Este es un espacio para alimentar y vitalizar la dimensión espiritual y humana de las personas comprometidas con la construcción de una sociedad más humana, justa y solidaria. Todos somos peregrinos. "sal de tu tierra, de tu casa y vete a la tierra que yo te mostraré; haré de tí una gran nación y te bendeciré." (Gén. 12, 1 ss)
Saturday, December 06, 2008
Friday, December 05, 2008
Alegría del oprimido
…los pobres gozarán con el santo, porque se acabó el opresor. Escucho tu palabra, Señor, y me pregunto cómo puedo ser instrumento tuyo para que se cumpla lo que tu palabra anuncia y promete. Acabar con el opresor, aniquilar para a los despiertos para el mal…¿empiezo por mí mismo, desterrando con tu ayuda, el mal de mi vida. ¿Proclamo tu misericordia y la actúo en mi vida? ¿Devuelvo a los demás lo suyo para que recobren la alegría de tu salvación?
De las espadas forjarán arados
En las lecturas de la misa vamos leyendo textos de los profetas, especialmente del profeta Isaías, y llevo unos días dando vueltas a unas palabras suyas que hallamos en el capítulo 2 y que ahora me han llamado especialmente la atención:
“…Con sus espadas forjarán arados
Es una invitación muy clara para que convirtamos las armas causantes de la muerte en medios de vida, generadores de paz. De las espadas si dejan de ser armas de guerra, se pueden forjar varios utensilios, pero los arados harán posible trabajar la tierra, luchar contra el hambre, crear la paz. Si de las lanzas podemos hacer podaderas eso permitirá eliminar cuanto no produce el fruto deseado, para lograr resultados mejores.
Pero modificar la finalidad de las espadas y las lanzas, no se hace en un momento. Nada es fácil y llevar adelante estos cambios requiere tener la seguridad de que la fuerza no tiene su origen en las armas, lanzas y espadas, sino que la fuerza nos llegará por obra del Salvador que viene. Con la confianza puesta en el Niño que nacerá en Belén, nuestras espadas y lanzas, nuestro egoísmo y nuestro orgullo en obras de santidad, portadoras de alegría y de paz.
“Una sociedad ha sido herida en su esperanza”, dice el obispo de San Sebastián
Al concluir dice algo importante:
“Dos sentimientos me embargan al terminar esta homilía: ¿vale para algo la palabra en estos momentos? ¿qué puedo hacer yo, qué desea Jesús de mí, en la actual situación? Vale la palabra. Es necesaria la palabra. El ser humano ha ido pasando a lo largo de su trayectoria de la violencia al grito y del grito a la palabra. Vale especialmente la Palabra que hace lo que dice: la Palabra de Dios. No me cansaré de repetirla y de esperar en silencio orante la acción de Dios, encarnada en iniciativas y acciones humanas”.
Encuentro de mujeres creadoras en Casa África
Mujeres africanas venidas de todo el continente vecino se darán cita entre el 10 y el 14 de diciembre en la sede de Casa África en el “Encuentro internacional de Mujeres Creadoras”. Con esta iniciativa, Casa África invita a la reflexión y al debate sobre el papel de las artistas en el desarrollo de África, que reivindican el derecho de la mujer africana a conquistar su propia identidad y denuncian realidades como la opresión y mutilación de la mujer, las dictaduras crueles o las guerras.
El pistoletazo de salida de este encuentro será el miércoles 10 de diciembre a las 20:30 horas con la inauguración de exposición “Re/presentaciones: Ellas”, que recoge la obra de cuatro artistas plásticas, Aïcha Aïdaira de Senegal, Bill Kouélany de la República de Congo, Otobong NKanga de Nigeria y Billie Zangewa de Malaui, y se exhibirá en la sede de Casa África hasta el 27 de febrero.
A esta inauguración le seguirán el día 11 el concierto de la cantante de Guinea Ecuatorial Mefe, el día 12 la mesa redonda “Las negras tienen la palabra”, con escritoras africanas de primera línea como la costamarfileña Tanella Boni, Premio Ahmadou Kourouma en 2005 por su novela Matins de couvre-feu, y la camerunesa Kidy Bebey, hija del escritor y musicólogo Francis Bebey, periodista en Radio France Internationale, donde presenta un programa sobre las Mujeres de África.
