Monday, June 13, 2016

Algo para pensar y orar en esta semana



La palabra Amor
Para entrar en oración, te puedes enfocar en una palabra con significado sagrado – paz, fe, alegría, Espíritu, Dios, Jesús – y enfocar tu atención en ella, repitiéndola hasta que, con la gracia de Dios, comienzas a experimentar un cambio interior. Ese día mi palabra era amor.
Al sentarme en el asiento del tren de las 5:36 pm a Long Island, siempre lleno, apretada/o entre un hombre sudando, con una red en el pelo, y una mujer que enviaba mensajes de texto cada 30 segundos, comencé a enfocarme en la palabra amor, repitiéndola sin parar. Mientras el tren salía de la estación, mi mente comenzó a vagar un poco – estaba enfocándome en amor; pero otras cosas se metían en mi mente: preocupaciones, trabajo, familia, signos STOP, ampolletas, y los Yanquis. Luego mi mente volvió al amor.
Amor. Dios. Amor. Cristo. Amor. Madre Teresa. La palabra amor escrita en una muralla en el barrio Queens, de Nueva York. Una mujer sin hogar que adelanto cada día en mi camino al trabajo. Amor. Resurrección. Amor. Dios. Amor. Luego experimenté un suave movimiento en mi corazón y entré en un ritmo constante, y todo a mi rededor comenzó a derrumbarse. No podía ya sentir el calor de mi vecino que sudaba, ni escuchaba el ruido del mascado de goma de mascar a mi vecina de los mensajes de texto. Todo el ruido del tren se desvaneció, y fui llevado a este estado donde el amor era el foco principal.
Gary Jansen
Espacio Sagrado

RECETAS



Receta número uno: descubrir que la felicidad es una forma de vida.

Escrito por Elena Lozano




Receta número dos: entender que el camino no está marcado, sino que se construye con el paso de cada día

Escrito por Elena Lozano

pastoralsj

DIME UNA PALABRA POR LUIS FERNANDO CRESPO SM. Desapercibido

1020LUNWERG-  37.

13 de junio
Lunes XI

Mt 5,38-42 No hagáis frente al que os agravia

Como tú mientras te coronaban de espinas, te escupían, te flagelaban. Como cordero llevado al matadero, enmudecido, no abría la boca. No vivir para uno mismo, para alimentar su ego, para reafirmar lo que nunca se puede reafirmar, pues es tesoro que nos regalas, sino para tu gloria y alabanza. Desapercibidamente.

Luis Fernando Crespo SM
Dime una Palabra

Iniciando el contacto con Humor gráfico religioso por Agustín De la Torre. SUERTE


Sunday, June 12, 2016

LECTURAS PARA EL DÍA DE HOY





Primera lectura

Nuestra primera lectura procede del Libro Segundo de Samuel donde el profeta Natán trasmite el mensaje de Dios sobre el pecado del Rey David. PeroDavid se arrepintió y de la generosidad del Señor llegó el perdón. Y David recuperó la alegría.

Lectura del segundo libro de Samuel (12,7-10.13):


En aquellos días, Natán dijo a David: «Así dice el Señor, Dios de Israel: "Yo te ungí rey de Israel, te libré de las manos de Saúl, te entregué la casa de tu señor, puse sus mujeres en tus brazos, te entregué la casa de Israel y la de Judá, y, por si fuera poco, pienso darte otro tanto. ¿Por qué has despreciado tú la palabra del Señor, haciendo lo que a él le parece mal? Mataste a espada a Urías, el hitita, y te quedaste con su mujer. Pues bien, la espada no se apartará nunca de tu casa; por haberme despreciado, quedándote con la mujer de Urías."» 
David respondió a Natán: «¡He pecado contra el Señor!» 
Natán le dijo: «El Señor ha perdonado ya tu pecado, no morirás.»

Palabra de Dios

Salmo

El salmo 31 tenía sentido penitencial para los judíos contemporáneos de Jesús y lo tiene para nosotros los cristianos. Era el salmo preferido por San Agustín, porque narra muy bien el gozo que llega tras la confesión y el arrepentimiento.

Sal 31,1-2.5.7.11


R/. Perdona, Señor, mi culpa y mi pecado

Dichoso el que está absuelto de su culpa, 
a quien le han sepultado su pecado; 
dichoso el hombre a quien el Señor 
no le apunta el delito. R/. 

Había pecado, lo reconocí, 
no te encubrí mi delito; 
propuse: «Confesaré al Señor mi culpa», 
y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R/. 

Tú eres mi refugio, 
me libras del peligro, 
me rodeas de cantos de liberación. R/. 

Alegraos, justos, y gozad con el Señor; 
aclamadlo, los de corazón sincero. R/.

Segunda lectura

San Pablo, en la segunda lectura –que procede de la Carta a los Gálatas—nos habla de la doctrina de la justificación. Pero, sobre todo, es una maravillosa confesión de que siempre Cristo vivió en Pablo como, si se lo permitimos, el Señor vivirá en cada uno de nosotros.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas (2,16.19-21):


Sabemos que el hombre no se justifica por cumplir la Ley, sino por creer en Cristo Jesús. Por eso, hemos creído en Cristo Jesús, para ser justificados por la fe de Cristo y no por cumplir la Ley. Porque el hombre no se justifica por cumplir la Ley. Para la Ley yo estoy muerto, porque la Ley me ha dado muerte; pero así vivo para Dios. Estoy crucificado con Cristo: vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí. Y, mientras vivo en esta carne, vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó hasta entregarse por mí. Yo no anulo la gracia de Dios. Pero, si la justificación fuera efecto

Palabra de Dios

Evangelio 

Es uno de los relatos más bellos y bien narrados de San Lucas. El episodio del banquete con el fariseo Simón, muestra toda esa realidad difícil que Jesús vivía con el hostigamiento y la enorme susceptibilidad de los fariseos. Pero en medio de un banquete poco amble, y falto de amabilidad, surge una prueba de amor, que purifica el ambiente y a las personas tambien. El amor lo limpia todo.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (7,36–8,3):


En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él. Jesús, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. Y una mujer de la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino con un frasco de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con sus lágrimas, se los enjugaba con sus cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el perfume. 

Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo: «Si éste fuera profeta, sabría quién es esta mujer que lo está tocando y lo que es: una pecadora.» 
Jesús tomó la palabra y le dijo: «Simón, tengo algo que decirte.» 
Él respondió: «Dímelo, maestro.» 
Jesús le dijo: «Un prestamista tenía dos deudores; uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de los dos lo amará más?» 
Simón contestó: «Supongo que aquel a quien le perdonó más.» 
Jesús le dijo: «Has juzgado rectamente.» 
Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Cuando yo entré en tu casa, no me pusiste agua para los pies; ella, en cambio, me ha lavado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con su pelo. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor; pero al que poco se le perdona, poco ama.» 
Y a ella le dijo: «Tus pecados están perdonados.» 
Los demás convidados empezaron a decir entre sí: «¿Quién es éste, que hasta perdona pecados?» 
Pero Jesús dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz.» 
Después de esto iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, predicando el Evangelio del reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, intendente de Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes.

Palabra del Señor

EL MITO BÍBLICO DEL PECADO por VICENTE MARTÍNEZ



Hermanos, no temáis al pecado de los hombres; amad al hombre aún en su pecado, pues un tal amor aseméjase a Dios(Dostoievsky)
12 de junio, domingo XI del TO
Lc 7, 36-8, 3
Por eso te digo que sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor
Dieric Bouts, (1415-1475) fue un artista holandés que pintó La Caída de los malditos. Tema religioso muy habitual en la Europa del medievo que la Iglesia acostumbraba utilizar para  atemorizar al pueblo ignorante. Algo similar hizo el Bosco (1450-1516) en su tríptico El Jardín de la Delicias, entre otros. Y el pincel de un Miguel Ángel dejó estampado en un fresco de la bóbeda de la Capilla Sixtina, el mito ancestral del primer pecado.
Este es el tetimonio artístico del arte. Los verbales de las voces de la Iglesia condenando el pecado, han resonado -y siguen resonando todavía- en la conciencia de la Cristiandad entera. Una granizada que, sin piedad alguna, arruina toda esperanza de cosechaY esto, en verdad, es antievangelio. 
Ya en el AT las prostitutas fueron tratadas con particular benevolencia: “Y será la ciudad de Jericó anatema a Jehová, con todas las cosas que están en ella; solamente Rahab la ramera vivirá, con todos los que están con ella” (Jos 6, 17). Jesús, simpre solícito con las ovejas descarriadas, y de quienes dijo que “habrá más fiesta en el cielo por un pecador que se arrepienta que por noventa y nueve justos que no necesiten hacerlo”les mostró siempre particular afecto.
El relato de Lucas nos recrea la escena de la mujer pecadora pública en casa del fariseo Simón el Leproso mientras estaban sentados a la mesa: un frasco de perfume de mirra, baño de pies en lágrimas, cabellos que los secan, y besos. Jesús le dijo: “Tus muchos pecados te son perdonados, porque has amado mucho”. Y el Papa Francisco, intérprete fiel del Evangelio, en una audiencia pública del 14 de abril celebrada en la plaza de San Pedro, saludó y dio un “caluroso abrazo” a un grupo de 50 exprostitutas y transexuales.
El poeta medieval español (1283-1350), Arciptreste de Hita y buen conocedor de amores y evangelio, escribió en su obra El Libro del Buen Amor, esta sugerente frase: “Enpero, poque es umanal cosa el pecar, si algunos, lo que non los consejo, quisieren usar un loco amor, aquí fallarán algunas maneras para ello”. En la novela El ingenioso Don Quijote de la Mancha (II, 27), don Miguel de Cervantes expone los discursos del Caballero de la Triste Figura sobre el perdón. Y el ruso Fiodor Dostoievsky (1821-1881) escribió en una de sus novelas: “Hermanos, no temáis al pecado de los hombres; amad al hombre aún en su pecado, pues un tal amor aseméjase a Dios”.
En la película sueca (2004) del director Kay Pollak, en la que una de las protagonistas también es prostituta. La mujer del pastor protestante, Ingela Olsson, harta ya de sus sermones, y después de un descoquetado baile en la parroquia con las mujeres del coro, le grita a su marido: No hay pecado. Todas estas malditas ideas sólo están en tu cabeza. Claro que no hay pecado. El pecado lo inventó la Iglesia. Con la mano izquierda reparten culpabilidad, y con la derecha ofrecen la salvación. Todo son mentiras y falacias. Nos engañan para mantener el poder. La Iglesia ha hecho de la sexualidad un pecado, pero Dios no. Tienes tus necesidades y no haces con ella daño a nadie”.

GINKGO BILOBA
Último testigo de los tiempos,de la verde Tierra y de la Vida.La vida te respeta,te respeta la muerte.
Fósil viviente que naciste el primero;que conservas la primogenituraen el Registro de la Historia.Representación viva del Cosmos,en Hiroshima fuiste Primavera,y hoy eres portador de Esperanzay embajador de Paz ante los pueblos.
Tú serás quien rece ante mi tumbael último responsopor el alma de un mundoque falleció conmigo ignoro cuándo.
Mis conciudadanos y los tuyos-el mono, el roble, la esmeralda-nos piden hoy silencio y oraciones.
Y tú también Ginkgo biloba, nos implorascon tus alegres hojas de abanicoconvertidas en manos suplicantes,que enterremos los odios y las guerras.
(NATURALIA. Los sueños de las criaturas. Ediciones Feadulta)

Vicente Martínez
Fe Adulta


File:El jardín de las Delicias, de El Bosco.jpg

En el tríptico abierto se incluyen tres escenas. La tabla izquierda está dedicada al Paraíso, con la creación de Eva y la Fuente de la Vida, mientras la derecha muestra el Infierno. La tabla central da nombre al conjunto, al representarse en un jardín las delicias o placeres de la vida. Entre Paraíso e Infierno, estas delicias no son sino alusiones al Pecado, que muestran a la humanidad entregada a los diversos placeres mundanos. Son evidentes las representaciones de la Lujuria, de fuerte carga erótica, junto a otras de significado más enigmático. A través de la fugaz belleza de las flores o de la dulzura de las frutas, se transmite un mensaje de fragilidad, del carácter efímero de la felicidad y del goce del placer. Así parecen corroborarlo ciertos grupos, como la pareja encerrada en un globo de cristal en el lado izquierdo, en probable alusión al refrán flamenco: “La felicidad es como el vidrio, se rompe pronto”. El tríptico cerrado representa en grisalla el tercer día de la creación del Mundo, con Dios Padre como Creador, según sendas inscripciones en cada tabla: “Él mismo lo dijo y todo fue hecho” y “Él mismo lo ordenó y todo fue creado” Génesis (1:9-13). Obra de carácter moralizante, es una de las creaciones más enigmáticas, complejas y bellas de El Bosco, realizada en la última etapa de su vida. Adquirida en la almoneda del prior don Fernando, hijo natural del gran duque de Alba, Felipe II la llevó a El Escorial en 1593.

