Jesuitas de Valencia
Este es un espacio para alimentar y vitalizar la dimensión espiritual y humana de las personas comprometidas con la construcción de una sociedad más humana, justa y solidaria. Todos somos peregrinos. "sal de tu tierra, de tu casa y vete a la tierra que yo te mostraré; haré de tí una gran nación y te bendeciré." (Gén. 12, 1 ss)
Feria mayor se llama a este día en el ámbito de la clasificación litúrgica de los días. El pueblo lo considera un día especial. En concreto da relieve al gesto de la imposición de la ceniza. A él se acercan incluso fieles que no frecuentan la misa dominical. Cabe el peligro de que más que un símbolo de penitencia, de conversión, se le dé un carácter mágico, al olvidar su esencia de signo, y no ir a lo que significa el gesto.
Las dos primeras lecturas contienen el sentido del día: penitencia, perdón, conversión, gracia, salvación. El texto evangélico exige que las acciones penitenciales tengan sentido, sean sinceras.
En la primera lectura del profeta Joel encontramos el fin de la cuaresma: convertirse de corazón al Señor Dios. Es invitación que escucha el fiel cuando le imponen la ceniza, “conviértete y cree en el Evangelio”. El Evangelio señala el camino de conversión hacia Dios que pide Joel. No hay conversión sin perdón. Sin perdón sentido tras ver nuestro pecado. Y perdón esperado de un Dios dispuesto al perdón. Así lo expresa Joel.
La lectura segunda de Pablo, se centra en algo que no se puede olvidar: lo importante es estar reconciliados con Dios. Dios ha tomado la iniciativa al hacerse, atrevidamente dice Pablo, pecado. Por eso lo que mueve la actitud penitencial, de conversión es la gracia, la actitud de aproximación de un Dios, que ha tomado la iniciativa de acercarse. Es Dios quien mueve…al que de su parte no pone obstáculos. Así, el tiempo de cuaresma que se inicia, es tiempo de conversión, porque ante todo es tiempo de gracia, de don, de regalo de Dios. “Ahora es tiempo de gracia; ahora es tiempo de salvación”.
En el texto evangélico Jesús exige autenticidad, no manipular lo más sagrado de la religión judía, el ayuno, la limosna y la oración. Con el miércoles de ceniza se termina la fiesta civil del carnaval. Propio del carnaval es el disfraz. Con el disfraz se pretende disimular lo que se es, y simular lo que no se es. Es un engaño. Pues bien, lo que Jesús dice en este texto evangélico con el que empezamos la cuaresma, es que lo que somos, lo que hacemos, en concreto los actos más nobles, no sean un disfraz, que ocultan los motivos por los que se realizan, sino que respondan a lo que son: que sean fruto de la actitud interior que los define. Que la oración pretenda verse ante Dios escuchar su palabra; el ayuno, prescindir de algo, incorporar sobriedad en la vida, para centrarse en lo esencial; y la limosna que brote del amor hacia el menesteroso. Que no se utilicen para querer aparentar como moralmente superiores, y así ser reconocidos por los demás. No es admisible servirse de lo que es bueno para recibir el aplauso, para creerse superiores. Es grave manipulación, distorsión de lo que pide nuestra religión para fines espurios. Es un peligro que acecha a los actos religiosos.
Se habla de que vivimos un invierno de la fe. Y el mundo, hoy, vive otro frío, no hace falta explicar por qué: el del miedo, el de la nostalgia, el de la pérdida, el de la distancia, el de la duda, el de la injusticia y el de la adversidad… Quizás este año ya nos hayamos dado cuenta de que la vida tiene sentido desde la fe, la esperanza y el amor. La Cuaresma llega de nuevo llamando a acoger la Buena Noticia desde lo descubierto, desde dentro, desde la conversión. Las semillas en invierno, parecen muertas, pero no lo están. La fe, en este tiempo, tampoco: la cuaresma es un tiempo para confiar, pero sólo en lo esencial. Porque aunque «polvo eres y al polvo volverás», lo auténtico se descubre sirviendo y amando, como Aquel que es el camino, la vida y la verdad.
