Friday, June 27, 2014

Los Universículos del Hermano Cortés




RD

Leonardo Boff: Rose Marie Muraro: la saga de una mujer imposible


  El día 21 de junio concluyó su peregrinación terrena en Río de Janeiro una de las mujeres brasileras más significativas del siglo XX: Rose Marie Muraro (1930-2014). Nació casi ciega, pero hizo de esta deficiencia el gran desafío de su vida. Intuyó pronto que solo lo imposible abre lo nuevo; sólo lo imposible crea. Es lo que dice en su libro Memorias de una mujer imposible (1999,35). Con escasísima visión estudió física y economía. Pero enseguida descubrió su vocación intelectual de pensadora de la condición humana, especialmente de la condición femenina. A finales de los años 60 del siglo pasado suscitó la polémica cuestión de género. No se limitó a las relaciones desiguales de poder entre hombres y mujeres sino que denunció relaciones de opresión en la cultura, en las ciencias, en las corrientes filosóficas, en las instituciones, en el Estado y en el sistema económico. En fin, se dio cuenta de que es en el patriarcado donde reside la raíz principal de este sistema que deshumaniza a mujeres y también a hombres.

Realizó en sí misma un impresionante proceso de liberación, narrado en el libro Los seis meses en que fui hombre (1990, 6ª edición). Pero quizá la obra más importante de Rose Marie Muraro haya sido Sexualidad de la Mujer Brasilera: cuerpo y clase social en Brasil (1996). Se trata de un investigación de campo en varios Estados de la federación, analizando como se vivencia la sexualidad, teniendo en cuenta la situación de clase de las mujeres, cosa ausente en los padres fundadores del discurso psicoanalítico. En este campo Rose innovó, creando una cuadrícula teórica que nos hace entender la vivencia de la sexualidad y del cuerpo según las clases sociales. ¿Qué tipo de proceso de individuación puede realizar una mujer famélica que para no dejar morir a su hijito le da sangre de su propio pecho?

Trabajé con Rose 17 años como editores de la Editorial Vozes: ella responsable de la parte científica y yo de la parte religiosa. Incluso bajo el estricto control de los órganos de represión militar, Rose tenía el valor de publicar a los entonces autores malditos como Darcy Ribeiro, Fernando Henrique Cardoso, Paulo Freire, los cuadernos del CEBRAP y otros. Después de años de larga discusión y estudio en conjunto reunimos nuestras convergencias en un libro que considero germinal Femenino & Masculino: una nueva conciencia para el encuentro de las diferencias (2010). Destaco apenas una frase suya: «educar a un hombre es educar a un individuo, pero educar a una mujer es educar a una sociedad».

Sin abandonar nunca la cuestión de lo femenino (en el hombre y en la mujer) pronto dirigió su atención hacia los retos de la ciencia y de la técnica moderna. Ya en 1969 lanzaba Autonomación y el futuro del hombre donde preveía la precarización del mundo del trabajo.

La crisis económico-financiera de 2008 la llevó a plantear la cuestión del capital/dinero con el libro Reinventando el capital/dinero (2012), donde enfatiza la relevancia de las monedas sociales y complementarias y las redes de intercambio solidarias que permiten a los más pobres garantizar su subsistencia a contracorriente de la economía capitalista dominante.

Otra obra importante, realmente rica en conocimientos, datos y reflexiones culturales se titula Los avances tecnológicos y el futuro de la humanidad: ¿queriendo ser Dios? (2009). En este texto se confronta con la ciencia puntera, con la nanotecnología, la robótica, la ingeniería genética y la biología sintética. Ve ventajas en esos frentes, pues no es oscurantista, pero por el hecho de vivir en una sociedad que hace mercancía de todo, inclusive de la vida, percibía el grave riesgo de que los científicos presumieran de poderes divinos y usaran los conocimientos para rediseñar la especie humana. De ahí el subtítulo: ¿Queriendo ser Dios? Esa es la ingenua ilusión de los científicos. Lo que nos salvará no es esa nueva Revolución Tecnológica sino que, como dice Rose, la «Revolución de la Sostenibilidad es la única que podrá salvar a la especie humana de la destrucción… pues de continuar como está, no estaremos en un juego de gana-pierde sino en un terrible juego de pierde-pierde que significará la destrucción de nuestra especie, en la cual todos perderemos» (Reinventando el capital/dinero, 238).

