Monday, August 04, 2014

La Iglesia enseña cuando aprende por Jorge Costadoat S.J.


Ante el Sínodo de la Familia


Hay un abismo entre la enseñanza eclesiástica y la práctica de los bautizados



(Jorge Costadoat, sj).- El Papa Francisco ha dirigido a los católicos 39 preguntas sobre moral sexual y familiar. De este modo ha dado comienzo a la preparación del Sínodo sobre la Familia que se realizará en 2015.
Francisco quiere auscultar en el mismo Pueblo de Dios qué está ocurriendo en esta materia. Hemos de creer que las suyas no son preguntas retóricas, sino que el Papa realmente quiere escuchar.
Las primeras respuestas hechas públicas (Alemania, Bélgica, Francia, Japón y Suiza) han dado origen a una inquietud. Hay un abismo entre la enseñanza eclesiástica y la práctica de los bautizados. ¿Qué hará la institución eclesial para superar la incomprensión detectada? ¿Puede hacer un progreso doctrinal en estas materias? Progresos doctrinales en la historia de la Iglesia ha habido muchos.
La Iglesia ha recibido una revelación irreductible al esfuerzo humano por comprender a Dios. La Iglesia sabe de la salvación porque Dios se le ha autorrevelado. En esta autorrevelación de Dios como amor, implícitamente se le ha revelado también el sentido del hombre y del mundo. Pero esto que ella sabe por revelación ha debido llegar a comprenderlo en un lenguaje y en unas categorías culturales e históricas. Dios se le ha dado a conocer de un modo humanamente comprensible.
La prueba teológica de lo anterior es el mismo Jesús. Dios se autorreveló a la Iglesia en Jesús de Nazaret. Jesús necesitó de María y de José que le enseñaron la lengua, que le enseñaron a rezar y a amar, para elaborar su mensaje con sus propias palabras. La Iglesia, por su parte, no desechó el Antiguo Testamento para quedarse solo con Cristo. Sin el Antiguo Testamento, no habría entendido la novedad de Jesús y su mensaje. Pero, además, sucesivamente necesitó el griego, el latín y las lenguas germánicas para anunciar a Jesucristo en la cultura occidental, cultura que, por otra parte, fue siendo influenciada por la fe cristiana. Hoy la Iglesia hace un esfuerzo no solo en actualizar su predicación en nuevas categorías –muchas de ellas científicas -, sino también en otras lenguas y culturas: latinoamericanas, africanas, asiáticas y oceánicas.
La Encarnación es histórica. Por esto, no sabríamos quién es realmente Dios sin Jesús, un judío, varón y del siglo I. La revelación tiene lugar en la historia y adopta características históricas. En cuanto mensaje, por tanto, es tan concreto como limitado y provisional. Su contenido es eterno: el amor de Dios. Pero el modo de conocerse este amor varía en épocas y territorios distintos. Nadie, por lo mismo, puede pretender identificar su modo de entender a Dios con Dios mismo; y, en consecuencia, su modo de entender al hombre y al mundo, con el modo que Dios tiene de hacerlo porque nadie podría agotar su expresión histórica y cultural.
En virtud de Cristo, por decirlo así, la Iglesia sabe cómo Dios salva su creación; y en virtud del Espíritu Santo llega a comprender, no sin esfuerzo, cómo lo hace. La confesión de Dios trino es equivalente a creer que Dios se da a conocer de un modo histórico, a través de los cambios y progresos culturales. La fe cristiana es trinitaria. No binitaria. No termina en lo que Jesús pudo hacer y enseñar. Es trinitaria. El Espíritu Santo continúa haciéndonos comprender lo que sabemos de Cristo por el Evangelio y la Tradición de la Iglesia, y lo hará hasta el final de los tiempos. La “verdad” cristiana ha quedado entregada a sucesivas interpretaciones; tantas, como las experiencias que la Iglesia puede tener de Cristo. Estas constituyen la Tradición con mayúscula, muy distinta de las tradiciones. El tradicionalismo otorga un valor absoluto a expresiones religiosas que pudieron tener valor en una época, pero que en otras épocas han perdido toda vigencia. La Tradición no es por esto “relativista”. Supera el relativismo, triunfando sobre el fundamentalismo y el fideísmo porque supone un concepto histórico de la razón humana.
De aquí que la Iglesia enseña cuando aprende. Aprende, cuando vive abierta al habla del Espíritu quien, a su vez, no lo hace sino a través de la humanidad ubicada histórica y culturalmente. Una Iglesia que pretende enseñar sin aprender no vive de la Trinidad. Cuando la Iglesia enseña al margen de una experiencia trinitaria de Dios, no enseña a nadie. Lamentablemente desorienta, culpabiliza y se hunde en la irrelevancia.
Pero la Iglesia comprende la revelación de Dios de un modo institucional. En ella hay autoridades. Hay un Magisterio que enseña cuál es el modo correcto de interpretar la fe del Pueblo de Dios. La interpretación de la fe hecha por el Magisterio tiene prioridad sobre las interpretaciones particulares. Pero la fe reside en el pueblo de Dios en su conjunto. Es en el sensus fidelium –el sentido creyente de los fieles- que la jerarquía de la Iglesia ausculta la voz de Dios y saca las consecuencias concretas de la revelación. Los fieles agradecen del Magisterio de los obispos una enseñanza que los conserva unidos y les permite anunciar a Cristo a los que no son cristianos. Pero todos los cristianos saben de Cristo y, por tanto, pueden también enseñar sobre él. Los laicos pueden enseñar a los obispos, si aprenden de ellos. Los obispos enseñan a los laicos, si aprenden de ellos.Todos pueden aprender y enseñar en la medida que viven obedientes a la voz del Espíritu; con la diferencia que los fieles encuentran en la jerarquía de la Iglesia una interpretación auténtica del Evangelio tanto en el campo de las costumbres (moral) como en el de la fe (creencias), y con distintos grados de obligatoriedad.
Esto significa, evidentemente, que los fieles –laicos, sacerdotes y obispos- se pueden equivocar o desobedecer; y que también el Magisterio pueda equivocarse, como se ha visto a veces en la historia de la Iglesia (Galileo es el caso emblemático). El Magisterio puede enseñar algo que los cristianos, en su gran mayoría, no practican o no creen. Ha sucedido muchas veces que los años terminaron por darle la razón al Magisterio. Esto, teológicamente hablando, se llamada “recepción” (aceptación, acogida). Pero también puede ocurrir que la enseñanza de la Iglesia no sea “recibida” por el Pueblo Dios, porque no se ha considerado el habla del Espíritu a través suyo. Sucede cuando el rechazo de una enseñanza oficial de una parte muy numerosa de los cristianos se mantiene por décadas. Puede ser que en estos casos el Magisterio no logra enseñar a los bautizados porque no se rinde a aprender de ellos.
La Iglesia en su historia ha hecho numerosos progresos doctrinales. El Vaticano II es el caso más impresionante. En aquella oportunidad el Concilio desechó los documentos preparatorios de los teólogos de la Curia romana, aunque fueran muy ortodoxos, e inició, con enorme audacia y fe, una etapa de creatividad teológica nunca vista. Juan XXIII y Pablo VI, los papas del Concilio, en vez de interrumpir los debates, guardaron silencio, dejaron discutir, escucharon y poco a poco fueron consiguiendo que las Constituciones y Decretos se aprobaran con grandes consensos.
RD

