Tuesday, May 30, 2017

CVX. Obispo de Punta Arenas habla del aporte de CVX en la Diócesis



Durante la entrevista que le realizamos al Obispo de la Diócesis de Punta Arenas,Berbardo Bastres sdb, le consultamos su visión de la presencia de la CVX en esta ciudad: "...nos ha ayudado en varias cosas y servicios que les hemos pedido y, últimamente, de manera especial le hemos pedido a la CVX que nos ayude en esto de la Comisión para la Prevención de los Abusos Sexuales..."

La vida es cuestión de pulgadas



Los Tiburones de Miami, equipo de fútbol americano se encuentran en último descanso de la final de la Super Bowl y van perdiendo. Entonces el entrenador, el señor D´Amato les habla de la diferencia entre darlo todo y jugar a medias, y entre ir a lo tuyo o ser un verdadero equipo… Porque vivir consiste en dar el máximo en el día a día, “luchar” por las pulgadas que tengamos delante. Aprovechar las cosas buenas que la vida nos pone delante y afrontar, con otros, los desafíos y complicaciones que nos surjan. ¿Queremos luchar por las pulgadas que se nos pongan delante? ¿qué vas a hacer?
«He cometido todos los errores que un hombre de mediana edad puede cometer, he despilfarrado todo mi dinero, he echado de mi vida a todo el que me ha amado, y últimamente ni siquiera soporto la cara que veo en el espejo, cuando te haces mayor en la vida hay cosas que se van, eso es parte de la vida, pero solo aprendes eso cuando empiezas a perder esas cosas».
«Un domingo cualquiera», de Oliver Stone
pastoralsj

Lecturas para el día de hoy y comentario de Fernando Torres cmf


Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (20,17-27):

En aquellos días, desde Mileto, mandó Pablo llamar a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso. 
Cuando se presentaron, les dijo: «Vosotros sabéis que todo el tiempo que he estado aquí, desde el día que por primera vez puse pie en Asia, he servido al Señor con toda humildad, en las penas y pruebas que me han procurado las maquinaciones de los judíos. Sabéis que no he ahorrado medio alguno, que os he predicado y enseñado en público y en privado, insistiendo a judíos y griegos a que se conviertan a Dios y crean en nuestro Señor Jesús. Y ahora me dirijo a Jerusalén, forzado por el Espíritu. No sé lo que me espera allí, sólo sé que el Espíritu Santo, de ciudad en ciudad, me asegura que me aguardan cárceles y luchas. Pero a mí no me importa la vida; lo que me importa es completar mi carrera, y cumplir el encargo que me dio el Señor Jesús: ser testigo del Evangelio, que es la gracia de Dios. He pasado por aquí predicando el reino, y ahora sé que ninguno de vosotros me volverá a ver. Por eso declaro hoy que no soy responsable de la suerte de nadie: nunca me he reservado nada; os he anunciado enteramente el plan de Dios.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 67,10-11.20-21

R/. Reyes de la tierra, cantad a Dios

Derramaste en tu heredad,
oh Dios, una lluvia copiosa,
aliviaste la tierra extenuada
y tu rebaño habitó en la tierra que tu bondad,
oh Dios, preparó para los pobres. R/.

Bendito el Señor cada día,
Dios lleva nuestras cargas,
es nuestra salvación.
Nuestro Dios es un Dios que salva,
el Señor Dios nos hace escapar de la muerte. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (17,1-11a):

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a los que le confiaste. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado sobre la tierra, he coronado la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame cerca de ti, con la gloria que yo tenía cerca de ti, antes que el mundo existiese. He manifestado tu nombre a los hombres que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado. Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por éstos que tú me diste, y son tuyos. Sí, todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti.»

