Sunday, August 03, 2014

“Jesús nos enseña a anteponer las exigencias de los pobres a las nuestras, aunque sean legítimas”. Videos, audio. Angelus


Francisco denuncia a quienes “miran hacia otro lado con guantes blancos” ante la injusticia


"Quien va a la Eucaristía sin compartir y sin compasión no se encuentra a gusto con Jesús"


(Jesús Bastante).- Llueve en Roma en este primer domingo de agosto. Ello no es óbice para que miles de fieles se agolpen ante el balcón desde el que Francisco reflexionó sobre las actitudes de Jesús ante el milagro de la multiplicación de los panes y los peces. "Compasión, compartir y Eucaristía" son el camino, según el Papa, quien incidió en que "Jesús nos enseña a anteponer las exigencias de los pobres a las nuestras" que, "aunque sean legítimas nunca serán tan urgentes que la de los pobres, que no tienen lo necesario para vivir".
"Vosotros mismos les daréis de comer". Y trajeron cinco panes y dos peces, los bendijo y repartió entre la multitud. Todos comieron y se saciaron, e incluso sobró, recordó Bergoglio, quien subrayó cómo "en este acontecimiento captamos tres mensajes: el primero es la compasión. Frente a la muchedumbre que no le "deja en paz", Jesús no reacciona con irritación, no dice "esta gente me molesta", no. Reacciona con sentimiento de compasión, porque sabe que no le buscan por curiosidad, sino por necesidad".
"Estemos atentos: la compasión que siente Jesús no es simplemente sentir piedad, es algo más. Significa compartir, hacerse uno con los sufrimientos del otro, hasta el punto de perder la vida", añadió el Papa, quien dejó claro que "Jesús sufre con nosotros, sufre por nosotros".
"Jesús nos enseña a anteponer las exigencias de los pobres a las nuestras. Aunque sean legítimas nunca serán tan urgentes que la de los pobres, que no tienen lo necesario para vivir" incidió Bergoglio, que añadió que "cuando hablamos de los pobres, sentimos que ese hombre, esa mujer, esos niños, no tienen lo necesario para vivir. No tienen para comer, para vestirse, no tienen medicinas, que no pueden ir a la escuela... Por eso, nuestras exigencias, aunque legítimas, nunca serán tan urgentes como las de los pobres".
El segundo mensaje que se ve tras el milagro de la multiplicación "es el compartir". Así, mientras los discípulos creen que es mejor despedir a la gente, Jesús apuesta por compartir. "Son dos reacciones distintas, que muestran dos actitudes opuestas. Los discípulos piensan según la lógica del mundo, reaccionan pensando que "allá vosotros, buscaos la vida".
Jesús razona según la lógica de Dios, que es la del compartir. Cúantas veces volvemos la mirada con tal de no ver a los hermanos necesitados. Esto, mirar hacia otro lado, es una forma educada de decir, con guantes blancos, que los otros se busquen la vida. Esto no es de Jesús: esto es egoísmo".
"Si Jesús hubiera despedido a la muchedumbre, muchos se hubieran quedado sin comer". Sin embargo, multiplicó los panes y los peces. "Atención: no es magia, es un signo. Un signo que invita a tener fe en Dios, padre de la Providencia que hace que no nos falte el pan si sabemos compartirlo con los hermanos".
El tercer mensaje, en la Eucaristía, pues "el milagro de los panes anuncia la Eucaristía: Jesús recitó la bendición antes de partir el pan. Es el mismo gesto que Jesús hará en la Ultima Cena. En la Eucaristía, Jesús no da simplemente un pan, sino el pan de vida eterna, se da a sí mismo, ofreciéndose al Padre por amor nuestro".
"Nosotros, tenemos que acercarnos a la Eucaristía con estos sentimientos. Con la compasión y con las ganas de compartir. Quien va sin compartir y sin compasión no se encuentra a gusto con Jesús", concluyó Francisco, quien repitió que "compartir, compasión y Eucaristía es el camino que nos indica Jesús en el Evangelio". Un camino "que nos conduce más allá de este mundo, porque parte de Dios y vuelve a Él".

Angelus Domini 2014-08-03


Starts at 12:00 pm. Every Sunday and on the main liturgical feasts, the Pope recites the Angelus prayer with the pilgrims. Before and after the prayer, he delivers a brief reflection and issues greetings



Papa Francisco: la lógica de Dios es el compartir, no el ego





Dios, Padre providente que no nos hace faltar "el pan de cada día", ¡si nosotros sabemos compartirlo con los hermanos! Francisco en el Ángelus



Escuchar aquí

 Refiriéndose al Evangelio del décimo octavo domingo que muestra a Jesús que se retiró con sus discípulos a un lugar aislado, pero la gente lo buscó y lo encontró. Entonces, Jesús sintió compasión y curó a los enfermos, el Obispo de Roma reflexionó con los peregrinos llegados a la plaza del Santuario de san Pedro. Dijo que frente a la multitud que no lo deja en paz, “Jesús no reacciona con irritación sino que siente compasión, porque sabe que no lo buscan por curiosidad sino por necesidad”. Y explicó que: “Jesús nos enseña a anteponer las necesidades de los pobres a las nuestras. Nuestras exigencias, aunque sean legítimas, no serán jamás así tan urgentes como aquellas de los pobres que no tienen lo necesario para vivir”.