LECTURAS PARA EL DÍA DE HOY



PRIMERA LECTURA

Jeremías: 28, 1-17
A ti, Jananías, no te ha enviado el Señor, y has hecho que el pueblo crea en una mentira.
El quinto mes del cuarto año del reinado de Sedecías, Jananías, hijo de Azur y profeta de Gabaón, le dijo a Jeremías en el templo, en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo: "Esto dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: 'Voy a romper el yugo del rey de Babilonia. Dentro de dos años haré que se devuelvan todos los objetos del templo del Señor, que el rey Nabucodonosor tomó de este lugar y se llevó a Babilonia; haré volver a Jeconías, hijo de Joaquín y rey de Judá, y a todos los desterrados de Judá que han ido a Babilonia, en cuanto yo rompa, dice el Señor, el yugo del rey Nabucodonosor' ".
Entonces el profeta Jeremías le respondió a Jananías, en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo que estaba en el templo del Señor: "Amén. Que así lo haga el Señor. Que el Señor confirme lo que has predicho y haga retornar de Babilonia a este lugar los objetos del templo del Señor y a todos los desterrados. Pero, pon atención a lo que voy a decirte delante de todo el pueblo: Antes de mí y antes de ti, siempre ha habido profetas que predijeron a muchos países y a grandes reinos la guerra, el hambre y la peste. Y cuando un profeta predice la paz, sólo hasta que se cumplen sus palabras, se puede reconocer que es verdadero profeta, enviado por el Señor". Entonces Jananías tomó el yugo que traía Jeremías en el cuello, lo rompió y dijo delante de todo el pueblo: "Esto dice el Señor: 'Así romperé el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, dentro de dos años y lo quitaré del cuello de todas las naciones' ".
Jeremías se alejó de allí. Pero un tiempo después de que Jananías había roto el yugo del cuello del profeta Jeremías, el Señor le habló a éste y le dijo: "Ve y dile a Jananías: 'Esto dice el Señor: Has roto un yugo de madera, pero yo lo sustituiré por uno de hierro. Porque esto dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: He puesto en el cuello de todas estas naciones un yugo de hierro, para someterlas al servicio de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y hasta las bestias del campo lo servirán' ". Y Jeremías añadió: "Escucha, Jananías: No te ha enviado el Señor y tú has hecho que el pueblo crea en una mentira. Por eso el Señor te dice: 'Yo te borraré de la superficie de la tierra. Este año morirás, por haber incitado a la rebelión contra el Señor' ". Y el profeta Jananías murió aquel mismo año, en el mes séptimo. 
Palabra de Dios

SALMO
Del salmo 118
R/. Enséñame, Señor, tus mandamientos.
Apártame de los caminos falsos
y dame la gracia de cumplir tu voluntad.
No quites de mi boca las palabras sinceras,
porque yo espero en tus mandamientos. R/.
Que se vuelvan hacia mí tus fieles,
los que hacen caso de tus preceptos.
Que sea mi corazón perfecto en tus leyes,
así no quedaré avergonzado. R/.
Los malvados me esperaban para matarme,
pero yo meditaba tus preceptos.
No me aparto de tus mandamientos,
porque tú me has instruido. R/.

EVANGELIO
San Mateo: 14, 22-36
Mándame ir a ti caminando sobre el agua.
En aquel tiempo, inmediatamente después de la multiplicación de los panes, Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca y se dirigieran a la otra orilla, mientras Él despedía a la gente. Después de despedirla, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba Él solo allí.
Entre tanto, la barca iba ya muy lejos de la costa y las olas la sacudían, porque el viento era contrario. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el agua. Los discípulos, al verlo andar sobre el agua, se espantaron y decían: "¡Es un fantasma!" Y daban gritos de terror. Pero Jesús les dijo enseguida: "Tranquilícense y no teman. Soy yo".
Entonces le dijo Pedro: "Señor, si eres tú, mándame ir a ti caminando sobre el agua". Jesús le contestó: "Ven". Pedro bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua hacia Jesús; pero al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, comenzó a hundirse y gritó: "¡Sálvame, Señor!". Inmediatamente Jesús le tendió la mano, lo sostuvo y le dijo: "Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?".
En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en la barca se postraron ante Jesús, diciendo: "Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios".
Terminada la travesía, llegaron a Genesaret. Apenas lo reconocieron los habitantes de aquel lugar, pregonaron la noticia por toda la región y le trajeron a todos los enfermos. Le pedían que los dejara tocar siquiera el borde de su manto; y cuantos lo tocaron, quedaron curados.
Palabra del Señor

Algo para pensar y orar en esta semana



La espiritualidad ignaciana desea que seamos agradecidas/os, y, en nuestra gratitud, seamos “personas para los demás”

Un artículo sobre Cientología que leí hace poco, señalaba que ella es pricipalmente sobre “auto ayuda”. Las obras que los que la siguen para tener las cosas “claras”, parece ser todo sobre el “ser”. La espiritualidad ignaciana no podría ser más diferente.


Ella se construye sobre un “círculo virtuoso”. Al reflexionar sobre todo lo que somos agradecidas/os, y esa reflexión – que nos lleva hacia la gratitud – esperamos que además nos lleve hacia el servicio.


Cuando somos voluntarias/os, o servimos en alguna forma, nos encontramos reflexionando sobre lo que hacemos. Esa reflexión nos lleva de vuelta a la gratitud, y luego al servicio, con lo que completamos el “círculo virtuoso”.


Paul Brian Campbell, SJ

Espacio Sagrado

SOLIDARIDAD: PENSAMIENTO DEL PADRE HURTADO


ESTÁ MUY BIEN NO HACER EL MAL.
PERO ESTÁ MUY MAL NO HACER EL BIEN

Sunday, August 03, 2014

"San Pedro Fabro eligió estar con la gente"


Francisco celebra con jóvenes jesuitas


Bergoglio recuerda al primer sacerdote de la Compañía de Jesús


El papa Francisco ha presidido la misa en Santa Marta este sábado, con un grupo dejóvenes jesuitas, que habían participado también en la comida con el Papa el pasado día 31 en la curia de la Compañía de Jesús en Roma.
Durante la homilía, el Santo Padre ha hablado de la figura de san Pedro Fabro, cuya memoria liturgia se celebraba ayer. Compañero de san Ignacio de Loyola y primer jesuita ordenado como sacerdote, Fabro fue declarado santo por el papa Francisco, con canonización equivalente, el 17 de diciembre del año pasado.
El Pontífice ha recordado que la figura de san Pedro Fabro es decisiva en el camino de la primera Compañía. Además "ha hecho referencia al estilo de san Pedro Fabro, que era un estilo de cercanía pero también de discernimiento, diciendo que habría podido elegir cerrarse en fundamentalismos, en ideas claras, sin correr ningún riesgo y sin embargo -en el más auténtico espíritu de San Ignacio-, san Pedro Fabro ha elegido estar con la gente, estar con quien estaba lejos y hacer según el espíritu de discernimiento", explica el estudiante jesuita Nicolò Mazza, presente en la eucaristía.
El joven ha contado sus impresiones sobre lo vivido, en una entrevista a Radio Vaticana: "He sentido su presencia, sus palabras, también su estilo al estar en la mesa con nosotros, en el celebrar la misa esta mañana, como una invitación fuerte, una invitación muy incisiva a volver a lo que es más esencial, más auténtico en el carisma de la Compañía de Jesús y en la espiritualidad ignaciana".
Además, ha indicado que siente que el Papa es jesuita "por su sobriedad, la sencillez, el modo concreto de presentarse, de estar con nosotros... He tenido en algunos momentos, precisamente, la impresión de compartir algo con un hermano, un hermano mayor".
Cuando se han abrazado al despedirse, Nicolò Mazza indica que el Papa le ha dicho: "esto sí que es un abrazo de verdaderos hombres". Después, Francisco le ha recordado que en el pasado, le habían enseñado a abrazar a los hermanos con desapego sobrio y formal: "Esto no va bien. Me ha gustado más tu abrazo".
(RD/Zenit)

Aporte Ecológico a la homilía del domingo por Alejandro Londoño Posada, S.J.




