Tuesday, April 03, 2012

Viena, un joven gay en el consejo de Schönborn

En Austria se discute sobre el caso que tuvo lugar en Stützenhofen, donde el joven de veintisiete años Florian Stangl fue designado por amplia mayoría en el consejo pastoral

ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO


El joven de veintisiete años Florian Stangl fue el más votado entre los parroquianos durante la elección del nuevo consejo pastoral de Stützenhofen, al norte de Viena, pero el párroco no quiso ratificar su designación. Y allí intervino el arzobispo, quien, asumiendo la responsabilidad, decidió, en cambio, convalidar la elección. Ahora está siendo motivo de polémica (http://diepresse.com/home/panorama/religion/742409/Schwuler-im-Pfarrgemeinderat-Kardinal-prueft) la intervención del cardenal Cristoph Schönborn, que en los días pasados, después de haber expresado reservas en un primer momento, decidió admitir en el consejo pastoral de la parroquia de la pequeña ciudad austríaca a un joven homosexual que convive con su pareja, con quien contrajo unión civil.

En la votación que tuvo lugar hace tres semanas, Stangl obtuvo 96 votos a favor sobre 142. El párroco Gerhard Swierzek le pidió que renunciara, y lo invitó incluso a no presentarse para recibir la eucaristía. Una decisión contestada por el vicario foráneo a cargo del decanato, el padre George von Horick: «Si existe el permiso para postularse como candidatos para aquellos divorciados que se han vuelto a casar —dijo— tampoco las inclinaciones ni la vida homosexuales» deben impedir la elección.

En un primer momento, la diócesis de Viena había declarado que el registro en una unión civil no permite la participación al consejo pastoral. Stangl declaró en una entrevista: «Me siento unido a las enseñanzas de la Iglesia, pero el pedido devivir en castidad me parece poco realista. ¿Cuántas personas viven en la castidad?». Y pidió hablar con el cardenal Schönborn, que los invitó a almorzar a él y a su pareja. El 30 de marzo, el arzobispo de Viena hizo publicar una segunda declaración, más articulada (http://www.erzdioezese-wien.at/content/news/articles/2012/03/30/a27484/). Schönborn agradeció a «los muchos candidatos a las elecciones del consejo pastoral», porque con su candidatura «demostraron su interés por la Iglesia y por la fe». «Así —continúa el cardenal— han dado testimonio de la vitalidad de la Iglesia. En su diversidad, reflejan la diversidad actual de los caminos de vida y de fe».

«Hay muchos miembros de los consejos pastorales parroquiales —agregó el arzobispo de Viena— cuyo estilo de vida no cumple en su totalidad con los ideales de la Iglesia. En vista del testimonio de vida que cada uno de ellos nos da en conjunto, y de su esfuerzo por vivir una vida de fe, la Iglesia aprecia su compromiso».

Schönborn alabó, entonces, la viva participación de las generaciones jóvenes en la vida de la parroquia de la pequeña comunidad de Stützenhofen, y la gran participación en las elecciones del consejo pastoral. «Los errores formales que han salido a la luz durante la elección no ponen en discusión los resultados de la elección misma, en la que el candidato más joven, Florian Stangl, recibió la mayoría de los votos».

El cardenal cuenta que se reunió con Stangl y que quedó «profundamente impresionado por su fe, por su humildad, y por el modo en el que concibe su servicio. He podido comprender por qué los parroquianos votaron en forma tan decidida su participación en el consejo pastoral». Por último, el cardenal señaló la decisión del consejo episcopal, que por unanimidad estableció que las autoridades diocesanas no pretenden invalidar la elección ni los resultados, y que se revisarán las reglas para los consejos pastorales para clarificar los requisitos necesarios para los candidatos.