Rose poseía un sentimiento del mundo agudísimo: sufría con los dramas globales y celebraba los pocos avances. En los últimos tiempos veía nubes sombrías sobre todo el planeta, poniendo en peligro nuestro futuro. Murió preocupada por la búsqueda de alternativas salvadoras. Mujer de profunda fe y espiritualidad, soñaba con las capacidades humanas de transformar la tragedia anunciada en una crisis purificadora que señale el camino a una sociedad para que se reconcilie con la naturaleza y la Madre Tierra. Concluye su libro Los avances tecnológicos con esta sabia frase: «cuando desistamos de ser dioses podremos ser plenamente humanos, que aún no sabemos que es, pero que intuimos desde siempre» (p. 354).

Proclamada oficialmente Patrona del Feminismo Brasilero, por el presidente el 30 de diciembre de 2005, con la creación de la Fundación Cultural Rose Marie Muraro en 2009 dejará un legado de fecundo humanismo para las futuras generaciones. Rose Marie Muraro mostró en su saga personal que lo imposible no es un límite sino un desafío. Ella se inscribe en el linaje de las grandes mujeres arquetípicas que ayudan a la humanidad a mantener viva la lamparilla sagrada del cuidado de todo lo que existe y vive. En este afán ella se volvió inmortal.


Felipe Berríos, el tábano de los fariseos mercachifles por Rafael Gumucio Rivas


Este sacerdote jesuita tiene una cualidad muy escasa en este país, dominado por ricos y fariseos. Llama al pan pan y al vino vino y es una especie de “tábano” que cala hondo en esta mediocre e hipócrita sociedad chilena: en primer lugar, les cantó claro a algunos príncipes de la iglesia, heredera de Constantino y al servicio de los ricos, cuando dice que “la Iglesia ha lucrado creyéndose la dueña de la salvación y lucrar con eso... la mayoría dice que cree en Jesucristo, pero en el fondo, cree en el Dios del consumo, pero crea un vacío enorme”. Berríos no hace más que decir una verdad del porte de una Iglesia que, hace mucho tiempo, negó el legado de Fernando Vives, Alberto Hurtado y Raúl Silva Enríquez; en el fondo, hay dos iglesias: la de los “millonarios de Cristo” y la que vive pobre entre los pobres, representada por sacerdotes como Mariano Puga, Alfonso Baeza, Esteban Gumucio y muchos más, incluido el padre Berríos – en el caso de la iglesia de los pobres, el cristianismo la profecía de la igualdad.
En segundo lugar, Felipe Berríos se lanza más fuerte cuando se pronuncia a favor del matrimonio igualitario: “¿Cuál es problema del matrimonio homosexual? Los homosexuales son hijos de Dios. Él los creó homosexuales y lesbianas, y Dios está orgulloso que lo sean… ¿Por qué no pueden ellos casarse? Basta ya. El problema está en nosotros, que no los entendemos. No en ellos”. Tan osadas declaraciones han desatado el odio y el rechazo de una serie de fanáticos religiosos, que citan, por ejemplo, las Epístolas de San Pablo como si en verdad pudieran aplicarse a una sociedad mucho más desarrollada intelectualmente, como la actual.

En tercer lugar, se va directo contra el clasismo al referirse a la reforma educacional impulsada por el actual gobierno: “Lo que me llama la atención de la reforma educacional es que no toca un tema que para mí es central: el clasismo. Mientras haya clasismo en Chile, cualquier cosa que se haga saldrá mal… Lo que tiene que cambiar es que los colegios pagados privados dejen de discriminar a los alumnos. Cómo es posible que en este país haya colegios particulares y algunos católicos que cobran matrículas de incorporación a los papás. ¿Para qué? Para discriminar económicamente”.