Saturday, June 11, 2016

Alicia en el país de "Amoris laetitia" por Sandro Magister



La lacerante crítica de la exhortación post-sinodal por parte de una estudiosa australiana. "Hemos perdido todo punto de apoyo y hemos caído, como Alicia, en un universo paralelo, en el que nada es lo que parece ser"

por Sandro Magister

ROMA, 7 de  junio de 2016 – Ojo a la autora del volumen cuya imagen reproducimos más arriba, primera edición crítica de una obra maestra de San Basilio el Grande, cuyo original en griego se perdió pero que llegó a nosotros gracias a una antigua versión en siríaco confirmada en cinco manuscritos, publicada hace dos años por la histórica editorial Brill, activa en Holanda desde finales del siglo XVII.

La autora es Anna M. Silvas, una de las estudiosas de los Padres de la Iglesia, sobre todo orientales, más celebres del mundo. Pertenece a la Iglesia greco-católica de Rumania y vive en Australia, en Armidale, Nueva Gales del Sur.

Enseña en la Universidad de Nueva Inglaterra y en la Universidad Católica Australiana. Sus principales campos de estudio son los Padres de la Capadocia: Basilio, Gregorio Nacianceno, Gregorio de Nisa, el desarrollo del monaquismo, el ascetismo femenino en el primer cristianismo y en la Edad Media.

También imparte cursos sobre el matrimonio, la familia y la sexualidad en la tradición católica en el Instituto Pontificio Juan Pablo II para Estudios sobre el Matrimonio y la Familia de Melbourne.

Lo que sigue es su comentario a la exhortación apostólica post-sinodal "Amoris laetitia", pronunciado ante un gran público, con obispos y sacerdotes, y publicado posteriormente en el sitio internet de la parroquia del Beato John Henry Newman de Caulfield North, cerca de Melbourne:

> Some Concerns about "Amoris Laetitia"

El texto original  está enriquecido por algunas notas a pie de página y un epílogo con un pasaje de San Basilio, aquí omitidos.

Pero no digamos nada más. El comentario de Anna M. Silvas es de obligada lectura. Brillante, agudo, competente, franco. Un ejemplo luminoso de esa "parresia" que es un deber de todo bautizado.

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Algunas cuestiones sobre "Amoris laetitia"

por Anna M. Silvas


En esta presentación me gustaría subrayar algunas de las cuestiones que más me preocupan acerca de "Amoris laetitia". Estas reflexiones están divididas en tres secciones. La primera parte explicará a grandes rasgos las preocupaciones generales; la segunda se centrará en el ya tristemente famoso capítulo ocho; la tercera tratará sobre algunas de las implicaciones que "Amoris laetitia" tiene para los sacerdotes y el catolicismo.

Soy consciente de que "Amoris laetitia", al ser una exhortación apostólica, no goza del rasgo de infalibilidad. Sin embargo, es un documento del magisterio ordinario pontificio y, por lo tanto, hace que la idea de criticarlo, sobre todo doctrinalmente, sea especialmente difícil. Creo que es una situación sin precedentes. Me gustaría que hubiera un gran santo, como San Pablo, San Atanasio, San Bernardo o Santa Catalina de Siena que tuviera la valentía y las credenciales espirituales, como por ejemplo, la capacidad de profetizar la verdad absoluta, para que le dijera la verdad al sucesor de Pedro y le llevara de vuelta a un marco conceptual mejor. En estos momentos parece que la jerarquía de la Iglesia haya entrado en una extraña parálisis. Tal vez esta sea la hora de los profetas, pero de los profetas verdaderos. ¿Dónde están los santos con “nooi", intelectos, purificados por el prolongado contacto con el Dios vivo en la oración y la ascesis, dotados de palabra inspirada, capaces de llevar a cabo una tarea como ésta? ¿Dónde están estas personas?


Preocupaciones generales



Grabadas en tablas de piedra por el dedo del Dios vivo (Ex 31,18; 32, 15), las diez "palabras" proclamadas a la humanidad para todas las épocas: "No cometerás adulterio" (Ex 20, 14), y: "No codiciarás la mujer de tu prójimo" (Ex 20, 17).

Incluso Nuestro Señor declaró: "Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquella" (Mc 10, 11).

Y el apóstol Pablo lo repitió: "Por eso, mientras vive el marido, será llamada adúltera si se une a otro hombre" (Rom 7, 3 ).

Como un silencio ensordecedor, el término "adulterio" está totalmente ausente del léxico de "Amoris laetitia". En cambio encontramos algo llamado "uniones irregulares" o "situaciones irregulares", con "irregular" entre comillas como si el autor quisiera mantenerse a distancia.

"Si me amáis, guardaréis mis mandamientos" dice el Señor (Jn 14, 15). Y el Evangelio y las Cartas de Juan repiten esta advertencia del Señor de varias maneras. Esto no significa que nuestra conducta esté justificada por nuestros sentimientos subjetivos, sino que más bien nuestra disposición subjetiva se verifica en nuestra conducta, es decir, en nuestro acto de obediencia. Desgraciadamente, cuando leemos "Amoris laetitia" vemos que también los "mandamientos" están del todo ausentes de su léxico, igual que la obediencia. En su lugar encontramos algo llamado "ideales", que aparecen repetidamente en todo el documento.

Otra expresión clave que no encuentro en el lenguaje de este documento es "temor de Dios". Es decir, ese asombro ante la realidad soberana de Dios que es el principio de la sabiduría, uno de los dones del Espíritu Santo en la Confirmación. Pero este santo temor hace tiempo que ha desaparecido de una amplia parte del discurso católico moderno. Se trata de una expresión semítica que se traduce como "eulabeia" y “eusebia" en griego, o como "pietas" y "religio" en latín, el corazón de una disposición hacia Dios, el espíritu auténtico de la religión.