Leemos en la primera lectura de Isaías: "Esto dice el Señor: Todos los que tienen sed, vengan a sacar agua, vengan los que no tienen dinero (Is 55, 1). Más adelante añade: "¿Para qué gastar dinero en lo que no alimenta, el sueldo en lo que no deja satisfecho?" (Is, 55,3). Son unas bellas comparaciones para ofrecer la vida, la alianza eterna, según las promesas hechas a David. Pero que como veremos más adelante, no sólo en el agua espiritual, sino en la natural.
El mismo profeta, un poco más adelante invita al pueblo a dejar que su Palabra produzca fruto: "Como bajan del cielo la lluvia y la nieve y no vuelven a subir allá sin empapar la tierra, sin fecundarla y hacerla germinar, sin producir semilla para sembrar y pan para comer..." (Is 55, 10).
Uno de los frutos que debe producir la Palabra en nosotros es la Solidaridad, el preocuparse por nuestros hermanos, el afán por cuidar la naturaleza para bien de todos.
En el Evangelio Jesús dice a los discípulos: Denle ustedes de comer, a pesar de que no tenían más que cinco panes y dos pescados. Era una prueba al sentido de solidaridad de ellos.
El compromiso con la Paz, se está insistiendo con toda razón, es un reto para todos. Habrá terratenientes que comprendan que el compromiso debe ser de un modo especial de ellos. Habrán otros que se cierren y mantengan como su dios la posesión de grandes terrenos. Habrá grupos guerrilleros que entiendan la necesidad de vivir en paz y sacar adelante las conversaciones de la Habana. Habrá otros que se empeñen asesina y suicidamente en no colaborar.
Una prueba de lo último es lo acaecido la última semana de julio. Un grupo de las FARC perjudicó a numerosas veredas y corregimientos del Putumayo, que les tocó sufrir las consecuencias de los derrames inmensos de petróleo. Más de 4.400 galones fueron arrojados con ocasión de los atentados en la vía Puerto Asís y Orito. Los pobres habitantes de esos lugares han tenido que soportar la carencia de agua limpia y la naturaleza ha sufrido un rudo golpe. Han muerto miles de peces, animales y plantas, con daños ecológicos que necesitarán años en su posible recuperación.
Relacionando este hecho con las lecturas, vale la pena sospechar que no faltará gente que se empeñe en que no tengamos agua limpia para calmar la sed. Tampoco faltarán personas, que tomen ocasión de estos hechos para insistir en continuar una guerra de más de 50 años, que tantos daños humanos y ecológicos ha causado.
Para nosotros, será la ocasión de preguntáramos cuáles serían esos frutos desde nuestro deber de fomentar un medio ambiente sano, unas relaciones familiares y sociales igualmente sanas. En esta labor esperamos, como dice Pablo a los Romanos, nadie podrá separarnos del amor de Cristo, que nos invita a la generosidad y a la solidaridad.
Jesuitas de Colombia

Dadles vosotros de comer por José Antonio Pagola



Jesús está ocupado en curar a aquellas gentes enfermas y desnutridas que le traen de todas partes. Lo hace, según el evangelista, porque su sufrimiento le conmueve. Mientras tanto, sus discípulos ven que se esta haciendo muy tarde. Su diálogo con Jesús nos permite penetrar en el significado profundo del episodio llamado erróneamente “la multiplicación de los panes”.
Los discípulos hacen a Jesús un planteamiento realista y razonable: “Despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer”. Ya han recibido de Jesús la atención que necesitaban. Ahora, que cada uno se vuelva a su aldea y se compre algo de comer según sus recursos y posibilidades.
La reacción de Jesús es sorprendente: “No hace falta que se vayan. Dadles vosotros de comer”. El hambre es un problema demasiado grave para desentendernos unos de otros y dejar que cada uno lo resuelva en su propio pueblo como pueda. No es el momento de separarse, sino de unirse más que nunca para compartir entre todos lo que haya, sin excluir a nadie.
Los discípulos le hacen ver que solo hay cinco panes y dos peces. No importa. Lo poco basta cuando se comparte con generosidad. Jesús manda que se sienten todos sobre el prado para celebrar una gran comida. De pronto todo cambia. Los que estaban a punto de separarse para saciar su hambre en su propia aldea, se sientan juntos en torno a Jesús para compartir lo poco que tienen. Así quiere ver Jesús a la comunidad humana.
¿Qué sucede con los panes y los peces en manos de Jesús? No los “multiplica”. Primero bendice a Dios y le da gracias: aquellos alimentos vienen de Dios: son de todos. Luego los va partiendo y se los va dando a los discípulos. Estos, a su vez, se los van dando a la gente. Los panes y los peces han ido pasando de unos a otros. Así han podido saciar su hambre todos.
El arzobispo de Tánger ha levantado una vez más su voz para recordarnos “el sufrimiento de miles de hombres, mujeres y niños que, dejados a su suerte o perseguidos por los gobiernos, y entregados al poder usurero y esclavizante de las mafias, mendigan, sobreviven, sufren y mueren en el camino de la emigración”.
En vez de unir nuestras fuerzas para erradicar en su raíz el hambre en el mundo, solo se nos ocurre encerrarnos en nuestro “bienestar egoísta” levantando barreras cada vez más degradantes y asesinas. ¿En nombre de qué Dios los despedimos para que se hundan en su miseria? ¿Dónde están los seguidores de Jesús?
¿Cuándo se oye en nuestras eucaristías el grito de Jesús. “Dadles vosotros de comer”?
José Antonio Pagola
3 de agosto de 2014
28 Tiempo ordinario (A)
Mateo 14, 13-21
Buenas Noticias
RD

Pistas para la homilía por Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.


LA OFERTA QUE NINGÚN SUPERMERCADO HARÍA

. Lecturas:
 - Profeta Isaías 55, 1-3
- Carta de san Pablo a los Romanos 8, 35. 37-39
- Mateo 14, 13-21
• La primera lectura contiene unos ofrecimientos sorprendentes: “Todos ustedes, los que tienen sed, vengan por agua; y los que no tienen dinero, vengan, tomen trigo y coman; tomen vino y leche sin pagar". ¿Qué supermercado del mundo haría semejante propuesta? Podemos imaginar la multitud que se agolparía en sus puertas para poder beneficiarse de semejante oferta
* Podemos estar seguro que un aviso como este jamás aparecerá en los medios de comunicación, pues la lógica del mercado no lo permite. Más aún, aprovechan las situaciones de escasez para subir los precios y así especular con las necesidades de la población.

* Pues bien, esta oferta, que sería una locura dentro de una economía que se rige por las leyes del mercado, es la columna vertebral de la historia de la salvación. Es el amor providente de Dios que nos protege y acompaña.

* Como anunciadores de la buena noticia del Reino, debemos proclamar esta oferta del amor de Dios, que es de una generosidad sin límites pues está dirigida a TODOS. Esta oferta no tiene condiciones o restricciones como es frecuente en las promociones comerciales. Lo único que se nos pide es que aceptemos lo que se nos ofrece.


