Thursday, July 03, 2014

¿Por qué la Iglesia no es creíble? por Diego Meza, sacerdote


Hace unos meses en una reunión de sacerdotes, mi Obispo, inquieto por la situación política de nuestro país nos instaba a pensar en la función de la Iglesia en este plúmbeo contexto, al dirigir su reflexión, afirmaba en tono suave y con cierto sabor a decepción que el pueblo católico no presta atención a la voz pública de su Iglesia. Cuando nosotros decimos paz, el pueblo vocifera guerra, cuando en los templos se pregona conciencia ciudadana, en las calles anida la corrupción, claro, el adagio popular lo confirma, que todo lo que el cura predica no se aplica, no obstante, es perentorio pensar en las raíces de la ineficacia de estas intervenciones.
Desde el principio hay que afirmar sin mella que existe una relación intrínseca e inseparable entre religión y sociedad, entre fe y praxis social, no puede privatizarse de ninguna manera la experiencia cristiana a la esfera individual. Jesús no fue un monje, alguien que deseara vivir exclusivamente alejado del mundo y sus circunstancias, tampoco la Iglesia es un club.
Las bienaventuranzas, corazón del evangelio exigen una responsabilidad social. La paz, la justicia, la libertad no pueden convertirse en vacuos sentimientos, su realización se concreta de cara y en contra de las condiciones históricas presentes. La buena nueva de Jesús no pertenece al rincón que evade al tiempo, al contrario, su proclamación se dio en un pugilato con los poderes públicos de la época. De ahí, que el mismo desenlace de su vida no acontezca en el recinto sacro del Templo de Jerusalén, tampoco en el silencio del Qumrám, sino en el patíbulo público de la cruz. Por una actitud apolítica, Jesús no habría sido crucificado.
Ahora, la Iglesia debe comprender que no puede vivir ni debajo, ni encima del mundo, ella no es una infraestructura, tampoco una superestructura. Su ser está siempre condicionado por la provisionalidad, de ahí, que pueda y deba actuar siempre como catalizador, una instancia de crítica social y esto obviamente implica que dentro de ella, se asuma con naturalidad y profundidad los valores del Reino que no son simplemente promesas o ideas reguladoras, sino imperativos críticamente liberadores.
El problema nace cuando la Iglesia evade el mundo y la responsabilidad que tiene con él, en el momento que se convierte en societas perfectas, en el prototipo de la sociedad, cuando en su mismo seno se reprime la libertad, la igualdad y la fraternidad por la ambición de poder, cuando actúa reaccionariamente ante la democracia y las constantes transformaciones.
En cada rincón del mundo la gente no olvida que la madre se convirtió en inquisidora, que nunca o retrasadamente habló para defender a sus hijos, que enmudeció solapadamente ante la amenaza del tirano, que se alió con él para no perder sus privilegios, al contrario, que gritó y persiguió vorazmente a los buenos hijos que pensaban, amaban, investigaban, inventaban y luchaban por la justicia y la paz.
En el caso colombiano, Las bayonetas y las sotanas han acompañado nuestra historia, la Iglesia aliada de aquí para allá con el poder político, económico y militar posee una deuda histórica con el país, puesto que su aparato doctrinal contribuyó a fundar una teocracia cuya dinámica es una especie de guerra teológica: devastación de las tradiciones indígenas y de su trato con la tierra, oposición a la guerrilla independentista de Nariño, Bolívar y los próceres, persecución y satanización del pensamiento liberal y democrático y alianzas con sistemas guerreristas de gobierno (Desde muchos púlpitos, por ejemplo, no resuena el mensaje de la paz de Jesús, sino el desaforado grito de guerra de Uribe)
La voz pública de la Iglesia resulta inerme por estos desvaríos. ¿Cuándo será la Iglesia una Fraternidad de libertad crítica? ¿Cuándo su praxis será revolucionaria y no simplemente contrarevolucionaria, resentida y quisquillosa?
Es necesario estar y hablar de una nueva forma. La Iglesia tiene que creer en serio que su ser es provisional, esto implica dejar atrás el dogmatismo y la tendencia a creer que sus dictámenes son absolutos, aprender a hablar corriendo el riesgo del error, de la equivocación. Hay que tomar en serio la maternidad de la Iglesia, y no sólo su magisterialidad. Dejar atrás ese tono rimbombante y misterioso de ultratumba y asimilar la vivacidad y sencillez de Jesús.
Es necesario que la misma crítica se instaure dentro de la Iglesia. No hay que proceder como en otros tiempos, la condena y la persecución del pensamiento liberal dentro de sus mismos miembros. Es un pesar que la reflexión crítica sea forastera de la institución.
Es necesario no tener miedo a estar en medio del mundo. La Iglesia no se puede convertir en una secta del desierto, que hunda su cabeza en la arena por temor a vivir en la plaza y en la calle, en las escuelas y universidades, en la selva y en las ciudades. Su compromiso inaplazable es entrar en diálogo con las distintas culturas, la ciencia, la economía y la política.
La Iglesia tiene el deber de ejercer su labor profética, entendiendo esta no como la promesa del eterno y próximo bienestar, sino profecía de la infelicidad, oferta no de seguir progresivamente hacia la felicidad, sino de parar, de volver, de resistir. Predicación que no tiene como base el acostumbrado: “Si hacen esto o aquello heredarán el Reino de Dios” sino, “Si no hacen esto o aquello, hecatombe”. Tiene pues carácter de ultimátum, interrupción y paralización.
Y este movimiento es posible y creíble, sí se opera un cambio, si la Iglesia en vez de estar suspendida sobre el cielo con las promesas de eternidad, embelesada con las nociones metafísicas de antaño, agazapada en las cavernas de sus propios miedos y cómoda en el deleite de sus privilegios, decide estar atenta, alegre, responsable y proféticamente en el mundo.
Diego Meza
Purgas Teológicas
RD