Otro término del lenguaje que falta en "Amoris laetitia" es el de la salvación eterna. ¡No hay almas inmortales que anhelan la salvación eterna en este documento! Ciertamente, encontramos "vida eterna" y "eternidad" nombradas en los números 166 y 168 como el aparentemente inevitable "cumplimiento" del destino de un niño, pero sin ninguna alusión a imperativos de gracia y de lucha, es decir, de salvación eterna, que forman parte de este camino.

Es como si la propia cultura de fe estuviera formada por los ecos de las palabras que uno oye y cuya ausencia es un chirrido en mis oídos. Miremos ahora lo que encontramos en el propio documento.

¿Qué razón hay para un texto tan prolijo, de 260 páginas, más de tres veces la extensión de "Familiaris Consortio"? Esta es, sin duda, una gran descortesía pastoral. Y, sin embargo, el Papa Francisco quiere que se lea "pacientemente parte por parte" (n. 7). Pues bien, algunos de nosotros hemos tenido que hacerlo. Gran parte del texto es aburrido e insustancial. En general, encuentro el discurso del Papa Francisco, no sólo en este caso sino en general, plano y unidimensional. Podría definirlo "superficial" y también "simplista": ninguna hondura bajo palabras santas y verdaderas que nos inviten a lanzarnos a la profundidad.

Una de las características menos agradables de "Amoris laetitia" es la gran cantidad de comentarios bruscos e irritantes del Papa Francisco, las frases polémicas que disminuyen mucho el tono del discurso. A veces uno se queda perplejo respecto al fundamento de estos comentarios. Por ejemplo, en la tristemente célebre nota 351, el Papa advierte a los sacerdotes que "el confesionario no debe ser una sala de torturas". ¿Una sala de torturas?

En otro pasaje, en el n. 36, dice: "Con frecuencia presentamos el matrimonio de tal manera que su fin unitivo, el llamado a crecer en el amor y el ideal de ayuda mutua, quedó opacado por un acento casi excluyente en el deber de la procreación”.

Cualquiera que tenga el más mínimo conocimiento del desarrollo de la doctrina sobre el matrimonio sabe que el bien unitivo ha recibido una gran y renovada atención al menos a partir de "Gaudium et Spes", n. 49, con una historia a las espaldas de algunas décadas.

Para mí, estas caricaturas impulsivas e infundadas son indignas de la dignidad y seriedad que debería tener una exhortación apostólica.

En los números 121 y 122 tenemos un ejemplo perfecto de la calidad errática del discurso del Papa Francisco. Tras una descripción inicial del matrimonio como "signo precioso" e "imagen del amor de Dios por nosotros", al cabo de unas líneas esta imagen de Cristo y de su Iglesia se convierte en un "tremendo peso" que es impuesto sobre los cónyuges. El Papa ya ha usado este término, "peso" en el n. 37. Pero, ¿quién espera que haya una inmediata perfección de los esposos? ¿Quién no ha concebido el matrimonio como un proyecto de toda una vida, de crecimiento en lo vivido del sacramento?

El lenguaje del Papa Francisco sobre la emoción y la pasión (números 125, 242, 143 y 145) no se basa en los Padres de la Iglesia o en los maestros de la vida espiritual de la gran tradición, sino en la mentalidad de los medios de comunicación populares. Su simplista fusión entre eros y deseo sexual en el n. 151 sucumbe a la visión laicista e ignora la "Deus Caritas Est" del Papa Benedicto, inmersa en una exposición meditada del misterio de eros, de agapé y de la Cruz.

Incomoda el ambiguo lenguaje de los números 243 y 246, que hace pensar que el hecho de que sus miembros entren en una unión objetivamente adúltera y sean por lo tanto excluidos de la Santa Comunión sea de alguna manera culpa de la Iglesia, o que es algo de lo que la Iglesia debería pedir perdón. Esta es una idea que permea todo el documento.

Varias veces, durante la lectura de este documento, me he detenido y he pensado: "Hace muchas páginas que no oigo hablar de Cristo". Demasiado a menudo estamos sometidos a extensos pasajes con consejos paternales que podría dar también cualquier periodista laico sin fe, como los que se leen en las páginas del Reader’s Digest, o en uno de esos suplementos sobre estilos de vida que se incluyen en los periódicos del fin de semana.

Es cierto que algunas de las doctrinas de la Iglesia están sólidamente apoyadas, por ejemplo, contra la unión de parejas del mismo sexo (n. 52) y la poligamia (n. 53), la ideología de género (n. 56) y el aborto (n. 84). Hay afirmaciones acerca de la indisolubilidad del matrimonio (n. 63) y su fin procreativo y un apoyo de la "Humanae Vitae" (nn. 68, 83 ), del derecho soberano de los padres a la educación de los propios hijos (n. 84), del derecho de cada niño a una madre y un padre (nn. 172, 175), de la importancia de los padres (nn. 176, 177). De vez en cuando se encuentra un pensamiento poético, como por ejemplo sobre la "mirada" contemplativa de amor entre los esposos (nn. 127-8) o sobre la maduración del buen vino como imagen de la maduración de los cónyuges (n. 135 ).

Pero toda esta laudable doctrina está minada, en mi opinión, por la retórica de conjunto de la exhortación, y por la de todo el pontificado del Papa Francisco. Estas afirmaciones de la doctrina católica son bienvenidas, pero es necesario preguntar: ¿tienen de algún modo más peso que el entusiasmo pasajero y errático del actual titular de la Cátedra de San Pedro? Lo digo muy seriamente. Mi instinto me dice que el siguiente tema amenazado de desmoronamiento es el llamado "matrimonio" entre personas del mismo sexo. Si es posible construir una justificación acerca de los estados objetivos de adulterio basándose en el reconocimiento de "los elementos constructivos en aquellas situaciones que todavía no corresponden o ya no corresponden a su enseñanza [de la Iglesia] sobre el matrimonio" (n. 292), "cuando la unión alcanza una estabilidad notable mediante un vínculo público, está connotada de afecto profundo, de responsabilidad por la prole" (n. 293) etc., ¿hasta cuándo se podrá aplazar la aplicación del mismo razonamiento a las parejas del mismo sexo? Y sí, los niños pueden ser parte de la cuestión, como bien sabemos por la agenda homosexual. El anterior editor del Catecismo católico [el cardenal Christoph Schönborn], a cuya hermenéutica de "Amoris laetitia" como "desarrollo de la doctrina" el Papa nos remite, parece estar "evolucionando" sobre la potencial "bondad" de las "uniones" del mismo sexo.