Sergio Gadea sj
pastoralsj
En latín cuaresma se dice “quadragesima”, o sea, los cuarenta días que preceden a la Pascua. Si fuera legítimo traducir “quadragesima” por cuarentena, bien podríamos decir que vamos a comenzar la fiesta de los cuarenta días, o la fiesta de la cuarentena.
El término cuarentena se ha hecho popular durante este tiempo de pandemia, para describir el aislamiento de las personas. En cuaresma no se trata de ningún aislamiento. Todo lo contrario, se trata de salir al encuentro del Señor glorioso, que resucita de entre los muertos. Por eso he calificado la cuaresma de fiesta de los cuarenta días. Esperar el acontecimiento decisivo de la salvación sólo puede hacerse en un clima de fiesta.
El miércoles de ceniza quiere llamar nuestra atención, despertarnos para que percibamos lo que, desgraciadamente, pasamos por alto con demasiada frecuencia, a saber, la presencia salvífica del Dios vivo en nuestras vivas. Abramos, pues, nuestros oídos y nuestro corazón, para que esa llamada de Dios llegue al centro de nuestro corazón y nos ayude a recorrer el camino que lleva a la Pascua.
El rito de la ceniza deberíamos interpretarlo en clave de vida. Cierto, una de las fórmulas de la imposición repite las palabras que, según el libro del Génesis, Dios dijo al ser humano después de pecar: “recuerda que eres polvo y al polvo volverás”. No hay que olvidar que este polvo se convirtió en ser humano cuando Dios insufló en sus narices (pues aquel polvo tenía una capacidad receptiva) el aliento de la vida y, al hacerlo, convirtió ese polvo en su propia imagen. Por tanto, el ser humano, más que del polvo procede de Dios, para volver a Dios y no al polvo. Es un polvo llamado a la eternidad, polvo lleno de espíritu y amado. Y cuando Dios ama, ama para siempre.
El polvo recuerda la condición frágil del ser humano. Pero esta fragilidad encuentra en Dios su fuerza. La cuaresma nos recuerda donde está nuestra fuerza. Si nos encerramos en nosotros mismos no somos nada. Si nos abrimos al Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos (Rm 8,11), y es capaz de entrar en lo más profundo de nuestra vida, lo somos todo. Y si nos abrimos a ese Espíritu, necesariamente nos abrimos a los hermanos. Ese es el sentido positivo del ayuno cuaresmal: ayuno solidario con aquellos que no tienen para comer. El ayuno que comparte comida con el necesitado es el único agradable a Dios.
Martín Gelabert Ballester OP
Dominicos
17 de febrero
Miércoles de ceniza
Cor 5, 20-6,2 Os pedimos que os reconcilies con Dios
Pues ahora nos regalas un tiempo de gracia y de reconciliación. Que no lo desaproveche, que me ponga a tiro de tu infinita misericordia, que me convierta, de verdad de la buena, y crea en el evangelio.
Luis Fernando Crespo SM
Dime una Palabra
¡Ya estamos en Cuaresma! Al iniciarse la Cuaresma del año pasado empezaban a sentirse los terribles efectos del coronavirus en el mundo. Un año después, seguimos en plena crisis sanitaria. El tiempo de Cuaresma, invitación a retirarse al desierto para orar, es una oportunidad para madurar nuestra vida espiritual. Por eso, siguiendo la orientación ignaciana, que nos invita a encontrar a Dios en todas las cosas, debemos, en primer lugar, mirar la realidad tal cual es y, sobre todo, vernos a nosotros mismos tal como somos.
El covid-19 pone de relieve, más claramente que nunca, la fragilidad del ser humano. Abre nuestros ojos y nos obliga a reconocer con humildad nuestra condición. Es la llamada anual del Miércoles de Ceniza, que este año se deja oír con más intensidad.
Aunque la liturgia nos ofrece, con razón, la opción de utilizar la frase “Conviértete y cree en el Evangelio” cuando se nos impone la ceniza sobre la frente, la fórmula tradicional es probablemente más adecuada al comienzo de esta Cuaresma de 2021: “Recuerda que polvo eres y que al polvo volverás” (sirviendo de eco al texto de Génesis 3,19). Una llamada a la humildad que se percibe mejor en tiempos de pandemia.
