Tuesday, July 20, 2021

Cómo comunicar en una sociedad polarizada por Diego Fares y Austen Ivereigh


Comunicar en una sociedad polarizada, ser promotores de unión, de encuentro, de reconciliación, de coincidencia en la diversidad: ¿cuál es la actitud, la forma mentis necesaria para ser buenos comunicadores en un contexto en el que la polarización quiere imponer su ley a todo discurso público o privado?

La polarización es un fenómeno tan antiguo como la humanidad, pero que ahora tiende a incrementarse exponencialmente frente a cambios e incertidumbres a gran escala. En EE. UU., donde casi la mitad de los demócratas y los republicanos ven a los otros como una amenaza al bienestar de la nación, la creciente polarización ha despertado estudios y proyectos para intentar superarla[1].

En este ámbito se destaca el psicólogo social Jonathan Haidt, quien en The Righteous Mind ha subrayado la importancia de las «intuiciones morales» y el hecho de que las personas busquen argumentos para defenderlas[2]. Para superar la brecha que los separa, liberales y conservadores tienen necesidad de aprender cuáles son las intuiciones morales que los motivan a unos y a otros.

La organización de ciudadanos Better Angels busca «despolarizar América» realizando proyectos prácticos en los que reúne a partidarios de los demócratas y de los republicanos[3]. Su fundador, David Blankenhorn, que se describe como una persona herida por las culture wars americanas, ha identificado siete «hábitos» para «despolarizar» el conflicto, deduciéndolos de las siete virtudes del cristianismo clásico. Las tres virtudes más altas, según Blankenhorn, son: 1) «criticar desde dentro», es decir, criticar al otro desde un valor que se tiene en común con él (reconociendo que las intuiciones morales suelen ser universales); 2) «buscar los bienes en conflicto»; reconocer que, mientras que algunos conflictos tratan del bien en oposición al mal, la mayoría de ellos son conflictos entre bienes, y la tarea, por tanto, no consiste en separar el bien del mal sino en reconocer y sopesar los bienes que compiten entre sí; 3) «contar más de dos», es decir, superar la tendencia a dividir en binomios antagónicos, que conducen a pseudodesacuerdos[4].

También en la Iglesia católica estadounidense podemos encontrar intentos de superar las agudas divisiones intraeclesiásticas entre católicos «progresistas» y «conservadores». En junio de 2018, por ejemplo, la Georgetown University patrocinó un encuentro de ochenta líderes con el fin de intentar superar la polarización a partir de la doctrina social de Iglesia y del ejemplo del papa Francisco[5]. Uno de los ponentes, el arzobispo de Chicago, cardenal Blase Joseph Cupich, hizo notar la distinción entre partidismo (partisanship) y polarización. Lo primero es división o desacuerdo que, sin embargo, permite trabajar juntos para lograr fines compartidos, mientras que, en el caso de la polarización, el aislamiento y la desconfianza entre unos y otros hace imposible la cooperación. Cupich recordó a san Juan Pablo II, quien describió la polarización como un pecado porque suscita obstáculos por lo visto insuperables para el cumplimiento del plan divino para la humanidad.

La postura del papa Francisco ante la polarización

El papa Francisco ha observado que «nos toca transitar un tiempo donde resurgen epidémicamente, en nuestras sociedades, la polarización y la exclusión como única forma posible de resolver los conflictos»[6].

En su mensaje para la 53ª Jornada mundial de las comunicaciones sociales dice: «La identidad en las redes sociales se basa demasiadas veces en la contraposición frente al otro, frente al que no pertenece al grupo: este se define a partir de lo que divide en lugar de lo que une, dejando espacio a la sospecha y a la explosión de todo tipo de prejuicios (étnicos, sexuales, religiosos y otros)[7]. El ser miembros los unos de los otros —afirma en su reflexión el santo padre— es la motivación más profunda de la obligación de custodiar la verdad, que se revela precisamente en la comunión[8]. El Papa describe la Iglesia como «una red tejida por la comunión eucarística, en la que la unión no se funda sobre los likes, sino sobre la verdad, sobre el “amén” con el que cada uno se adhiere al Cuerpo de Cristo acogiendo a los demás»[9].

Uno de los discursos más contundentes al respecto fue el que el papa Francisco pronunció ante el Congreso de EE.UU.: «Puede generarse una tentación a la que hemos de prestar especial atención: el reduccionismo simplista que divide la realidad en buenos y malos; permítanme usar la expresión: en justos y pecadores». Y proseguía, exponiendo una posible paradoja: «En el afán de querer liberarnos del enemigo exterior podemos caer en la tentación de ir alimentando el enemigo interior. Copiar el odio y la violencia del tirano y del asesino es la mejor manera de ocupar su lugar. A eso este pueblo dice no»[10]. En clave cristiana, este «no», esta resistencia, es un «criterio de sanidad y ortodoxia cristiana» que consiste «no tanto en el modo de actuar como en el modo de resistir»[11]. Dicha resistencia personal reconoce que la polarización nace primero en el corazón humano y, posteriormente, puede estar fomentada por los medios y la política.

En el Mensaje para la 50.ª Jornada de las Comunicaciones Sociales el Papa precisó que el mal uso de los medios de comunicación puede «conducir a una ulterior polarización y división entre las personas y los grupos»[12]. Del mismo modo, una política está enferma cuando prospera en función de los conflictos, acentuándolos para aumentar el poder o la influencia del político «intermediario», muy distinta de una política sana que se esfuerza en conciliar a las personas en torno al bien común, y en la cual el político es «mediador»: uno que se sacrifica a sí mismo en favor del pueblo[13].

Ya en 1974, en sus comienzos como provincial de los jesuitas, Bergoglio hacía ver que en los Ejercicios Espirituales el pecado es «fundamento desintegrador de nuestra pertenencia al Señor y a la Iglesia»[14]. El pecado desintegra también nuestra pertenencia a la humanidad. «El único enemigo real —reflexionaba Bergoglio— es el enemigo del plan de Dios»[15], que, como dice Pablo «dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman» (Rom 8, 28)». Y concluía: «Esta es la hermenéutica para discernir lo principal de lo accesorio, lo auténtico de lo falso»[16], las «contradicciones del momento» del tiempo de Dios[17], que es «más grande que nuestras contradicciones»[18].18

Una «forma mentis» despolarizadora

Analizaremos ahora cuatro actitudes del papa Francisco que pueden ayudarnos a configurar la forma mentis[19] necesaria para discernir cómo comunicar bien en medio de una sociedad polarizada. Se trata de dos «noes» y de dos «síes». Ante todo, no discutir con el que busca polarizar y no dejarse confundir por falsas contradicciones. Segundo, decir sí —más con las obras que con las palabras— a la misericordia como paradigma último, y decirlo en dialecto materno, que llega al corazón de cada persona en su propia cultura.

