Thursday, October 13, 2016

JESUITAS. Mañana elección del nuevo Padre General. Una papeleta especial para la elección del general

Una papeleta especial para la elección del general

Durante su trabajo, los miembros de la Congregación General tienen que votar en varias ocasiones. En algunas ocasiones votan para elegir a personas, pero la mayoría de las votaciones se hacen sobre las propuestas o textos que, una vez adoptados, se convertirán en normativos para guiar a la Compañía de Jesús en el futuro.
Por primera vez, muchos de los votos se hacen digitalmente, a partir de tablets que utilizan los electores y que han sido específicamente programadas para su uso en la 36ª Congregación general. Tomemos el ejemplo de una propuesta para fortalecer el compromiso de los jesuitas y sus obras en favor de los refugiados. Después de su presentación y de un período de discusión, la propuesta se proyecta en pantallas gigantes y se difunde por las tablets de los miembros de la asamblea. En la parte inferior del texto se da la oportunidad de votar “a favor”, “en contra” o de abstenerse. Se contabiliza el voto y el resultado se muestra inmediatamente en la pantalla principal.
Para la elección de ciertos puestos, para el servicio mismo de la Congregación o para la elección de los asistentes del Padre General, se proporciona una lista de nombres de los “candidatos”. A veces, la votación se hace con las papeletas tradicionales. Pero en otras ocasiones, es posible hacer una votación electrónica, que consigue resultados más rápidamente.
Para la elección del P. General, sin embargo, se sigue al pie de la letra lo prescrito por el mismo Ignacio en las Constituciones de la Compañía. Después del período de oración y reflexión llamado murmuratio, y tras la celebración de la misa del Espíritu Santo, los votantes se encuentren en el aula para comenzar la votación. Se les distribuye una papeleta en la que por un lado está impreso el juramento que afirma que el suscrito “jura que nombra a uno que cree en el Señor más adecuado para llevar esta carga.” El elector firma este juramento y a continuación, escribe por la parte de atrás el nombre de aquella persona por la que vota. El modo de doblar la papeleta asegura que en el momento de la apertura se pueda leer el nombre de la persona nombrada sin que, al mismo tiempo, se pueda identificar al votante. Las papeletas son leídas en voz alta una por una por el Vicario General (que tomó el lugar del General durante el ínterin) y por dos escrutadores. No está permitido votarse a sí mismo.
Es elegido aquel que reciba el 50% más un votos. En este caso, para la elección de 2016 serán necesarios 107 votos, ya que hay 212 electores.
GC36

Wednesday, October 12, 2016

JESUITAS: Jóvenes jesuitas estadounidenses piden un General con profundidad espiritual, intelectual y cultural


Sam Sawyer y Paddy Gilger, de la revista "America" de la Compañía


Hablan con RD sobre la Congregación General y la situación de la Compañía


(Cameron Doody).- La revista y web jesuitaAmerica es quizás el medio católico más respetado de Estados Unidos. Sus 107 años de historia y decenas de miles de seguidores en las redes sociales dan fe de su prestigio.Religión Digital habló con dos de sus editores para recabar sus opiniones sobre laCongregación General en fase ya de elegir a un nuevo Superior jesuita y qué significa ser miembro de la Compañía hoy, a la "sombra" de su hermano carísmatico, el Papa Francisco.
Sam Sawyer, sj, es editor ejecutivo y director de estrategia digital para AmericaPaddy Gilger, sj, es editor del medio para arte y cultura, además de ser un estudiante de posgrado en la New School for Social Research. Ambos amablemente accedieron a hablar con RD en dos conservaciones diferentes en línea, extractos de los cuales publicamos a continuación.
Sobre las llamadas que el Señor está haciendo a los Jesuitas hoy:
Sam: En las conversaciones (a nivel provincial) en las que he estado involucrado, una de las maneras en las que hemos oído esto ha sido como una llamada a encarnar una profundidad mayor en todo lo que la Compañía hace. Como testigos más profundos de la vida religiosa: del modo en el que la vida religiosa es transformativa, en el que la vida consagrada está dedicada a servir a toda la Iglesia al ser un referente, un testigo activo hacia la llamada de los Evangelios, y la llamada del Reino. Asimismo, dentro de la prioridad apostólica en la que nos encontremos, hubo conversaciones sobre algunas de las fronteras a las que estamos mirando. La Compañía ha estado enfocada intensamente, a nivel universal, en cuestiones cómo en qué manera podemos evangelizar a China de manera más efectiva: cómo podemos llegar a algunos de los lugares a los cuales la Iglesia no puede llegar fácilmente.
Con el Papa Francisco, preguntas como, en qué manera podemos llegar con mayor efectividad, como un cuerpo universal, a estar presentes en las necesidades de los países más pobres y en vías de desarrollo del mundo. Con los efectos económicos de la globalización en los márgenes: ¿cómo podemos llegar a estas personas más eficazmente? La crisis de los refugiados... Y también otro tema que sé que surgió frecuentemente en las conversaciones fue una llamada a la justicia y a un análisis moral de la manera en la que estamos tratando al medio ambiente, tal y como el Papa Francisco apuntó en Laudato Si'. Así que son más de tres cosas, y son temas amplios, pero creo que ese es el camino en el que la conversación se desarrolló. Este enfásis en la profundidad, la integridad, y un compromise realmente radical desde nuestro testimonio como religiosos consagrados, y después una mirada a cómo podemos usar los dones que se nos ha dado -en esa profundidad y desde nuestro testimonio religioso- para llegar a esas áreas fronterizas.
Paddy: La manera más sencilla de resumirlo es que estamos llamados a estar en los márgenes en todas las formas. De donde viene eso es de la profundidad de nuestro carisma. ¿Cuál es el carisma jesuita, realmente? Quizá esto sea una exageración pero en realidad yo pienso que nuestro charisma consiste en tomarse la Encarnación realmente en serio. Cuanto más en serio se la tome, creo, más se terminará pareciendo a lo que hacemos. Es una espiritualidad que es como nuestra espiritualidad: ganas de ir a cualquier sitio, flexibilidad, y confianza en que, dondequiera que vayamos, Dios ya estará activo allí. Nuestro trabajo consiste en mirar muy de cerca y prestar atención, cuidadosamente pero con mucha energía, a cómo debemos conectar con lo que ya está sucediendo y ayudar a que se abra aún más, de manera más profunda. El objetivo es construir el Reino. Como en el evangelio de Juan: "Estoy todavía obrando en el mundo". Así que ese es nuestro cometido: ayudar al Señor que está aún obrando.


