Sunday, April 09, 2017

LECTURAS PARA EL DÍA DE HOY


Primera lectura

Lectura del libro de Isaías 50,4-7:La primera lectura sacada del Libro de Isaías, nos muestra al Señor, siempre cerca del que sufre. Para él tiene una palabra de aliento, una mano tendida, una ayuda crucial. Es un relato crucial del Antiguo Testamento para mejor entender la Pasión de Cristo. Es el tercer cántico del Siervo del Señor.

Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los iniciados. El Señor me abrió el oído. Y yo no resistí ni me eché atrás: ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos. El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado.

Palabra de Dios

Salmo

Al Salmo 21 se le considera, como en el caso de la profecía del Siervo de Yahvé, una anticipación profética de lo que iba a ser el sufrimiento de Jesús de Nazaret para salvarnos a todos. Jesús, en la cruz, reza estos versos al Padre en un momento tan significado e importante para la redención del género humano.

Sal 21,8-9.17-18a.19-20.23-24 R/. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Al verme, se burlan de mí,
hacen visajes, menean la cabeza:
«Acudió al Señor, que lo ponga a salvo;
que lo libre, si tanto lo quiere.» R/.
Me acorrala una jauría de mastines,
me cerca una banda de malhechores;
me taladran las manos y los pies,
puedo contar mis huesos. R/.
Se reparten mi ropa,
echan a suertes mi túnica.
Pero tú, Señor, no te quedes lejos;
fuerza mía, ven corriendo a ayudarme. R/.
Contaré tu fama a mis hermanos,
en medio de la asamblea te alabaré.
Fieles del Señor, alabadlo;
linaje de Jacob, glorificadlo;
temedlo, linaje de Israel. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 2,6-11Un fragmento de la Carta a los Filipenses, conforma la segunda lectura. San Pablo nos reclama para realizar estas acciones desde la más profunda humildad. Y como ejemplo: Cristo. Él lo hizo todo sin hacer alarde de su categoría de Dios.

Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Palabra de Dios

Evangelio del día

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 26,14–27,66Como evangelio La Pasión. Cualquier palabra sobraría para llegar a comprender que fue el mayor acto de amor que pueda conocer la historia. Tras la alegría de la entrada en Jerusalén que hemos celebrado con la Procesión de los Ramos, la liturgia de este día lee completa la Pasión de Nuestro Señor que en el presente ciclo --el A-- corresponde a San Mateo. Es ya difícil saber por qué Jesús tiene que morir. Y, sobre todo, admitir que ha de morir y en la Cruz.