Palabra del Señor


  Va terminando el tiempo de Pascua y con su fin, dejaremos también de leer en la liturgia el libro de los Hechos de los Apóstoles. Hemos ido conociendo la vida de aquella primera iglesia y la lectura diaria nos ha ido centrando en la misión de Pablo, en sus viajes misioneros por el Mediterráneo. Hoy toca un texto que merece especialmente nuestra atención. 
      Pablo está en Mileto y siente que está ya de despedida. No va a hacer muchos viajes misioneros más. El siguiente lo hará como prisionero. Irá de Jerusalén a Roma. Por ahora, se quiere despedir de la comunidad de Efeso. Por lo poco que sabemos de lo que encontramos en las cartas de Pablo y en el libro de los Hechos, Pablo había pasado dos largos años en Efeso predicando el Evangelio y acompañando a aquella comunidad. Para un misionero que haya viajado tanto como Pablo, dos años es mucho tiempo. Da para crear lazos de amistad profunda. Y parece que efectivamente así fue. 
      Ya es sugerente leer el texto que hoy nos presenta la liturgia. Pablo siente que ha cumplido con su misión y que puede dejar a esa comunidad, ya adulta, que siga haciendo su propio camino. Es tiempo para él de confiarse al Espíritu y poner su vida en las manos de Dios. Hasta la entrega final. 
      Quizá la parte más bonita sea la que no recoge la lectura de hoy. Terminado el discurso, Pablo “se puso de rodillas y oró junto con ellos. Todos, llorando, abrazaron y besaron a Pablo. Se sentían muy tristes porque les había dicho que no volverían a verle. Luego le acompañaron hasta el barco”. Dada la austeridad del lenguaje de los Hechos en general, podemos imaginar lo que fue aquella despedida. Había mucho cariño, mucha amistad, mucha vida compartida. Aquella era una comunidad de vida, de verdad. Los lazos de la fe habían terminado creando una relación bien profunda. 
      Ojalá nuestras comunidades fuesen capaces de crear estos lazos. Ojalá nuestra fe rompiese las barreras que a veces nos separan, nos ayudase a superar todo tipo de reticencias de unos frente a otros y nos descubriesen la profunda fraternidad que nos una en el ser hijos de Dios. Ojalá los misioneros sepan comunicar la fe, como la infundió la predicación de Pablo en aquella comunidad de Efeso. Ojalá el Espíritu de Jesús ilumine a los misioneros y a los que los escuchan para que la Palabra se extienda y llegue a todos los corazones.
Fernando Torres cmf
Ciudad Redonda

Escuchando y reflexionando sobre el Evangelio del día de hoy


La Palabra de Dios

Juan 17:1-11

Dicho esto, Jesús elevó los ojos al cielo y exclamó: "Padre, ha llegado la hora: ¡glorifica a tu Hijo para que tu Hijo te dé gloria a ti! Tú le diste poder sobre todos los mortales, y quieres que comunique la vida eterna a todos aquellos que le encomendaste. Y ésta es la vida eterna: conocerte a ti, único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesús, el Cristo. Yo te he glorificado en la tierra y he terminado la obra que me habías encomendado. Ahora, Padre, dame junto a ti la misma Gloria que tenía a tu lado antes que comenzara el mundo. He manifestado tu Nombre a los hombres: hablo de los que me diste, tomándolos del mundo. Eran tuyos, y tú me los diste y han guardado tu Palabra. Ahora reconocen que todo aquello que me has dado viene de ti. El mensaje que recibí se lo he entregado y ellos lo han recibido, y reconocen de verdad que yo he salido de ti y creen que tú me has enviado. Yo ruego por ellos. No ruego por el mundo, sino por los que son tuyos y que tú me diste - pues todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo mío-; yo ya he sido glorificado a través de ellos. Yo ya no estoy más en el mundo, pero ellos se quedan en el mundo, mientras yo vuelvo a ti. Padre Santo, guárdalos en ese Nombre tuyo que a mí me diste, para que sean uno como nosotros".

Palabra del Señor



Escuchando La Palabra

Lee este texto lentamente, varias veces, y percibe si alguna palabra, o frase, se destaca de las demás, y quédate con ella por el tiempo que quieras, antes de seguir leyendo.
Este ejercicio es como probar un dulce. No trates de analizar la frase, tal como no se debe mascar un dulce para que dure más, o que tampoco examinarías en qué consiste el dulce antes de probarlo.
A menudo una frase atraerá la atención de nuestro subconsciente, antes de nuestra mente consciente se dé cuenta de la razón de esa atracción. Por eso es bueno quedar meditando esa frase lo más posible, sin tratar de analizarla.
Pueden aparecer muchas distracciones en mi mente; pero algunos pensamientos, lejos de ser distracciones, pueden convertirse en la sustancia de mi oración. Es como si la frase de la Escritura fuera una linterna, que ilumina la corriente de mis pensamientos, memorias, reflexiones, sueños, esperanzas, ambiciones y temores, y mi oración llega a ser una mezcla de la Palabra y de mis pensamientos y sensaciones profundas.