Diego MezaJoven sacerdote de la Diócesis de Ipiales, ubicada al sur-occidente Colombia, en la frontera con el Ecuador. Su proyecto vital puede resumirse con las palabras de Lucas en las Actas Apostólicas: “Predicar el Reino de Dios y enseñar lo referente a Jesucristo con toda valentía y sin estorbo alguno” 28,31
Sabe muy bien que “El ser humano puede en el mundo actual: vivir, actuar, sufrir y morir de forma verdaderamente humana: sostenido por Dios y ayudando a los demás, en la dicha y la desdicha, en la vida y en la muerte”; de ahí, que busque a la luz del Evangelio, depurar y purgar la vida y particularmente el camino cristiano de cualquier cepo y magulla.
Ha realizado estudios de ciencias religiosas, ética y pedagogía y sirve a su comunidad diocesana como animador de la catequesis y la pastoral educativa.

La iglesia, ¿edificada sobre el Vaticano? por José María Castillo



Pope Godoy, co-autor (con el catedrático de Filología Griega de la Universidad de Córdoba, Jesús Peláez, y su Grupo de Análisis Semántico) del “Diccionario Griego-Español del Nuevo Testamento” (DGENT), ha publicado en “Eclesalia” (27.VI. 14) un excelente comentario al texto evangélico de Mt 16, 19, en el que demuestra que el apóstol Pedro no es, ni puede ser, la “roca” sobre la que presuntamente Jesús edificó su Iglesia.
Pues bien, si es un error semántico (y teológico) afirmar que la Iglesia se fundamenta sobre la “roca”, que sería Pedro, mayor despropósito o equivocación es pretender - por más que esto no se diga explícitamente - que en realidad lo que Jesús instituyó en Pedro y sobre Pedro fue laprimacía canónica del obispo de Roma. Y digo esto porque el especialista en eclesiología más reconocido en los últimos tiempos, el profesor Y. Congar, dejó escrito, en su “Diario de un Teólogo” (Madrid, Trotta, 2004, p. 404) lo siguiente:
“Veo cada vez con más claridad que el fondo de todo es una cuestión de eclesiología, y me doy cuenta de cuáles son las posiciones eclesiológicas que están en causa. Mi estudio de la historia de las doctrinas eclesiológicas me ayuda a ver las cosas con toda claridad. Todo parte de esto: en Mt 16, 19 los Padres han visto la institución del sacerdocio y del episcopado. Para ellos, lo que se funda en Pedro es la ecclesía; los poderes conferidos a Pedro pasan de él a la ecclesía. Dicho esto, los Padres, algunos de ellos al menos (¿los occidentales?), admiten, dentro de la ecclesía, la primacía canónica del obispo de Roma. Sin embargo, la propia Roma, y eso a partir, tal vez, del siglo II, monta las cosas de otra forma. Ella ve en Mt 16, 19 su propia institución. Para ella, los poderes no pasan de Pedro a la ecclesía, sino de Pedro a la sede romana. De suerte que la ecclesía no se forma solamente a partir de Cristo, vía Pedro, sino a partir del papa. Para la Iglesia, estar construida sobre Pedro significa, a ojos de los papas, recibir consistencia y vida del papa, en el cual, como en la cabeza, reside la plenitudo potestatis [potestad plena]”.
Esto supuesto, y en la medida en que todo esto es así para no pocos funcionarios del Vaticano, se comprende que el actual obispo de Roma, el papa Francisco, esté viviendo un “auténtico calvario”. Es un secreto a voces que el mismo papa, aclamado con entusiasmo por tantos miles y miles de personas de buena voluntad, al mismo tiempo está soportando la resistencia (incluso, a veces, el rechazo) de no pocos altos cargos de la Curia Vaticana. Son “hombres de Iglesia” que no toleran el nombramiento de ocho cardenales como los consejeros del papa en su proyecto de renovación de la Iglesia. Ocho cardenales que no pertenecen a la Curia y que, sin embargo, en asuntos de suma importancia, pueden tener - y seguramente tienen - más poder de consejo y decisión que la misma Curia. Por primera vez, en muchos siglos, los curiales se encuentran ante la posibilidad real de perder el poder que hasta ahora vienen disfrutando. Como ocurrió en el concilio Vaticano II, lo sola posibilidad de entrar en un proceso de auténtica descentralización de la “sacra potestas”, que, desde el siglo XI, se ha concentrado de forma creciente en la Curia Vaticana, pone demasiado nerviosos a los que ostentan los cargos más determinantes de las decisiones eclesiásticas que vienen de Roma.
Ahora bien, si esto efectivamente es así, la situación que acabo de describir sería la demostración más patente de que en realidad Congar tenía razón en la profunda constatación que he copiado de su diario personal. Es decir, estaríamos ante la prueba más clara de que, afectivamente, la Curia Vaticana se atribuye una historia y un poder que ciertamente no tiene su origen en Cristo, sino que solamente se puede explicar a partir de las lógicas apetencias de mando que son propias de los seres humanos, sobre todo de quienes somos demasiado humanos.
Y conste - para cerrar esta reflexión - que, si digo estas cosas, no es porque yo no quiera lo mejor para la Iglesia. Todo lo contrario. Porque la Iglesia me importa tanto, y la quiero tanto, por eso no me puedo callar ante una situación que tantísimo daño le está haciendo a esta Iglesia, que puede ser fuente y origen de tanto bien o de tanto mal para millones de seres humanos, que la queremos y la necesitamos. Si no consta que Jesús diera un poder tan decisivo a determinados cargos residentes en Roma, ¿con qué autoridad se lo apropian ellos? Mientras esta pregunta no tenga la debida respuesta, esta Iglesia que tenemos no tiene arreglo.
José María Castillo
Teología sin censura
RD

