Monday, December 27, 2010

Sor Juliana, cómo ser feliz sin nada



La monja cisterciense Juliana Vermeire vive como una ermitaña


Su vivienda, sin agua ni calefacción, está alejada del 'mundanal ruido'


Dicen en Sotillo del Rincón (Soria) que sus ojos azules asustan a los niños, sin embargo, son capaces de trasmitir emociones como el amor, la paz, la solidaridad, la compasión, el perdón, sentimientos inherentes a la fiesta de Navidad que han quedado relegados por el consumismo desmesurado de estas fiestas, según cuenta El Norte de Castilla.
Nada teme y nada espera Juliana Vermeire, monja cisterciense belga que vive en mitad de un prado, a los pies de la Sierra Cebollera, en una casa prefabricada de madera sin calefacción y sin agua. Se levanta a las 2.00 de la mañana y se acuesta sobre las 8 de la tarde, aprovechando la mayoría de las horas para rezar, principalmente, leer y escuchar a Bach.
No come más que lo que su pequeña huerta le proporciona y a sus 81 años de edad afirma no querer ser famosa por su forma de vida. "Las cosas buenas no necesitan promoción, no me hagáis fotos", sentencia en un perfecto castellano.
En el pequeño municipio soriano, Juliana es una mujer muy querida. Lleva quince años compartiendo la vida con los vecinos del pueblo desde la distancia, ya que, asegura que a pesar de que le gusta el diálogo prefiere dedicarse a su vocación llevando una vida austera, escondida y alejada del mundanal ruido.Su forma de vida siempre ha llamado la atención.
La familia Gómez-Zardoya tuvo noticias de ella en 1995, cuando la monja belga vivía en el campanario de la iglesia de El Royo. "Nosotras fuimos a buscarla y entre varias familias le convencimos de que se viniera a Sotillo. Vivía en unas condiciones, que para nosotras eran infrahumanas, sin embargo, ella nunca se ha quejado de esta situación, e incluso un día, ya con una edad avanzada, nos comunicó que quería ir a vivir a una cueva, una idea que poco a poco se la fuimos quitando de la cabeza".
Juliana permanece en su casa, normalmente, con la ventana abierta. La casa de madera está compuesta por un pequeño habitáculo donde ha instalado un altar para rezar y una habitación sin cama, ya que, duerme en un saco, donde pasa la mayoría del tiempo en invierno. Dice que nunca ha estado enferma y reconoce que en Soria sí pasa frío. "Soy humana, pero creo que la mayoría de los hombres viven de forma irracional y no son responsables ni con el medio que les rodea ni con su propia condición de personas".
La religiosa belga es muy conocida en la provincia de Soria, ya que en muchas ocasiones ha hecho de madre espiritual. Hace años, eran muchas las personas que se acercaban a Sotillo, buscando su consuelo o simplemente para realizarle alguna consulta. "Tuvo que poner un horario en la verja porque la gente se acumulaba en la puerta", detalla la familia Gómez-Zardoya.
Juliana es, además, una mujer culta que sabe hablar flamenco, español, inglés, alemán y un poco de euskera y que ha escrito el libro ‘Aquel que yo más quiero'. Antes de asentarse en Soria vivió como ermitaña en las provincias de La Rioja, Vizcaya y Zaragoza. Lee a Kierkegaard y escucha las noticias durante cinco minutos al día, con el fin de enterarse sí ha ocurrido alguna catástrofe en el mundo por la que tenga que interceder orando. "Cuando la guerra de Irak pedí que dejarán de tirar bombas y le dije a Dios que daba mi vida a cambio", rememora.
Su espiritualidad va más allá del rezo y la oración, tal es así que ahora pide a Dios sufrir como Jesucristo. Además, es generosa, en el sentido más amplio del término. Los contados frutos que le da su huerto los suele repartir entre el pueblo y hasta su único medio de locomoción, una bicicleta se la llegó a regalar a un niño. "No tiene nada y lo poco que tiene lo da", apuntan las Gómez-Zardoya.
Mientras el mundo se enfrasca en la fiebre de las compras y las tarjetas de crédito estas navidades, Juliana prevé orar por todos, ya que insiste en que los hombres son muy egoístas. "La Navidad la celebraré como todos los días. Recuerda que Dios te quiere y yo también", exhorta en el momento de la despedida.
RD

DE DIOSES Y HOMBRES Trailer Castellano

Preestreno en Madrid de "De dioses y hombres", película sobre los mártires de Argelia

lunes, 27 de diciembre de 2010

Jueves, 13 de enero de 2011, 19.30 horas. Presentación a cargo de Juan Orellana, crítico de cine, y testimonio de un monje trapense.

“Esta magistral película es un reconocimiento a la heroicidad de tantos religiosos y religiosas volcados con la misión de la Iglesia en muchos países del Tercer Mundo. Es un homenaje a los que, con entrega sin límites, siembran la Paz, curan gratuitamente al que lo necesita, comparten la alegría y el pan. Un homenaje a aquellos que, como Jesucristo, padecen sufrimiento y entregan su vida por amor" (Javier Menéndez Ros, director de AIN-España).

Cine Palafox
C/ Luchana, 15. 28010 Madrid. Metro: Bilbao. Aforo limitado. Entradas sin numerar. AIN recomienda esta película a mayores de 13 años.

Entrega de entradas:
Ayuda a la Iglesia Necesitada: C/ Ferrer del Río, 14. (esq. c/ Ardemans). 28028 Madrid. Metro: Diego de León. Bus: 1, 12, 26, 48, 56, 61 y Circular. De lunes a viernes, de 9.30 a 15.30 horas.