C. En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:
S. «¿Qué estáis dispuestos a darme, si os lo entrego?»
C. Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.
C. El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
S. -«¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?»
C. Él contestó:
+ «Id a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: "El Maestro dice: Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos."»
C. Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.
C. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:
+ «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.»
C. Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro:
S. «¿Soy yo acaso, Señor?»
C. Él respondió:
+ «El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!; más le valdría no haber nacido.»
C. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:
S. «¿Soy yo acaso, Maestro?»
C. Él respondió:
+ «Tú lo has dicho.»
C. Durante la cena, Jesús cogió pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:
+ «Tomad, comed: esto es mi cuerpo.»
C.. Y, cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias y se la dio diciendo:
+ «Bebed todos; porque ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos para el perdón de los pecados. Y os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta el día que beba con vosotros el vino nuevo en el reino de mi Padre.»
C. Cantaron el salmo y salieron para el monte de los Olivos.
C. Entonces Jesús les dijo:
+ «Esta noche vais a caer todos por mi causa, porque está escrito: "Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño." Pero cuando resucite, iré antes que vosotros a Galilea.»
C. Pedro replicó:
S. «Aunque todos caigan por tu causa, yo jamás caeré.»
C. Jesús le dijo:
+ «Te aseguro que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces.»
C . Pedro le replicó:
S. «Aunque tenga que morir contigo, no te negaré. »
C. Y lo mismo decían los demás discípulos.
C. Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y les dijo:
+ «Sentaos aquí, mientras voy allá a orar.»
C. Y, llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a entristecerse y a angustiarse. Entonces dijo:
+ «Me muero de tristeza: quedaos aquí y velad conmigo.»
C. Y, adelantándose un poco, cayó rostro en tierra y oraba diciendo:
+ «Padre mío, si es posible, que pase y se aleje de mí ese cáliz. Pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres.»
C. Y se acercó a los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro:
+ «¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu es decidido, pero la carne es débil.»
C. De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo:
+ «Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.»
C. Y, viniendo otra vez, los encontró dormidos, porque tenían los ojos cargados. Dejándolos de nuevo, por tercera vez oraba, repitiendo las mismas palabras. Luego se acercó a sus discípulos y les dijo:
+ «Ya podéis dormir y descansar. Mirad, está cerca la hora, y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega.»
C. Todavía estaba hablando, cuando apareció Judas, uno de los Doce, acompañado de un tropel de gente, con espadas y palos, mandado por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El traidor les había dado esta contraseña:
S. «Al que yo bese, ése es; detenedlo.»
C. Después se acercó a Jesús y le dijo:
S. «¡Salve, Maestro!»
C. Y lo besó. Pero Jesús le contestó:
+ «Amigo, ¿a qué vienes?»
C. Entonces se acercaron a Jesús y le echaron mano para detenerlo. Uno de los que estaban con él agarró la espada, la desenvainó y de un tajo le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote. Jesús le dijo:
+ «Envaina la espada; quien usa espada, a espada morirá. ¿Piensas tú que no puedo acudir a mi Padre? Él me mandaría en seguida más de doce legiones de ángeles. Pero entonces no se cumpliría la Escritura, que dice que esto tiene que pasar.»
C. Entonces dijo Jesús a la gente:
+ «¿Habéis salido a prenderme con espadas y palos, como a un bandido? A diario me sentaba en el templo a enseñar y, sin embargo, no me detuvisteis.»
C. Todo esto ocurrió para que se cumpliera lo que escribieron los profetas. En aquel momento todos los discípulos lo abandonaron y huyeron. Los que detuvieron a Jesús lo llevaron a casa de Caifás, el sumo sacerdote, donde se habían reunido los escribas y los ancianos. Pedro lo seguía de lejos, hasta el palacio del sumo sacerdote, y, entrando dentro, se sentó con los criados para ver en qué paraba aquello. Los sumos sacerdotes y el sanedrín en pleno buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarlo a muerte y no lo encontraban, a pesar de los muchos falsos testigos que comparecían. Finalmente, comparecieron dos, que dijeron:
S. «Éste ha dicho: "Puedo destruir el templo de Dios y reconstruirlo en tres días."»
C. El sumo sacerdote se puso en pie y le dijo:
S. «¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que levantan contra ti?»
C. Pero Jesús callaba. Y el sumo sacerdote le dijo:
S. «Te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios.»
C. Jesús le respondió:
+ «Tú lo has dicho. Más aún, yo os digo: Desde ahora veréis que el Hijo del hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y que viene sobre las nubes del cielo.»
C. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo:
S. «Ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia. ¿Qué decidís?»
C. Y ellos contestaron:
S. «Es reo de muerte.»
C. Entonces le escupieron a la cara y lo abofetearon; otros lo golpearon, diciendo:
S. «Haz de profeta, Mesías; ¿quién te ha pegado?»
C. Pedro estaba sentado fuera en el patio, y se le acercó una criada y le dijo:
S. «También tú andabas con Jesús el Galileo.»
C. Él lo negó delante de todos, diciendo:
S. «No sé qué quieres decir.»
C. Y, al salir al portal, lo vio otra y dijo a los que estaban allí:
S. «Éste andaba con Jesús el Nazareno.»
C. Otra vez negó él con juramento:
S. «No conozco a ese hombre.»
C. Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro:
S. «Seguro; tú también eres de ellos, te delata tu acento.»
C. Entonces él se puso a echar maldiciones y a jurar, diciendo:
S. «No conozco a ese hombre.»
C. Y en seguida cantó un gallo. Pedro se acordó de aquellas palabras de Jesús: «Antes de que cante el gallo, me negarás tres veces.» Y, saliendo afuera, lloró amargamente. Al hacerse de día, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron para preparar la condena a muerte de Jesús. Y, atándolo, lo llevaron y lo entregaron a Pilato, el gobernador. Entonces Judas, el traidor, al ver que habían condenado a Jesús, sintió remordimiento y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y ancianos, diciendo:
S. «He pecado, he entregado a la muerte a un inocente.»
C. Pero ellos dijeron:
S. «¿A nosotros qué? ¡Allá tú!»
C. Él, arrojando las monedas en el templo, se marchó; y fue y se ahorcó. Los sumos sacerdotes, recogiendo las monedas, dijeron:
S. «No es lícito echarlas en el arca de las ofrendas, porque son precio de sangre.»
C. Y, después de discutirlo, compraron con ellas el Campo del Alfarero para cementerio de forasteros. Por eso aquel campo se llama todavía «Campo de Sangre». Así se cumplió lo escrito por Jeremías, el profeta: «Y tomaron las treinta monedas de plata, el precio de uno que fue tasado, según la tasa de los hijos de Israel, y pagaron con ellas el Campo del Alfarero, como me lo había ordenado el Señor.» Jesús fue llevado ante el gobernador, y el gobernador le preguntó:
S. «¿Eres tú el rey de los judíos?»
C. Jesús respondió:
+ «Tú lo dices.»
C. Y, mientras lo acusaban los sumos sacerdotes y los ancianos, no contestaba nada. Entonces Pilato le preguntó:
S. «¿No oyes cuántos cargos presentan contra ti?»
C. Como no contestaba a ninguna pregunta, el gobernador estaba muy extrañado. Por la fiesta, el gobernador solía soltar un preso, el que la gente quisiera. Había entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Cuando la gente acudió, les dijo Pilato:
S. «¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, a quien llaman el Mesías?»
C. Pues sabía que se lo habían entregado por envidia. Y, mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó a decir:
S. «No te metas con ese justo, porque esta noche he sufrido mucho soñando con él.»
C. Pero los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la gente que pidieran el indulto de Barrabás y la muerte de Jesús. El gobernador preguntó:
S. «¿A cuál de los dos queréis que os suelte?»
C. Ellos dijeron:
S. «A Barrabás.»
C. Pilato les preguntó:
S. «¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?»
C. Contestaron todos:
S. «Que lo crucifiquen.»
C. Pilato insistió:
S. «Pues, ¿qué mal ha hecho?»
C. Pero ellos gritaban más fuerte:
S. «¡Que lo crucifiquen!»
C. Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos en presencia de la multitud, diciendo:
S. «Soy inocente de esta sangre. ¡Allá vosotros!»
C. Y el pueblo entero contestó:
S. «¡Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!»
C. Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran. Los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la compañía; lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y, doblando ante él la rodilla, se burlaban de él, diciendo:
S. «¡Salve, rey de los judíos!»
C. Luego le escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella la cabeza. Y, terminada la burla, le quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a que llevara la cruz. Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota (que quiere decir: «La Calavera»), le dieron a beber vino mezclado con hiel; él lo probó, pero no quiso beberlo. Después de crucificarlo, se repartieron su ropa, echándola a suertes, y luego se sentaron a custodiarlo. Encima de su cabeza colocaron un letrero con la acusación: «Éste es Jesús, el rey de los judíos.» Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda. Los que pasaban lo injuriaban y decían, meneando la cabeza:
S. «Tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz.»
C. Los sumos sacerdotes con los escribas y los ancianos se burlaban también, diciendo:
S. «A otros ha salvado, y él no se puede salvar. ¿No es el rey de Israel? Que baje ahora de la cruz, y le creeremos. ¿No ha confiado en Dios? Si tanto lo quiere Dios, que lo libre ahora. ¿No decía que era Hijo de Dios?»
C. Hasta los bandidos que estaban crucificados con él lo insultaban. Desde el mediodía hasta la media tarde, vinieron tinieblas sobre toda aquella región. A media tarde, Jesús gritó:
+ «Elí, Elí, lamá sabaktaní.»
C. (Es decir:
+ «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»)
C. Al oírlo, algunos de los que estaban por allí dijeron:
S. «A Elías llama éste.»
C. Uno de ellos fue corriendo; en seguida, cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio a beber. Los demás decían:
S. «Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo.»
C. Jesús dio otro grito fuerte y exhaló el espíritu.
Todos se arrodillan, y se hace una pausa
C. Entonces, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se rajaron. Las tumbas se abrieron, y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron. Después que él resucitó, salieron de las tumbas, entraron en la Ciudad santa y se aparecieron a muchos. El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, el ver el terremoto y lo que pasaba, dijeron aterrorizados:
S. «Realmente éste era Hijo de Dios.»
C. Había allí muchas mujeres que miraban desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para atenderlo; entre ellas, María Magdalena y María, la madre de Santiago y José, y la madre de los Zebedeos. Al anochecer, llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era también discípulo de Jesús. Éste acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y Pilato mandó que se lo entregaran. José, tomando el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, lo puso en el sepulcro nuevo que se había excavado en una roca, rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó. María Magdalena y la otra María se quedaron allí, sentadas enfrente del sepulcro. A la mañana siguiente, pasado el día de la Preparación, acudieron en grupo los sumos sacerdotes y los fariseos a Pilato y le dijeron:
S. «Señor, nos hemos acordado que aquel impostor, estando en vida, anunció: "A los tres días resucitaré." Por eso, da orden de que vigilen el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vayan sus discípulos, roben el cuerpo y digan al pueblo: "Ha resucitado de entre los muertos." La última impostura sería peor que la primera.»
C. Pilato contestó:
S. «Ahí tenéis la guardia. Id vosotros y asegurad la vigilancia como sabéis.»
C. Ellos fueron, sellaron la piedra y con la guardia aseguraron la vigilancia del sepulcro.