Consideremos en primer lugar algunas situaciones en las que el Papa, con pocas palabras (a veces le bastó un gesto, una pausa o un silencio elocuente), comunicó bien en un contexto de polarización.

En el encuentro celebrado en el Augustinianum sobre el diálogo intergeneracional con ocasión de la presentación del libro La sabiduría de los años[20], el papa Francisco dialogó con una pareja de abuelos que le expresaron su necesidad de ser ayudados para poder hablar bien con sus hijos. Le decían: «A pesar de nuestros esfuerzos como padres para transmitir la fe, los hijos algunas veces son muy críticos, nos contestan y parecen rechazar su educación católica. ¿Qué debemos decirles?».

El Papa hizo una pausa de apenas un instante y respondió resueltamente: «Hay algo que dije una vez, porque se me ocurrió espontáneamente, sobre la transmisión de la fe: la fe debería transmitirse “en dialecto”. Siempre. El dialecto familiar, el dialecto… Pensad en la madre de aquellos siete jóvenes que leemos en el Libro de los Macabeos: dos veces la historia bíblica dice que la mamá los alentaba “en dialecto”, en la lengua materna, porque la fe se había transmitido así, la fe se transmite en el hogar»[21]. Después agregó: «Nunca discutáis, nunca, porque es una trampa: los hijos quieren llevar a los padres a la discusión. No. Mejor decir: “No sé responder a esto, busca en otra parte, pero busca, busca…”. Evitad siempre la discusión directa, porque aleja. Y siempre el testimonio “en dialecto”, o sea con esas caricias que ellos entienden»[22].

La fuerza de ese breve diálogo entre el Papa y la pareja de padres-abuelos contiene un núcleo comunicativo que despoja de sus armas al que, voluntariamente o no, polariza. Se trata de adoptar estas dos actitudes: dar testimonio en dialecto y no discutir. No discutir supone hacer un discernimiento: decir «no» a una falsa polarización y decir «sí» a un paradigma superador: el de la misericordia.

Estas actitudes afloran en otros dos episodios del pontificado de Francisco. El primero, durante el vuelo de regreso del viaje apostólico a Irlanda. Una periodista le hizo una pregunta a propósito de las acusaciones de encubrimiento lanzadas aquella mañana por el ex nuncio apostólico en Estados Unidos, el por entonces arzobispo Carlo Maria Viganó[23]. La pregunta solicitaba al Papa que declarase si aquellas acusaciones (sobre el asunto de los abusos sexuales en los que estaba involucrado el excardenal McCarrick) eran verdad o no. En vez de responder dentro del marco creado por Viganó, Francisco respondió que no iba a decir una sola palabra por el momento; más bien invitaba a los periodistas a investigar personalmente acerca de la veracidad de las acusaciones. Su silencio fue interpretado de diversas maneras, algunas más favorables que otras; pero lo importante fue la opción por hacer silencio. Sobre esto volveremos más adelante.

El otro episodio tuvo lugar en el vuelo de regreso del viaje apostólico a Myanmar y Bangladés[24]. Durante la visita había crecido una polarización en torno a si debía pronunciar o no el término «rohinyá», etnia no reconocida en Myanmar por las autoridades militares. El Papa había evitado usar ese término en Myanmar, pero una vez llegó a Bangladés tuvo un emotivo encuentro con 16 refugiados en el cual dijo que «Dios hoy también se llama Rohinyá»[25].

En la conferencia de prensa a bordo del avión, el Papa explicó que usar ese nombre en sus discursos oficiales hubiera sido como dar un portazo en la cara a su interlocutor, y que «cerrando puertas y con la agresividad se impide el diálogo y el mensaje no llega». En vez de ello, en sus discursos en Myanmar habló de la importancia de la inclusión de todos, de los derechos y de la ciudadanía, lo cual, después, en sus encuentros privados, le permitió «ir más allá». Luego, en el encuentro interreligioso de Daca, se le salió espontáneamente el nombre cuando saludó a los refugiados. El Papa refiere en el vuelo de regreso que pensó: «“Yo no puedo dejarlos ir sin decir una palabra” y pedí el micrófono. Y comencé a hablar… No recuerdo qué dije. Sé que en un momento dado pedí perdón […] en ese momento, yo lloraba. Intenté que no se viera. Ellos también lloraban». Francisco completó así su reflexión: «Visto todo el recorrido, el camino, yo sentí que el mensaje llegó». Tenía un mensaje que comunicar, un mensaje centrado en la misericordia y la inclusión y, para comunicarlo, había sido capaz de superar las polarizaciones.

No discutir con el que acusa

El testimonio y el consejo de Francisco es no discutir en un contexto polarizado. Tanto si se trata de una discusión familiar, con la recomendación dirigida a los padres cuando los hijos tratan de arrastrarlos a una discusión, como si se trata de discusiones públicas, en las que se lanzan acusaciones con alto grado de agresividad mediática, como las del caso Viganó.

El contexto familiar, en el que el Papa sacó a relucir el criterio de «no discutir», nos muestra que el «virus de la polarización» se introduce incluso entre los que se aman. Esto mismo ayuda a comprender la trampa en la que solemos caer cuando nos dejamos arrastrar por el espíritu de discusión. Con los que nos aman, no discutir va unido a hablarles «en dialecto», sabiendo que comprenderán este lenguaje de amor. Con los que no nos aman y nos atacan, no discutir va unido, en cambio, a hacer silencio y, como solía hacer el Señor cuando no respondía a las provocaciones de los escribas y fariseos, «dejar que se cocinen en su propio caldo». Dice el Papa: «Con las personas que no tienen buena voluntad, con las personas que solo buscan el escándalo, la división, que solo buscan la destrucción, también en las familias: silencio. Y oración»[26].

El silencio evita que quedemos atrapados en la espiral de acusaciones y condenas detrás de las cuales siempre está el mal espíritu del «gran Acusador»[27]. Frente al ataque encarnizado solo hay una actitud posible, la de Jesús: «El pastor, en los momentos difíciles, en los momentos en que se desata el diablo, donde el pastor es acusado, pero acusado por el Gran Acusador a través de tanta gente, tantos poderosos, sufre, ofrece su vida y ora»[28].

Es un silencio que desvela la única contradicción real: la que se establece entre el padre de la mentira y Cristo crucificado[29]. «En momentos de oscuridad y mucha tribulación, cuando las “galletas” y los “nudos” no pueden desenredarse ni las cosas aclararse, hay que callar: la mansedumbre del silencio nos mostrará aún más débiles, y entonces será el mismo demonio quien, envalentonado, se manifieste a la luz, quien muestre sus reales intenciones, no ya disfrazado de ángel de luz, sino desembozadamente»[30]. Contra el gran Acusador, el criterio es el del Señor, que no habla de sí mismo, sino que lo vence con la palabra de Dios[31].