Los obispos filipinos ven "moralmente aceptable" el uso terapéutico de la marihuana


Ante una propuesta que legalizaría el consumo de cannabis para determinados tratamientos


"La marihuana es un gran negocio para los traficantes de drogas", aseguran sus detractores


La Iglesia Católica de Filipinas respaldó públicamente el uso médico de la marihuana en un momento en el que los legisladores del país debaten la aprobación de una ley que legalizaría el uso de la droga para determinados enfermos.
"Los principios católicos sobre tratamientos médicos consideran, de hecho, moralmente aceptable el uso de la marihuana para pacientes con cáncer que sufran dolores intensos", indicó el presidente de la Conferencia Episcopal Católica de Filipinas, el arzobispo Sócrates Villegas, en un comunicado.
Las declaraciones de la Iglesia Católica de Filipinas, que ejerce una gran influencia sobre la política y el pueblo del país, suponen un importante espaldarazo a la iniciativa del parlamentario Rodolfo Albano III, que el pasado mes de mayo presentó el proyecto de ley: "Uso Compasivo del Cannabis Médico".
Esta medida, que aún está siendo estudiada, propone la "legalización y regulación del uso médico del cannabis, que se ha comprobado es beneficioso y terapéutico para tratar enfermedades crónicas o degenerativas o condiciones médicas".
Aunque la ley legalizaría el uso de la marihuana para determinados tratamientos, el consumo o posesión de la droga por cualquier otro motivo seguiría siendo ilegal en Filipinas.
El proyecto de ley está empezando a ganar adeptos entre los legisladores del país, y según ha dicho Albano en la emisora local ANC, tiene el apoyo del ministro de Sanidad, Enrique Ona.
El arzobispo Villegas, quien aprueba el uso médico del cannabis, instó a los legisladores y oficiales del Gobierno a asegurar la protección del público sobre cualquier daño que puede resultar de convertir a la marihuana en una droga fácilmente accesible.
"Nos preocupa la introducción de sustancias peligrosas y adictivas, y que estén legalmente disponibles para gente con tendencia a adicciones. Los efectos sólo pueden ser dañinos, especialmente para los jóvenes y niños", explicó el arzobispo.
Anticipándose a estos temores, el proyecto de ley prevé la formación dentro del Ministerio de Salud de una "Autoridad Reguladora del Cannabis" para controlar el uso de la marihuana como sustancia médica.
La agencia repartiría carnés de identidad a los pacientes autorizados a recibir marihuana para su tratamiento y desarrollaría Centros de Apoyo del Cannabis Médico y Centros de Control de Seguridad del Cannabis Médico, que tendrían que estar situados a más de 300 metros de colegios o universidades.
Sin embargo, algunos legisladores se oponen frontalmente al proyecto de ley presentado por Albano, y afirman que de ser aprobada, desembocaría en un "desastre nacional".
"La propuesta de legalizar la marihuana es engañosa, y está camuflada bajo el término 'marihuana médica'", señaló el parlamentario Vicente Sotto a los medios.
"No se puede declarar legal una bomba nuclear simplemente porque un pequeño componente de la bomba te puede servir para iluminar tu casa", expuso.
Aunque Sotto admite que la legalización del cannabis médico ayudaría a algunos enfermos, apunta que los mayores beneficiados de la ley serían los traficantes de drogas.
"La marihuana es un gran negocio para los traficantes de drogas, y si la legalizamos, se convertirá en un negocio aun más grande", asegura el legislador filipino.
Según el Consejo de Drogas Peligrosas de Filipinas, el cannabis ha sido en los últimos años la segunda sustancia ilegal más consumida en el país, después del shabú (como se conoce en Filipinas a la metanfetamina), y actualmente su consumo o posesión puede recibir una pena máxima de cadena perpetua.
La Conferencia Episcopal Católica de Filipinas tiene una gran influencia políticaen el país debido a la extrema religiosidad del pueblo y de los legisladores filipinos.
Durante años, la iglesia consiguió bloquear la aprobación de importantes medidas como la Ley de Salud Reproductiva que, entre otras cuestiones, garantiza el acceso universal a métodos anticonceptivos en Filipinas, uno de los países con más habitantes del mundo.
(RD/Agencias)


La Iglesia brasileña anima a superar el clericalismo y promover el ministerio laical


El Episcopado aboga por una "Iglesia consoladora, samaritana, profética, servicial, maternal"


"Todo cristiano laico y laica tiene un papel decisivo también en la Iglesia"