Acción Católica General: C/ Silva, 12 2º. 28004 Madrid. Metro: Callao y Sto.Domingo. Bus: 1, 2, 74, 147, 148, 202. De lunes a viernes, de 10 a 14 horas y lunes, miércoles y jueves, de 17 a 20 horas.
Coste de la entrada: 10 euros (donativo incluido). Pago en efectivo o cheque.

Ayuda a la Iglesia Necesitada destinará lo recaudado a la rehabilitación de dos viviendas para religiosos en El Meniaa (Sáhara argelino).

Fila cero: si no puedes asistir al preestreno y deseas hacer una aportación, ¡hazla aquí y ahora!

"De Dioses y hombres". Sinopsis.

Una película de Xavier Beauvois. Un monasterio en las montañas del Magreb en los años 90... Ocho monjes cistercienses viven en perfecta armonía con la población musulmana, trabajan con ellos y participan en sus celebraciones. Inesperadamente, asesinan a un grupo de trabajadores extranjeros. El ejército ofrece protección a los monjes, pero estos lo rechazan. Les visita el grupo armado que dice haber perpetrado la matanza. Los monjes curan a varios terroristas heridos y el ejército se enfurece. Pero tras la duda, los monjes deciden quedarse cueste lo que cueste.

Basada en hechos reales. 120 min. Gran Premio del Jurado en Cannes 2010. Candidata a los Oscar 2011

Buscan matar al Niño


También hoy matan a los discípulos de Jesús
El Señor da una fortaleza increíble a los cristianos que sufren tanto
Sí, de la misma forma que el Rey Herodes quería matar al Niño que los Magos iban a adorar, también hoy matan a los discípulos de Jesús.
Leo con dolor en Religión Digital, que en la isla de Jolo, en Filipinas, un atentado hiere a 11 personas durante la Misa de medianoche. En Nigeria un grupo islámico extremista mata al menos a 38 cristianos en diversos puntos del país de mayoría cristiana la noche de Nochebuena. En Irak este año por temor a las represalias los cristianos no han tenido Misa del Gallo.
Me entristece profundamente pensar que además de todos los sufrimientos que acarrean los iraquís, les sea privado a los cristianos acudir a la Misa de Medianoche para encontrar la fuerza para sostenerse en la dura prueba que están sufriendo. Pocas alegrías tienen que hasta se ven privados de este consuelo.
Pero así como el Señor protegió a su Hijo hecho carne, y en sueños habló a José para que huyera a Egipto, del mismo modo da una fortaleza increíble a los cristianos que sufren tanto en estos momentos. Hoy me he comunicado con nuestras hermanas de Bagdad y al preguntarles cómo estaban, con voz llena de alegría me han respondido: “Muy bien. Ayer tuvimos la Eucaristía presidida por el Nuncio a las cinco de la tarde; la iglesia estaba llena de gente. Fue todo muy bonito y sin ningún incidente”.
Al oírlas no he cesado de dar gracias a Dios por la capacidad que tienen de ver las cosas en positivo y por su coraje que demuestran en los momentos duros que pasan.
Texto: Hna. María Nuria Gaza.

Mensajeros de la Paz pide al Papa que visite Haití


Padre Ángel: "Sería un testimonio precioso"
"Haití tiene que ser el objetivo de las iglesias y de los gobiernos"
El sacerdote español Ángel García, fundador de la ONG Mensajeros de la Paz, pidió al papa Benedicto XVI que visite Haití para acompañar a su población, que sufre una grave crisis humanitaria derivada de la epidemia de cólera que padece y de los efectos del terremoto que azotó al país en enero.
García, quien regresa hoy a España desde Santo Domingo tras pasar la Nochebuena en Haití, dijo a Efe que la presencia del pontífice en el devastado país caribeño "sería un testimonio precioso" de apoyo al pueblo haitiano, al que su organización ha llevado unos 80 kilos de medicamentos, ropa y dulces navideños.
El sacerdote, conocido como "padre Ángel", llevó también a Haití "una bendición muy especial del papa. Yo le he escrito a raíz de su viaje a Barcelona y Santiago (de Compostela), para pedirle que viniese a Haití", declaró.
La ONG eligió pasar la noche del 24 de diciembre en Puerto Príncipe porque "en estos momentos es el país que más abandonado está y quizás el que más se puede parecer a la Nochebuena, donde unos padres pedían posada para el Niño y no la había", explicó García, rememorando el pasaje bíblico del nacimiento de Jesús.
Haití es "un verdadero nacimiento donde no nace un niño, sino que mueren niños por no atenderles", dijo el religioso, quien decidió viajar en Navidad al país caribeño porque su organización tiene allí una residencia para personas mayores y campamentos para niños.
"Haití tiene que ser el objetivo de las iglesias, no sólo de la católica, y también de los Gobiernos, que no se pueden quedar de brazos cruzados", clamó el sacerdote, quien exigió que los líderes mundiales actúen en favor del país "con la misma urgencia con la que se reúnen" ante amenazas como las surgidas entre las dos Coreas.
Recordó que el pueblo haitiano "está desangrándose y no vale decir que el Gobierno es débil y hay que esperar otro Gobierno" (que saldrá de las elecciones) para ayudar a sus habitantes a reconstruir el país.
Recordó que en Haití, debido a su precaria situación, "hay menos bombillas encendidas" que en otros lugares del mundo.
Aunque "muchos no podrán celebrar la Navidad, lo harán con lo poco o mucho que tengan y venimos a estar con ellos".
"Lo único que pedimos es que se arregle esto, que haya paz, amor, trabajo y salud, en momentos en que mucha gente se desangra", apostilló.
(RD/Efe)

Contemplando el Evangelio de hoy



Texto del Evangelio (Jn 20,2-8): El primer día de la semana, María Magdalena fue corriendo a Simón Pedro y a donde estaba el otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: «Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto». Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro. Se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las vendas en el suelo, y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó.