El 13 y 14, en la Casa de Colón, el ciclo de cine En femenino: “En attendant Les Hommes” de la senegalesa Katy Léna Ndiaye, “Dunia, Kiss Me Not on the Eyes” de la libanesa Jocelyne Saab, “Tapologo”, de los hermanos españoles Gabriela y Sally Gutiérrez Dejar, “A Costa dos Murmúrios” de la portuguesa Margarida Cardoso.
Casa África organiza este encuentro en el marco del Programa de Equidad de Género del Área de Programas Culturales de esta institución. La exposición y las actividades paralelas que genera se enmarcan en de las líneas estratégicas marcadas por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, concretamente en su Estrategia de Cultura y Desarrollo: dimensión económica de la cultura en su contribución al desarrollo, dimensión política de la cultura en su contribución al desarrollo e impulso a los procesos de reconocimiento de los derechos culturales.
De igual forma, este encuentro responde a los compromisos adquiridos por parte de Casa África en la Declaración de Niamey con motivo del III Encuentro de la Red de Mujeres Africanas y Españolas por un Mundo Mejor, con la firme intención de fomentar la industria cultural africana. En este sentido, uno de los objetivos principales es contribuir a la difusión y puesta en valor de la creatividad africana con la temática de género como eje vertebral.
Mundo Negro
Adviento: El deseo de contemplar a Dios.
Dedícate algún rato a Dios y desansa siquiera un momento en su presencia. Entra en el aposento de tu alma; exluye todo, excepto Dios y lo que pueda ayudarte para buscarle; y así, cerradas todas las puertas, ve en pos de él. Dí, pues, alma mía, dí a Dios: "Busco tu rostro, Señor anhelo ver tu rostro.""
San Anselmo, obispo. Del libro: "Proslógion".
Del blog de Virtudes Parra, Carmelita Descalza
"Aquesta Eterna Fonte"
Sexagenario
Las últimas estimaciones dicen que en Europa, a comienzos del s. XXI vivía aproximadamente un 25% de personas mayores de 60 años y que para el 2010 más de un tercio de la población tendrá esa edad. Hemos ido ganando en esperanza (y calidad) de vida y ahora es normal vivir casi una tercera parte de la vida una vez alcanzada la edad de jubilación. Las personas de la llamada tercera edad (ahora también se ha inventado el término cuarta edad) también llamados por sociólogos e institutos de investigación de mercados “el segmento de los seniors” se han convertido, según dicen, en un atractivo mercado para muchas empresas y sectores: tienen aceptable nivel adquisitivo, vivienda en propiedad sin cargas hipotecarias, no tienen hijos viviendo en casa que haya que mantener; tienen tiempo y dinero para cuidarse (turismo, ocio, deporte adaptado a su edad, formación –Las Universidades de Mayores han supuesto un gran apoyo, al menos financiero, para muchas instituciones educativas). En definitiva están viviendo una edad dorada.
Os estaréis preguntando a que viene todo este rollo marketiniano en una columna sobre movimientos sociales en un periódico como alandar. Pues bien, porque el 10 de diciembre la Declaración Universal de los Derechos Humanos cumple 60 años desde su firma por 58 países en París y es hora de reflexionar, al menos unas pinceladas, sobre si merece la pena jubilarlos, dejarles descansar y que pasen a esa edad dorada de viajes y disfrute (de júbilo) una vez que han cumplido con su vida activa o por el contrario si debemos pedirles que hagan un esfuerzo aún mayor y permanezcan en activo una temporada más.