Esta actitud de «no discutir» no tiene nada que ver con la paz quietista ni con el falso irenismo que, según la lógica de la polarización, supondrían parcialidad («el que calla otorga») o huida del conflicto. Nada más lejos del pensamiento y de la actitud de Francisco. Él no solo asume el conflicto y la tensión como oportunidades creativas, sino que discierne la acción del mal espíritu que trata de camuflar la verdadera contradicción y que propone la paz como si fuera un negocio en vez de un arduo camino[32].

En unos puntos de meditación a los estudiantes del Colegio Máximo con motivo del fin de año (1980)[33], Bergoglio hacía notar que las tentaciones contra la unidad pueden ser muchas, pero que la principal radica «en no aceptar el esquema bélico de la vida espiritual; y se puede no aceptarlo ilusionados por un irenismo o acelerados por el prurito de una siega prematura, agudizando las contradicciones»[34]. «El irenismo —afirmaba— delinea una suerte de ilusión de “paz a cualquier precio” en aras de la cual se negocia lo innegociable y se pierde la capacidad de condena […]. La otra tentación es una caricatura del sentido bélico de la vida: agudizar contradicciones»[35].

Lo mismo dirá más adelante en Evangelii gaudium (EG): «Ante el conflicto, algunos simplemente lo miran y siguen adelante como si nada pasara, se lavan las manos para poder continuar con su vida. Otros entran de tal manera en el conflicto que quedan prisioneros, pierden horizontes, proyectan en las instituciones las propias confusiones e insatisfacciones y así la unidad se vuelve imposible. Pero hay una tercera manera, la más adecuada, de situarse ante el conflicto. Es aceptar sufrir el conflicto, resolverlo y transformarlo en el eslabón de un nuevo proceso» (EG 227).

Frente a un mundo polarizado, abstraerse o desinteresarse no es una opción, sino más bien una tentación. Es comprensible, quizás, en un contexto mimético donde el riesgo de contaminarse es muy grande. Sin embargo, Francisco nos invita a que nos impliquemos, con discernimiento, eso sí. Nos exhorta a que asumamos una actitud claramente misionera: la acusación de nosotros mismos, que nos lleva a dialogar con la Misericordia de Dios, en vez de entrar en la dinámica de sentirnos víctimas y de acusar a los demás[36], va unida a la salida misionera a anunciar el evangelio. En vez de quedarnos encerrados en la discusión dando «pasos de contraataque», la Iglesia da un paso «hacia los que más la necesitan», hacia los que no han escuchado aún el evangelio. La iglesia, cuando fue perseguida, se volvió misionera.

No confundirse viendo contradicciones allí donde solo hay contrastes

En vez de discutir, hay que discernir. Porque cuando se da una polarización no se trata solo de una lucha de ideas, sino también de espíritus[37]. El mal espíritu, sobre todo en un contexto de tribulación, busca convertir desacuerdos en conflictos. Como dice Gustave Thibon, «uno de los signos cardinales de la mediocridad de espíritu es ver contradicciones allí donde solo hay contrastes»[38].

Los cuatro principios del papa Francisco, en particular dos de ellos, son los criterios para este discernimiento. La lucidez que se requiere para discernir que «la unidad es superior al conflicto» (EG 228)[39] es una lucidez paciente que «acepta sufrir el conflicto» para poder resolverlo, sin quedar atrapados en él. También se requiere lucidez para discernir que «la realidad es superior a la idea» (EG 231): es superior porque la realidad nunca es contradictoria.

Para Guardini, la contradicción es algo que solo se da en el pensamiento y en el lenguaje, no en la realidad. La realidad —el viviente concreto, como él lo llama— es siempre compleja; integra todos los polos; todo ser viviente es una trama de relaciones contrastadas entre sí pero que no entran en contradicción. Guardini describe las tensiones entre arriba-dentro, interior-exterior, forma-plenitud, estructura-fuerza vital… Una realidad no contradice la anterior: la asume, la transforma o la deja atrás[40]. Por eso, como escribía el Papa al pueblo de Chile, «discernir supone aprender a escuchar lo que el Espíritu quiere decirnos. Y solo lo podremos hacer si somos capaces de escuchar la realidad de lo que pasa»[41].

En sus «Reflexiones acerca de la unión de los ánimos», publicadas en 1990, Bergoglio explicita bien la diferencia entre contradicción y contraposición o contraste: «La contradicción siempre es excluyente, no da lugar a alternativas, es disyuntiva. En cambio, la contraposición indicaría más bien las cosas que aparentemente y/o realmente contrarias pueden avenirse»[42]. La diversidad de ideas, de afectos, de imaginaciones y de mociones que se van dando cuando uno reza y discierne van conformando, dice Bergoglio, «una unidad interior nueva, continuada, pero distinta a la que se tenía con anterioridad al comienzo de este proceso de discernimiento»[43].

La armonía nueva siempre puede «desarmonizarse», y esto requiere que siempre estemos abiertos a nuevas síntesis. «Todo este proceso configura lo que podríamos llamar etimológicamente  un “conflicto”[44]. Este conflicto interior, que más que contradicción prefiero llamarlo contraposición, es la referencia interior que tenemos de unidad en la diversidad para entender qué es la unidad en la diversidad en el cuerpo de la Compañía»[45], y, por analogía, lo que es la unidad en la diversidad en la Iglesia y en la sociedad.

Por eso, el Papa podía confiar en el proceso sinodal a veces turbulento y conflictivo que dio lugar a la nueva praxis pastoral de Amoris laetitia [AL]. A través de reflexiones, intercambios de opiniones, oración y discernimiento «prevalecía el Buen Espíritu», a pesar de las tentaciones en el camino[46].

El sí al paradigma de la misericordia

El discernimiento que nos fortalece para decir «no» a la discusión que polariza tiene su principio y fundamento en un «sí» más profundo y radical: el «sí» de la Misericordia divina a todo lo creado. La Misericordia incondicional de Dios, que se nos ha vuelto concreta y practicable en Jesús, es la única realidad capaz de sanar y armonizar toda falsa contradicción con la fuerza del amor de Dios, que, «por su naturaleza, es comunicación»[47]. La Misericordia «es la plenitud de la justicia y la manifestación más luminosa de la verdad de Dios»[48], como bien dice el sumo pontífice. Es el paradigma último, el más alto, y nuestra misión es anunciarlo con obras y con palabras.

El modelo lo encontramos en la parábola del Buen Samaritano que nos enseñó Jesús. Esta no contiene solo una revelación sobrenatural, sino también una revelación de lo más entrañablemente humano. La práctica de las obras de misericordia llamadas «materiales», en cuanto tienen que ver con la carne del prójimo, se debe complementar con la práctica de las obras de misericordia «espirituales», que consisten en la buena comunicación: enseñar al que no sabe, dar buen consejo al que lo necesita, corregir al que está en error, perdonar las injurias, consolar al triste, sufrir con paciencia los defectos de los demás y rezar por todos. En la puesta en práctica de estas obras de misericordia, un mensaje claro toca el corazón del que es testigo.