¿A qué «errores» se refería Schönborn? Al hecho de que los candidatos para los consejos pastorales en la diócesis de Viena deben firmar una declaración en la que aseguran cumplir con todos los requisitos necesarios, entre los cuales se encuentra el de adherir a la fe y a la disciplina de la Iglesia católica, que, como se sabe, condena la práctica homosexual y las uniones entre personas del mismo sexo. Pero, en la elección en Stützenhofen, los candidatos no quisieron firmar la declaración, afirmando verbalmente cumplir con los requisitos.

En los días pasados, en Italia había sido el cardenal Carlo Maria Martini, arzobispo emérito de Milán, quien se había pronunciado sobre la posibilidad del reconocimiento de las uniones civiles de personas del mismo sexo. En el libro-entrevista Credere e conoscere [Creer y conocer](Einaudi), escrito en diálogo con Ignacio Marino, Martini afirmaba: «Considero que la familia debe ser defendida, porque es realmente la que sostiene a la sociedad en manera estable y permanente, y por el rol fundamental que desempeña en la educación de los hijos. Pero no estaría mal que, en lugar de relaciones homosexuales ocasionales, dos personas tengan una cierta estabilidad y entonces, en este sentido, el Estado pudiera favorecerlos también».


Vatican Insider

Expulsado Juan, el sacerdote de la casa de Gran Hermano

"Creo que no he hecho nada que provoque que deje de ser cura"


"Los domingos notaba que me faltaba algo"


El primer sacerdote de la historia de Gran Hermano ha sido expulsado de la casa. Su discurso fuera sigue siendo el mismo que cuando estaba dentro, y ha asegurado tener la conciencia muy tranquila: "Creo que no he hecho nada que provoque que tenga que dejar de ser cura", por lo que Juan confía en volver sin problema a su vida anterior.

Mercedes: "Decías que echabas de menos decir misa"

Juan: "Sí, los domingos notaba que me faltaba algo"

Mercedes: "¿Y si ya no pudieras ejercer más?"

Juan: "Cuando decidí venir a Gran Hermano por parte de la congregación recibí un no rotundo. Me dijeron que estaba suspendido hasta nuevo aviso, ahora tendrían que levantarme la pena. Yo tengo la conciencia muy tranquila, no creo que haya hecho nada que tenga que hacer que deje de ser lo que soy"

Mercedes: "Tú tienes mucha vocación, siempre has querido ser sacerdote. ¿No te da miedo que ya no puedas ayudar a los demás por el hecho de haber entrado en Gran hermano?".

Juan: "Yo estoy muy tranquilo. Siempre voy a poder ayudar a la gente y creo que gracias a mi paso por GH puede que ayude hasta más".

RD

El Papa se pregunta cuáles son nuestras expectativas para Semana Santa


2 de Abril, 2012. (Romereports.com) El Papa presidió la Misa del Domingo de Ramos que comenzó con una procesión por la plaza de San Pedro. Desde su papamóvil, Benedicto XVI bendijo a la multitud y las hojas de palma que llevaban los asistentes.

Con el Domingo de Ramos se inicia la Semana Santa. Conmemora la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. En su homilía, el Papa invitó a reflexionar sobre el papel que Dios juega en sus vidas.


Benedicto XVI

“¿Quién es para nosotros Jesús de Nazaret? ¿Qué idea tenemos del Mesías, qué idea tenemos de Dios? Esta es una cuestión crucial que no podemos eludir, sobre todo en esta semana en la que estamos llamados a seguir a nuestro Rey, que elige como trono la cruz”.


El Papa explicó que la vida de Jesús y su mensaje es para toda la humanidad. Benedicto XVI invitó a los presentes a compartir esa perspectiva universal.


Benedicto XVI

“Podemos descubrir aquí un primer gran mensaje que nos trae la festividad de hoy: la invitación a mirar de manera justa a la humanidad entera, a cuantos conforman el mundo, a sus diversas culturas y civilizaciones”.


Al inicio de la Semana Santa, el Papa pidió que estos días sirvan para hacer una reflexión personalsobre las propias convicciónes en el interior de cada uno.


