Friday, April 03, 2020

Vivir la fe en la era digital… y en tiempos del coronavirus por Óscar Elizalde Prada



En el ámbito de las ciencias de la comunicación, una de las facetas más fascinantes de la historia reciente de las religiones tiene que ver con las imbricaciones que se tejen entre la comunicación de la fe y la era digital.

Por supuesto, la incursión de la Iglesia católica en los medios de comunicación no es un asunto reciente. En el caso de América Latina, nos remite al arribo de la imprenta –desde el ‘viejo continente’– y a la emergencia de los primeros periódicos, como ocurrió con El Catolicismo, fundado el 1º de noviembre de 1849 y considerado ‘el decano de la prensa en Colombia’. Un detalle: hoy El Catolicismo subsiste únicamente en formato digital.

Convergencia mediática

Posteriormente, con la emergencia de los mass media asistimos a una eclosión de propuestas evangelizadoras en medios radiales y televisivos, que han perdurado en el tiempo, aunque algunos han migrado a lo digital o a convergencias mediáticas gracias a la ‘magia’ del Internet, como ha ocurrido con el portal A12.com, que desde 2012 integró los contenidos de radio, televisión, de una editorial propia, con los contenidos digitales y multimediales del Santuario Nacional de Nuestra Señora de Aparecida, en Brasil.
Por supuesto, las incursiones de ‘lo católico’ en internet no se limitan a asuntos informativos o periodísticos. Progresivamente han surgido propuestas y experiencias para vivir la fe en lo digital (en este aspecto hay que admitir que las iglesias evangélicas neopentecostales se han adelantado).
Recuerdo que en los días en que cubría la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Río de Janeiro, en 2013, conocí una interesante historia de un grupo de jóvenes de diferentes países que ya habían participado de otras JMJ y se habían preparado para el encuentro con el Papa rezando durante varias semanas el rosario por Skype. De este modo saldaban las distancias físicas para vivir juntos la fe que los identificaba.

Incursiones en la cultura digital

Actualmente, si algún devoto de Nuestra Señora de Aparecida no puede desplazarse hasta el Santuario Nacional –como ocurre en estos días de confinamiento y cuarentena para evitar el contagio del Covid-19–, puede ingresar desde el portal A12.com a la opción “rece en el Santuario” y visitar diferentes lugares “en vivo”, participar en la Eucaristía vía streaming, realizar el Vía Crucis, rezar el rosario, hacer la consagración a la virgen María, enviar una intención para la misa e incluso encender una vela virtual.
Por estos días muchos grupos pastorales, parroquiales y diocesanos utilizan activamente redes sociales y aplicaciones para vivir y compartir su fe. También hay sacerdotes y obispos que han creado grupos por WhatsApp para enviar a sus feligreses reflexiones sobre el evangelio del día y animar la oración personal en perspectiva de comunión.
Con todo, el camino de apertura de la Iglesia católica a estas y otras experiencias de fe, al tenor de la cultura digital, no ha sido fácil.
Si bien es cierto que la eucaristía por radio y por televisión ha gozado de una amplia aceptación prácticamente desde sus inicios –como alternativa para quienes no podían participar físicamente de la celebración litúrgica–, la penetración de los formatos y de las herramientas digitales en la vivencia de la fe, en muchos casos no ha tenido la misma fluidez, bien sea porque las ‘brechas digitales’ también impactan a los católicos y a sus líderes, o porque prevalece una latente ‘tecnofobia’ en algunos ámbitos eclesiales, como lo pude evidenciar en alguna ocasión, cuando le pregunté a un obispo si era lícito que los sacerdotes utilizaran la tableta en lugar del misal. “No”, fue su respuesta, “porque aún no se había estipulado en la normativa litúrgica”, aunque validó que la Liturgia de las Horas sí podía rezarse desde algún aplicativo.

En los tiempos del coronavirus

Pero es ahora, cuando nos vemos sorprendidos por una pandemia y ‘obligados’ a quedarnos en casa para evitar el incremento del número de contagiados por coronavirus y de víctimas fatales, cuando comenzamos a redescubrir las oportunidades que nos ofrecen las mediaciones digitales en la vivencia de la fe.
Misas por streaming, rosarios por Facebook Live, eucaristías por televisión nacional (con rating en ascenso), subsidios digitales y multimediales para orar en casa y en familia, son algunas de las expresiones de fe ‘en digital’ que se han multiplicado exponencialmente en las últimas semanas, siguiendo el ritmo galopante de las actuales circunstancias de confinamiento mundial.
La histórica bendición del papa Francisco ‘urbi et orbi’, el pasado 27 de marzo, transmitida por televisión y en diversas plataformas por internet, para todo el planeta, nos entrelazó en un mismo momento orante y, de alguna manera, nos trasladó a una Plaza de San Pedro vacía, desolada, y aun así nos sentimos virtualmente junto al obispo de Roma.

La hora de la conversión

De cara a las recomendaciones que ha impuesto la cuarentena en cada jurisdicción eclesiástica, hemos sido testigos –¡en tiempo récord!– de una inusitada flexibilización de las normativas litúrgicas para celebrar la fe en la era digital, y hemos valorado los esfuerzos de muchos sacerdotes que aunque no estaban habituados a las redes sociales ni al streaming, se han lanzado a navegar en el planeta digital.
¿Estamos ante el fin de las dicotomías de la fe real y la fe virtual? Todavía es temprano para saberlo. Sin embargo, en la vivencia de la fe como en muchos otros campos, vamos experimentando que algo está cambiando, y saldremos ‘convertidos’ de esta pandemia. A inicios de este año, el padre Jaime Marenco, responsable de las comunicaciones de la Conferencia Episcopal de Colombia, me decía que “tenemos que reinventar las comunicaciones en la Iglesia”. Creo que estamos en esa hora de ‘reinvención’ en la que confirmamos, una vez más, que comunicar es evangelizar, también en el mundo digital.