Como dice el Papa: «Lo que decimos y cómo lo decimos, cada palabra y cada gesto debería expresar la compasión, la ternura y el perdón de Dios para con todos. [… La] dulce misericordia [de Cristo] es el modelo para nuestro modo de anunciar la verdad y condenar la injusticia. Nuestra primordial tarea es afirmar la verdad con amor (cfr Ef 4,15). Solo palabras pronunciadas con amor y acompañadas de mansedumbre y misericordia tocan los corazones de quienes somos pecadores»[49]. Francisco quiere que el «estilo de nuestra comunicación sea tal que supere la lógica que separa netamente los pecadores de los justos» y, al mismo tiempo, que, «genere una proximidad […] en un mundo dividido, fragmentado, polarizado»[50].

El criterio de discernimiento de la buena comunicación es el mismo que debemos usar para la vida de cada cristiano y para la vida de la Iglesia en general: el de verificar si la misericordia crece. «El mejor modo de discernir si nuestro camino de oración es auténtico será mirar en qué medida nuestra vida se va transformando a la luz de la misericordia» (GE 105). 333 9361109

Dar testimonio «en dialecto»

Se trata, por tanto, de decir y hacer las cosas «al estilo de Jesús», con buen espíritu, como decía san Pedro Fabro. La expresión que usa Francisco es «dar testimonio en dialecto». El contenido de este testimonio en dialecto es lo que el Papa llama «doctrina»: verdades sentidas, no meramente conocidas. La doctrina forja la unidad verdadera porque «las cosas de Dios siempre suman. No restan. Son convocadoras»[51]. Pero, por la misma razón, estas cosas de Dios generan oposición y resistencia: «Cuando la Iglesia afirma la doctrina, solo entonces aparece el verdadero cisma»[52].

El pensamiento y el testimonio de Francisco ofrecen, por lo tanto, un camino de despolarización que se podría aplicar a muchos contextos donde hay «partidos» enfrentados: entre liberales y conservadores en la Iglesia, por ejemplo. Es un camino que acoge la tensión y el desacuerdo como oportunidad para crear algo superior a partir de una diversidad conciliada y del paradigma de la misericordia, evitando las trampas mortíferas de la polarización estéril. Es una manera de dialogar no desde los desacuerdos, sino escuchando los unos los sueños de los otros.

Encontrar el modo de dar testimonio del amor y de la misericordia en el «dialecto materno» es el núcleo de un comportamiento que vale tanto en lo pequeño del diálogo familiar como en lo grande de las discusiones públicas. En síntesis, para comunicar bien, el punto decisivo es encontrar el hilo de ese lenguaje que está en la base de la vida, allí donde detrás de las palabras se esconde la fuente de la ternura que hizo posible la vida en común de cada familia, de cada comunidad y de cada pueblo. Este es el desafío: encontrar y no perder el hilo de este lenguaje materno que une toda realidad para hacer frente al lenguaje abstracto de las ideologías que separan. «Hermanos, las ideas se discuten, las situaciones se disciernen», insistió el Papa a los obispos chilenos. «Estamos reunidos para discernir, no para discutir»[53].

  1. Véanse los resultados de la encuesta Pew Research Center, «Partisanship and Political Animosity in 2016», 22 de junio de 2016, en http://www.people-press.org/2016/06/22/partisanship-and-political-animosity-in-2016/. ↑

  2. J. Haidt, The Righteous Mind: Why Good People Are Divided by Politics and Religion, Nueva York, Vintage Book, 2012. ↑

  3. Cfr https://www.better-angels.org/. ↑

  4. Los cuatro restantes hablan de la importancia de dudar, de especificar, de matizar y de mantener la conversación. Cfr D. Blankenhorn, «The Seven Habits of Highly Depolarizing People», 17 de febrero de 2016, disponible en https://www.the-american-interest.com/2016/02/17/the-seven-habits-of-highly-depolarizing-people/. Cfr también id., «Why polarization matters», 22 de diciembre de 2015, disponible en https://www.the-american-interest.com/2015/12/22/why-polarization-matters/ ↑

  5. Cfr «Though Many, One: Overcoming Polarization through Catholic Social Thought», promovido por Initiative for Catholic Social Thought and Public Life at Georgetown University. Véase C. White, «Georgetown summit looks to Francis in overcoming polarization», en Crux, 7 de junio de 2018. ↑

  6. Francisco, Homilía en el Consistorio, 19 de noviembre de 2016, disponible en https://w2.vatican.va/content/francesco/es/homilies/2016/documents/papa-francesco_20161119_omelia-concistoro-nuovi-cardinali.html. ↑

  7. Id., «Somos miembros los unos de los otros» (Ef 4, 25). De las «comunidades» en las redes sociales a la comunidad humana, Mensaje para la 53.ª Jornada mundial de las comunicaciones sociales, 24 de enero de 2019, disponible en http://w2.vatican.va/content/francesco/es/messages/communications/documents/papa-francesco_20190124_messaggio-comunicazioni-sociali.html. ↑

  8. Cfr ibid. Véase Concilio Ecuménico Vaticano II, Constitución dogmática Dei Verbum, n. 2. ↑

  9. Francisco, «Somos miembros los unos de los otros»…, op. cit. ↑

  10. Id., Discurso ante el Congreso de EE. UU., 24 de septiembre de 2015, disponible en http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2015/september/documents/papa-francesco_20150924_usa-us-congress.html. En otra ocasión el Papa afirmó también: «El virus de la polarización y la enemistad se nos cuela en nuestras formas de pensar, de sentir y de actuar. No somos inmunes a esto y tenemos que velar para que esta actitud no cope nuestro corazón, porque iría contra la riqueza y la universalidad de la Iglesia» (Id., Homilía en el Consistorio, 19 de noviembre de 2016, op. cit.). ↑

  11. J. M. Bergoglio, «Servicio de la fe y promoción de la justicia. Algunas reflexiones acerca del Decreto IV de la Congregación General XXXII de la Compañía de Jesús», en M. Gallo (comp.), El pensamiento social y político de Bergoglio y Papa Francisco, Salta, EUCASA, pp. 85-105, en especial pp. 100s [originalmente publicado en Stromata 1/2 (1988), pp. 7-22], donde se remite a Agustín, De pastoribus [Serm. 46, 13]. Cfr D. Fares, «Yo soy una misión. Hacia el sínodo de los jóvenes», en La Civiltà Cattolica Iberoamericana 2 (2018) nº 15, pp. 7-20, en especial p. 19. ↑

  12. Francisco, Comunicación y misericordia, un encuentro fecundo, Mensaje del Santo Padre para la 50.ª Jornada mundial de las comunicaciones sociales, 24 de enero de 2016, disponible en http://w2.vatican.va/content/francesco/es/messages/communications/documents/papa-francesco_20160124_messaggio-comunicazioni-sociali.html. ↑