Recomiendo, a modo de homenaje, que todos los lectores de alandar, el día 10 de diciembre, a las 12 de la mañana leamos en voz alta desde donde nos encontremos, los 29 Derechos de la Humanidad, con los ojos puestos en Africa, en Latinoamérica, en Asia, en tu vecina maltratada, en las pateras, en el hambre, en los talleres de zapatos de lujo en Bangladesh, en los suburbios de Nairobi, en Guantánamo…
Lo siento, pero una vez hecho esto, la conclusión automática es que tendrán que seguir aún en activo muchos años. No han acabado su trabajo. Ni siquiera se han recorrido los primeros pasos del camino. No podemos permitir que se jubilen (y mucho menos que nos los prejubilen forzosamente) y dejen así de trabajar por la dignidad y la justicia. Hace 60 años nacieron en un contexto de posguerra mundial (bueno, del mundial que contaba, Europa EE.UU. y poco más, como ahora) y trataban de empezar a construir un mundo mas agradable para sus habitantes. Hoy el mundo los necesita mucho más que entonces. Europa y EE.UU. quizá hayan conseguido algunos logros en ese bienestar (mucho habría que discutir esto, pero bueno). Sin embargo no es un logro universal. Hay que seguir dando el callo en el tajo, que los obreros son pocos y la mies es mucha, que dijo Aquel.
Termino. La Asamblea General proclama la presente Declaración Universal de Derechos Humanos como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción.
¿Interesante y utópico? ¿Merece la pena seguir apostando por ellos? Creo que, obviamente sí y desde aquí públicamente quiero declarar mi firme compromiso por trabajar junto a ellos, con ellos, por ellos y para ellos. Sin las personas a quien dicen defender no son nada, pero sin personas que los lleven a la práctica sólo son papel y tinta. 60 años, sexagenarios, celebramos su cumpleaños con actos y bengala…¡Ojala el 70 aniversario pueda ser celebrado junto a su jubilación por haber alcanzado sus objetivos!
alandar
Apareció periódico Encuentro: Guía para una auténtica Navidad
Cardenal Caro, un hombre de Dios
Con una misa en la Catedral Metropolitana, en la tarde del jueves 4 de diciembre, la Iglesia de Santiago recordó al Cardenal José María Caro Rodríguez al cumplirse 50 años de su fallecimiento. La eucaristía fue presidida por el Cardenal Jorge Medina, en ausencia del Cardenal Francisco Javier Errázuriz, quien por estos días se encuentra en Roma en visita ad limina. El oficio religioso fue concelebrado por Monseñor Antonio Moreno, Arzobispo emérito de Concepción; Monseñor Rafael Hernández, Vicario General de Pastoral de Santiago; Monseñor Juan Suárez, Deán de la Catedral; y los presbíteros Hans Kast, Bernardo Herrera y Pedro Narbona.
Entre los asistentes destacó un numeroso grupo de familiares de quien fuera el primer cardenal chileno. La Santa Misa fue ofrecida por Monseñor Juan Suárez, quien recordó al Cardenal Caro como un pastor cercano y bondadoso. Dijo que en su calidad de Arzobispo de Santiago había fundado 70 parroquias en la arquidiócesis.
Un verdadero pastor
“Los que tuvimos el privilegio de conocerlo y tratarlo de cerca pudimos percibir en él un acervo de cualidades humanas y de virtudes cristianas y sacerdotales, que imponía un profundo respeto y admiración”, señaló el Cardenal Jorge Medina en su homilía. “Era un hombre recio, perseverante, sufrido, sacrificado, modesto, ajeno a cualquier tipo de vanagloria, dotado de un altísimo sentido de la responsabilidad, capaz de discernir en situaciones difíciles y de tomar decisiones aunque ellas fueran ingratas y dolorosos. Jamás influyeron en él ni la búsqueda de ventajas personales ni la acepción de alguien que por motivos que no fueran sus cualidades o sus méritos. Era un hombre justo y si hacía en alguna oportunidad un juicio menos favorable, jamás lo exteriorizaba a no ser por razones del todo objetivas. Nunca se dejó llevar por preferencias políticas ni fue débil ante las autoridades: las trató con el respeto debido al cargo que desempeñaban, pero conservando él mismo una independencia y autonomía que nada tenían de prepotencia o de búsqueda de poder. Fue un varón leal y sincero, un hombre sin doblez, una persona coherente”.
“Pero la personalidad del Cardenal Caro –agregó Monseñor Medina, en su homilía- no solo fue admirable por su contextura humana, rica como un roble, recia y sufrida como un espino de la costa, el Cardenal Caro fue un verdadero pastor. Asumió todas las responsabilidades apostólicas que sus superiores y el Santo Padre le encomendaron y las ejerció con ardiente celo, con abnegación, amorosamente, sin quejarse nunca y aprovechando cualquier ocasión que se le ofreciera para sembrar la Palabra de Dios y para evangelizar a quienes estaban confiados a su responsabilidad de pastor.