En este evangelio, los discípulos preocupados por la hora, le sugieren despedir a la gente para que pudieran ir al pueblo a comprarse comida. Pero Jesús responde: “Denles de comer ustedes mismos” (Mt. 14,16). Y haciéndose llevar los únicos cinco panes y dos peces que había, los bendijo, inició a partirlos y a darlos a los discípulos para que los distribuyeran a la gente. Todos comieron hasta saciarse y ¡sobró!

El Papa expresó que frente a la gente cansada y hambrienta “los discípulos razonan según la mentalidad del mundo, para el que cada uno debe pensar en sí mismo; mientras que Jesús razona según la lógica de Dios, que es aquella de compartir”, y agregó: “Si hubieran despedido a la multitud, tantas personas se hubieran quedado sin comer. Mientras que con pocos panes y pescados compartidos y bendecidos por Dios bastaron para todos”.

Pero “ ¡atención!, no es una magia sino un signo –aclaró Francisco. Un signo que invita a tener fe en Dios, Padre providente que no nos hace faltar 'el pan de cada día', ¡si nosotros sabemos compartirlo con los hermanos!” Y manifestó que en tercer lugar, el prodigio de los panes preanuncia la Eucaristía, afirmando que “en la Eucaristía Jesús no nos da pan, sino El pan de la Vida eterna, se dona a Sí mismo, ofreciéndose al Padre por amor nuestro”.

El Sucesor de Pedro concluyó sintetizando su reflexión y pidiendo que la Virgen María nos acompañe: “Compasión, compartir, Eucaristía –dijo. Este es el camino que Jesús nos indica en este Evangelio. Un camino que nos lleva a afrontar con fraternidad las necesidades de este mundo, pero que nos conduce más allá del mundo, porque parte de Dios Padre y regresa a Él. La Virgen María, Madre de la divina Providencia, nos acompañe en este camino.”

Jesuita Guillermo Ortiz – RADIO VATICANA

¡HAY QUE TENER HAMBRE...! por Florentino Ulibarri



Para creer en ti
hay que tener hambre,
pues vives en el pan tierno
que se rompe y comparte
en cualquier casa, mesa y cruce,
entre hermanos, desconocidos y caminantes.

Para creer en ti
hay que tener hambre,
pues tú eres banquete de pobres, 
botín de mendigos
que, vacíos, sin campos ni graneros,
descubren que son ricos.

Para creer en ti
hay que tener hambre,
hambre de vida y justicia
que no queda satisfecha
con vanas, huecas palabras,
pues aunque nos sorprendan y capten,
no nos alimentan ni satisfacen.

Para creer en ti
hay que tener hambre,
pues sin ella olvidamos fácilmente
a los dos tercios que la tienen,
entre los que tú andas perdido
porque son los que más te atraen.

Para creer en ti
hay que tener hambre,
y mantener despierto el deseo
de otro pan diferente al que nos venden
en mercados, plazas y encuentros
donde todo se compra y vende.

Para creer en ti
hay que tener hambre
y, a veces, atragantarse al oírte
para descubrir la novedad
de tu presencia y mensaje
en este mundo sin ilusiones.

Para creer en ti
hay que encarnarse,
vivir entre los pobres,
tener muchas ganas  de compartir
los cinco panes y dos peces
y todas las ilusiones y necesidades.

Florentino Ulibarri
Fe Adulta

Encuentros con la Palabra por Hermann Rodríguez S.J. “... denles ustedes de comer”