Sobre el trabajo que los Jesuitas están llamados a realizar en las "periferias":
Sam: En Occidente, en los lugares donde la Iglesia está más en casa de manera más automática, creo que hay también una cuestión de periferias existenciales en el encuentro con la cultura secular. Creo que el instinto jesuita -el instinto del Papa Francisco en el modo en el que él se ha aproximado a esta cuestión durante su papado- es que la frontera con el secularismo existe, primeramente, en cada uno de nuestros corazones. Ese es el primer lugar en el que la vamos a encontrar porque todos nosotros vivimos en un mundo donde la situación de las creencias religiosas es ahora complicada y ya no se puede dar por hecho. Y eso significa que encontrarla es tanto una cuestión de cómo nos comprometemos con ella nosotros mismos -cómo nos involucramos en las preguntas propias para poder entrar en diálogo con los que nos rodean- así cómo sobre articular algún tipo de explicación, o defensa, o prueba de que la fe es correcta. La primera frontera existencial consiste simplemente en entender cómo nos situamos con esa pregunta y en encontrar un lugar dónde podamos compartir preguntas antes de que intentemos demostrar que una respuesta u otra debería triunfar.
Paddy: Tenemos que continuar desafiándonos a nosotros mismos a estar con los que son más vulnerables. Lo que eso significa es, ahora mismo, estar con los refugiados, con la crisis de refugiados que se va incrementando cada vez más alrededor del mundo [...] Creo que nuestro trabajo es pensar profundamente y estar allí donde ellos están, con la gente que está enfrentándose con los problemas tan profundos del siglo XXI. Eso implica un ministerio presencial: significa ir y estar en las estaciones de tren con la gente de México, según van llegando, ayudándoles a conseguir comida, cuidándoles, rezando con ellos, oyendo sus confesiones, amándoles y haciéndoles saber que no se les ha olvidado [...] Implica construir una Iglesia que es capaz de responder en mayor profundidad a este tipo de cuestiones, una Iglesia que no está meramente preocupada con lo que nos pasa a nosotros. Que no es autorreferencial, aunque eso es lo que dice el Papa Francisco. Que no se está mirando al ombligo. Cuanto más preocupados estemos por la manera en la que la Encarnación está personficándose en el mundo, más eficazmente construiremos y seremos construidos en el proceso.
Sobre el desafío que el Papa Francisco lanzó a los Jesuitas en esta Congregación General a "remar mar adentro":
Sam: Con relación al secularismo contemporáneo, por mí yo noto una cierta llamada al núcleo del método jesuita de "Entremos, primero, en la experiencia". No asumamos que lo que estamos viendo en el secularismo actual es un rechazo, punto por punto, de las creencias religiosas tal y como han sido tradicionalmente propuestas. En vez de eso hay, en la actualidad, una suerte de nueva experiencia que necesita ser entendida y que entremos dentro para que, desde el interior, digamos qué nueva vida y luz ofrece el Evangelio aquí. Y ayudar a la gente a entenderlo.
Paddy: Podríamos hablar sobre eso de tres maneras distintas. Primeramente, creo que hay ocasiones - ahora mismo, la verdad - en las que las sociedades están llamadas a un nuevo compromiso con la profundidad intelectual: el ser capaz de ayudar a un mundo profundamente post-secular a entender el contexto dentro del cual la Iglesia vive, respira y tiene su existencia. La segunda manera es que estamos llamados a una nueva profundidad afectiva. Este es un don que la Compañía ha estado viviendo durante los últimos cincuenta o sesenta años: el redescubrimiento de los Ejercicios Espirituales después del Vaticano II. Creo que hemos hecho muy bien a medida que vayamos continuando a crecer con ello: eso es donde el Señor viviente conformará nuestras vidas. La tercera manera es que tenemos que lanzarnos a las profundidades en lo que se refiere a aquellos lugares en el mundo donde nadie más está dispuesto o sea capaz de ir.
Sobre la llamada del Papa Francisco a los Jesuitas para cultivar su don particular del discernimiento, para su beneficio particular y para el bien de la Iglesia en general:
Sam: Lo que estamos haciendo - al entrar, al ir a esos espacios culturales en las periferias - es intentar prestar atención honesta y abierta hacia lo que estamos experimentando y después discernir eso a la luz de la oración, a la luz de nuestra formación, de las tradiciones de la Iglesia, y mantener a estas dos cosas juntas [...] La creencia central que dirige ese discenimiento es que el espíritu de Dios está activo en el mundo. El espíritu de Dios ya ha sido - es - activo en el mundo, en los lugares a los que vamos a ir, incluso si no es reconocido explícitamente como tal todavía. Y por tanto la tarea del discernimiento consiste en descubrir, en prestar atención a, en empezar a cooperar con lo que el Espíritu de Dios está haciendo, no simplemente en descubrir cómo traer lo que el Espíritu de Dios ya ha hecho con nosotros y llevarlo a otro lugar, sino en ir allí y cooperar con lo que el Espíritu de Dios está haciendo.