Vio y creyó

Hoy, la liturgia celebra la fiesta de san Juan, apóstol y evangelista. Al siguiente día de Navidad, la Iglesia celebra la fiesta del primer mártir de la fe cristiana, san Esteban. Y el día después, la fiesta de san Juan, aquel que mejor y más profundamente penetra en el misterio del Verbo encarnado, el primer “teólogo” y modelo de todo verdadero teólogo. El pasaje de su Evangelio que hoy se propone nos ayuda a contemplar la Navidad desde la perspectiva de la Resurrección del Señor. En efecto, Juan, llegado al sepulcro vacío, «vio y creyó» (Jn 20,8). Confiados en el testimonio de los Apóstoles, nosotros nos vemos movidos en cada Navidad a “ver” y “creer”.

Uno puede revivir estos mismos “ver” y “creer” a propósito del nacimiento de Jesús, el Verbo encarnado. Juan, movido por la intuición de su corazón —y, deberíamos añadir, por la “gracia”— “ve” más allá de lo que sus ojos en aquel momento pueden llegar a contemplar. En realidad, si él cree, lo hace sin “haber visto” todavía a Cristo, con lo cual ya hay ahí implícita la alabanza para aquellos que «creerán sin haber visto» (Jn 20,29), con la que culmina el vigésimo capítulo de su Evangelio.

Pedro y Juan “corren” juntos hacia el sepulcro, pero el texto nos dice que Juan «corrió más aprisa que Pedro, y llegó antes al sepulcro» (Jn 20,4). Parece como si a Juan le mueve más el deseo de estar de nuevo al lado de Aquel a quien amaba —Cristo— que no simplemente estar físicamente al lado de Pedro, ante el cual, sin embargo —con el gesto de esperarlo y de que sea él quien entre primero en el sepulcro— muestra que es Pedro quien tiene la primacía en el Colegio Apostólico. Con todo, el corazón ardiente, lleno de celo, rebosante de amor de Juan, es lo que le lleva a “correr” y a “avanzarse”, en una clara invitación a que nosotros vivamos igualmente nuestra fe con este deseo tan ardiente de encontrar al Resucitado.


Comentario: Rev. D. Manel VALLS i Serra (Barcelona, España)
Carmelitas Descalzas de Antquera

Iglesia 231210

Saturday, December 25, 2010

Christmas in the Middle East


Church officials have cancelled some Christian festivities over fears of insurgent attacks
Baghdad, Iraq: Women walk past a closed church
Photograph: Hadi Mizban/AP
The Guardian

Christmas in the Middle East


Church officials have cancelled some Christian festivities over fears of insurgent attacks
Baghdad, Iraq: People stop outside a street stall selling Christmas decorations
Photograph: Hadi Mizban/AP
The Guardian

Christmas in the Middle East


Church officials have cancelled some Christian festivities over fears of insurgent attacks
Abud, West Bank: Palestinian altar boys parade from the ancient monastery of St Barbara in the nearby hills
Photograph: Abbas Momani/AFP/Getty Images
The Guardian

Christmas in the Middle East


Church officials have cancelled some Christian festivities over fears of insurgent attacks
Abud, West Bank: A Palestinian man walks past Christian murals
Photograph: Abbas Momani/AFP/Getty Images
The Guardian

Christmas in the Middle East


Church officials have cancelled some Christian festivities over fears of insurgent attacks
Amman, Jordan: An Iraqi Christian girl attends a Christmas mass at Chaldean Catholic church
Photograph: Ali Jarekji/Reuters
The Guardian

Christmas in the Middle East


Church officials have cancelled some Christian festivities over fears of insurgent attacks
Amman, Jordan: An Iraqi priest, Raymond Moussalli, celebrates a Christmas mass with Iraqi children at Chaldean Catholic church
Photograph: Ali Jarekji/Reuters
The Gaurdian

Christmas in the Middle East


Church officials have cancelled some Christian festivities over fears of insurgent attacks
Amman, Jordan: An Iraqi woman prays after a Christmas mass outside Chaldean Catholic church
Photograph: Ali Jarekji/Reuters
The Guardian

Christmas in the Middle East


Church officials have cancelled some Christian festivities over fears of insurgent attacks
Baghdad, Iraq: Women walk past a carpet shop selling wall hangings bearing a portrait of Jesus Christ
Photograph: Sabah Arar/AFP/Getty Images
The Guardian

Cardenal Errázuriz celebró Misa de Navidad en Centro Penitenciario Femenino de Santiago


Una conmovedora Eucaristía celebró el Cardenal junto a cientos de internas que con cantos y plegarias conmemoraron el nacimiento de Cristo.


Contentas y emocionadas recibieron las internas al Cardenal Francisco Javier Errázuriz, administrador apostólico de Santiago, que celebró la Misa en la capilla del recinto penitenciario el viernes 24 de diciembre por la mañana.


“A pesar de lo difícil que es estar lejos de mis hijas y de mis nietos, venir a Misa aquí me renueva en el amor”, revela Marcela, una de las cientos de internas que participaron fervorosamente de la Acción de Gracias. La misa estuvo concelebrada por el Padre Jaime Nawrath, capellán nacional de gendarmería; el Padre Juan Manuel Sayago, capellán del Centro Penitenciario Femenino y por el Padre Guillermo Greene, secretario del Cardenal. También participaron de ella el ex defensor nacional, Eduardo Sepúlveda, y numerosos voluntarios que durante todo el año visitan el penal junto a la Palabra de Dios, entre ellos jóvenes del programa Calcuta UC y familias del neocatecumenado. Cerca del altar las internas ubicaron un hermoso pesebre con las figuras de Jesús, María y José.