Benedicto XVI

“Hemos de preguntarnos: ¿Cuáles son nuestras verdaderas expectativas? ¿Cuáles son los deseos más profundos que nos han traído hoy aquí para celebrar el Domingo de Ramos e iniciar la Semana Santa?”


Unas 60.000 personas asistieron a esta celebración de Domingo de Ramos en la Plaza de San Pedro pocos días después de que el Papa regresase de su viaje apostólico a México y Cuba.

Séptimo aniversario de la muerte de Juan Pablo II


2 de abril de 2012. (Romereports.com) (- SÓLO VÍDEO-)
El 2 de abril de 2005 las campanas de San Pedro anunciaban la muerte de Juan Pablo II. Con motivo del séptimo aniversario de la muerte de este papa, ROME REPORTS le ofrece una parte del documental “Juan Pablo II. El Grande”.

Contemplando el Evangelio de hoy



Texto del Evangelio (Jn 13,21-33.36-38): En aquel tiempo, estando Jesús sentado a la mesa con sus discípulos, se turbó en su interior y declaró: «En verdad, en verdad os digo que uno de vosotros me entregará». Los discípulos se miraban unos a otros, sin saber de quién hablaba. Uno de sus discípulos, el que Jesús amaba, estaba a la mesa al lado de Jesús. Simón Pedro le hace una seña y le dice: «Pregúntale de quién está hablando». Él, recostándose sobre el pecho de Jesús, le dice: «Señor, ¿quién es?». Le responde Jesús: «Es aquel a quien dé el bocado que voy a mojar». Y, mojando el bocado, le toma y se lo da a Judas, hijo de Simón Iscariote. Y entonces, tras el bocado, entró en él Satanás. Jesús le dice: «Lo que vas a hacer, hazlo pronto». Pero ninguno de los comensales entendió por qué se lo decía. Como Judas tenía la bolsa, algunos pensaban que Jesús quería decirle: «Compra lo que nos hace falta para la fiesta», o que diera algo a los pobres. En cuanto tomó Judas el bocado, salió. Era de noche.

Cuando salió, dice Jesús: «Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en Él. Si Dios ha sido glorificado en Él, Dios también le glorificará en sí mismo y le glorificará pronto. Hijos míos, ya poco tiempo voy a estar con vosotros. Vosotros me buscaréis, y, lo mismo que les dije a los judíos, que adonde yo voy, vosotros no podéis venir, os digo también ahora a vosotros». Simón Pedro le dice: «Señor, ¿a dónde vas?». Jesús le respondió: «Adonde yo voy no puedes seguirme ahora; me seguirás más tarde». Pedro le dice: «¿Por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti». Le responde Jesús: «¿Que darás tu vida por mí? En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo antes que tú me hayas negado tres veces».



«Era de noche»

Hoy, Martes Santo, la liturgia pone el acento sobre el drama que está a punto de desencadenarse y que concluirá con la crucifixión del Viernes Santo. «En cuanto tomó Judas el bocado, salió. Era de noche» (Jn 13,30). Siempre es de noche cuando uno se aleja del que es «Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero» (Símbolo de Nicea-Constantinopla).

El pecador es el que vuelve la espalda al Señor para gravitar alrededor de las cosas creadas, sin referirlas a su Creador. San Agustín describe el pecado como «un amor a sí mismo hasta el desprecio de Dios». Una traición, en suma. Una prevaricación fruto de «la arrogancia con la que queremos emanciparnos de Dios y no ser nada más que nosotros mismos; la arrogancia por la que creemos no tener necesidad del amor eterno, sino que deseamos dominar nuestra vida por nosotros mismos» (Benedicto XVI). Se puede entender que Jesús, aquella noche, se haya sentido «turbado en su interior» (Jn 13,21).