(Luis Miguel Modino).- Sin entrar a hacer juicios de valor, nadie puede negar que las cosas en la Iglesia Católica están cambiando y que el espíritu de Francisco es una realidad cada vez más palpable. Desde que fue elegido Obispo de Roma, como él mismo se presenta, ha incidido en la necesidad de que la Iglesia sea más participativa y se escuche la voz de la gente para poder marcar caminos que sean fruto de un mayor consenso.
La Iglesia brasileña, como debe estar sucediendo en otros lugares, ha apostado claramente por este camino y este miércoles, 2 de julio, hemos sido testigos de un nuevo paso en este sentido con la presentación del texto de estudio número 107 de laConferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB por sus siglas en portugués).
Este texto fue aprobado en la última asamblea general del episcopado brasileño que tuvo lugar en Aparecida de 30 de abril a 9 de mayo. Lleva por título "Cristianos laicos y laicas en la Iglesia y en la sociedad" y tiene como objetivo la animación del laicado en la comprensión de su actuación como sujetos eclesiales en las diversas realidades en que se encuentran. El título es completado con la cita evangélica "Sal de la Tierra y Luz del Mundo" (cf. Mt. 5,13-14).
Siguiendo la metodología del ver, juzgar y actuar, muy presente en muchos de los documentos eclesiales, el texto se divide en tres capítulos. En el primer capítulo, "El Mundo Actual: Esperanzas y Angustias", se presenta una visión de la realidad en que vivimos, formando parte de una sociedad globalizada, marcada por el individualismo y el consumismo, lo que provoca diferentes reacciones que afectan a la familia, la comunidad, la parroquia..., llevando a preguntarse cuál debe ser la postura y actuación del cristiano.
El segundo capítulo, "El Sujeto Eclesial: Ciudadanos, Discípulos y Misioneros", pretende encontrar caminos que lleven a superar el antagonismo entre fe y vida, a vivir el ecumenismo, a ser Iglesia Pueblo de Dios, en la que la vocación laical sea valorada a partir de la vivencia del propio bautismo, que lleve a valorar la corresponsabilidad, la comunión y la participación, superando el clericalismo y promoviendo los ministerios y servicios laicales.
El tercer capítulo, "La acción Transformadora en la Iglesia y en el Mundo", llama la atención sobre la necesidad de un laicado organizado y bien formado para poder llevar a cabo la misión evangelizadora. El final del texto presenta algunas pistas de acción que podrían ser llevadas a cabo.
En la presentación, Don Leonardo Steiner, Secretario General de la CNBB, señalaba que los laicos son "mujeres y hombres que ayudan en la construcción del Reino de la verdad y de la gracia, del amor y de la paz, que asumen servicios y ministerios que vuelven a la Iglesia consoladora, samaritana, profética, servicial, maternal", lo que muestra cómo es la vida del día a día de la Iglesia brasileña en muchos lugares, donde estas mujeres y hombres son la principal presencia evangelizadora, ante la asistencia esporádica de los ministros ordenados.
También hablaba Don Severino Clasen, presidente de la Comisión Episcopal Pastoral para el Laicado, mostrando que este texto quiere restablecer el sentido de la vida y de la existencia, afirmando que "todo cristiano laico y laica tiene un papel decisivo también en la Iglesia, presente en su testimonio de vida y la coherencia de enamorarse de Jesucristo. Y en esta pasión, en este amor, en el seguimiento a Él, buscar caminos para transformar la sociedad".
Lo que la CNBB pretende a partir de ahora es que este texto sea estudiado en diferentes niveles para poder elaborar propuestas que hagan posible un documento que ayude a los laicos a ser discípulos misioneros y sujetos eclesiales, retomando las propuestas del Concilio Vaticano II.
La experiencia del documento sobre la parroquia, con el que se llevó a cabo el mismo proceso el año pasado y en el que tanto ayudaron las propuestas recibidas, es una esperanza para que el documento futuro traduzca la razón de la presencia de los laicos en la Iglesia y en la sociedad.
Quien sueña con una Iglesia en la que todos y todas sean protagonistas está de enhorabuena. Al final los laicos y laicas son la inmensa mayoría...

Compartiendo la Palabra. Comentario a la lecturas del día


Compartimos la Palabra

  • “Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles”

La Sagrada Escritura utiliza con frecuencia términos referentes al mundo de la construcción para expresar la relación del hombre con Dios, de los hombres entre ellos y del hombre consigo mismo. La lectura del día de hoy es un claro ejemplo de ello.
San Pablo, que en la carta a los Corintios se refiere a sí mismo como “hábil arquitecto”, en esta lectura nos dice, por un lado, que estamos cimentados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, esto es, edificados sobre el Antiguo y Nuevo Testamento, ya que los apóstoles predicaron lo que los profetas habían anunciado. Y por otro, que el mismo Cristo Jesús es la piedra angular, la primera y la más importante, la que sirve de apoyo y de punto de unión, sobre la que se levanta un edificio consistente: un templo consagrado al Señor. Nosotros, los cristianos, somos piedras vivas para la construcción de ese templo, pero sólo podemos formar parte de él si estamos unidos a Cristo, el primer fundamento es creer en Cristo, esperar en Él y confiar en Dios. Si vamos por libre no construimos, destruimos.
Fijando la atención en la trayectoria del apóstol Santo Tomás, cuya fiesta celebramos hoy, y teniendo en cuenta que fue un incrédulo que se convirtió en creyente, me atrevo a decir que estar cimentados sobre el cimiento de los apóstoles puede ser también estar cimentados sobre la debilidad, pero una debilidad que es fortaleza porque está íntimamente unida a Cristo. Con Cristo, por Cristo y en Cristo todo lo podemos, es Él el que capacita a los apóstoles, hombres débiles como nosotros, para ser cimientos, y a nosotros para ser piedras del templo espiritual. Es más, para ser nosotros mismos templos del Espíritu. Nadie, pues, se debe sentir excluido. Si Jesús, como dice el salmo responsorial, mandó a sus discípulos: Id al mundo entero y proclamad el Evangelio, es porque quería hacernos partícipes a todos de este inmenso don.
  • “Señor mío y Dios mío”

De todos es conocido el relato de la aparición de Jesús a los discípulos. San Juan lo narra con tal precisión de detalles, que fácilmente podemos imaginar la escena e incluso sentirnos parte de ella misma.
Las palabras que brotan de la boca de Tomás, “Señor mío y Dios mío”, tras el encuentro con el Resucitado, son un acto de fe, de adoración y de entrega sin límites. Desde ese momento el incrédulo Tomás fue un hombre distinto. Su fidelidad al Maestro fue para siempre firme e incondicional hasta el punto de que, según nos dice la Tradición, murió mártir por la fe en su Señor. Gastó la vida en su servicio.
En la repuesta de Jesús: “dichosos los que crean sin haber visto”, estamos señalados todos nosotros que confesamos con el alma al que no hemos visto en la carne. Como dijo San Juan Pablo II: “Ésta es la fe que nosotros debemos renovar, siguiendo la estela de incontables generaciones cristianas que a lo largo de dos mil años han confesado a Cristo, Señor invisible, llegando incluso al martirio. Debemos hacer nuestras las palabras de Pedro: Vosotros no lo visteis, pero lo amáis; ahora, creyendo en Él sin verlo, sentís un gozo indecible. Ésta es la auténtica fe: entrega absoluta a cosas que no se ven, pero que son capaces de colmar y ennoblecer toda una vida”.