“Tienen que saber, en primer lugar, que en ninguna otra parte se canta mejor este canto ‘Dios está aquí’”, dijo el Cardenal a las fieles al comienzo de la Eucaristía. En su homilía meditó paso a paso el nacimiento del Emmanuel refiriéndose al contexto histórico y al lugar donde ocurrió el acontecimiento de nuestra salvación. El Cardenal destacó la disposición de María al decirle al ángel “Hágase en mí según tu Palabra”. A las internas señaló: “Esto tiene que ser para nosotros el centro de nuestra espiritualidad respecto a lo que Dios quiere, a los planes de Dios con la vida de ustedes y de sus familias”.


Citando a San Pablo, el Cardenal señaló que Jesucristo vino a la tierra por cada uno de nosotros. “Vino como fuente de paz para mí, vino como fuente de alegría para mí, para los míos”, sostuvo. “Ese camino quedó abierto, por eso le hemos pedido a tantas buenas personas que vengan donde ustedes y que las ayuden a crecer en el conocimiento de la Escritura y en el cariño de Jesucristo”.


Un sueño

“Yo tengo un gran sueño”, añadió el Cardenal. “No sé qué considera gendarmería como la cárcel modelo de Chile, pero creo que tiene que ser la de ustedes”. Sostuvo: “Da lo mismo lo que pasa con las murallas o la seguridad que haya, ustedes tienen la posibilidad de acercarse al modelo como probablemente ninguna otra cárcel”. Argumentó: “En el corazón de una mujer hay una capacidad de cariño, de ternura, de bien, impresionante”. Reiteró: “Ustedes tienen muchas más posibilidades que otras cárceles de tener poco a poco y cada vez más un ambiente de cielo en la cárcel. Me atrevo a decirlo, de cielo. Ustedes pueden llegar a vivir el evangelio”. Agregó: “Puedo recorrer las parroquias de Santiago y probablemente en casi ninguna se canta con tanta alegría y fe como cantan ustedes. Y eso significa que están abiertas al mensaje del Señor, a que Jesús las llame por su nombre, les manifieste su cariño y al mismo tiempo les pida que lo sigan”.


Después de la homilía, las internas rogaron por sus familias en el exterior y por quienes murieron en el incendio que afectó a la Cárcel de San Miguel el 8 de diciembre, entre otras intenciones.


En el momento de las ofrendas, una procesión de internas ofreció su tristeza y soledad, como también la amistad y el amor a Jesús para ser transformados en el altar. Tomadas de la mano rezaron el Padre Nuestro para luego darse la paz en medio de llantos y abrazos.


Antes de finalizar la misa, las fieles le regalaron al Pastor un poema y una foto del Cardenal celebrando la Eucaristía en el penal como una manera de agradecer el servicio y la preocupación constante de la Iglesia Católica por la situación en que viven los privados de libertad en Chile.


Con la prensa


Requerido por periodistas, el Cardenal dijo: “Es importante ver la otra cara de la gente que está en la cárcel, en este tiempo especialmente”. “Vengo todos los años a celebrar misa en esta cárcel y espero, en el futuro, seguir viniendo a celebrar otras misas. Es muy impresionante ver que las personas que están aquí tienen una fe muy grande. Cuando cantan ‘Dios está aquí’ difícilmente en otras comunidades cristianas uno encuentra esa fuerza, esa convicción de que Dios realmente está con ellas”.
“Creo que si a estas personas llega en plenitud la luz del Evangelio, si se logra un encuentro profundo con Cristo, no solamente van a cambiar de vida, sino que pueden transformar la cárcel en un lugar muy hermoso de comunión, de benevolencia, respeto mutuo y rehabilitándose acá mismo para poder salir”.
“Es importante que se vaya terminando con el hacinamiento (…) Me alegra que nuestra sociedad esté tomando conciencia que no se les puede dar ese rato a las personas que han perdido la libertad.
Fuente: DOP Santiago http://www.iglesiadesantiago.cl/
Santiago, 24/12/2010