Paddy: El discernimiento ocurre de maneras diferentes. Ocurre personalmente, entre un jesuita y su superior, pero también sucede - y creo que este tal vez sea el modo ideal - en una comunidad de hermanos. La Congregación General es el mejor ejemplo de esto que pueda imaginar. Quizá se haya podido ver algunas de las noticias en estos últimos días, de que los miembros de la Congregación hicieron recientemente el primer cambio de plan, cuando decidieron retrasar el acercamiento a la etapa de murmuratio. Es un cambio muy pequeño - no es gran cosa - pero al reflexionar sobre la manera en la que escribían sobre ello, y viendo un par de vídeos cortos sobre los hombres que hablaban sobre ello... viene con una gran sensación de regocijo. Dijeron que la decisión de esperar fue unánime. Todos mencionaron que "Es muy interesante, no empezamos de esta manera - al principio uno dijo esto y el otro dijo aquello - pero fuimos capaces de escuchar, y después todos empezamos a ir hacia allí, y fue una decisión unámime".
[...] Lo que esto realmente implica es una profunda confianza. Pienso en esto en relación a las elecciones en EEUU en estos meses. Parte del motivo por el cual son tan combativas es - la razón por la que nos tratamos tan mal - es porque hay muy poca confianza en la sociedad americana en las instituciones, la Iglesia incluida. No hay tanta confianza como le gustaría a uno ver entre la gente laica y la jerarquía eclesiástica. Hay muy poca confianza entre la gente en Estados Unidos y las instituciones mediáticas, entre los americanos y los partidos políticos - el partido Demócrata y el Republicano... No hay un sentido de capacidad de implicarnos en instituciones comunales que puedan traicionarnos o con las que no estemos en 100% de acuerdo, pero estamos viendo justo lo contrario en la Congregación General. No es que todo el mundo esté de acuerdo con todos los demás: es que hay un sentimiento profundo de confianza que hace que a la vez que nos movamos juntos por esto, estemos todos juntos, intentando remar hacia el mismo sitio. Es lo opuesto del tribalismo.
Sobre las cualidades que los delegados a la Congregación General buscarán en un nuevo Superior General:
Sam: Ciertamente un hombre con una abundancia de experiencia internacional. Un hombre que haya estado fuera de su cultura nativa y que haya sido capaz de servir bien a la Iglesia y a la Compañía en un espacio cultural diferente. Yo definitivamente buscaría a un hombre con una experiencia profunda y un compromiso en la ayuda a los pobres, a trabajar con gente no solo geográficamente sino también prácticamente marginalizados. Lo fundamental es que estamos buscando a un hombre de oración. Buscamos a un hombre que esté en contacto profundo con el Señor, y que sea capaz de responder a su llamada incluso en las situaciones más complicadas. Que haga preguntas y que tome decisiones que respondan al Señor incluso en momentos en los que ello sea difícil. Con esto vienen las cualidades de serenidad y calma: alguien que sea capaz de escuchar a una amplia variedad de puntos de vista y que no responda de manera precipitada.
Paddy: No estoy seguro, pero tengo algunas ideas. La clave está en que si confiamos en la acción del Espíritu Santo en esas conversaciones que la gente está teniendo y tendrá en estos momentos, durante los próximos días, comezará a emerger una especie de consenso sobre cuál es la necesidad fundamental de la Compañía. Sería un gran regalo, una verdadera alegría, tomar parte en esas conversaciones, pero - no pudiendo estar allí para ello - estoy profundamente convencido de que queremos a alguien capaz de unas cuantas cosas. Primeramente, queremos a un hombre de oración.
Lo que significa esto es una flexibilidad interna hacia el Espíritu Santo: ser capaz de hacer algo que sea radicalmente nuevo y desafiante, si eso es lo que hace falta. Tómese el discurso "Hombres para otros" que Arrupe dió a los universitarios graduados y donde dijo: "¿Os hemos llamado para la justicia? Porque si no lo hicimos, hemos fallado". Llegar a esta altura. Pero también alguien que sea flexible interiormente y capaz de prestar atención al modo en el que el Espíritu Santo está trabajando en las vidas de los hombres y mujeres en el mundo. Ese es un equilibrio complicado: saber qué hay que empujar y qué no. Creo que sería fantástico, personalmente, ver venir a alguien que tenga una profunda perspectiva periférica... si eso es lo que el Espíritu Santo quiere y si hay alguien capaz de ello. Creo que sería muy ilusionante. Pero esa no es la prioridad número uno.
Sobre el "secretismo" que rodea al "cónclave" Jesuita, en el sentido de la falta de una lista pública de Jesuitas "papables":
Sam: Como jesuita ¡yo más bien estoy orgulloso de ello! Y no orgulloso porque sea secreto: si se trata de que otros se han guardado bien el secreto se lo han guardado de mí también [...] Yo creo que la razón por la que no circula una lista de nombres es porque honestamente no hay ninguna lista de hombres. Simplemente no existe. Obviamente, cuando se busca a hombres con experiencia extensive de gobernancia en la Compañía -que hayan tenido oficio tal como ser Provincial, ser uno de los ayudantes oficiales en Roma- hay un universe más pequeño de gente. Ciertamente creo que es más probable que un Nuevo General emerja de estas filas. Sería muy extraño, por ejemplo, elegir a alguien que no hubiera sido un Superior o no hubiera tenido algún puesto de gobernancia en la Compañía. Simplemente porque parecería imprudente coger a alguien que nunca hubiera sido puesto a prueba en tal rol y darle responsabilidad por la Compañía entera. Por tanto sí hay una lista pero es una cuestión de cualificación acerca de quién se puede considerar. Y dentro de aquello no se consideraría, por ejemplo, a alguien que no pudiera manejarse en los idiomas necesarios. Alguien tiene que tener, simplemente, la capacidad para el papel.