Que el Señor nos lo conceda por la intercesión de Santo Tomás.

MM. Dominicas 
Monasterio de Sta. Ana (Murcia)

LECTURAS PARA EL DÍA DE HOY



Fiesta: Santo Thomas Apostol
PRIMERA LECTURA
Efesios: 2, 19-22
Ustedes han sido edificados sobre el cimiento de los apóstoles.
Hermanos: Ya no son ustedes extranjeros ni advenedizos; son conciudadanos de los santos y pertenecen a la familia de Dios, porque han sido edificados sobre el cimiento de los apóstoles y de los profetas, siendo Cristo Jesús la piedra angular.
Sobre Cristo, todo el edificio se va levantando bien estructurado, para formar el templo santo en el Señor, y unidos a él también ustedes se van incorporando al edificio, por medio del Espíritu Santo, para ser morada de Dios. 
Palabra de Dios

SALMO
Del salmo 116
R/. Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio.
Que alaben al Señor todas las naciones,
que lo aclamen todos los pueblos. R/.
Porque grande es su amor hacia nosotros
y su fidelidad dura por siempre. R/.

EVANGELIO
San Juan: 20, 24-29
¡Señor mío y Dios mío!
Tomás, uno de los Doce, a quien llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando vino Jesús, y los otros discípulos le decían: "Hemos visto al Señor". Pero él les contestó: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré".
Ocho días después, estaban reunidos los discípulos a puerta cerrada y Tomás estaba con ellos. Jesús se presentó de nuevo en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". Luego le dijo a Tomás: "Aquí están mis manos, acerca tu dedo. Trae acá tu mano, métela en mi costado y no sigas dudando, sino cree". Tomás le respondió: "¡Señor mío y Dios mío!" Jesús añadió: "Tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto".
Palabra del Señor




Meditando con los santos y beatos del día. SANTO TOMÁS APÓSTOL


Hoy 03 de julio, la Iglesia conmemora la traslación de los restos de SANTO TOMÁS a la ciudad de Edesa (hoy Urfa en Turquía), quien muriera probablemente mártir en el año 72 en Mailipur, cercanías de Madras, en India. Nacido hacia la fecha del nacimiento de Jesucristo, en Galilea, fue su apóstol y, luego de la ascensión, misionero en Persia e India. El Martirologio Romano lo considera entre los Santos de la Iglesia. Es patrono de las Indias Orientales, Portugal, Goa, y del Estado de la Iglesia. Uno de sus dedos se venera en la Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén en Roma.
  
Meditación
"Yo era un pescador en el mar de Galilea. Me llamaban Dídimo. Cierto día conocí al Maestro de Nazaret, y desde ese día, todo cambió en mí vida. Junto a Él aprendí muchas cosas, pero, debo confesar, que a veces me costaba aceptarlas y comprenderlas. Pero me atraía y no me quería separar de Él. Poco antes de que Él fuera tomado prisionero, cuando las relaciones con los escribas y fariseos estaban bastante tirantes, cierto día vinieron a buscarle para que fuese a curar a su amigo Lázaro. Viendo que la situación era bastante riesgosa, los otros discípulos trataron de disuadirle: -"corres el peligro de caer en manos de los enemigos", le decían. Pero a mí esto me parecía una cobardía y, por eso, no me quedé callado: - "Si el Señor va, vayamos también nosotros, y si Él muere, muramos también nosotros con Él". Que curioso! Todos, en lugar de molestarse conmigo, me felicitaron por mi generosidad. Tiempo después, ya en la última cena que tuvimos con el Maestro, Él nos empezó a hablar del retorno a su Padre en términos que yo no le comprendía. Por eso, en cierto momento, yo le interrumpí: "Señor, no sabemos a donde vas, cómo vamos a saber el camino". Tenía necesidad de datos precisos. Quería ver. Algo semejante me ocurrió, después de la resurrección. Cuando la situación estaba muy tensa, fui a ver a los otros discípulos que estaban escondidos y me recibieron con una novedad: - "Tomás, el Señor se nos ha aparecido". A mí me pareció esto tan extraño, que les respondí: - "mientras no lo vea y lo toque no lo creeré". Pero, quien te dice!, pocos días después, el Señor Jesús se apareció nuevamente en medio de nosotros. Yo me quedé mudo. Pero Él mirándome fijamente, me llamó y me dijo: 'Tomás, ven, mete tu dedo en mis llagas y tu mano en mi costado". En ese momento yo caí rendido por la evidencia y por el amor al Señor. No pude sino decir: -"Señor mío y Dios mío". Fue entonces cuando El dijo estas palabras que jamás olvidaré: -"Dichosos los que sin ver creerán".