Fue un apóstol de la palabra escrita y fueron muchos los escritos que salieron de su pluma, todos inspirados en su ardiente celo de que el Señor Jesús fuera conocido y amado. Fue un catequista dotado de gran sentido pedagógico, predicó con vigor e incluso no rehuyó algún tema polémico, no por el placer de la lucha, sino por su acendrado amor a la verdad. Cuando debió decir las cosas poco gratas a su interlocutor, lo hizo con firmeza y, a la vez, con discreción. Para él el éxito no consistía en vencer, sino en convencer”.“José María Caro Rodríguez era un hombre de Dios. Vivía penetrado de la presencia de Dios. El Evangelio era para él el definitivo punto de referencia de su existencia”, señaló el Cardenal Medina en su homilía y terminó manifestando:”Elevemos a Dios nuestro corazón agradecido por el insigne don que Él hizo a nuestra patria en la persona virtuosa del Cardenal Caro. Agradezcámosle por los ejemplos de virtud que él nos legó. Recojamos el testimonio de su profunda piedad, recordando en este Mes de María, la devoción con que el venerado Cardenal honraba a la Madre de Dios, cada día, recitando tres veces cada día el Santo Rosario, práctica que él aprendió en su niñez, en la casa de sus abuelos.
Confiamos en que el Padre de las misericordias habrá acogido hace mucho tiempo el alma de este venerado pastor de la iglesia, y esperamos que, desde la gloria de los bienaventurados, el siervo de Dios José María Caro interceda por nosotros y nos proteja en los momentos difíciles que vivimos, en los que Dios es ignorado por tantos compatriotas y en que otros hacen mofa de su santa Ley”.
El Vaticano y Argentina normalizan las relaciones
El pontífice recibió al nuevo embajador de Argentina ante la Santa Sede, Juan Pablo Cafiero, quien le presentó las cartas credenciales, informó la oficina de prensa del Vaticano.
El Papa reiteró su oposición al aborto al plantear "la defensa de la vida humana desde su concepción hasta su término natural".
También destacó "el respaldo a la familia basada en el matrimonio entre un hombre y una mujer" y se pronunció en favor de "la erradicación de la pobreza, el cultivo de la honradez, la lucha contra la corrupción".
Asimismo, exhortó a "la adopción de medidas que asistan a los padres en su derecho inalienable de educar a sus hijos en sus propias convicciones éticas y religiosas, así como la promoción de los jóvenes, para que sean hombres y mujeres de paz y reconciliación"
Señaló que la presentación de las cartas credenciales del nuevo embajador "representa un momento de particular importancia en el camino de las relaciones bilaterales entre la Sede Apostólica y su noble país, que confiamos sean cada vez más fluidas y fructíferas".
"Los argentinos saben bien que ocupan un puesto de singular relieve en el corazón del Papa. Pienso en ellos y presento a Dios sus proyectos, sus gozos y también sus preocupaciones, de modo que se abran para todos horizontes de prosperidad, de un presente rico en fecundas realizaciones, y de un futuro luminoso y sereno", afirmó.
Expresó "los mejores deseos de que se robustezca el diálogo y la colaboración entre las autoridades argentinas y el Episcopado de esa nación en aras del bien común de toda la población".
Recordó que una delegación del Vaticano participa en el encuentro, el viernes, de las presidentas de Argentina y Chile, Cristina Fernández y Michelle Bachelet, para conmemorar el 30mo aniversario de la mediación realizada por el papa Juan Pablo II en la solución del diferendo que las dos naciones mantuvieron sobre la determinación de sus límites en la zona austral del continente.
Destacó que el monumento que se va a construir en la localidad de Monte Aymond (Argentina) será un testigo elocuente, y servirá para estrechar aún más los lazos de hermandad y la voluntad de entendimiento entre ambos Países".
Juan Pablo Cafiero, nació en San Isidro, provincia de Buenos Aires, el 9 de junio de 1953. Es abogado, casado y con cuatro hijos, y ha sido varias veces ministro en su país.
RD
¿Hay que reformar el Código de Derecho Canónico?