La gente tiene una idea de quienes superan estas barreras como para candidatos posibles. Pero más allá de ello no creo que la gente entre con la idea de que "Debemos elegir a este" o "Hagamos campaña para este". Hablando con ex-Superiores y delegados que estuvieron en Congregaciones Generales previas que eligieron a Superiores General dicen "Entramos en la murmuratio no sabiendo nada, y lo que aconteció no es lo que necesariamente hubiéramos esperado". Yo en definitive no había oído discutirse el nombre de Adolfo Nicolás antes de la 35ª Congregación, y -aunque no estuve en la Compañía en aquel entonces- la gente dice que no se habló del nombre de Peter Hans Kolvenbach antes de la 33ª, cuando él salió elegido. Sí se sabía de ellos -se sabía que existían y que podrían ser candidatos- pero si es que figuraran en alguna lista. De verdad, yo creo que la carencia de una lista es esto. Los delegados no saben nada, por la manera en la que el proceso de elección está estructurado. Pero también porque una de las cosas que la formación jesuita hace determinada y consistemente es apartarnos de la ambición a puestos de autoridad dentro de la Compañía. Se nos forma para que no miremos a aquello como una escalera que subir. Como parte de esto decimos, medio de broma, que estos puestos no suponen mucha diversion al asumirlos.
Paddy: Me sorprendería mucho si hubiera campañas. Participé en la Congregación Provincial que eligió a nuestros delegados y de verdad, esto no pasa. ¡Es porque nadie quiere este trabajo! Los jesuitas que son elegidos para ir quieren estar sobre el terreno, que quieren estar allí al margen del trabajo que tienen que hacer [...] ¡No están buscando llamar la atención sobre ellos mismos! Es muy possible que la persona que es elegido tenga una personalidad muy grande [...] (aunque) Kolvenbach y Nicolás no eran así. Nicolás podia ser carismático pero ninguno era un Arrupe. Aunque tuviera una personalidad grande no será alguien que buscará los focos. Y sobre la cuestión de nombres posibles: esto es una cosa structural. Creo que la verdadera razón por la que no hay muchos nombre es porque las máquinas de chismes en la Iglesia son mucho menos influyentes en esto.
Sobre la posibilidad de que el nuevo Superior General emerja de las "periferias":
Sam: Me inclino a pensar que este es un momento en el que la Compañía querrá evaluar muy de cerca la posibilidad de que su liderazgo, su liderazgo central, sea compuesto por gente que viene más allá de los sitios donde históricamente los jesuitas han sido más fuertes. Respondiendo, al menos en parte, a los cambios demográficos: es verdad que la Compañía está creciendo no en los EEUU o en Europa sino en la India y África. Esto, junto con el enfoque en las periferias y el enfoque en cómo la Iglesia atiende a los que están en los márgenes de la globalización son indicios muy fuertes de que se tomará muy en seria la posibilidad de que el liderazgo, un candidato viable, provenga de allí. Creo que influirá en dónde la gente enfoca la Mirada, pero pienso que elegiremos al hombre y no a lo que el hombre represente.
Paddy: Creo que la conversación que la gente tendrá será ésta: ¿Debemos elegir a alguien de las periferias? ¿Será major para la Compañía? ¿Para la Iglesia de hoy? ¿Cuáles serían los dones que esto traería que sean únicos y que la gente necesite? Es una conversación que hay que tener. Tenemos que pensar en ello: si es importante, quién puede ser, quién conocemos, en qué debemos pensar... Pero no creo que se excluya a un hombre simplemente porque sea de Europa o de Norteamérica.
Sobre la "sombra" que proyecta el jesuita Francisco sobre la Compañía:
Sam: Francisco ha hecho que sea más fácil ser jesuita, a efectos prácticos, pero en términos espirituales lo ha hecho más exigente. Aquella lista de cualidades que el Superior General debe tener -que cada jesuita de forma individual debe aspirer a cultivar- el Papa Francisco es un ejemplo estupendo de muchas de ellas. Que esto esté en el escenario mundial todo el tiempo es muy animador, pero también, y hablando por mí, es muy difícil. No doy la talla todavía: no soy tan generoso, ni tan libre, y me gustaría serlo. Así que es un reto para mí, en mi vocación, en mi propia vida religiosa, a vivirla de forma más auténtica y más generosa. ¡No sé de dónde saca tanta energía! Me cansa intentar ponerme al tanto con lo que hace, pero él lo está haciendo.
Paddy: Francisco es increíble. Quizás conozcas el episodio. Dijo que tuvo un momento, en el cónclave, cuando empezó a hacerse claro que iba a ser elegido, cuando sintió una enorme carga de miedo y ansiedad, pero alguien se acercó a él y le dijo: "Acuérdate de los pobres". Empezó a pensar en los pobres, y dijo luego que experimentó una sensación inmensa de consolación: de libertad, dulzura y solicitud. Dijo que ha estado viviendo el resto de su papado en aquel momento de libertad. Me lo creo enteramente. Puedes ver a gente de la derecha y de la izquierda que quieren decir que es un politico ingenioso que está negociando entre bastidores para conseguir las cosas que tenía planeado de antemano. Pero creo que se equivocan: sí, es un politico excelente, pero no es porque tenga una agenda y engañe a la gente para que se apunten a ella. Simplemente está buscando a prestar atención al Espíritu Santo e intentando ayudar a la Iglesia a que lo aprenda a hacerlo también.
RD

