Este es un espacio para alimentar y vitalizar la dimensión espiritual y humana de las personas comprometidas con la construcción de una sociedad más humana, justa y solidaria. Todos somos peregrinos. "sal de tu tierra, de tu casa y vete a la tierra que yo te mostraré; haré de tí una gran nación y te bendeciré." (Gén. 12, 1 ss)
Sunday, January 02, 2011
Benedicto XVI: Encarnación misterio fundante
La primera gracia es la fe, la segunda la vida eterna,así lo dijo el Papa, partiendo de la liturgia hodierna que repropone el prólogo del Evangelio de San Juan, proclamado solemnemente en el día de Navidad. Dirigiéndose a los fieles presentes en la plaza de San Pedro para el Ángelus, el Pontífice explicó que se trata de un texto que repropone el misterio de la Encarnación en forma de himno y destacó la importancia que tiene para nuestra vida seguir el camino indicado por Dios que se hace hombre. Benedicto XVI saludó en español a las familias congregadas en Madrid en una manifestación promovida por los obispos bajo el lema: "La familia cristiana esperanza para Europa". Tras el rezo del Ángelus, record ...
Encuentros con la Palabra con Hermann Rodríguez Osorio, S.J
Solemnidad de la Epifanía – Ciclo A (Mateo 2, 1-12) – 2 de enero de 2011
Había un ciego sentado en el camino, con una lata vacía a sus pies y un pedazo de cartón que decía: "Por favor ayúdeme, soy ciego". Un creativo de publicidad que pasaba frente a él, se detuvo y vio unas pocas monedas dentro de la lata. Sin pedirle permiso tomó el cartel, le dio vuelta y escribió otro anuncio. Volvió a poner el pedazo de cartón sobre los pies del ciego y siguió su camino. Por la tarde el creativo volvió a pasar frente al ciego que pedía limosna, y vio que su lata estaba llena de billetes y monedas. El ciego reconoció sus pasos y le preguntó si había sido él quien reescribió su cartel y sobre todo, qué había puesto. El publicista le contestó: “Nada que no sea tan cierto como tu anuncio, pero con otras palabras". Sonrió y siguió su camino. El ciego nunca lo supo, pero su nuevo cartel decía: "Hoy es primavera y no puedo verla".
Esta historia nos invita a reemprender el año nuevo por otro camino, como hicieron los sabios del Oriente del que nos habla hoy la liturgia de la Palabra: “Jesús nació en Belén, un pueblo de la región de Judea, en el tiempo en que Herodes era rey del país. Llegaron por entonces unos sabios del Oriente que se dedicaban al estudio de las estrellas, y preguntaron: ‘–¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos salir su estrella y hemos venido a adorarlo. El rey Herodes se inquietó mucho al oír esto, y lo mismo les pasó a todos los habitantes de Jerusalén. Mandó el rey llamar a todos los jefes de los sacerdotes y a los maestros de la ley, y les preguntó dónde había de nacer el Mesías. Ellos le dijeron: –En Belén de Judea (...)”.
Luego el rey Herodes informó de esto a los sabios del Oriente y los mandó a Belén para que averiguaran todo lo que pudieran acerca del niño, y les pidió que al regresar, le avisaran para ir él también a rendirle homenaje. Con las indicaciones del rey, los sabios llegaron al lugar donde estaba el niño. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y arrodillándose le rindieron homenaje. Le hicieron regalos y después, “advertidos en sueños de que no debían volver a donde estaba Herodes, regresaron a su tierra por otro camino”.
Después del encuentro con el Niño Jesús, nacido en un pesebre para nuestra salvación, no deberíamos regresar a nuestra tierra por el mismo camino por el que vinimos. Reemprender un camino nuevo es lo debería caracterizar el comienzo del año. Y este cambio de estrategia, debería ser creativo, buscando alternativas desconocidas y nuevas para afrontar los retos que nos presenta la realidad en la que vivimos. La creatividad no está en decir o hacer cosas raras o extraordinarias, sino en saber decir y hacer lo mismo, con otras palabras, de manera que el resultado sea mejor. Por eso, digamos: "Hoy es primavera y no puedo verla".
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
* Sacerdote jesuita, Director del Centro Ignaciano de Reflexión y Ejercicios (CIRE)
Domingo 2º después de Navidad
ECLESIÁSTICO 24, 1-4 y 12-16
La sabiduría hace su propio elogio,
se gloría en medio de su pueblo.
Abre la boca en la asamblea del Altísimo
y se gloría delante de sus Potestades….
Entonces el creador del universo me ordenó,
el Creador estableció mi morada:
“Habita en Jacob,
sea Israel tu heredad”
Desde el principio, antes de los siglos,
me creó, y no cesaré jamás…..
El Libro del Eclesiástico, “El Sirácida”, es obra de Jesús hijo de Sira.
Probablemente se trata de una “familia de sabios”. El último de la saga, Jesús, pone por escrito en griego la sabiduría recibida de generaciones anteriores. Era un libro tan leído en la iglesia antigua que recibió el nombre de “El Eclesiástico”. Se escribe, muy probablemente, entre el año 190 y el 130 antes de Cristo, en Egipto.
Es éste un típico “Libro de Sabiduría”, una recopilación de escritos de escuela, pensamientos que revelan la sabiduría acumulada por la reflexión y la experiencia. Se presenta a la Sabiduría de Dios como si fuera una persona. Los humanos compartimos esa sabiduría cuando respetamos a Dios y cumplimos la ley.
Nuestro texto hace un resumen –suprimiendo varios versos– y presenta la Sabiduría divina como un personaje admirable de la corte celeste de Dios, que reside luego en Israel, en la Morada, en Jerusalén, y echa raíces en el Pueblo.
EFESIOS 1, 3-6 y 15-18
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales.
Ya que en Él nos eligió antes de la creación del mundo, para que fuésemos santos e irreprochables en su presencia, por amor.
Nos predestinó a ser hijos adoptivos suyos por Jesucristo, conforme a su agrado; para alabanza de la gloria de su gracia de la que nos colmó en el Amado.