Sin embargo, no es momento para lamentarse ni para caer en el desánimo. La llamada cuaresmal a la conversión es también -y quizás más en tiempos de pandemia- una llamada a la responsabilidad que todos y todas tenemos de garantizar la calidad del mundo en que vivimos. La fragilidad nos anima a la solidaridad, al apoyo mutuo e incluso a la entrega a los demás, como atestiguan tantos trabajadores sanitarios en todo el mundo.
A lo largo de la Cuaresma de 2021, nos proponemos publicar un boletín todos los miércoles. Se abrirá con una breve reflexión sobre el tema “En la hora de la fragilidad...” y una cita de la encíclica del Papa Francisco Fratelli Tutti. También nos acompañarán algunos mosaicos del artista jesuita Marco Rupnik. Una buena Cuaresma a todos. ¡Que nuestra fragilidad nos impulse a encontrar nuestra fuerza y nuestra valentía en Dios!
Jesuitas
Nos pasamos la vida consumiendo momentos, lugares, atardeceres...muchos de ellos se quedan plasmados en un story o publicación para Instagram. Los consumimos buscando estímulos sin que los lleguemos a saborear o vivir con detenimiento.
Hemos perdido el gusto por encontrar el detalle de como la luna cambia de color o el cielo “se tiñe de tonos pastel”. Son los detalles los que nos hacen únicos, pequeños gestos que nos servirán para recordar el valor de un paseo o una conversación en una noche de agobio.
Que saboreemos cada momento de nuestra vida, los gustemos y dejen de ser algo fugaz. Incluso para conseguir vivirlos con más intensidad tendremos que cerrar los ojos para "verlo” mejor...como cuando “besamos, lloramos y soñamos”.
Y... si te diesen a elegir la única cosa que pudieses seguir viendo el resto de tu vida... ¿cuál elegirías?
Rayden, (Sinónimo)
Quiero que veas el atardecer cuando el sol empieza a caer
Y tras él las farolas se encienden, el cielo se prende y se tiñe de tonos pastel
Que tengas el mundo a tus pies y también de montera
Que sepas seguir las pisadas, sabiendo el peaje que tiende a querer dejar huella
Que nada te ciegue, a menos que sea otra mirada
Que llegues, cierres los ojos, los abras y veas la luz de una vela apagada
Que me pongas cara, me digas si esta voz me pega
Que quieras pescar en el agua el reflejo de la luna llena
Que cuentes todos los segundos, que tarda en vaciarse un reloj de arena
Que gires la bola del mundo y elijas destino al azar con las yemas
Que veas Madrid, Paris, Berlín, Pekín y también Las Vegas
Que puedas contemplar todo hasta donde tu vista llega
Que te hipnotice una llama de una hoguera en mitad de la playa
Y se mueva como las mareas mueven olas contra el Atalaya
Que se giren hacia mí tus ojos, tus ojos lentos
En ese punto entre el alma y el cuerpo cerrándolos conmigo dentro
Quiero que nos volvamos a ver
Déjame ver cómo me ven tus ojos, ven
Quiero decirte que si hablamos de mirar
Los ojos son de quien te los hace brillar
Quiero que nos volvamos a ver
Déjame ver cómo me ven tus ojos, ven
Quiero decirte que si hablamos de mirar
Los ojos son de quien te los hace brillar
Quiero que nos volvamos a ver
Quiero que vayas a un cine y te sientes ver, en cada escena, cómo te sorprenden
Efectos especiales y que dudes si son reales
Que te tumbes mirando hacia el cielo buscando en las nubes formas de animales
Cometas y estrellas fugaces, fuegos artificiales
Que si nubla y diluvia de nuevo, que soples pestañas del dedo
Con los dedos cuenten los segundos y cuánto separan el rayo del trueno
Que cuentes todas las estrellas y pongas tu firma por el firmamento
A fin de ponerle tu nombre a este mundo, pues es del color con el que quieras verlo
Que sepas que toda luz lleva sujeta una silueta