Palabra del Señor

“ ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ” por Fr. Alfonso Esponera Cerdán O.P.


A lo largo del día cruzamos muchas puertas. La mayoría las cruzamos casi sin darnos cuenta. Pero otras las descubrimos especialmente presentes, ya sea porque las encontramos cerradas y tenemos que esperar a que nos abran, o bien porque abren paso a algo especial, a un lugar significativo, a un encuentro especial. Las puertas de Jerusalén se abren para que Jesús entre en la Ciudad Santa, para que pueda cumplir allí su Pascua, la Pascua que nos salva. Este Domingo de Ramos se convierte, para los cristianos, en la puerta de entrada a la Semana más Santa de todas, aquella en la que rememoramos los gestos y las palabras de Jesús en su acto definitivo de dar su vida para darnos la Vida Nueva.

Fr. Alfonso Esponera Cerdán O.P.
Convento San Vicente Ferrer (Valencia)

¿UN DIOS DE QUÉ UNIVERSO? por Vicente Martínez



Sea lo que sea que os imagináis, Dios es justo lo contrario (Dhu-l-Nun)
Domingo 9 de abril. Domingo de Ramos
Mt 21, 1-11
Bendito el que viene en nombre del Señor
¿A qué Señor se referían los que delante y detrás cuando aclamaban a Jesús alfombrando con ramas y mantos el camino? ¿A un Dios desconocido? Los griegos adoraban a un Dios que ellos llamaban “agnostos Theos”. Y Pablo de Tarso, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: “Atenienses, observo que sois extremadamente religiosos. Paseando y observando vuestros lugares de culto sorprendí un ara con esta inscripción: “Al Dios desconocido” (Hch 17, 23).
¿Un Dios sin Dios cabe perdido fuera de mi mismo? Un  Dios entre paréntesis, errante y sin destino, lejos de todo alcance. ¿Por dónde anda Elohim, creador todopoderoso que está en todas partes y con quien según  Gn 32 luchó Jacob en Penuel;  Adonai, Amo y Señor majestuoso que Isaías, 6,  vio sentado sobre un trono (Is 6, 1); o YAHWEH, “Yo soy el que soy” (Éx 3, 14,), el único Dios verdadero?
Escribiendo el presente artículo me llega noticia de la obra de Javier Melloni y de José Cobo, titulada Dios sin Dios (Fragmenta editorial 2015). Ambos autores abordan en profundidad el tema que aquí desarrollamos.
En Eclipse de Dios (Ediciones Sígueme), dice el filósofo judío austríaco Martin Buber (1878-1865) que “existe un eclipse de Dios de igual forma que existe un eclipse solar, y la hora que nos toca vivir es una hora de tinieblas”. Hora en la que metafóricamente podríamos afirmar que Dios ha desaparecido del mapa.
En el NT nadie se declara personalmente hijo engendrado por Dios Padre. Una de las condiciones que Estados Unidos  impuso al Emperador del Japón, Hirohito, fue que debía abandonar su status divino.  En el documento que el general Douglas MacArhur le hizo firmar en 1946 -final de la II Guerra Mundial- le obligó a firmar el documento llamado “Ningen Sengen”: Declaración de humanidad. Una renuncia del emperador a ser un “arahitogami” -Dios con forma de humano- y a admitir ser un humano normal y corriente. Veinte siglos antes, Jesús de Nazareth jamás se consideró otra cosa.
Para Eckhart y otros místicos, “Dios no está en ninguna parte… Dios no está ni aquí ni allí, ni en el tiempo ni en el espacio…; quienquiera que lo busque en algún lugar no lo encontrará”.Más que una búsqueda, lo que proponen -como también hace el budismo- es mantener una alerta pasiva que permita a Dios fluir a través nuestro“El hombre noble deberá librarse de Dios mismo, de todo conocimiento de Dios, para que el vacío absoluto reine en él”,son sus palabras.
Uno de los fragmentos más famosos, y lleno de misterio, es aquel en el que el Maestro nos dice que “Quien quiera ver a Dios tiene que ser ciego” (Sermón 72). Eckhart nos invita a separar todo añadido de la deidad y tomarla desnuda en sí misma. “Un Dios sin Dios” del que hasta ahora ninguna Religión ha prescindido. Una mística beguina, Margarita Porete (1250-1310), condenada a la hoguera por herejía, dijo: “No hay otro Dios que aquel de quien nada puede conocerse”. El compositor alemán Johann Pachelbel (1653-1706) honró su memoria con un bellísimo Canon en Re Mayor para tres violines y bajo continuo.
“Sea lo que sea que os imagináis, Dios es justo lo contrario” (Dhu-l-Nun, místico sufí egipcio, siglo IX).

EL TILO
“Un no sé qué que queda balbuciendo” (Juan de la Cruz)
Las calles tiemblan en el pueblo, y tiemblanserpenteando valles, los caminos.Buscan al Dios que en su asfalto escribieron,sin ellos desearlo ni pedirlo,los pies que sin descanso caminaroncon llagas y con llantos, doloridos.
¡Puerta de Brandeburgo abierta al almade la Gran Avenida de los Tilos!En las ramas, las hojas amorosascordiformes. Y en forma de racimolas flores aromáticas que alivianel trágico dolor de los sentidos.
¡Unter den Linden berlinesa,he soñado esta noche con tus tilos!Han temblado las calles de mi pueblo.Y en los valles del alma, los caminosya no llevan al Dios que yo buscaba:“¡Un no sé qué que queda balbuciendo!”
(NATURALIA. El sueño de las criaturas. Ediciones Feadulta)

Vicente Martínez
Fe Adulta

“Hay una colisión inevitable entre ciencia y religión” por Alan Sokal, físico y matemático

Alan Sokal, cientifico estadounidense, en la Residencia de Estudiantes de Madrid.

El investigador enfrenta los éxitos de la ciencia a los fracasos de la religión en la interpretación de los hechos y la gestión de la realidad.


Toda la autoridad de las religiones en materia ética depende de la veracidad de sus doctrinas sobre los hechos.

El peor adversario de la  ciencia son los agentes de relaciones públicas y los políticos y empresas que los emplean.