Anthony de Mello, cuenta en su libro, El Canto del Pájaro, la historia de un hombre que paseando por el bosque vio un zorro que había perdido sus patas; el hombre se preguntaba cómo podría sobrevivir el pobre zorro mutilado. Entonces vio llegar a un tigre que llevaba una presa en su boca. El tigre ya se había hartado y dejó el resto de la carne para el zorro. Al día siguiente Dios volvió a alimentar al zorro por medio del mismo tigre. De modo que el hombre quedó maravillado de la inmensa bondad de Dios y se dijo: «Voy a quedarme en un rincón, confiando plenamente en el Señor, y éste me dará cuanto necesito». Así lo hizo durante varios días; pero no sucedía nada y el pobre hombre estaba casi a las puertas de la muerte cuando oyó una Voz que le decía: «¡Oh tú, que te hallas en la senda del error, abre tus ojos a la Verdad! Sigue el ejemplo del tigre y deja ya de imitar al pobre zorro mutilado».
Es frecuente que, cuando nos encontramos con situaciones dolorosas, reaccionemos ante Dios pidiéndole que haga algo por nosotros, que nos ayude a solucionar nuestros problemas. Y, ciertamente, Dios hace algo, pero nos invita a colaborar con él en su obra. Cuánta gente, cuando constata las miserias y sufrimientos de nuestros pueblos, no le reclama de Dios una respuesta frente a tanto dolor. La pregunta que muchas veces asoma a nuestros labios es: “¿Por qué permites estas cosas? ¿Por qué no haces nada?” La respuesta que nos da Dios es: “Ciertamente que he hecho algo. Te he hecho a ti”.
El texto evangélico de este domingo nos presenta la reacción de Jesús ante el asesinato de Juan el Bautista. “Cuando Jesús recibió la noticia, se fue de allí él solo, en una barca, a un lugar apartado. Pero la gente lo supo y salió de los pueblos para seguirlo por tierra. Al bajar Jesús de la barca, vio la multitud; sintió compasión de ellos y sanó a los enfermos que llevaban”. Jesús no se deja aplastar por su dolor ante el crimen que había acabado de cometer Herodes contra su amigo, el profeta Juan. Siente compasión y no pude cerrar los ojos ante el sufrimiento de aquellos que lo siguen hasta ese lugar apartado.
Los discípulos, viendo que se hacía tarde, y que la gente no tenía dónde encontrar comida, le sugieren a Jesús que los despida para que vayan a las aldeas a comprar comida. Pero Jesús les dice: “No es necesario que se vayan; denles ustedes de comer”. La reacción de sorpresa no se deja esperar: “No tenemos aquí más que cinco panes y dos pescados”. Esto no alcanzará para alimentar a tantos. Jesús, entonces, toma los pocos panes y peces, manda que la multitud se siente sobre la hierba y “mirando al cielo, pronunció la bendición y partió los panes, los dio a los discípulos y ellos los repartieron entre la gente”. Jesús parte y los discípulos re-parten lo poco que tenían con una multitud. Y “todos comieron hasta quedar satisfechos”. No podemos seguir imitando al zorro mutilado. Tenemos que imitar más bien al tigre, que alimenta todos los días al que no puede buscar su alimento. Sólo así seremos discípulos de Aquel que no evadía el hambre de su pueblo, sino que partía y repartía con ellos todo lo que tenía.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
* Sacerdote jesuita, Decano académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana – Bogotá

Encuentros con la Palabra
RD

LECTURAS PARA EL DÍA DE HOY



XVIII DOMINGO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA
Isaías: 55, 1-3
Vengan a comer.La primera lectura, del capítulo 55 del Profeta Isaías nos muestra al Señor, al Dios grande, que sólo quiere que nos acerquemos a Él para recibir, sin pedirnos nada a cambio. Invita a todos, espera a todos, no quiere que nadie quede fuera; y la única condición que pone para ello es: tener hambre, tener necesidad, tener deseo de saciarse. Que Dios es gratuidad, no puede estar más claro. "Acudid también los que no tenéis dinero". Si hay dinero por medio, no es don de Dios.
Esto dice el Señor: "Todos ustedes, los que tienen sed, vengan por agua; y los que no tienen dinero, vengan, tomen trigo y coman; tomen vino y leche sin pagar. ¿Por qué gastar el dinero en lo que no es pan y el salario, en lo que no alimenta? Escúchenme atentos y comerán bien, saborearán platillos sustanciosos. Préstenme atención, vengan a mí, escúchenme y vivirán. Sellaré con ustedes una alianza perpetua, cumpliré las promesas que hice a David". 

Palabra del Señor

SALMO

Del salmo 144
Este salmo 144 demuestra que la idea del Reino de Dios ya estaba entre los judíos, aunque sin definir completamente. Iba a ser Jesús de Nazaret quien definiría el Reino y anunciara su proximidad. A nosotros, hoy, la proclamación de este salmo nos sirve para afirmar la existencia de ese Reino en nosotros.

R/. Abres, Señor, tu mano y nos sacias de favores.
El Señor es compasivo y misericordioso,
lento para enojarse y generoso para perdonar.
Bueno es el Señor para con todos
y su amor se extiende a todas sus creaturas. R/.
A ti, Señor, sus ojos vuelven todos
y tú los alimentas a su tiempo.
Abres, Señor, tus manos generosas
y cuantos viven quedan satisfechos. R/.
Siempre es justo el Señor en sus designios
y están llenas de amor todas sus obras.
No está lejos de aquellos que lo buscan;
muy cerca está el Señor, de quien lo invoca. R/.

SEGUNDA LECTURA

Romanos: 8, 35. 37-39
Nada podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús.Nos dice la segunda lectura, de la Carta de San Pablo a los Romanos, que no sentiremos solamente amor cuando el camino es fácil, cuando se realicen nuestros proyectos. El amor de Dios nos alcanza, y quizá más, en los momentos de soledad, en las pruebas, en las dificultades, en la enfermedad, porque el Señor experimenta el dolor con todos, porque junto a Cristo todos los dolores se convierten en Redención.

Hermanos: ¿Qué cosa podrá apartarnos del amor con que nos ama Cristo? ¿Las tribulaciones? ¿Las angustias? ¿La persecución? ¿El hambre? ¿La desnudez? ¿El peligro? ¿La espada?