Esta carta (o tratado), de enorme riqueza temática, empieza por este párrafo exaltado, una especie de himno de bendición, en el que se cruzan muchos de los grandes temas teológicos propios de Pablo.
Se presenta a los cristianos como elegidos para la santidad, para ser hijos, para conocer a Dios, herederos de la riqueza del conocimiento de Dios.
El texto de hoy está atraído aquí sin duda por la frase: “que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo”. Se entronca así con el tema de la Sabiduría expuesto en el texto del Eclesiástico.
José Enrique Galarreta, S.J.
El Papa invita a las religiones a rezar por la paz en Asís
Las religiones celebrarán en Asís una nueva Jornada Mundial de oración por la paz, a 25 años de aquella convocada el 27 de octubre de 1986 por Juan Pablo II. Lo anunció el Papa luego de la oración del Ángelus en la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios y 44° Jornada Mundial de la paz. Benedicto XVI llegará como peregrino a la ciudad de San Francisco en octubre invitando a unirse en este camino a los hermanos cristianos de las diversas confesiones, a los exponentes de las tradiciones religiosas del mundo e idealmente a todos los hombres de buena voluntad, con el fin de renovar solemnemente el compromiso de los creyentes de cada religión de vivir la propia fe religiosa como servicio por la causa d ...
Defiendan la paz y los cristianos no sólo con las palabras
"Para construir la paz en el mundo y defender a los cristianos de las discriminaciones y de las intolerancias religiosas no bastan las palabras, es menester el compromiso concreto y constante de los responsables de las Naciones". Lo dijo el Papa en su homilía en la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios, también 44° jornada mundial de la paz y aludió a su Mensaje: "Libertad religiosa, camino para la paz". Es necesario sobre todo que cada persona esté animada por el auténtico espíritu de paz, de implorarla siempre en la oración y de vivirla en las relaciones cotidianas, en todos los ambientes. Y ante las amenazantes tensiones del momento, especialmente ante las discriminaciones e intolerancias rel ...
"En el tiempo humano, cargado de males, vive Cristo"
"Con la persona de Jesús el Eterno entra en el tiempo humano, que si bien está cargado de males, sufrimientos y dramas de todo género -desde aquellos provocados por la maldad de los hombres hasta aquellos que derivan de los infaustos eventos naturales-, encierra en definitiva y de manera absoluta e indeleble, la novedad gozosa y liberadora de Cristo Salvador". Lo dijo el Papa en las primeras vísperas de la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios, antes del canto del tradicional himno del Te Deum en acción de gracias por la conclusión del año civil. En la Basílica de San Pedro Benedicto XVI explicó que Dios hecho niño es una invitación a encontrar nuevamente la presencia de Dios y de su amor que do ...
Saturday, January 01, 2011
Pido al año nuevo más silencio y fraternidad
Mi impresión es que intuyen que su actuación es demasiado semejante a la del mundo: buscan el poder, actúan con los mismos métodos y artimañas, pretenden mantenerse por todos los medios, dan la misma importancia al dinero y a las maniobras con el lenguaje y con la exclusión.
Pido para el año nuevo más silencio y fraternidad, más seguridad en Cristo y menos en nosotros mismos.
Benedicto XVI
Feliz año 2011. VALORA TU VIDA
Friday, December 31, 2010
Quieren que el Papa encienda por Internet las luces del Cristo de Río de Janeiro
De cara a la preparación del Mundial 2014 y los Juegos Olímpicos 2016, el Cristo Redentor, una colosal figura emblema de Río de Janeiro que será sede de esos eventos, tendrá a partir del 1 de marzo un nuevo sistema de iluminación, en coincidencia con la fecha del aniversario de la ciudad.
Serán 300 proyectores de LED que reemplazarán a los focos tradicionales.
Según el cura, la iluminación de alta tecnología tendrá un costo 80 por ciento menor al actual, y mejores condiciones ambientales. Y quieren que sea Benedicto XVI el que las encienda a distancia, desde el Vaticano.
En 2011 el Cristo Redentor cumplirá 80 años y la Iglesia Católica de Río de Janeiro y una empresa alemana de iluminación firmaron un acuerdo para revitalizar las luces del mayor símbolo de Río de Janeiro. Nadie mejor que el propio Papa para inaugurarlas.
La Iglesia apuesta por internet para evangelizar a los jóvenes
Cada vez son más los sacerdotes que están presentes en las redes sociales
El Vaticano aconseja a los religiosos utilizar la red para acercarse a los fieles
El padre Javier Muñoz tiene 140 feligreses y 1.582 amigos en Facebook. Hace un año y medio que abrió su cuenta en la red social. Utiliza internet para asesorar a aquellos que le piden consejo pero no pueden acercarse hasta Novelda (Alicante), donde tiene su parroquia. Además de en España, sus agregados están en Latinoamérica y en el resto de Europa.
«No saber inglés es un obstáculo -reconoce-, pero hablo italiano, y con algunos curas me comunico en latín». Cada día dedica un rato a contestar a sus contactos: «Empecé con media hora que se ha acabado convirtiendo en hora y media, y creo que en el futuro irá a más». Ahora está pensando si iniciarse también en Twitter. Lo cuenta Alba Laguna en El Periódico.
El padre Javier es lo que se comienza a conocer como e-Priest. Sacerdotes que utilizan las nuevas tecnologías en el desempeño de su labor. Y es que la Iglesia no quiere perder el tren del 2.0. A principios de año, Benedicto XVI hacía un llamamiento a los sacerdotes para que recurriesen a internet para «la evangelización del continente digital». Actualmente el Vaticano ya cuenta con su propio canal de Youtube, y hasta con aplicaciones para Iphone que permiten, por ejemplo, descargarse un breviario en el teléfono.
Aun así, las posibilidades de la red no son infinitas cuando de religión se trata. Si bien sirve para rezar y dar consejo espiritual, no se puede utilizar internet para oficiar misa ni para confesar a los fieles, ya que estos actos requieren la presencia física de ambas partes. De hecho, hace años, el Vaticano ya dejó claro que tampoco se puede hacer la confesión por teléfono.