UN SANTO POR ENCIMA DE LA “GRIETA” ARGENTINA

El postulador de la canonización, monseñor Santiago Olivera. En el recuadro la imagen clásica del Cura Gaucho a lomo de mula

El postulador de la canonización, monseñor Santiago Olivera. En el recuadro la imagen clásica del Cura Gaucho a lomo de mula

Comienza en Roma la “semana brocheriana” y el domingo el “cura gaucho” será canonizado. Entrevista al postulador Olivera

Argentina vive tiempos de polarización social. Un ambiente enrarecido por la “grieta”, una división invisible entre bandos políticos. Pero también celebra, en este 2016, el Bicentenario de su independencia. En ese contexto, el país tendrá su primer santo “autóctono”. Un sacerdote del pueblo, un pastor “con olor a oveja”. El “cura gaucho” José Gabriel Brochero. El postulador de su causa de canonización y obispo de Cruz del Eje, Santiago Olivera, aseguró que su figura es vigente porque habla de la “cultura del encuentro” y jamás “sembró grietas”, ni siquiera con los políticos “comecuras”.
Brochero nació el 16 de marzo de 1840 en Villa Santa Rosa del Río Primer, en la céntrica provincia argentina de Córdoba. Será elevado al honor de los altares por el Papa Francisco el próximo domingo 16 de octubre en la Plaza de San Pedro. Una misa en la cual se espera la presencia de más de mil fieles argentinos y unos 35 obispos de todo el país. Un evento que será seguido –en directo- por decenas de miles en la provincia de Córdoba y en otras latitudes del territorio argentino.
“Era un pastor comprometido con su gente y con su tiempo, un cura salidor, que iba a las periferias. Murió hace 102 años, sin embargo es muy actual. Cuando el Papa habla sobre el sacerdocio todo lo que dice fue vivido por él un siglo atrás. Era un hombre que hablaba con todos, que no tenía grietas, los consideraba amigos, incluso a los anticlericales los iba a buscar, trataba de acercarlos”, explicó Olivera en entrevista con  Vatican Insider.
Como sacerdote –recordó-, él se preocupó por el desarrollo de su pueblo, impulsó la construcción de escuelas, acueductos y caminos. Incluso alentaba a los habitantes de sus tierras a explotar turísticamente los paisajes de la zona. Tanto aprecio suscitó su labor que pocos días después de su muerte, el 26 de enero de 1914, un diario local lo describió con unas significativas palabras: “Supo armonizar una vida honrada como hombre digno, sacerdote entusiasta pero como mejor ciudadano”.
Con una anécdota, Olivera describió su gran sentido del humor, “como todo buen cordobés”. Recordó que en su época había un jefe político muy anticlerical y él lo fue a ver. Aunque no lo dejaban pasar él se metió a la fuerza y ante el personaje exclamó: “Me dicen que usted es ‘come curas’: Pero a mi no me va a comer porque ¡soy muy feo!”. Al final terminó trabando una amistad con ese político.
 “Para nosotros (los argentinos), que estamos celebrando los 200 años de independencia, es un modelo. No marcaba para nada la grieta y para él todos eran amigos, así les decía”, insistió el obispo de Cruz del Eje.
Con motivo de la canonización, a partir del 12 de octubre próximo se vivirá en Roma una “semana brocheriana” que comenzará ese mismo miércoles con la proyección de un documental sobre el cura en la Casa de Cultura Argentina, ubicada a pocos pasos de la céntrica Piazza Barberini. El material fue producido por la Radio y Televisión Italiana RAI.
Un día después está prevista una “cantata brocheriana” en la iglesia nacional argentina y el viernes 14 habrá una jornada de reflexión sobre su figura en el Colegio Romano. El sábado 15, a las 16:30 horas, se celebrará una misa en la Basílica Santa María La Mayor y más tarde está prevista una vigilia en la misma iglesia argentina, en espera de la canonización del domingo 16 por la mañana en el Vaticano. El lunes el cardenal primado del país y arzobispo de Buenos Aires, Mario Aurelio Poli, presidirá una misa de acción de gracias con obispos y feligreses en la Basílica de San Pedro. En esa oportunidad se espera un saludo especial del Papa, pero aún no está confirmado.
Durante la canonización, Brochero volverá a montar a mula. O al menos una parte de él. Según lo previsto, el relicario que será presentado a Francisco en la ceremonia y que contendrá un trozo del hueso de su mano, tendrá forma del animal con el cual el cura solía recorrer decenas de kilómetros en su zona de evangelización. Ese precioso relicario será entregado al pontífice por los niños de los milagros, cuyas curaciones inexplicables permitieron que el sacerdote pueda ser reconocido como beato primero y, ahora, como santo.
Se trata de Nicolás y Camila. El primero, un joven oriundo de Córdoba víctima de un accidente de tránsito, hoy está totalmente recuperado. La segunda es una niña con una historia desgarradora. Salvajemente golpeada por su padrastro, llegó al hospital al borde de la muerte. Pero sus abuelos, Marina y Raúl, hicieron una novena a Brochero gracias a una estatuilla que recibieron desde la localidad de Mina Clavero. Y el cura intercedió por ese milagro. Ambas familias estarán en Roma, y podrán conocer al Papa argentino.
Vatican Insider/Tierras de América