En cuarto lugar, toca el tema de las clínicas privadas, distinguiendo lo lícito de lo moral: “Es lícito que la Universidad de Los Andes construya un hospital en la cota mil. Es lícito que la Universidad Católica construya un hospital en San Carlos de Apoquindo. Pero es inmoral. Cómo va a ser moral que se construyan dos hospitales existiendo otras clínicas en el sector alto de la capital y habiendo menos hospitales en la periferia”. Las respuestas de las clínicas aludidas han respondido en forma bastante ridícula, como que junto a las clínicas “a todo cachete” tienen consultorios en los barrios pobres para “los rotitos”.

Sobre el tema del aborto, sus declaraciones son bien lúcidas. “La Presidenta dijo algo muy interesante: que la sociedad chilena está lo suficientemente madura como para conversar los temas y que no haya alguien que decida por ella. Eso me parece viable”.

Remachó su intervención en el programa El Informante rindiendo un homenaje al valioso intendente de la Araucanía con expresiones como “demos gracias a Dios de tener un intendente como Huenchumilla…el Estado chileno le robó la tierra a los mapuches”.

Si la Iglesia chilena tuviera varios padres Berríos no estaría tan desprestigiada como lo está en la actualidad y podría dejar de ser “la ramera de Babilonia” – como la llamaban los cátaros – y volver a sencillez que, otrora, predicara su fundador.

Rafael Luis Gumucio Rivas
26/06/2014
El Clarín

Wednesday, June 25, 2014

¿Quién sigue a este Papa? por Gabriel María Otarola


En el latín clásico, papa (del griego páppas), significaba “padre” o ‘”papá”, un término utilizado para referirse a los obispos en el Asia Menor y que desde el siglo XI, se utiliza exclusivamente para designar al Papa de la iglesia católica. Es una buena definición como cabeza de la iglesia porque indica un ascendente amoroso de cuidado y guía incondicional.
Algunos papas han sido más acertados que otros, han cumplido mejor su papel de maestros y profetas que otros. En el caso de Francisco, pese al poco tiempo que lleva en esta difícil misión, se ha ganado por derecho propio al menos dos consideraciones: la de ser creíble (ejemplar, generador de confianza) y la de su humildad que para nada le impide actuar con audacia evangélica. A la gran mayoría de creyentes y no creyentes nos ha sorprendido por su amor a los más pequeños y por su denuncia profética dentro y fuera de la iglesia. Algunos le piden más celeridad en los cambios que ya ha comenzado de puertas a dentro, mientras que otros asisten con preocupación cada vez que reivindica el evangelio frente a prácticas intolerables, incluidas las del neoliberalismo como sistema injusto a superar (“Esta economía mata”, ha llegado a decir).
Pero la pregunta sigue en pie: ¿quién sigue a este papa? Porque una cosa es aplaudir sus manifestaciones y su coherencia, y otra bien diferente subirse a ese carro incómodo de la coherencia y denuncia profética que implica necesariamente cambios reales en nuestras actitudes y relaciones humanas. Parece como si quisiéramos que Francisco fuese capaz de cambiar las cosas y hasta las conductas humanas pero de manera que no nos salpique mucho. Una especie de admiración la nuestra que se rinde a su capacidad de comunicador que nos transmite lo que Cristo quiere ahora e nosotros, pero deseando encarecidamente que sea él y solo él quien lleva a cabo la colosal tarea de lograr un mundo mejor. Lo que nos gustaría en realidad es sea capaz de cambiar lo que haga falta pero sin que ello implique nuestra conversión e implicación real en dicha tarea.
El papa ha generado montones de titulares sorprendiendo a propios y extraños. Ha cultivado la compasión y la misericordia zarandeando el entramado legal a la manera de Jesús de Nazaret. Nos ha esponjado el camino de la salvación poniendo el acento en la implantación del Reino y su justicia (las dos cosas) para que vuelvan a brotar la alegría de vivir y la esperanza. Los católicos le hemos escuchado entre sorprendidos y admirados, pero no parece que hayamos pasado de ahí. No he visto a centenares de obispos levantar su voz adhiriéndose a su mensaje, ni la mayoría de cardenales parece haber despertado de su letargo de siglos; unos pocos acompañan al papa en un trabajo en equipo tratando de darle la vuelta a un Estado vaticano para convertirlo en el epicentro del mensaje de Cristo contrario a una doctrina filosófica o un centro de poder puro y duro.
A la pregunta ¿La prioridad de la Iglesia hoy? Francisco responde que “Lo que más se necesita es la misericordia, misericordia y valentía apostólica”. No es en absoluto una respuesta retórica sino ejemplar que necesita de nuestro apoyo explícito y de nuestra conversión católica, es decir, universal que no puede quedarse en el Papa y en esa minoría misionera que trabaja heroicamente siguiendo a Jesús y que también seguiría siendo heroica sin este Papa. Francisco necesita que le sigan: los cardenales, obispos y laicos así como tantísimas personas de buena voluntad agnósticos o de otras religiones que se sienten removidos por el mensaje y su actitud. Nuestro papa necesita seguidores pero no solo en Twitter o en las entrevistas de la televisión.
A los que ya se impacientan porque Francisco no imprime más celeridad a sus reformas anunciadas, deben reconsiderar qué velocidad han puesto en la conversión de sus propias vidas y en la transformación de sus entornos familiares y sociales. Nos hemos convertido en espectadores de la vida en lugar de sus transformadores, como nos pide el Maestro. A la manera de Jesús, este Papa está más solo de lo que parece. Ya veremos si alguna vez pintasen bastos, cuántos admiradores suyos saldrían corriendo o simplemente no se moverían porque nada les delataría: nunca cambiaron de actitud.
Redes Cristianas