«La Iglesia aún debe desarrollarse en el ámbito de las redes sociales, pero creo que está en sintonía con las tendencias del mundo actual. De todos modos, no es un ámbito fácil para una institución que propone una visión muy concreta de la vida», dice Daniel Arasa, uno de los responsables del informe PICTURE, realizado por la Universidad de Lugano (Suiza) y la Universidad de la Santa Cruz de Roma, que analiza el uso que los sacerdotes hacen de internet.
El estudio pone de manifiesto que, cuando los curas se apuntan a internet, lo hacen con convicción: el 95,4% de los e-Priests españoles se conectan cada día y el 85% considera la red muy útil para buscar datos. Más de la mitad de los encuestados creen que es «útil o muy útil» para prestar asistencia espiritual y 7 de cada 10 lo utilizan al menos una vez a la semana para preparar la misa. Sin embargo, es en el terreno de la evangelización donde parece haber más consenso. El 83,5% de los e-Priests españoles están de acuerdo con que las nuevas tecnologías ayudan a difundir la fe (son optimistas, la media mundial es del 72,9%), y el 74%, con que también contribuyen a «la evangelización de los jóvenes».
Sin embargo, no todo en la red son ventajas. Al padre Javier le preocupan sobre todo los virus («ahora mismo tengo uno en mi cuenta») y la política de intimidad de Facebook, que a su parecer protege de manera insuficiente los datos de los usuarios. También algunas cosas que para otros serían motivo de satisfacción. «Alguna vez me han agregado chicas que querían ligar conmigo -cuenta-. Yo procuro ser correcto, pero, si veo que insisten mucho, las bloqueo».
RD
Me parece que este un tema para comentarlo y recoger más experiencias de sacerdotes, de algunos Obispos, como también de religiosas que también participan de Facebook, twitter.
También saber porque otros sacerdotes no participan de estas redes.
Los invito a entregar su opinión experiencia al respecto
Iré recogiendo opiniones y las pondré en este blog
Que terminen muy bien este año y lo mejor para el próximo.
Estoy en la cocina acompañando a Ruth, que está preparando la cena de fin de año.
EN ARGENTINA NOMBRAN A LA MUJER DEL AÑO POR SUS LABORES CON MÁS NECESITADOS
La vida nunca fue sencilla para Margarita Barrientos, que habita en un barrio marginal de Buenos Aires. Es hija de una familia numerosa muy pobre y sólo pudo cursar tres años de escolaridad. Con su esposo, Isidro, tienen diez hijos y su único ingreso siempre fue lo que recolectaban en las calles, lo que en la Argentina se llama 'cartoneros'. Pero un día de 1996 descubrieron que podían compartir con los niños del barrio parte de la comida que recogían.
“La primer comida fue una taza de mate cocido y factura que nos habían dado en la calle. Habíamos prendido fuego a un horno de barro que teníamos y calentamos la factura y ese fue el desayuno de ese día. Para el mediodía habíamos hecho un guiso (...) Lo importante era que los niñitos que venían aquí, que eran muchos, hijos como los nuestros... hijos de cartoneros, se sentaban a la mesa a comerlo”, comenta Barrientos, fundadora del Comedor Los piletones.
La voz se fue corriendo en el barrio. Aquellos chicos que realmente no tenían nada para comer en sus casas, podían encontrar un plato de comida caliente en el comedor de Margarita. Ella se ocupaba además de visitar a la familia y conocer cada situación.
Junto con el número de menores comensales iba creciendo la publicidad de la tarea que realizaba en ese rancho, en el que no había luz eléctrica ni agua.
“Después venía el abuelito y se sentaba a comer el abuelo también. Después la mamá con un platito venía y se sentaba a comer con los hijos. Y ya en vez de 20 eran 25 y hasta 30. (...) Los medios me dieron a conocer y la gente me ayudó mucho en todo sentido con las donaciones, con cosas materiales y la obra creció hasta límites insospechados.
El comedor de Margarita da hoy de comer a unas 1.000 personas, entre niños que vienen directamente al salón y familias que retiran gratuitamente los alimentos.
Además, gracias a la activa participación de la comunidad, se puso en marcha un centro de Salud, frente al comedor, y durante el año escolar funciona en el lugar una guardería. El prestigio de la obra fue en crecimiento y numerosas empresas y particulares hicieron llegar también sus donaciones.
Esta acción muestra que la filantropía y los grandes emprendimientos comunitarios no son un privilegio reservado para los que más tienen.
La generosidad es parte de la condición humana y son muchos los que no esperan la situación ideal para ponerse en acción
Thursday, December 30, 2010
JESÚS DE NAZARET HOY 1
La alternativa de Jesús (I)
José Antonio Pagola era participante habitual de las conferencias del Aula de Teología que se celebran anualmente con la colaboración del Obispado y la Universidad de Cantabria. Los últimos años no había sido invitado. Este año -tras un diplomático acuerdo en el que el obispado no lo presentaba en sus programas- ha vuelto a impartir dos conferencias (3 y 4 de noviembre) en el Paraninfo de La Universidad, repleto a rebosar. Disponemos del texto de las conferencias, que nos va a dar materia para presentar, en continuidad con los comentarios a Marcos, los próximos 4 martes teológicos, dividiendo cada conferencia en dos partes.
Muchas gracias, en primer lugar, a la Universidad de Cantabria por invitarme a hablar de Jesús en este Paraninfo, que yo no conocía y que impone un poco…
Nada me puede dar más alegría a mí que hablar de Jesús y, sobre todo, hacerlo en un foro abierto donde es fácil que puedan escuchar creyentes y no creyentes, lo que todavía me da una alegría más grande.
