Thursday, May 26, 2016

DIME UNA PALABRA POR LUIS FERNANDO CRESPO SM. Ten misericordia de mi

05.26

26 de mayo
Jueves VIII

Mc 10, 46-52 Jesús, ten compasión de mí.

Jesús, hijo de Dios, ten misericordia de mi, que soy un pecador. Jesús, hijo de Dios, ten misericordia de mi, que soy un pecador. Jesús, hijo de Dios, ten misericordia de mi, que soy un pecador. Jesús, hijo de Dios, ten misericordia de mi, que soy un pecador. Jesús, hijo de Dios, ten misericordia de mi, que soy un pecador. Jesús, hijo de Dios, ten misericordia de mi, que soy un pecador. Jesús, hijo de Dios, ten misericordia de mi, que soy un pecador.
Y así, respiro tu nombre y tu misericordia, en cada momento de mi vida. Que recibo de ti.

Luis Fernando Crespo SM
Dime una Palabra

Wednesday, May 25, 2016

Con Samuel Yañez. Conversando sobre AMORIS LAETITIA



El Centro Teológico Manuel Larraín ha organizado un conversatorio sobre la Exhortación Apostólica Postsinodal del Papa Francisco AMORIS LAETITIA.
Samuel Yañez Artus, Doctor en Filosofía y académico de la Universidad Alberto Hurtado, es uno de los que participará en esta conversación y su tema es"Divorciados vueltos a casar"

ÁFRICA: Alfons Rodríguez: “Si te salvas del ébola, empieza un calvario del que nadie habla”

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El ébola no ha dejado de existir. El virus está aún en algún lugar y las consecuencias del brote que golpeó a tres países de África occidental durante 2014 y 2015, siguen haciendo daño a muchas personas. Cuando los medios de comunicación dejaron de hablar de la epidemia, el fotoperiodista Alfons Rodríguez voló a Sierra Leona para documentar lo que no se debería olvidar. ‘Ebola, más allá del ébola’, una exposición de fotografías itinerante patrocinada por Misiones Salesianas, es el resultado de este trabajo y la oportunidad para hablar sin prisa con su autor.

Mundo Negro: ¿Alfons?
Alfons Rodríguez: Sí, yo mismo.
MN: Soy Javi, de Mundo Negro, Javier Sánchez.
AR: Ah, hola, qué tal.
MN: Qué tal, ¿me oyes bien ahora?
AR: Sí, ahora sí, perfectamente.
MN: Te quiero decir que me gustó mucho la exposición. Me parece que está genial, que explicas muchas cosas. Entras en profundidad en el tema del post-ébola de una forma muy amplia.
AR: Bueno, de eso se trataba. Creo que sacrifiqué un poco las fotos más espectaculares, más vistosas, para darle un espacio a historias más diversas, que cada fotografía explicara una historia o una consecuencia diferente. La gente estuvo durante unos meses oyendo hablar de ébola y pensando solo en la enfermedad. La enfermedad o te mata o la sobrevives, y ahí se queda. Pero eso no es así. Ya lo has visto. El verdadero calvario empieza casi cuando acaba la enfermedad. Si coges la enfermedad, está escrito que el cincuenta por ciento mueren. Y si te salvas, empieza un calvario. Las secuelas físicas son enormes: dolores musculares, los órganos principales quedan muy afectados, la vista se ve muy perjudicada… De eso luego todo el mundo se olvida. Ya hemos pasado la epidemia y ya nadie habla.
 Exposición 'Ébola, más allá del ébola' de Alfons Rodríguez en el EFTI.
Exposición ‘Ébola, más allá del ébola’ de Alfons Rodríguez en el EFTI.


MN: Me imagino que están también los problemas psicológicos, aparte de las secuelas físicas.
AR: Por un lado está haber pasado una enfermedad, que siempre te deja maltrecho, física y psicológicamente, porque son semanas que estás incomunicado, al borde de la muerte, con delirios… Pero es que luego, en esta enfermedad, y sobre todo en esa sociedad, está  el estigma que te queda, que luego ya nadie se quiere acercar a ti. No es como aquí, que pasas la gripe, cuentas que te has curado y te vas de cena con los amigos. Eso allí no es así. Has pasado el ébola y en tu entorno, en tu barrio o en tu aldea, ya estás marcado. Y eso hace que incluso tengas que desplazarte a otros sitios. Es terrible.
MN: En una de tus fotografías aparece una chica que ha pasado el ébola y sale sosteniendo en las manos un certificado que emite el Gobierno diciendo que ya estás libre del virus.
AR: Ese certificado salió por esto, precisamente. Esa es una de las medidas que tomó el Gobierno. La gente acababa de pasar la enfermedad y no la querían en ninguna parte. Ni podías volver al colegio, ni a tu trabajo. El Gobierno decidió emitir este certificado confirmando que ya estás libre de ébola, pero luego se ha demostrado que es papel mojado porque la realidad es que nadie se quiere seguir acercando a ti. En algunos casos te diría que casi justificadamente. Aunque está la cuarentena, concretamente entre los hombres ya se han detectado casos en los que hasta nueve meses después el virus permanece de forma latente en el semen. Si nueve meses después sigue estando el virus, quién te dice que un año después no pueda estar en algún caso. Nunca lo sabes, no puedes saberlo. Y eso es terrible. Así que decidieron hacer este certificado. Pero hemos visto que no sirve demasiado.
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Exposición ‘Ébola, más allá del ébola’ de Alfons Rodríguez.