• En este texto del profeta Isaías aparecen unos verbos muy expresivos que nos permiten comprender el alcance del plan de salvación: “Escúchenme atentos”, “presten atención”, “sellaré con ustedes una alianza perpetua”, “cumpliré las promesas”. Es la voluntad salvífica de Dios que se comunica, de manera especialísima, con la comunidad y con cada uno de sus miembros.
• Estos verbos que acabamos de subrayar adquieren una profundidad insospechada cuando el Hijo Eterno de Dios se hace hombre; como hermosamente lo expresa Juan en el Prólogo de su evangelio, “la Palabra se hizo carne y estableció su tienda en medio de nosotros”.
• En un mundo agobiado por la injusticia y desgarrado por la violencia, anunciar a Jesucristo y acompañar a los hermanos para que lo descubran y lo amen es iluminar lo que está oscuro, es sanar lo que está herido.
• Esta oferta del amor generoso de Dios que nos comunica el profeta Isaías, adquiere unas profundidades muy especiales en el relato del evangelista Mateo sobre el milagro de la multiplicación de los panes. Este texto nos permite conocer los sentimientos del corazón de Cristo: “Vio aquella muchedumbre, se compadeció de ella y curó a los enfermos”.
• Esta sensibilidad del Señor ante el dolor humano aparece en cada página de los relatos evangélicos. Era una sensibilidad que pasaba a la acción, es decir, iba a la causa profunda de ese sufrimiento y lo sanaba. Su capacidad de sanación del dolor humano estaba dirigida al ser humano visto como un todo integral; Jesús sanaba los cuerpos y los corazones, transformaba el curso de sus vidas y les habría horizontes insospechados de fe, esperanza y amor.
• Este relato de la multiplicación de los panes, además de demostrar la delicadeza del corazón de Cristo, tiene una íntima conexión con la eucaristía. Es como un anticipo de lo que más tarde haría en la Última Cena; los gestos y las palabras de Jesús frente a esta multitud hambrienta son muy semejantes a los de la institución de la Eucaristía.
• Vale la pena que nos detengamos en unos detalles muy significativos de este relato: “Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que habían sobrado, se llenaron doce canastos”:


- El alimento que nos regala el Señor a través de su Palabra y del Pan eucarístico nutre nuestro espíritu y satisface las necesidades más profundas del ser humano.
- Se da, pues, una articulación entre el texto del profeta Isaías, en el que se invitaba a acercarse a todos los que tenían hambre y sed, y la plenitud del banquete eucarístico al que el Señor personalmente nos invita a compartir.
• Las celebraciones litúrgicas deberían prepararse con cuidado para que los fieles vivan intensamente este encuentro con la Palabra y el Pan de Vida. Lamentablemente, la improvisación es bastante frecuente en las eucaristías dominicales, y lo que debería ser un momento intenso de celebración de la comunidad de fe, es, en realidad, el lamentable espectáculo de unos lectores que no están capacitados para desempeñar este ministerio, unos cantos desentonados y una homilía desconectada de la vida real de los fieles. Así la celebración, en lugar de ser espacio privilegiado para este banquete que nutre a la comunidad y robustece su fe, se experimenta como una obligación carente de sentido.
La generosidad infinita de Dios, que en el texto del profeta Isaías se expresa en una oferta que sería demencial en el contexto de una economía de mercado pero que se comprende dentro de la lógica de la historia de la salvación, nos depara otra sorpresa en el relato de la multiplicación de los panes, donde se preanuncia el regalo maravilloso de la mesa eucarística, en la que el Señor se nos da como alimento.
Jesuitas de Colombia