Quiero empezar por deciros que hoy, en los sectores preocupados por Jesús y por investigar la historia de Jesús, se está hablando con un lenguaje muy nuevo; os voy a decir algunas de las cosas que se están diciendo de ese Jesús al que nosotros queremos y creemos que es nuestro, que sólo pertenece a nuestra Iglesia. Hoy, personas que incluso no son creyentes dicen cosas como ésta: Jesús no pertenece sólo a los cristianos; es patrimonio de la humanidad. otras afirman: Sin duda Jesús es lo mejor que ha dado la historia y sería una tragedia si un día la humanidad lo olvidara. También: Jesús no sólo ha inaugurado una nueva religión, sino una nueva era. Nunca la historia ha producido, dicen algunos, un símbolo religioso más grandioso que el proyecto de Jesús, que llaman Reino de Dios. Si el mundo lo atendiera cambiaría; si se convirtiera en el eje vertebrador de las culturas, de las políticas y de las religiones, la humanidad viviría con un horizonte de esperanza que hoy no puede sospechar. y otros: sí es cierto que está en crisis, el final quizás de una religión cristiana, muy condicionada por la filosofía griega y el derecho romano, pero estamos en el pórtico de un desarrollo nuevo del movimiento de Jesús.
Jesús todavía no ha dado lo mejor, Jesús todavía puede ser una verdadera sorpresa, y estoy viendo, cada vez más, que se habla de Jesús como el alma que necesita este mundo para vivir de una manera más digna y más esperanzadora. De este Jesús quiero hablar yo ahora. La conferencia de hoy lleva el título “La alternativa de Jesús”; es un intento de resumir con un poco de claridad y de manera un poco viva el proyecto de Jesús.
Los creyentes creemos que en ese hombre se ha encarnado Dios; otros no lo creerán así, pero a todos, desde luego a los creyentes, nos interesa ver, cómo ha vivido este hombre y que es lo que ha querido introducir en la historia humana.
Todos sabemos que Jesús nació en Galilea donde, en los años 30 no se conocía, obviamente, una separación entre lo que hoy nosotros, de una manera espontánea, sabemos diferenciar: lo económico, lo cultural, lo político, lo social… Esto no era posible en la sociedad que vivió Jesús; en arameo ni siquiera existe una palabra para decir “religión”. Por supuesto que Jesús era un hombre religioso, pero vivió en una sociedad donde lo religioso estaba implicado, orientando, justificando, impulsando toda una manera de entender y de vivir la vida y la sociedad, hasta tal punto que, en aquel momento, para los hebreos la Torá, la ley de Moisés, la ley de Dios es, al mismo tiempo la Constitución, por decirlo así.
En cuanto nos acercamos a Jesús vemos que, en esa sociedad, no es un escriba, un maestro de la ley, tampoco es un sacerdote; no enseña propiamente una doctrina; nosotros a veces hemos imaginado que lo más específico de Jesús era enseñar la verdadera religión, una doctrina que luego los discípulos tendrán que difundir de manera correcta, pero no es así. En el centro de la predicación de Jesús más allá de una doctrina hay un hecho, un acontecimiento, algo que está sucediendo, que Él está experimentando y que quiere contagiar a todos.
Todos los investigadores están de acuerdo en que el resumen que hace el evangelista Marcos -el primer evangelista- es el más correcto; dice así: Jesús anunciaba la Buena Noticia de Dios, a Dios como algo nuevo y bueno. Jesús anuncia que el Reino de Dios se está acercando, que este Dios no quiere dejarnos solos frente a los problemas y los desafíos, sino orientar nuestra vida de manera sana, dichosa; Jesús invita a cambiar de manera de pensar y de hablar, invita a creer en esta Buena Noticia, a vivir creyendo en Él. Jesús percibe que ha empezado un tiempo nuevo, pero hay que acogerlo. Hoy todos los investigadores piensan que el Reino de Dios fue la verdadera pasión de Jesús, el núcleo, el corazón de su mensaje, la pasión que inspiró toda su vida y también la razón por la que fue ejecutado. “El Reino de Dios es la alternativa de Jesús”.
Por supuesto, el Reino de Dios es mucho más que una religión, va mucho más allá de las creencias, los preceptos y los ritos de una religión; es una manera de entender y de vivir a Dios que lo cambia absolutamente todo. Como veréis, Jesús ha querido introducir en el mundo una experiencia nueva de Dios que nos permita vivir de una manera nueva, con una esperanza y con un horizonte diferente; es el proyecto, el Reino de Dios.
Lo sorprendente es que Jesús nunca explica lo que es el Reino de Dios con un lenguaje conceptual; no sabe hablar con un lenguaje solemne, como los sacerdotes del templo; ni con el lenguaje legalista de los maestros de la ley; Jesús es un poeta. Hoy se está valorando muchísimo la dimensión poética de Jesús; las metáforas, las imágenes y sobre todo las parábolas de Jesús en esa época -siglo I- es de lo mejor que hay en la literatura mundial. Con ese lenguaje parabólico, más que hablar de doctrinas Jesús habla de cómo sería la vida si hubiera más gente que se pareciera a Dios.
En el fondo, Jesús llevaba dentro esta pasión, este fuego: ¿Cómo sería la vida en el Imperio Romano si en Roma no reinara Tiberio, sino Dios, es decir, alguien que hiciera lo que Dios quiere para la humanidad…? ¿Cómo cambiaría Galilea si en Séforis y más tarde en Tiberíades no reinara Antipas, sino alguien que mirara las cosas como las mira Dios…? ¿Cómo cambiaría la religión del Templo, en Jerusalén, si no estuviera Caifás y reinara un sacerdote que de verdad quisiera lo que quiere Dios…? Esa era la obsesión de Jesús. Y nosotros tendremos que preguntarnos, ¿cómo sería nuestra sociedad y nuestra Iglesia, si hubiera, cada vez más, personas, hombres y mujeres, que se parezcan un poco a Dios?
Para hablar del “reino”, Jesús utiliza un término político, no religioso; los evangelistas lo traducen al griego y emplean la expresión basileia, palabra que, en los años 30 sólo se utilizaba para hablar del Imperio Romano, el Imperio de Tiberio. Mientras Jesús estaba en Galilea, Tiberio estaba descansando en Capri; era un hombre mayor que sólo quería riquezas, honor, poder… pero era quien, con las legiones romanas, había creado el Imperio de Roma, la Pax Romana, el orden internacional… todo lo cual, en Jerusalén, donde los sumos sacerdotes hablaban perfectamente el griego, se definía con el término, basileia.