Óscar Elizalde Prada
Periodista
Docente-investigador y Director de Comunicación y Mercadeo de la Universidad de La Salle de Bogotá.
Vida Nueva

Los autores del Vía Crucis del coronavirus: del condenado a cadena perpetua al sacerdote acusado falsamente de abusos



Las meditaciones han sido escritas por presos y trabajadores de la cárcel ‘Due Palazzi’ de Padua

Un condenado a cadena perpetua, un sacerdote acusado falsamente de pederastia, la madre de un joven encarcelado y un agente penitenciario son algunos de los autores de las meditaciones para el Vía Crucis del Vaticano presidido por el Papa, pero que en esta ocasión, por la pandemia del Covid-19, no se celebrará en el Coliseo como se hace tradicionalmente, sino en una vacía plaza de San Pedro el viernes 10 de abril a las 21:00 horas.

“Hay cinco detenidos, uno de ellos condenado a cadena perpetua; una familia destrozada por un homicidio, cuya hija fue masacrada; la madre de un chico detenido; un magistrado del departamento de vigilancia penitenciaria; un agente de policía de prisiones; un voluntario; un sacerdote que durante ocho años ha sido falsamente acusado de haber cometido violencia sexual contra menores de edad y que finalmente ha sido declarado inocente por la justicia; la historia de una catequista y la de un monje que desde hace cincuenta años trabaja en las cárceles y ha sido el primero que ha abierto el camino de la Iglesia en los centros penitenciarios en Italia”, ha explicado, en entrevista con Europa Press, Marco Pozza, capellán de la cárcel de la ciudad italiana de Padua ‘Due Palazzi’, encargada este año de redactar las meditaciones.
El confiar estas reflexiones del Viernes Santo a personas que tuvieran relación con esta cárcel italiana fue iniciativa de Francisco. “Fue su idea y nació de un gesto espontáneo. El Papa está convencido de que el centro de la Iglesia se entiende mejor si se mira desde la periferia”, ha dicho Pozza, quien ha subrayado también que el Santo Padre pretendía que quedase reflejado todo el conjunto de lo que es la prisión. “Hemos creado una  sinfonía de voces”, ha aclarado.

Cambios en las celebraciones

En este sentido, ha revelado las historias que se muestran son representativas de la realidad de quien trabaja dentro de la cárcel. “Está representada la dirección de la cárcel, la magistratura, el personal penitenciario, los policías, los voluntarios, la parroquia y las personas que están detenidas. Es como si hubiéramos abierto las puertas de casa y presentáramos los que viven dentro”, ha concluido.
Las celebraciones Litúrgicas de Semana Santa se desarrollarán por primera vez sin fierles y en lugares cerrados para evitar el avance del contagio del coronavirus. La procesión del Domingo de Ramos ha sido cancelada, pero Francisco presidirá la eucaristía de la Pasión del Señor en la basílica vaticana. Asimismo, se aplaza la misa crismal hasta que finalice el confinamiento y el Papa no acudirá a una cárcel, como otros años, para el lavatorio de pies. Todas ellas las podrás seguir desde Vida Nueva Digital y, por supuesto de este blog.

Vida Nueva

JESUITAS: Eucaristía 3 de abril. En recuerdo de las víctimas del CoVid19


Este Viernes de Dolores nuestra eucaristía diaria será especialmente una memoria agradecida y orante por las vidas de quienes han fallecido en estos días por causa del CoVid19

Video Mensaje del Papa para la Semana Santa 2020 04 04


Nos preparamos a celebrar una Semana Santa de una manera inusual. El Papa sabe que es un momento difícil para todos, y para muchos “muy difícil”. Por eso en este Vídeo Mensaje expresa su cercanía y afecto, e invita a todos a aprovechar este tiempo lo mejor posible: “seamos generosos; ayudemos a quien lo necesita en nuestro entorno; busquemos, a lo mejor por teléfono o en las redes sociales, a las personas que están más solas”, dice. “Los unos al lado de los otros, en el amor y la paciencia, podemos preparar en estos días un tiempo mejor”.

Estudio 9 Intenciones del Papa en las celebraciones Eucarísticas en Santa Marta de los últimos días


Disfruten nuestro programa Estudio 9 de Facebook Live. Hoy hablamos sobre las intenciones de las celebraciones Eucarísticas que el Papa Francisco presidió durante estos últimos días en la Capilla de la Casa de Santa Marta. También sobre el trabajo que viene realizando la Iglesia en los diferentes países, en España y América Latina, y de cómo cambiará nuestro estilo de vida después de esta pandemia de COVID-19.

Santa Marta, 03 abril 2020, Papa Francisco


Desde la Casa Santa Marta en el Vaticano, Santa Misa presidida por el Papa Francisco

Monday, March 30, 2020

ORACIÓN: Desprendimiento


Dulzura de sentirse cada vez más lejano.
Más lejano y más vago... Sin saber si es porque
las cosas se van yendo o es uno el que se va.
Dulzura del olvido como un rocío leve
cayendo en la tiniebla... Dulzura de sentirse
limpio de toda cosa. Dulzura de elevarse
y ser cómo la estrella inaccesible y alta,
alumbrando en silencio...