MN: He visto también que el estigma no afecta solo a los supervivientes, sino también al personal sanitario que ha estado en contacto con enfermos de ébola o a los enterradores. 
AR: Sí, sí. Los afectados por el ébola no son solo los que han pasado la enfermedad. Es toda la gente que ha estado relacionada con la enfermedad de alguna manera. Hay muchísimas víctimas indirectas de las que no se habla. Si en un núcleo familiar hay alguien que ha pasado el ébola, toda la familia está estigmatizada. Así que ya no es uno. Son cinco o seis u ocho, los que vivan en esa vivienda. Y eso hace que las víctimas se multipliquen de una manera espantosa. Si estamos hablando de 12.000 muertes casi y 25.000 afectados, igual estamos hablando de cientos de miles de personas que indirectamente han estado relacionadas con la enfermedad. Una inmensa mayoría de la población de estos países, Sierra Leona, Guinea y Liberia, está afectada de alguna manera.  También hay consecuencias económicas. Empresarios, comerciantes, que han perdido su negocio o han tenido que cambiar porque aquel en el que estaban se ha visto tan afectado por la enfermedad que han tenido que cerrarlo. Empresarios de la construcción que ya no tenían personal, empresas extranjeras proveedoras que no suministraban, el aeropuerto cerró, no recibía ni salían vuelos, los camiones no podían cruzar las fronteras…
Lungui. Centro Escolar de Don Bosco. Exposición ‘Ébola, más allá del ébola’ de Alfons Rodríguez.
MN: También aparecen en tus fotografías niños que han perdido a sus padres en la epidemia. Parece que nadie se quiere hacer cargo de ellos.
AR: A los huérfanos los intentaban reubicar en la que llaman familia extendida. Eso a priori puede parecer una solución ya definitiva. Pero es que tampoco es así. Son núcleos familiares muy pobres. Si una familia tiene ya cinco hijos, o seis, y los tiene en la calle, que venga el gobierno y  te diga ‘¿Usted es la tía de este niño de ocho años?  Pues le ha tocado quedarse él’, hay casos en los que ese niño podrá estar más o menos bien, pero también hay un gran porcentaje de casos en los que el  niño está rechazado. Igual la familia dice sí y le acogen, pero en realidad está rechazado. Es el último que come, no va al colegio porque los gastos de manutención y de los libros son demasiados.  Parece a priori una solución, pero no siempre lo es. En cualquier caso, mejor eso que dejarle en la calle abandonado.
MN: Hablas de que durante un año han estado cerradas las escuelas y eso ha provocado que los niños se pasaran el día en la calle. Hablas del aumento de adolescentes embarazadas.
AR: Hay consecuencias que son mucho más catastróficas y que se dan en un número muy elevado de la población. Por ejemplo el estigma o las secuelas físicas. Y luego hay otras que son minoritarias, como este caso. Es verdad que hubo muchas adolescentes que después de estar todo un año sin ir al colegio, por decirlo de alguna manera, vagabundeaban y pululaban por las calles con los adolescentes que tampoco iban a clase.  Eso provocó no solo que se perdieran un año de colegio y en muchos casos una gran parte del proceso educativo, sino que el hecho de estar en la calle sin otra cosa que hacer desembocara muchas veces en practicar sexo sin control y la consecuencia es que un gran número de adolescentes se quedaron embarazadas. Eso implica que ya no vas al colegio, o que prácticamente no puedes trabajar. En la sociedad africana una mujer casada no es lo mismo que una mujer soltera, y una mujer con educación no es lo mismo que una sin educación.
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MN: La primera foto que vi de tu exposición es la de la playa vacía. ¿Cómo ha cambiado la vida de los sierraleoneses con todas estas medidas que se aplicaron para  evitar la expansión de la epidemia, como prohibir el acceso a las playas los fines de semana o prohibir el deporte en las calles.
AR: Esto ya se ha relajado bastante. Evidentemente el brote ahora no es como en las épocas en las que tuvo un pico fuerte en los años 2014 y 2015. Pero estas medidas contribuyeron a que la gente acabara estando paranoica cada vez que salía por la puerta de su casa. Y el miedo continúa. Allí ya casi nadie se toca, nadie se da la mano, nadie se abraza, a no ser que sepas quién es. Todo eso cambió para peor en una sociedad que ya había estado durante décadas en guerra, una sociedad con miedo, una sociedad con cierta desconfianza hacia el vecino. Imagínate si encima les meten esto.  Al principio pensaron que no era realmente una enfermedad, que no era un virus. Muchos pensaron que era una estrategia un poco psicópata del gobierno para acabar con ciertos sectores de la población: ‘Esto no es una enfermedad que se contagia, esto es que nos meten un virus’. Y en el caso de aldeas o grupos dispersos, en un medio muy rural, se pensaba que era un mal de ojo y lo que había que hacer era protegerse entre los miembros familiares. Así que cuando alguien caía enfermo todo el mundo iba a su casa, convivían con él, lo cuidaban, lo limpiaban, lo alimentaban y eso hacía que el virus se encontrara a sus anchas y saltara de uno a otro como si fueran gacelas en la sabana. Estaba todo ese desconocimiento y toda esa paranoia que les entró por las medidas que tomaba el gobierno, que para ellos eran un sinsentido: pero por qué no vamos a ir a la playa, por qué no podemos jugar al fútbol en la calle, por qué no pueden ir los moto-taxis con gente cogida detrás… Se pensó que era una especie de conspiración del gobierno y eso no ayudó en nada. Es lógico pensar que son medidas que tienen su sentido para evitar que se propague el contagio. Pero tuvieron efectos contraproducentes. En una sociedad más informada o desde otro ángulo de visión diferente hubieran tenido un efecto mucho más positivo.
MN: ¿Estas medias siguen vigentes?
AR: Hoy en día yo no tengo constancia de que sigan vigentes. Tal vez sí en algunas zonas, porque el brote de ébola está muy controlado pero no está cerrado por completo. Hasta tres veces la OMS ha declarado el fin y antes de 24 horas se han vuelto a dar casos y lo ha vuelto a reabrir. Pero ya son casos más controlados.  Ahora me consta que en total hay como unas mil personas bajo vigilancia, pero enfermos hay pocos.
Exposición 'Ébola, más allá del ébola' de Alfons Rodríguez en el EFTI.
Exposición ‘Ébola, más allá del ébola’ de Alfons Rodríguez en el EFTI.
MN: Te quería preguntar por el tema de los enterramientos. Fue bastante traumático para la sociedad el hecho de que no pudieran enterrar a sus muertos. Hay una foto muy dramática. Un hombre permanece en el suelo desmayado, rodeado por familiares y vecinos, mientras están enterrando a su padre.
 AR: Sí, y a su lado está la foto del padre, muerto, con unos enterradores que entran. Fue una de las medidas que tomó el gobierno más drásticas, pero creo que necesarias, porque el virus en un cuerpo que ya ha muerto es mucho más virulento. Una gran parte de los contagios se dieron por manipular el cadáver, por limpiarlo, amortajarlo, abrazarlo y besarlo para decirle adiós. Es una costumbre muy arraigada en la sociedad africana la de decirle adiós debidamente a tus muertos. Cuando se prohibió, fue un shock traumático para las familias. Es como si aquí a nuestros muertos hubiera que tenerlos colgados a la puerta de casa durante dos semanas. Es una atrocidad, ¿verdad? Antes de enterrarlos, dos semanas ahí, colgados en un palo. Pues para la sociedad africana era algo parecido no poder despedirse, no poder amortajarlos, limpiarlos y besarlos. Era tal el trauma que se produjeron conflictos violentos entre los enterradores y las ambulancias, y los familiares. En algunos casos incluso los vecinos no dejaban que se acercaran las ambulancias y los enterradores,  y los apedreaban. Sucedió durante el pico de la epidemia, justo cuando empezó a aplicarse la medida. Luego ya se relajó porque la población entendió que tenía que ser así, que era una enfermedad y que si tocabas a tus muertos te ibas a contagiar e ibas a morir también. La gente no es tonta ni es suicida. Pero realmente costó un periodo de tiempo en el que se pagó un precio muy alto. La gente seguía tocando a sus muertos.
Exposición 'Ébola, más allá del ébola' de Alfons Rodríguez en el EFTI.