En su argumentación, Antonio Viana expone que “el trascurso de estos cinco lustros ha puesto de relieve al mismo tiempo que el Derecho del Pueblo de Dios no está ligado exclusivamente al Código, que es solamente una manifestación del orden jurídico de la Iglesia. Más importante es que se consolide en la comunidad eclesial una estima y valoración del elemento jurídico que vaya más allá de la simple disciplina externa y comprenda su esencial orientación al servicio de los fieles y de sus necesidades espirituales”.
Por su parte, Carmen Peña, defiende la reforma del Código de Derecho Canónico amparándose, entre otras cosas, en que “en algunas materias se constata que los principios rectores que guiaron la reforma codicial no lograron adecuado desarrollo en el texto definitivo, como ocurre con la tutela de los derechos de los fieles y la regulación del recurso administrativo frente a los actos de la autoridad, echándose de menos una regulación más flexible y realista del recurso jerárquico, o la creación de tribunales administrativos a nivel de Iglesias locales. Igualmente, el Código abre novedosas vías de participación de los laicos -y de la mujer- en cargos de responsabilidad eclesial, pero muchas de las facultades reconocidas tienen carácter extraordinario”.
Piden la anulación tras saber que el cura que los casó era pederasta
La pareja acudió entonces al párroco de Oriolo Romano, en Lazio, en el centro de Italia, para que celebrara la boda y así se hizo.
Sin embargo, el pasado mes de febrero el sacerdote de Oriolo fue condenado a cuatro años y cuatro meses de reclusión con la acusación de haber abusado de dos menores de la zona.
Demasiado para los novios que han pedido la anulación del sagrado vínculo "por indignidad del celebrante".
Las difíciles relaciones de Alexis II con la Iglesia de Roma
Dolor en el Vaticano por la muerte del patriarca ortodoxo ruso
Cambios de humor
Cuando compre un espejo para el baño
Idea Vilariño
Cambios de Humor 3. Días Tranquilos
Contemplando el Evangelio de hoy
Hoy, en este primer viernes de Adviento, el Evangelio nos presenta tres personajes: Jesús en el centro de la escena, y dos ciegos que se le acercan llenos de fe y con el corazón esperanzado. Habían oído hablar de Él, de su ternura para con los enfermos y de su poder. Estos trazos le identificaban como el Mesías. ¿Quién mejor que Él podría hacerse cargo de su desgracia?
Los dos ciegos hacen piña y, en comunidad, se dirigen ambos hacia Jesús. Al unísono realizan una plegaria de petición al Enviado de Dios, al Mesías, a quien nombran con el título de “Hijo de David”. Quieren, con su plegaria, provocar la compasión de Jesús: «¡Ten piedad de nosotros, Hijo de David!» (Mt 9,27).
Jesús interpela su fe: «¿Creéis que puedo hacer eso?» (Mt 9,28). Si ellos se han acercado al Enviado de Dios es precisamente porque creen en Él. A una sola voz hacen una bella profesión de fe, respondiendo: «Sí, Señor» (Ibidem). Y Jesús concede la vista a aquellos que ya veían por la fe. En efecto, creer es ver con los ojos de nuestro interior.
Este tiempo de Adviento es el adecuado, también para nosotros, para buscar a Jesús con un gran deseo, como los dos ciegos, haciendo comunidad, haciendo Iglesia. Con la Iglesia proclamamos en el Espíritu Santo: «Ven, Señor Jesús» (cf. Ap 22,17-20). Jesús viene con su poder de abrir completamente los ojos de nuestro corazón, y hacer que veamos, que creamos. El Adviento es un tiempo fuerte de oración: tiempo para hacer plegaria de petición, y sobre todo, oración de profesión de fe. Tiempo de ver y de creer.
Recordemos las palabras del Principito: «Lo esencial sólo se ve con el corazón».
Thursday, December 04, 2008
Mantiene la paz
Adviento en el duelo
Hola, amigas, amigos:Isaías, ese extraordinario profeta y poeta del Adviento, nos acababa de anunciar en la liturgia de ayer:
“Arrancará en este monte el velo que cubre todos los pueblos,
Pero he aquí que, al mediodía, una pistola maldita volvía a cubrir nuestro pueblo con un sudario de muerte y duelo. Nos han hundido de nuevo en un mar de desesperación, miedo y lágrimas amargas. Si era lo que pretendían, lo han conseguido, pueden estar contentos. Pero ¿pueden estar de verdad contentos sumiendo en tanto llanto a la familia de Iñaxio Uria y a sus amigos, arrancando la alegría a todo un pueblo?