Audiencia General: Francisco: "No somos cristianos a título individual ni por cuenta propia". Audio, videos y texto completo catequesis


"Si el nombre es 'soy cristiano', el apellido es 'pertenezco a la Iglesia'"


"No podemos salvarnos solos. No se puede amar a Dios fuera de la Iglesia"


(José M. Vidal).- Francisco tiene el don de recorrer la Plaza de San Pedro, siempre llena, y fijarse en todos y, a la vez, en algunos. Mira y distingue y elige los momentos y las personas con las que detenerse y a las que hacer un gesto de especialísima cercanía. Y lo hace sobre la marcha, dejándose guiar por las mociones del Espíritu.
Como siempre, los "descartados" son sus preferidos: Ancianos, niños y enfermos.Bendice a todos, pero no en masa. Individualizadamente. Personifica.
En la audiencia participó una peregrinación de la archidiócesis de Madrid, liderada por el cardenal Rouco Varela que, al final de la misma, abrazó al Papa.
Comienza la oración, con la introducción del Papa y la lectura del libro de los Salmos: "Reconoced que sólo Dios es el Señor...El nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebaño...Alabad y bendecid su nombre"
Algunas frases de la catequesis del Papa sobre la Iglesia
"Hoy hay otro gran grupo de peregrinos conectados con nosotros en el aula Pablo VI...por la amenaza de lluvia era más prudente que estuviesen allí...Rezaremos especialmente por ellos"
"Dios tiene mucha paciencia"
"Hoy hablaremos sobre la pertenencia a la Iglesia"
"No somos cristianos a título individual por cuenta propia"
"Nuestra identidad cristiana es pertenencia"
"Es como un apellido. Si el nombre es soy cristiano, el apellido es pertenezco a la Iglesia"
"Dios nos llama a entrar en esta relación de Dios con su pueblo que nos precede"
"Nadie se torna cristiano por sí mismo. No se hacen cristianos en laboratorio. El cristiano es parte de un pueblo que viene de lejos. El cristiano pertenece a un pueblo que se llama Iglesia"
"Otros, antes que nosotros, vivieron la fe y nos la transmietieron"
"La fe la hemos recibido de nuestros padres y de nuestros antepasados"
"Los rostros de nuestros padres o de los familiares que nos enseñaron a santiguarnos"
"Recuerdo siempre a la monja que me dio la catequesis"
"O el rostro del párroco"
"Esto es la Iglesia: una gran familia"
"En la Iglesia no existe el 'hazlo-tu-mismo'..."
"Creo en Jesús, pero la Iglesia no me interesa...Esto no vale"
"Son tentaciones peligrosas, son dicotomías absurdas"
"Caminar juntos, a veces, puede resultar fatigoso"
"Recordad bien: ser cristiano significa pertenencia a la Iglesia"