Que leas lo más bonito del mundo aunque se escriba con mala letra
Que no son los ojos, es la mirada, que no es la mirada, es cómo me miras
Que no es como miras, es cómo te callas y dices aunque no lo digas
Que veas todas las cosas sobre todo las más importantes
Pero la cosa es que paradójicamente no se dejan ver las más grandes
O se ven con los ojos cerrados, por eso será que los cerramos cuando besamos,
Lloramos y soñamos
Quiero que nos volvamos a ver
Déjame ver cómo me ven tus ojos, ven
Quiero decirte que si hablamos de mirar
Los ojos son de quien te los hace brillar
Quiero que nos volvamos a ver
Déjame ver cómo me ven tus ojos, ven
Quiero decirte que si hablamos de mirar
Los ojos son de quien te los hace brillar
Quiero que nos volvamos a ver
Oh-oh, oh-oh
Oh-oh, oh-oh
Oh-oh, oh-oh
Diego Torrecilla
pastoralsj
La casa de retiros “Gries Haus”, fundada por Jalics, informó en un comunicado que el jesuita murió de una enfermedad coronaria cuando regresaba desde un hospital a un hogar de ancianos en Budapest, Hungría, donde vivía desde 2017.
“Pedimos su oración por Franz. Habíamos hablado con él por teléfono en diciembre en su onomástico 03.12.2020. Estaba despierto en esa conversación. Nos damos cuenta de que fue nuestra despedida de Franz con la canción que siempre cantamos junto a él al final de las conversaciones telefónicas: 'Mi esperanza y mi alegría, mi fortaleza, mi luz; Cristo mi confianza, en ti confío y no temo'”, expresaron desde la casa de retiros.
Jalics nació en Budapest, Hungría en 1927 y ya a sus 17 años tuvo que sufrir los bombardeos de la ciudad alemana de Nuremberg durante la Segunda Guerra Mundial.
En 1947, ya finalizada la guerra, decidió volver a Hungría para ingresar en el noviciado de la Compañía de Jesús para estudiar teología, aunque luego completó su carrera en Pullach y Lovaina, Bélgica.
A finales de 1950, comenzó a dar clases en Chile y Argentina sobre teología dogmática. En 1974, se mudó a un barrio humilde de Buenos Aires y dos años después fue secuestrado junto a Yorio, miembro de su congregación, por la última dictadura cívico militar. Ambos fueron liberados tras 5 meses de tortura y encierro.
Al momento del secuestro de Jalics y Yorio, Jorge Bergoglio era el superior provincial de los jesuitas en la Argentina y los curas secuestrados pertenecían a su orden.
En relación a la responsabilidad de Bergoglio, surgieron distintas versiones. Algunas indicaron que había entregado a los jesuitas, mientras que otras señalan que buscó protegerlos mediante una red clandestina construida por él con el objetivo de resguardar a los perseguidos por la dictadura y favorecer su huida.
En 2013, Jalics contó: “Antes me inclinaba por la idea de que habíamos sido víctimas de una denuncia. Pero a fines de los 90, después de numerosas conversaciones, me quedó claro que esa suposición era infundada”.
A su vez, aseguró que Yorio y él fueron secuestrados por su conexión con una catequista que primero trabajó junto a ellos y “luego ingresó en la guerrilla”.
“Durante nueve meses no la vimos más, pero dos o tres días después de su detención también fuimos detenidos. El oficial que me interrogó me pidió los documentos. Cuando vio que había nacido en Budapest creyó que era un espía ruso”, detalló.
Luego, agregó: “En la congregación jesuita argentina y en círculos católicos se extendieron en los años previos informaciones falsas que indicaban que nos habíamos mudado a los barrios carenciados porque pertenecíamos a la guerrilla. Pero ese no era el caso. Supongo que estos rumores fueron motivados por el hecho de que no fuimos liberados inmediatamente”.