Reflexiones sobre la lectura de hoy

  • La misión de Jesús está a punto de realizarse. San Juan ve la pasión y la muerte de Jesús, como el momento en el cual Él es más glorioso, porque su misión es revelar, en su forma humana, el amor infinito y la misericordia de Dios, en todas las circunstancias y para toda la humanidad.
  • Este amor y misericordia es más evidente, cuando Jesús responde, con amor y misericordia, al ser traicionado, rechazado, burlado, flagelado y crucificado. El mensaje es que nada puede separarnos de su amor y misericordia. Él nos deja claro la naturaleza íntima de Dios. El mal de toda la raza humana es transformado en el corazón de Jesús crucificado.
  • Contempla la cruz de Jesús, y reflexiona lo que Él soporta, para trasmitir la misericordia infinita y el amor de Dios. “Por sus heridas tú has sido curado”. (1 Pedro: 2-24).

Conversación

Que sentimientos surgen en mí­ al orar y reflexionar sobre la Palabra de Dios?

Me imagino a Jesús mismo sentado o de pie, cerca mío, y le abro mi corazón.



Conclusión


Gloria al Padre,
Gloria al Hijo,
Gloria al Espiritu Santo,
como era en el principio,
es ahora, y siempre será,
por los siglos de los siglos
Amén

Fuente: Espacio Sagrado

Dime una Palabra por Luis Fernando Crespo SM. No cura si la fama



30 de mayo
Martes VII de pascua

Hechos 20, 17-27 A mi no me importa la vida, sino completar mi carrera y consumar el ministerio que recibí.
No cura si la fama/canta con voz su nombre pregonera,/ni cura si encarama/ la lengua lisonjera/ lo que condena la verdad sincera./¿Qué presta a mi contento/si soy del vano dedo señalado? Fray Luis de León siempre me recuerda que no me debe importar lo que no tiene importancia en la vida, Señor, sino responderte cada día en verdad, con un corazón sincero, ajeno a tanto deseo de poder, de poseer, a tanta avidez económica, a tanta vanagloria, a tanta estupidez, a tanta tentación. Dame tu amor y gracia, que ellas me bastan para consumar el ministerio que recibí de ti.
Luis Fernando Crespo SM
Dime una Palabra

Algo para pensar y orar en esta semana. El encuentro con Cristo


El encuentro con Cristo

Encontrarás que Cristo ocupó la mayor parte de su vida sanando, enseñando y acompañando a los que deseaban ser llamados a una vida transcendental. Disfrutaba de todo lo que hacemos: comer, beber, conversar, contar chistes – y obtuvo lo mejor de todo ello, pues estaba totalmente unido al Padre, a través de la oración. Se manifestó disponible a todo tipo de personas – tal como somos llamados a hacerlo. Su corazón tenía una especial acogida para los más desesperados, esos que están dispuestos a perder la vergüenza frente al hambre y necesidades que los agobian. Cristo se revela en un mundo embarazoso, de interacciones cara a cara, con personas en problemas, conflictos, dudas, hambre, sed y dolor.
El encuentro real con Cristo sucede, no cuando estamos todos vestidos con nuestras mejores prendas y mostrando nuestros logros, sino cuando mostramos nuestra débil humanidad. El encuentro con Cristo sucede en nuestro anhelo por un reino que no es de este mundo, el que debemos buscar y para el que debemos trabajar en este mundo, con todas nuestras fuerzas.
Heather King
Espacio Sagrado

Iniciando el contacto con el Hermano Cortés. Los discípulos de Jesús...

RD

Monday, May 29, 2017

EL CASO SLOANE por Álvaro Lobo sj


Sinopsis

Elizabeth Sloane (Jessica Chastain) controla y domina el mundo de los lobbies, en las altas esferas políticas y empresariales de Washington DC. Su carrera es intachable, ambiciosa y reconocida, en un mundo en el que todo está subordinado a una palabra: ganar. De la noche a la mañana, cambia de rumbo y decide posicionarse en el polémico y turbio mundo de las leyes que controlan las armas en EEUU. Elizabeth y su equipo se adentrarán en un proyecto tan fascinante como oscuro y pondrán sus capacidades en juego hasta límites insospechados.

¿Por qué ver El Caso Sloane?