¡En silencio, Dios mío!...
Dulce María Loynaz
pastoralsj

#YOMEQUEDOENCASA


Fe Adulta

No te rindas


No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas…
Mario Benedetti
Nano Crespo
Nova Bella

Orar para estar cerca de Dios (Jn 8,1-11) por Santi Casanova

¿Se puede ser misericordioso sin estar cerca de Dios? ¿No nos saldrá la vena farisea por todos los lados? ¿Y se puede estar cerca de Dios sin orar con frecuencia y en silencio? ¿No engañaremos a nuestro espíritu con migajas de activismo?
Eso me sugiere el Evangelio de hoy, donde la mujer adúltera es perdonada por Jesús y por los hombres que, avergonzados, deciden al final no condenarla. Me llama la atención el contexto en el que sitúa Juan este episodio y ese comienzo: «En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.»
Jesús llevaba a plenitud la Ley de Moisés transparentando a un Dios misericordioso y enseñándonos que justicia y misericordia son dos caras de la misma moneda. Pero, ¿cómo? ¿No tendría algo que ver esa actitud permanente de Jesús de retirarse a orar, de dedicar tiempo a estar cerca de su Padre, a escucharle y hablar con Él.
A veces quiero cambiar cosas en mi vida y quiero ser yo de otra manera… pero sin poner los medios para ello. Quiero pero no quiero. Busca la salida, la perfección, la felicidad… busco ser Cristo para los demás sin dedicarle demasiado tiempo a intimar con Dios. Tiene pinta de ser imposible. Una misión vacía de oración es un espejo de la mentira.
Un abrazo fraterno – @scasanovam

Lo que cura la esperanza por Pablo Martín Ibáñez



Vivimos días raros. Días en los que ser héroe es quedarse en casa para que, quienes no pueden hacerlo, no se vean en la obligación de ser aún más héroes. También son días en los que la soledad es a la vez un don y un castigo. En los que echamos de menos: a personas, sobre todo a personas, pero también rutinas, momentos, caprichos…

Y para responder a esta anómala situación, desde el inicio del confinamiento en España han surgido decenas de iniciativas: para rezar, pero también para acompañar, para hacer comunidad, para apoyar a unos o a otros. Los aplausos a las 20:00 h, las eucaristías en streaming, los retos con un rollo de papel higiénico, los conciertos de Instagram. Todo ayuda.

Por supuesto, la mayoría de iniciativas no surgen por generación espontánea. Detrás de cada una de ellas hay un esfuerzo de varias personas que piensan, trabajan, se dejan las horas desde casa para que todo tengas un sentido y sirva para un fin; para que esa conexión a YouTube sea lo mejor posible; para que esa meditación u homilía sirva a quien lo oye.

¿Y por qué lo hacen? ¿Por qué no aprovechan el confinamiento para estar en casa tranquilamente, leyendo o haciendo eso que siempre quisieron hacer y nunca pudieron? ¿Por qué no explorar todo el catálogo de Netflix a sabiendas de que cuando todo esto acabe, volverán a la rutina imposible?

Porque es importante mantener la esperanza. «La esperanza no cura», me decía un amigo, escéptico ante iniciativas de tipo religioso y cultural. Pues no, la esperanza no cura el cuerpo, para eso están los médicos y la responsabilidad de cada uno de tomar las precauciones necesarias. Pero la esperanza alimenta el fuero interno. Y en estos días la esperanza es el bien intangible más necesario.

Porque si dedicas 12 o 14 horas en un hospital a atender docenas de pacientes sin apenas medios, la esperanza es la que te empuja a hacerlo con una sonrisa, a pesar de la extenuación y el miedo. Porque si tu esposo o tu mujer se ponen enfermos, la esperanza te ayudará a mantenerte lo más fuerte y sereno posible. También la esperanza está para no sucumbir al sufrimiento por los que se van. Porque sin esperanza, y a falta de abrazos, la vida se pone muy cuesta arriba.
Quién iba a decirnos que la palabra en 2020 iba a adquirir un peso tan enorme. Somos más responsables que nunca de que nuestra palabra transmita algo. De que nuestra palabra sea abrazo, caricia y calor. De que nuestra palabra sea, en definitiva, esperanza.
La esperanza no cura, no. O al menos no en el sentido físico. Pero hoy, sin esperanza, no saldríamos de esta.

Pablo Martín Ibáñez
pastoralsj

Papa Francisco-Misa Casa Santa Marta


Desde la Casa Santa Marta en el Vaticano, Santa Misa presidida por el Papa Francisco

Sunday, March 29, 2020

La película "I Am Patrick" da vida al famoso patrón de Irlanda


San Patricio es uno de los santos más populares del mundo. Lo conocen creyentes y no creyentes. Ahora su historia cobra vida en la película "I Am Patrick", “Yo soy Patricio”.
“Para que yo pueda venir a las naciones irlandesas, a predicar el Evangelio”.
GORDON ROBERTSON
Productor Ejecutivo "I Am Patrick"
“Fue capturado en Gran Bretaña cuando era un niño de 16 años. Los piratas irlandeses lo llevaron a la isla y lo vendieron como esclavo. Pasó seis años como esclavo, y durante ese tiempo, en lugar de quejarse, aprendió a escuchar la voz del Señor”.

La cinta combina recreaciones históricas, entrevistas con expertos y los propios escritos del santo, para contar la vida de un hombre que entregó todo a Dios.
“¿Por qué este hombre se pondría en peligro entre enemigos que no conocen a Dios?”
“La gente pensaba que esta misión era una locura, que sus esfuerzos por cristianizar Irlanda estaban condenados al fracaso".
GORDON ROBERTSON
Productor Ejecutivo "I Am Patrick"
“Espero que inspire a personas que no creen en Dios, que les enseñe a rezar. Que digan: 'Dios, veo lo que hiciste a San Patricio. Veo que le hablaste. Veo que lo salvaste cuando era esclavo. ¿Podrías hablarme? ¿Podrías mostrarme tu presencia? ¿Podrías ser mi salvador? Estas son las preguntas que espero que la película inspire a personas en todas partes”.