"No podemos salvarnos solos. No se puede amar a Dios fuera de la Iglesia. No podemos ser buen cristianos sin estar unidos a todos los demás".
Saludo del Papa en español
Saluda especialmente a los peregrinos de la archidiócesis de Madrid y de otros países latinoamericanos. "Nadie juega de libero. Somos un pueblo que camina", recuerda.
Queridos hermanos y hermanas
Dios ha querido formar un pueblo que lleve su bendición a todos los pueblos de la Tierra. En Jesucristo, lo establece como signo e instrumento de unión de los hombres con Dios y entre ellos. De ahí la importancia de pertenecer a este pueblo.
Nosotros no somos cristianos a título individual, cada uno por su cuenta. Nuestra identidad es pertenencia. Decir «soy cristiano» equivale a decir: «Pertenezco a la Iglesia». Soy de ese pueblo con el que Dios estableció desde antiguo una alianza, a la que siempre es fiel. De aquí nuestra gratitud a los que nos han precedido y acogido en la Iglesia, quienes nos han transmitido la fe, enseñado a rezar y pedido para nosotros el Bautismo. Nadie se hace cristiano por sí mismo. La Iglesia es una gran familia, que nos acoge y nos enseña a vivir como creyentes y discípulos del Señor. Y no sólo somos cristianos gracias a otros, sino que únicamente podemos serlo junto con otros. En la Iglesia nadie va «por libre». Quien dice creer en Dios pero no en la Iglesia, tener una relación directa con Cristo fuera de ella, cae en una dicotomía absurda. Dios ha confiado su mensaje salvador a personas humanas, a testigos, y se nos da a conocer en nuestros hermanos y hermanas.