Ciertamente de todo esto salimos más que victoriosos, gracias a aquel que nos ha amado; pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni el presente ni el futuro, ni los poderes de este mundo, ni lo alto ni lo bajo, ni creatura alguna podrá apartarnos del amor que nos ha manifestado Dios en Cristo Jesús. 

Palabra de Dios


EVANGELIO
San Mateo: 14, 13-21
Comieron todos hasta saciarse.El Evangelio de Mateo nos va a narrar la multiplicación prodigiosa de los panes. Muchas veces caemos en la tentación de creer en los milagros, como no están a nuestro alcance no nos afectan. Aceptamos el relato porque es maravilloso. Pero no la transcendemos a la realidad Y es verdad que sólo Dios puede hacer milagros, pero a nosotros nos corresponde poner cinco panes y dos peces. Estar atentos a lo que dice Jesús: "Dadles vosotros de comer". Es decir: “os encargo que saciéis el hambre de los demás. Levantaos de ese sillón tan cómodo y salid al encuentro de los que tienen hambre”

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, subió a una barca y se dirigió a un lugar apartado y solitario. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Cuando Jesús desembarcó, vio aquella muchedumbre, se compadeció de ella y curó a los enfermos. Como ya se hacía tarde, se acercaron sus discípulos a decirle: "Estamos en despoblado y empieza a oscurecer.
Despide a la gente para que vayan a los caseríos y compren algo de comer". Pero Jesús les replicó: "No hace falta que vayan. Denles ustedes de comer". Ellos le contestaron: "No tenemos aquí más que cinco panes y dos pescados". Él les dijo: "Tráiganmelos". Luego mandó que la gente se sentara sobre el pasto. Tomó los cinco panes y los dos pescados, y mirando al cielo, pronunció una bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que los distribuyeran a la gente. Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que habían sobrado, se llenaron doce canastos. Los que comieron eran unos cinco mil hombres, sin contar a las mujeres y a los niños.

Palabra del Señor

AUTODEPENDENCIA por Vicente Martínez



-“Cuando el hombre no se encuentra a sí mismo, no encuentra nada” (Goethe, Werther)
3 de agosto, domingo XVIII de TO
Mt 14, 13-21
Al atardecer los discípulos fueron a decirle: -El lugar es despoblado y ya es tarde; despide a la multitud para que vayan a las aldeas a comprar algo de comer.
Les respondió: -No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer.
Gregorio el Grande (540-604) dijo en su “Moralia in Job 20, 1, 1”:Scriptura sacra (…) aliquo modo cum legentibus crescit. (La Escritura santa, en cierta manera,  crece con los que la leen). Magia de la lectura, que hace crecer el texto haciendo crecer al lector, comenta Daniel Marguerat en su obra Le Dieu des premiers chrétiens. Lo que se lee en los Evangelios es letra decolorada, información de segunda mano que personalmente hemos de confrontar con el original depositado en el cofre de nuestras entrañas.
El gran teólogo Hans Küng nos lo dice en su obra Música y Religión con esta frase: “la música no está acabada una vez que se ha terminado de componer; ni siquiera cuando se la interpreta. Pues incluso el oyente coopera con ello en un contexto diferente cada vez”.
Todo ser es protagonista de su propio destino. Lo manifestó el rey Juan Carlos desde el punto de vista político en su mensaje de abdicación. Las nuevas generaciones necesitan emprender con determinación las transformaciones y reformas que la coyuntura actual y los nuevos desafíos del mañana están demandando. En el campo religioso, el tejido social actual demanda otro tanto. ¿Por qué entonces la Iglesia totalitaria no renuncia a sus privilegios, se torna más democrática y sigue el mismo camino, que ya el Papa Francisco trazó en la carta a un periodista: La conciencia es autónoma, y cada uno debe obedecer a la propia conciencia?
Yo me pregunto aturdido qué me quieren decir las palabras cuneiformes del Espíritu, que yo leo encriptadas por la Iglesia en las palmas de mis manos. ¿O necesito acaso que la zíngara del paseo me las interprete en forma de engañosa buenaventura? Las comprendo a ciegas como hace el invidente cuando las acaricia con la yema de sus dedos. Siento lo que el mensaje entraña, y de él quedo fértilmente preñado. Espero nutrirle en la placenta de mi inortodoxa fe y mis creencias, alumbrarle pagano de las doctrinas piadosas, y hacerle luz del mundo entero. Sólo de esta manera la fe y la creencia culminarán en comportamientos evangélicos, y yo en auténtico cristiano.
Llega la primavera y las amapolas florecen por sí solas en los campos. El algarrobo toma su personal decisión de reverdecer sus ramas y proporcionar comida y cobijo en ellas a las aves. También a los hambrientos y a los desheredados.  
“Dadles vosotros de comer” (Mt 14, 16). Un mandato dirigido fundamentalmente a alimentar el deseo de autodependencia, de ser autosuficientes y poder incluso saciar las necesidades de todo orden en los demás. Ser Mercados de Abastos donde los comerciantes suministran a los compradores todo tipo de alimentos perecederos, lo estrictamente imprescindible. Tiendas de Pescar para que los consumidores se valgan por sí mismos, una en cada esquina. Jesús sigue hoy atendiendo a la multitud con bienes materiales y espirituales, pero siempre a través de sus discípulos.
Soy el director de la orquesta de mi vida aunque, como puntualiza J. Bucay, no domine todos los instrumentos. No soy el único actor, porque si lo fuera, mi película sería demasiado aburrida. El technicolor me lo otorgan los colores primarios –el rojo, el azul y el amarillo: fe, esperanza y caridad- que personalmente me oferta la paleta lumínica de la comunidad a la que pertenezco y la de todas las demás comunidades, creyentes en mi bandera tricolor o en otra, a las que estoy entroncado.
No han pensado así las mentes totalitarias de todos los tiempos, Roma cristiana incluida. Luis XIV de Francia, Rey Sol de todos los franceses, en la ópera Perseo de Luly Acto II, hacía cambiar de vestuario a los nobles para empobrecerlos y no dejarles tiempo para la conspiración. Aires bien diferentes comienzan a soplar hoy sobre la Colina Vaticana: Es lindo ser pueblo fiel de Dios. ¡Y alcanzamos plenitud cuando rompemos las paredes y el corazón se nos llena de rostros y de nombres! Palabras esperanzadoras de Francisco I en la Exhortación Evangelii Gaudium que actualizan las de Pedro:«Vosotros, que en otro tiempo no erais pueblo, ahora sois pueblo de Dios» (1 Pe 2,10).
Y ahora, cada discípulo –de Jesús, de Buda o de cualquier otro Sabio de la vida- debe ser plenamente independiente para interpretar el mundo, a los demás y a sí mismo. Por ejemplo, el papa Francisco llamando por teléfono al presidente de Israel y al palestino en orden a la gestión de la paz en Tierra Santa. No se contentó con encender una vela en el altar y ponerse en oración. Para lograr la plenitud, Franz Kafka nos apunta un cómo en su poema.
No hace falta que salgas de tu habitación.