Uno puede tener dudas acerca de este proyecto de tren de alta velocidad. Yo también las tengo. Otro puede tener razones en contra. Muchos las tienen, y son legítimas. Pero quienes han matado a Iñaxio Uria apelarán en vano a esas razones u otras. No les creemos. No nos merecen crédito. Ya no poseen legitimidad alguna. Y si apelan al Pueblo Vasco, saben que este pueblo, casi enteramente -la mayoría a gritos, muchos en silencio- está en contra de ellos. Actúan contra el pueblo, y contra sí mismos y los suyos, y contra sus supuestos objetivos, y contra todo lo humano.
O desesperar o ceder: ésa es la cruel alternativa que nos plantean, con la pistola en la frente. Pero no podemos desesperar, y no podemos ceder (¿ceder a qué? Ya ni siquiera sabemos a qué habría que ceder exactamente, si hubiera que ceder, de tan dudosos y contradictorios que son los objetivos que dicen perseguir).
¿Qué nos queda, entonces? Nos queda aún la voz del profeta del Adviento:
¿Será un mero sueño, una ilusión? En nuestras manos está que no sean sólo sueño e ilusión, sino un asidero firme para la esperanza de cada día. Cuidemos la esperanza, no cejemos en el empeño. Y sigamos el camino cargando al muerto, a todos los muertos -sí, a todos los muertos de todos los bandos, de todos los días-, sin dejarnos cegar por el odio, sin ceder a oscuros deseos de venganza, sin negar la palabra y el diálogo con todos, sin ilegalizar partidos, sin torcer el derecho en nombre de la justicia, buscando con intención pura toda posible vía de solución.
Vuelve el adviento en medio de la tristeza:
Vuelve el adviento como volverá la primavera y la flor del espino. Dios es el Adviento, la venida, el que viene. Viene Dios, siempre presente en el corazón de cuanto es, y siempre ausente de nuestros ojos y de las palabras que lo quisieran atrapar y del planeta en que quisiera encarnarse. Dios no es el Eterno Inmóvil, es el Eterno Adviento en medio de todas las soledades. No es el Eterno Inmutable, es el Eterno Prójimo de todas los abandonados a su suerte. No es el Eterno Omnipotente, es el Eterno Compasivo de todas las criaturas que padecen. No está en el cielo, es el cielo en la entraña de la tierra, es el cielo que la tierra está llamada a ser. Dios no viene del cielo a lo grande, viene humildemente de esta humilde tierra que somos, de esta misteriosa materia llena de Dios y de milagros.
¿Pero cómo vendrá Dios si no lo engendramos y lo hacemos crecer? “La justicia y la paz se besan; la fidelidad brota de la tierra, la salvación mira desde el cielo”, dice el salmo (Sal 84). ¿Quién hará que la justicia y la paz se besen en todos los pueblos? ¿Quién hará brotar la salvación de Dios en el seno de la tierra? ¿Quién hará realidad el Adviento de Dios, y lo hará crecer en la tierra haciendo que, allí donde azota la guerra, crezca la paz como un río, haciendo que, allí donde hiere el poder, reine la justicia como un bálsamo? En nuestras pobres manos está que se extienda en la tierra el poder de la ternura.
Dios lo hará. Dios en todo corazón que se conmueve, Dios en toda mirada que transforma, Dios en toda palabra que consuela, Dios en todo labio que besa, Dios en toda mano que cuida, Dios en todo gesto que arriesga y defiende al que no tiene defensor.
¡Que tengan paz Iñaxio Uria y su familia! ¡Que todos tengáis paz y que la justicia y la paz se besen!
José Arregi
Jesús, nuestra alegría,
Y, en nuestra vida, el hecho muy oculto de una espera
Jesús, alegría de nuestros corazones,
Y se abren en nosotros las puertas de la sencillez y de la inocencia.