Mensaje de Navidad del Papa Benedicto XVI y bendición Urbi et Orbi


«Verbum caro factum est» - «El Verbo se hizo carne» (Jn 1,14).
Queridos hermanos y hermanas que me escucháis en Roma y en el mundo entero, os anuncio con gozo el mensaje de la Navidad: Dios se ha hecho hombre, ha venido a habitar entre nosotros.
Dios no está lejano: está cerca, más aún, es el «Emmanuel», el Dios-con-nosotros. No es un desconocido: tiene un rostro, el de Jesús.
Es un mensaje siempre nuevo, siempre sorprendente, porque supera nuestras más audaces esperanzas. Especialmente porque no es sólo un anuncio: es un acontecimiento, un suceso, que testigos fiables han visto, oído y tocado en la persona de Jesús de Nazaret. Al estar con Él, observando lo que hace y escuchando sus palabras, han reconocido en Jesús al Mesías; y, viéndolo resucitado después de haber sido crucificado, han tenido la certeza de que Él, verdadero hombre, era al mismo tiempo verdadero Dios, el Hijo unigénito venido del Padre, lleno de gracia y de verdad (cf. Jn 1,14).
«El Verbo se hizo carne». Ante esta revelación, vuelve a surgir una vez más en nosotros la pregunta: ¿Cómo es posible? El Verbo y la carne son realidades opuestas; ¿cómo puede convertirse la Palabra eterna y omnipotente en un hombre frágil y mortal? No hay más que una respuesta: el Amor. El que ama quiere compartir con el amado, quiere estar unido a él, y la Sagrada Escritura nos presenta precisamente la gran historia del amor de Dios por su pueblo, que culmina en Jesucristo.
En realidad, Dios no cambia: es fiel a sí mismo. El que ha creado el mundo es el mismo que ha llamado a Abraham y que ha revelado el propio Nombre a Moisés: Yo soy el que soy… el Dios de Abraham, Isaac y Jacob… Dios misericordioso y piadoso, rico en amor y fidelidad (cf. Ex 3,14-15; 34,6). Dios no cambia, desde siempre y por siempre es Amor. Es en sí mismo comunión, unidad en la Trinidad, y cada una de sus obras y palabras tienden a la comunión. La encarnación es la cumbre de la creación. Cuando, por la voluntad del Padre y la acción del Espíritu Santo, se formó en el regazo de María Jesús, Hijo de Dios hecho hombre, la creación alcanzó su cima. El principio ordenador del universo, el Logos, comenzó a existir en el mundo, en un tiempo y en un lugar.
«El Verbo se hizo carne». La luz de esta verdad se manifiesta a quien la acoge con fe, porque es un misterio de amor. Sólo los que se abren al amor son cubiertos por la luz de la Navidad. Así fue en la noche de Belén, y así también es hoy. La encarnación del Hijo de Dios es un acontecimiento que ha ocurrido en la historia, pero que al mismo tiempo la supera. En la noche del mundo se enciende una nueva luz, que se deja ver por los ojos sencillos de la fe, del corazón manso y humilde de quien espera al Salvador. Si la verdad fuera sólo una fórmula matemática, en cierto sentido se impondría por sí misma. Pero si la Verdad es Amor, pide la fe, el «sí» de nuestro corazón.
Y, en efecto, ¿qué busca nuestro corazón si no una Verdad que sea Amor? La busca el niño, con sus preguntas tan desarmantes y estimulantes; la busca el joven, necesitado de encontrar el sentido profundo de la propia vida; la busca el hombre y la mujer en su madurez, para orientar y apoyar el compromiso en la familia y en el trabajo; la busca la persona anciana, para dar cumplimiento a la existencia terrenal.
«El Verbo se hizo carne». El anuncio de la Navidad es también luz para los pueblos, para el camino conjunto de la humanidad. El «Emmanuel», el Dios-con-nosotros, ha venido como Rey de justicia y de paz. Su Reino —lo sabemos— no es de este mundo, sin embargo, es más importante que todos los reinos de este mundo. Es como la levadura de la humanidad: si faltara, desaparecería la fuerza que lleva adelante el verdadero desarrollo, el impulso a colaborar por el bien común, al servicio desinteresado del prójimo, a la lucha pacífica por la justicia. Creer en el Dios que ha querido compartir nuestra historia es un constante estímulo a comprometerse en ella, incluso entre sus contradicciones. Es motivo de esperanza para todos aquellos cuya dignidad es ofendida y violada, porque Aquel que ha nacido en Belén ha venido a liberar al hombre de la raíz de toda esclavitud.
Que la luz de la Navidad resplandezca de nuevo en aquella Tierra donde Jesús ha nacido e inspire a israelitas y palestinos a buscar una convivencia justa y pacífica. Que el anuncio consolador de la llegada del Emmanuel alivie el dolor y conforte en las pruebas a las queridas comunidades cristianas en Irak y en todo el Medio Oriente, dándoles aliento y esperanza para el futuro, y animando a los responsables de las Naciones a una solidaridad efectiva para con ellas. Que se haga esto también en favor de los que todavía sufren por las consecuencias del terremoto devastador y la reciente epidemia de cólera en Haití. Y que tampoco se olvide a los que en Colombia y en Venezuela, como también en Guatemala y Costa Rica, han sido afectados por recientes calamidades naturales.
Que el nacimiento del Salvador abra perspectivas de paz duradera y de auténtico progreso a las poblaciones de Somalia, de Darfur y Costa de Marfil; que promueva la estabilidad política y social en Madagascar; que lleve seguridad y respeto de los derechos humanos en Afganistán y Pakistán; que impulse el diálogo entre Nicaragua y Costa Rica; que favorezca la reconciliación en la Península coreana.
Que la celebración del nacimiento del Redentor refuerce el espíritu de fe, paciencia y fortaleza en los fieles de la Iglesia en la China continental, para que no se desanimen por las limitaciones a su libertad de religión y conciencia y, perseverando en la fidelidad a Cristo y a su Iglesia, mantengan viva la llama de la esperanza. Que el amor del «Dios con nosotros» otorgue perseverancia a todas las comunidades cristianas que sufren discriminación y persecución, e inspire a los líderes políticos y religiosos a comprometerse por el pleno respeto de la libertad religiosa de todos.
Queridos hermanos y hermanas, «el Verbo se hizo carne», ha venido a habitar entre nosotros, es el Emmanuel, el Dios que se nos ha hecho cercano. Contemplemos juntos este gran misterio de amor, dejémonos iluminar el corazón por la luz que brilla en la gruta de Belén. ¡Feliz Navidad a todos!
Ecclesia

Mueren al menos 38 personas en Nigeria tras varias explosiones en la ciudad de Jos