A pesar de estar ambientada en la Irlanda del siglo V, la vida de San Patricio sigue siendo un ejemplo de fortaleza y perseverancia ante desafíos de hoy.
GORDON ROBERTSON
Productor Ejecutivo "I Am Patrick"
"San Patricio es un personaje para hoy, para el mundo moderno. Es alguien que inspirará a la gente a asumir el reto de decir: 'Aquí estoy yo. Envíame' ".

Como muchos cines están cerrados debido a la emergencia sanitaria, la película estará disponible en Internet. Mientras tanto, en su web iampatrick.com se puede comprar el DVD.
CT
Traducción: Daniel Díaz Vizzi

Papa Francisco - Oración del Ángelus 2020-03-29


Desde la Biblioteca del Palacio Apostólico, el rezo de la Oración del Ángelus, dirigido por el Papa Francisco

Papa Francisco-Misa Casa Santa Marta 2020.03.29


Desde la Casa Santa Marta en el Vaticano, Santa Misa presidida por el Papa Francisco

Las «otras» redes sociales por Luis Delgado sj



Normalmente, si hablamos de 'redes sociales' entendemos que nos referimos a las aplicaciones como Twitter, Instagram o Facebook. Pero más allá de eso es un concepto que se refiere al conjunto de personas con las que interactuamos: la familia, los compañeros de trabajo, la gente con la que compartimos clase, o incluso toda la ciudad en la que vivimos. Es evidente que interaccionamos a distintos niveles en cada una de ellas, pero con toda la gente de cada uno de estos grupos hay algún tipo de interacción. Las personas con las que estamos de algún modo relacionados forman nuestras redes sociales.
En las redes sociales digitales se transmiten memes o vídeos populares a una velocidad tremenda. Hacen gracia o muestran algo impresionante, gustan mucho, se comparten y por eso se extienden tan rápidamente que los llamamos virales. De un modo no muy diferente ocurre con las noticias familiares. Cuando hay una boda o un embarazo, los directamente implicados deben cuidar mucho para ser ellos quienes den la noticia, porque es fácil que se extienda y al final la gente se entera por terceras personas. Es natural querer compartir una buena noticia.
La cuarentena que nos toca vivir busca cortar en lo posible el contacto físico en esas relaciones porque nos encontramos ante una realidad que se transmite muy fácilmente de persona a persona, y no solo con la cercanía directa, sino a través de superficies de contacto común. Y pasamos a mantener el contacto con nuestras redes sociales a través de medios digitales.
Y empezamos a descubrir nuevas maneras de comunicarnos con algunos, modos que antes no usábamos con esas personas. Hay con quien antes hablábamos por teléfono, pero con quien quizá nunca usamos una webcam, y es la forma que hemos encontrado ahora de fortalecer esa relación. En otros casos retomamos una comunicación que estaba adormecida, quizá tímidamente con sólo un «qué tal?» por WhatsApp, o llamando a alguien con quien no hablábamos tan frecuentemente. A veces preguntando a la otra persona por eso de lo que no suele hablar pero que está deseando compartir. Otra forma de reanimar una relación que estaba latente.
Tomar conciencia de estos pequeños gestos nos da una gran luz en esta situación en la que muchos ven oscuridad. Dios nos sigue hablando a través de nuestras distintas redes sociales. Por supuesto en las que nos hacen compañía física y de las que tenemos la oportunidad de cuidar más directamente, pero también en aquellas que en la distancia nos invita a fortalecer.
Luis Delgado sj
pastoralsj

Saturday, March 28, 2020

Dime una Palabra por Luis Fernando Crespo SM. Mi causa


28 de marzo
Sábado IV de cuaresma

Jr 11, 18-20 A ti he confiado mi causa
Así es Señor. Desde siempre y por siempre en tus manos está la causa de la humanidad. Más allá de mi pobre comprensión. Se que tú eres Dios. Que eres amor. Señor, Dios mío, a ti me acojo, líbrame de mis perseguidores y sálvame.

Luis Fernando Crespo SM
Dime una Palabra

Thursday, March 26, 2020

Ante el coronavirus… ¿rezar sirve de algo? por Jesús Miguel Zamora



No cabe duda de que estamos viviendo días malos. Y más cuando la enfermedad o el fallecimiento de un ser querido, golpea a las puertas de nuestras casas, comunidades, espacios compartidos, etc.

Y en muchos casos desde varias instancias, se nos invita a no cejar en nuestro empeño, para que los que creemos en Dios Padre bueno, insistamos en la oración para que esta situación no se prolongue mucho y que ese mismo Dios, al que elevamos nuestros ojos, acoja con cariño, como él sabe, a los que dejan este mundo por la enfermedad que nos asola y dé consuelo y fortaleza a los que padecen el efecto del contagio.
Con todo, y desde una mentalidad muy racional, acaso muchos pueden echarnos en cara que “mucho rezar, pero Dios no hace nada por disminuir esta pandemia”. Me quedo un poco extrañado de que algunos piensen así, aunque son muy libres de hacerlo y no les voy a enmendar la plana. No.
Pero sí se me ocurren algunas reflexiones al hilo de la “eficacia” de la oración en estos momentos de sufrir la pandemia. Es verdad que no por rezar más (o dedicar más tiempo a ello), parece que disminuye la voracidad del virus. Pero se me ocurren estas reflexiones (alguno dirá que menos reflexiones y más actuaciones prácticas). Vale, lo acepto, pero ¿está reñido que uno piense como sigue, no para acallar la conciencia sino con el ánimo de aportar, si se puede y vale, algo de consuelo? Por eso lo hago.