Podéis imaginar la sorpresa, la expectación y también el recelo que tuvo que provocar Jesús cuando empezó a decir que estaba cerca el Reino de Dios –no el de Tiberio- e invitaba a todos a entrar en ese Reino. ¿Qué pretendía Jesús al introducir un “reino” que no es de un político, ni de una religión, sino de Dios?
Nosotros, al rezar el Padre Nuestro decimos: Venga a nosotros tu Reino; no pedimos ir al cielo, sino pedimos con Jesús que venga primero aquí, a la misma tierra su Reino. ¿Qué quiere decir, entonces, Jesús cuando nos invita a entrar en el Reino de Dios? Para empezar, que nos tenemos que salir de otros reinos, el reino de la violencia, el reino del dinero, el reino del terrorismo… para “entrar” en el “Reino de Dios”.
Voy a tratar de explicar qué es, para Jesús, este proyecto del Reino de Dios. Lo desarrollo en cuatro puntos:
En el proyecto de Dios el principio de actuación, la ley suprema es el amor, dicho de modo más concreto, la compasión.
En segundo lugar, la dignidad de los últimos como meta. Jesús quiere orientarlo todo hacia los últimos. El Reino de Dios es crear entre todos, con la colaboración de Dios, una sociedad más humana, más digna, más amable, más feliz, más dichosa, empezando por los últimos. Es la única manera de actuar. Esto de “empezando por los últimos” hay que decirlo siempre cuando hablamos de Jesús.
Tercero, la acción curadora como programa. Jesús ha venido a curar la vida.
Y por último, no hay que olvidarlo porque lo que necesitamos todos, el perdón como horizonte.
¡Cómo no va a haber perdón para todos, si Jesús en la cruz pidió perdón para los que le estaban ejecutando; no estaban arrepentidos, y Jesús los disculpa, Jesús, el hijo de Dios encarnado grita al Padre: perdónalos, no saben lo que hacen.
1. La compasión como principio de actuación
Dios es compasivo; ésta es la base de la actuación de Jesús. Hoy la investigación está de acuerdo, de forma unánime, en que Jesús de Nazaret ha vivido y ha comunicado una experiencia sana de Dios: Jesús no ha proyectado sobre el rostro de Dios, miedos, ambiciones, fantasmas… que todas las religiones, incluso la cristiana terminan proyectando en Dios.
Jesús nunca habla de un Dios indiferente, frío, desentendido de los hombres, de espaldas a nuestros problemas… Tampoco vemos que Jesús presente un Dios preocupado por sus intereses, su gloria, su liturgia, su templo, su sábado… La preocupación de Dios somos nosotros. Ni habla tampoco de un Dios que quiera dirigir el mundo con las leyes naturales que ha introducido el Creador en la misma realidad de la creación -una teología muy valiosa que viene de Grecia, de la filosofía griega-. En el sustrato de la experiencia de Dios que tiene Jesús está que Dios es compasivo, tiene “entrañas”; la compasión es la reacción primera de Dios ante sus criaturas. Por así decir, lo primero que Dios siente al mirarnos es compasión. Jesús dice que Dios siente hacia sus hijos e hijas lo que una madre siente hacia el hijo que lleva en sus entrañas; es decir, Dios nos lleva en sus entrañas.
Las parábolas más bellas, las que Jesús más trabajó, y probablemente las que más repitió, son siempre aquellas con las cuales quiere contagiar a la gente su experiencia de un Dios compasivo.
En la parábola que solíamos llamar “el hijo pródigo”, en realidad el protagonista no es el hijo, sino el padre bueno. Los primeros que escucharon esta parábola tuvieron que quedar totalmente sorprendidos; no era esto lo que escuchaban de los maestros de la ley en la Sinagoga, ni tampoco de los sacerdotes de Jerusalén en el templo. ¿Será Dios así? ¿Como un Padre que no se preocupa por su herencia, sino que respeta el comportamiento de sus hijos, incluso cuando cometen disparates; que no está obsesionado por su moralidad, pero que sigue de cerca a todos, al que está en casa y al que está lejos? Un Dios del que uno se puede alejar pero al que puede volver sin miedo alguno, porque le estará esperando. Recordad cómo el Padre está atento a ver si viene el hijo; y cuando lo ve todavía lejos, el padre se conmovió –literalmente: “le temblaron las entrañas”-, perdió el control y echó a correr y lo besaba y abrazaba efusivamente… ¡en público!
Nunca un patriarca de aquellas familias actuaba así, era cosa de mujeres; le trata maternalmente, no le deja que siga confesándose; ya ha sufrido bastante, no le exige nada, no hace ningún rito de purificación, aunque viene impuro. No le exige penitencia, enseguida piensa que hay que descubrirle lo que es vivir junto al padre; vamos a hacer un banquete, dice, y le pide al hijo mayor que venga, que le acoja. ¿Será Dios así? ¿Será Dios alguien que quiere orientarnos a todos hacia una fiesta final en la que se celebrará la fiesta de la libertad, de la dignidad, la verdadera felicidad?
La parábola habla de hijos perdidos que vuelven al padre y son acogidos por él; de hijos fieles que tienen que acoger al hermano, y habla de banquete, de fiesta, de música, de baile… ¿Será éste el secreto de Dios? ¿Creeremos nosotros en este Dios?
Hay otra parábola sorprendente que solíamos llamar “los obreros de la viña” aunque, en realidad, el protagonista es el dueño de la viña, un hombre bueno, que quiere trabajo y pan para todos. Como sabéis sale a la plaza a las 6 de la mañana, a las 9, a las 12, a las 3 de la tarde y, por último a las 5… cuando falta sólo una hora para terminar la jornada. Y sorprendentemente a todos les paga un denario, que era lo que necesitaba una familia para vivir cada día en Galilea. Cuando les paga a todos igual, protestan los que llegaron primero, y el propietario, les dice ¿Es que tenéis que ver con malos ojos que yo sea bueno?