Afortunadamente, el pecado no es la última palabra. Ésta es la misericordia de Dios. Pero ella supone un “cambio” por nuestra parte. Una inversión de la situación que consiste en despegarse de las criaturas para vincularse a Dios y reencontrar así la auténtica libertad. Sin embargo, no esperemos a estar asqueados de las falsas libertades que hemos tomado, para cambiar a Dios. Según denunció el padre jesuita Bourdaloue, «querríamos convertirnos cuando estuviésemos cansados del mundo o, mejor dicho, cuando el mundo se hubiera cansado de nosotros». Seamos más listos. Decidámonos ahora. La Semana Santa es la ocasión propicia. En la Cruz, Cristo tiende sus brazos a todos. Nadie está excluido. Todo ladrón arrepentido tiene su lugar en el paraíso. Eso sí, a condición de cambiar de vida y de reparar, como el del Evangelio: «Nosotros, en verdad, recibimos lo debido por lo que hemos hecho; pero éste no hizo mal alguno» (Lc 23,41).

Comentario: Abbé Jean GOTTIGNY (Bruselas, Bélgica)
Evangeli.net

Algo para pensar y orar en esta semana



Una ajetreada semana había terminado, y desperté en la soleada mañana del sábado. Nuestro petirrojo residente cantaba a todo corazón, frente a mi ventana. Salí a recorrer el jardín y observé una flor púrpura de azafrán, a punto de abrir sus pétalos. La rodeaban varias otras flores de primavera; pero ésta llamó mi atención, por lo que busqué una banqueta y me senté a observar… y observar… y observar. Muy despacio, pero muy lentamente, las puntas de los apretados pétalos comenzaron a separarse. Luego, al cabo de unas horas - el tiempo dejó de ser importante – la flor se abrió, desplegando en su centro el amarillo glorioso de su estambre. El radiante amarillo brillaba bajo el sol, rodeado por el reluciente color púrpura de sus pétalos. Quedé ensimismado. En la tarde, al acercarse la puesta del sol, me instalé nuevamente a observar la ceremonia del cierre: casi imperceptiblemente, los pétalos se fueron acercando entre sí, hasta que el dorado centro quedó envuelto en su capullo púrpura, una vez más.

Al salir del jardín tuve un fuerte impulso a caminar en punta de pies. Entré a la casa y le dije a mi madre: “¿Sabes cómo lo he pasado hoy? He visto cómo la flor del azafrán se abría y cerraba!” Ella me miró, alzó sus ojos al cielo, sonrió con indulgencia y no dijo nada. Ese día experimenté una profunda alegría: física, mental y espiritual. Me había sido concedido el privilegio de ser testigo de algo maravilloso, además del regalo de permanecer consciente de lo sucedido. El amor de Dios por su Creación había sido demostrado – justo para mí – a lo largo de esas horas; mi gratitud se mantiene viva hasta el día de hoy. Aunque sucedió hace muchos años, aún recuerdo esas horas; al recordarlas, vuelve a mí la paz que experimenté esa vez. Por lo que digo: “¡Gracias a Ti, Señor!” Mientras en esta semana participo en las oraciones de la Pasión, ruego que pueda darme cuenta que todo esto fue hecho para mí, con un gran amor. Sólo me resta volver a decir “¡Gracias a Ti, Jesús!”

Espacio Sagrado

Entrega

3 de abril
Martes Santo
Jn 13, 21-33 Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar

No pregunto, Señor, como Judas, sino te digo con certeza que soy yo el que te entrega cuando me entrego a mí mismo, cuando alimento mi ego y me separo de ti, cuando no soy manso ni humilde de corazón, cuando enmudecido no cierro la boca, cuando no proclamo que el Reino, tu reino de vida, está cerca, cuando no me uno a tu cruz y me entrego para dar vida desde tu fuente. Cuando sabiendo lo que se, recibiendo de tu costado toda la gracia, no se porque te entrego cada día.