  • Porque tiene un guión que sorprende continuamente al espectador. Dos horas de entretenimiento puro con un hilo conductor que engancha.
  • Por la interpretación de Jessica Chastain y un reparto a la altura, con grandes destellos de humanidad.
  • Porque cada escena está llena de un contenido realista y unas pautas marcadas a lo largo de la película cosidas de una forma magistral e inesperada.
  • Porque lleva al espectador a imaginarse el mundo de la élite empresarial y política -en concreto de los lobbies- con una mirada  crítica.
  • Porque plantea una continua reflexión sobre la vida y es capaz de mantener en el espectador un cuestionamiento continuo manteniendo el ritmo y la capacidad de entretener.

Para pensar

  1. La primera lección de toda clase de ética: ¿El fin justifica los medios? ¿Y si ese fin es mayúsculo? En un mundo donde las normas son relativizadas, reinterpretadas y a veces injustas: ¿Conviene saltarse algunas reglas para poder ganar si el fin es justo?
  2. Quizás en Europa la posición sobre la utilización de armas es clara y común, pero el debate a nosotros también nos puede ayudar. ¿Tiene el estado derecho a decirnos lo que está bien y lo que está mal? ¿Pueden las armas defender nuestra vida? ¿Hasta qué punto podemos cuestionar una ley que nos da identidad propia?
  3. A lo largo de la película subyace la filosofía socrática. ¿Somos capaces de poner todo cuestión? Incluso aquello en lo que fundamentamos nuestro estilo de vida y nuestra forma de pensar. Y lo más serio: ¿Seríamos capaces de estrellarnos por defender la verdad?
  4. La película muestra un estilo de vida hollywoodiense sobre la vida de los ejecutivos. Una vida llena de lujo, mucho trabajo y grandes dosis de egoísmo y ambición. Pero no hay que ser ejecutivo para plantearse esas preguntas: ¿Cuánto estamos dispuestos a estirar nuestros límites por dar rienda suelta a nuestra ambición?
  5. Ganar es una palabra clave en esta película, tanto es así que está presente en la esencia de los protagonistas. A veces en nuestra vida está más presente de lo que pensamos y obviamos que la derrota es algo tan humano como auténtico y necesario.
Álvaro Lobo sj
pastoralsj

Miss Sloane - Official Trailer [HD]



Entrevista con Jessica Chastain sobre El caso Sloane

Saturday, May 27, 2017

Conversando con Bernardo Bastres sdb, obispo de Punta Arenas



Aprovechando mi estadía por la ciudad natal conversamos con el Obispo de la Diócesis de Punta Arenas, Bernardo Bastres, quien el 22 de abril pasado cumplió 11 años como Obispo de esta Diócesis y le pedimos que nos hablara de lo que han significado estos 11 años y los desafíos  actuales.

Como una de sus preocupaciones ha sido la familia  le pedimos su opinión y nos habla entre otras cosas de los desafíos de hoy sobre este tema: "...desafíos, en primer lugar del Estado, que promueva leyes que realmente favorezcan a la familia y, da la impresión y no solo la impresión, sino que ahora último, los proyectos de leyes atentan contra la familia, es decir, hoy día se empieza a hablar  de varios tipos de familia. La iglesia tiene un solo tipo de familia...

También quisimos conocer su impresión del rol de la Iglesia en Magallanes, ya que este año se cumplieron 70 años desde que el Vicariato Apostólico de Magallanes se transformó en Diócesis y hace un recorrido de elllo indicando  finalmente que "...y a mi me ha tocado una época donde la democracia ha estado bastante acentuada, aunque muchos protestan contra la Constitución que tenemos todavía, pero por lo menos, los últimos once años donde hemos visto este último tiempo que empiezan a surgir cosas que hace once años no se hablaba. Ha empezado a surgir toda esta ideología de género, toda esta cosa de los trans, todos estos elementos que han llegado un poco a remecer a la familia, la Iglesia y también la sociedad. Y, por lo tanto, estamos actuando de forma distinta porque los tiempos son distintos y hay que ponerse a la altura de los tiempos y acompañar, sabiendo que la propuesta de la Iglesia, hoy día, es una propuesta más, no es "la propuesta". La gente que quiere seguir a la Iglesia tiene que seguirla por convencimiento, no solamente porque fue bautizada..."