Esa parábola tuvo que despertar un desconcierto general. ¿Qué está sugiriendo Jesús? Este dueño de la viña no se fija en los méritos de cada uno, si ha trabajado mucho o si ha trabajado poco; lo que le preocupa es que, esta noche, todos tengan para comer. ¿Será posible que Dios sea así? ¿Será que Dios, más que estar preocupado por nuestros méritos, está preocupado por responder a nuestras necesidades? Esto rompe todos nuestros esquemas. ¿Qué podían decir los escribas de la ley y qué pueden decir los moralistas hoy? Jesús es desconcertante, Dios es sorprendente. Si Dios es alguien compasivo que, al contrario que nosotros que estamos pendientes de cómo nos responden los demás, bien o mal…, lo primero que siente es compasión hacia nosotros, ésta sería la gran noticia.
Desde esta experiencia de un Dios compasivo, Jesús va a introducir un principio de actuación, la compasión.
Jesús se encontró con una sociedad donde había muchos grupos, partidos, espiritualidades… pero todos coincidían en el punto de partida, todos aceptaban lo que en un libro del AT, el Levítico, se dice: Sed santos porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo. El pueblo tiene que ser santo para imitar a Dios santo. ¿Y quién es ese “Dios santo”? El que habita en el Templo sagrado, un Dios que elige a su pueblo, pero maldice a los paganos; un Dios que acepta a los puros y rechaza a los impuros; un Dios que es amigo de los buenos, pero que odia a los pecadores… Sin embargo, a Jesús le llamarán amigo de pecadores; es decir, cuando Dios se encarna en un hombre, a este hombre la gente le ve como amigo de pecadores… menos mal.
Esta manera de entender la santidad de Dios como algo contrario a lo pecaminoso, lo impuro, lo contaminante, llevó a la sociedad judía que conoció Jesús a ser una sociedad tremendamente discriminatoria y excluyente. Para empezar, los más santos, los que tienen el rango mayor de santidad son los sacerdotes porque tienen que entrar en las áreas más sagradas del templo; y después viene el pueblo… los sacerdotes están, de algún modo, más cerca de Dios, el pueblo más lejos… y se sigue pensando así; yo tengo una vecina, ya mayor, que me suele decir que pida por ella porque a mí Dios me hará más caso… Ella cree que está lejos y que yo, por ser sacerdote, estoy junto a Dios.
A los varones se les consideraba de una santidad ritual muy superior a las mujeres, siempre sospechosas de ser impuras por la menstruación y por los partos; no podían ser sacerdotisas y no podían entrar en el templo sólo un poquito más adelante que los paganos. Los piadosos, los justos, los observadores de la ley, son los benditos de Dios; los pecadores, los malditos. A los sanos se les consideraba bendecidos por Dios, a los enfermos heridos por Dios; no podían entrar en el templo. ¿Por qué iba a entrar un sordomudo en el templo, si no puede ni oír la ley de Dios, ni cantar los salmos? Es decir, parece que Dios es como nosotros, que siempre nos gusta tener cerca gente agradable, joven, limpia…
Cuando llega Jesús, tiene que reaccionar desde su experiencia del Dios compasivo, y lo hace de una manera audaz; en vez de decir como el Levítico: sed santos porque yo, el Señor soy santo, Jesús dice: sed compasivos como vuestro Padre del cielo es compasivo, e introduce un horizonte totalmente nuevo en la historia de la humanidad. Jesús no niega la santidad de Dios, pero deja claro que, lo que califica y define al Dios santo es su compasión; Dios es grande, es santo, no sólo con nosotros; es santo no porque rechace a los paganos, a los pecadores y a los impuros, sino precisamente porque en su corazón santo caben todos. Dios no excluye a nadie; todo el que se acerca a él será acogido, Dios ama sin excluir a nadie.
Por eso, leed el evangelio y veréis que la compasión no es una virtud más –como podían ser las obras de misericordia-, sino la única manera de empezar a parecernos a Dios. El modo de mirar al mundo con compasión, el mirar a las personas con compasión, el mirar los acontecimientos y la vida entera con compasión, es la mejor manera de irnos pareciendo a Dios. Puede parecer que esto de la compasión no está muy de moda, puede ser sentimentalismo, unos son más bondadosos, tienen más corazón, otros no… pero no es así. Para Jesús la compasión es un principio de actuación; sencillamente es interiorizar el dolor ajeno, que me duela a mí el sufrimiento de los demás y reaccionar haciendo lo posible por esa persona y aliviando su sufrimiento en la medida en que yo pueda.
Todos recordáis la parábola del buen samaritano. En el camino un hombre herido, abandonado a su suerte. Pasan tres viajeros, primero aparecen un sacerdote y un levita, son los hombres del templo, santos, los que representan al Dios santo del templo; probablemente el herido les vería esperanzado, representan a Dios, tendrán compasión de él… y sin embargo el sacerdote llegó, le vio y dio un rodeo, vino el levita, le vio y dio un rodeo; los dos le han visto, los dos acaban de venir del templo, han dado culto al Dios santo, pero no tienen compasión. Pasa después un odiado samaritano que no viene del templo –lo tenían prohibido en ese momento-; seguramente el herido le mira atemorizado, tiene miedo de que termine con él; los samaritanos y los judíos eran enemigos totales, pero este hombre le vio y –siempre el mismo verbo- tuvo compasión, se le conmovieron las entrañas y se aproximó –se hizo prójimo- e hizo por él todo lo que pudo: le cura, le desinfecta, le venda las heridas, lo monta sobre su cabalgadura y lo lleva a la posada donde cuida de él… tiene compasión.
¿Será verdad que el reino de la compasión no siempre llega por los caminos religiosos, sino que puede llegar por la compasión de un hombre que sabe acercarse a un herido? Jesús introduce en la parábola un vuelco total. Los representantes del templo pasan de largo, el odiado samaritano cura compadecido. La compasión derriba todas las barreras; hasta un enemigo tradicional, temido por todos, puede ser cauce de la compasión de Dios. El Reino de Dios se podrá construir desde la religión y desde otros sectores, con tal de que se viva la compasión.