Las matemáticas deberían estar prohibidas a los menores de 18 años, para fomentar el interés

La enseñanza de la ciencia en las escuelas se parece demasiado a la enseñanza del catecismo

Alan Sokal (Boston, EE UU, 1955) se hizo famoso a finales de los 90 por sus ataques a los académicos posmodernos. Pretendía poner en evidencia a los intelectuales que negaban la existencia del conocimiento científico como algo verdadero, exterior a los propios investigadores y que era en realidad una construcción social. En 1996, este profesor de física de la Universidad de Nueva York y de matemáticas en el University College de Londres envió un artículo que él mismo describía como un rotundo sinsentido a la revista postmoderna de estudios culturales Social Text. Pretendía comprobar que una publicación de este tipo imprimiría cualquier planteamiento absurdo siempre que sonase bien y apoyase los prejuicios ideológicos contra las ciencias exactas de los editores. Aquel texto, en el que decía cosas como que “es cada vez más obvio que la realidad física es fundamentalmente una construcción social y lingüística”, pasó todos los filtros y se publicó, dejando en evidencia a los responsables de la revista y a decenas de intelectuales.
En una reciente visita a Madrid, invitado por la Real Sociedad Española de Física y la Fundación Ramón Areces, el investigador estadounidense demostró que sigue teniendo en el punto de mira a las élites que no respetan los hechos. Ahora, sin embargo, ha cambiado de prioridades y deja descansar a los catedráticos de humanidades que apenas tienen influencia fuera de las universidades. Quiere impulsar una forma de ver el mundo que dé importancia a las pruebas, una cosmovisión en la que la ciencia, con su capacidad para recopilar información y sacar conclusiones objetivas que todos podemos compartir más allá de las creencias, es la herramienta fundamental.
“La ciencia no es solo un saco de trucos útiles para comprender la física o la biología sino un método más general y una actitud racionalista basada en el modesto principio de que las afirmaciones empíricas deben ser sostenidas por pruebas empíricas”, resume.
Pregunta. ¿Cuáles son los principales enemigos de una forma de ver el mundo en que los hechos sean importantes?
Respuesta. Comenzando por los más ligeros empezaríamos por los académicos posmodernistas, los que sostienen que el conocimiento es una construcción social. En segundo lugar, los promotores de la pseudociencia, que es un grupo amplio. Aquí están las terapias alternativas o complementarias en medicina. La homeopatía es un ejemplo que contradice todo lo que sabemos de física o química. En tercer lugar hay peores pseudociencias, como la negación de la evolución biológica, que se encuentra en la intersección entre política y religión.
Hay una oposición fundamental e inevitable entre la ciencia y la religión. No tanto por su discrepancia sobre teorías concretas como el heliocentrismo hace cuatro siglos o la evolución biológica. Más bien hay una contradicción fundamental sobre los métodos que los seres humanos deberían seguir para tener un conocimiento fiable del mundo.
P. ¿No son compatibles ciencia y religión?
R. Para mí, la idea de Steven Jay Gould según la cual la ciencia y la religión son dos magisterios que no se sobreponen, que la ciencia se limita a hablar de hechos y la religión a hablar de ética, no es sostenible. En primer lugar, porque los creyentes no pueden asumir la sugerencia de Jay Gould de no hablar de hechos. Un cristiano no puede no decir que existe Dios y que Jesús fue su hijo. Y en segundo lugar, si la religión se abstuviera de hablar de hechos, ¿qué autoridad tendría para hablar de ética? La única razón para prestar atención a lo que dice una religión en materia de ética es si sus doctrinas sobre los hechos son verdaderas. Si Dios realmente existe, debemos adaptar nuestra ética a lo que quiere Dios. Toda la autoridad de las religiones en materia ética depende de la veracidad de sus doctrinas fácticas. Por eso hay una colisión inevitable entre ciencia y religión sobre cuestiones de hechos. La religión no se puede abstener de hacer afirmaciones sobre la historia del universo o la historia humana.
Hay un conflicto fundamental sobre los métodos que deben utilizar los seres humanos para llegar a un conocimiento fiable. Las ciencias utilizan las observaciones y los experimentos y la reflexión racional sobre datos empíricos. Las religiones aceptan la validez de ese procedimiento, pero sostienen que existen otros métodos también fiables, como la intuición, la revelación o la interpretación de los textos sagrados. Debemos preguntarnos si esos métodos son fiables. En los últimos cuatro siglos, la ciencia ha podido llegar a unos conocimientos extraordinarios confirmados por millones de observaciones y experimentos. La pregunta es si los métodos propuestos por las religiones tienen también tantas pruebas de fiabilidad y la respuesta es negativa. En este asunto de los métodos, la religión fracasa completamente.
P. Pero usted considera que hay un enemigo aún peor que la religión.
R. En mi opinión, el peor adversario de la cosmovisión científica son los propagandistas, los agentes de relaciones públicas, y los políticos y las empresas que los emplean. Todas las personas que no se preocupan por saber si una afirmación se sostiene en pruebas y que sencillamente tratan de convencer al público de una conclusión predeterminada con cualquier método que funcione por deshonesto o fraudulento que sea. Un ejemplo es el caso de la guerra en Irak con Bush, Blair y Aznar.
P. Usted considera que “el lado crítico y escéptico de la ciencia ha servido, durante los últimos cuatro siglos, como ácido intelectual, disolviendo las creencias irracionales como la monarquía o el sacerdocio que sostenían el orden político”. Sin embargo, pese a los grandes logros de la ciencia, la religión, sin necesidad de aportar pruebas de que sus afirmaciones son ciertas, continúa con una fuerza tremenda en gran parte del planeta.
R. 400 años después del nacimiento de la ciencia moderna se ve que esta transición histórica desde una concepción dogmática del mundo hacia una cosmovisión basada en las pruebas está muy lejos de completarse. Como hemos comentado, hay muchos adversarios de esta cosmovisión en el mundo y son muy peligrosos. Es verdad que en Europa la religión retrocede desde hace algunas décadas, pero en el resto del mundo no.
P. Es posible que saber que los datos están de su lado, hace que a veces los científicos no vean que los seres humanos, probablemente por nuestra historia evolutiva, necesitamos un relato que nos resulte interesante, más aún incluso que el relato esté basado en hechos reales. ¿No deberían los científicos o los activistas en favor de la ciencia tener en cuenta esta parte de la naturaleza humana?