Lectura del capítulo ocho



Y todo esto antes de leer el capítulo ocho. Me he preguntado si la extraordinaria prolijidad de los primeros siete capítulos tenía como objetivo  agotarnos antes de llegar a este capítulo crucial, y cogernos con la guardia bajada. Para mí, todo el tenor del capítulo ocho es problemático, no sólo el n. 304 y la nota 351. En cuanto acabé de leerlo, pensé: claro como la luz que el Papa Francisco quería desde el principio introducir de alguna manera la propuesta Kasper. Aquí está. Kasper ha ganado. Todo explica los cortantes comentarios del Papa al final del Sínodo de 2015, cuando censuró a los "fariseos" de mente estrecha, evidentemente refiriéndose a quienes le había impedido obtener un resultado aún mejor en línea con su agenda. ¿"Fariseos"? ¡Qué lenguaje más inapropiado! Los fariseos eran, de alguna manera, los modernistas del judaísmo, los amos de diez mil matices y, más oportunamente, los que apoyaban con tenacidad la práctica del divorcio y del nuevo matrimonio. Los verdaderos análogos de los fariseos en todo este asunto son Kasper y sus aliados.

Pero continuemos. Las palabras del n. 295 sobre las observaciones de San Juan Pablo II sobre la "ley de la gradualidad" en el n. 34 de "Familiaris Consortio", me parecen sutilmente desleales y corruptoras porque intentan incorporar y corromper a Juan Pablo precisamente en apoyo de una ética de la situación, para oponerse a la cual éste dedicó toda su amorosa inteligencia pastoral y toda su energía. Leamos de nuevo lo que verdaderamente dijo San Juan Pablo sobre la ley de la gradualidad:

"Los esposos... no pueden mirar la ley como un mero ideal que se puede alcanzar en el futuro, sino que deben considerarla como un mandato de Cristo Señor a superar con valentía las dificultades. Por ello la llamada 'ley de gradualidad'o camino gradual no puede identificarse con la 'gradualidad de la ley', como si hubiera varios grados o formas de precepto en la ley divina para los diversos hombres y situaciones. Todos los esposos, según el plan de Dios, están llamados a la santidad en el matrimonio”.

La nota 329 de "Amoris laetitia" presenta también otra corrupción subrepticia. Cita el pasaje n. 51 de "Gaudium et Spes" acerca de la intimidad de la vida conyugal. Pero a través de un juego de prestidigitación sutil lo pone en boca de los divorciados que se han vuelto a casar. Dichas corrupciones indican con seguridad que las referencias y las notas, que en este documento son utilizados como pilares, deben ser adecuadamente verificadas.

En el n. 297 ya vemos la responsabilidad de las "situaciones irregulares" trasladada al discernimiento de los pastores. Paso a paso, sutilmente, las argumentaciones llevan a una agenda precisa. El n. 299 pregunta cómo pueden superarse las "diversas formas de exclusión actualmente practicadas" y el n. 300 introduce la idea de una "conversación con el sacerdote en el fuero interno". ¿No se puede adivinar ya hacia dónde va la argumentación?

Y así llegamos al n. 301, que olvida las precauciones y desciende a la vorágine de las "circunstancias atenuantes". Aquí parece que la "vieja Iglesia vil" ha sido finalmente sustituida por la "nueva Iglesia amable": en el pasado tal vez pensábamos que quienes vivían en "situaciones irregulares" sin arrepentirse estaban en un estado de pecado mortal; ahora, sin embargo, es posible que no estén para nada en un estado de pecado mortal y que de hecho la gracia santificante pueda estar obrando en ellos.

Se explica después, en un exceso de puro subjetivismo, que "un sujeto, aun conociendo bien la norma, puede tener una gran dificultad para comprender 'los valores inherentes a la norma'". He aquí una circunstancia atenuante que supera a todas las otras circunstancias atenuantes. Según esta tesis, ¿exculpamos la envidia originaria de Lucifer porque él tenía "gran dificultad para comprender" el "valor inherente", para él, de la majestad transcendente de Dios? Llegados aquí pienso que hemos perdido cualquier punto de apoyo y que hemos caído, como Alicia, en un universo paralelo, en el que nada es lo que parece ser.

Se introducen como apoyo una serie de citas de Santo Tomás de Aquino sobre las que no estoy cualificada para opinar; sólo puedo decir que, obviamente, sería desde luego oportuno verificarlas y contextualizarlas. El n. 304 es una apología técnicamente elaborada  de la moral casuística, argumentada con términos exclusivamente filosóficos sin ninguna referencia a Cristo o a la fe. No se puede evitar pensar que este pasaje es obra de otra mano. No es el estilo de Francisco, incluso suponiendo que sea su pensamiento.

Por último, llegamos al punto crucial, el n. 305. Empieza con dos mediocres caricaturas que se reiteran en todo el documento. El Papa Francisco repite y reafirma, ahora, la nueva doctrina que había indicado poco antes: una persona puede estar en una situación objetiva de pecado mortal –porque es de esto de lo que él habla– y vivir y crecer en la gracia de Dios, al mismo tiempo que "recibe la ayuda de la Iglesia" que, según declara la tristemente famosa nota 351, puede incluir "en ciertos casos" tanto la confesión como la comunión. Estoy segura de que muchos ya están activamente intentado "interpretar" todo esto según una "hermenéutica de la continuidad" para mostrar su armonía, presumo, con la tradición. Podría añadir que en este n. 305 el Papa Francisco se cita a sí mismo cuatro veces. De hecho, parece que para el Papa Francisco el punto de referencia citado con más frecuencia en "Amoris laetitia" sea él mismo, lo cual, en sí mismo, es interesante.

En el resto del capítulo el Papa Francisco cambia de rumbo. Admite de manera alambicada que su enfoque puede dar "lugar a confusión" (n. 308), a lo que responde con una discusión sobre la "misericordia". Al principio del n. 7 había declarado que "todos se vean muy interpelados por el capítulo octavo". Sí, pero no entendiéndolo con el despreocupado sentido heurístico que él le da. El Papa Francisco, ¿ha admitido francamente en el pasado que él es el tipo de persona a la que le gusta armar "jaleo"? Bien, creo que podemos conceder que aquí, ciertamente, ha alcanzado dicho objetivo.