2. La dignidad de los últimos como meta
“Vivir desde la compasión” era un mensaje que resultaba para todos un fuerte desafío; estaban acostumbrados a vivir desde unos principios religiosos. Cuando Jesús llegó se encontró con una religión, la de Moisés, que llevaba 20 siglos, y que había modelado a todos los grupos, la espiritualidad del templo, unos dogmas que Jesús, desde la compasión, irá diluyendo poco a poco. La elección de Israel les hacía sentirse el pueblo elegido, querían convertirse en “el ombligo de la tierra” y pensaban que, cuando llegase el Mesías de Dios, liberaría al pueblo judío y destruiría al pueblo romano. Cuando llegue el Mesías destruirá a los pecadores y salvará a los santos… sin embargo, cuando llega Jesús les llama a todos a vivir el Reino de Dios, que quiere una vida más digna, más dichosa, para todos, empezando por los últimos. Dice que hay que aprender a vivir desde “otro lugar”, desde la compasión hacia los que sufren, desde la defensa de los últimos, desde la acogida incondicional a todos, desde la defensa de la dignidad de toda persona humana.
Si leéis los evangelios desde esta clave, no veréis a Jesús preocupado por organizar una religión como las demás, pendiente de cómo hacer la liturgia, los sacrificios de otra manera distinta, más digna… sino que le veréis llamando a todos a acoger a este Dios compasivo y a crear una sociedad nueva, mirando hacia los últimos. Esto era una revolución.
En Israel estaba todo muy claro; Dios intervendría para destruir a los enemigos y aniquilar a los impíos; pero llega Jesús y sorprende a todos porque no se pone de parte del pueblo elegido y en contra de los romanos; el Reino de Dios no se va a construir destruyendo y dominando unos pueblos a otros. Todos esperan al Mesías –o a Dios, según las versiones- que destruya a los pecadores y salve a los justos; sin embargo, Jesús se acerca a los pecadores y acoge a todos a su mesa.
Así les hace ver que el Reino de Dios no va a consistir en la victoria de los buenos para hacer pagar a los malos su pecado. Jesús llama a todos a la conversión y a vivir mirando a los últimos, a los más necesitados, a los más indefensos y olvidados. Y empieza a utilizar un lenguaje provocativo: las bienaventuranzas, que no son una larga lista que Jesús dijo una tarde en que estaba más inspirado, sino que son gritos que Jesús da en distintos momentos de su vida y que las comunidades cristianas recogen y juntan para la catequesis.
Yo voy a recordar las tres que todos piensan que ciertamente provienen de Jesús. Cuando Jesús ve a aquella gente, los campesinos de Galilea que se están quedando sin tierra, presionados por las deudas de los tributos… les dice: Felices vosotros, los que no tenéis nada, pobres, indigentes porque tenéis como rey a Dios. Es vuestro el Reino de Dios; el Reino de la compasión, de la bondad, de la justicia, os pertenece, antes que a nadie, a vosotros. Jesús ve que tienen hambre, ve sobre todo a los niños, los niños de la calle, ve el hambre de las mujeres, y les dice Dichosos vosotros que estáis pasando hambre porque Dios os quiere ver saciados; un día lo veréis, sois los primeros… Jesús ve cómo lloran aquellos campesinos al quedarse sin tierras; lo más duro para un campesino es no haber podido defender sus tierras, o cuando están recogiendo las cosechas y ven que de Séforis vienen ya los recaudadores, escoltados por unas pequeñas tropas para llevarse lo mejor; y Jesús les dice: Dichosos los que ahora lloráis porque un día reiréis, un día Dios os hará felices.
Todos tenemos que empezar a mirar hacia ellos. Jesús hablaba con toda convicción; lo que él dice yo lo traduciría hoy así: los que no interesan a la gente son los que más le interesan a Dios; los que sobran en los imperios que construimos los hombres, el “material sobrante”, son los que Dios acoge; los que están más olvidados, los indefensos, esos son los que, antes que nadie, tienen como defensor y Padre a Dios. Jesús es muy realista, no piensa que van a desaparecer el hambre y las lágrimas en Galilea, lo que sí hace es darles una dignidad indestructible a todos los que son víctimas de abusos y de injusticias.
Fijaos cómo tendríamos que aprender a mirar la vida; para Dios, el Dios compasivo, todas esas personas que nos molestan porque nos piden, los que están en la calle, los abandonados, los sin techo… son los primeros. Y esto quiere decir que Jesús le da a su dignidad una seriedad absoluta; en ninguna parte se está construyendo bien la vida, si no se está mirando a los últimos. España no va bien, Europa no va bien, el mundo no va bien, mientras nosotros miremos sólo por nuestros intereses y estemos amontonando cada vez más millones de hambrientos en el mundo.
Y ninguna religión será bendecida por Dios si no es una religión compasiva; la compasión nos pone mirando hacia los últimos. La herencia más grande de Jesús, la que hoy, no sólo los creyentes sino también increyentes ven y valoran en Jesús es ésta: acoger el Reino de Dios es poner a todas las religiones, no sólo a la cristiana, a las culturas, a las políticas, mirando antes que nada hacia los últimos
ATRIO
Los clamores del 2010: un presente que tiene futuro
Las poblaciones indígenas guatemaltecas están viendo amenazado su medio de vida, la tierra
(José María Arnaiz- Ex secretario general de la Unión de Superiores Generales) No haré la lista de los grandes clamores que se han escuchado en el 2010. Pero sí quiero ayudar a que cada uno identifique a los que ha dado oídos. En este final de año estamos invitados a escuchar a Dios donde la vida clama. Clama porque está amenazada o porque está brotando y se encuentra más que nunca en sintonía con la Creación.
Escuchando los clamores de este año, me he dado cuenta de que la mitad son dolores y más de la mitad esperanzas; la mitad bloqueos y opresiones, y más de la mitad anhelos y propuestas; la mitad historia y pasado, y más de la mitad promesa y alternativa .