R. Eso es muy importante. Decir que deberíamos seguir el método científico porque es más fiable es una cosa. Otra es saber si es natural o no para los humanos hacerlo y comprender cuáles son los obstáculos para la adopción general de este método. Estoy de acuerdo con que nosotros, los defensores de un punto de vista basado en las pruebas, tenemos que estudiar más a fondo cuáles son los obstáculos para su adopción. Son muy interesantes los estudios históricos y sociológicos que aclaran en qué lugares y en qué tiempos las ideas anticientíficas florecen, ya sea la religión u otras, y en qué lugares y épocas esas ideas antiintelectuales retroceden.
En Europa, las ideas anticientíficas crecieron mucho en Alemania en los años 20 y 30, hasta el punto de causar una guerra y un genocidio en un país que era el centro de la ciencia mundial. ¿Cómo sucedió? Es una cuestión histórica muy importante. Después de la Segunda Guerra Mundial, la religión y otras ideas anticientíficas están retrocediendo en la mayoría de los países europeos, pero eso cambia según los tiempos. Por ejemplo, la religión, que fue reprimida en los países comunistas, florece después del fin de estos regímenes. Se sabe que la mejor manera para fomentar algo es reprimirlo. Siempre he pensado que las matemáticas deberían ser prohibidas a los menores de 18 años para fomentar el interés.
P. Este impulso por buscar sentido a la vida en relatos o movimientos que están fuera de la realidad de los hechos ¿toma distintas formas? Por ejemplo, en Europa, la religión no tiene mucha fuerza, pero hay interés por determinadas pseudociencias o por otras interpretaciones alternativas de la realidad, filosofías orientales, relatos míticos... ¿Hay una adaptación de esa naturaleza humana que busca sentido en historias más allá de los hechos?
R. Probablemente existe, aunque insisto en que no soy especialista en psicología o biología evolutiva. En la mente humana hay distintas orientaciones que cohabitan y existe lo que llamamos en inglés “wish fullfilment”, una confusión de los hechos con nuestros deseos. Tienes razón en que si no surge en la religión puede surgir en otras formas, aunque a mi parecer son menos peligrosas. Los promotores de la homeopatía al menos no infligen guerras y persecuciones.
No tengo el sueño irreal de que todos los seres humanos sigan siempre en todos los aspectos de su vida y en todo momento una actitud realista basada en los hechos. Nadie de nosotros lo hace, ni siquiera los científicos profesionales. Pero lo que me gustaría es que hubiese una comprensión más general de la importancia de basar las decisiones en las pruebas fiables y en una reflexión racional sobre las pruebas. Me gustaría que retrocedieran los adversarios más peligrosos de esta visión, que hoy en día son las religiones, pero también ciertas ideologías políticas, como hemos visto en EE UU y veremos si sucede de nuevo en Francia este año.
P. Hay gente fuera del mundo de la ciencia que tiene cierto recelo a que los científicos puedan decir: estos son los hechos y deberíamos gobernarnos conforme a ellos. Puede parecer una imposición desde arriba que hace mella en la democracia.
R. La cosmovisión basada en las pruebas es un método general, que todos podemos utilizar, pero está claro que cuando analizamos algunos hechos, hay personas más expertas que otras. Cuando se trata de formular las políticas sobre medio ambiente, hay ciertos científicos especializados en estudiar el clima de la Tierra. Yo no soy uno de ellos. Entonces, tengo que tener confianza en el consenso de ese grupo de expertos, pero no es una confianza ciega como en un texto sagrado. Es una confianza racional basada en una comprensión general de los métodos que estas personas utilizan, del tipo de formación que han recibido y de la apertura de su comunidad a las críticas.
Pero las decisiones políticas dependen de muchos factores, no solo los científicos, también los económicos, políticos, sociales, decisiones éticas. La tarea de los científicos es decir que si hacemos determinadas cosas, por ejemplo, el clima va a reaccionar de unas maneras. Después, todas las personas tenemos que tomar decisiones democráticas basadas en las mejores pruebas, pero que involucran también decisiones de orden ético, económico... Los científicos tienen un papel, pero es restringido y deben abstenerse de ir más allá. Cuando un científico propone determinadas políticas está hablando como ciudadano, que es su derecho, pero no como científico.
P. Pero para la mayor parte de la gente es imposible entender realmente si un científico le está diciendo la verdad o no, hace falta tener cierta fe en la ciencia también, cierta intuición de que el sistema funciona. ¿Cómo se puede hacer que los ciudadanos tengan una confianza en la ciencia y no en la interpretación religiosa?
R. Eso nos pasa también a los científicos profesionales. En todos los campos de la ciencia en los que no soy experto, el 99,9% de la ciencia, estoy en la misma situación. Tengo que dar cierta confianza, pero no es la fe en el sentido religioso. No es una confianza ciega. Es una confianza provisional y racional basada en primer lugar en una comprensión general de cuáles son los problemas y las pruebas ofrecidas y en segundo lugar basada en un análisis de los factores sociológicos, qué tipo de formación recibe esta gente, cómo se evalúa quién es experto, saber si la comunidad científica está realmente abierta a las críticas internas.
Lo que quisiera para la población general es una mejor comprensión de qué es la ciencia, comprender cómo trabajan los científicos y cuál es la actitud y la filosofía. En segundo lugar, una comprensión general de la ciencia actual y cuáles son las pruebas más importantes que la apoyan, y en tercer lugar, una mejor comprensión de la sociología de la comunidad científica.
Por ejemplo, si vamos a la Ciudad Universitaria [el campus de la Universidad Complutense en Madrid] y preguntamos a 100 alumnos si creen que la materia está hecha de átomos, el 95% dirán que sí. Pero si les preguntamos por qué lo creen, dudo que más del 5% de los estudiantes sepan dar razones racionales para creer en la existencia de átomos más allá de que sus maestros del instituto se lo han dicho. Es una lástima, porque en el instituto se puede explicar por qué creemos en la existencia de los átomos. Se puede explicar cómo a principios del siglo XX se tenían varios métodos para contar el número de átomos que hay en una cierta muestra de agua, a través de un método físico y otro químico, y ambos coincidían. Eso es una prueba fuerte de que los átomos son reales y ahora tenemos una teoría concreta que predice las propiedades de los átomos a partir de la mecánica cuántica.
En una clase de instituto se podría explicar todo esto. Obviamente sin resolver la ecuación de Schrödinger, pero al menos en grandes líneas se puede explicar en varias semanas de trabajo. Así, los graduados del instituto tendrían un motivo racional para creer en la existencia de los átomos. Creo que, desgraciadamente, buena parte de la enseñanza de la ciencia en las escuelas se parece demasiado a la enseñanza del catecismo y de esa manera se traiciona la verdadera actitud científica. Me gustaría que en las escuelas se enseñara menos y se enseñara mejor.
El País