Permítanme que les hable de un amigo mío, un hombre más bien taciturno y prudente, casado, que me dijo antes de que la exhortación apostólica se publicara: "¡Espero realmente que él evite la ambigüedad!". Pues bien, creo que ni la lectura más piadosa de "Amoris laetitia" permite que se diga que ha evitado la ambigüedad. Usando las propias palabras del Papa Francisco encontramos "fenómenos ambiguos" (n. 33) en este documento y, me atrevo a decir, en todo su pontificado. Si se nos pone en la imposible situación de criticar un documento del magisterio ordinario, consideremos si en "Amoris laetitia" no es el propio Papa Francisco quien relativiza la autoridad del magisterio debilitando  el magisterio del Papa Juan Pablo, sobre todo en lo que concierne a "Familiaris Consortio" y "Veritatis Splendor". Desafío a cualquiera a releer con seriedad la encíclica "Veritatis Splendor", digamos los números 95 a 105, y a no concluir que hay una profunda disonancia entre esa encíclica y esta exhortación apostólica. En mi juventud me angustiaba el enigma: ¿cómo se puede ser obediente al desobediente? Porque también el Papa está llamado a la obediencia; es más, lo está de una manera preeminente.


Las implicaciones que emanan  de "Amoris laetitia"


Las serias dificultades que preveo, sobre todo para los sacerdotes, surgen del enfrentamiento entre las distintas interpretaciones sobre las escapatorias discretamente abiertas en toda la exhortación "Amoris laetitia". ¿Qué hará un joven sacerdote apenas ordenado que, bien informado, desea mantener que los divorciados que se han vuelto a casar no pueden recibir la comunión, mientras que su párroco tiene una política de "acompañamiento" que, al contrario, prevé que pueden recibirla? ¿Qué hará un sacerdote con un sentido de la fidelidad similar si su obispo y su diócesis deciden una política más progresista? ¿Qué hará una región de obispos respecto a otra región de obispos cuando cada grupo de obispos decida cómo cortar y dividir los "matices" de esta nueva doctrina por lo que en el peor de los casos lo que se considera pecado mortal en un lado del confín es "acompañado" y permitido en el otro? Sabemos que ya está ocurriendo, oficialmente, en ciertas diócesis alemanas y, no oficialmente, en Argentina e incluso aquí, en Australia, desde hace años, como puedo verificar en mi propia familia.

Un resultado como este es tan desconcertante que podría marcar, como ha sugerido otro amigo mío, también casado, el hundimiento de la narración cristiana católica. Pero desde luego hay otros aspectos del deterioro eclesial y social que nos han llevado a este punto: el estrago de la falsa renovación en la Iglesia de los últimas décadas; la increíblemente estúpida política de inculturación aplicada a una desarraigada cultura occidental invadida por un secularismo militante; la inexorable y progresiva erosión del matrimonio y la familia en la sociedad; el ataque a la Iglesia, más potente desde el interior que desde el exterior, como denunciaba el Papa Benedicto; la prolongada defección de algunos teólogos y laicos en materia de anticoncepción; los espantosos escándalos sexuales; los innumerables sacrilegios; la pérdida del espíritu de la liturgia; los cismas internos "de facto" sobre toda una serie de cuestiones y enfoques graves, sutilmente disfrazados bajo una apariencia de unidad "de iure" de la Iglesia; los modelos de profunda disonancia espiritual y moral que bullen  actualmente bajo el andrajoso título de "católico". ¿Y nos sorprendemos de que la Iglesia esté en un estado de debilitamiento y esté desapareciendo?

Podríamos incluso rastrear los largos antecedentes temporales de "Amoris laetitia". Como tengo un espíritu algo anticuado, veo este documento como el mal fruto de ciertos desarrollos del segundo milenio en la Iglesia occidental. Indico brevemente dos en concreto: la forma rígidamente racionalista y dualista del tomismo promovida por los jesuitas en el siglo XVI y, en ese contexto, su elaboración de la comprensión casuística del pecado mortal en el siglo XVII. El arte de la casuística ha sido aplicado a una nueva categoría de ciencia sacra llamada "teología moral" en la que, me parece, la regla de cálculo es sabiamente empleada para estimar técnicamente, caso por caso, la culpabilidad mínima necesaria para evitar la imputación de pecado mortal. ¡Qué meta espiritual! ¡Qué visión espiritual! Hoy, la casuística vuelve a levantar su fea cabeza bajo la nueva forma de la ética de la situación y "Amoris laetitia", francamente, está llena de ella, ¡aunque fue expresamente condenada por San Juan Pablo II en la encíclica "Veritatis Splendor"!


Peroración


¿Puedo exhortarles de alguna manera que pueda ser de ayuda? San Basilio pronunció una gran homilía sobre el texto: "Pero ten cuidado y guárdate bien" (Deut 4, 9). Ante todo debemos ocuparnos primero de nuestras disposiciones. En los Padres del desierto encontramos varias historias en las que un joven monje persigue su salvación eterna mediante la heroica mansedumbre de su obediencia a un abad con serias imperfecciones. Y al final obtiene también el arrepentimiento y la salvación de su abad. No debemos dejarnos tentar por reacciones de hostilidad hacia el Papa Francisco, pues corremos el riesgo de caer en el juego del diablo. Debemos honrar y sostener en la caridad también a este profundamente imperfecto Santo Padre, y rezar por él. Con Dios nada es imposible. Quién sabe, a lo mejor Dios ha puesto a Jorge Mario Bergoglio en esta posición para encontrar un número suficiente de personas que recen eficazmente por la salvación de su alma.