El gran secreto ahora revelado por David Fernández Dávalos, SJ


Hemos entrado de lleno en la tarea más relevante de esta congregación: la elección del nuevo Padre General. Para hacerlo, iniciamos la etapa llamada “Murmuratio”, o de las murmuraciones. Este es un paso importantísimo, que dura cuatro días, dentro del peculiar proceso de elección dispuesto en la Fórmula de nuestro Instituto y que no tiene paralelo en el mundo político y social. Se trata de conversar entre nosotros, de dos en dos, sobre posibles candidatos, pero en el que nadie puede ofrecer información que no le ha sido pedida. Me explico: no se vale promover a nadie; está penado hacer campaña por alguien. Uno puede, sin embargo, hacer una lista de los posibles candidatos e ir a preguntar a quienes los conocen qué piensan de ellos, qué trabajos han desempeñado, cuáles son sus principales cualidades y cuáles sus defectos. Pero todos hemos de abstenernos de proponer algún nombre o de ofrecer información sobre alguien de quien no estemos hablando. El testimonio que recibimos de jesuitas que han participado en otras Congregaciones Generales nos asegura que este método funciona y que, al final del mismo, por medio de una votación secreta, encontraremos al General que la Orden necesita.
Bien mirado es una manera de proceder que supone una enorme confianza en el Espíritu Santo y en los demás compañeros. Para funcionar ha de haber en todos una disposición interior y exterior de apertura a los otros y vivir todo el proceso como oración y discernimiento. Por eso, entre otras cosas, la Fórmula de la Congregación pide a los electores que no tomen una decisión sobre a quién votarán, sino hasta el último momento: cuando la asamblea se ha reunido en el aula para depositar las papeletas de voto en la urna. Esto porque se trata sobre todo de un proceso de escucha sin prejuicio y de abandono en el Espíritu, en el que, por cierto, no se deja de lado la inteligencia y entendimiento de cada cual.
Junto con la confianza y el respeto a los demás jesuitas congregados, el procedimiento demanda además transparencia que acoge y que se ofrece. Pone por delante el bien de la Compañía universal en este momento, y no el de algún sector o Provincia en particular. Se busca a aquella persona que nos ayude a vivir mejor, con más hondura, pertinencia y radicalidad, los tiempos por venir.
Algún Padre elector nos proponía tres pasos iniciales para proceder prácticamente: hacer una lista, encontrar directamente a quienes en ella estén, y luego preguntar a quienes los conocen. Después de ello, orar sobre la información recibida, y reducir la lista; dejar reposar y decidir cuando haya que votar. Para que el Espíritu actúe se requiere una franqueza sin cálculo, la sencillez de lo que es llano, la claridad y objetividad de quien mira desde afuera una situación pero que no quiere saberlo todo, y finalmente la lucidez para descifrar el propio sentimiento interior.
Este es el gran secreto de los jesuitas ahora revelado al mundo entero: para decidir, hay que dejarse guiar por el Espíritu, y saberlo descifrar en el discernimiento espiritual. Que así suceda con todos nosotros.
David Fernández, S. J.
Jesuita de la Provincia de México, sociólogo, rector de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México ~ Tijuana. Ha trabajado principalmente en apoyo a movimientos populares, defensa y promoción de los derechos humanos y actualmente en educación superior.
CG36


Bajo la sombra de Francisco, los jesuitas eligen al "papa negro"

Adolfo Nicolás, general de la Compañía de Jesús Conferencia Episcopal del Uruguay

El sucesor del español Adolfo Nicolás como superior general de la Compañía de Jesús podría llegar del sur del mundo

Roma: En medio de gran expectativa, porque por primera vez en la historia hay un papa jesuita, el viernes próximo será elegido el nuevo "papa negro", como se le dice al superior general de los jesuitas por su hábito negro y porque su elección es ad vitam -de por vida-, como la del sucesor de Pedro.

El virtual "cónclave" jesuita comenzó el 2 de octubre pasado con una misa solemne en la Chiesa del Gesù, en el centro de esta capital, donde se encuentran los restos de San Ignacio de Loyola (1491-1556). Entonces se abrió la 36 Congregación General de la Compañía de Jesús, en la que 212 delegados de todo el mundo no sólo eligen a su nuevo líder, sino también discuten el rumbo que debe tomar la orden religiosa más intelectual y numerosa del mundo.

De 66 países, los delegados jesuitas deben elegir al sucesor del español Adolfo Nicolás. El padre Nicolás estuvo al frente de la orden desde 2008 y, como su antecesor, el holandés Peter-Hans Kolvenbach, presentó su renuncia a un cargo, en verdad vitalicio, al cumplir 80 años, en abril pasado. Después del caso de Pedro Arrupe (1907-1991), que renunció en 1981, tras un derrame cerebral que lo dejó incapacitado, es la tercera vez que un superior deja su puesto antes de la muerte.

Para elegir al sucesor de Nicolás, los 212 delgados llegados a Roma -entre ellos el argentino Luis Rafael Velasco-, no se encerraron cum clave ("bajo llave"), como sucede cuando los cardenales eligen a un pontífice, en la Capilla Sixtina.

Sin tanto secretismo, pero con mucha discreción, el 3 de octubre comenzaron a tener diversas reuniones en una gran sala de la curia general de la Compañía de Jesús, un edificio inmenso y austero, en el número 4 del Borgo Santo Spirito, a cien metros del Vaticano. En las reuniones, cada delegado tuvo entre sus manos una carpeta con el nombre y la biografía de los demás participantes.

El lunes pasado, los 212 electores comenzaron la denominada "murmuratio", una práctica antigua y una etapa clave del proceso de elección. "La «murmuratio» consiste en cuatro días de reflexión y recopilación de información, cara a cara, de dos en dos. A cada elector se le permite preguntar a cualquier otro información sobre otros miembros de la Compañía que podrían ser aptos para el rol de general", explicó el padre Patrick Mulemi, de Zambia, encargado de prensa de los jesuitas. "Este mecanismo elimina el peligro de crear lobby. Ningún jesuita puede presentar a alguien que le gustaría que fuera su líder, y menos que menos, a sí mismo", agregó.

La práctica de la "murmuratio" fue creada por San Ignacio, que junto a sus compañeros fundó la Compañía de Jesús en 1540. En la constitución de los jesuitas, San Ignacio le encargó a sus hombres el uso de un período de cuatro días para "buscar iluminación de parte de aquellos capaces de dar buena información" sobre "quien, en la Compañía, podría ser el más apto" para el cargo.