CHILE – Conversaciones para construir justicia y paz



A 50 años de Populorum Progressio, la Comisión Nacional de Justicia y Paz del Episcopado organizó un seminario que abordó diversas problemáticas sociales.

El rol del Estado, la descentralización como forma de promover la equidad entre las regiones del país y las nuevas maneras de abordar el papel de los pueblos originarios en la sociedad fueron los temas abordados en el seminario Conversaciones para construir justicia y paz. En la presentación de esta iniciativa convocada por la Comisión Nacional de Justicia y Paz del Episcopado chileno, su presidente, Sergio Torres Pinto, hizo referencia a la Carta Pastoral Humanizar y compartir con equidad el desarrollo de Chile de 2012 que sirvió de punto de partida para el estudio de los temas que ahora se confrontan con decenas de participantes de otras organizaciones.
Fernando Ramos, obispo auxiliar de Santiago y Secretario General de la Conferencia Episcopal, expresó: “la Iglesia está llamada a promover y defender el derecho a una vida plena, en coherencia con el Evangelio, como parte de su misión e identidad propias”. Y agregó: “Chile necesita encontrarse, necesita dialogar. Esa es la invitación de hoy, que este espacio sea un momento de encuentros múltiples que nos permitan proponer caminos nuevos”.
Participación social
Los temas fueron abordados en comisiones paralelas que contaron con documentos de trabajo específicos. En el tema indígena, por ejemplo, su documento afirma que “la militarización del conflicto no ha sido solución a la contienda de sectores mapuche significativos con el Estado chileno, grandes agricultores y empresas forestales”. En cuanto a la descentralización el documento de trabajo se construyó en base a “valorizar la diversidad y permitir políticas desde las comunidades” que fomenten su participación.
Mario Rivas, director del Departamento de Acción Social del obispado de Temuco, destacó la importancia del tema indígena considerando la gran diversidad de puntos de vista que hay en su región donde “es necesario crear estos espacios de diálogo”, señaló. “No asimétricos, sino con más equidad. Hay una enorme diversidad de participantes: mapuche, colonos, mestizos, parceleros de la reforma agraria, cuarta o quinta generación de inmigrantes. Existe el peligro de que, por quitar una injusticia, generemos otra”, concluyó.

El Seminario se realizó en el marco de la celebración del Día de las Encíclicas Sociales y de los 50 años de la Populorum Progressio de Pablo VI. Para Lorenzo Figueroa, director ejecutivo del Área de Pastoral Social Caritas de la Conferencia Episcopal de Chile, “hay temas más visibles como la pobreza, la participación, la inmigración; pero hay temas estructurales como el rol del Estado, la gran centralización que tenemos en Chile, con efectos en otros fenómenos. Queremos mirarlos en particularidades de la perspectiva de la participación: un Estado que reconozca más el rol de los ciudadanos y con una estructura administrativa que reconozca más el valor de las comunidades y los territorios. Este es un camino de cambio, de transformación de estas problemáticas sociales: la indígena, la migrante, la pobreza, el empleo. Queremos ir a las estructuras por un camino del diálogo en la diversidad”, concluyó Figueroa.

El trabajo de los tres grupos acotó los temas propuestos: el rol del Estado se precisó en cuanto a la subsidiariedad, la solidaridad y la sustentabilidad; el tema indígena se orientó desde atreverse por la paz propiciando negociar sin miedo por una región mapuche plurinacional; y a la descentralización se le señaló que sea apropiada para Chile empoderando comunidades, superando inequidades y mejorando servicios. Con estos contenidos cada mesa de trabajo entregó en el plenario final una síntesis de sus reflexiones.
Roberto Urbina Avendaño
Vida Nueva