Luis Fernando Crespo SM

Dime una palabra

Espacio Sagrado

Juan 13, 21-32, 36-38

En aquel tiempo, Jesús, profundamente conmovido, dijo: "Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar". Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía. Uno de ellos, al que Jesús tanto amaba, estaba a la mesa a su derecho. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía. Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó: "Señor, ¿quién es?" Le contestó Jesús: "Aquél a quien yo le dé este trozo de pan untado". Y untando el pan se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote. Detrás del pan, entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo: "Lo que tienes que hacer hazlo en seguida". Ninguno de los comensales entendió a qué se refería. Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres. Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche. Cuando salió dijo Jesús: "Ahora es glorificado el Hijo del Hombre y Dios es glorificado en él. Por lo tanto, Dios lo va a introducir en su propia Gloria, y lo glorificará muy pronto".
Simón Pedro le dijo: "Señor, ¿a dónde vas?" Jesús le respondió: "Adonde yo voy, no me puedes acompañar ahora, me acompañarás más tarde". Pedro replicó: "Señor, ¿por qué no puedo acompañarte ahora? Daré mi vida por ti". Jesús le contesto: "¿Conque darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces".

Reflexión sobre la lectura de hoy

  • Este Evangelio no favorece a Simón Pedro. Le escuchamos declarando su fidelidad hasta la muerte, y antes que termine la noche actúa como un traidor. Pero es muy diferente a la traición de Judas, el que conspira contra Jesús, e incluso discute el precio de su traición. La negación de Pedro resulta de nuestra debilidad frente al temor de las consecuencias de nuestras acciones, frente a la pregunta de un sirviente de la casa de Caifás.

  • El Evangelista destaca dos cosas que lo impresionaron: el cambio del rostro de Judas cuando "Satanás entró en él", y la oscuridad hacia la que Judas se dirige cuando se retira.

Monday, April 02, 2012

Clara de Asís: el coraje de una mujer apasionada

Leonardo Boff, 30-Marzo-2012
Hace 800 años, en la noche del 19 de marzo de 1221, el día siguiente al Domingo de Ramos, Clara de Asís, toda ataviada, huyó de casa para unirse al grupo de Francisco de Asís en la capillita de la Porciúncula, que todavía hoy existe. Las clarisas de todo el mundo y toda la familia franciscana celebran esta fecha que conmemora la fundación de la Orden de Santa Clara extendida por el mundo.

Clara junto con Francisco –nunca debemos separarlos, pues se habían prometido, en su puro amor, que «nunca más se separarían», según la hermosa leyenda de la época– representa una de las figuras más luminosas de la cristandad. Es bueno recordarla en este mes de marzo, dedicado a las mujeres. Por causa de ella, hay millones de Claras y María Claras en el mundo. Ella, de familia noble de Asís, de los Favarone, y él, hijo de un rico e influyente mercader de telas, de los Bernardone.

Con 16 años de edad quiso conocer al ya entonces famoso Francisco, que andaba por los 30 años. Bona, su íntima amiga, cuenta bajo juramento en las actas de canonización que entre 1210 y 1212 Clara «fue muchas veces a conversar con Francisco, secretamente, para no ser vista por los parientes y para evitar maledicencias». De estos dos años de encuentro nació una gran fascinación del uno por el otro. Como comenta uno de sus mejores investigadores, el suizo Antón Rotzetter en su libro Clara de Asís: la primera mujer franciscana (Vozes 1994): «en ellos irrumpió el Eros en su sentido más propio y profundo, pues sin el Eros no existe nada que tenga valor, ni ciencia, ni arte ni religión, Eros que es la fascinación que impele a un ser humano hacia otro y lo libera de la prisión de sí mismo» (p. 63). Ese Eros hizo que ambos se amasen y se cuidasen mutuamente, pero en una transfiguración espiritual que impidió que se cerrasen sobre sí mismos. Francisco afectuosamente la llamaba «mi Plantita».

Cultivaron juntos tres pasiones a lo largo de toda su vida: la pasión por Jesús pobre, la pasión por los pobres y la pasión del uno por el otro. En ese orden. Planearon entonces la fuga de Clara para unirse al grupo que quería vivir el evangelio puro y simple.