MN: ¿Crees que la campaña de comunicación o de información por parte de las autoridades hacia la población fue insuficiente para evitar esto? ¿O es que realmente no había medios para hacerle entender a la gente la necesidad de estas medidas?
AR: Sierra Leona es uno de los países más pobres del mundo. ¿Qué tienen allí? Están bajo mínimos, muy por debajo de los mínimos. Pero también el problema fue que se actuó en una dirección errónea y muy tarde, no solo por parte de las autoridades locales sino también por parte de la comunidad internacional. Organizaciones como Médicos Sin Fronteras estuvieron avisando desde el principio de que se podía ir de las manos, y hasta que no se fue de las manos no se reaccionó. Esta organización consiguió de fondos privados unos 70 millones de euros, pero la comunidad internacional a nivel de autoridades y de gobiernos no actuó y pasaron meses. La enfermedad necesita poco tiempo para expandirse, y es una enfermedad que se transmite solo por fluidos internos. Imagínate si fuera una enfermedad que se transmitiera por el aire. Probablemente ahora mismo estaríamos todos afectados en todo el mundo. Y para que veas la hipocresía, la comunidad internacional reaccionó cuando hubo los primeros casos fuera, en España, Estados Unidos y Australia. Con los primeros casos fuera, y algunos muertos como los misioneros aquí, fue cuando la comunidad internacional dijo ‘cuidado, que a lo mejor estos de Médicos Sin Fronteras tienen razón’.
MN: ¿Cómo surgió tu viaje a Sierra Leona para tratar el tema?
AR: Me fui allí con un periodista, Nacho Carretero, que me acompaña en bastantes ocasiones. Mi trabajo lo baso bastante en historias olvidadas. No suelo tratar la actualidad más rabiosa, sino temas que ya se han olvidado o que están olvidados de siempre y la sociedad en general no les hace caso. Decidimos ir cuando la epidemia ya estaba al final, porque lo que queríamos era centrarnos en las consecuencias. Si hubiéramos ido en pleno brote hubiéramos acabado tratando la enfermedad en sí, porque eso era algo que te arrastraba. Para qué hablar de las consecuencias si se está muriendo la gente a montones. Cuando estuvimos allí no es que no se estuvieran muriendo, todavía había un montón de casos, e ibas por la calle y el ejército te medía la temperatura en cada esquina, y tenías que lavarte las manos cada vez que entrabas y salías de una calle o de una vivienda. El brote estaba muy presente, pero ya no era el momento en el que la gente apilaba los cadáveres en los centros de atención y de tratamiento del ébola. Cuando los medios de comunicación empezaron a no hacerle caso a este tema, a dejarlo de lado, fuimos nosotros. No es que no valore lo que hacen otros compañeros en plena actualidad, claro que sí, es importantísimo. Pero ya están ellos para hacer esa fase de los acontecimientos y alguien tiene que hacer la otra. Yo siempre he preferido eso, a los más olvidados, a los que nadie hace caso, más que nada por seguir insistiendo en la necesidad de ayudarles.
Exposición 'Ébola, más allá del ébola' de Alfons Rodríguez en el EFTI.
MN: Visitaste proyectos de varias organizaciones: Salesianos, Unicef, Acción contra el Hambre. ¿Qué trabajo están haciendo y qué necesidades más importantes hay ahora?
AR: Todas las organizaciones han sido claves. Hablando con autoridades locales, con altos cargos que estuvieron coordinando el tema del ébola, todo el mundo coincide en que si no es por la ayuda internacional ellos no salen de ésta. Es un país que no tenía sistema sanitario. Yo creo que han muerto unas 500 personas del equipo sanitario del país, y no había mucho más. Había dos o tres ambulancias para todo Sierra Leona. Si no tienen recursos para otras cosas prioritarias del día a día, ¿cómo van a estar preparados y con protocolos de actuación frente al ébola?. Hasta ese momento el ébola era una enfermedad que se daba en brotes pequeños, controlables y mayoritariamente en otras zonas del continente. El primer brote del ébola se dio en el año 76, hace ahora cuarenta años, y desde el primero hasta este habían muerto mil y pico personas, cuando en este han muerto 12.000 y han sido afectadas 25.000. Nadie estaba esperando un brote de ébola así. Pues muchísimo menos ellos que tenían otras prioridades, la primera comer, poder tener un plato de comida, al menos uno al día. En cuanto a las necesidades, lo que ahora mismo se necesita es que se investigue sobre el ébola, que se desarrolle una vacuna. Ya hay algunos prototipos que parece ser que funcionan, pero no están probados al cien por cien. Estamos muy lejos de erradicar la enfermedad. También de controlarla, porque a día de hoy ni si quiera se sabe cuál es el reservorio de la enfermedad, dónde se mantiene cuando no está atacando, dónde busca refugio. Nadie sabe dónde está el  virus ni quién lo transmite. Se habla de murciélagos, se habla de monos, de arañas, pero realmente nadie lo sabe. Y además hace falta trabajar mucho con programas de sensibilización para eliminar el estigma que hay con respecto a los que han estado afectados. Eso es importantísimo, porque si no, estás dejando a decenas de miles de personas desahuciadas completamente de sus vidas, expulsadas. Y eso solo va a provocar malestar social, enfermedades, revueltas, y ya sabemos en qué puede desembocar esto: en otra guerra civil. Las organizaciones tienen mucho que hacer.
Sierra Leone. Freetown. La capital es una ciudad altamente poblada. La densidad de población y los suburbios ayudaron en la propagación del virus del ébola. También contribuyó la falta de higiene y las tradiciones y constumbres ancestrales y religiosas, como la de lavar y tocar efusivamente a sus muertos. Precisamente en los cadáveres es donde más activo y virulento es el ébola. En la imagen unas mujeres comercian con carne en el suburbio de pescadores de Moa Wharf que fue el epicentro del ébola en la ciudad.
Sierra Leone. Freetown. La capital es una ciudad altamente poblada. La densidad de población y los suburbios ayudaron en la propagación del virus del ébola. También contribuyó la falta de higiene y las tradiciones y constumbres ancestrales y religiosas, como la de lavar y tocar efusivamente a sus muertos. Precisamente en los cadáveres es donde más activo y virulento es el ébola. En la imagen unas mujeres comercian con carne en el suburbio de pescadores de Moa Wharf que fue el epicentro del ébola en la ciudad. Exposición ‘Ébola, más allá del ébola’ de Alfons Rodríguez.