Cristo Jesús, sé nuestra paz, tú que nos dices: No temáis, estoy aquí.
Bendícenos, tú que nos das un frescor de Evangelio
(Taizé)
Presidente de Uruguay renuncia a Partido Socialista por discrepancia sobre aborto
Según las fuentes citadas por el diario El Observador, Vázquez envió una carta al secretario general del partido, Eduardo Fernández, en la que solicitaba su desafiliación. El mandatario integraba el Partido Socialista desde 1983.
Mons. Santiago Silva, nuevo Secretario General de la Conferencia Episcopal
El obispo auxiliar de Valparaíso, Mons. Santiago Silva Retamales fue elegido este miércoles 3 de diciembre como Secretario General de la Conferencia Episcopal de Chile por un período de tres años.
En la 96ª Asamblea Plenaria de la CECh, que extraordinariamente se celebra en Roma por encontrarse los obispos en visita ad limina, correspondió la elección en propiedad del cargo de Secretario General, habiéndose cumplido el período de Mons. Cristián Contreras Villarroel, obispo auxiliar de Santiago. Mons. Silva asumirá formalmente el cargo el próximo 1 de marzo.
Atribuciones del Obispo Secretario General
La Secretaría General es la instancia permanente de la Conferencia Episcopal de Chile al servicio de la ejecución y coordinación de los acuerdos de la Asamblea Plenaria, del Comité Permanente y de la Comisión Pastoral, y con la responsabilidad sobre las actas, correspondencia y archivos de la CECh.
En su artículo 31, los estatutos de la CECh establecen que corresponde al Secretario General ser el ministro de fe de la CECh; informar a los miembros de la CECh y al Sr. Nuncio Apostólico de las decisiones y declaraciones de la AP, del CP y de la COP, e informar también sobre ellas a la opinión pública cuando se requiera; preparar la AP bajo la dirección del CP y enviar la tabla de ella a sus miembros y al Sr. Nuncio Apostólico con suficiente anticipación; coordinar el trabajo de la COP; presentar anualmente a la AP las cuentas del año anterior y el presupuesto del año siguiente; cuidar de que se levanten las actas de la AP, del CP y de la COP y de que se mantenga ordenado el archivo de la CECh. También representa al Episcopado Chileno como Delegado ante el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).
- Biografía de Mons. Santiago Silva
Fuente: Prensa CECh
El partido de Morales dice que la Iglesia católica perderá los "privilegios" en Bolivia
Navarro dijo a Efe que un sector de la "jerarquía" de la Iglesia siempre tuvo "privilegios de poder" por su relación con los Gobiernos, lo cual -agregó- terminará porque la nueva Constitución plantea la independencia del Estado respecto a las religiones.
El jefe de los diputados del MAS también señaló que la nueva Carta Magna propone que las actividades lucrativas de cualquier institución y, por tanto, de la Iglesia católica deben pagar tributos.
«La Iglesia es un obstáculo para entender el Evangelio»
“Está en peligro toda forma de familia, ya sea homosexual o heterosexual, porque la sociedad no fomenta el compromiso”.
Teología en clave de mujer
Obispos chilenos: "Nuestra palabra profética es un deber inexcusable"
En nombre de los Obispos de Chile, Mons. Alejandro Goic, Presidente de la Conferencia Episcopal, dirigió un Saludo al Santo Padre durante la audiencia colectiva que sostuvieron con el Pontífice este jueves 4 de diciembre los 31 obispos chilenos en visita ad limina.
Mons. Goic expresó la plena comunión de los pastores de nuestro país con el Vicario de Cristo y le manifestó el saludo y afecto de nuestro pueblo. "En diversas ocasiones, como la canonización de san Alberto Hurtado, la visita de la Presidenta de la República o la ocurrencia de episodios dolorosos para nuestra patria, los chilenos hemos sabido de su preocupación y cariño de pastor, que agradecemos en nombre de nuestros compatriotas".
Gracias por el don de la paz
Una especial mención hizo el pastor de Rancagua a la celebración de los treinta años del inicio de la Mediación de la Santa Sede en el conflicto limítrofe con Argentina: "La historia sabrá reconocer la valiosísima labor cumplida entonces por representantes vaticanos, y que hizo posible que las vías de la razón y del diálogo abrieran camino a la paz con la hermana nación, paz que nuestros pueblos anhelaban y anhelan con todo su ser".