He observado que los cardenales Sarah y Pell callan. Puede que sea sabio hacerlo, al menos por ahora. Mientras tanto ustedes, los que tienen responsabilidades en el gobierno de la Iglesia, tendrán que dar disposiciones prácticas en lo que concierne a las cuestiones controvertidas de "Amoris laetitia". Ante todo, en nuestras mentes no debemos tener alguna duda sobre cuál es y será siempre la enseñanza real del Evangelio. Obviamente, debe intentarse cualquier estrategia de presión para una clarificación oficial de la futura práctica. Insto en particular a los obispos a hacer esto. Algunos de ustedes pueden encontrarse en situaciones muy difíciles respecto a sus iguales, casi exigiendo las virtudes de un confesor de la fe. ¿Están preparados para los latigazos, metafóricamente hablando, que pueden recibir? Desde luego pueden elegir la ilusoria seguridad de la vacuidad convencional y la simpatía superficial, una gran tentación para eclesiásticos como también para hombres de negocios. No lo aconsejo. Los tiempos son críticos, tal vez mucho más de lo que sospechamos. Estamos siendo puestos a prueba. "El Señor está aquí. Él te llama".


Sobre la disposición eucarística apropiada para los divorciados que se han vuelto a casar


Recientemente un amigo me ha enviado por email algunos puntos sobre las disposiciones eucarísticas justas para los que están en "situaciones irregulares". En mi respuesta he expresado lo que pensaba sobre lo que creo deba ser la conducta espiritual y sacramentalmente aconsejable para un católico que se encuentra en una "situación irregular".

Hay una encantadora señora que viene habitualmente a misa a nuestra catedral y que se sienta atrás de todo. Tuve una conversación con ella y supe que se encuentra en una de estas "situaciones irregulares", pero es muy diligente en venir a misa aunque sin acceder a la santa comunión. No despotrica contra la Iglesia, ni dice "Es culpa de la Iglesia" o "¡Qué injusta es la Iglesia!", sentimiento que en cambio he oído de otros a los que he corregido con amabilidad. Encuentro que en sus circunstancias el comportamiento de esta señora es admirable.

La mejor actitud que pueden tener en la oración quienes están en estas situaciones y aún no han llegado a la medida de arrepentimiento requerido (y por lo tanto a la confesión), pero no quieren dejar de mirar hacia Dios, es presentarse ante el Señor en la misa en su estado de privación y necesidad, no corriendo hacia adelante para "arrebatar"  la eucaristía, sino intentando abrirse a la acción de la gracia y a un cambio de las circunstancias, si y cuando sea posible. Mi pensamiento sobre su situación es que es mejor que esperen honesta, aunque dolorosamente, en la tensión de su situación ante Dios, sin subterfugios. Creo que este es la mejor posición para el triunfo de la gracia.

¿Quién de nosotros no se siente identificado con esta situación desigual causada por la lucha espiritual de la propia vida, como por ejemplo, el duro combate que hay que sostener ante una pasión aparentemente insuperable y de la que a duras penas se encuentra la vía de salida? ¿O el que sostenemos cuando nos sentimos atrapados durante mucho tiempo en un pecado antes de que nuestra vida moral pueda emerger en un lugar de mayor libertad? Recordemos la célebre oración de San Agustín a Dios la vigilia de su conversión definitiva: "Domine, da mihi castitatem, sed noli modo": Señor, concédeme la castidad, pero no enseguida. Pienso que cuando estas personas asisten a misa y se abstienen de tomar la comunión, el suyo puede ser un gran testimonio para todos nosotros. Sí, es un grito que nos llama a considerar nuestra propia disposición al presentarnos a participar en los santísimos y deificantes Cuerpo y Sangre de nuestro Señor.

A propósito de lo cual, me viene a la cabeza una frase del actor Richard Harris, un aguafiestas católico no practicante durante muchos años: "Me he divorciado dos veces, pero prefiero morir como un mal católico que hacer que la Iglesia cambie para que se adapte a mí".

Encuentro que hay más honradez en esto que en… bueno, mejor que no lo diga.

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Traducción en español de Helena Faccia Serrano, Alcalá de Henares, España.

SANDRO MAGISTER
Chiesa
RD

Tuesday, June 07, 2016

Con Judith Schönsteiner. Conversando sobre AMORIS LAETITIA y la Homosexualidad



El Centro Teológico Manuel Larraín organizó un conversatorio sobre la Exhortación Apostólica Postsinodal del Papa Francisco AMORIS LAETITIA.
Judith Schönsteiner, Doctora en Derecho y Directora del Centro de Derechos Humanos de la UDP, fue una de las participantes de esta conversación y su tema fue "Homosexualidad"
"Me tocó reflexionar sobre los pocos párrafos que el Papa Francisco dedica a la homosexualidad en su nueva Exhortación AMORIS LAETITIA y es un tema que no es un tema principal para nada. En la Exhortación me tocó decir que son dos párrafos.
La pregunta es ¿qué significa?, que está, pero que está poco desarrollado. Entonces yo creo que lo principal es que el Papa, como ya tu lo dijiste Roberto, lo considera uno de los temas complejos que menciona muy al inicio de la Exhortación; qué son temas complejos que todavía no se resuelven por completo y eso es justamente, que hay temas que quedan por conversar. Deja de alguna manera la puerta abierta para una reflexión entre los miembros de la Iglesia y un trabajo pastoral..." es parte de lo que Judith nos dice en esta conversación y que invito a verla y escucharla

IMÁGENES DE LA CONVERSACIÓN SOBRE LA EXHORTACIÓN APOSTÓLICA POSTSINODAL AMORIS LAETITIA

El Centro Teológico Manuel Larraín organizó, en la Universidad Alberto Hurtado, un conversatorio sobre la Exhortación Apostólica Postsinodal del Papa Francisco AMORIS LAETITIA.
Me acabo de dar cuenta, ante un pedido de Jorge Costadoat sj que las imágenes las había colocado en otras redes pero no el blog, así que ahora las colocó



Judith Schonsteiner,  Jorge Costadoat sj, Carolina del Río, Carmen Reyes y Samuel Yañez




































Monday, June 06, 2016

¡Feliz cumpleaños Pepe! Sacerdote jesuita José Aldunate cumplió 99 años


Un gran abrazo desde el sur del sur. Imagen captada en junio de 2013 cuando participé de la celebración que un grupo de amigas y amigos lo saludaron por su cumpleaños número 96.