  13. Cfr J. M. Bergoglio, «Curso de Formación y Reflexión Política». Clase inaugural del Arzobispo de Buenos Aires, cardenal J. M. Bergoglio s.j., 1º de junio de 2004 (transcripción de la grabación), en M. Gallo (comp.), El pensamiento social y político de Bergoglio y Papa Francisco, op. cit., pp. 355-370, en especial pp. 357s. ↑

  14. (J. M. Bergoglio) Papa Francisco, Meditaciones para religiosos, Bilbao, Mensajero, 2014, p. 142. ↑

  15. Ibid., p. 44. ↑

  16. Ibid., p. 45. ↑

  17. Cfr ibid., p. 53. ↑

  18. Ibid., p. 49. Respecto del peso que esta concepción ha tenido en el pensamiento de Bergoglio, debemos recordar que para él han sido decisivos la influencia, el diálogo y el trabajo conjunto con el jesuita Miguel Ángel Fiorito (1916-2005); cfr M. A. Fiorito, «La opción personal de San Ignacio: Cristo o Satanás», en Ciencia y Fe XII (1956), n. 46, pp. 23-56. ↑

  19. Al hablar de forma mentis pensamos en lo que dice Pablo: «Nosotros tenemos la mente (noun) del Señor», haciendo referencia a que las «cosas del Espíritu» no se captan solo con criterios «naturales», y que «solo el Espíritu puede discernirlas (anakrinetai)» (Cfr 1 Cor 2, 14-16). ↑

  20. Papa Francisco y amigos, La sabiduría de los años, Bilbao, Mensajero, 2018. ↑

  21. Francisco, Synod 18 – «La sabiduría del tiempo» – Encuentro de jóvenes y ancianos con el Santo Padre Francisco, Roma 23 de octubre de 2018, disponible en https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2018/10/23/mart.html. ↑

  22. Ibid. ↑

  23. Cfr Id., Conferencia de prensa durante el vuelo de regreso del viaje apostólico a Irlanda, 26 de agosto de 2018, disponible en http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2018/august/documents/papa-francesco_20180826_irlanda-voloritorno.html. ↑

  24. Id., Saludo a los periodistas durante el vuelo de regreso a Roma, 2 de diciembre de 2017, disponible en https://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2017/december/documents/papa-francesco_20171202_viaggioapostolico-bangladesh-voloritorno.html. ↑

  25. A. Tornielli, «Il Papa: “La presenza di Dio oggi si chiama anche Rohingya”», en Vatican Insider, 1 de diciembre de 2017. ↑

  26. Francisco, Homilía en Santa Marta, 3 de septiembre de 2018, disponible en https://www.vatican.va/content/francesco/es/cotidie/2018/documents/papa-francesco-cotidie_20180903_verdad-silenciosa.html. ↑

  27. Entre el 3 y el 20 de septiembre de 2018, después del silencio mediático que se impuso con respecto a las acusaciones de Viganó, el Papa pronunció ocho homilías contra «el gran Acusador», en las que se explayó, ahora sí, sobre su postura en el terreno adecuado, que es el de la predicación de la palabra de Dios. ↑

  28. Francisco, Homilía en Santa Marta, 18 de septiembre de 2018, disponible en https://www.vatican.va/content/francesco/es/cotidie/2018/documents/papa-francesco-cotidie_20180918_mansedumbre-ternura.html. ↑

  29. Satanás «vio a Jesús tan deshecho, desgarrado y como el pez hambriento que va a la carnada atada al anzuelo, fue allí y se tragó a Jesús […] pero, en ese momento, se tragó también a la divinidad porque era la carnada atada al anzuelo con el pez»: Francisco, Homilía en Santa Marta, 14 de septiembre de 2018. ↑

  30. J. M. Bergoglio, «Silencio y Palabra» en Reflexiones en esperanza, Buenos Aires, Ediciones Universidad del Salvador, 1992, p. 167. Cfr A. Ivereigh, «A time to keep silence», en https://www.thinkingfaith.org/articles/time-keep-silence; D. Fares, «Contra el espíritu de “ensañamiento”», en La Civiltà Cattolica Iberoamericana 2, 2018, n. 16, pp. 22-35. ↑

  31. Cfr Francisco, Homilía en Santa Marta, 3 de septiembre, op. cit. ↑

  32. En una conversación con el P. Spadaro, el Papa dijo: «La oposición abre un camino […]. Debo decir que me gustan las oposiciones». J. M. Bergoglio-Papa Francisco, En tus ojos está mi palabra. Homilías y discursos de Buenos Aires (1999-2013), Madrid, Publicaciones Claretianas, 2017, p. 28. ↑

  33. (J. M. Bergoglio) Papa Francisco, «Fin de año» (31 de diciembre de 1980), en Reflexiones espirituales sobre la vida apostólica, Bilbao, Mensajero, 2013, pp. 165-170. ↑

  34. Ibid., p. 168. ↑

  35. Ibid. ↑

  36. «Acusarse a sí mismo es más bien sentir la propia miseria: sentirse miserable, mísero, ante el Señor. Se trata de sentir vergüenza. Y es algo que no se hace con palabras sino con el corazón» (Francisco, Homilía en Santa Marta, 6 de septiembre de 2018, disponible en http://w2.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2018/documents/papa-francesco-cotidie_20180906_ognuno-accusi-se-stesso.html). ↑

  37. Cfr J. M. Bergoglio, «La doctrina de la tribulación», en La Civiltà Cattolica Iberoamericana 2, 2018, n. 16, p. 20. ↑

  38. G. Thibon, El pan de cada día, Madrid, Rialp, 1952, p. 63, citado por A. López Quintás en la Introducción a R. Guardini, El contraste, Madrid, BAC, 1996, p. 11. ↑

  39. Cfr EG 226-230; cfr Francisco, Carta al pueblo de Dios que peregrina en Chile, 31 de mayo 2018, disponible en http://w2.vatican.va/content/francesco/es/letters/2018/documents/papa-francesco_20180531_lettera-popolodidio-cile.html; D. Fares, «Francisco y el escándalo de los abusos en Chile», en La Civiltà Cattolica Iberoamericana 2, 2018, n. 20, pp. 82-92. ↑

  40. Sobre la influencia de Guardini en Bergoglio cfr D. Fares, «Prefazione. L’arte di guardare il mondo», en R. Guardini, L’opposizione polare, Milán, La Civiltà Cattolica/Corriere della Sera, 2006; M. Borghesi, Jorge Mario Bergoglio. Una biografía intelectual. Dialéctica y mística, Madrid, Encuentro, 2018. ↑