***
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los peregrinos de la Archidiócesis de Madrid y de La Escuela Franciscana, de San Pedro Sula, así como a los demás grupos provenientes de España, México, Honduras, Colombia, Chile, Argentina y otros países latinoamericanos. Recuerden que, como cristianos, no podemos prescindir de los demás, de la Iglesia; no podemos salvarnos por nosotros solos. (Palabras improvisadas) Muchas gracias.
Texto completo de la catequesis del Papa
Queridos hermanos y hermanas,
en la primera catequesis sobre la Iglesia, el miércoles pasado, hemos iniciado de la iniciativa de Dios que quiere formar un pueblo que lleva su bendición a todos los pueblos de la tierra. Comienza con Abraham y después, con mucha paciencia -- y Dios la tiene, tiene mucha-- prepara este pueblo en la Antigua Alianza hasta que, en Jesucristo, lo constituye como signo e instrumento de la unión de los hombres con Dios y entre ellos.
Hoy queremos detenernos sobre la importancia, para el cristiano, de pertenecer a este pueblo. Hablamos de la pertenencia a la Iglesia. No estamos solos y no somos cristianos a título individual, cada uno por su cuenta: ¡nuestra identidad cristiana es pertenencia! Somos cristianos porque nosotros pertenecemos a la Iglesia.
Es como un apellido: si el nombre es 'soy cristiano' el apellido es 'pertenezco a la Iglesia'. Es muy bonito darse cuenta cómo esta pertenencia sea expresada también en el nombre que Dios se atribuye a sí mismo.
Respondiendo a Moisés, en el episodio estupendo de la zarza ardiente, se define como el Dios de los padres, --no dice yo soy el Omnipotente-- Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob. De esta forma Él de manifiesta como Dios que ha hecho una alianza con nuestros padres y permanece siempre fiel a su pacto, y nos llama a entrar en esta relación que nos precede.
Esta relación de Dios con su pueblo nos precede a todos nosotros, desde aquel tiempo. En este sentido, el pensamiento va en primer lugar, con gratitud, a aquellos que nos han precedido y que nos han acogido en la Iglesia.
¡Nadie se hace cristiano por sí mismo! ¿Está claro esto? Nadie se hace cristiano por sí mismo. No se hacen cristianos en el laboratorio. El cristiano es parte de un pueblo que viene de lejos. El cristiano pertenece a un pueblo que se llama Iglesia y esta Iglesia la hace cristiano por el bautismo, ¿se entiende? Y después con el recorrido de la catequesis, y tantas cosas. Pero nadie, nadie, se hace cristiano por sí.
Sí nosotros creemos, si sabemos rezar, si conocemos al Señor y podemos escuchar su Palabra, si lo sentimos cerca y lo reconocemos en los hermanos, es porque otros, antes que nosotros, han vivido la fe y después nos la han transmitido, la fe la hemos recibida de nuestros padres, de nuestros antepasados y ellos nos la han enseñado.
Si lo pensamos bien, quién sabe cuántos rostros queridos nos pasan delante de los ojos, en este momento: puede ser el rostro de los padres que han pedido para nosotros el bautismo; el de nuestros abuelos o algún familiar que nos ha enseñado a hacer el signo de la cruz y a recitar las primeras oraciones.
Yo siempre recuerdo mucho el rostro e la religiosa que me ha enseñado el catecismo y siempre me viene, está en el cielo seguro porque es una mujer santa, yo la recuerdo siempre y doy gracias a Dios por esta religiosa. O el rostro del párroco, de otro sacerdote, o de una religiosa, de un catequista, que nos ha transmitido el contenido de la fe y nos ha hecho crecer como cristianos. Esta es la Iglesia: es una gran familia en la cual se es acogido y se aprende a vivir como creyentes y discípulos del Señor.
Este camino lo podemos vivir no sólo gracias a otras personas, sino junto a otras personas. En la Iglesia no existe el 'hazlo tú', no existen 'bateadores libres'. ¡Cuántas veces el papa Benedicto ha descrito la Iglesia como un 'nosotros' eclesial! A veces sucede que se oye a alguien decir: "yo creo que Dios. Creo en Jesús, pero la Iglesia no me interesa..." ¿Cuántas veces hemos oído esto? Y esto no va.
Hay quien afirma poder tener una relación personal, directa, inmediata con Jesucristo fuera de la comunión y de la mediación de la Iglesia. Son tentaciones peligrosas y dañinas. Son, como decía, el gran Pablo VI, dicotomías absurdas. Es verdad que caminar juntos es laborioso, y a veces puede resultar cansado: puede suceder que algún hermano o alguna hermana nos dé problemas, o escándalo... Pero el Señor ha confiado su mensaje de salvación a las personas humanas, a todos nosotros, a los testigos; y es en nuestros hermanos y hermanas, con sus dones y sus límites, que viene a nuestro encuentro y se hace reconocer.
Y esto significa pertenecer a la Iglesia. Recordadlo bien, ser cristiano significa pertenecer a la Iglesia. El nombre es cristiano, el apellido es pertenencia a la Iglesia.
Queridos amigos, pidamos al Señor, por intercesión de la Virgen María, Madre de la Iglesia, la gracia de no caer nunca en la tentación de pensar poder prescindir de los otros, poder prescindir de la Iglesia, poder salvarnos solos, de ser cristianos de laboratorio. Al contrario, no se puede amar a Dios sin amar a los hermanos; no se puede amar a Dios fuera de la Iglesia, no se puede estar en comunión con Dios sin estarlo con la Iglesia y no podemos ser buenos cristianos si no junto a todos aquellos que buscan seguir al Señor Jesús, como un único pueblo, un único pueblo, y esto es la Iglesia. Gracias. ​​​​​​​​