Cumpleaños 99 de P. Pepe Aldunate, SJ 

Captura de pantalla 2015-09-21 a la(s) 19.48.42

Este lunes 6 de junio, a las 18.00 hrs, le cantaremos el Cumpleaños Feliz a nuestro querido amigo y Cro. P. Pepe Aldunate.
Tal como en años anteriores, nos juntaremos en la Residencia jesuita de calle Alonso Ovalle 1480 y en un acto breve,
por razones de su estado de salud, le saludaremos, compartiremos y  cantaremos…
Habrá torta y cada uno puede llevar algo para brindar y compartir en tan señalada ocasión.
¡Les esperamos, fraternalmente y en la misma Esperanza!
*Amigas y Amigos de Padre Pepe Aldunate, SJ * 
Ver información completa en Reflexión y Liberación, aquí
Más información sobre José Aldunate, aquí

Wednesday, June 01, 2016

MERECIDA DISTINCIÓN. JOSÉ ALDUNATE SJ Premio Nacional de DDHH 2016

Foto tomada en el año 2011

Inmensa alegría por la distinción otorgada a José Aldunate sj.

La información entregada por el Instituto Nacional de Derechos humanos dice:


El Sacerdote Jesuita José Aldunate fue elegido por el Consejo del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) para recibir el Premio Nacional de Derechos Humanos 2016. Su amplia trayectoria en la defensa y promoción de los derechos fundamentales de las personas perseguidas por la dictadura y su compromiso con las personas más vulnerables, lo hacen merecedor de este galardón.
La ceremonia de entrega del premio se realizará el lunes 20 de junio de 2016 a las 11 horas en el Museo Nacional de Bellas Artes.

Trayectoria de José Aldunate

De profundas convicciones vinculadas a la justicia social y la protección de las personas más vulnerables, José Aldunate ha recorrido un camino de permanente defensa de los derechos humanos. Su nutrida trayectoria se inicia en la década de 1950 en Chile, al comenzar labores en el proyecto Acción Sindical Chilena (ASICH), apoyando las reivindicaciones de los trabajadores/as.
Ocurrido el golpe de Estado, José “Pepe” Aldunate -como cariñosamente lo llaman sus amigos/as y cercanos/as- formó parte del Equipo Misión Obrera (EMO), desde donde apoyó acciones de defensa de los derechos humanos vulnerados, dando apoyo y protección a las personas perseguidas por la dictadura militar.
En este contexto, Aldunate fue uno de los motores para la creación del Movimiento contra la Tortura Sebastián Acevedo, a través del cual defendió la integridad física de prisioneros/as durante la dictadura- mediante la lucha pacífica y un permanente apoyo a la Agrupación de Familiares de Detenidos/as Desaparecidos/as.
Publicó reflexiones, artículos y textos -algunos incluso en la clandestinidad- a través de los cuales expuso su visión sobre el rol de una iglesia comprometida con los derechos humanos y la defensa de quienes más lo requerían.
Su trayectoria como defensor de los derechos humanos le hizo recibir en 1988 el Premio Nobel Alternativo de la Paz.
A sus recientemente cumplidos 99 años, José “Pepe” Aldunate, Premio Nacional de Derechos Humanos 2016, vive en una residencia jesuita ubicada en Santiago, con la sencillez que lo caracteriza y acompañado por sus amigos/as y cercanos que día a día agradecen y reconocen su extensa vida y obra como defensor de los derechos humanos en Chile.

Premio Nacional de DDHH 2016

En su misión de promover la plena vigencia de los derechos humanos de las personas en Chile, al INDH le corresponde entregar el Premio Nacional de los Derechos humanos –cada dos años- a quien/quienes se hayan destacado en la promoción de una memoria histórica sana y en la protección y defensa de los derechos humanos de quienes habitan en el territorio de Chile.

En sus dos versiones anteriores -2011 y 2014- fueron galardonas, respectivamente, Viviana Diaz, por su incansable defensa de los derechos fundamentales durante la dictadura, y María Soledad Cisternas, por su férrea labor en pro de los derechos de las personas con discapacidades.

Postulaciones

El INDH recibió recibido un total de 24 postulaciones al Premio Nacional de Derechos Humanos 2016, cuyos nombres recayeron en:

  • Abraham Vuskovic Rojo, defensor de los derechos económicos sociales y culturales.
  • Andrés Aylwin Azócar, defensor de los derechos de las personas víctimas de la dictadura.
  • Aucan Hiulcaman Paillama, defensor de los derechos de los pueblos indígenas.
  • Berta Quintreman Calpan, defensora de los derechos de los pueblos indígenas.
  • Camila Llanquinao Trabol, defensora de los derechos de los pueblos indígenas y de los derechos de niños, niñas y adolescentes.
  • Carlos Díaz Valdivia, defensor de los derechos de las personas víctimas de la dictadura.
  • Carlos Henríquez Martínez, defensor de los derechos de las personas privadas de libertad.
  • César Rodríguez Urzúa, defensor de los derechos de las personas víctimas de la Talidomida en Chile, de los derechos de las personas con discapacidad y defensor del derecho a la salud.
  • Cristóbal Campos Suazo, defensor de los derechos de niños, niñas y adolescentes, y defensor de los derechos de las personas con discapacidad.
  • Fabiola Vera Santibáñez, defensora de los derechos de las mujeres.
  • Guido Gossens Roell, defensor de los derechos de las personas privadas de libertad.
  • José Aldunate Lyon, defensor de los derechos de las personas víctimas de la dictadura y de los derechos económicos sociales y culturales.
  • José Zalaquett Daher, defensor de los derechos de las personas víctimas de la dictadura.
  • Mireya García Ramírez, defensora de los derechos de las personas víctimas de la dictadura.
  • Morelia Fernández Montenegro, defensora de los derechos de las personas víctimas de la dictadura.
  • Neldy González Acevedo, defensor de los derechos de las personas víctimas de la dictadura.
  • Pablo Imaña Herrera, defensor de los derechos de las personas de las diversidades sexuales.
  • Ramón Arias Ávila, defensor de los derechos económicos sociales y culturales.
  • Rosa Ferrada Díaz, defensora de los derechos de las mujeres.
  • Sergio Contreras Navia, defensor de los derechos de los pueblos indígenas y de los derechos económicos, sociales y culturales.
  • Silvia Parada Araya, defensora de los derechos de las personas de las diversidades sexuales.
  • Verónica  Reyna Morales, defensora de los derechos de las personas víctimas de la dictadura.
  • Violeta Berríos Águila, defensora de los derechos de las personas víctimas de la dictadura.
  • Viviana Fernández Montenegro, defensora de los derechos de las personas víctimas de la dictadura.