Sigue sentado frente a la mesa y escucha.
Ni siquiera escuches.
Simplemente espera.
Ni siquiera esperes.
Quédate solo y en silencio.
El mundo se te ofrecerá libremente
para que lo desenmascares.
No le queda otra opción.
Rodará de éxtasis a tus pies”

Franz Kafka

Vicente Martínez
Fe Adulta

Friday, August 01, 2014

Los extraños silencios de un Papa tan locuaz por Sandro Magister


Ni una palabra por las estudiantes nigerianas raptadas, ni por la pakistaní Asia Bibi condenada a muerte con la acusación de haber ofendido al Islam. Y también las audiencias negadas al ex presidente del IOR, Gotti Tedeschi, echado por haber querido hacer limpieza

ROMA, 1 de agosto de 2014 – En el día de santa Ana, patrona de Caserta, el papa Francisco visitó esta ciudad. ¿Todo normal? No. Porque apenas dos días después Jorge Mario Bergoglio volvió a Caserta en visita privada, para encontrar a su amigo italiano conocido en Buenos Aires, Giovanni Traettino, pastor de una local Iglesia evangélica.

Más aún, en un principio el propósito de Francisco era ir a encontrar solamente a este amigo suyo, con el obispo de Caserta dejado totalmente a oscuras, y se quiso convencer al Papa que duplicara el programa para no descuidar a las ovejas de su redil.

En Francisco, la colegialidad de gobierno es más invocada que practicada. El estilo es el de un general de los jesuitas que al final decide todo por sí solo. Se lo entiende por sus gestos, por sus palabras y por sus silencios.

Por ejemplo, hay semanas en las que detrás de los bastidores Bergoglio cultiva relaciones con los líderes de las poderosas comunidades "evangélicas" de Estados Unidos. En la residencia de Santa Marta ha pasado horas y horas en su compañía. Los ha invitado a almorzar. En uno de esos momentos de convivencia se ha hecho inmortalizar chocando los “cinco” a manos abiertas, entre grandes risas, con el pastor James Robinson, uno de los tele-evangelistas americanos de mayor éxito.

Cuando todavía nadie sabía nada, ha sido Francisco quien les anticipó su propósito de ir a encontrar a Caserta a su colega italiano y a explicar el motivo: "ofrecer las disculpas de la Iglesia Católica por los daños que les ha ocasionado al obstaculizar el crecimiento de sus comunidades".

Argentino como es, Bergoglio conoce en directo la arrolladora expansión de las comunidades evangélicas y pentecostales en América latina, que siguen arrebatando a la Iglesia Católica ingentes masas de fieles. Sin embargo, ha decidido no combatir a sus líderes, sino hacerse amigo de ellos.

Es la misma línea que adoptó con el mundo musulmán: oración, invocación de paz, condenas generales de lo que se está haciendo mal, pero muy atento a mantenerse lejos de los casos específicos respecto a personas precisas, sean víctimas o verdugos.

Francisco tampoco abandona esta actitud reservada cuando el mundo entero se moviliza en defensa de determinadas víctimas y todos esperarían de él un pronunciamiento.