ASCENSIÓN DEL SEÑOR A LOS CIELOS por JESÚS CASTELLANO CERVERA OCD


El icono oriental de la Ascensión del Señor plasma en imágenes y colores el episodio evangélico, tal como lo encontramos en las primeras representaciones de las primitivas artes cristianas, como los bronces grabados de las ampollas de Monza (del IV y V siglo) y las imágenes del Evangeliario del monje Rabbula de Edessa, conservado en la Biblioteca de Florencia y que fue copiado en Oriente a finales de siglo VI. Esta imagen tradicional pone en los alto, en un círculo de gloria, la imagen de Cristo; en la parte baja, los apóstoles contemplando la Ascensión, con la Virgen María que ocupa el lugar central entre los apóstoles, y los ángeles que se distinguen entre el grupo y que anuncian la última venida del Señor.
Textos bíblicos: Hechos 1,1-11 o Lucas 24,45-53.
Esta imagen nos presenta en primer lugar el episodio y misterio de la Ascensión; visualiza la narración evangélica, pero poco a poco nos introduce en el misterioso significado de este momento estelar de la vida de Cristo que es principio y presencia de su misterio en la Iglesia, del misterio mismo de la Iglesia, bajo el influjo de la acción poderosa de Cristo que es su cabeza, en la comunión de los apóstoles que son el fundamento, en el dinamismo del Espíritu que es la lluvia de gracia que Jesús envía sobre su Iglesia, en el camino que la Iglesia tiene que recorrer, desde la Ascensión hasta la parusía de su Señor, guiada por la experiencia de lo que ya vive y por la esperanza de lo que todavía no ha llegado.
Por eso, esta imagen es también como un icono de la Iglesia, una imagen viva de la comunidad apostólica con María, la Madre de Jesús, que ocupa, como podemos contemplar, un puesto central y ejemplar en la imagen. Basta un sencillo detalle para comprender cómo la iconografía nos invita a trascender el episodio para entrar definitivamente en el misterio. Curiosamente, en el grupo de apóstoles que vemos a la derecha, frente a Pedro, algunos iconos colocan a Pablo, que ciertamente no fue testigo del episodio de la Ascensión, pero pertenece al núcleo apostólico y es cantor del misterio de la exaltación de Cristo en la gloria como Señor.

El misterio de la tierra en el cielo y del cielo en la tierra
Con una mirada contemplativa nos dejamos evangelizar por esta imagen llena de misterio y de significado.
Hay una total unidad entre la tierra y el cielo. Cristo elevado por los ángeles está ya en la gloria, pero está a la vez presente en la Iglesia, como cabeza de este cuerpo que reside en la tierra. Lo confirman sus palabras que resuenan como un cumplimiento anticipado en esta imagen: “Donde dos o más están reunidos en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos” (Mt 18,20); Yo estoy con vosotros cada día, hasta el fin del mundo” (Mt 28,20).
La parte superior de esta imagen representa el cielo; la parte inferior representa la tierra. Una línea apenas perceptible separa y une a la vez estas dos dimensiones, con unos brotes de árboles que evocan el monte de los olivos, lugar de la Ascensión.
El icono presenta ante todo la tierra y el cielo. Cristo regresa al Padre revestido de nuestra humanidad. Los ángeles que fueron testigos misteriosos y atónitos de su Encarnación, lo llevan en volandas, majestuosamente, para que definitivamente la humanidad entre por Cristo Jesús en el seno de la Trinidad.
Pero también ahora tenemos el cielo en la tierra. Los ángeles están en medio de los apóstoles, mensajeros que envían a los que serán también mensajeros de la buena noticia del Evangelio. Con la promesa del Espíritu y el don de Pentecostés, el cielo estará para siempre en esta tierra en el lugar de la comunión y de la conjunción entre lo divino y lo humano, entre el cielo y la tierra que es la Iglesia.
Esta tensión que complementa lo eterno y lo temporal, lo trascendente y lo inmanente, lo visible y lo invisible, lo celestial y lo terreno, lo divino y lo humano, está ahí expresado con figuras, símbolos y colores.
Cristo envía a los apóstoles al mundo entero, y su mandato lo repiten los ángeles en perspectiva de la segunda venida en la gloria; empujan e dinamismo de la misión de la Iglesia en el tiempo hacia una meta precisa: el Señor que ha de venir como ha subido a los cielos.
Cristo envía el Espíritu, que ya parece una realización concreta en esta imagen de la Iglesia bajo la fuerza del Espíritu Santo. La bendición de Cristo significa su poderosa intercesión, porque él está siempre vivo para interceder por nosotros; y la eficacia de su oración se traduce en una ininterrumpida efusión del Espíritu.
Los apóstoles, presididos por la Virgen, representan diversas actitudes de la Iglesia: la contemplación del misterio, la oración, la espera, el mirar al cielo y el ponerse en movimiento para llevar el mensaje de verdad y de vida a todos los confines de la tierra.