Tras el cónclave en el que Bergoglio resultó electo Papa, Jalics publicó un comunicado donde señaló: “No puedo juzgar el papel de Bergoglio en estos sucesos”. “Celebramos juntos una misa y nos abrazamos solemnemente. Yo me he reconciliado con lo sucedido y considero, por lo menos por mi parte, el asunto cerrado”, concluyó.
El 8 de noviembre de 2010, el entonces arzobispo de Buenos Aires declaró durante casi cuatro horas como testigo en el juicio oral y público por los crímenes de lesa humanidad cometidos en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA).
En aquella ocasión Bergoglio fue interrogado sobre el secuestro de Yorio y Jalics. En su testimonio, aseguró que se reunió por separado en dos oportunidades con el dictador Jorge Videla y con Emilio Massera -Jefe de la marina- para interceder por los dos sacerdotes jesuitas que estaban detenidos.
Bergoglio contó que tuvo dos reuniones con los represores y una fue "muy fea" y no llegó a los 10 minutos. La primera, según aseguró, fue más amena, pero la segunda no. Fue allí cuando le dijo la frase: “Mire Massera, yo quiero que aparezcan”.
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Aunque el Padre Hurtado, fundador de la conocida obra Hogar de Cristo, murió el 18 de agosto de 1952, su santuario fue inaugurado el 19 de noviembre de 1995, un año después de su beatificación (16 de octubre de 1994). En este santuario que lleva su nombre, ubicado en la ciudad de Santiago, se puede visitar la tumba de este apóstol de Jesucristo. Alberto Hurtado se entregó por completo al apostolado social. Estaba cerca de los pobres y especialmente de los sin techo, pero su acción también remeció a toda la sociedad chilena. Su mensaje llamaba la atención sobre las carencias y problemas de los que eran abandonados a su suerte en los márgenes de la ciudad.
Con motivo del 25 aniversario de la apertura del santuario, el Padre Arturo Sosa, Superior General, envió un mensaje en vídeo que destaca el valor del testimonio del jesuita Alberto Hurtado. Aquí está lo esencial de su texto.
Han pasado veinticinco años desde que se abrieron las puertas de ese bello lugar, anclado en la sencilla comuna del Gran Santiago en la que el Padre Hurtado desarrolló gran parte de su labor social y tiene para nosotros un enorme significado.
Alberto Hurtado se desvivió por mostrarle a sus contemporáneos una realidad que no muchos veían y conocían. Desde hace veinticinco años el Santuario sigue siendo testimonio de esa manera de abrir los ojos a la realidad de los excluidos. Quien quiera encontrarse de manera profunda con el Padre Hurtado, tiene que hacerlo ahí, donde siguen abundando lacerantes situaciones de pobreza y marginación, a las que se añade, hoy día, el desafiante fenómeno de la migración.
Es hermoso conocer las historias de tantos y tantas que siguen acudiendo al Santuario en busca de la gracia que llene su vida de futuro y esperanza. Es hermoso tomar conciencia de cómo el Padre Hurtado sigue actuando en medio de su pueblo. Sigue siendo mensajero de consuelo y esperanza, eficiente intercesor de los dones que el buen Dios quiere dar a todos y todas en abundancia.
En las actuales circunstancias mundiales de crisis social, económica y política, siento que San Alberto Hurtado tiene un significativo papel que jugar para que nuestra mirada no se desvíe ni se distraiga, sino que, como él, la dirijamos al Señor crucificado y desde allí a los crucificados del mundo, a toda persona necesitada. Pedimos, a través de Alberto Hurtado, encontrar la energía necesaria para dar una mano efectiva a quien lo necesite y la creatividad para multiplicar los medios que nos permitan hacer más y mejor.
Debido a las restricciones sanitarias en Chile, como en muchos otros países, las celebraciones del 25º aniversario del santuario, el 19 de noviembre, estuvieron marcadas por la sobriedad. Esto es lo que informa el director del santuario, el P. Jorge Muñoz Arévalo, SJ.