¿Quién es Dios?

1.- A Dios no se le puede manipular burdamente como si fuera automático que, rezar, orar con mucha fe, nos respondiera a nosotros disminuyendo la pandemia. Dios se convertiría en un “títere” a merced de nuestros caprichos; pues lo que hoy es una necesidad, mañana podría ser un antojo. Y si no nos lo concede “nos enfadamos” con Él. No, no puede ser ese el Dios en quien creo.
2.- Dios es mucho más que nuestros deseos. Y nos ha dejado tanta libertad, tanta, que desea que seamos nosotros los que vayamos aclarando lo que nos pasa, encontremos remedio a lo que nos sucede, seamos capaces de desplegar toda la iniciativa a nuestro alcance para paliar las situaciones que más daño hacen, como la que estamos viviendo. ¡Nos respeta!, aunque algunos puedan pensar que está ausente de nuestros desasosiegos y quisiéramos verle actuar de manera más directa. Pero, entonces, si este Dios que nos ha dado algo tan valioso como la libertad, cuando viera que andamos mal, ¡que actúe! y ¿cambie su promesa? Volveríamos a pensar que es un Dios marioneta del que no nos podemos fiar.
3.- Yo rezo y traigo a mi recuerdo a las personas que sufren, que mueren, que pasan por una situación angustiosa de trabajo o pérdida de tranquilidad ante el futuro. Y le digo a Dios “que no se olvide de ellos”. ¡Valiente pretensión!, pienso yo, porque ¿cómo Dios va a olvidarse de ellos, especialmente de los que peor lo pasan? Pero el hecho de recordarlos, de traerlos a mi memoria en un momento de oración, me hace mas solidario, más pequeño, me une más a ellos. Y eso no me tranquiliza con solo pensarlo, sino que estimula mi capacidad de verme hermano de ellos, aunque ¡no pueda hacer nada por devolverles la vida o la salud! Pero no es un gesto inútil; sí es fraterno (en eso de “… entra en tu habitación y tu Padre que ve lo escondido, sabrá cómo actuar…” Mt 6,4).
4.- Pero hay otra cosa que en estos días llevo pensando y actúa de acicate en mi oración por todos. Decía que traerlos al recuerdo en la presencia de Dios no los cura. Pero imaginaba esa otra situación que hoy, por desgracia, vivimos acaso menos de lo que se pudiera por elementos de contagio. Decía que me imagino a ese ser querido que está en la cama, entubado o detrás de una mampara y que ha visto (o sabe) que ahí detrás o en casa hay alguien que está pensando en él… Que no le va a curar, pero sabe que está ahí, presente o ausente. Ahí. Aunque el enfermo no se dé cuenta, quizá.
Y me he imaginado que, en este caso, no soy yo el que va a la capilla a rezar, a encontrarme con Dios, sino que Dios viene a encontrarse conmigo. Y aquí viene lo grande: en ese recuerdo que tengo por los que lo están pasando peor, Dios viene a encontrarse con ellos, gracias quizá a mi recuerdo (sin manipular a Dios, sino suponiéndolo) y está con ellos, al lado de la cama, sin decir nada, sin “contagiar” nada como el padre, la madre o el ser querido al lado de la cama del enfermo.
Supongo que no es cuestión de espacios, de aquí o allí, o acaso sea una construcción mental mía, pero como no puedo despojarme de mi ser humano, me vale pensarlo así. Dios viene a visitarme. Dios viene a visitar a los que recuerdo. Dios se hace presente a los que sufren. Entramos en comunión en presencia de Dios. Dios sigue dejando hacer. Está ahí al lado. Sin más. Casi nada, tan humano que solo Dios puede estar así. Pero su recuerdo creo que puede consolar, como consoló en el trance fuerte la muerte a Jesús, cuando se sintió solo. “… pero no se haga mi voluntad sino la tuya” (Lc 22,42) y Jesús no se libró de morir…
Por eso, me parece que es bueno rezar por los que lo pasan peor estos días. Al menos, a mi no me consuela, pero creo que me hace un poco más fraterno y hermano de los que sufren, aunque no les conozca. Me basta saber que Dios les visita y acompaña, en silencio. Pero ahí está, aunque no se note.
Al menos lo creo así y voy a seguir haciéndolo así. Es una forma de arrimar el hombro. Si os vale a otros, adelante. Si no, pues no hay problema.

Vida Nueva

ORACIÓN: Desde la fragilidad



Señor, tú has sido un refugio para los seres humanos
de generación en generación.
Desde antes de que surgiesen los montes,
antes de que naciesen tierra y cielo
tú estabas ahí, Señor

Nuestra vida pasa rápido
Mi años ante tus ojos
son un ayer que pasó,
un suspiro en la noche.

Tú ves nuestros secretos,
tú desnudas nuestras pequeñeces.
Vivimos vidas largas, y en ellas
hay mucho de vacío y vanidad,
hay tantas cosas que se desvanecen
y pasan rápido.

Enséñanos a vivir desde lo profundo,
que lo verdaderamente importante
llene nuestra cabeza y nuestro corazón
Ilumínanos, Señor, enseña a tus hijos.

Sácianos con tu amor cada día
y entonces gozaremos y cantaremos de por vida.
Llénanos de sentido si alguna vez nos ha faltado,
danos paz cuando la hayamos perdido.
Que sepamos descubrir tu acción y tu esplendor.
Haz que de nuestra vida surjan obras dignas.