"DÉNLES USTEDES DE COMER". por el Padre Eugenio Pizarro



1. El anuncio del Evangelio de hoy nos trae el conocido pasaje de la multiplicación de los panes.
Este Evangelio es muy significativo. Es un signo,y yo diría un sacramento de la preocupación de Jesús, por cada aspecto de la vida humana. Su evangelización es integral y liberadora del hombre: varón y mujer de nuestra sociedad: de todo y de todos.
Este Evangelio es para que comprendamos que la Iglesia, que somos nosotros, unidos a Jesús,no puede ni debe dejar de lado en su evangelización ninguna realidad de la vida humana.Así,lo ha aclarado también, Papa Pablo VI en su Carta acerca del "Anuncio del Evangelio en el mundo contemporáneo".(E.N.):
"Nada de la experiencia humana es ajeno a la evangelización".
Entonces, el tema de Jesús, como evangelización, liberación y salvación de la vida humana toda e integral, vuelve otra vez en la liturgia de este domingo.
Jesús en otras ocasiones de su misión, acentúa la dimensión sobrenatural y eterna de la vida, y de la "vida en abundancia" que Él traía. Hoy Jesús nos dice que esa vida sobrenatural y espiritual para la vida eterna, no suprime la importancia de una vida temporal y material humanizada. Dios no es sólo Dios de salvación, sino también de creación. Es decir, estas dos dimensiones van juntas en el don de vida integral. Dios no parcela su preocupación de liberación de la vida toda del ser humano. Ésta es la razón del por qué la Iglesia y nosotros cristianos, miembros de ella, seguidores de Jesús, trabajamos y debemos trabajar por la justicia social y la paz; luchar por la liberación de millones de pobres, buscando que salgan de sus situaciones infrahumanas y de opresión que padecen.
Hoy,es urgente ocuparse y trabajar, en la construcción del Reino, haciéndolo especialmente por aquellos rostros sufrientes, que nos muestran a Cristo, hoy día, sufriendo entre nosotros en nuestros hombres y mujeres de nuestra sociedad actual.
Esta situación de calvario de tantos hermanos nuestros supone la evangelización de la política que tantos cristianos temen, y no solamente le temen, sino que se dedican a criticar a los obispos y sacerdotes, que como profetas, hoy día, denuncian el "pecado social" y la situación de "millones de pobres que piden a sus pastores una liberación que no les llega de ninguna parte". (Medellín).
Esos cristianos, que critican, están muy equivocados, tienen ignorancia, o, tal vez, con hipocresía y pecado actúan, queriendo entorpecer y acallar a los profetas de hoy, por escondidos intereses políticos partidarios, de poder y de dinero.
Si no hay cambios sociales revolucionarios, en el sentido cristiano y evangélico, si la gente no tiene salarios dignos, si hay cesantía, si los alimentos suben sus precios, si hay una economía de muerte, que no responde a las demandas de salud, de vivienda, de educación, en resumen, de hambre de mucha gente, "la Iglesia, repitieron los obispos, tiene el deber de anunciar la liberación de millones de seres humanos, entre los cuales hay muchos hijos suyos; el deber a ayudar a que nazca esta liberación, de dar testimonio de la misma, de hacer que sea total. Todo esto no es extraño a la evangelización". Y agregaban:
"Vemos a la luz de la fe, como un escándalo y una contradicción con el ser cristiano, la creciente brecha entre ricos y pobres. El lujo de unos pocos se convierte en insulto contra la miseria de las grandes masas. Esto es contrario al plan del Creador y al honor que se le debe. En esta angustia y dolor, la Iglesia discierne una situación de pecado social, de gravedad tanto mayor por darse en países que se llaman católicos y que tienen la capacidad de cambiar: que se le quiten las barreras de explotación… contra las que se estrellan sus mejores esfuerzos de promoción".(Puebla).
Con respecto al tabú(?) de la política, digamos una vez para siempre:Jesús es político,el Evangelio es político;la Iglesia es y hace política;el Papa, los obispos y sacerdotes son y hacen política. Pero hacen política en el sentido de la búsqueda del bien de la "polis",del bien común, y llegan a hacer de esta política una expresión eximia de su amor a los hombres y mujeres del mundo actual. Otra cosa distinta es la política de partidos políticos: ni Jesús, ni el Evangelio, ni la Iglesia: obispos, sacerdotes y religiosas,hacen, a través de su condición, proselitismo y abanderamiento político, de partidos o ideologías políticas partidarias. Lo que es curioso en este asunto,es que hay laicos, que por su condición de tales y por derecho propio, debieran estar haciendo política,incluso política partidaria,así se los pide la misma doctrina y magisterio eclesial. Sí,señores,en vez de hacer críticas egoístas,ignorantes y malintencionadas, debieran tener, como decía, incluso, un compromiso político partidario,límpido y honesto, y en favor de un mundo mejor, especialmente de sus hermanos más pobres, rostros del Cristo sufriente hoy día. Si no hay compromiso laical, es mejor que se callen y que se revisen como inconsecuentes. Hoy Jesús les está diciendo: "Dénles ustedes de comer". A veces por su omisión, los pobres han recurrido, en circunstancias precisas y coyunturales, a algún sacerdote, no para ser elegido en un cargo político representativo, sino que quieren, que ellos, sólo sean su voz, aprovechando la coyuntura electoral de ese momento, a lo largo del país, poniéndolo en aprietos,instándolo a actuar en favor de ellos,a suplir lo que los críticos laicos no hacen. Lo digo por experiencia propia.
2. La gente en el Evangelio que tratamos,tiene hambre.Jesús siente compasión de ellos. Como Jesús, hoy día, sentimos la misma compasión al ver a la multitud hambrienta. Uso el término "hambrienta" no sólo de comida y pan, sino de ese hambre integral de nuestra sociedad: de Dios y de ser dignos en su humanidad.
Por eso, repito, Jesús hoy día, nos está diciendo a todo el que se dice su discípulo: "Dénles ustedes de comer". Aquí está simbolizada la preocupación de Jesús por cada aspecto de la vida humana. Él no excluye nada de la vida humana, No parcela la liberación integral y de salvación de la vida humana.
Y también,siendo reiterativo, digo: Ésta es la razón profunda del por qué la Iglesia evangeliza todo y a todos, y por qué se preocupa de la justicia social y hace práctica pastoral en favor de la "polis",haciendo política como búsqueda del bien común, y no haciendo proselitismo ni abanderizándose con alguna opción política partidaria.
También esta es la razón profunda de la opción preferencial por los pobres, por la miseria, el hambre, la ignorancia, el desempleo y cosas parecidas que disminuyen la vida y profanan la dignidad de la persona humana. A la Iglesia le preocupa la vida. De ahí su posición contraria al aborto y a la píldora del día después: ¿por qué del día después? También está en contra y no favorece todo aquello que rebaje la calidad valórica de toda relación humana y de vida en nuestra sociedad. Dios optó primero que nosotros por la vida y por los pobres en Jesús, el Dios hecho Hombre: "Camino, Verdad y Vida".
De acuerdo con la Biblia y la fe de la Iglesia, Cristo vino a traer "Vida y Vida en abundancia", en la dimensión de vida eterna y humana, entonces estas cuestiones sociales y temporales vienen a ser también realmente cuestiones religiosas y espirituales. Tienen que ver con el plan de salvación de Dios de dar vida abundante a su pueblo y a cada uno de los hombres y mujeres, que de hecho son sus hijos, creados a su imagen y semejanza, y, por tanto, con una dignidad divina.
Hay un dicho cristiano: "Si yo tengo hambre, es un problema biológico. Pero si mi hermano tiene hambre, se convierte en un problema espiritual".
Por lo tanto, hoy, para todos nosotros, no sólo para los señores políticos, está vigente la orden de Jesús: "Dénles ustedes de comer".
3.'Para muchos hombres y mujeres de trabajo de nuestro pueblo, el Evangelio de hoy les produce un deseo apremiante: Cómo sería hermoso que Jesús continuara multiplicando los panes, para que no fuera necesario someterse a un trabajo explotador y opresor, y para no sufrir tantas tribulaciones.
No obstante, el Evangelio nos hace descubrir a todos el sentido cristiano del trabajo, dentro de su aspecto duro y doloroso. El trabajo llega a ser el medio de conocer, de poseer la tierra, es un medio de comunicación con los demás. Es un signo de nuestra responsabilidad."Dénles ustedes mismo de comer" : somos responsables por el hambre en el mundo,por aquellos que sufren hambre. Con el trabajo se da prueba de nuestra solidaridad.
Este domingo el Evangelio nos muestra también a multitudes que siguen a Jesús, detrás de su palabra, sin preocuparse del tiempo ni del momento de comer, ni de lo que comerán. Es un signo del verdadero seguimiento de Cristo. No hay preocupación de lo que Jesús dará o nos dará. Hay un sólo seguimiento,sin interés material, del que es la Vida,la Verdad y el Camino:Tienen hambre y sed de justicia. La gente de este Evangelio, se podría decir, está siguiendo la enseñanza de Jesús: "Busquen primero el Reino de Dios y lo demás vendrá por añadidura".
Y el Reino de Dios, bien los sabemos, es la fraternidad,la justicia, la solidaridad,la preocupación de amar y compartir de los unos con y por los otros. Es tener una institucionalidad legítima y que tenga como centro el amor y el respeto por todos y cada uno de los chilenos, como personas con derechos y deberes humanos fundamentales, sobresaliendo sobre todo y como base de todo, la cultura y la civilización del amor y del compartir. Es decir,lo que primeramente debemos hacer y pedir a Dios, es ser hombres y mujeres del amor; de aprender a amar a los demás. Hay que decirlo fuerte: es éste el panesencial y principal que necesita nuestra sociedad chilena. Lo demás vendrá por añadidura. Lo que quiero decir,es que esto esencial y primero es lo que nos llevará a conseguir saciar el "hambre" en un sentido total e integral. Pensar y actuar por otro lado y de otra manera, como se hace hoy,es construir sobre "arena" y no sobre "roca".
El Evangelio de este domingo también nos hace tener una gran esperanza en nuestra capacidad de hacer el bien, de evangelizar integralmente, con lo poco que somos y tenemos. Porque es Jesús quien evangeliza realmente; nosotros sus colaboradores, no necesitamos más que nuestra buena voluntad y responsabilidad, que pone en las manos de Jesús, lo poco que tenemos; nuestros pobres recursos, nuestros pocos "panes y pocos peces"(esto significa no sólo unas palabras literales).A fin de cuentas: entregar no sólo cosas materiales, sino entregarnos tal como somos, para que Cristo, con nuestra entrega y compromiso, haga el milagro de la "multiplicación de los panes". La siembra del bien y del Evangelio en nuestro mundo, en nuestra sociedad y en cada uno, es un permanente milagro de Jesús, una permanente "multiplicación de los panes": de nuestros esfuerzos y de nuestras virtudes y cualidades, que están llamados, si somos fieles seguidores de Cristo, a alimentar de fraternidad y de esperanza a nuestros hermanos, especialmente a los más pobres.
Este Evangelio de hoy, también me hace pensar y tomar en cuenta datos sociológicos e históricos, buenos o malos de nuestra sociedad chilena. Lo hago pensando: "Sólo la verdad os hará libres".
Se trata de una muchudembre hambrienta. "Jesús, al desembrarcar y al ver a tanta gente reunida, tuvo compasión..." Tengo la impresión triste y grave, que en nuestra sociedad chilena no se "desembarca y se tarda el desembarque" verdadero. Me parece que no se va a lo esencial, se va por las ramas, y se está tratando de construir sobre una Constitución hecha "entre gallos y medianoche", "entre cuatro paredes", por una élite de una dictadura,sin ninguna garantía, y con un Plebiscito, que se dio sin Registros Electorales, convirtiéndose en un fraude. En aquel tiempo, los obipos pidieron que se dieran garantías, sino la Constitución no gozaría de ninguna autoridad moral. No hubo garantías. ¿Por qué se le reconoce y se la acepta? ¿Por qué se le hacen, después de más de 20 años, sólo unas reformas cosméticas? ¿Por qué no un CAMBIO de Constitución? Por ahí, y por amor a todos y cada uno de los ciudadanos, por respeto a su dignidad de persona humana, hay que cambiar.
No olvido que un integrante de la Comisión Redactora de la Constitución de 1980, un político de peso, se retiró de esa redacción y de la Comisión; no aceptó que se estuviera fraguando un secuestro de la democracia. ¿Se acuerdan de Don Jorge Alessandri Rodríguez? La clase política, posteriormente, después de 17 años, negoció con dictadura, y lo que tenemos hoy día es el resultado de esa negociación. Ha sido una negociación de espaldas al pueblo soberano. Creo que para muchos ha sido una traición. Yo creo que faltó amor y respeto entre nosotros. Quedamos como la multitud hambrienta. Siento, como Jesús, compasión por los hambrientos integrales de hoy.
A esta gente hambrienta hay que darle de comer. Los discípulos piensan que es necesario que se vaya al "Mercado""que vayan a las aldeas...y compren algo"; piensan en"Dinero""Docientas monedas de plata no alcanzarían para dar a cada uno un pedazo de pan". Ellos, al igual que muchos hoy, piensan en el dios "Mercado" y en el dios "Dinero".Hoy estamos en una sociedad centrada en el "Mercado". El "Mercado" manda, el "Mercado" dice... y no hacen más que decirle a esta idolatría: amén. Estamos en una sociedad del tener. Se busca tener "Dinero". Es un fin y no sólo un medio. Hay competencia por tener y tener, y no tanto de "ser". Está la idolatría del "Dinero". Esta es la idolatría del "Dinero", que nos divide y nos hace tener abismos siderales entre ricos y pobres. Es la sociedad de consumo y de la demanda, que hace acumular en pocas manos. Una minoría que busca el crecimiento económico y no tanto el crecimiento y la calidad del ser humano, tiene secuestrada a una mayoría "hambrienta".
Ante esta sociedad del "Dinero" y del "Mercado": del acumular y del egoísmo, Jesús propone la sociedad,la cultura y la civilización del amor, de la fraternidad y del compartir: "Dénles ustedes de comer" ; compartan lo que son y tienen, sean justos y sean hermanos. Se trata de poner los panes y los peces, de compartirlos con amor; que los que tienen la acumulación, paguen impuestos y tributos:entreguen y compartan con los pobres y marginados de los derechos humanos fundamentales.
Y Jesús es la antípoda de esta sociedad egoísta, que acumula y no se entrega y no entrega nada a sus hermanos, practicando un neo liberalismo y "capitalismo salvaje" que hace sufrir a tantos sectores de nuestra humanidad.
Jesús lo entregó todo. No se guardó nada para sí. Desnudo y despojado de todo, entregó o dio su vida,para la salvación y liberación integral.Jesús superó el mandato de "ama a tu prójimo como a tí mismo". Se negó a sí mismo. Nos dio vida, su vida, y vida en abundancia. Éste "Dénles de comer" de Evangelio de hoy día, se torna: "Hagan esto en memoria mía". Seguir esto, significa encontrar y dar el "Pan de Vida y de Vida Eterna". Es Jesús, que como el muchacho del Evangelio de hoy día, pone su Vida, su Pan, para que alcance para todos. Es el prodigioso milagro del compartir, del amor "Como yo los amé"; es la"multiplicación de los panes" en Cristo Jesús, Señor y Dios nuestro.
Antes, en la Misa o Eucaristía, al terminar el celebrante decía: "Ite Missa Est".
Es decir: vayan en misión. Somos enviados a evangelizar el Amor, evangelizar a Cristo, Pan de Vida. Jesús nos manda a poner los pocos panes y peces de cada uno. Y será la"multiplicación de los panes". Es nuestra "Misión". En nuestra Arquidiócesis de Santiago es la "Misión Territorial". Somos enviados: "Hagan esto en memoria mía".
Que pasemos de la civilización y de la cultura del tener y acumular, sin amor y con egoísmo, a la Civilización del Amor, del compartir, de entregar a cada uno según su necesidad: "Todos los creyentes vivían unidos y compartían todo cuanto tenían. Vendían sus bienes y propiedades y se los repartían de acuerdo a lo que cada uno de ellos necesitaba."(Hechos 2,44-45). Todos y cada uno, recibiendo y acogiendo la misión entregada por Jesús:"Dénles ustedes de comer","Hagan esto en memoria mía","Ámense unos a otros como yo los amé", hagamos de nuestra sociedad, una sociedad del amor, fraterna, justa, solidaria, límpida, recta y de verdad. Nosotros, discípulos de Jesús, hombres y mujeres de Iglesia, pongamos nuestra vida comprometida por el Reino de Dios. Pongamos en manos de Dios nuestra vida, nuestros "cinco panes y dos pescados... Jesús... Toma los cinco panes y los dos pescados..., pronuncia la bendición, parte los panes y los entrega a los discípulos para que se los repartan a la gente. Y todos comieron hasta saciarse".
Este es nuestro desafío en nuestra sociedad. El Evangelio de hoy tiene una gran actualidad para los cristianos de hoy. Es un llamado de Jesús. Acojamos y vivamos, respondiendo, hoy día, el llamado que Jesús nos hace. Y ciertamente habrá una "multiplicación de los panes"y vendrán días mejores. Sí. ¡Tengamos esperanza! "Díme vigía, ¿qué ves en la noche?... Veo el amanecer". (Isaías 21,11 y 12). Así sea.
Padre Eugenio Pizarro Poblete
Ungido para evangelizar a los pobres desde los pobres
RD