MN: Para acabar te quiero hacer dos preguntas de corte más personal. La primera: ¿qué recuerdas de tu primera impresión al llegar a Sierra Leona?.
AR: Para serte sincero, estas cosas nunca dejan de impactarte. Te enfrentas a una situación que está mitificada previamente por la televisión. Yo recuerdo cuando era mucho más joven que leía y oía noticias sobre el ébola y se decía que era una especie de enfermedad diabólica donde la gente se volvía loca , algo tremendo en zonas de África que eran impenetrables, como el antiguo Zaire. Así que cuando llegas ahí, te impacta. ¿Cómo no te va impactar? La paranoia de la población, que nadie te toca, nadie te da la mano, nadie se acerca. ¿Cómo no te va a impactar observar a una madre contemplando que su hijo se muere o está muerto allí delante, y viene un tipo vestido de blanco, lo mete en un saco y se lo lleva sin que lo puedas tocar? Eso es lo primero que yo me encuentro al llegar allí. La paranoia de la población, el miedo a tocarse, miedo a los desconocidos, a entrar en casa de otro, a entrar en un hospital. La gente igual tenía otra enfermedad pero no iba al hospital porque pensaba, ‘ostia, yo voy al hospital e igual me contagio allí del ébola ‘, o ‘ya no vuelvo, como el vecino del al lado, que se fue y ya no ha vuelto’. Dejas que otras enfermedades se apoderen de ti, como la malaria o el cólera. Este es otro de los problemas que también se han dado, que por pensar en el ébola se olvidó todo lo demás. Esa paranoia colectiva, en ocasiones histeria, es lo que más recuerdo.
MN: ¿Qué esperas de tus fotos? ¿Qué te gustaría conseguir con tu trabajo?
AR: Mira, yo el trabajo lo he publicado en varios medios de comunicación, que era el fin, y luego también he montado esta exposición, que es itinerante, ha estado en varias ciudades y va a seguir girando por la geografía española y por algún país de Europa. Lo que se trata simplemente es de provocar un goteo continuo de información en la población para que tome conciencia de que el ébola no se ha acabado. Yo creo que va a volver a haber un brote dentro de un tiempo, porque el virus sigue ahí. Yo espero que esa concienciación haga que en ese momento, por ejemplo, en vez de los 70 millones de euros recaudados por Médicos Sin Fronteras, que sean 140. Que cuando vuelva a ocurrir algo así, la gente ayude. En definitiva el fotoperiodista es como una especie de cartero, un mensajero. Nosotros lo que tenemos que intentar no es cambiar el mundo, sino ayudar a que la sociedad lo cambie, que es quien en realidad puede hacerlo. La historia demuestra que se puede cambiar todo. Y esto es un poco lo que pretende este trabajo: concienciar y mantenernos alerta. Me da igual publicar en un medio de comunicación en el que tenga un millón de lectores que en una exposición a la que vayan quinientas personas. Son igual de importantes para mí, y eso es lo que pretendo con mis fotos.
MN: Muchas gracias, Alfons.
AR: A ti, Javier.
Javier Sánchez Salcedo
19 de mayo de 2016
MUNDO NEGRO

Frei Betto: "La destitución de Dilma me huele a golpe parlamentario"



"Fuera de los pobres corremos el riesgo de sostener el violín con la izquierda y tocarlo con la derecha"


"La verdadera cara del capitalismo repleta de atrocidades, miserias, explotación neocolonial..."


(Frei Betto).- La destitución de Dilma me huele a golpe parlamentario, a semejanza de lo ocurrido en Honduras y Paraguay. Su gobierno, al comienzo del segundo mandato, no coincide con el éxito alcanzado en el primero. Sin embargo, fue elegido democráticamente y yo, que lo critico, no cedo al oportunismo crítico que se empeña en romper los límites entre la oposición y la destitución.
Aceptar que la antipatía y el fracaso administrativo deben tener más peso que los principios constitucionales es admitir el retroceso y colocar al Brasil y a América Latina en la cartografía de las "repúblicas bananeras", tan en boga en el continente durante la primera mitad del siglo XX.
Mi malestar es evidente. No veo salida para la emancipación brasileña dentro de nuestra actual institucionalidad política. ¿Elecciones generales? Sería una buena medida si un Tiririca no pudiese llevar al parlamento figuras que se valen de la distorsión del cociente electoral sin haber siquiera contado con los votos de su propia familia!
Y, entre tantos candidatos, ¿quién encarna un programa consistente de reformas estructurales? ¿Vale cambiar el seis por media docena? Si el PT hubiese valorizado, a lo largo de los últimos 13 años, los liderazgos populares de izquierda, hoy tendríamos un Congreso progresista y con muchas menos figuras ridículas. Sin embargo, prefirió alianzas no confiables de las cuales ahora es víctima.
Las fuerzas políticas progresistas necesitan redefinirse en Brasil. Establecer un programa mínimo de liberación nacional, sin el cual continuaremos rehenes de esa política de efectos y no de la política capaz de alterar las causas de las anomalías nacionales.
Es preciso romper el ciclo vicioso de la política de resultados y redefinir una política de principios capaz de mirar más allá de las urnas, del neoliberalismo y de esta fase histórica del capitalismo.
Si la izquierda brasileña no rescata la utopía libertaria, nuestro horizonte quedará limitado a este o aquel candidato, en un círculo dantesco de éxitos y decepciones, avances y retrocesos.
La edad adulta de la democracia tiene nombre: socialismo. Pero, de tal manera el enemigo conjura tal nombre, que tenemos miedo de pronunciarla. Todavía no nos hemos recuperado de la caída del Muro de Berlín. Nos sonrojamos de vergüenza frente al capitalismo de Estado adoptado por China y el hermetismo idólatra de Corea del Norte.
Ahora bien, no se trata de soportar el peso de la culpa de tantos errores cometidos por el socialismo, aunque América Latina albergue la única experiencia victoriosa, Cuba. Se trata de diseccionar la verdadera cara del capitalismo repleta de atrocidades, miserias, explotación neocolonial, guerras y degradación ambiental.
¿Cuál es el "otro mundo posible"? ¿Dónde está el camino de "vivir bien"? El camino se hace al andar. Y, por supuesto, una certeza guardo: fuera del mundo de los pobres y de su protagonismo político los progresistas siempre correrán el riesgo de sostener el violín con la izquierda y tocarlo con la derecha.
 