El jueves 19 de noviembre, un grupo de 50 personas, entre funcionarios, voluntarios e invitados especiales, dimos gracias a Dios por este bello espacio de encuentro con Jesús, a través de la persona del Padre Hurtado. La eucaristía, presidida por el Provincial Gabriel Roblerom, fue un momento de mucho consuelo y alegría, pues todos los congregados, estamos convencidos del enorme bien que el Santuario hace a tantos peregrinos, así como a nosotros mismos. Han sido 25 años desde el momento en que se trasladaron los restos del Padre Hurtado desde su antigua cripta hasta la actual. La Capilla acoge a los fieles que llegan para pedir favores relativos a la salud, a la necesidad de trabajo, para buscar un momento de paz o para agradecer las gracias que sienten se les ha concedido por intercesión de este querido santo jesuita. Sin duda en este tiempo de pandemia y de exigencias de mayor justicia en el país, el Padre Hurtado sigue velando por su pueblo, por su gente, especialmente por quienes no tienen hogar, por los olvidados y más postergados; nos sigue recordando que “la caridad comienza donde termina la justicia”.
Durante la Misa de la solemnidad de Cristo Rey, en la Basílica de San Pedro, los jóvenes panameños entregaron la Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud a los jóvenes portugueses.
En la ceremonia también se conoció que el Papa Francisco trasladó la celebración de las jornadas diocesanas de la juventud del Domingo de Ramos a la Solemnidad de Cristo Rey.
Desde que Juan Pablo II, convocó a los jóvenes a estos encuentros, hace 36 años, esta Cruz de madera ha acompañado los preparativos de las ediciones, viajando por todos los continentes. En 2003 se sumó el icono de la Salus Populi Romani, la patrona de Roma.
El Papa se ha reunido con representantes de Fairtrade.
Le llevaron como regalo productos que ellos se encargan de certificar con el sello de “Comercio Justo”.
Desde telas, hasta una camisa o también, café.
Kenya coffee? Yes, Kenia coffee!
Al Papa se le veía feliz por este trabajo.
Como explica Fairtrade, trabajan para garantizar productos que aseguren mejores condiciones a agricultores o a pequeños empresarios del Sur del mundo.
Generalmente trabajan en cooperativas.
Además de asegurar un mínimo beneficio a los productores, certifica que parte de las ganancias se invierte en beneficio de la sociedad con hospitales, escuelas o carreteras.
Y hoy pudieron explicar al Papa que con este sistema venden también chocolate, vino o incluso balones de fútbol.
Javier Martínez-Brocal
Rome Reports
“En muchos, muchos sentidos, el Papa Juan Pablo II fue un hombre admirable”. Con estas palabras comienza su último editorial el portal de noticias católico estadounidense National Catholic Reporter (NCR). Sin embargo, ni la capacidad del Pontífice de “alzar las voces de los pueblos oprimidos en toda Europa del Este”, ni sus “esfuerzos en favor del diálogo interreligioso” han sido capaces, para la redacción del NCR, de evitar quedar empañados por el informe del Vaticano sobre los abusos del ex cardenal Theodore McCarrick, por lo que pide de forma directa a la Conferencia Episcopal de Estados Unidos que “suspenda el culto a Juan Pablo II”.
“La primera década del siglo XXI siempre se verá empañada por la calamitosa e insensible toma de decisiones de Juan Pablo II”, afirma el NCR, señalando que “es el momento de un difícil ajuste de cuentas”. “Este hombre, proclamado santo católico por el papa Francisco en 2014 , puso deliberadamente en riesgo a niños y adultos jóvenes en la Arquidiócesis de Washington DC y en todo el mundo”, subraya. Con ello, el entonces Papa “socavó el testimonio de la iglesia mundial, rompió su credibilidad como institución y dio un ejemplo deplorable a los obispos al ignorar los relatos de las víctimas de abuso”.