Los cuatro días de "murmuratio" culminarán el viernes con la elección del nuevo superior general, que será el número 31° de la Compañía en sus 476 años de historia. En una sesión formal, primero habrá una exhortación, luego una oración y después los delegados se levantarán uno por uno para jurar solemnemente con la Biblia y el crucifijo que elegirán al mejor.

Acto seguido, tras una votación electrónica según una lista de nombres con sus respectivos números, en la que deberá obtenerse el 50% más uno de los votos (107 votos), será elegido el nuevo "papa negro", que no podrá rechazar la designación. Además, ninguno de los delegados saldrá del aula hasta que el Papa haya sido informado.

Los entendidos creen que, como el primer papa jesuita de la historia, el nuevo líder de la compañía podría llegar del sur del mundo.

Elisabetta Piqué
La Nación

Tuesday, October 04, 2016

JESUITAS: GC36. Federico Lombardi: "No hay ninguna posibilidad de que sea el próximo General de los jesuitas"


El ex portavoz dice que "el Papa Francisco tiene el don de la comunicación"


"He intentado servir a los periodistas con todo mi corazón y me he sentido respetado"


(José Manuel Vidal).- Le llaman el hombre tranquilo, el que susurró a los oídos de dos Papas. El jesuita Federico Lombardi ha sido más que un portavoz al uso de la Santa Sede. Encarnó, durante años, la voz oficial de la Iglesia. Supo estar en la frontera del servicio a Benedicto y a Francisco, sin dejar de mimar y de querer a los periodistas, "instrumentos imprescindibles" para la comunicación de la Iglesia. Sigue tendiendo puentes, ahora como presidente de la Fundación Ratzinger, no se ve como General de la Compañía de Jesús y asegura que "Francisco tiene el don de la comunicación".
¿Qué balance hace de sus 10 años al frente de la oficina de prensa de la Santa Sede?
El balance tienen que hacerlo los periodistas y los católicos. Son ellos los que tienen que decir si he hecho un buen trabajo o no. Ha sido una experiencia muy importante y muy rica en mi vida, esta colaboración al servicio de dos Papas muy diferentes. Y ya antes trabajé en el Vaticano con Juan Pablo II. Tres papas en 25 años. Es una experiencia muy profunda. Como ejercicio profesional de comunicación y como experiencia espiritual de cercanía a los papas, que son personas maravillosas que han marcado la vida de la Iglesia en estas últimas décadas. Es un servicio con los periodistas y para los periodistas. Se trata de ayudarlos a entender bien e informar y comentar adecuadamente la vida de la Iglesia. En este sentido, para mí fue un servicio de diálogo y de puente entre la Iglesia institucional y el mundo de la comunicación. Fue también una buena experiencia de amistad y de encuentro personal con muchos periodistas del mundo. De diferentes naciones y de diferentes orientaciones.Y siempre con la idea de colaborar, para ofrecer un buen servicio a todas las personas que desean tener una información profunda sobre la Iglesia en el mundo de hoy.
¿Aprendió algo de los periodistas durante su tiempo como portavoz de la Santa Sede?
Tengo que decir que mi experiencia ha sido muy buena. He intentado servir a los periodistas con todo mi corazón. Dar el material y la información útil que necesitaban para que hicieran bien su trabajo. Y con una actitud positiva y de disponibilidad.
¿Los medios y sus profesionales son instrumentos imprescindibles para la Iglesia?
Naturalmente. Hay periodistas que tienen una orientación y una sintonía mayor con la Iglesia porque comparten sus ideales y sus intenciones. Hay otros que tienen una perspectiva diferente. Pueden interpretar los hechos sin entender bien cuáles son las intenciones profundas evangélicas del papa, porque no las comparten. En cualquier caso, todas son personas que hacen seriamente su trabajo y merecen que se las ayude a entender correctamente la realidad de la Iglesia. En este sentido ha habido un respeto mutuo.
Y como prueba de ese respeto mutuo, los periodistas le han hecho un homenaje en Roma hace poco tiempo...
Yo nunca me he sentido atacado. Siempre me he sentido respetado y apreciado por los periodistas.
¿Va a echar de menos no estar en el avión en el próximo viaje papal?
No, yo siempre he pensado que prestaba un servicio. Éste ha terminado y ahora hago otra cosa. No es una tragedia. Es muy normal tener diferentes destinos. Estoy muy contento de colaborar con los Papas. Pero era muy consciente de que este servicio no iba a ser eterno. Ahora tengo otra tarea.
¿Ha cambiado la comunicación en el Vaticano con el Papa Francisco?
El estilo de comunicación del Papa Francisco es muy distinto al de Benedicto. Con Benedicto había una comunicación muy rica en contenidos, muy profundos y teológicos. Francisco tiene un carisma muy especial de expresión concreta y directa, de cercanía con el mundo de hoy y con las personas. Es una comunicación más concreta y directa, y con sintonía profunda entre el pueblo y el Papa Francisco. Y naturalmente, el servicio de la comunicación por mi parte fue diferente, en el sentido de que con Benedicto era más un servicio de interpretación, de simplificación de sus mensajes, de divulgación. Con Francisco, los mensajes se entienden más directamente. Y el servicio consiste en ayudar a los diferentes medios, especialmente a los digitales, a recibir rápidamente el mensaje de Francisco, que es particularmente apto para la comunicación actual. Con frases breves, contundentes, con mensajes sencillos. La potencia comunicativa de Francisco tiene algo muy especial. El papa tiene el don de la comunicación.
¿Le molesta que los periodistas le sigamos etiquetando de ex portavoz o eso es un timbre de gloria?