RD

Querido divorciado II - (Lo que empecé a escribir y palpita ahora bajo la "Amoris Laetitia") por Jairo del Agua



Concretado todo lo anterior, vayamos ahora, querido Andrés, a lo concreto de tu conducta, a tu discernimiento y decisión personal a la luz de la "conciencia profunda" que es la que manda.
Si yo estuviera en tu caso, no dejaría de confesar y comulgar. Trataría con todas mis fuerzas de vivir unido a ese Dios en quien creo, por encima de la obligación impuesta de vivir desterrado. Sin duda me saltaría el destierro.
Claro que, para eso, tienes que encontrar un obispo o un sacerdote comprensivo que quiera confesarte y ratificarte que"tus errores del pasado" están "perdonados desde la eternidad".
Nadie puede impedirte AMAR y construir una FAMILIA desde el amor, con más consciencia y acierto que en tu anterior "no-matrimonio"Obstaculizar tu relación con Dios por AMAR sincera y profundamente es una blasfemia, muy similar a las que perpetraron los jefazos judíos según se narra en el Evangelio.
Nunca he comprendido cómo puede haber personas, llamadas cristianas, que prefieren el RIGOR -muchas veces impostado por una errónea tradición- a la MISERICORDIA, cuando la esencia del Cristianismo es justamente el AMOR y la MISERICORDIA. ¡Esa es la BUENA NOTICIA! Lo que importa es volver al Padre con sinceridad y determinación.
La Comunión la puedes recibir de cualquiera, basta con acercarse. Siempre que seas discreto y no levantes escándalo.
Para quebrantar la norma sin sentirte culpable tendrías que avanzar hacia una conciencia PROFUNDA (la que se fía del discernimiento propio y las aspiraciones profundas; en tu caso, la aspiración a vivir más íntimamente unido al Señor).
Tendrías que tomar distancia de la rigidez de la conciencia CEREBRAL (la que sigue ciegamente normas, reglas y libros) y salir de la alienación a la conciencia SOCIAL (la que se somete rigurosamente al "ambiente humano" en que vive, sin discernimiento personal).
La primera es la conciencia de que habla Pablo: "Nos sentimos orgullosos de que nuestra conciencia nos asegure que nos hemos comportado con todo el mundo, y especialmente con vosotros, con la sencillez y la sinceridad que Dios da, y no por la sabiduría humana, sino por la gracia de Dios" (2Cor, 1,12).
Es decir, hay que madurar y aprender a descender a la conciencia profunda, dándola prioridad sobre las otras dos, propias de etapas inmaduras. No se trata de eliminarlas sino de ponerlas en su lugar. La conciencia profunda es el íntimo reducto de la persona, que tiene en cuenta todas las realidades (interiores y exteriores) en que está inmersa, es la brújula que pivota siempre sobre el Dios personal que nos habita.
Mientras no consigas bajar a la conciencia profunda no serás libre ni autónomo, seguirás siendo un niño agarrado a la mano de mamá: "Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño. Cuando llegué a hombre, desaparecieron las cosas de niño" (1Cor 13,11). "Mientras el heredero es niño, en nada se diferencia de un esclavo, aunque sea el dueño de todo" (Gal 4,1).
.
Algún día te escribiré sobre los terribles daños que causa la religión que no promueve la autonomía y libertad de las personas. Confundir "religiosidad" con "sometimiento"(algo que se patrocina con mucha frecuencia) nos conduce a la alienación, inseguridad, temor, rigidez, culpabilidad, escrúpulos, incluso neurastenia, depresión y agresividad sectaria o fanatismo. Es un tremendo fraude, aunque sea realizado con buena intención, más propio de sectas que de verdaderas religiones.
En este momento te sientes atado por el texto que me envías: "Cuando los fieles divorciados vueltos a casar se separan o viven en plena continencia, pueden ser admitidos nuevamente a los sacramentos" (1). Ese es el "muro de hormigón" que nos oprime y el Papa Francisco no ha podido dinamitar en la "Amoris Laetitia" (2), tan solo abrir un ventanuco.
Soledad