  41. Francisco, Carta al Pueblo de Dios que peregrina en Chile, op. cit., n. 3. ↑

  42. J. M. Bergoglio, «“Y conforme a esta esperanza…”. Algunas reflexiones acerca de la Unión de los Ánimos», en Reflexiones en esperanza, San Miguel, USAL, 1992, p. 237, n. 42. ↑

  43. Ibid., p. 236. El proceso se da en diálogo interior, signado por la paz. Bergoglio afirma que «si examinamos atentamente nuestra experiencia interior, vemos que las tensiones se resuelven en un plano superior, manteniendo —en la armonía nueva lograda— la virtualidad de las diversas particularidades» (ibid.). ↑

  44. «San Ignacio no le teme al conflicto. Más aún: sospecha cuando, en Ejercicios, lugar privilegiado de discernimiento y lucha de espíritus, no se da» (ibid., p. 237). ↑

  45. Ibid. ↑

  46. Véase la carta del papa Francisco a Stephen Walford en S. Walford, Pope Francis, the Family and Divorce. In Defense of Truth and Mercy, Nueva York, Paulist Press, 2018, donde está publicada íntegramente como apéndice y parcialmente como prefacio. ↑

  47. Francisco, Comunicación y misericordia, un encuentro fecundo, Mensaje del Santo Padre para la 50.ª Jornada mundial de las comunicaciones sociales, op. cit. ↑

  48. Gaudete et exsultate [GE], n. 105; cfr AL 311. ↑

  49. Francisco, Comunicación y misericordia, un encuentro fecundo, Mensaje del Santo Padre para la 50.ª Jornada mundial de las comunicaciones sociales, op. cit. ↑

  50. Ibid. ↑

  51. (J. M. Bergoglio) Papa Francisco, «Fin de año», op. cit., p. 169. ↑

  52. Ibid., p. 168. ↑

  53. Francisco, Segunda carta del papa Francisco a los obispos chilenos, 15 de mayo de 2018, disponible en http://www.humanitas.cl/francisco/segunda-carta-del-papa-francisco-a-los-obispos-chilenos.

Diego Fares es miembro del Colegio de Escritores de La Civiltà Cattolica. Es doctor en Filosofía y licenciado en Teología. Su tesis doctoral versa sobre: “La Fenomenología de la verdad en el pensamiento de Hans Urs von Balthasar” (1995). Austen Ivereigh es un escritor, comentarista y periodista radicado en Inglaterra. Es el autor de dos biografías del papa Francisco El gran reformador (2014) y Wounded Shepherd (2019). Pertenece al Campion Hall de la Universidad de Oxford.

La Civilta Cattolica


 

Agua: ¿fuente de vida o fuente de lucro? Contra la privatización del agua por Leonardo Boff


Hoy hay dos cuestiones principales que afectan a toda la humanidad: el calentamiento global y la creciente escasez de agua potable. Ambas obligan a profundos cambios en nuestro modo de vivir, pues pueden producir un colapso de nuestra civilización y afectar profundamente el sistema-vida.

Atengámonos a la cuestión del agua, codiciada por las grandes corporaciones para privatizarla y lucrarse enormemente. Ella puede ser tanto motivo de guerras como de solidaridad social y cooperación entre los pueblos. Ya se ha dicho que las guerras del siglo XX eran por petróleo y las del siglo XXI serán por agua potable. No obstante, ella puede ser referencia central para un nuevo pacto social mundial entre los pueblos y los gobiernos con vistas a la supervivencia de todos.

Consideremos los datos básicos acerca del agua. El agua es extremadamente abundante y al mismo tiempo escasa. Hay cerca de 1.360.000.000 km3 cúbicos de agua en la Tierra. Si tomáramos toda esa agua que está en los océanos, lagos, ríos, acuíferos y cascos polares y la distribuyésemos equitativamente sobre una superficie terrestre plana, toda la Tierra quedaría sumergida bajo el agua a tres km de profundidad. El 97% es agua salada y el 3% es agua dulce. Pero solamente el 0,7% de esta es directamente accesible al uso humano. De este 0,7, el 70% va para la agricultura, el 22% para la industria y lo que queda para el uso humano y animal.

La renovación de las aguas es del orden de 43.000 km3 al año, mientras que el consumo total está estimado en 6.000 km³ al año. Hay por lo tanto superabundancia de agua, pero desigualmente distribuida: el 60% se encuentra en sólo 9 países, mientras otros 80 enfrentan escasez. Poco menos de mil millones de personas consumen el 86% del agua existente, mientras que para 1.400 millones es insuficiente (en 2020 serán tres mil millones) y para dos mil millones no es tratada, lo que genera un 85% de las enfermedades comprobables. Se presume que en 2032 cerca de 5.000 millones de personas se verán afectadas por la crisis del agua.

El problema no es la escasez de agua sino su mala gestión y distribución para atender las demandas humanas y de los demás seres vivos. Brasil es la potencia natural de las aguas, con el 13% de toda el agua dulce del planeta, con un total de 5,4 billones de metros cúbicos. A pesar de la abundancia, se desperdicia el 46%, lo que daría para abastecer a toda Francia, Bélgica, Suiza y el Norte de Italia. Carecemos aún de una cultura del agua.

Por ser escasa, el agua dulce se ha convertido en un bien de alto valor económico. Como hemos pasado de una economía de mercado a una sociedad de mercado, todo se transforma en mercancía. En función de esta “gran transformación” (Karl Polanyi), hoy en día hay una carrera mundial desenfrenada para privatizar el agua y obtener grandes lucros de ello.

Así han surgido empresas multinacionales como las francesas Vivendi y Suez-Lyonnaise, la alemana RWE, la inglesa Thames Water y la americana Bechtel, entre otras. Se ha creado un mercado de las aguas de más de 100.000 millones de dólares. Ahí están fuertemente presentes Nestlé y Coca-Cola, buscando comprar fuentes por todas partes del mundo.

El gran debate hoy se presenta en estos términos: ¿el agua es fuente de vida o fuente de lucro? ¿El agua es un bien natural, vital, común e insustituible, o un bien económico a ser tratado como recurso hídrico y como mercancía?

Para empezar es importante reconocer que el agua no es un bien económico como cualquier otro. Está tan ligada a la vida que debe ser entendida como algo vital y sagrado. La vida no puede ser transformada en mercancía. Es uno de los bienes más excelentes del proceso evolutivo y unos de los mayores dones divinos. Además, el agua está ligada a otras dimensiones culturales, simbólicas y espirituales que la hacen preciosa y cargada de valores que en sí no tienen precio.

Para entender la riqueza del agua que transciende su dimensión económica, necesitamos romper con la dictadura de la razón instrumental-analítica y utilitarista, impuesta a toda la sociedad. Ésta ve el agua como mero recurso hídrico con el cual se puede hacer negocios. Atiende sólo a finalidades y utilidades. Pero el ser humano tiene otros ejercicios de su razón. Existe la razón más ancestral, sensible, emocional, cordial y espiritual. Este tipo de razón va más allá de finalidades y utilidades. Esta razón está ligada al sentido de la vida, a los valores, al carácter simbólico ético y espiritual del agua.