Señalan al grupo extremista islámico Boko Haram
Las bombas estaban dirigidas a las áreas de la ciudad pobladas por cristianos
Al menos 32 personas murieron y 74 resultaron heridas de gravedad al explotar durante la Nochebuena siete artefactos de fabricación casera en la ciudad de Jos, capital del estado central nigeriano de Plateau, informó la Policía estatal.
Las explosiones de Jos tuvieron lugar en distintos sitios de la ciudad, que en los últimos años ha sufrido la violencia por motivos étnicos y religiosos, en un momento en que los residentes cristianos iban a la iglesia a la misa de Nochebuena y los comerciantes de la ciudad regresaban a sus casas tras el cierre de los negocios.
Pese a que la investigación está en su fase preliminar, los primeros indicios apuntan a que las bombas estaban dirigidas a las áreas de la ciudad pobladas por cristianos o emplazamientos importantes.
Entre los objetivos había una iglesia católica, un puente y un mercado recientemente construido.
Ningún grupo se ha atribuido la responsabilidad de los atentados, aunque fuentes del Gobierno local han apuntado al grupo extremista islámico Boko Haram, que ha llevado a cabo numerosas acciones terroristas en el norte de Nigeria, zona predominantemente musulmana.
Muchos de los heridos en las explosiones han sido trasladados a los hospitales de las universidades Bingham y de Jos.
Gregory Yenlong, portavoz del Gobierno del estado de Plateau, condenó los atentados y aseguró que su administración hace todos lo posible por evitar este tipo de acciones.
Charise Ekeocha, portavoz de la fuerza militar destacada en la región para mantener la paz, dijo que el grupo que investiga estos hechos está aún recopilando los detalles de los atentados.
Los ataques han tenido lugar pocos días después de que un tribunal de Jos condenara a 15 personas cristianas a 10 años de cárcel por su intervención en la violencia étnico-religiosa que dejó 55 muertos en esa ciudad en marzo de 2010.
Aquellos hechos fueron considerados una represalia por un ataque ocurrido de enero, que dejó 326 muertos, cuando pastores musulmanes fulani atacaron al amanecer a los habitantes de un pueblo cristiano, quemaron sus casas y saquearon sus propiedades mientras disparaban a los que intentaban escapar.
Los ataques de la Nochebuena en Jos se produjeron en la misma noche en que al menos 6 personas murieron en tres iglesias cristianas incendiadas supuestamente por integristas islámicos de la secta Boko Haram en la ciudad norteña de Maiduguri, según emisoras de radio locales.
En octubre, el Gobierno nigeriano destacó unidades militares en Maiduguri, para frenar las actividades de Boko Haram, que había asesinado a varios agentes de policía, funcionarios e incluso dirigentes religiosos opuestos a la secta.
La violencia en la región central de Plateau se ha debido tradicionalmente a las disputas por las tierras entre agricultores cristianos sedentarios y pastores musulmanes trashumantes, mientras en el norte es debida, generalmente, a enfrentamientos religiosos.
Los conflictos que tienen como protagonistas a cristianos y musulmanes en Nigeria se han cobrado la vida de más de 13.000 personas en una década.
(RD/Efe)

Al menos 11 heridos al estallar una bomba en una iglesia en la misa de Navidad


Entre ellos, el sacerdote y 10 fieles
El atentado se atribuye a Al Qaeda o a los rebeldes de Abu Sayyaf
Un sacerdote y 10 feligreses sufrieron heridas a causa del estallido de una bomba durante una misa por el día de Navidad en una capilla de la policía en una zona conflictiva del sur de Filipinas, dijeron el sábado las autoridades.
El artefacto explosivo fue colocado en una ventana cerca del techo de la capilla, dentro de un campamento de la policía en la localidad de Jolo, en la isla de Jolo, donde actúan rebeldes vinculados con Al Qaeda, dijo la policía de la provincia de Sulu.
Seis de las víctimas fueron llevadas a un hospital gubernamental cercano y otras cuatro, a un hospital de la marina, agregó. Uno de los lesionados no necesitó atención médica.
Ninguna de las víctimas sufrió heridas que pusieran en peligro sus vidas y todas fueron enviadas a sus casas, salvo una mujer que estaba en observación, apuntó.
El reverendo Romeo Villanueva, de 72 años, dijo que un sacerdote de reciente ordenación, el reverendo Ricky Bacoldol, quien lo ayudaba, fue derribado por la onda expansiva y sufrió lesiones menores en una pierna.
"Yo leía el evangelio. No terminaba cuando hubo una fuerte explosión", afirmó Villanueva por teléfono a The Associated Press.
El techo frente a la iglesia se vino abajo en tanto que las vigas de madera y otros escombros volaron hacia todas direcciones. El organista resultó ileso debido a que una parte del techo lo protegió de la explosión, señaló Villanueva.
Había unas 50 personas dentro del templo y otras llegaban al lugar cuando ocurrió el atentado, afirmó.
Según los investigadores, el artefacto explosivo estaba dentro de una bolsa de plástico negra y quizá fue activado mediante un teléfono móvil, partes del cual fueron recuperadas del lugar.
Las Filipinas son un país predominantemente católico, aunque los cristianos son minoría en Jolo y las provincias isleñas contiguas.
Edwin Lacierda, portavoz del presidente Benigno Aquino III, condenó el atentado explosivo del sábado y afirmó que "viola los principios básicos de respecto y paz de todos los que practican alguna fe". El atentado carece de cualquier justificación religiosa o política, apuntó.
Se desconoce quién o qué grupo fue el responsable del atentado, aunque acciones similares en la provincia isleña de mayoría musulmana se los han adjudicado rebeldes de Abu Sayyaf, que han adquirido notoriedad por la comisión de secuestros y decapitaciones.
Según el ejército, reveses en combates, arrestos y rendiciones han reducido el número de rebeldes, de poco más de 1.000 en su momento de mayor fuerza en el 2000 a poco más de 300 en la actualidad.
Abu Sayyaf figura en la lista de Estados Unidos de organizaciones terroristas y se sospecha que recibe financiación y adiestramiento de Al Qaeda.
(RD/Agencias)