Señor, tú has sido un refugio para los seres humanos
de generación en generación.
Adaptación del Salmo 90
pastoralsj

JESUITAS: Eucaristía 26 de marzo. Jueves de la cuarta semana de cuaresma

Dime una Palabra por Luis Fernando Crespo SM Vida en ti


26 de marzo
Jueves IV cuaresma

Ex 32, 7-14 Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo
Creo en ti, Señor. Creo en tu palabra. Creo en tu promesa. Se que haces fecunda mi vida y multiplicas mi descendencia, que es la tuya, como las estrellas del cielo. Se que me das una tierra prometida, para que la posea para siempre. La tierra de la vida eterna, la fecundidad de vivir por siempre en ti. Mi vida en tus manos. Sea lo que sea, te doy las gracias.

Luis Fernando Crespo SM
Dime una Palabra

La ilusión de estos días por Álvaro Zapata sj



Esta crisis para muchos comenzó con una cascada de cancelaciones y huecos en blanco que han ido floreciendo en la agenda. Tuvo un punto de locura la semana previa a la cuarentena, pero lo cierto es que también, antes de ser plenamente conscientes de la gravedad de lo que se nos venía encima, hubo cierto alivio. Compromisos que no nos apetecían mucho, actividades que manteníamos por inercia, romper con ciertas rutinas…
Y la segunda fase vino nada más empezar la cuarentena. Una nueva cascada de cosas por hacer, nuevos modos de hacerse presente en una cotidianidad que había quedado entre paréntesis: teletrabajo, voluntariados a distancia, videollamadas, y toda una serie de momentos compartidos balcón a balcón. No tardaron en correr los memes que nos reflejaban en la hiperactividad del momento, en los que proclamábamos nuestro derecho a aburrirnos e hibernar un poco. El imprevisto parón nos condujo a un impulso para llenar esos huecos en blanco, con ganas, con una energía que hacía tiempo no notábamos, quizás, en nuestro quehacer diario. Nos enfrentábamos a la posibilidad de crear cosas nuevas, modos distintos de estar cerca, nuevas actividades… Esos huecos en blanco fueron de repente espacio germinante, tierra fecunda en la que están cabiendo centenares de iniciativas pastorales y solidarias, dejando atrás perezas e inercias. Desde oraciones vía Instagram de la mano de #EncasaconDios o conventos de clausura que se han puesto a coser mascarillas a jóvenes que se arremangan para llevar la compra a sus vecinos mayores, o voluntarios del teléfono de la esperanza que montan la centralita en casa.
Todo tiene un aire nuevo, una ilusión de recién estrenado, una especie de olor a septiembre, en el que nos hemos saltado las planificaciones y las programaciones para saltar directamente a la pista. Confiados en que nos mueve el bien común y que cualquier fallo lo podremos ir advirtiendo y corrigiendo por el mismo camino.
Nuestra vida ya no era la misma, ya no lo es, porque nuestro quehacer diario ya no lo es. Y ahora, empieza, quizás, a brotar un nuevo sentimiento: esto merece la pena. De algún modo, recordamos aquel chiste recurrente, cuando la pandemia era algo que solo veíamos en las noticias: «te puedes lavar las manos, aunque no haya una pandemia». Nos decimos: esto lo podemos seguir haciendo, incluso si no hay una pandemia. Podemos continuar en este impulso renovador. Incluso debemos, me atrevo a decir. Está lejos todavía, parece, la fase en que daremos continuidad a lo empezado estos días, pero no la perdamos de vista. No caminemos desde la provisionalidad, sino desde el sentimiento de que estamos haciendo nuevas las cosas, estamos construyendo y poniendo los cimientos de un nuevo modo de vivir en sociedad que todavía desconocemos en sus detalles, pero al que ya estamos dando forma.
Álvaro Zapata sj
pastoralsj

Papa Francisco-Misa Casa Santa Marta 2020.03.26



Wednesday, March 04, 2020

JESUITAS: Gran Bretaña. Compromiso de los jesuitas para reducir el daño del cambio climático

Demonstrators from Extinction Rebellion and Parents 4 Future march in a joint protest over climate change, in London

Manifestantes de la “Extinction Rebellion” y “Parents 4 Future” marchan en una protesta conjunta sobre el cambio climático, en Londres

La Compañía de Jesús del Reino Unido ha anunciado que desinvertirá sus acciones financieras de las industrias cuyos mayores ingresos provienen del uso de combustibles fósiles. La decisión es una iniciativa concreta para combatir el cambio climático y el consiguiente calentamiento global.

Ciudad del Vaticano
En respuesta al “claro imperativo moral de actuar para la protección de nuestro planeta para las generaciones futuras”, los jesuitas de Gran Bretaña han decidido renunciar a invertir en sociedades cuya principal fuente de ingresos proviene de la extracción de combustibles fósiles. Esto fue anunciado por el Superior Provincial, el Padre Damian Howard, reiterando que “el cambio climático es el desafío más urgente que el mundo debe afrontar en un momento en que los desastres climáticos están causando cada vez más destrucción, golpeando duramente a los países más pobres, aunque rara vez son la causa”.

Actuar juntos lo antes posible

“Lo que ocurra a nivel climático y medioambiental tendrá implicaciones negativas para todos nosotros, por lo que debemos actuar juntos lo antes posible para proteger las condiciones de vida”, continúa el sacerdote, esperando que “los jesuitas puedan contribuir a este esfuerzo común”.
Según informa el Osservatore Romano, en Gran Bretaña, la Compañía de Jesús gestiona los recursos utilizados para financiar obras y proyectos de caridad en el país y en todo el mundo. El capital, administrado por tres gerentes, será totalmente desinvertido a finales de 2020, completando así el proceso ya iniciado para más de la mitad de las participaciones.