El mensaje del domingo por Gabriel Jaime Pérez Montoya, S.J.



En aquel tiempo, cuando Jesús recibió la noticia de la muerte de Juan Bautista, se fue solo en una barca a un lugar apartado. Pero la gente lo supo y salió de los pueblos para seguirlo por tierra. Al bajar Jesús de la barca, vio la multitud; tuvo compasión de ellos y sanó a los enfermos que llevaban. Como ya se hacía de noche, los discípulos se le acercaron y le dijeron: "Ya es tarde, y este es un lugar solitario; despide a la gente para que vayan a las aldeas y se compren comida".

Jesús les contestó: "No es necesario que se vayan; denle ustedes de comer. Ellos le respondieron: "No tenemos aquí más que cinco panes y dos pescados". Jesús les dijo: "Tráiganmelos aquí". Entonces mandó a la multitud que se sentara sobre la hierba. Luego tomó los cinco panes y los dos pescados y, mirando al cielo, pronunció la bendición y partió los panes. Los dio a los discípulos y ellos lo repartieron entre la gente. Todos comieron hasta quedar satisfechos; recogieron los pedazos sobrantes, y con ellos llenaron doce canastas. Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños (Mateo 13, 14-31).

El mismo evangelista que nos trae hoy el relato de la primera multiplicación de los panes y pescados, narra más adelante otro milagro similar; en cada uno de los evangelios de Marcos y de Lucas hay también dos relatos parecidos, y el de Juan presenta solo uno. Así pues, son en total, siete las veces que en el evangelios se cuentan relatos de multiplicación de panes y peces obrados por Jesús, lo que nos muestra la importancia que tuvo este hecho milagroso en la memoria de sus primeros discípulos. Veamos cómo podemos aplicarlo a nuestra vida, teniendo en cuenta también las otras lecturas [Isaías 55, 1-3; Salmo 145 (144); Romanos 8, 35-39].