En la Iglesia no existe el “hazlo solo” o los “jugadores libres”. Si el nombre es “cristiano”, el apellido es “pertenezco a la Iglesia”, el Papa en la Catequesis

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Saludo del Papa a los enfermos antes de la Audiencia

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El Papa en la audiencia: No se puede ser cristiano por tu cuenta


El Papa Francisco comenzó su última audiencia antes del verano en el aula Pablo VI. Allí saludó a los enfermos y ancianos.

PAPA FRANCISCO
"Con este tiempo, entre el calor y el riesgo de lluvia era mejor que ellos se quedaran en el aula. Están conectados con nosotros a través de la pantalla, de este modo podemos estar unidos en la misma audiencia”. 

Después, el Papa recorrió la Plaza de San Pedro durante casi media hora saludando a los peregrinos.

Francisco empezó su catequesis pidiendo oraciones por los ancianos y enfermos. Después explicó en qué consiste ser miembro de la Iglesia. Dijo que ser cristiano es como un apellido y explicó cómo se adquiere esa identidad.

PAPA FRANCISCO
"Nadie es cristiano por su cuenta, ¿está claro? Nadie es cristiano por su cuenta. No se hacen cristianos en el laboratorio. El cristiano es parte de un pueblo que viene de lejos, pertenece al pueblo de la Iglesia”.

El Papa dijo que la Iglesia es una familia en la que se aprende a ser discípulos de Jesús. Añadió que los cristianos tienen que estar agradecidos a quienes les han transmitido la fe, como los padres, sacerdotes o catequistas.

PAPA FRANCISCO
"Yo me acuerdo bastante de la cara de la religiosa que me enseñó el catecismo. Estará en el Cielo porque era una mujer santa. Siempre me acuerdo de ella y doy gracias a Dios por esta religiosa”.

Francisco explicó que no es posible creer en Dios y en Jesús pero no en la Iglesia. Dijo que es una "dicotomía absurda”. Añadió que cada uno tiene una relación con Dios personal pero no privada, porque se enriquece en la comunión con los demás que Jesús quiso para su Iglesia.


El Papa Francisco explica en qué consiste pertenecer a la Iglesia en la audiencia general



(-SÓLO VÍDEO-) Durante la audiencia general del miércoles, el Papa Francisco habló de la pertenencia a la Iglesia. Dijo que nadie es cristiano por sí mismo, sino que cada uno es parte de una comunidad que recibe la fe de quienes le preceden. Añadió que la Iglesia es fuente de unidad y que los cristianos deben cuidar de sus hermanos y hermanas. 

RESUMEN DE LA CATEQUESIS DEL PAPA EN ESPAÑOL

Queridos hermanos y hermanas:

Dios ha querido formar un pueblo que lleve su bendición a todos los pueblos de la Tierra. En Jesucristo, lo establece como signo e instrumento de unión de los hombres con Dios y entre ellos. De ahí la importancia de pertenecer a este pueblo.

Nosotros no somos cristianos a título individual, cada uno por su cuenta. Nuestra identidad es pertenencia. Decir «soy cristiano» equivale a decir: «Pertenezco a la Iglesia». Soy de ese pueblo con el que Dios estableció desde antiguo una alianza, a la que siempre es fiel. De aquí nuestra gratitud a los que nos han precedido y acogido en la Iglesia, quienes nos han transmitido la fe, enseñado a rezar y pedido para nosotros el Bautismo. 

Nadie se hace cristiano por sí mismo. La Iglesia es una gran familia, que nos acoge y nos enseña a vivir como creyentes y discípulos del Señor. Y no sólo somos cristianos gracias a otros, sino que únicamente podemos serlo junto con otros.