Ahora dime qué solución prefieres: ¿Separarte de tu actual esposa, con la que reconstruiste una familia con dos pequeños? ¿O vivir con ella en total continencia?
No sé a quién se le ocurrió esa redacción que repugna al sentido común. Y lo digo así, abiertamente, para que nuestros dirigentes se enteren que la VIDA REAL no cabe en esos almidones que nos han planchado.
Qué distante y distinto ese texto que te aprisiona de aquél del primer Concilio de Jerusalén: "El Espíritu Santo y nosotros hemos decidido no imponeros más cargas que las imprescindibles" (He 15,28). Me parece que hay evidentes contradicciones entre la doctrina original y sus complejas derivaciones posteriores.
Con el afán de tenerlo todo atado, normalizado y cuadriculado, nos han construido una torre doctrinal enorme, mayor que la de Babel, sin la mínima concesión a la conciencia, al discernimiento o al raciocinio personales.
Railes 3
Somos una Iglesia ferroviaria que ha dejado de ser camino (alegres pasos, libres y autónomos, hacia la felicidad auténtica) para convertirse en una interminable y compleja red de rígidos raíles.
Sobre ellos circulan los fieles herméticamente encerrados en vagones precintados con obligatorias consignas, debidamente fiscalizados por autoridades rigurosas e inamovibles, desfasadas de su tiempo generalmente, con atuendo de brujos más que de apóstoles.
No me extraña que nos asalte muchas veces esa sensación de falta de oxígeno y vida. Nos enseñan:
-- "sometimiento" en vez de "discernimiento",
-- "cumplimiento" (cumplo y miento) en vez de "seguimiento",
-- "erudición" en vez de "conversión",
-- "rito" en vez de "vida interior".
En nuestras catequesis (e incluso en la formación de nuestros curas) se memorizan historias, teorías y cánones (formación intelectual) pero no se forman conciencias, ni se camina hacia la maduración personal real. La fidelidad propuesta es obediencia ciega a las "voces externas", en vez de escucha y docilidad a la "voz interior" del dulce Huésped que nos anida.
Iglesia vacia
La gente de nuestro tiempo, sin embargo, ama el aire, la libertad, la naturaleza, la solidaridad, la racionalidad, la creatividad y el progreso. Luego se preguntarán por qué se vacían las iglesias llenas de rígidas rutinas, oraciones incoherentes y homilías vacuas…
A pesar de todo, me duelo pero no me escandalizo. Sé que nuestra Iglesia está dirigida por hombres falibles que hacen lo que pueden y suplen sus carencias dándose más importancia de la que tienen: "Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles; si el Señor no guarda la ciudad, en vano vigilan los centinelas" (Sal 127).
Y no te confundas, amigo mío, no defiendo una Iglesia blandengue, sin columna vertebral, sometida al capricho de cada cual. Ése sería el otro peligrosísimo extremo. Suspiro por una Comunidad caminante, que proponga y no imponga, que anime y nunca rechace, que promueva la libertad, la maduración, la conciencia y los carismas personales, que crea visceralmente en el Espíritu, el gran olvidado.
.
Pero volvamos a tu caso. En los temas complejos, como éste, no es fácil conciliar la norma general con las necesidades particulares. Los dirigentes tienden al rigor y los fieles deberíamos anclarnos en la comprensión y la misericordia. Sigue siendo verdad que"el sábado es para el hombre y no el hombre para el sábado" (Mc 2,27).
Espigas
Por eso hay que acudir a la sincera "conciencia personal", piloto de la vida concreta de cada uno. Tienes la obligación de buscar la luz que te guíe y alimente. No puedes "alienarte", sin más, a lo que otros dicten. Nadie tiene el derecho de imponerte caminos que te restan vida o repugnan a tu inteligencia. Los apóstoles hubieran pasado hambre -como tú ahora- si hubieran cedido al legalista rigor de los fariseos y no hubieran comido espigas.
Por lo que me has contado deduzco que en tu primer matrimonio ("no-matrimonio") hubo una nulidad plena (tu conciencia te lo descubrirá si te miras con sinceridad). Me parece que no sabías lo que hacías y los hechos posteriores lo demuestran. Además no puedes pedir la "nulidad oficial" porque tus circunstancias no lo permiten. ¿Puedes pensar que el Señor te quiere ATRAPADO en esa especie de tierra de nadie y alejado de sus sacramentos?
Desde luego, yo creo en un Dios que me atrae y me quiere cerca, en cualquier circunstancia, por encima de cualquier norma, aunque haya tenido un accidente de vida o haya cometido un garrafal error al emparejarme. Mis aspiraciones interiores no pueden ser retenidas por ningún código humano. Abandonaría la gruta del destierro, como los leprosos, y me acercaría al Jesús que comprende, cura y nunca rechaza.
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No entra en mi cabeza cómo en su Iglesia se puede legislar institucionalizando el rechazo a unos hermanos por la desgracia de haberse equivocado en una opción de vida, tomada muy probablemente con inconsciencia cierta.
Oveja negra 5
Te recomiendo que leas y releas este texto: "¿Quién podrá separarnos del amor de Cristo? ¿La tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada?... Porque estoy persuadido que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni las cosas presentes ni las futuras, ni las potestades, ni la altura ni la profundidad, ni otra criatura alguna podrá separarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro" (Rom 8,35).
Continúa después con este otro: "No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos; no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores" (Mc 2,17). Después discierne si debes o no debes acercarte a los sacramentos.
¡Perdóname si algo de lo que digo te perturba! Ya sabes que sólo se critica lo que se ama porque "no hay mayor desprecio que no hacer aprecio". Mi amor a mi Iglesia me hace desear apasionadamente su transformación y conversión, empezando por uno mismo naturalmente. Me has pedido sinceridad y ahí la tienes.
Una única advertencia: Que las decisiones de tu conciencia no causen escándalo a otros más débiles o ignorantes. Por tanto sé prudente a la hora de actuar. Se trata de vivir lo más cerca posible del Dueño de la vida sin causar escándalo a los "niños" de mayor o menor edad.
Camino 0
Sé consciente de que estas letritas no agotan el tema del divorcio, ni interpretan tu situación, ni pretenden que las sigas. Sería salirte de una alienación para meterte en otra.
He pretendido simplemente darte algunas pistas para que puedas tomar tus propias decisiones. Si te sirven, me sentiré pagado. En todo caso, no dejes de buscar al Señor y dejarte encontrar por Él. Me parece que no puedes consentir que "la falta de unos papeles"(los de la nulidad) te alejen del Señor. Eso sería un disparate.
El Papa Francisco dice explícita y claramente: "No recomiendo una lectura general apresurada de la Exhortación, sino que ésta será mejor aprovechada por cada cual si la profundizan pacientemente parte por parte o si buscan en ella lo que puedan necesitar en cada circunstancia concreta" (Amoris Laetitia 7).
Es el ventanuco que el Papa te abre y yo me atrevo a interpretar. No lo desprecies y sal de la rigidez de tu parálisis doctrinal.
________________________
(1) De la antigua Exhortación Apostólica Familiaris consortio (22-11-1981), punto 6, posterior al Sínodo de los Obispos sobre la familia (1980).
(2) Amoris Laetitia: Exhortación Apostólica Postsinodal del Papa Francisco (19-03-2016) posterior al Sínodo de la Familia (Octubre 2014 y Octubre 2015).

Imágenes para pensar: LOS LOBOS



Cuenta una leyenda india que dentro de cada uno de nosotros hay una dura batalla entre dos lobos: el lobo bueno y el lobo malo... 

¿A cuál alimentas cada mañana?

Human
pastoralsj

DIME UNA PALABRA por LUIS FERNANDO CRESPO SM. Servidor I

05.25

25 de mayo
Miércoles VIII

Mc 10,32-45 El que quiera ser grande entre vosotros….
que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, que sea el esclavo de todos. No acabo de dar crédito a tu Palabra, pues no soy ni siervo ni esclavo, pero a eso aspiro. A desaparecer ene l servicio de los demás, especialmente de los pobres y necesitados de este mundo, a no ser según los criterios de este mundo, a desaparecer, sin dejar rastro, ni huella de rastro, ni nada. Por tercera vez te pido, pues es tanta mi infidelidad: despójame de todo y hazme tuyo, pobre, al servicio de la humanidad en su pobreza real.