MENSAJES PARA TENER EN CUENTA...

Fe Adulta

Tuesday, April 04, 2017

SE DESPIERTA EL VOLCÁN LATINOAMERICANO por Luis Badilla

El volcán Ubinas, en el sur de Perú

El volcán Ubinas, en el sur de Perú

Crisis que estallan, ocultas o en incubación. La política verdadera y honesta ha dado paso a una corrupción impúdica y arrogante


Era previsible y corrían rumores en todos los países de la región latinoamericana. En varios de ellos empezaron a manifestarse crisis latentes, provocadas en gran medida por la misma política que hoy ya no es capaz de gobernar y tomar decisiones. Por ahora las situaciones más visibles son Venezuela, Paraguay y Brasil, pero eso no significa que en otros países las cosas vayan mejor. Los contragolpes de la crisis económico financiera internacional, aunque con cierto atraso, están llegando con fuerza precisamente en el momento en que las clases gobernantes, los políticos y los partidos afrontan la peor crisis de popularidad y consenso de los últimos 25 años.
La respuesta, hasta ahora, ha sido la peor: en parte, ocultarle al pueblo la verdad de los hechos, de la situación real y de las relaciones internacionales, y que el momento es delicado. Pero no solo eso. En general, los políticos y la política han seguido con sus prácticas de marketing electoral, sembrando promesas e ilusiones o tratando de concentrar las expectativas en el típico “caudillo”, en el líder “popular” que desde el balcón de la casa de gobierno hace el papel de “mesías” y, obviamente, propone y reclama que vuelvan a elegirlo.
En realidad hace tiempo que en América Latina ha desaparecido la política verdadera y honesta. Partidos y políticos, a los que un editorial del New York Times llama “inútiles perennemente movilizados para atrapar votos”, se han entregado atados de pies y manos al poder financiero, sobre todo especulativo, y a las pequeñas y miopes burguesías nacionales a cambio de un liderazgo inconsistente, sin apoyo ni sostén popular. Hoy las dueñas de la situación son la desigualdad social, la más grave de los cinco continentes, y la corrupción, impúdica y arrogante.
No es de sorprender lo que está ocurriendo desde el Río Grande hasta la Patagonia. Crisis explosivas y violentas, crisis solapadas y ocultas, crisis en incubación, solo son una coyuntura donde toman cuerpo los dos fantasmas que desde hace décadas quitan el sueño a los pueblos latinoamericanos: las explosiones de violencia popular y quizás algún nuevo movimiento armado, y la mirada siniestra y autoritaria de los militares, que sin duda no van a quedarse mirando para siempre desde la tranquilidad de sus cuarteles.
El peligro ha sido oportunamente detectado y públicamente manifestado por el Papa Francisco y algunos episcopados latinoamericanos, sobre todo aquellos que están más cerca y en sinergia con el magisterio del Papa. No son muchos, pero su palabra tiene peso, por experiencia y tradición pastoral. Cuentan con miles de “antenas” entre párrocos, religiosas y catequistas que, en su vida cotidiana dentro del pueblo, desde hace ya varios años están percibiendo que la “tranquilidad y la paz social” que trajo el retorno de los regímenes democráticos están perdiendo fuerza. Ese grito de alarma no fue escuchado.
Luis Badilla
Tierras de América

BRASIL PARADÓJICO por Rafael Marcoccia

La idea de felicidad está asociada a la esperanza de un futuro mejor

La idea de felicidad está asociada a la esperanza de un futuro mejor

¿Cómo se explica que el país tenga uno de los peores índices de desarrollo humano de América Latina y al mismo tiempo ocupe uno de los primeros lugares en la clasificación de países más felices del mundo?


Tom Jobim, uno de los principales poetas y compositores brasileños, solía decir que “Brasil no es para principiantes”. Muchos brasileños recordaron esa frase cuando la Organización de las Naciones Unidas (ONU) publicó dos estudios realizados a escala mundial con resultados paradójicos en relación a Brasil: el primer estudio, sobre el Índice de Desarrollo Humano (IDH) de 2016, ubica al país en el 79º puesto en un listado de 188 países; en el segundo estudio, sobre la felicidad, Brasil se encuentra en el 22º lugar entre 155 países.
¿Cómo es posible que un pueblo con graves problemas declare que es feliz? Brasil se encuentra detrás de Albania, Georgia y Azerbaiyán y tiene incluso un IDH inferior al de las islas de San Cristóbal y Nieves, en el Caribe. Por otra parte, es la primera vez que el índice se mantiene estable desde 2010. El ingreso bruto per cápita de los brasileños ha sufrido una considerable caída en un año, de 14.858 reales (4.952 dollari) para 14.145 reales (4.718 dollari), y el país ocupa el 10º lugar entre los países con mayor desigualdad del mundo, lo que significa que ha bajado 19 puestos respecto del año anterior. Es verdad que se han verificado pequeños progresos, como un leve aumento de la esperanza de vida de la población (de 74,5 a 74,7 años) y también de los años de estudio (de 7,7 a 7.8), pero nada que permita generar o justificar la atmósfera optimista que revela el estudio sobre la felicidad.
¿Acaso los estudios simplemente están demostrando, por medio de los datos y aunque sea indirectamente, la conocida expresión de los brasileños “sufrimos pero nos divertimos”, o la variante “sufrimos pero somos felices”. ¿Qué otra cosa podría explicar la contradicción entre el hecho de que Brasil tiene uno de los peores índices de desarrollo humano de América Latina y la posición sobresaliente que ocupa entre los países más felices del mundo? Tratando de comprender la aparente incongruencia, la revista IstoÉ, importante semanario nacional, publicó un artículo de Fabíola Perez.
El artículo incluye una entrevista a la coordinadora del estudio del Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD), Andréa Bolzon. En su opinión, la diferencia en la metodología que se utiliza para realizar estos estudios ayuda a explicar la aparente contradicción. Para medir el IDH se recurre a información sobre ingreso, salud, educación y esperanza de vida, vale decir las condiciones básicas y objetivas para que las personas tengan la posibilidad de aprovechar oportunidades. Por el contrario, el estudio sobre la felicidad se basa en datos más subjetivos de la población. “Se busca más bien la manera como las personas se perciben a sí mismas y cómo se sienten respecto de la realidad en la que viven”. Saulo Rodrigues Filho, profesor y especialista en índices del Centro de Desenvolvimento Sustentável (Centro de Desarrollo Sustentable) de la Universidad de Brasilia, explica que “pese a todas las dificultades actuales, existe la esperanza de un futuro mejor y una idea de felicidad incluso en condiciones precarias, lo que también puede ser visto como resignación”. Por esa razón Brasil habría alcanzado una mejor ubicación en esta clasificación.
En cambio Paulo Silvino Ribeiro, profesor de la Fundação Escola de Sociologia e Política (Fundación Escuela de Sociología y Política, FESPSP), considera que ese contraste no sería más que una forma de escapatoria social. Citando la canción “Duro na Queda”, del compositor brasileño Chico Baruque, afirma en el artículo que este contraste es fruto de una escapatoria social. El texto expresa los sentimientos de una mujer que sufre las dificultades cotidianas pero resiste y declara ser feliz: “Ha perdido la falda, ha perdido el trabajo, da vueltas desnuda. El dolor no sirve, la felicidad sí”. Ribeiro considera que “esta puede ser la clave de lectura para comprender por qué nos sentimos felices incluso con una visión alienada, confusa e irracional con respecto a nuestra condición de vida”. Y termina diciendo: “Falta una percepción política de la realidad”.
De todos modos para mejorar su IDH el país debe encarar de raíz el problema de la desigualdad. Andréa Bolzon, coordinadora del PNUS, afirma a IstoÉ: “Revitalizar el crecimiento económico no es suficiente, los beneficios del desarrollo deben llegar a todas las clases”. En este sentido, la exclusión de las mujeres, de las personas de color y de los indígenas es un obstáculo para el progreso de la economía. Como dice el artículo: la desigualdad de género es uno de los problemas más graves de la sociedad brasileña. Aunque el nivel de instrucción de las mujeres es más alto, los hombres tienen un ingreso 66,2% mayor. La periodista Fabíola Peres enumera también otros impedimentos que traban el crecimiento del IDH, como la elevada tasa de desocupación, que se traduce en un aumento de la pobreza y del trabajo informal, y el incremento de la criminalidad, con más de 60.000 homicidios por año.
Por último, el artículo refiere que para mejorar el IDH y ser un país realmente feliz, Brasil debe invertir en políticas de inclusión social y financiera, en igualdad de condiciones y en el desarrollo humano sostenible a fin de que, en momentos de recesión, las personas con menor poder adquisitivo no vuelvan a una situación de pobreza. “Debemos hacer autocrítica y afrontar nuestra infelicidad”, dice Ribeiro. “Históricamente hemos tenido un sistema que desde su origen no ofrece las condiciones para nuestro bienestar, nuestros derechos y nuestra participación ciudadana”. Y esos son los valores que deberíamos logar, concluye el artículo.
di Rafael Marcoccia 
San Paolo, Brasile
Tierras de América