En la Iglesia nadie va «por libre». Quien dice creer en Dios pero no en la Iglesia, tener una relación directa con Cristo fuera de ella, cae en una dicotomía absurda. Dios ha confiado su mensaje salvador a personas humanas, a testigos, y se nos da a conocer en nuestros hermanos y hermanas. 

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los peregrinos de la Archidiócesis de Madrid y de La Escuela Franciscana, de San Pedro Sula, así como a los demás grupos provenientes de España, México, Honduras, Colombia, Chile, Argentina y otros países latinoamericanos. 

Recuerden que, como cristianos, no podemos prescindir de los demás, de la Iglesia; no podemos salvarnos por nosotros solos. Muchas gracias. 


Pope's General Audience 2014-06-25





LECTURAS PARA EL DÍA DE HOY



PRIMERA LECTURA
2 Reyes: 22, 8-13; 23, 1-3
El rey leyó delante de todo el pueblo el libro de la alianza, encontrado en el templo, y renovó la alianza en presencia del Señor.
Por aquel entonces, el sumo sacerdote Jilquías dijo a Safán, delegado del rey Josías: "He hallado en el templo el libro de la ley". Jilquías entregó el libro a Safán, quien lo leyó. Luego, Safán fue a ver al rey y le rindió cuentas, diciendo: "Tus siervos han fundido el dinero del templo y se lo han entregado a los encargados de las obras". Y añadió: "El sacerdote Jilquías me ha entregado un libro". Y lo leyó en presencia del rey. Cuando el rey oyó las palabras del libro de la ley, rasgó sus vestiduras y ordenó al sacerdote Jilquías; a Ajicam, hijo de Safán; a Akbor, hijo de Miqueas; al delegado Safán y a Asaías, ministro suyo: "Vayan a consultar lo que dice el Señor acerca de mí, del pueblo y de todo Judá en este libro que se ha encontrado, pues el Señor está enfurecido con nosotros, porque nuestros padres no escucharon las palabras de este libro y no cumplieron lo que en él está escrito". Cuando ellos trajeron la respuesta, el rey convocó a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén y se dirigió hacia el templo, acompañado por los hombres de Judá y todos los habitantes de Jerusalén, los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, desde el más pequeño hasta el más grande, y les leyó el libro de la alianza, hallado en el templo. Después, de pie sobre el estrado y en presencia del Señor, renovó la alianza, comprometiéndose a seguir al Señor y a cumplir sus preceptos, normas y mandatos, con todo el corazón y toda el alma, y a poner en vigor las palabras de esta alianza, escritas en el libro. Y todo el pueblo renovó también la alianza. 
Palabra de Dios

SALMO
Del salmo 118
R/. Muéstranos, Señor, el camino de tus leyes.
Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes
y yo lo seguiré con cuidado.
Enséñame a cumplir tu voluntad
y a guardarla de todo corazón. R/.
Guíame por la senda de tu ley,
que es lo que quiero.
Inclina mi corazón a tus preceptos,
y no a la avaricia. R/.
Aparta mis ojos de las vanidades,
dame vida con tu palabra.
Mira cómo anhelo tus decretos:
dame vida con tu justicia. R/.

EVANGELIO
San Mateo: 7, 15-20
Por sus frutos los conocerán.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Cuidado con los falsos profetas. Se acercan a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos?
Todo árbol bueno da frutos buenos y el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos y un árbol malo no puede producir frutos buenos. Todo árbol que no produce frutos buenos es cortado y arrojado al fuego. Así que por sus frutos los conocerán".
Palabra del Señor

El papa Francisco "atajó" una camiseta argentina en el Vaticano


En el día del partido de la selección nacional de fútbol contra Nigeria en el Mundial de Brasil, el pontífice recibió y alzó una casaca en la audiencia general en la plaza San Pedro, ante miles de personas

Foto: Reuters /La Nación