Luis Fernando Crespo SM
Dime una Palabra

Tuesday, May 24, 2016

Con Jorge Costadoat sj. Conversación sobre AMORIS LAETITIA



El Centro Teológico Manuel Larraín ha organizado un conversatorio sobre la Exhortación Apostólica Postsinodal del Papa Francisco AMORIS LAETITIA.
Como Director del Centro Teológico Manuel Larraín, Jorge Costadoat nos explica la importancia del documento del Papa, da a conocer  quienes participarán en este encuentro. Nos da a conocer parte de su intervención, que se refiere, fundamentalmente, a cómo interpretar los temas más complicados de este documento.
"...A mi me parece que la Iglesia experimenta una distancia tan grande entre la enseñanza oficial y lo que piensan y viven los cristianos católicos que este documento, solamente tiene sentido leerlo si uno está pendiente de la novedad que pueda aportar...", es parte de lo que dice Jorge Costadoat

CONVERSATORIO SOBRE AMORIS LAETITIA ORGANIZADO POR EL CENTRO TEOLÓGICO MANUEL LARRAÍN


A realizarse en el Auditorium de la Universidad Alberto Hurtado (Erasmo Escala 1822), el próximo jueves 26 a las 19 horas.

Participarán: Carolina del Río: Presentación
                   Jorge Costadoat sj: Criterios de lectura del documento
                   Carmen Reyes: La familia a lo largo del tiempo
                   Samuel Yañez: Divorciados vueltos a casar
                   Judith Schonsteiner: Homosexualidad

Monday, May 23, 2016

Hoy en Santa Marta. «¿La alegría? La da Jesús, no las riquezas, que nos hacen tristes» Extracto homilía, audio y video



Papa Francisco en Santa Marta: no hay que buscar «la felicidad en muchas cosas que al final nos entristecen: prometen mucho, ¡pero no nos darán nada!». «No puede haber un cristiano no alegre»

El cristiano solo puede ser alegre. Incluso en los dolores de la vida, sabe encomendarse a Jesús y vivir con esperanza. Cristo da la alegría, no las riquezas. Papa Francisco lo subrayó hoy por la mañana durante la misa en la capilla de la casa Santa Marta, según indicó la Radio Vaticana.

El Pontífice subrayó que, también en los sufrimientos de la vida, el cristiano sabe encomendarse a Jesús y vivir con esperanza. Además, Francisco  hizo un llamamiento a no dejarse dominar por la riqueza, que al final, sólo produce tristeza. Nosotros, observó Papa Bergoglio, «podemos ir» hacia «aquella esperanza», que «los primeros cristianos representaban como un ancla en el cielo». Nosotros, añadió, «tomamos la cuerda y vamos allá», hacia «aquella esperanza» que nos da alegría.

Un cristiano, explicó Francisco, «es un hombre y una mujer de alegría, un hombre y una mujer con alegría en el corazón. ¡No existe un cristiano sin alegría! ‘Pero, Padre, ¡yo he visto tantos así!’ – ‘¡No son cristianos! Dicen que lo son, ¡pero no lo son! Les falta algo’. El documento de identidad del cristiano es la alegría, la alegría del Evangelio, la alegría de haber sido elegidos por Jesús, salvados por Jesús, regenerados por Jesús; la alegría de aquella esperanza que Jesús nos espera, la alegría que – también en las cruces y en los sufrimientos de esta vida – se expresa de otro modo, que es la paz en la seguridad de que Jesús nos acompaña, está con nosotros».

«El cristiano —añadió— hace crecer esta alegría con la confianza en Dios. Dios se acuerda siempre de su alianza». Y, a su vez «el cristiano sabe que Dios lo recuerda, que Dios lo ama, que Dios lo acompaña, que Dios lo espera. Y ésta es la alegría».

De este modo Francisco se refirió al pasaje del Evangelio del día que narra el encuentro entre Jesús y el joven rico. Un hombre –  dijo –  que «no ha sido capaz de abrir su corazón a la alegría y que ha elegido la tristeza», «porque poseía muchos bienes». «¡Estaba aferrado a los bienes! Jesús nos había dicho que no se puede servir a dos patrones: o sirves al Señor, o sirves a las riquezas. Las riquezas no son malas en sí mismas: pero servir a la riqueza es esa la maldad. El pobrecito se fue triste… ‘Ensombreció su rostro y se fue entristecido’. Cuando en nuestras parroquias, en nuestras comunidades, en nuestras instituciones encontramos gente que se dice cristiana y quiere ser cristiana pero es triste, algo sucede allí que no va. Y debemos ayudarlos a encontrar a Jesús, a quitarles aquella tristeza, para que puedan gozar del Evangelio, para que puedan tener esta alegría que es propia del Evangelio».

El Santo Padre se detuvo sobre la alegría y el estupor. «El estupor bueno – dijo Francisco – ante la revelación, ante el amor de Dios, ante las emociones del Espíritu Santo». El cristiano «es un hombre, una mujer de estupor». Una palabra que, como destacó el Pontífice, vuelve hoy al final, «cuando Jesús explica a los Apóstoles que aquel muchacho tan bueno no logró seguirlo, porque estaba aferrado a las riquezas». ¿Quién puede ser salvado, se preguntan entonces los Apóstoles? A ellos el Señor responde: «¡Imposible para los hombres», «pero no para Dios!».

La alegría cristiana, por tanto, «el estupor de la alegría, el ser salvados del hecho de vivir aferrados a otras cosas, a la mundanidad – a los tantos tipos de mundanidad que nos separan de Jesús – sólo se puede lograr con la fuerza di Dios, con la fuerza del Espíritu Santo», dijo el Papa.

Y concluyó pidiendo «al Señor que nos dé el estupor ante Él, ante tantas riquezas espirituales que nos ha dado; y que con este estupor nos dé la alegría, la alegría de nuestra vida y de vivir con paz en el corazón las tantas dificultades; y que nos proteja de buscar la felicidad en tantas cosas que al final nos entristecen: prometen tanto, ¡pero no nos darán nada!». 