La escena no tiene nada que envidiar en creatividad, osadía y belleza, a las mejores escenas de amor de las grandes novelas o películas. ¿Cómo podría una joven rica y hermosa huir de casa para unirse a un grupo parecido a los “hippies” de hoy? Pues así debemos representar el movimiento inicial de Francisco. Era un grupo de jóvenes ricos, dados a las fiestas y serenatas, que resolvieron hacer una opción de total despojamiento y rigurosa pobreza siguiendo los pasos de Jesús pobre. No querían hacer caridad para pobres, sino vivir con ellos y como ellos. Y lo hicieron con un espíritu de gran jovialidad, sin criticar siquiera la Iglesia opulenta de los papas.

Esa noche del 19 de marzo, Clara, a escondidas, huyó de casa y llegó a la Porciúncula. Entre luces temblorosas, Francisco y sus compañeros la recibieron festivamente. Y en señal de su incorporación al grupo, Francisco le cortó sus cabello rubios. Luego, Clara vistió la ropa de los pobres, sin teñir, más un saco que un vestido. Después de la alegría y de las muchas oraciones fue acompañada al convento de las benedictinas a 4 km de Asís. Dieciseis días más tarde, su hermana menor, Inés, también huyó y se unió a ella. La familia Favarone intentó, hasta con violencia, llevarse a las hijas; Clara se agarró a los manteles del altar, mostró su cabeza rapada e impidió que la llevasen. Mostró la misma intrepidez cuando el Papa Inocencio III no quiso aprobar el voto de pobreza absoluta. Luchó tanto que el papa al fin consintió. Así nació la Orden de las Clarisas.

Su cuerpo intacto después de 800 años demuestra, una vez más, que el amor es más fuerte que la muerte.

[Traducción de MJG]
ATRIO

El día que murió el Papa Wojtyla

El 2 de abril de 2005 se apagaba el gran guía de la Iglesia, hoy beato

LUCA ROLANDI
ROMA

Han pasado 7 años desde que se apagó Juan Pablo II. Una larga agonía que el mundo siguió con ansia y con una enorme participación emotiva y espiritual. Una muerte que afectó a todos, creyentes y no, católicos y laicos. Era un sábado, el reloj marcaba las 21.37. En ese instante se certificó el deceso de Karol Wojtyla. A las 22, la noticia fue comunicada por monseñor Leonardo Sandri: «El Papa ha vuelto a la casa del Padre», fue el anuncio que hizo en una Plaza San Pedro llena que acompañó la noticia con un único y larguísimo aplauso, llantos y oraciones. Fueron muchos los que permanecieron llorando en silencio, otros siguieron con la mirada fija en la ventana del tercer piso del palacio apostólico con las luces encendidas. Sonaron las campanas en la Plaza San Pedro. Los más de 60 mil fieles que se reunieron en la Plaza San Pedro recitaron el “Eterno reposo”.

Konrad Krajewski escribió para el “Osservatore Romano” del 2 de abril de 2011: «Estábamos de rodillas, alrededor del lechos de Juan Pablo II. El Papa yacía en la penumbra. La luz discreta de la lámpara iluminaba la pared, pero él estaba a la vista. Cuando llegó la hora en la que, pocos instantes después, todo el mundo habría sabido, de impoviso el arzobispo Dziwisz se levantó. Encendió la luz de la habitación, interrumpiendo así el silencio de la muerte de Juan Pablo II. Con voz conmovida, pero sorprendentemente firme, con el típico acento montanaro que alarga una de las sílabas, comenzó a cantar: “Nosotros de alabamos, Dios, te proclamamos, Señor”».

Los solemnes funerales del Papa Wojtyla fueron presididos por el cardenal Ratzinger. Del 2 al 8 de abril llegaron a Roma 3 millones de peregrinos. Durante esos días, 21 mil persones entraron cada hora a la basílica vaticana, 350 al minuto. En promedio, el tiempo necesario para ver los restos mortales del Papa era de 13 horas, pero hubo quien tuvo que esperar incluso 24 horas. La fila llegabó a medir 5 km. El día de los funerales, 500 mil fieles siguieron las exequias en Plaza San Pedro y en la Vía de la Conciliación, mientras que 600 mil la presenciaron desde otros puntos de Roma, a través de las megapantallas. Enormes carteles de entre la multitud invocaban “Santo inmediatamente”. Seis años más tarde, el primero de mayo de 2011, Karol Wojtyla fue proclamado Beato por su sucesor Benedicto XVI.