1.- Se fue solo en una barca a un lugar apartado
Lo primero que nos trae el relato es algo que igualmente encontramos en otros pasajes de los evangelios: Jesús busca espacios de soledad que le permitan descansar y alejarse del ajetreo cotidiano para meditar y orar. En esta ocasión se acaba de enterar de una noticia humanamente difícil de asimilar: la muerte de su pariente y precursor Juan Bautista, a quien ha asesinado el rey Herodes mandándolo decapitar.
También nosotros necesitamos el silencio interior para disponernos al encuentro personal con Dios y ser confortados por Él en medio de las situaciones que constantemente tenemos que afrontar, especialmente en los momentos difíciles. Necesitamos buscar y encontrar espacios para nosotros mismos, para nuestro descanso y renovación personal, en los que podamos escuchar la palabra de Dios que nos reconforta. Este es el sentido del domingo o día del Señor, como también el de los espacios de recogimiento que es importante buscar cada día.

2.- Vio la multitud, tuvo compasión de ellos y curó a los enfermos que le llevaban
Todas las personas que buscaban a Jesús ávidas de sus enseñanzas y sus acciones sanadoras, al encontrarlo experimentaban su actitud disponible especialmente para los más necesitados. Era una actitud de com-pasión, en el sentido más pleno de lo que significa com-padecersentir-con, padecer-con. Y varias veces cuentan los evangelios que Jesús “tuvo compasión”, empleando en griego un verbo que significa “se le revolvieron las tripas”. Así quiso Dios sentir humanamente con nosotros.
Por eso, si queremos ser auténticos discípulos y seguidores suyos, debemos disponernos a reproducir en nuestra vida la misma actitud. Todos podemos realizar esta com-pasión contribuyendo a sanarnos y ayudarnos unos a otros con una disponibilidad solidaria de servicio y de ayuda mutua.
3.- Partió los panes y los pescados, los dio a sus discípulos y ellos los repartieron
El milagro de la multiplicación de los panes y pescados expresa el cumplimiento de las promesas que Dios había anunciado en el Antiguo Testamento a través de sus profetas acerca de la abundancia de un alimento renovador que él mismo haría posible para todas las personas que acogieran su Palabra y lo invocaran sinceramente. Tal es el sentido de la primera lectura y del salmo responsorial. Pero detengámonos en algunos aspectos del relato del Evangelio de hoy.
- La multiplicación de los panes y pescados es una imagen del sacramento de la Eucaristía, al que los primeros cristianos llamaron fracción del pan como signo de la presencia de Jesús que nos alimenta con su propia vida entregada y resucitada. Y él mismo iba a ser representado también desde los comienzos de su Iglesia con la imagen del pez, “ICTUS” en griego, cuyas letras son las iniciales del nombre y los títulos de Jesús: Iesous, Christos, Theos, Uios, Soter (Jesús, Cristo, Dios, Hijo, Salvador).


- La multiplicación de los panes y pescados es una acción comunitaria. Jesús no los da directamente a todos, sino que los entrega a los discípulos para que los repartan entre la gente. Esto significa que la tarea de contribuir a la alimentación de todos no le corresponde sólo a Él; es una tarea colaborativa en la que cada cual debe aportar.
- La multiplicación de los panes y pescados no es un acto de magia como los trucos de los prestidigitadores –sin demeritar el ingenio recreativo de los profesionales de la llamada “magia blanca”–. Por el contrario, la enseñanza de este milagro podría resumirse así: donde existe una sincera voluntad de compartir, aunque haya poco alcanza para todos y hasta sobra; en cambio, donde no existe esa voluntad, aunque haya mucho, unos pocos acaparan todo y las mayorías padecen hambre. Esto último es lo que a sucede cuando las estructuras injustas hacen que unos pocos se enriquezcan cada vez más a costa de muchos cuyo número crece y que se empobrecen cada día más. Por eso, para ser coherentes, debemos llevar a la práctica lo que realizamos en la Eucaristía: compartir entre nosotros la mesa de la creación, significada en el pan y el vino, para que se realice en nuestra vida la presencia de Dios, que es Amor, revelado en su Hijo Jesús.
Dispongámonos a ser alimentados constantemente con este Pan de Vida que es el mismo Jesucristo resucitado, para que, como escribe el apóstol Pablo en la segunda lectura de hoy, nada nos aparte de su amor a pesar de las dificultades que tengamos que afrontar en nuestra existencia cotidiana.-
Jesuitas de Colombia

GENEROSIDAD Y SOLIDARIDAD por Pedro José Ynaraja



GENEROSIDAD Y SOLIDARIDAD
Por Pedrojosé Ynaraja


1.- Evidentemente, el hecho central de lo que nos cuenta el evangelio del presente domingo, es la multiplicación de los panes, como consecuencia de la generosidad del Señor. Ahora bien, dando por descontado lo anterior, me fijare, mis queridos jóvenes lectores, en algunos detalles, que también son interesantes.


2.- En primer lugar, Mateo nos presenta a un Jesús que al enterarse del ajusticiamiento de Juan, el que le había bautizado a Él y del que procedían algunos de sus discípulos, siente miedo. Sí, como todos nosotros lo sentimos algunas veces. El miedo es humano y el Maestro se hizo semejante a nosotros en todo, excepto en el pecado. Miedo a ser encarcelado y miedo a morir, sentía Él. En nuestra turbación, motivada por lo que sea, no debemos sentirnos únicos. Debemos tener en cuenta que al aceptarlo nos acercamos a Jesús.


3.- Si grande fue la bondad del Señor al ofrecer alimento básico a aquella multitud, la cosa empezó por la pequeña generosidad de alguien que entregó todo lo que tenía. ¿Quién de nosotros está dispuesto a darlo todo, sin reservarse nada para sí mismo? ¿Y si hubiera dicho el chico: tengo hambre. Si os doy lo que tengo me quedaré sin nada y tampoco solucionará el problema de la muchedumbre? Pensando así, hubiera sido y actuado como una persona prudente, un ejemplar burgués. Pero el discípulo debe ser otra cosa y saber arriesgarse.


4.- Los discípulos colaboran. Podía el Señor decir a la gente: venid vosotros mismos a tomar el alimento que yo os proporciono. Acercaos que supongo que debéis tener hambre y me he dignado haceros un milagro, comed y agradecédmelo. Pero el Maestro ha venido a servir, no a buscar elogios. Además, no quiere hacer las cosas solo. Se fía de los suyos. Comparte primero la preocupación y después la labor generosa y ellos son voluntarios ejemplares, como tantos hoy lo son en oficinas de Caritas, hospitales o Cottolengos (son nombres que ahora se me ocurren, hay muchísimos más, afortunadamente).


5.- Acabado y satisfecho el pueblo, les dice que recojan las sobras. ¿A quién se le ocurre esto? ¿Qué van a hacer con ellas y en aquel sitio? Lo que hay en los cestos se entregará a otros menesterosos, hay que ser solidario, el Señor también lo es con las gentes, aunque las desconozca. Ahora sabemos mucho mejor que ellos las necesidades mundiales. Sabemos el efecto pernicioso de malgastar el agua limpia, pero dejamos abierto el grifo mucho rato. El globo terráqueo, todo él, es un conjunto coherente y solidario. Recordamos aquella graciosa sentencia de Edward Lorenz, meteorólogo americano: basta que una mariposa mueva sus alas en Tokio, para que se desate una tempestad en el Caribe (la cita no es textual) no obstante tiramos comida, no la acabamos, la abandonamos en el plato. Nos ofrecen un refresco y nos limitamos a beber la mitad de la lata, la otra la dejamos, es elegante este proceder, según dicen algunos. Y la elegancia puede más que la solidaridad.