No ha gastado una sola palabra cuando la joven madre sudanesa Meriam estaba en la cárcel con los hijitos, condenada a muerte sólo porque es cristiana, pero la recibió una vez liberada gracias a las presiones internacionales.

No ha dicho nada por las cientos de estudiantes nigerianas raptadas por Boko Haram, a pesar de la campaña promovida también por Michelle Obama con el lema: "Bring back our girls" [Devuelvan a nuestras niñas].

Calla sobre la suerte de Asia Bibi, la madre pakistaní en la cárcel desde hace cinco años, en espera de la apelación contra la sentencia que la ha condenado a muerte, acusada de haber ofendido al Islam.

También la campaña por la liberación de Asia Bibi ve por todos lados comprometido al mundo católico y se hizo pública al comienzo de este año una dolorosa carta escrita por ella al Papa, que no le ha respondido.

Son silencios que causan mucha más impresión en tanto son practicados por un Papa de quien se conoce su generosísima disponibilidad para escribir, para telefonear, para llevar ayuda, para abrir las puertas a cualquier persona que le toca el timbre, no importa si es pobre o rico, bueno o malo.

Por ejemplo, había levantado algunas críticas su demora en encontrarse con las víctimas de los abusos sexuales cometidos por representantes del clero. Pero el pasado 7 de julio remedió esto, dedicando toda una jornada a seis de estas víctimas, llamadas a Roma desde tres países europeos.

En esos mismos días avanzó la reorganización de las finanzas vaticanas, con algunos recambios en los cargos máximos y el despido del inocente presidente del IOR, el alemán Ernst von Freyberg.

Inexplicablemente, en dieciséis meses de pontificado, este funcionario jamás logró obtener una audiencia con el Papa.

Pero todavía más inexplicable es la "damnatio" que golpeó a su predecesor, Ettore Gotti Tedeschi, echado en mayo del 2012 justamente por haber llevado adelante la obra de limpieza, echado precisamente por los mayores culpables del de la mala administración.

Sus pedidos al papa Francisco para ser recibido y escuchado jamás recibieron respuesta.

En la foto, el papa Francisco en su estudio privado, en la residencia de Santa Marta.

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Traducción en español de José Arturo Quarracino, Buenos Aires, Argentina.


Chiesa
RD

El Papa almorzó con la Curia jesuita por San Ignacio de Loyola. Fotos del encuentro





Festividad del fundador de la Compañía


Francisco departió con los hermanos de Dall'Oglio



(Jesuitas).- La comunidad de la Curia General tuvo la alegría de tener al PapaFrancisco en el almuerzo, el día de la fiesta de San Ignacio. A último momento el Papa comunicó al Padre General su deseo.
Se trató de una visita totalmente privada y simple. El Papa se entretuvo con la comunidad en el comedor y después subió a la sala de comunidad para compartir un café, conversando amablemente y saludando a cada uno.
Durante el almuerzo estuvieron presentes también los siete hermanos del P. Paolo Dall'Oglio, secuestrado hace un año en Siria. Con ellos el Papa ha intercambiado palabras de agradecimiento y aliento. Estaban presentes incluso un grupo de escolares del EJIF (Jesuitas Europeos en Formación) que en estas semanas tienen su encuentro anual, este año en la Curia General.




