CIUDAD DEL VATICANO

Vatican insider

Homilía del Papa: triste es el cristiano aferrado a las riquezas



escucha audio aquí

(RV). No puede haber un cristiano sin alegría. Lo afirmó el Papa en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. El Pontífice subrayó que, también en los sufrimientos de la vida, el cristiano sabe encomendarse a Jesús y vivir con esperanza. Además, Francisco  hizo un llamamiento a no dejarse dominar por la riqueza, que al final, sólo produce tristeza.
El documento de identidad del cristiano es la alegría del Evangelio
Nosotros – observó el Obispo de Roma – “podemos ir” hacia “aquella esperanza”, que “los primeros cristianos representaban como un ancla en el cielo”. Nosotros –  añadió – “tomamos la cuerda y vamos allá”, hacia “aquella esperanza” que nos da alegría:
“Un cristiano es un hombre y una mujer de alegría, un hombre y una mujer con alegría en el corazón. ¡No existe un cristiano sin alegría! ‘Pero, Padre, ¡yo he visto tantos así!’ – ‘¡No son cristianos! Dicen que lo son, ¡pero no lo son! Les falta algo’. El documento de identidad del cristiano es la alegría, la alegría del Evangelio, la alegría de haber sido elegidos por Jesús, salvados por Jesús, regenerados por Jesús; la alegría de aquella esperanza que Jesús nos espera, la alegría que – también en las cruces y en los sufrimientos de esta vida – se expresa de otro modo, que es la paz en la seguridad de que Jesús nos acompaña, está con nosotros”.
“El cristiano – añadió el Pontífice – hace crecer esta alegría con la confianza en Dios. Dios se acuerda siempre de su alianza”. Y, a su vez – prosiguió – “el cristiano sabe que Dios lo recuerda, que Dios lo ama, que Dios lo acompaña, que Dios lo espera. Y ésta es la alegría”.
Es un mal servir a la riqueza, que al final nos hace tristes
De este modo Francisco se refirió al pasaje del Evangelio del día que narra el encuentro entre Jesús y el joven rico. Un hombre –  dijo –  que “no ha sido capaz de abrir su corazón a la alegría y que ha elegido la tristeza”, “porque poseía muchos bienes”:
“¡Estaba aferrado a los bienes! Jesús nos había dicho que no se puede servir a dos patrones: o sirves al Señor, o sirves a las riquezas. Las riquezas no son malas en sí mismas: pero servir a la riqueza es esa la maldad. El pobrecito se fue triste… ‘Ensombreció su rostro y se fue entristecido’. Cuando en nuestras parroquias, en nuestras comunidades, en nuestras instituciones encontramos gente que se dice cristiana y quiere ser cristiana pero es triste, algo sucede allí que no va. Y debemos ayudarlos a encontrar a Jesús, a quitarles aquella tristeza, para que puedan gozar del Evangelio, para que puedan tener esta alegría que es propia del Evangelio”.
El Santo Padre se detuvo sobre la alegría y el estupor. “El estupor bueno – dijo Francisco – ante la revelación, ante el amor de Dios, ante las emociones del Espíritu Santo”. El cristiano “es un hombre, una mujer de estupor”. Una palabra que, como destacó el Pontífice, vuelve hoy al final, “cuando Jesús explica a los Apóstoles que aquel muchacho tan bueno no logró seguirlo, porque estaba aferrado a las riquezas”. ¿Quién puede ser salvado, se preguntan entonces los Apóstoles? A ellos el Señor responde: “¡Imposible para los hombres”, “pero no para Dios!”.
No buscar la felicidad en cosas que, al final entristecen
La alegría cristiana, por tanto, “el estupor de la alegría, el ser salvados del hecho de vivir aferrados a otras cosas, a la mundanidad – a los tantos tipos de mundanidad que nos separan de Jesús – sólo se puede lograr con la fuerza di Dios, con la fuerza del Espíritu Santo”, dijo el Papa:
“Pidamos hoy al Señor que nos dé el estupor ante Él, ante tantas riquezas espirituales que nos ha dado; y que con este estupor nos dé la alegría, la alegría de nuestra vida y de vivir con paz en el corazón las tantas dificultades; y que nos proteja de buscar la felicidad en tantas cosas que al final nos entristecen: prometen tanto, ¡pero no nos darán nada! Acuérdense bien: un cristiano es un hombre y una mujer de alegría, de alegría en el Señor; un hombre y una mujer de estupor”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).

Francisco en Santa Marta: Algo “no va” cuando alguien que se dice cristiano es triste



Un cristiano no puede estar triste. El Papa reflexionó en su misa matutina en Casa Santa Marta sobre la escena del joven rico que narra el Evangelio. Este no fue capaz de ser discípulo de Jesús porque no estaba dispueso a abandonar sus riquezas. El evangelista cuenta que se fue triste.

FRANCISCO
"Estaba aferrado a los bienes. Jesús nos había dicho que no se puede servir a dos patrones: o sirves al Señor, o sirves a las riquezas. Las riquezas no son malas en sí mismas: pero servir a la riqueza es esa la maldad. El pobrecito se fue triste… ‘Se le ensombreció el rostro y se fue entristecido’. Cuando en nuestras parroquias, en nuestras comunidades, en nuestras instituciones encontramos gente que se dice cristiana y quiere ser cristiana pero es triste, algo sucede allí que no va”.

Francisco subrayó que la alegría de un cristiano debe estar apoyada en Cristoporque Él ayudará a llevar con esperanza y serenidad las cruces y sufrimientos de la vida.

EXTRACTOS DE LA HOMILÍA DEL PAPA
(Fuente: Radio Vaticana)
"Un cristiano es un hombre y una mujer de alegría, un hombre y una mujer con alegría en el corazón. ¡No existe un cristiano sin alegría! ‘Pero, Padre, ¡yo he visto tantos así!’ – ‘¡No son cristianos! Dicen que lo son, ¡pero no lo son! Les falta algo’. El documento de identidad del cristiano es la alegría, la alegría del Evangelio, la alegría de haber sido elegidos por Jesús, salvados por Jesús, regenerados por Jesús; la alegría de aquella esperanza que Jesús nos espera, la alegría que – también en las cruces y en los sufrimientos de esta vida – se expresa de otro modo, que es la paz en la seguridad de que Jesús nos acompaña, está con nosotros”.

"¡Estaba aferrado a los bienes! Jesús nos había dicho que no se puede servir a dos patrones: o sirves al Señor, o sirves a las riquezas. Las riquezas no son malas en sí mismas: pero servir a la riqueza es esa la maldad. El pobrecito se fue triste… ‘Ensombreció su rostro y se fue entristecido’. Cuando en nuestras parroquias, en nuestras comunidades, en nuestras instituciones encontramos gente que se dice cristiana y quiere ser cristiana pero es triste, algo sucede allí que no va. Y debemos ayudarlos a encontrar a Jesús, a quitarles aquella tristeza, para que puedan gozar del Evangelio, para que puedan tener esta alegría que es propia del Evangelio”.

"Pidamos hoy al Señor que nos dé el estupor ante Él, ante tantas riquezas espirituales que nos ha dado; y que con este estupor nos dé la alegría, la alegría de nuestra vida y de vivir con paz en el corazón las tantas dificultades; y que nos proteja de buscar la felicidad en tantas cosas que al final nos entristecen: prometen tanto, ¡pero no nos darán nada! Acuérdense bien: un cristiano es un hombre y una mujer de alegría, de alegría en el Señor; un hombre y una mujer de estupor”.