Radio Vaticano

¿Qué le diría al Papa si pudiera hablar un minuto con él?, peregrinos en Roma


En la plaza de San Pedro preguntamos a los peregrinos que llegan desde diferentes países del mundo, ¿qué le diría al Papa si pudiera hablar con él? “Le pediría que rezara por la paz de mi país”, “Le daría las gracias por ser tan cercano”, “¡Le abrazaría!”, son algunas de sus respuestas. (MZ-RV)

Escuchar aquí

¿Y ustedes que le dirían?

Dime una palabra por Luis Fernando Crespo SM. Duda



3 de julio
Santo Tomás

Jn 20, 24-29 No seas incrédulo, sino creyente

Señor, creo, aumenta mi pobre fe.

Luis Fernando Crespo SM
Dime una palabra

La fe mueve montañas. Un poco de humor de Nik

La Nación

Una imagen, un pensamiento y... el resto es tuyo


Hay dos tipos de parto en la familia.
En el primero, alguien llega al mundo.
En el segundo, alguien se va a su propia vida

Enrique Cueto
Donde nadie sobra
La llave en la cerradura


An image, a thought, and... the rest is your

There are two types of childbirth in the family.
In the first, someone comes into the world.
In the second someone is going to his own life

E. Cueto

Wednesday, July 02, 2014

Adolfo Nicolás: Afinar el instrumento para la sinfonía del presente por Pedro Miguel Lamet S.J.


El pasado  21 de junio se unieron los jesuitas españoles en una sola provincia. En ese acto, celebrado en Madrid, el superior general, Adolfo Nicolás, tuvo un par de intervenciones. Pero quiero destacar una, la homilía, porque me parece un programa no solo para jesuitas y religiosos, sino para cualquier ser humano. Su diagnóstico del momento angustiado que vivimos y la síntesis que hace de Oriente y Occidente, entre el camino, la verdad y la vida, y su invitación a afinar el instrumento para lograr la armonía en la sinfonía universal, me parecen antológicos. Os dejo el texto completo:

La lectura que hemos escuchado de Romanos nos da el programa, que no es otro que el programa común de vivir plenamente el Evangelio de Jesús. Estamos en un mundo nuevo, distinto al de San Ignacio y necesitamos crear. Estamos en una disposición nueva. Termina el capítulo diciendo “Venced el mal con el bien”. Todos sabemos que la victoria del bien es un artículo de fe, porque no se ve por ninguna parte. Todos sabemos que por mucho tiempo vencerá el mal, interés mezquinos, estrechez de miras, egoísmo o dinero, como el gran ídolo, como dice el Papa Francisco. Este es el precio del reino de Dios, este es el precio que nos pone la carta a los Romanos. Va a ser difícil responder hoy, igual que en tiempos de San Ignacio también era difícil. No somos un mundo especial, pero muchas cosas se nos han hecho un poco más complejas, un poco más difíciles. Hoy sabemos más de psicología esto hace difícil tratar algunos problemas. Sabemos más del sufrimiento humano, sabemos más de presiones sociales, tenemos periodistas y políticos menos lúcidos, por decirlo, sin decir nombres. 

Vivimos más deprisa, con más presiones y con menos tiempo, como decía aquel africano a un europeos “vosotros tenéis planes, nosotros tenemos tiempo”, que es un poco lo que está pasando en nuestro mundo. Y, sin embargo, seguimos necesitando la aportación de todos. Es un tiempo en el que no podemos permitirnos prescindir de la sabiduría de nadie. Un obispo japonés decía, “Jesús dice ‘Yo soy el camino, la verdad y la vida’, las espiritualidades de Asia, son casi todas del camino, pero los misioneros han venido hablando de la verdad, y no nos hemos encontrado”.
San Ignacio es un hombre del camino, se considera un peregrino y nos deja a nosotros métodos, procesos, no nos dice qué tenemos qué hacer, eso lo deja a los superiores que tienen que discernir.

Se nos ha hecho la situación muy difícil. Asia es cómo, cómo concentrarse, cómo encontrar equilibrio y tenemos el yoga, el zen y todas esos estudios sobre el cuerpo y el alma, etc. Es la gran preocupación, el cómo.
Europa y Norteamérica, quizá la gran preocupación es la verdad, cómo definir, sobre todo franceses y alemanes, que te escriben un libro de 800 páginas como introducción al concepto de alma. Es la gran preocupación por definir, por encontrar la verdad.