RD/Jesuitas

Una espiritualidad para la solidaridad



Del último libro del P. Dean Brackley (+2011), "Espiritualidad para la solidaridad. Nuevas perspectivas ignacianas", publicado por UCA Editores en 2010, que nos introducen al legado más importante y universal de Ignacio de Loyola, su espiritualidad:
Una espiritualidad para la solidaridad
Vivimos en tiempos turbulentos. Mientras la gente hoy puede comunicarse entre sí como nunca antes, el mundo parece estar más fragmentado. Estamos anegados en información, pero nos cuesta captar el sentido del todo. Mientras se desintegran las familias y las comunidades, nos sentimos siempre más solos. Los voraces monstruos de la avaricia, la violencia y las fuerzas del mercado rondan desenfrenadas por el planeta, dejando una estela de miseria y exclusión. El sida se extiende y la crisis del medio ambiente se profundiza. Todo esto deja a mucha gente desalentada y aprensiva.
Sin embargo, hay señales de esperanza. Una de estas señales es el creciente interés en la espiritualidad. Mientras se expande el desierto materialista, la gente busca aguas frescas. Con el término “espiritualidad” quiero decir una disciplina del espíritu (lo que somos), un modo de vivir.  Para los creyentes, la  espiritualidad es un modo de vivir “en el Espíritu”, con “E” mayúscula: un modo de vivir en el mundo en relación con Dios. Para los cristianos, es un modo de seguir a Cristo.
La desorientación  que tanta gente experimenta hoy en día llegó a mí cuando estaba en la universidad. El problema empezó cuando reflexionaba sobre discrepancias que percibía entre las ideas de los genios que leíamos en clase. Para mí, la cosmovisión de cada uno parecía tan válida (o inválida) como la de los otros.  ¿Quién o quiénes tenían la razón? ¿Y con base en qué?  Al no poder decidir entre las distintas visiones del mundo, entré en una crisis profunda. Me había criado como católico, fui instruido en la fe y tuve maravillosos modelos a seguir. Ahora me parecía como si la doctrina cristiana se cernía sobre un abismo.  Recordándolo ahora, puedo ver que me faltaba experiencia, de aquella que nos ayuda a entender el sentido de la vida y sus enigmas. Tenía poco conocimiento del sufrimiento de los pobres.
 Afortunadamente, mi crianza me dotó de recursos para enfrentar esta crisis que duró cuatro años. Me aferré a la moral básica y al sentido de la vocación (en esa época yo era jesuita en formación). Busqué asesoría y utilicé las herramientas que recién había adquirido,  como las “Reglas del discernimiento” de San Ignacio de Loyola. Aunque tenía dudas acerca de Dios, las reglas de Ignacio me parecían muy sensatas. Estas me ayudaron a sobrellevar duras jornadas de depresión y ansiedad, y me dieron la esperanza de poder sobrellevar esta tormenta. Las reglas me ayudaron a darme cuenta de que, al acercarme al sufrimiento de otras, sentía una sensación de solidez y algo de alivio. Me ayudaba mucho, para reunir mi yo desperdigado, el dejar que el drama de la vida y la muerte del Bajo Manhattan, zona donde vivía y trabajaba en ese entonces, rompiera mis defensas (me refiero al drama de gente sin trabajo, adictos y jóvenes en situaciones de riesgo). Me hizo mucho bien acercarme a esta gente.
Desde entonces, ese tipo de experiencia ha seguido nutriéndome. Los pueblos crucificados de hoy nos llevan hacia el centro de las cosas. Con el tiempo, estos me ayudaron a redescubrir el cristianismo. Durante esos años difíciles y hasta el día de hoy, el camino ignaciano, que es la espiritualidad ignaciana, ha sido crucial en la búsqueda de mi camino.
Descubrí  que yo tenía mucha compañía también, que mucha gente más caminaba por un sendero como el mío, sobre todo los miembros de mi propia “tribu” de clase media. Para muchos de ellos, encontrarse con las víctimas de la historia era un punto decisivo en sus vidas y este encuentro los dejaba “arruinados de por vida”,  como suelen decir los voluntarios jesuíticos (es decir, arruinados en cuanto a la vida convencional a la que antes aspiraban). Las víctimas nos ayudan a encontrar un propósito más profundo en la vida: nos ayudan a descubrir nuestras vocaciones de solidaridad.
En estos tiempos de transición, el mundo reclama esta solidaridad a gritos.  Un tipo de “orden” se está deshaciendo y su sucesor todavía no se vislumbra. No estoy seguro de cuál será la mejor habitable. Si sé que el mundo necesita de un grupo  suficientemente numeroso de personas que puedan responder al sufrimiento, que estén listas para un compromiso duradero y que sepan tomar decisiones sabias a lo largo del camino. Dudo de que, sin tales “nuevos seres humanos”, alguna cantidad de dinero, estrategias sofisticadas o hasta un cambio estructural sean capaces de hacer nuestro mundo verdaderamente más humano.
Ignacio: cuidando la llama
Para mantener una vida de servicio al prójimo, hace falta una espiritualidad y para ello hay pocos maestros como San Ignacio. Un genio de la vida espiritual, él vivió en Europa al alba de la Edad Moderna y supo responder a la necesidad apremiante de una espiritualidad personalizada. Durante la Edad Media, tal espiritualidad se consideraba apropiada solo para profesionales eclesiásticos monjes, religiosas y el clero–. Los fieles comunes tenían que contentarse con las devociones populares, como las procesiones, y el mínimo de los sacramentos. Ahora, en retrospectiva, podemos apreciar cómo el desmoronamiento del mundo medieval revelaba la necesidad que tenía la gente laica de una espiritualidad personalizada. En el tiempo de Ignacio, las devociones colectivas y oficiales se mostraban menos efectivas para mantener un serio compromiso cristiano. El renacimiento, el redescubrimiento de la Biblia, la invención de la imprenta,  el nacimiento de la ciencia moderna, el descubrimiento de los “nuevos mundos”…todo esto socavaba la dependencia exclusiva  en la antigua autoridad y en la costumbre venerable.  El comercio facilitaba los viajes; la gente podía ver que sus costumbres eran locales, no universales. Esta situación suscitaba preguntas similares a las que nosotros nos hacemos en nuestros tiempos tan locamente pluralistas. ¿Cómo  será posible fundamentar nuestras convicciones y mantener nuestro compromiso, y cómo podemos hacerlo juntos?