En esta perspectiva, el agua se considera un bien común natural, como fuente y nicho donde hace 3.800 millones de años surgió la vida en la Tierra. El agua es un bien común público mundial. Es patrimonio de la biosfera y vital para todas las formas de vida. No existe vida sin agua.

Obviamente, las dimensiones del agua como fuente de vida y como recurso hídrico no necesitan excluirse, pero deben ser rectamente relacionadas. Fundamentalmente el agua pertenece al derecho a la vida.

La ONU declaró el día 28 de julio de 2010 que el agua limpia y segura, así como el saneamiento básico, constituye un derecho humano fundamental.

Pero ella demanda, sí, una compleja estructura de captación, conservación, tratamiento y distribución, lo que implica una innegable dimensión económica. Ésta, sin embargo, no debe prevalecer sobre la otra, la del derecho, sino que debe hacer el agua accesible a todos. Se debe garantizar a todos gratuitamente por lo menos 50 litros de agua potable y sana al día. Corresponde al poder público, junto con la sociedad organizada, crear la financiación pública para cubrir los costos necesarios para garantizar ese derecho de todos. Las tarifas para los servicios deben tener en cuenta los diversos usos del agua, ya sea doméstico, industrial, agrícola o recreativo. Para los usos en la industria y en la agricultura, evidentemente, el agua esta sujeta a precio.

La visión predominante mercadológica distorsiona la correcta relación entre el agua como fuente de vida y el agua como recurso hídrico. Esto se debe fundamentalmente a la exacerbación de la propiedad privada que hace que se trate al agua sin el sentido de compartir ni de considerar las demandas de los demás y de toda la comunidad de vida.

Es todavía muy débil el principio de solidaridad social y de comunidad de intereses y del respeto por las cuencas hidrográficas que transcienden los límites de las naciones como ocurre, por ejemplo, entre Turquía de una parte y Siria e Iraq de otra, o entre Israel de un lado y Jordania y Palestina del otro, o también entre USA y México en lo que se refiere a los ríos Río Grande y Colorado.

Para discutir todas estas cuestiones vitales se creó en 2003 en Florencia, Italia, el Fórum Mundial Alternativo del Agua. En él se propuso la creación de una Autoridad Mundial del Agua. Ella sería una instancia de gobierno público, cooperativo y plural para tratar del agua a nivel de las grandes cuencas hídricas internacionales así como su distribución más equitativa según las demandas regionales.

Paralelamente, se formó una articulación internacional con vistas a un Contrato Mundial del Agua. Como no existe un contrato social mundial, podría elaborarse en torno a aquello que efectivamente une a todos, que es el agua, de la cual depende la vida de las personas y de los demás seres vivos. De manera semejante ahora con la irrupción de la Covid-19, urge un contrato mundial de salvaguarda de la vida humana, mas allá de cualquier soberanismo, visto como algo superado, de otro tiempo histórico.

Un papel importante es presionar a los gobiernos y a las empresas para que el agua no se lleve a los mercados ni se considere una mercancía. Es importante fomentar la cooperación público-privada para evitar que tanta gente muera por falta de agua o como resultado de un agua mal tratada. Cada día, 6.000 niños mueren de sed y unos 18 millones de niños y niñas dejan de ir a la escuela porque se ven obligados a ir a buscar agua a 5-10 km de distancia. Es importantísimo conservar los bosques y las selvas en pie y reforestar lo más posible. Son los que garantizan la permanencia del agua, alimentan los acuíferos, así como mitigan el calentamiento global mediante la captación de dióxido de carbono y la producción de oxígeno vital.

Un mundo con hambre cero, preconizado desde hace años por los Objetivos del Milenio de la ONU debería incluir la sed cero, porque el agua es alimento y no hay nada que pueda vivir y ser consumido sin agua. Finalmente, el agua es vida, generadora de vida y uno de los símbolos más poderosos de la vida eterna, ya que Dios aparece como vivo, generador de toda vida y fuente infinita de vida.

Leonardo Boff
       Servicios Koinonía


 

Dime una Palabra por Luis Fernando Crespo SM. Pascua


20 de julio
Martes XVI

Ex 14, 21-15,1 Los hijos de Israel entraron en medio del mar, en lo seco

Es la Pascua. Tu paso por nuestra vida. En medio de nosotros. Tú nos amas y nos salvas.

Luis Fernando Crespo SM
Dime una Palabra


 

¿Por qué el Vaticano excomulgará a la Mafia?

 



Iniciando el contacto con música: Camino de la Cruz María José Bravo y Criistóbal Fones

 


Camino de la Cruz · María José Bravo En Tus Manos, Señor

Composer: Juan Cristóbal Beytía SJ Lyricist: Juan Cristóbal Beytía SJ

Monday, July 19, 2021

Dinosaurios y cavernícolas: 'martillos de herejes' que atacan al Papa sin piedad


"Francisco: eres un Papa fiel, cristiano, creyente, creíble"

A todos esos que se llenaban la boca con la “fidelidad al Papa, a la Iglesia”, etc., una vez que vino un Papa que “no es de los suyos” (es lo que dan a entender) le atacan sin piedad

Francisco, Pedro: Te atacan: pero no podrán contigo. Las puertas del infierno del odio en el que ellos viven, no podrá con la fuerza del amor vivido y celebrado que anima tu fe y tu pontificado

De espaldas al pueblo y en latín; ajenos a la realidad de las personas, aferrados a “sus verdades” y no a la Verdad, pretenden hundir tu pontificado: No podrán. ¡Ladran! Cabalgamos

 En mi juventud de Acción Católica en Argentina, recuerdo que buscábamos un referente  o personaje del evangelio con el que nos sintiéramos identificados. Pedro, el apóstol, me fascinaba. Tal vez por su ímpetu, su incontinencia verbal -como la mía- su pasión; porque se jugaba todo por la verdad, porque estaba convencido del mensaje y de la persona de Jesús.

Me impactaba particularmente el momento de su llamada y el de su confesión de fe. Me sabía de memoria el evangelio en el que Jesús le dice que es “piedra” y que sobre él cimentaría su Iglesia. En aquel momento Jesús le aseguró: “las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” Como una “palabra de compromiso y de garantía” le estaba diciendo que la fuerza de los que hacen el mal, no podrían. Que él, en nombre de Dios atara y desatara,.. Y ya sabemos el resto.

No había entendido la fuerza de esta expresión tan potente, hasta que vi estos años, meses, y ahora días, cómo han ido in crescendo a lo bestia el odio, los ataques, la visceralidad, de “aquellos que se creían guardianes de la ortodoxia” y que durante años fueron “martillo de herejes” que se sentían poderosos y con patente de corsos para atacar, juzgar y descalificar a los que no eran “como ellos”: Dinosaurios y cavernícolas.