6.- Un pequeño detalle nos lo aporta otro evangelista. El pan ofrecido y multiplicado, era de cebada, señal de que el chico era pobre. A diferencia de lo que pasa hoy en día, en tiempos bíblicos, tres medidas de este cereal, valían lo mismo que una de trigo. Era, pues, pobre y generoso, como deseo seáis vosotros, mis queridos jóvenes lectores.


7.- Os puede parecer una tontería lo que os voy a contar. Para que entre y se recuerde más el episodio, me gusta hacer pan de cebada de cuando en cuando. Compro harina, si la encuentro, o muelo el grano en uno simple de café. Ofrezco un trozo a cada uno de los presentes, para que sepan que gusto tenía el pan multiplicado. La experiencia ha gustado tanto a los habituales de misa del domingo, como en la misma universidad.


8.- Un apunte referente a la segunda lectura. Si la leéis de corrido e interpretáis el sentido al pie de la letra, os quedaréis tan tranquilos. Trasponed los términos y leed: aburguesamiento, vanidad, presumir, ser emprendedores y ambiciosos escalando puestos de prestigio y dominio, coleccionad títulos académicos y trofeos. Si el párrafo lo leéis así, con seguridad os veréis obligados a examinaros, reflexionar y cambiar de conducta.

Betania

Meditacion desde Buenafuente por Ángel Moreno. La saciedad


La saciedad

“Venid, comprad trigo; comed sin pagar vino y leche de balde” (Is 55, 1).
Estamos en agosto, mes eminentemente veraniego en el hemisferio norte. Muchos viven todo el año pensando en el tiempo de descanso, de vacaciones y  esperando de él la satisfacción de los deseos naturales.
Suelen ser atractivos los lugares que ofrecen buenas viandas, bien sean productos del mar, o de la montaña. La hora de la comida y el lugar donde hacerla es uno de los detalles que más  se cuida en el tiempo de descanso.
Jesús era muy sensible a las reuniones familiares y amistosas en torno a la mesa. Son muchos los valores que se despliegan en las celebraciones domésticas -ordinarias o  festivas-, con ocasión de comer juntos. La hospitalidad, la convivencia, la amistad, la alegría, la fiesta… tienen su punto cumbre en la mesa.
Sin embargo, la comida puede tener otro sentido más prosaico y sensual, cuando con ella se intenta saciar necesidades biológicas exclusivamente. Jesús, en la cuarentena, nos deja un aforismo contundente: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Cuántas veces, por dar rienda suelta al apetito natural de saciar el estómago con abundante comida y bebida, se desnaturaliza la fiesta y el banquete, además de superarse el presupuesto. “¿Por qué gastáis dinero en lo que no alimenta? ¿Y el salario en lo que no da hartura?” (Is 55, 2)
Para comprender el sentido de lo que significa verdaderamente la comida como alimento que sacia y vitaliza, deberemos remontar la interpretación natural y abrirnos a un significado mayor. El salmista canta “abres tú la mano, y sacias de favores a todo viviente.” (Sal 144).
Jesús se nos muestra sensible y solidario con la multitud hambrienta, y es pródigo y generoso, multiplicando el pan: “Mandó a la gente que se recostara en la hierba y tomando los cinco panes y los dos peces alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras” (Mt 14,20). Pero a su vez, en otro pasaje denuncia que mucho lo siguen por el pan que les da, por el estómago, y no por Él.
No podemos quedarnos embotados por comer y beber, y perder la trascendencia de la prodigalidad de Dios. Jesús se va a dar en comida y bebida. Él se va a presentar como “Pan del cielo”, como “agua vida” que sacia y salta a la vida eterna. Debemos estar hambrientos del alimento que no perece, que sacia no solo el cuerpo, sino el espíritu, porque alimenta el sentido de la existencia.

Que nada ni nadie nos aparten de la centralidad que significa Jesucristo, el Pan de vida.  San Pablo nos dice en la segunda lectura: ¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo? (Rm 8, 35) 
Ciudad Redonda

Comentario al Evangelio por Julio César Rioja, cmf


Queridos hermanos:

En los domingos anteriores hemos reflexionado sobre el Reino de Dios a través de las parábolas: el Reino es semilla, mostaza, levadura, perla preciosa, tesoro…. Hoy, es un milagro el que termina hablándonos del Reino como un gran banquete, aquél anunciado por Isaías en la primera lectura: “Oíd, sedientos todos, acudid por agua también los que no tenéis dinero: venid, comprad trigo; comed sin pagar vino y leche de balde”. No resulta por tanto difícil comprender que el Reino viene al encuentro de los más necesitados.
Jesús realizó el milagro, el signo del Reino con la colaboración de los discípulos, fueron ellos los que le plantearon el problema, los que trajeron los “cinco panes y dos peces”, los que distribuyeron la comida. Él les replicó “dadles vosotros de comer”, y desde entonces los cristianos somos los servidores del Reino, los que preparan y sirven la mesa. Pero esto implica muchas cosas.
La primera conocer la realidad, “le dio lástima al ver el gentío”. Debemos conocer la situación de lo que realmente pasa hoy en el mundo y sus causas, que no son solamente morales o económicas, hacen también referencia a la sociología, la psicología, la política. “No basta con dar el pez, hay que dar la caña” y como dice nuestro amigo Pedro Casaldáliga: “Hay que saber de quién es el rio y quién lo contamina”. Es cierto que repartimos alimentos (Cáritas), ¿pero es lo que hoy se necesita, no será más importante trabajar las motivaciones?
Hoy pocos toleran que les demos el pan en la boca, más importante que el pan es la dignidad, el hombre que lo come. Nuestra tarea es rescatar esa dignidad aunque lo que nos pidan sean otras cosas. La actualidad del Reino pasa tanto a través de de la lucha por la justicia, poniendo el esfuerzo sobre todo en la dignidad de todo ser humano, como a través de saciar el hambre.
Nadie puede creerse que con cinco panes y dos peces, Jesús pudo alimentar a más de cinco mil personas y que además sobre; a no ser que estemos hablando de una vida diferente en las que las personas no necesitan tanto para vivir. El Reino es un estilo de vida en el que si se comparte lo poco se produce el milagro, de eso nos hablaba la levadura, “con poco, mucho”, es una nueva forma de entender la comunidad humana, es la utopía.
Nos dice el Papa Francisco en la Evangelii Gaudium: “Hoy tenemos que decir no a una economía de la exclusión y de la iniquidad. Esa economía mata. No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa. En este marco se comprende el pedido de Jesús a sus discípulos: “¡Dadles vosotros de comer!”, lo cual implica tanto la cooperación para resolver las causas estructurales de la pobreza y para promover el desarrollo integral de los pobres, como los gestos más simples y cotidianos de solidaridad ante las miserias muy concretas que encontramos. La palabra solidaridad está un poco desgastada y a veces se interpreta mal, pero es mucho más que algunos actos esporádicos de generosidad. Supone crear una nueva mentalidad que piense en términos de comunidad, de prioridad de la vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos”.
Esto es lo que celebramos en la Eucaristía, Jueves Santo y el Corpus siempre han estados unidos a la caridad, en ella se intuye el Reino. Se nos invita a despojarnos de nuestros atuendos, (lavar los pies), para sentarse en el pasto y comer con todo el mundo el mismo pan, no “nuestro pan”, sino el pan nuevo del Reino de Dios.  
Ciudad Redonda