Africa y Latinoamérica es la vida, todavía conservan una apreciación por la amistad, por la familia, por los niños, por todo lo que supone valores tradicionales que existían en un tiempo en Europa pero que poco a poco se van perdiendo bastante.
Necesitamos todo, por eso el tiempo actual es un tiempo que nos da una nueva oportunidad, la oportunidad de encontrar al Cristo total, por fin, no solamente el camino, sino el camino, la verdad y la vida, todo junto, pero para eso necesitamos abrirnos y contribuir a esta nueva oportunidad.
Nos sentimos algo intimidados ante la realidad de la nueva provincia, ¡es tan grande! Vamos a necesitar mucha creatividad para poder responder a los antiguos y a los nuevos retos, vamos a necesitar mucha creatividad. A veces nos va a parecer que no merece la pena, o que es demasiado tarde, o que ya estamos pasados y hay que desistir, hay que dejar que la historia tome su curso. Esto es algo que San Ignacio nunca pensó porque sabía que toda la vida es una batalla, es una guerra, que no tiene descanso. Y esto nos pone en comunión con otras tradiciones. En el hinduismo, el libro de espiritualidad hindú el Bhágavad-guitá, empieza en un campo de batalla, y el protagonista siente que le tiemblan las piernas porque a medida que se acerca el enemigo empieza a reconocer las caras, son sus amigos, sus vecinos, sus parientes y entonces dice, ¿cómo voy a luchar contra mí mismo? Y es que la batalla real es contra uno mismo.
San Ignacio vio esto. También en el Islam, el más profundo Yihad, no es contra otros, es contra uno mismo, se da en el corazón de la persona, del verdadero creyente. Y esto es lo que nos dice el Evangelio de hoy. San Ignacio nos dejó métodos para afinar nuestros instrumentos, como para un concierto. Siempre empieza el concierto, con los violines y las violas afinándose, con un poco de ruido, pero esto es muy importante para que el concierto suene bien.
Se entra en una nueva aventura, lo importante no es ser viejo o joven, ni tener éxito o no tenerlo, lo importante es saber cómo vivir plenamente en cada momento. Y eso nos lo dice el espíritu. Pero para oír el espíritu hay que afinar el instrumento y dar importancia al silencio.
Hace poco leí que un crítico de música hablando de Japón dice “la calidad de silencio que se oye en un concierto es extraordinaria. Yo estaba sentado junto a un vecino y en cuanto empezó el concierto la única señal de que estaba vivo era que un dedo se le movía, lo demás, no se sabía si estaba vivo o muerto”. Dice “el problema es si Japón va a ser capaz de sostener ese silencio, ese es el problema de hoy”. Y nosotros vamos a afinar el instrumento para poder oír al espíritu y el espíritu habla muy bajito, muy bajito. Hay que estar en silencio, hay que aquietar el espíritu, son vibraciones, no voces, y las vibraciones las pueden oír sólo corazones afinados, adiestrados en el arte de escuchar.
De manera que hoy pedimos al Señor unos por otros, que la nueva provincia sea un auténtico concierto. A un poeta, japonés también, hace poco le pidieron que tradujera la oración de San Francisco de Asís, “hazme un instrumento de su paz”. Y tradujo no por la palabra “dogu” que significa un instrumento de trabajo, sino por la palabra “gakki“ que es un instrumento musical y llamó al librito donde ponía la traducción “la sinfonía del universo”.
Yo quisiera pedir hoy que esta nueva provincia sea parte de esta sinfonía del universo.

Pedro Miguel Lamet S.J.
El alegre canancio
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El Papa ordena la intervención de una diócesis paraguaya por denuncias de abusos sexuales


Enviará el 21 de julio al cardenal Santos Abril a Ciudad del Este, según anunció el Nuncio Ariotti


El obispo es Rogelio Livieres, quien llamó homosexual al arzobispo de Asunción por denunciar el caso


El papa Francisco dispuso la realización de una "visita apostólica" a la diócesis de Ciudad del Este, después de que se hayan reflotado las denuncias de pedofilia contra el sacerdote Carlos Urrutigoity, uno de los religiosos que trabajan en la zona.
El Santo Padre enviará dos cardenalesquienes desde Roma llegarán a Asunción y luego irán a Ciudad del Este para evaluar todas las instituciones eclesiásticas de dicha diócesis, anunció hoy el nuncio apostólicoEliseo Ariotti, durante una conferencia de prensa.
Al ser consultado si el motivo principal de la visita son las denuncias de pedofilia, dijo: "Es para averiguar no sólo lo que pasó últimamente, sino ver todo lo que está en la casa de Ciudad del Este". La visita será del 21 al 26 de julio, precisó.
Tras la visita de los religiosos, se redactará una evaluación completa de la situación en la diócesis, que será acercada al papa Francisco, quien finalmente dispondrá de cambios o medidas, de ser necesarios.
Han sido designados el cardenal españolSantos Abril y Castelló, encargado de la Basílica romana Santa María la Mayor, y el uruguayo Milton Luis Tróccoli Cebélio,obispo de Montevideo y rector del seminario Interdiocesano Cristo Rey.
"Es una visita que siempre se hace; en todas las diócesis del mundo reciben", explicó el nuncio apostólico. Las "visitas apostólicas" pueden ser llamadas intervenciones que la Iglesia hace habitualmente en todo el mundo, aclararon entendidos.
Ariotti resaltó que el obispo de Ciudad del Este, monseñor Rogelio Livieres Plano, ya fue notificado de la visita y que accedió sin problemas. "Livieres dijo que siempre pidió que se le visite", agregó.
Definitivamente lo que llama más la atención en la Diócesis de Ciudad del Este es el caso del sacerdote argentino Carlos Urrutigoity, quien llegó a Paraguay luego de sortear diversas denuncias de pedofilia y abuso sexual en distintos países.
Sin embargo, Livieres sin problemas aceptó al religioso, e inclusive le encargó un ministerio con jóvenes. Dijo en reiteradas ocasiones que todas las denuncias son calumnias, y que Urrutigoity es un "perseguido".
El caso del sacerdote sospechoso de abuso, revivió las diferencias entre Livieres y el arzobispo de Asunción, monseñor Pastor Cuquejo. Esta situación también sería otro de los motivos de la visita apostólica.
El entredicho tomó fuerza luego de que Cuquejo, sugirió reabrir una investigación para averiguar si son ciertas las acusaciones contra Urrutigoity, a lo que el obispo de Ciudad del Este, respondió llamándole "homosexual" en actos públicos en la mencionada localidad y ante medios de comunicación.
También llama la atención de la Santa Sede las denuncias de mal manejo de los recursos financieros dentro de la diócesis, que inclusive llegaron a procesos judiciales. Los enviados del Papa Francisco también evaluarían las supuestas desprolijidades en el seminario de Ciudad del Este.