A todos esos que se llenaban la boca con la “fidelidad al Papa, a la Iglesia”, etc., una vez que vino un Papa que “no es de los suyos” (es lo que dan a entender) le atacan sin piedad. Y si el discurso del Papa Francisco en material social y evangélica les incomodaba -y mucho más sus actitudes de implicación profética-, cuando ha sido claro en aquello que era un arma de ataque, “la misa tradicional” y todos los “tradicionalismos” que sustentaban su débil e ideologizada fe, han reaccionado como unas fieras inmisericordes.

No les importa que Jesús sea ignorado en los más pobres, les da igual el compromiso con los refugiados o el diálogo con los no-creyentes, con las religiones o la tolerancia cero a cualquier abuso tipo de abuso: contra los menores, las mujeres, de autoridad, etc. “La persona” les importa un bledo; sólo velan por sus sacrosantas “liturgias” que utilizan como bandera y sus lecturas sesgadas del dogma -porque al Evangelio ni lo citan y visto está que lo desconocen-. Tienen suficiente religión para odiar, descalificar y envenenar, pero no para amar, unir y construir.

Francisco, Pedro: Te atacan: pero no podrán contigo. Las puertas del infierno del odio en el que ellos viven, no podrá con la fuerza del amor vivido y celebrado que anima tu fe y tu pontificado.


Francisco: eres valiente. No les tienes miedo porque tu fe es la de Pedro, en la que Jesús sigue construyendo y cimentando su Iglesia. Porque tu fe es en Jesús y en el Evangelio.

Eres un Papa fiel, cristiano, creyente, creíble.

De espaldas al pueblo y en latín; ajenos a la realidad de las personas, aferrados a “sus verdades” y no a la Verdad, pretenden hundir tu pontificado: No podrán. ¡Ladran! Cabalgamos.

No podemos ignorarles. La caridad cristiana nos invita a no actuar como ellos, a sentir compasión por sus miserias, y a no claudicar en el mandamiento del amor. Si. Por caridad, ante sus ataques, vamos a orar por ellos que persiguen y atacan la verdadera fe, porque sinceramente, podemos decir con Jesús que contemplaba a los que le crucificaban: “Padre, perdónalos, no saben lo que hacen”.

Excelente Motu proprio. Fantástica la carta que le precede. Sólo un hombre todo de Dios y todo de sus hermanos, de la humanidad; solo un SANTO como Francisco, puede seguir guiando a la Iglesia de Pedro con tanta sabiduría y caridad.

Por eso una vez más te digo #FranciscoNoTeDetengas.


Francisco, a sor Lucía Caram: “Seguí haciendo lío, seguí trabajando por las personas, seguí cuidando de las monjas…"

RD


Roma muestra en la Domus Aurea los frescos que inspiraron a Rafael

 


A finales del siglo XV un grupo de artistas comenzó inspirarse en las curiosas pinturas decorativas que encontraron en unas grutas cerca del Coliseo. 

Eran variadas y singulares: representaciones naturalistas, geométricas o incluso de figuras fantásticas; medio hombre y medio animal.

De ahí nació el llamado “arte grotesco” del Renacimiento. 

ALFONSINA RUSSO
Directora, Parque Arqueológico del Coliseo
“Sabemos que los primeros descubridores eran de finales del siglo XV y que uno de los primeros fue Pinturicchio. Luego, cuando Rafael llegó a Roma en el 1508, descendió a las grutas a través de unos agujeros que había aquí. Parecían grutas”.

Parecían grutas, pero en realidad no lo eran. Eran las aberturas que había en el techo de un colosal palacio, y no uno cualquiera. Se trataba de la Domus Aurea de Nerón.

Este era su verdadero aspecto en el siglo I d.C. El problema fue que tras la muerte de Nerón, sus sucesores practicaron la llamada “Damnatio memoriae”.

ALFONSINA RUSSO
Directora, Parque Arqueológico del Coliseo
“Los emperadores que vinieron después quisieron borrar todo lo que Nerón hizo en vida. Por eso construyeron el Coliseo, donde estaba el “Stagnum Neronis” un gran lago del que hablan las fuentes, que era el centro del palacio”.

El palacio quedó despojado de sus mármoles y esculturas, que se utilizaron para construir otros edificios. Y Trajano dio un paso más: hizo enterrar la Domus Aurea para construir encima unas termas. Eso permitió conservar lo único que quedaba: sus pinturas.

Con el tiempo, el palacio imperial fue redescubierto y ahora, se ha organizado esta exposición para mostrar lo mucho que influyó en el Renacimiento y en el mundo entero.

Por ejemplo, México, en el exconvento de San Miguel Arcángel, en Ixmiquilpán, hay elementos decorativos muy similares.

Y acercándose a paredes como esta se puede ver cómo los artistas renacentistas adaptaron los dibujos de la época romana.

Se trata de una muestra organizada por los 500 años de la muerte de Rafael, pero que a causa de la pandemia se podrá contemplar durante todo el año. Es un modo de descubrir las curiosas historias que hay detrás de los grandes artistas del Renacimiento.

Javier Romero

VM

Rome Reports

Papa pide “paz, diálogo y solidaridad” en Cuba

 


El Papa Francisco ha vuelto a aparecer en público, tras regresar al Vaticano para continuar la convalecencia en su casa. 

Como es natural, tras la reciente operación de colon está un poco más delgado y tiene la voz un poco más débil.

En la plaza había peregrinos cubanos que le recordaron las protestas en su isla. 

FRANCISCO
“Estoy cerca del querido pueblo cubano en estos momentos difíciles, en particular de las familias que más los sufren. Pido al Señor que les ayude a construir en paz, diálogo y solidaridad una sociedad cada vez más justa y fraterna”.

El Papa también recordó las tormentas en Alemania, Bélgica y Holanda que han provocado casi 200 muertos y enormes daños materiales. 

FRANCISCO
“Que el Señor acoja a los difuntos y consuele a los familiares. Y sostenga los esfuerzos de todos para ayudar a quienes han sufrido graves daños”.

Francisco explicó la importancia de descansar durante las vacaciones. Dijo que es el antídoto contra “la trampa del activismo, de quien piensa que lo más importante es el resultado y sentirse protagonistas de lo que ocurre”. 

FRANCISCO
“Cuidado, hermanos, con el eficientismo, paremos la prisa frenética que dicta nuestras agendas. Aprendamos a hacer una pausa, a apagar el móvil, a contemplar la naturaleza, a regenerarnos en diálogo con Dios”.

El Papa está de vacaciones hasta el próximo 4 de agosto. No tiene citas en su agenda, pero sí debe ocuparse de la rehabilitación y de las cuestiones urgentes. Por eso se despidió pidiendo oraciones por él. 

JMB
Rome Reports