El lenguaje de los símbolos
Como en todos los iconos hay un misterioso lenguaje de símbolos y de colores: el color rojo y purpura, el color verde, el blanco marfil, el blanco fuerte de los vestidos angélicos. Pero también están misteriosamente presentes en algunos iconos algunos símbolos geométricos. Triángulos invisibles componen todo el movimiento del icono. El círculo está en la gloria y se refleja en la tierra; la cruz une verticalmente a Cristo y a la Virgen y se expresa horizontalmente en la imperceptible línea divisoria del cielo y la tierra.
Cristo, el Hombre-Dios, está ya en la eternidad; así aparece en el círculo de gloria. Pero este círculo tiene su manifestación en las figuras de los apóstoles, los ángeles y la Virgen que forman el círculo de la Iglesia, la comunión con Cristo –presente invisiblemente- la comunión recíproca, como líneas convergentes de un único círculo. Esto indica que la Iglesia participa desde la tierra de la vida de comunión de la Trinidad.
Desde los pies de la Virgen se abre un invisible triángulo que es como un cáliz eucarístico, porque la Iglesia es como un cáliz que recibe la efusión del Espíritu, desborda su fuerza divina en la tierra, lo vuelve a ofrecer, lleno de su propia vida, he ha oblación y holocausto en la Eucaristía.

Un triángulo invisible une las aureolas de los ángeles y de la Virgen para formar un triángulo invisible con los grupos simétricos de los apóstoles, como para subrayar el gran mensaje: la Iglesia es el icono de la Trinidad, es su imagen, su manifestación, es su imagen, su manifestación, un reflejo inicial de la comunión trinitaria, a la que todos estamos llamados. Mirando con atención se adivina un cierto contraste en la actitud de los dos grupos de apóstoles. El de la izquierda está lleno de dinamismo gestual; es la Iglesia de la palabra y del gesto salvador y misionero. El grupo de la derecha está dominado por una actitud de silenciosa contemplación; es la Iglesia en oración, en espera, en la comunión con Cristo y con los hermanos que anticipa la gloria. En el centro está la Virgen, con una graciosa ligereza que a la vez representa la inmovilidad contemplativa de su cuerpo y el gesto dinámico orante de sus manos y equilibra las dos actitudes de los apóstoles. María modelo de la Iglesia en la contemplación y en la acción evangelizadora y caritativa, donde tiene que prevalecer el ser de la Iglesia.
Evangelio de Rabbula, Ascensión del Señor, s. VI.
Evangelio de Rabbula, Ascensión del Señor, s. VI.

El misterio de Cristo
Volvemos de nuevo la mirada a los protagonistas, para contemplar en cada uno la revelación del misterio.
Los ojos, ante todo, en el Señor que sube a los cielos. Majestuoso, es siempre el Dios y Hombre verdadero; el mismo que nació de la Virgen María, el Crucificado-Resucitado que  sube ahora a la gloria, llevando en su humanidad la síntesis de todos los misterios, misterios de la carne, de la humanidad de Cristo, eternamente presentes en su cuerpo resucitado, y por eso capaces de hacerse presentes a la Iglesia. Los ángeles lo llevan en un círculo de gloria. Los que fueron testigos de su bajada a la tierra en la encarnación (la katábasis) son ahora los testigos de su elevación (analepsis) al cielo. En él se eleva toda nuestra naturaleza, toda la naturaleza, como en un triunfo cósmico de todo lo que por él y en él ha sido creado; lleva el color verde de nuestra tierra. Su mano traza una bendición, porque él es nuestro sacerdote y mediador, para transmitirnos la revelación y la vida permanente, para interceder por nosotros continuamente. Lleva en su mano el rollo de la palabra, el secreto del Padre, la profecía de la historia. El continúa siendo el único Maestro y revelador, la fuente de la verdad y de la vida, él que conoce el secreto de la historia; una historia en la que él está presente definitivamente y que él se reserva de poner en su punto final con su venida, porque él es el Señor y el Juez de la historia.
Lo invocamos con la oración de la Iglesia oriental:
“Después de haber concluido toda la divina economía de nuestra salvación y habiendo unido ya las criaturas celestiales y terrenales, has subido al cielo, a la gloria, oh Cristo, Dios nuestro; pero no te has alejado de aquellos que te aman, ya que te has quedado para siempre con nosotros y nos dices: Yo estoy con vosotros; nadie estará contra vosotros”
Contemplándolo en su Ascensión gloriosa, le cantamos con  la hermosa antífona de la liturgia occidental romana de las vísperas de la Ascensión, inspirada en un antiguo texto bizantino:
“Oh Rey de la gloria, Señor de las potencias angélicas, que subes victorioso en este día de hoy; no nos dejes huérfanos; envíanos el Espíritu consolador que nos has prometido, el Espíritu de la Verdad, aleluya”.