Mons. Goic agradeció, en nombre de los obispos chilenos, el Magisterio de Benedicto XVI, particularmente sus encíclicas, que valoró como "textos que han sido savia renovadora para nuestras comunidades, en tareas siempre desafiantes: conocer cada día más y mejor a Jesucristo; nutrirse espiritualmente en una asidua vida sacramental, fuente inagotable de la gracia de Dios; comunicar en sus ambientes y a través del testimonio personal, la gran riqueza del Evangelio, 'para que nuestros pueblos tengan Vida'".
Palabra profética, un deber inexcusable
El Presidente de la Conferencia Episcopal chilena describió, más adelante, la realidad de los grupos humanos cuyo cuidado pastoral les ha sido confiado. "Un país que se prepara para celebrar doscientos años de vida independiente, dando pasos importantes para superar momentos de dolor y división, y tratando de encarar las grandes deudas de nuestra sociedad hacia los más pobres y vulnerables. Sentimos que nuestra palabra profética, guiada por la Enseñanza Social de la Iglesia, ha sido y sigue siendo un deber inexcusable, en favor de una promoción humana integral, sustentada en el respeto a la vida y la dignidad de la persona".
Agregó que las Iglesias particulares, en sus 27 jurisdicciones en Chile, procuran ser luz y sal en medio de sus culturas. Valoró el especial momento de gracia que viven las comunidades, en este 'nuevo Pentecostés' que ha significado el acontecimiento de Aparecida (la V Conferencia General del Episcopado de América Latina y el Caribe) que hoy se traduce en una Misión Continental y que en Chile se emprende con vivo entusiasmo, encarnando en ella las recientes Orientaciones Pastorales 2008-2012.
Cristo, nuestro mayor tesoro, regalo para Chile
Mons. Alejandro Goic relató al Pontífice que las comunidades de nuestra Iglesia han ido asumiendo progresivamente como propio el reto fundamental que los pastores en Aparecida nos invitan a afrontar: 'mostrar la capacidad de la Iglesia para promover y formar discípulos y misioneros que respondan a la vocación recibida y comuniquen por doquier, por desborde de gratitud y alegría, el don del encuentro con Jesucristo. No tenemos otro tesoro que éste'.
Y agregó: "Sí, Santo Padre, no tenemos otro tesoro que la grandeza de experimentar en nuestras vidas al Dios-en-nosotros que comparte nuestra humanidad, que nos muestra al Padre y nos proclama la Buena Noticia de la Salvación, da sentido a nuestra vida y respuesta frente a las angustias de nuestros contemporáneos".
Recordando las palabras del Papa al inaugurar la conferencia de Aparecida, Mons. Goic apuntó que esta visita ad limina les confirma a los obispos que "el gran servicio que la Iglesia puede aportarle a Chile es precisamente ése: entregarle al Señor, nuestro mayor tesoro".
Testigos de Jesucristo en nuestra tierra
Más adelante, el Presidente de la CECh evocó a "hombres y mujeres nacidos en nuestra tierra y cuyas vidas de santidad nos han mostrado caminos certeros de encuentro pleno con Jesucristo. Teresa de Los Andes, joven mística; Alberto Hurtado, apóstol de la espiritualidad cristiana y de la justicia social; Laurita Vicuña, niña creyente que ofrece su vida por la salvación de su madre; Ceferino Namuncurá, hijo de las comunidades originarias del sur de Chile; y nuestro hermano en el Episcopado, Mons. Francisco Valdés Subercaseaux, cuya causa de beatificación avanza por la gracia de Dios y para regocijo de nuestra Iglesia. En la fe de estos testigos del Evangelio, y de tantos otros que supieron ser discípulos misioneros de Jesucristo en las realidades que les tocó vivir, confirmamos también la fe nuestra junto al Pastor Universal".
Finalmente, Mons. Goic agradeció al Santo Padre por su acogida, su oración, su palabra iluminadora. "Lo hacemos con renovada fe, con gozo y esperanza".
Ver texto completo del Saludo de los Obispos de Chile al Santo Padre
Fuente: Prensa CECh Vaticano, 04/12/2008