
“Parte de nuestra tarea está en descubrir cómo comunicar la fe a un mundo que se ha vuelto cada vez más secular”.
El asunto más delicado que tuvo que afrontar al llegar a Boston fue el de los abusos a menores por parte de sacerdotes. Para indemnizar a las familias puso en venta el palacio episcopal de Boston y se fue a vivir a un apartamento del seminario diocesano. El cardenal Sean O'Malley habla, además del inglés, español, italiano y portugués.

El sello de la Casa Pontificia da paso a la "hora de la responsabilidad"



1 de marzo, 2013. (Romereports.com) (-SÓLO VÍDEO-) Este jueves las 8 de la tarde, hora de Roma, el responsable del Vaticano durante la Sede vacante, el cardenal camarlengo, Tarcisio Bertone, selló la Casa Pontifica y el apartamento papal.

Pronunció estas palabras “la hora de la responsabilidad ya ha llegado” y cerró el estudio donde trabajaba el Papa, su dormitorio, y los ascensores que llevan hasta esa zona.

El viernes a las 12:30 del mediodía, hora de Roma, el vice-camarlengo selló también la oficina del Papa en la basílica de San Juan de Letrán en Roma.

Se cierran las puertas de Castel Gandolfo, comienza la Sede Vacante




1 de marzo, 2013. (Romereports.com) (-SÓLO VÍDEO-) Con el inicio de la Sede Vacante, a las ocho de la tarde se cerró el portón del Palacio Apostólico de Castel Gandolfo ante cientos de personas. 

En ese momento, la Guardia Suiza dejó de custodiarlo porque se ocupan sólo de la seguridad de los Papa y Benedicto XVI ya había dejado de serlo.