El planeta enfrenta una grave emergencia climática

Dado que diversos estudios científicos demuestran que todo el planeta se enfrenta a una grave emergencia climática, el padre Howard hace un llamamiento a “todas las instituciones para que reaccionen ante esta crisis ecológica y adopten medidas valientes para reducir el consumo de energía y pasar a las fuentes renovables”. Asimismo, pide a los grandes inversores en particular que “hagan todo lo posible para ayudar a evitar las graves consecuencias que podrían derivarse”.

El mundo debe responder a los enormes desafíos

A este respecto, la Compañía de Jesús también hace un llamamiento al gobierno británico “para que tome medidas urgentes para reducir las emisiones de carbono y animar a otras naciones a seguir el mismo camino”, especialmente en vista de la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima (Cop26) que se celebrará en Glasgow el próximo mes de noviembre.
“El mundo debe responder a los enormes desafíos y oportunidades del cambio climático con mucha más urgencia”, comentó Paul Chitnis, Director de las misiones jesuíticas del Reino Unido. Con ello, aseguró que el impacto del cambio climático se ve reflejado “en las comunidades de todo el mundo” siendo “los más pobres y marginados los que más sufren”, por cual, espera que “el Reino Unido cumpla con sus compromisos climáticos”.

Una acción mundial

En Madagascar, Efa Ravelonantoandro, jefe de programas del Centro Social Arrupe, testifica que en el sur del país “es ahora demasiado caluroso y el número de desplazados internos está creciendo”. A esto se le suman las continuas inundaciones, causando cada vez la propagación de enfermedades entre la población. En el país de África Oriental, hay muchos ríos, pero no se está “generando suficiente energía renovable”, declara.
Además de Gran Bretaña, los jesuitas del Canadá, Italia y Australia han decidido reducir el carbón de sus inversiones, así como el Jesuit european social center, de Bruselas y la red ecológica de justicia de los jesuitas en África, con sede en Nairobi (Kenya). Mientras tanto, el mes pasado, en el Reino Unido, Middlesbrough y Lancaster fueron las primeras diócesis del país en renunciar a sus inversiones en combustibles fósiles.
Vatican News

JESUITAS: Pedro Calatayud, el jesuita que denunció el capitalismo salvaje de Bilbao en el siglo XVIII

Grabado anónimo que representa al predicador y escritor jesuita Pedro Calatayud./

Grabado anónimo que representa al predicador y escritor jesuita Pedro Calatayud.

Las agresivas prácticas de los comerciantes bilbaínos fueron objeto de duras censuras del sacerdote navarro, que no dudó en condenarlas como pecado mortal. Desde la villa se respondió exigiendo que se retirara su libro

A mediados del XVIII Bilbao vivía una época de bonanza comercial. Desde comienzos de siglo la villa se había hecho con el monopolio de la exportación de lana de Castilla que salía por el norte de España. La actividad de los comerciantes bilbaínos era particularmente intensa. En sus negocios en las ferias castellanas o en la venta del hierro mostraban una gran agresividad. Este periodo se recordaría como el de la consolidación del poder político y económico de Bilbao. A mediados del XIX alguno lamentaba que ya no hubiera tanta riqueza en la villa como entonces, aunque quizás la percepción no era del todo exacta.
Sin embargo, la acometividad comercial de los bilbaínos fue objeto de alguna crítica feroz, que la condenó por inmoral: lo que hoy llamaríamos capitalismo salvaje. No fue una valoración anecdótica, pues la diatriba, pormenorizada y extensa, la realizó el padre Calatayud, un jesuita célebre, muy leído: descalificó rotundamente a los negociantes de Bilbao, ante la indignación de estos, que se metieron en pleitos.
Pedro Calatayud, natural de Tafalla, recorría desde 1718 España y Portugal como misionero. En 1732 estuvo en Bilbao, donde participó en un incidente que quizás fue el origen de sus posiciones condenatorias sobre los bilbaínos. Ese año quiso construirse una casa de beneficencia para acoger a los niños huérfanos, que estaban en la calle, lo que alarmaba porque abundaban en Bilbao los «vagabundos y truhanes», atraídos por la prosperidad de la villa, y podían pervertirlos. No llegaron a desembolsarse los fondos necesarios. El Padre Calatayud recaudó limosnas con vistas a construir este establecimiento de caridad y, aunque fueron cuantiosas, no bastaron para acometer la empresa. El asunto preocupaba al predicador.
Dos años después escribía desde Orihuela al Ayuntamiento bilbaíno alentándole a «erigir casa de Misericordia». No fue eficaz su ruego y es posible que esto influyera en su opinión negativa sobre Bilbao, «pueblo en que trabajé y derramé mis sudores por su bien» y que sabía rico, pero incapaz de levantar casa de misericordia. No tenía buen concepto de los bilbaínos.
Calatayud entraba en calificar los negocios desde el punto de vista moral. Sus Doctrinas prácticas mencionaban varias veces las prácticas mercantiles de Bilbao, recriminándolas sin tapujos: «pecan gravemente los Comerciantes de Bilbao y otras partes en lo que llaman socorrer Ferrones», «pecan mortalmente los que usan de un peso para recibir, y comprar, y de otro menor e infiel para dar, v. g. en Bilbao». En otras palabras: los comerciantes bilbaínos prestaban de forma usuraria a los ferrones y utilizaban pesos distintos para comprar y para vender. No era sólo una crítica moral, lo que ya era importante tratándose de una autoridad tan reconocida como el jesuita. Es que hablaba de pecado mortal y esto preocupaba seriamente en la época.
Estas eran las acusaciones más importantes, pero hubo otras. Según Calatayud, pecaban también quienes prestaban a los pescadores con ganancias del 10, 15 y 20%, porque no corrían grandes riesgos, pues la navegación a Bilbao era segura. Y los que organizaban «gavillas de mercaderes», como decía sucedía en Bilbao sobre todo para la compra de grasa de ballena: es decir, los comerciantes se ponían de acuerdo para no comprar por encima de determinado precio, de forma que pagaban 20 por lo que valía 25.
Estas prácticas mercantiles del Bilbao las conocemos por otras fuentes, con casos más extremos que los que citaba el Padre Calatayud, por lo que no hay duda de que arraigaron en Bilbao en el siglo del capitalismo comercial, del que la villa participaba con intensidad. Calatayud entendía que caían en la usura y que los comerciantes tenían la «obligación de restituir lo mal llevado»: el préstamo quedaba globalmente condenado.
Efectivamente, sabemos que los préstamos a ferrones se hacían en condiciones leoninas. El préstamo devengaba cuando menos un interés del 10% anual, altísimo en la época, con el compromiso de que les entregasen la producción, con lo que los comerciantes se aseguraban el negocio. A veces, los intereses equivalían al 20 o del 30%, si tenía que ser al corto plazo de semanas o unos meses, lo que no era infrecuente, por la precariedad del sector ferrón. Además, cuando compraban el quintal que se usaba en Bilbao tenía un peso mayor que el quintal para la venta. La condena moral tenía una doble razón, en la argumentación de Calatayud: el prestamista no corría gran riesgo, porque el ferrón tenía propiedades para resarcirle, si no iba bien la producción; y el daño repercutía siempre sobre los ferrones, que sobrellevaban unos negocios muy ajustados.