Plurales y radicales por Raúl González Fabre


Ser cristiano ¿es una manera inteligente de estar en el mundo contemporáneo, o la reliquia de otro tiempo destinada a ser barrida como el solemne culto de Amón o la ferviente devoción a Minerva?
Veamos. El mundo en que vivimos es irremisiblemente plural. Plural significa que la pregunta por lo deseable para la vida humana no tiene una sola colección de respuestas concretas, internamente coherente, plausibles para todos en el ámbito social.
Pueden añorarse los tiempos en que existía una colección de respuestas tal, única, coherente y plausible, en cada sociedad. Esa es la posición de los tradicionalistas. Hay tradicionalistas de muchos sabores: marxistas, islámicos, cristianos, hindúes, republicanos, conservadores, anarquistas… incluso liberales.
Ser tradicionalista no es una ideología (la ideología dependerá de qué tradición escojas ser tradicionalista) sino una posición ante la vida: solo hay una colección plausible de respuestas, y ella debe alcanzar tal predominancia social que silencie a las demás, una hegemonía cultural total.
Es una pretensión vana. En el pasado pudo sostenerse sobre dos hechos típicos:
  1. El contexto en que los hijos iban a vivir se parecía mucho al de sus padres, y por tanto los modos de vida que habían sido buenos para los padres podían suponerse buenos para los hijos. Las preguntas concretas no cambiaban gran cosa de generación a generación.
  2. La comunicación de propuestas diversas sobre modos de vida era pequeña, concentrada quizás en algunas ciudades nodos de comunicación terrestres o portuarios, de forma que en realidad había pocos candidatos diferentes a respuestas sobre cómo vivir.
Ninguno de esos dos hechos se dan ya: los contextos vitales son cada vez más amplios (ya más globales que locales), varían muy deprisa (porque la tecnología y la economía lo hacen), y la comunicación sobre posibles maneras de vivir ocurre a escala global (merced a los medios de comunicación de masas primero, a internet después).
La idea de una sociedad culturalmente homogénea ha dejado de tener sentido. Un conjunto único de cuestiones y sus soluciones solo puede imponerse totalitariamente, intentando aislar grupos humanos por la represión. Sea el Califato Islámico, Corea del Norte, Irán, Arabia Saudita o la Cuba insularizada, se trata de una batalla perdida desde el punto de vista cultural. Los muchachos incluso de los lugares más cerrados seguirán intentando ver en internet posibilidades diversas de vida, y acabarán pareciéndose más a los jóvenes de su misma edad en la otra punta del mundo, que a sus propios padres.
Más éxito en la homogeneización de los modos de vida tienen las dinámicas basadas en la seducción: el consumismo, las ‘espiritualidades del bienestar’, los ‘lenguajes políticamente correctos’ que consiguen hegemonías culturales en algunos ámbitos sociales, y semejantes. Pero estos son muy distintos del totalitarismo, porque siempre, mal que les pese, dejan espacio para las disidencias, por tanto para la pluralidad. En sociedades culturalmente abiertas, siempre hay quien está proponiendo con la palabra y ensayando en la práctica ‘lo alternativo’, ‘lo distinto’ a las respuestas predominantes. Cuando esas respuestas dominantes entran en crisis, y ya no son capaces de ofrecer caminos transitables en nuevos estados de cosas, la gente busca en las alternativas algo plausible que considerar.
Esto es relevante para la vida cristiana. Una buena analogía para nuestra situación actual la podemos encontrar en San Pablo, cuando buscaba un modo de vivir adecuado a la nueva fe en el contexto de las ciudades del Mediterráneo helenístico, grandes y plurales. San Pablo no disponía del Catecismo de la Iglesia Católica ni del Derecho Canónico; ni siquiera podía echar mano del Nuevo Testamento, porque los Evangelios no estaban compilados, los Hechos de los Apóstoles no habían sido hechos todavía, y las cartas las iba escribiendo el mismo San Pablo conforme las situaciones lo requerían…
San Pablo tenía sin embargo dos cosas esenciales: una experiencia personal viva del Espíritu y unas comunidades reales en las que también ocurría (no sin complicaciones a la hora de interpretarla) esa experiencia.
San Pablo no negó la pluralidad cultural de su mundo; no era un tradicionalista. Al revés, dedicó mucha energía al conflicto con las comunidades judeo-cristianas, en el cual negaba algunas respuestas tradicionales tenidas por muy sagradas.
En su primera carta (1 Tes 5,21) San Pablo nos dice una palabra interesante para nuestro tiempo: “Examinadlo todo; retened lo bueno”. Hay en ese versículo dos ideas:
  1. Todas las propuestas plausibles de modos de vida han de ser examinadas. Conforme las preguntas son nuevas incluso dentro del periodo de vida de una generación, nuestras mismas respuestas de ayer pueden no ser adecuadas; quizás sí, quizás no tanto. Otros pueden estar ofreciendo propuestas válidas de modos de vida, distintas a las nuestras. La pluralidad no es un enemigo sino una fuente de inspiración.
  2. Esa pluralidad de propuestas debe ser sometida a discernimiento para retener lo bueno, aquello coherente con la experiencia viva de la fe que continúa por la acción del Espíritu en cada persona y cada comunidad cristiana. No partimos de cero en ese discernimiento, porque con sus altos y bajos, dos mil años buscando modos de vida desde la fe nos han dejado hallazgos perdurables.
Esos dos mil años no contienen meramente respuestas a preguntas formuladas en circunstancias quizás muy distintas a las nuestras. Contienen también raíces de fondo a partir de las cuales hacer nuestras propias búsquedas hoy: la suprema e igual dignidad de todas las personas; la preocupación efectiva por los que sufren dolor o padecen injusticia; la importancia de la familia para la constitución de las personas; la comprensión de las estructuras económicas o políticas a partir del servicio a la gente común y no al revés; el valor irreductible de la relación trascendente en la vida humana; la fuerza de lo comunitario cuando es hecho por las personas y no impuesto a ellas; el rol de nuestras civilizaciones como continuadoras de la Creación de Dios y no como sus destructoras…
No son muchas cosas. Y no son las respuestas de otro tiempo a preguntas de otro tiempo. De hecho, no son las respuestas a nada. Son las raíces descubiertas en dos mil años de acción del Espíritu, sobre las cuales podemos discernir qué retendremos y qué no de las mil propuestas de modos de vida que dibujan el panorama de las búsquedas humanas abiertas a nuestras generaciones.
Y así los cristianos podemos ser, y somos, a la vez plurales y radicales, continuadores de una Tradición viva pero no tradicionalistas; asociados a las inquietudes y escuchando las ideas de todas las personas de buena voluntad; aportando fundamentos muy sustanciales, nada obvios, a la búsqueda global de respuestas para tiempos nuevos.
Es por cierto una manera inteligente de estar en el mundo.
Raúl González Fabre
entreParéntesis