No es un problema. Es una realidad.
Ya está metido de lleno en nuevas tareas
Ahora tengo nuevas cargas y voy a ver cuáles son y cómo interpretarlas. Es un periodo un poco de transición porque he empezado a ver qué es la Fundación Ratzinger y qué puedo hacer en ella. Además, está la Congregación General de los jesuitas, a la que voy a estar dedicado un mes y medio. Después, veré si tengo otra misión en la Compañía para compaginar con la de la Fundación.
Dicen que podría ser usted el nuevo General
No, no, no. Estoy muy tranquilo. Es absolutamente imposible.
Su nombre suena entre la rosa de los papables negros.
No hay ninguna posibilidad. No tiene ningún sentido. Aunque sólo sea por razón de la edad. Tengo 74 años. 
La edad justa para un mandado de 6 o 7 años...
No, no... No es lo que piden los jesuitas ahora.
¿Piden alguien más joven?
Y que pueda tener tiempo de gobierno.
¿Es posible hacer alguna quiniela sobre los eventuales sucesores de Adolfo Nicolás?
No, eso está totalmente excluido. Es ir contra la realidad, porque no hay ninguna candidatura. Lo que cuenta para eso es el proceso de discernimiento, que se hace en la Congregación General, en el que se habla de dos en dos.
Las murmuraciones
Eso es. Antes no, no hay ni candidaturas, ni grupos, ni listas de candidatos. Cada uno tiene su responsabilidad de discernimiento.
Pero los periodistas sí tendremos que hacer quinielas
No sería serio.
Sea el que sea el elegido, ¿el nuevo Prepósito General será franciscano, es decir, alguien en total sintonía con el papa Francisco?
Está claro que la Compañía de Jesús vive en un pontificado y, como siempre, tiene que servir a la Iglesia en la perspectiva que el vicario de Cristo nos indica. Naturalmente hay una sintonía entre la Compañía de Jesús y el Papa, que es jesuita. La Compañía desea servir a la Iglesia, ayudar al papa y estar, como siempre, a su servicio. La Compañía ayuda a todos los papas.
Sea quien sea
Es su misión.
¿Con una sintonía especial con el Papa Francisco?
Es evidente que está habiendo una sintonía importante con Francisco. Es bueno. Estamos en la Iglesia guiada por el papa Francisco y tenemos que seguirlo y adecuarnos a su espíritu. Eso es lo natural. Lógicamente, las orientaciones que tome la congregación tendrán en cuenta esta situación.
De portavoz de la Santa Sede a presidente de la Fundación Ratzinger. ¿En qué consiste su nuevo trabajo?
Ahora tengo una misión especial que consiste en continuar la herencia cultural y teológica de Joseph Ratzinger, Benedicto XVI. Por medio de algunos premios, algunas publicaciones y algunos congresos de teología. Es decir, continuar el espíritu de Joseph Ratzinger de ayudar al desarrollo a través de la contribución de la teología y de la cultura de la Iglesia. No sólo tenemos que reflexionar sobre lo que Ratzinger ha dicho, sino mantener su espíritu, favorecer el diálogo entre la Iglesia y la cultura actual. La fundación tiene esta misión. Para llevarla a cabo, mantenemos muchas colaboraciones con diversas instituciones, como universidades del mundo, congresos, publicaciones y diferentes iniciativas.
¿Cómo se fraguó su paso a la dirección de la Fundación Ratzinger?
Francisco me dijo: 'Vas a terminar en la Sala de Prensa y te vas a encargar de la Fundación Ratzinger'. Y pensé: 'No sé si eso es lo mío, organizar congresos y cosas así'. Pero luego entendí que haber trabajado con Benedicto XVI fue muy importante para mí, y poder seguir trabajando con él era una oportunidad, un don. Siento como un don el poder estar cerca del Papa emérito en este tiempo fundamental, el tiempo de su preparación al encuentro con Dios. Seguimos hablando y Francisco también me dijo que, con la Fundación, tenemos que dedicarnos a impulsar y a tomar parte activa en un trabajo de reflexión cultural con una perspectiva muy amplia de diálogo con la teología. Con una perspectiva que, siendo compatible con la fe, pueda realmente ayudar al mundo de hoy. Éste es el sentido en que yo interpreto el trabajo que me ha confiado Francisco. Un trabajo muy importante, porque él conoce muy bien y aprecia el enorme servicio que Benedicto ha hecho a la Iglesia. Hay una maravillosa relación de aprecio y de sintonía de Francisco con su predecesor. Me siento bien de pasar de un servicio al otro, porque plasma el espíritu de continuidad que hay entre los dos Papas y la profunda relación que hay entre las dos personas.
¿Cómo se encuentra Benedicto XVI?
Está en el tiempo de la preparación al encuentro de Dios. El libro de sus últimas conversaciones, que pienso que pronto se publicará en español, tiene un valor especial para mí, porque es su testimonio. Es su testimonio de cómo se prepara al encuentro final de la vida. Un testimonio de una gran profundidad y de una sinceridad maravillosa, que puede ayudarnos a todos nosotros en nuestra espiritualidad. Considero que es un privilegio estar en sintonía con este gran hombre. En un pequeño diálogo que mantuve con él unas semanas atrás, concretamente sobre la Fundación, sobre el sentido de mi tarea hoy, me dijo: 'Es muy importante que nos empeñemos en ayudar al desarrollo de una teología en la Iglesia que se inserte profundamente en ella, y que se haga desde el interior de la teología y no desde el exterior, con intervenciones disciplinales'. Esto, para mí, viniendo de un Papa emérito, que antes fue prefecto de Doctrina de la Fe, es muy interesante. Benedicto piensa que la búsqueda de la verdad y la búsqueda del diálogo teológico tienen que crecer hacia el interior, con un espíritu del aggiornamento positivo. Como el que muestra en su libro sobre Jesús.
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