«Ricos, sobrados y regalados»

El estilo del Padre Calatayud era muy gráfico. Tras explicar las que considera prácticas usurarios incluía una especie de diálogo.
- «Padre, que yo me expongo al peligro –eran las palabras que atribuía a los comerciantes bilbaínos, para justificarse.
- Respondo, que el peligro es de poca consideración, porque los Ferrones tienen otras fincas de que asirse el acreedor, y sino las tiene lo regular es corresponder el Ferron, y no dexar de pagar […]
- Padre, ¿pues no he de ganar algo?- pone en boca de los comerciantes de Bilbao.
- Sí, pero no tanto –aquí les acusaba de ganar entre el 16 y el 20%, sin correr riesgos- y los Ferrones siempre agobiados, y vosotros siempre ricos, sobrados y regalados».
A lo mejor a los bilbaínos no les desagradaba que los viesen «ricos, sobrados y regalados», pero les incomodó la descalificación moral. El otro «pecado mortal» guardaba relación con los pesos: al comprar, la libra bilbaína pesaba 17 onzas y al vender 16; el quintal 104 o 110 onzas en la compra, y 100 onzas en las ventas, de lo que se derivaba una diferencia entre el 10% y el 16%, ganancia derivada sólo del trampeo con el peso. También pecaban mortalmente los mercaderes y empleados de escritorio que sisaban un tanto en la carga y lo vendían por su cuenta, pérdida que la pagaba luego «el arriero inocente».
Al parecer, eran prácticas habituales en Bilbao. Calatayud entendían que eran legítimas las ganancias hasta el 6%, pero que a partir de ahí se derivaban precios desmesurados y podían considerarse trampas en los negocios y prácticas usurarias: los comerciantes bilbaínos quedaban condenados de forma categórica y sin paliativos.
En Bilbao sentó fatal el libro de Calatayud, que encima tuvo una gran difusión. En realidad, los bilbaínos no negaron las acusaciones, sino que les molestó la calificación moral de pecado mortal, en expresiones que, entendían, dañaba «el buen crédito y esplendor». Además, Calatayud hablaba de una ciudad –cuyo nombre no consignaba- en la que los contratos con lana devengaban beneficios entre el 20 y 25%, una desmesura. Los bilbaínos sospecharon que les estaba señalando, pues Bilbao era el lugar donde se hacían por entonces las principales contrataciones de lana.
Los bilbaínos reclamaron contra el libro. Pidieron que se rectificase, que se les desagraviase… En realidad, se había publicado en 1737, con varias ediciones posteriores, pero fue en 1752 –antes no se habrían enterado- cuando el Consulado y Casa de Contratación de Bilbao se dirigió directamente al padre Calatayud pidiéndole cuentas por algún ejemplo del libro.
El autor no estaba por la labor de cambiar el texto, por lo que desde Bilbao pidieron que se recogiese el libro –es decir, que se requisasen todos los ejemplares- y que se borrase todo lo que atañía a la villa… Algún efecto tuvieron las protestas, pues el año siguiente se desterró a Calatayud «del País Vascuence» y se ordenó que se recogiesen ejemplares del libro.
Hubo pleitos hasta 1766, cuando fueron expulsados los jesuitas y el propio padre Calatayud tuvo que marchar al exilio. Los bilbaínos aceptaron rápidamente el decreto de expulsión, lo que seguramente se explica por el enfado que provocaron las opiniones del sacerdote.
Al margen de la calificación moral que se le diese, el incidente muestra la agresividad comercial de los bilbaínos, que se convirtieron en prestamistas y que no dudaban en recurrir a cualquier recurso para el desarrollo de sus negocios.
Manuel Montero
Tiempo de Historias
El Correo