El liderazgo ignaciano, ayer y hoy por Ismael Bárcenas Orozco




Chris Lowney estuvo siete años en la Compañía de Jesús. Al salir, entró a trabajar a J. P. Morgan, ahí desempeñó diferentes puestos de dirección. Escribió un libro titulado: “El liderazgo al estilo de los jesuitas”. Aquí relata cómo el modo de proceder de San Ignacio de Loyola y de los primeros jesuitas tiene mucho que ver con las decisiones y liderazgos que requieren las grandes empresas de hoy.
Es de admirar la versatilidad, creatividad y expansión de la naciente Compañía de Jesús, allá a mediados del siglo XVI. Los jesuitas iniciaron una amplia red de colegios y universidades tanto en Europa como en cualquier lugar donde llegaban carabelas y naos. También, sus misioneros cruzaron el Himalaya, llegaron a las fuentes del Nilo, recorrieron el río Misisipi, fundaron reducciones en América del Sur y, como científicos y astrónomos, fueron apreciados en Roma, China y en Japón. Esto en la antigüedad, antes de la supresión, en agosto de 1773. Posteriormente, después de la restauración a nuestros días, la Compañía de Jesús ha continuado dando grandes hombres a la Iglesia, a través de sus miembros, así como una gran cantidad de laicas y laicos comprometidos a través de la espiritualidad ignaciana.
¿Qué es lo que hace que haya tal diversidad y heterogeneidad entre los jesuitas? ¿Porqué no salimos todos iguales -cortados del mismo molde- como si fuésemos galletas maríasTodo se explica por nuestro fundador, Ignacio de Loyola, y por sus Ejercicios Espirituales.
Ignacio de Loyola tuvo un proceso de conversión que inició durante su convalecencia al reponerse de la derrota en la batalla de Pamplona. Fueron meses de paciencia para que sanaran las heridas y, también, para imaginar qué es lo que haría de su vida. Ignacio fue un hombre que aprendió a meterse a sus adentros y, desde ahí, percibir que Dios habla en el silencio a través de mociones. Las mociones son movimientos internos que se dan a través de intuiciones, corazonadas, impulsos, pensamientos y sentimientos. Alcanzar a percibir y distinguir las mociones del buen espíritu y del mal espíritu no fue fácil. Gracias a varios años de práctica y fruto de muchas crisis, Ignacio pule lo que ha sido su gran aporte y herramienta: el discernimiento espiritual.
Ignacio desarrolló un método, los Ejercicios Espirituales, para disponer los fueros internos al encuentro con Dios. Al hacerlos, en soledad y silencio, uno aprende a reconocer los desordenes internos, esos ruidos que impiden captar la frecuencia divina. También, hay que aprender a ordenarse, para que así seamos más dueños de nosotros mismos. Habiendo captado nuestro pecado, viene el momento de exponernos a la presencia de Dios y experimentar su misericordia. Dios nos ama y nos perdona. El deseo de transformar la propia vida viene como un deseo de corresponder a tanto amor que nos desborda y que, con humildad, reconocemos que no merecemos. Sin embargo, es Él quien nos llama y nos anima a levantarnos. Luego, viene una serie de meditaciones en donde el ejercitante imagina la vida de Jesús. Se trata que estas oraciones sean tan vivas como si nos transportáramos en una máquina del tiempo a la Galilea del año cero. Para Ignacio, el seguir a Jesús brota del irlo conociendo y del irnos encariñando de su persona y de su proyecto. La causa de Jesús nos irá enamorando. Así, quien hace Ejercicios, comenzará un proceso de purificación, de libertad y de desear seguir a Jesús, en las buenas y en las malas, y dar lo mejor de sí por el Reino. Esta es la clave del liderazgo ignaciano.
La espiritualidad ignaciana desarrolla una visión crítica de lo que sucede, pero no es una visión apocalíptica, ni de miedo, ni de odio, al mundo. Esta actitud de diálogo, respeto y de entender al otro lo vemos desde los inicios, en aquellos misioneros, y en la actualidad. La mística de Ignacio lo llevó a contemplar al Creador en su creación. Hay una visión positiva y optimista de la vida. Hay un reto que envuelve todo nuestro ser, una invitación a ser buena noticia y bendición ahí donde nos encontremos y con quienes estemos. Creo que el mejor ejemplo de lo que significa ser un líder ignaciano lo encontramos en el modo de ser y de vivir del Papa Francisco.
Ismael Bárcenas Orozco
entreParentesis