Livieres contra Cuquejo: "Casi lo expulsan por homosexual"


RD

LEONARDO BOFF: El fútbol como religión secular universal



  La presente Copa Mundial de Fútbol que se está celebrando en Brasil, así como otros grandes eventos futbolísticos, asumen características propias de las religiones. Para millones de personas el fútbol, el deporte que posiblemente moviliza a más gente en el mundo, ha ocupado el lugar que comúnmente tenía la religión. Algunos estudiosos de la religión, solo para citar a dos importantes como Emile Durkheim y Lucien Goldmann, sostienen que la religión no es un sistema de ideas; es antes «un sistema de fuerzas que movilizan a las personas hasta llevarlas a la más alta exaltación» (Durckheim). La fe viene siempre acoplada a la religión. Ese mismo clásico afirma en su famoso libro Las formas elementales de la vida religiosa: «la fe es ante todo calor, vida, entusiasmo, exaltación de toda la actividad mental, transporte del individuo más allá de sí mismo» (p.607). Y Lucien Goldamnn, sociólogo de la religión y marxista pascaliano, concluye: «creer es apostar a que la vida y la historia tienen sentido; el absurdo existe, pero no prevalece».

Mirándolo bien, el fútbol para mucha gente cumple las características religiosas: fe, entusiasmo, calor, exaltación, un campo de fuerzas y una permanente apuesta de que su equipo va a triunfar.

El espectáculo de la apertura de los juegos recuerda una gran celebración religiosa, cargada de reverencia, respeto, silencio, seguido de ruidosos aplausos y gritos de entusiasmo; ritualizaciones sofisticadas, con músicas y escenificaciones de las distintas culturas presentes en el país; presentación de los símbolos del fútbol (estandartes y banderas), especialmente la copa, que funciona como un verdadero cáliz sagrado, un santo Grial buscado por todos. Y está, dicho sea con respeto, la bola que funciona como una especie de hostia que es comulgada por todos.

En el fútbol como en la religión, tomemos como referencia la católica, existen los once apóstoles (Judas no cuenta) que son los once jugadores, enviados para representar al país; los santos de referencia como Pelé, Garrincha, Beckenbauer y otros; existe demás un Papa que es el presidente de la Fifa, dotado de poderes casi infalibles. Viene rodeado de sus cardenales que constituyen la comisión técnica responsable del evento. Siguen los arzobispos y obispos que son los coordinadores nacionales de la Copa. Enseguida aparece la casta sacerdotal de los entrenadores, portadores del especial poder sacramental de poner, confirmar y quitar jugadores. Después vienen los diáconos que forman el cuerpo de los jueces, maestros-teólogos de la ortodoxia, es decir, de las reglas del juego, que hacen el trabajo concreto de conducir el partido. Al final vienen los monaguillos, los jueces de línea, que ayudan a los diáconos.

El desarrollo de un partido suscita fenómenos que ocurren también en la religión: se gritan jaculatorias (estribillos), se llora de emoción, se reza, se hacen promesas divinas (Felipe Scolari, entrenador brasilero, cumplió su promesa de ir a pie, unos veinte km, hasta el santuario de Nuestra Señora del Caravaggio en Farroupilha si ganaba Copa ese año, como así sucedió), se usan amuletos y otros símbolos de la diversidad religiosa brasilera. Santos fuertes, orixás y energías del axé son evocadas e invocadas.

Existe hasta una Santa Inquisición, el cuerpo técnico, cuya misión es velar por la ortodoxia, dirimir conflictos de interpretación y eventualmente procesar y castigar a jugadores o incluso a equipos enteros.

Así como en las religiones e Iglesias existen órdenes y congregaciones religiosas, así hay «aficiones organizadas». Tienen sus ritos, sus cánticos y su ética.

Hay familias enteras que se van a vivir cerca del Club de su equipo, que funciona como una verdadera iglesia, donde los fieles se encuentran y comulgan sus sueños. Se tatúan el cuerpo con los símbolos de su equipo y no bien acaba de nacer un niño que a la puerta de la incubadora ya es adornado con los símbolos del equipo, es decir, recibe ya ahí el bautismo, que jamás debe ser traicionado.

Considero razonable entender la fe como la formuló el gran filósofo y matemático cristiano Blas Pascal, como una apuesta: si apuestas a que Dios existe tienes todo a ganar; si después no existe, no has perdido nada. Entonces es mejor apostar a que existe. El hincha vive de apuestas (cuya expresión mayor es la lotería deportiva o la quiniela), de que la suerte favorecerá a su equipo o de que pase algo en el último minuto del juego, que cambie todo y finalmente gane, por muy fuerte que sea el adversario. Así como en la religión hay personas referenciales, lo mismo sucede con los cracs.

En la religión existe la enfermedad del fanatismo, de la intolerancia y de la violencia contra otra expresión religiosa; lo mismo ocurre en el fútbol: grupos de un equipo agreden al equipo contrario. Apedrean autobuses y pueden ocurrir verdaderos crímenes, de todos conocidos, de hinchadas organizadas y de fanáticos que pueden herir y hasta matar a seguidores del otro equipo.

Para muchos, el fútbol se ha vuelto una cosmovisión, una forma de entender el mundo y de dar sentido a la vida. Hay quienes sufren cuando su equipo pierde y están eufóricos cuando gana.

Yo personalmente aprecio el futbol por una simple razón: portador de cuatro prótesis, en las rodillas y en los fémures, jamás hacer podría hacer esas carreras y dar esos saltos y estiradas. Hacen lo que yo nunca podría hacer, sin caer y romperse. Hay jugadores que son artistas geniales de creatividad y habilidad. No sin razón, el mayor filósofo del siglo XX, Martin Heidegger, no se perdía un partido importante, pues veía en el fútbol la concretización de su filosofía: la contienda entre el Ser y el ente, enfrentándose, negándose, componiéndose y formando el imprevisible juego de la vida, que todos jugamos.

Leonardo Boff
Koinonia

Los Universículos del Hermano Cortés




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