Homilía del Papa en la Noche Buena 2010



Queridos hermanos y hermanas
«Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy». La Iglesia comienza la liturgia del Noche Santa con estas palabras del Salmo segundo. Ella sabe que estas palabras pertenecían originariamente al rito de la coronación de los reyes de Israel. El rey, que de por sí es un ser humano como los demás hombres, se convierte en «hijo de Dios» mediante la llamada y la toma de posesión de su cargo: es una especie de adopción por parte de Dios, un acto de decisión, por el que confiere a ese hombre una nueva existencia, lo atrae en su propio ser. La lectura tomada del profeta Isaías, que acabamos de escuchar, presenta de manera todavía más clara el mismo proceso en una situación de turbación y amenaza para Israel: «Un hijo se nos ha dado: lleva sobre sus hombros el principado» (9,5). La toma de posesión de la función de rey es como un nuevo nacimiento.

Precisamente como recién nacido por decisión personal de Dios, como niño procedente de Dios, el rey constituye una esperanza. El futuro recae sobre sus hombros. Él es el portador de la promesa de paz. En la noche de Belén, esta palabra profética se ha hecho realidad de un modo que habría sido todavía inimaginable en tiempos de Isaías. Sí, ahora es realmente un niño el que lleva sobre sus hombros el poder. En Él aparece la nueva realeza que Dios establece en el mundo. Este niño ha nacido realmente de Dios. Es la Palabra eterna de Dios, que une la humanidad y la divinidad. Para este niño valen los títulos de dignidad que el cántico de coronación de Isaías le atribuye: Consejero admirable, Dios poderoso, Padre por siempre, Príncipe de la paz (9,5). Sí, este rey no necesita consejeros provenientes de los sabios del mundo.
Él lleva en sí mismo la sabiduría y el consejo de Dios. Precisamente en la debilidad como niño Él es el Dios fuerte, y nos muestra así, frente a los poderes presuntuosos del mundo, la fortaleza propia de Dios.
A decir verdad, las palabras del rito de coronación en Israel eran siempre sólo ritos de esperanza, que preveían a lo lejos un futuro que sería otorgado por Dios. Ninguno de los reyes saludados de este modo se correspondía con lo sublime de dichas palabras. En ellos, todas las palabras sobre la filiación de Dios, sobre su designación como heredero de las naciones, sobre el dominio de las tierras lejanas (Sal 2,8), quedaron sólo como referencia a un futuro; casi como carteles que señalan la esperanza, indicaciones que guían hacia un futuro, que en aquel entonces era todavía inconcebible. Por eso, el cumplimiento de la palabra que da comienzo en la noche de Belén es a la vez inmensamente más grande y —desde el punto de vista del mundo— más humilde que lo que la palabra profética permitía intuir. Es más grande, porque este niño es realmente Hijo de Dios, verdaderamente «Dios de Dios, Luz de Luz, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre». Ha quedado superada la distancia infinita entre Dios y el hombre. Dios no solamente se ha inclinado hacia abajo, como dicen los Salmos; Él ha «descendido» realmente, ha entrado en el mundo, haciéndose uno de nosotros para atraernos a todos a sí. Este niño es verdaderamente el Emmanuel, el Dios-con-nosotros. Su reino se extiende realmente hasta los confines de la tierra. En la magnitud universal de la santa Eucaristía, Él ha hecho surgir realmente islas de paz. En cualquier lugar que se celebra hay una isla de paz, de esa paz que es propia de Dios. Este niño ha encendido en los hombres la luz de la bondad y les ha dado la fuerza de resistir a la tiranía del poder. Él construye su reino desde dentro, partiendo del corazón, en cada generación. Pero también es cierto que no se ha roto la «vara del opresor».
También hoy siguen marchando con estruendo las botas de los soldados y todavía hoy, una y otra vez, queda la «túnica empapada de sangre» (Is 9,3s). Así, forma parte de esta noche la alegría por la cercanía de Dios. Damos gracias porque el Dios niño se pone en nuestras manos, mendiga, por decirlo así, nuestro amor, infunde su paz en nuestro corazón. Esta alegría, sin embargo, es también una oración: Señor, cumple por entero tu promesa. Quiebra las varas de los opresores.
Quema las botas resonantes. Haz que termine el tiempo de las túnicas ensangrentadas. Cumple la promesa: «La paz no tendrá fin» (Is 9,6). Te damos gracias por tu bondad, pero también te pedimos: Muestra tu poder. Erige en el mundo el dominio de tu verdad, de tu amor; el «reino de justicia, de amor y de paz».
«María dio a la luz a su hijo primogénito» (Lc 2,7). San Lucas describe con esta frase, sin énfasis alguno, el gran acontecimiento que habían vislumbrado con antelación las palabras proféticas en la historia de Israel. Designa al niño como «primogénito». En el lenguaje que se había ido formando en la Sagrada Escritura de la Antigua Alianza, «primogénito» no significa el primero de otros hijos. «Primogénito» es un título de honor, independientemente de que después sigan o no otros hermanos y hermanas. Así, en el Libro del Éxodo (Ex 4,22), Dios llama a Israel «mi hijo primogénito», expresando de este modo su elección, su dignidad única, el amor particular de Dios Padre. La Iglesia naciente sabía que esta palabra había recibido una nueva profundidad en Jesús; que en Él se resumen las promesas hechas a Israel. Así, la Carta a los Hebreos llama a Jesús simplemente «el primogénito», para identificarlo como el Hijo que Dios envía al mundo después de los preparativos en el Antiguo Testamento (cf. Hb 1,5-7). El primogénito pertenece de modo particular a Dios, y por