El editorial reconoce que Juan Pablo II, al ser santo, “tiene un culto vibrante”, por el cual “personas de todo el mundo celebran su memoria, alentando la devoción hacia él, colocando su nombre en iglesias y escuelas, y organizando procesiones y desfiles en su fiesta litúrgica”. Ante esta realidad, el NCR anima al episcopado de Estados Unidos a debatir en su próxima conferencia anual –que tendrá lugar la próxima semana– “si los católicos estadounidenses pueden continuar con tales prácticas”. Asimismo, se hace un llamamiento a que los obispos promuevan una solicitud, dirigida al Vaticano, para que “suprima formalmente el culto a Juan Pablo II”. “Las víctimas de abuso no merecen menos”, sentencia el editorial.
Estas peticiones se basan en que el informe del Vaticano “muestra claramente” que “la decisión del difunto Papa de nombrar a McCarrick como arzobispo de Washington en 2000 se produjo a pesar de las severas advertencias de sus asesores de más alto nivel en ambos lados del Atlántico”. “La carta del 28 de octubre de 1999 del cardenal John O’Connor de Nueva York, que ha sido revelada por primera vez, difícilmente podría haber sido más siniestra”, afirma NCR. En ella, el purpurado advertía que McCarrick “había sido objeto de acusaciones anónimas y se sabía que invitaba a los seminaristas a dormir en la misma cama que él”.
“O’Connor, quien envió la carta el 28 de octubre de 1999, padecía un cáncer cerebral que lo llevaría a la muerte solo siete meses después”, relata el editorial, subrayando que el cardenal “también dijo que tenía ‘serios temores’ sobre la posibilidad del ‘grave escándalo’ que podría causar a la iglesia” que Juan Pablo II promocionase a McCarrick desde su posición como arzobispo de Newark.
Sin embargo, y a pesar de que O’Connor no fue el único en advertir a Juan Pablo II –también lo hizo el entonces embajador del Vaticano en los Estados Unidos y prefecto de la Congregación de Obispos del Vaticano–, el Papa “confiaría en las negativas de McCarrick sobre su comportamiento” y continuaría con su nombramiento. “Es más, para hacerlo, tuvo que tomarlo personalmente bajo su protección”, recalca el texto.
Sin embargo, el argumentario del NCR no se basa únicamente en el caso McCarrick. “Esto es aún más devastador si considera que la decisión se tomó durante el mismo período en que el Vaticano fue informado de las acusaciones de abuso por parte del padre Marcial Maciel”, apunta, haciendo referencia al fundador de los Legionarios de Cristo. A pesar de esto, Juan Pablo “continuaría alabando al hombre públicamente durante el resto de su papado” y, tal como recuerda el editorial, “Maciel no fue castigado públicamente hasta 2006, después de la muerte de Juan Pablo, cuando el Papa Benedicto XVI ordenó al sacerdote una vida de penitencia”.
“Ya no hay forma de escapar de la verdad”, concluye el texto. “Juan Pablo II, en muchos sentidos un hombre admirable, fue deliberadamente ciego al abuso de niños y jóvenes”, afirma. Y matiza que “reprimir el culto del difunto pontífice no significaría decirle a la gente que necesita tirar sus reliquias o medallas; la gente aún podría practicar la devoción privada por él”, pero sí reconocer que “para las víctimas de abuso, sus defensores y muchos otros, la memoria de Juan Pablo II ya no es una bendición. No debe celebrarse en público”.
Elena Magariños
Vida Nueva
Estas creativas y coloridas ilustraciones sobre la historia de la Creación fueron hechas por Jacob Popcak. No es un diseñador gráfico cualquiera.
Ha hecho dibujos de novelas y libros para niños; ha diseñado logotipos y planificado el estilo de parques temáticos. Pero Jacob no se limita a la estética: quiere que sus ilustraciones transmitan esperanza y creatividad.
Jacob es psicoterapeuta y experto en comunicación católica. Une estos dos talentos para ayudar a encontrar la belleza en la propia vida.
En su última ilustración, “Dios Padre y el mejor día que haya existido”, dibuja a Dios como un artista que se apasiona al realizar su obra: la Creación. Dice que este ha sido el trabajo que más ha gustado a los niños.
Su trabajo ha sido reconocido incluso por la Disney. Ahora Jacob espera poder continuar su misión de hacer un arte que ayude a mejorar a las personas.
CT
Traducción: Javier Romero
Rome Reports