Estos clamores vistos y oídos en clave de creatividad están preñados de humanidad. Así pienso y así he procedido, aunque en el 2010 haya habido catástrofes abrumadoras y opresiones humillantes.
Por eso, el título para los meses pasados sería el de un presente que tiene futuro, porque está hecho de innovación, cercanía, empatía y responsabilidad social.
Evoco los que a mí más me han impactado: el ver los escombros de una casa construida con el trabajo de 38 años y terremoteada el 27 de febrero, y de la que ya se ven los nuevos cimientos; el haber podido acompañar los rostros de unos mineros sumergidos en las entrañas de la tierra y haberlos visto salir sanos, salvos y sabios; el escuchar clamores de respeto y justicia a 30 mapuches que se hicieron clamor con una huelga de hambre de 82 días, porque querían un país que no sea uniforme; una cárcel en la que el 4º piso ardió en llamas y consumió 81 vidas, y pude oír los clamores de sus familiares y un serio “no más de eso” en este país.
Más aún, los clamores tienen rostros. Los de los sujetos emergentes.
En estos meses han tomado fuerza unos sujetos emergentes que no se puede dejar de mirar y escuchar; se encaminan a ser protagonistas: han aparecido en este año los indígenas, los afroamericanos, las mujeres, los encarcelados.
Para mí es un sujeto emergente el papa Benedicto XVI cuando responde con libertad y claridad a las difíciles preguntas de un periodista y a partir de una convicción que se hace clamor: en medio de las crisis dramáticas del mundo de hoy podemos clamar: Jesús es la luz del mundo.
Vida Nueva
Wednesday, December 29, 2010
La Iglesia Católica de Cuba cuestiona las reformas económicas del régimen
La Iglesia Católica cubana cuestionó las reformas económicas de Raul Castro. Por otra parte el periódico Granma está pidiendo a funcionarios del régimen que agilicen los trámites para los trabajadores por cuenta propia. El periodista Rolando Napoles de Noticias 41 tiene el informe.
Tuesday, December 28, 2010
Vaticano 2010: el año en que el Papa inició la lucha contra los abusos
El problema de la pederastia estaba en los escaparates de la opinión pública desde hace años. Pero al inicio del año reverdeció la información sobre lo que había sucedido no sólo en los Estados Unidos, sino en Irlanda, Alemania, Bélgica, etc. y, sobre todo, se pretendió involucrar personalmente al Papa –primero a través de su hermano, Georg Ratzinger– durante su etapa como arzobispo de Múnich y prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Desde diversos ángulos se le quiso presentar como encubridor de estos crímenes y partidario de una sanación endogámica del problema. Nada más falso.
El valiente documento se dirige después a las víctimas de abusos y a sus familias (“Vuestra confianza ha sido traicionada y violada vuestra dignidad. Es comprensible que os sea difícil perdonar o reconciliaros con la Iglesia”) y a los niños: “Todos estamos escandalizados por los pecados y errores de algunos miembros de la Iglesia, en particular, de los que fueron elegidos especialmente para guiar y servir a los jóvenes”.
La Iglesia no aspira a vedettismos y sabe que, por mucho que se esfuerce en este campo, no logrará nunca que sus propuestas sean acogidas por unanimidad, pero no puede permitirse el lujo de ser malinterpretada o malentendida porque no sabe, no quiere o no puede explicarse ante la opinión pública. Eso daña a la evangelización, que es su misión fundamental.
Convertir navidad en Navidad
Hace más de un mes que me empezaron a ofrecer la navidad. Como siempre, es el supermercado donde hago la compra el primero que me lo anuncia: los sugerentes mazapanes, turrones y demás productos navideños.
Después me lo dijo la televisión, quien me incitó a comprarme todo lo que no necesito. Y el último anuncio hace unos días en los escaparates de las tiendas, y en las luces que “adornan” nuestras calles, por si no me quedaba claro.
Son señales de que una navidad está cerca. Es tiempo de diversión y de desfase en una macro fiesta en la última noche del año que llevamos 364 días esperando. Tiempo de darte ese capricho que llevas tiempo esperando. Tiempo de ser el tío más importante por regalar lo último de lo último. Tiempo de engullir todo lo que haya encima de la mesa. Es tiempo de navidad.
Junto a estas luminosas señales, hay otras más discretas, que nadie anuncia. Historias que hablan de aquella noche de Belén, de una Buena Noticia (en aquellos días y en el siglo XXI). Todo empezó con una familia que vino de otro pueblo para empadronarse, lejos de los suyos, sin nadie. No recuerdo bien de dónde eran; si de Nazaret, de Casablanca, de Bucarest o de Quito.
En aquel pueblo había posaderos que no permitieron alojarse a esta familia necesitada. Era una sociedad donde primaba lo económico y no lo humano; que dejaba al margen a personas con adicciones o con problemas mentales. Era mejor que dejasen limpia la ciudad y se queden en las afueras. Menos mal que encontraron un portal que les acogió. ¡Mira que era feo y que no tenía casi nada! Su buey, su mula y un poco de paja. Ese portal ofreció lo que tenía –como aquellos vecinos que invitan a los del barrio para hacerse compañía, compartir y celebrar esa noche que parecía que iba ser especial
En esta historia también hubo ángeles que anunciaron que algo nuevo está por llegar. Gente que alegra la vida a otros, que los animan, que invierten su tiempo acompañando en una residencia de ancianos intentando que esos últimos días sean dignos. Personas con un café y unas galletas, que anuncian a los pastores que duermen al raso, en cajeros o debajo de los puentes, que un mundo nuevo y que otra vida es posible.
Y también hay mucha gente aquí y allá. Dicen que son magos, que buscan: encuentran un destello y se lanzan tras él. No saben muy bien donde ir, pero tienen una convicción y un deseo de que puede haber Navidad en medio de la navidad: en estos pequeños detalles, cuando llegamos al fondo y lo podemos tocar, cuando miramos a la gente, sus gestos y su vida. En lo profundo encontramos a ese Dios que nace cada día en nuestras vidas.
pastoralsj