 En las ciudades de una Europa renacentistas que sufría los espasmos de la Reforma, la gente razonable daba respuestas siempre más diversas a las preguntas básicas de la vida. En tal ambiente de cuestionamiento crítico y de alternativas viables, nada podía servir como sustituto de una convicción personal fundada no solo en la fe, sino también en la experiencia y la razón.
Ignacio respondió a sus tiempos cambiantes con una originalidad descomunal. Como soldado vasco, Íñigo (su nombre de pila) buscó placeres y el prestigio de la vida cortesana hasta los treinta años. Pero en 1521, mientras convalecía en Loyola de una herida que sufrió en una batalla en Pamplona, tuvo una profunda experiencia que más tarde interpretó como la acción directa de Dios en él.  Experimentó dentro de sí el nacimiento de un gran amor y un poderoso deseo de dedicar su vida al servicio de dios. Más tarde expresaría este  sentimiento como estar “encendiendo de Dios”.  Al partir de Loyola, en 1522, Ignacio fue a vivir en una cueva en Manresa, un pueblo cerca de Barcelona, donde pasó varios meses en oración  y reflexión intensas. Habiendo resuelto imitar las hazañas de los santos, practicaba severas penitencias y actuaba impulsivamente, sin pensar mucho  en las circunstancias o las consecuencias de sus acciones. Más tarde concluiría que durante este período su pasión por servir estaba contaminada de egoísmos y carecía de “discreción”. En Manresa se hundió en una desolación tan profunda que pensó en suicidarse. Rogó a Dios que le mostrara un camino a seguir. Un poco después, Ignacio dice que él estaba aprendiendo a dejar que Dios le condujera y a ordenar sus amores enredados.
Este proceso era acompañado de intensas iluminaciones acerca de la vida, del mundo y de Dios. Iñigo se compenetraba más con la gente, percibía sus propios alrededores con más claridad, comprendía mejor cómo funcionaba el mundo.  Con el tiempo, hablaría de poder encontrar a Dios fácilmente y de comunicarse “familiarmente” con Dios.
Dotado de una perspicacia excepcional y un hábito de reflexión, Íñigo pronto descubrió que sus dones podían beneficiar a otras personas. El podía ayudar a que entendieran sus propias experiencias  y sobre todo a que entendieran cómo Dios obraba en su vida. Su pasión  se convirtió en _-y así siempre permaneció- la de ayudar a otras personas a cuidar esa llama de amor que Dios encendía dentro de ellas para que pudieran servir mejor al mundo que los rodeaba. La llama se propagó a través de las profundas amistades que él cultivó. La espiritualidad que asociamos con él se refiere al cuidado de esa llama que hay en nosotros, mientras se purifica o se hincha o se sofoca –y también al atizamiento de ese fuego en otros-.
Íñigo era un laico que no pensaba en hacerse sacerdote, mucho menos en fundar una orden religiosa. Su deseo de ayudar a la gente lo llevó a moldear sus nuevas ideas en una serie de meditaciones o “ejercicios espirituales”, que él administraba a otra gente. Para quienes estaban adecuadamente dispuestos, los retiros duraban treinta días, organizados alrededor de cuatro “semanas” desiguales. Cada semana estaba dedicada a un tema diferente, Durante unos diez años, después de su tiempo en Manresa, refinó sus apuntes de retiro y elaboró un tipo de manual llamado Ejercicios espirituales con el fin de que otros lo pudieran usar para guiar a los “ejercitantes”.
El manual de Ejercicios espirituales cristaliza la mayor parte de las intuiciones clave de Ignacio, pero no todas. Durante varios años Ignacio avanzó en sus estudios y reunió a un grupo de amigos cercanos que luego se convertirían en los primeros jesuitas. Mientras tanto, su visión evolucinó, como lo muestra su voluminosa correspondencia (¡más de siete mil cartas e instrucciones!), su llamada Autobiografía, los fragmentos de su Diario espiritual, las Constituciones que escribió para la nueva Compañía de Jesús durante los últimos años y los testimonios de otras personas acerca de él. Para Ignacio en sus años de madurez, el vivir significaba buscar y encontrar a Dios en todas partes para poder colaborar con Dios en el servicio a los demás.
La perspectiva de Ignacio era revolucionaria. Aun siendo un hijo de sus tiempos, él supo trascenderlos y sigue trascendiendo los nuestros. Según el gran teólogo Karl Rahner, la originalidad de Ignacio se podrá comprender solo en el futuro. Su espiritualidad “no es típica de nuestro tiempo; no es característica de la era moderna que está llegando a su fin.  Más bien, es una señal del futuro que se acerca”. La gran popularidad de Ignacio hoy en día parece confirmar la profecía de Rahner. La espiritualidad ignaciana se promueve y se ejerce más allá de la Iglesia católica en donde nació. Se practica entre miembros de otras iglesias cristianas y entre personas que ni siquiera son cristianas.   
P. Dean Brackley (+2011)
Jesuitas Centroamérica

CVX Santiago Con Pablo Fuenzalida. Asamblea Apostólica



Este sábado 2 de agosto la Comunidad de Vida Cristiana (CVX) regional de Santiago realizará una Asamblea  Apostólica extraordinaria cuyo objetivo es discernir el modo de servir de esta comunidad, en este tiempo, haciéndonos eco de lo solicitado por el Papa Francisco de adecuar las estructuras internas. Al respecto , conversamos con el Presidente Regional de la CVX de santiago, Pablo Fuenzalida