eso —como en muchas religiones— debía ser entregado de manera especial a Dios y ser rescatado mediante un sacrificio sustitutivo, como relata san Lucas en el episodio de la presentación de Jesús en templo. El primogénito pertenece a Dios de modo particular; está destinado al sacrificio, por decirlo así. El destino del primogénito se cumple de modo único en el sacrificio de Jesús en la cruz. Él ofrece en sí mismo la humanidad a Dios, y une al hombre y a Dios de tal modo que Dios sea todo en todos. Pablo ha ampliado y profundizado la idea de Jesús como primogénito en las Cartas a los Colosenses y a los Efesios: Jesús, nos dicen estas Cartas, es el Primogénito de la creación: el verdadero arquetipo del hombre, según el cual Dios ha formado la criatura hombre. El hombre puede ser imagen de Dios, porque Jesús es Dios y Hombre, la verdadera imagen de Dios y el Hombre. Él es el primogénito de los muertos, nos dicen además estas Cartas. En la Resurrección, Él ha desfondado el muro de la muerte para todos nosotros. Ha abierto al hombre la dimensión de la vida eterna en la comunión con Dios. Finalmente, se nos dice: Él es el primogénito de muchos hermanos. Sí, con todo, Él es ahora el primero de más hermanos, es decir, el primero que inaugura para nosotros el estar en comunión con Dios. Crea la verdadera hermandad: no la hermandad deteriorada por el pecado, la de Caín y Abel, de Rómulo y Remo, sino la hermandad nueva en la que somos de la misma familia de Dios. Esta nueva familia de Dios comienza en el momento en el que María envuelve en pañales al «primogénito» y lo acuesta en el pesebre.
Pidámosle: Señor Jesús, tú que has querido nacer como el primero de muchos hermanos, danos la verdadera hermandad. Ayúdanos para que nos parezcamos a ti. Ayúdanos a reconocer tu rostro en el otro que me necesita, en los que sufren o están desamparados, en todos los hombres, y a vivir junto a ti como hermanos y hermanas, para convertirnos en una familia, tu familia.
El Evangelio de Navidad nos relata al final que una multitud de ángeles del ejército celestial alababa a Dios diciendo: «Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que Dios ama» (Lc 2,14). La Iglesia ha amplificado esta alabanza, que los ángeles entonaron ante el acontecimiento de la Noche Santa, haciéndola un himno de alegría sobre la gloria de Dios. «Por tu gloria inmensa, te damos gracias». Te damos gracias por la belleza, por la grandeza, por la bondad de Dios, que en esta noche se nos manifiestan. La aparición de la belleza, de lo hermoso, nos hace alegres sin tener que preguntarnos por su utilidad. La gloria de Dios, de la que proviene toda belleza, hace saltar en nosotros el asombro y la alegría. Quien vislumbra a Dios siente alegría, y en esta noche vemos algo de su luz. Pero el mensaje de los ángeles en la Noche Santa habla también de los hombres: «Paz a los hombres que Dios ama». La traducción latina de estas palabras, que usamos en la liturgia y que se remonta a Jerónimo, suena de otra manera: «Paz a los hombres de buena voluntad». La expresión «hombres de buena voluntad» ha entrado en el vocabulario de la Iglesia de un modo particular precisamente en los últimos decenios. Pero, ¿cuál es la traducción correcta? Debemos leer ambos textos juntos; sólo así entenderemos la palabra de los ángeles del modo justo. Sería equivocada una interpretación que reconociera solamente el obrar exclusivo de Dios, como si Él no hubiera llamado al hombre a una libre respuesta de amor. Pero sería también errónea una interpretación moralizadora, según la cual, por decirlo así, el hombre podría con su buena voluntad redimirse a sí mismo. Ambas cosas van juntas: gracia y libertad; el amor de Dios, que nos precede, y sin el cual no podríamos amarlo, y nuestra respuesta, que Él espera y que incluso nos ruega en el nacimiento de su Hijo. El entramado de gracia y libertad, de llamada y respuesta, no lo podemos dividir en partes separadas una de otra.
Las dos están indisolublemente entretejidas entre sí. Así, esta palabra es promesa y llamada a la vez. Dios nos ha precedido con el don de su Hijo. Una y otra vez, nos precede de manera inesperada. No deja de buscarnos, de levantarnos cada vez que lo necesitamos. No abandona a la oveja extraviada en el desierto en que se ha perdido. Dios no se deja confundir por nuestro pecado. Él siempre vuelve a comenzar con nosotros. No obstante, espera que amemos con Él.
Él nos ama para que nosotros podamos convertirnos en personas que aman junto con Él y así haya paz en la tierra.
Lucas no dice que los ángeles cantaran. Él escribe muy sobriamente: el ejército celestial alababa a Dios diciendo: «Gloria a Dios en el cielo... » (Lc 2,13s). Pero los hombres siempre han sabido que el hablar de los ángeles es diferente al de los hombres; que precisamente esta noche del mensaje gozoso ha sido un canto en el que ha brillado la gloria sublime de Dios. Por eso, este canto de los ángeles ha sido percibido desde el principio como música que viene de Dios, más aún, como invitación a unirse al canto, a la alegría del corazón por ser amados por Dios. Cantare amantis est, dice Agustín: cantar es propio de quien ama. Así, a lo largo de los siglos, el canto de los ángeles se ha convertido siempre en un nuevo canto de amor y alegría, un canto de los que aman. En esta hora, nosotros nos asociamos llenos de gratitud a este cantar de todos los siglos, que une cielo y tierra, ángeles y hombres. Sí, te damos gracias por tu gloria inmensa. Te damos gracias por tu amor. Haz que seamos cada vez más personas que aman contigo y, por tanto, personas de paz. Amén.
Ecclesia