En el cuarto año del aniversario de su muerte, el Papa Ratzinger, el 2 de abril de 2009, recodró de esta forma a Juan Pablo II: «...como padre afectuoso y atento educador, indicaba seguros y firmes puntos de referencia indispensables para todos, especialmente para la juventud. Y en la hora de la agonía y de la muerte, esta nueva generación quiso manifestarle que había entendido sus enseñanzas, recogiéndose silenciosamente en oración en la Plaza San Pedro y en muchos otros lugares del mundo. Sentían, los jóvenes, que su desaparición constituía una pérdida: moría “su” Papa, que consideraban “su” padre en la fe. Advertían, al mismo tiempo, que les dejaba como herencia su coraje y la coherencia de su testimonio. ¿No había subrayado, en más de una ocasión, la necesidad de una radical adhesión al Evangelio, exhortando a adultos y jóvenes a tomar seriamente esta común responsabilidad educativa?».


Vatican Insider

Benedicto XVI oficia una misa festiva con motivo del Domingo de Ramos



El Pontífice Benedicto XVI ofició una misa festiva con motivo del Domingo de Ramos en la plaza de San Pedro, en el Vaticano. Deseó a todos los católicos una feliz Semana Santa y pronunció felicitaciones por la fiesta de la Pascua.



En la Iglesia Católica, el Domingo de Ramos inaugura la Semana Santa, punto culminante de la Cuaresma y de todo el año litúrgico, al final de la cual se celebra la Pascua de la Resurrección, la principal fiesta de todos los cristianos.



Junto con el Vaticano, los católicos del mundo entero celebraron el Domingo de Ramos. Esta procesión de la cruz se desarrolló en la ciudad de Oshmiani, provincia de Grodno, Bielorrusia (en la foto).




Con el Domingo de Ramos se conmemora la entrada de Jesús en Jerusalén. En la foto: Unos creyentes rezan al concluir la procesión de la cruz en la ciudad de Oshmiani, provincia de Grodno, Bielorrusia.



La fiesta se celebra una semana antes de la Pascua, en el sexto domingo de la Cuaresma. En la foto: Creyentes católicos con ramos de enebro tras concluir una misa en la catedral de San Staníslav y San Vladíslav de Vilnius.



La fiesta tiene por base la historia del Evangelio sobre la entrada de Jesús en Jerusalén antes de su martirio. Era un domingo y el pueblo lo recibía como a un rey arrojando ramos de palmera sobre el camino por el que llegaba.



Los creyentes utilizan durante esta fiesta los ramos tanto de palmera como de sauce. En la foto: Monjas católicas participantes de la procesión del Domingo de Ramos que parte del Monte de los Olivos en la Ciudad Vieja de Jerusalén.



En las iglesias comienzan los oficios divinos. En la foto: Procesión por el Domingo de Ramos en la Iglesia del Santo Sepulcro en la Ciudad Vieja de Jerusalén.



Por tradición, la procesión es precedida por el rito de bendición de los ramos. En la foto: Procesión por el Domingo de Ramos en Suchitoto, a 47 kilómetros al este de San Salvador.




Un Evangelio, una cruz y una estatua de Jesucristo puesta sobre un asno van a la cabeza de la procesión.



Los participantes en las procesiones del Domingo de Ramos personifican a quienes salieron para saludar a San Salvador hace dos mil años. En la foto: Escolares de la India en una procesión del Domingo de Ramos.



La fiesta simboliza por una parte el reconocimiento de la misión de Jesucristo y por la otra, la entrada del Hijo del Hombre en el paraíso. En la foto: Procesión por el Domingo de Ramos en Málaga.

RIANOVOSTI