La invisible presencia del Espíritu
La imagen de la Ascensión es ya como la anticipación del misterio de Pentecostés. Con el mismo esquema iconográfico vemos imágenes antiguas de este misterio en las que se ha añadido sobre la cabeza de la Virgen una paloma, y sobre las cabezas de los apóstoles una llama. En realidad es Cristo, elevado a la gloria, el que envía siempre, perennemente, sobre la Iglesia a su Espíritu.
Podemos contemplarlo ya invisiblemente presente como don de Cristo resucitado y glorioso, como esperado por la Iglesia y acogido por la comunidad apostólica. Está de una manera misteriosa presente en ese vértice místico de la Iglesia que es la Virgen María, la que lo acogió en la encarnación de Cristo; es El quien la cubre siempre con su sombra; es el Espíritu Santo y santificador. El Espíritu está en la Virgen, Esposa, Madre de Dios. Es la Toda-santa, con su vestido purpúreo y las estrellas que indican su virginidad antes, en, después del parto. Está en actitud orante de acogida, de ofrecimiento, de intercesión. Se revela en la fortaleza de su verticalidad que es signo de la garantía de la verdad, como Virgen fiel a la verdad y a la vida de Cristo.
El Espíritu está presente en la Iglesia apostólica que es el cuerpo de Cristo, unido, vivificado, animado por el Espíritu. Él es el artífice de la unidad y de la variedad de los carismas, el que mantiene aa la vez la comunión jerárquica y la riqueza carismática de la Iglesia, el que la enriquece con sus frutos y sus dones, el que la hace fuerte en los mártires, animosa en los apóstoles y misioneros, fiel en los consagrados, generosa en los que sirven con amor al prójimo.
Contemplando este icono podemos decir lo que un hermoso texto del Vaticano II afirma acerca del Espíritu Santo:
“Guía a la Iglesia hacia la verdad entera, la unifica en la comunión y en el servicio, la provee de diversos dones jerárquicos y carismáticos, con los cuales la dirige; la embellece con sus dones. Rejuvenece la Iglesia con la fuerza del Evangelio, la renueva continuamente y la conduce a la perfecta unión con su Esposo. Porque el Espíritu y la Esposa dicen al Señor Jesús:
Ven” (Lumen Gentium n. 4). La Iglesia vive bajo el signo del Espíritu que le viene de la Ascensión del Señor y la proyecta hacia la Parusía. La Iglesia es un perenne Pentecostés, una inefable receptividad del Espíritu de Cristo, el Resucitado que ha subido a los cielos.
La Virgen María, figura y madre de la Iglesia
En el centro del icono, según la antiquísima iconografía cristiana, está la Virgen María, Madre del Señor y Madre de los discípulos de Jesús, por la gracia del testamento recibido al pie de la cruz. Su presencia aquí no es casual. Ella es discípula con los discípulos, testigo de los misterios de Cristo, desde la Encarnación hasta la Resurrección y la Ascensión. Ella que acogió en su seno virginal al Hijo de Dios cuando bajó a la tierra del cielo, es testigo de su regreso al seno del Padre. Para ella también es la promesa de la venida del Espíritu Santo. Ella es misteriosamente la mujer a quien Jesús encomienda, como lo hizo desde la Cruz, a sus discípulos hasta que la fuerza del Espíritu Santo los haga adultos, los forme como cuerpo, los convoque en la unidad como iglesia. A la Virgen María se le encomienda la tarea de trasformar en familia, como Madre, el grupo de discípulos.
Así describe el significado de la presencia de la Madre de Dios un autor ortodoxo: “La Madre de Dios ocupa el lugar central, es el eje del grupo situado en el primer plano. Su figura se destaca sobre el fondo blanco de los ángeles; es el c entro prestablecido donde converge el mundo angélico y humano, la tierra y el cielo. Figura de la Iglesia, la Virgen está siempre representada debajo de Cristo. Su actitud es doble: como orante es la que intercede ante Dios; como purísima es la santidad de la Iglesia frente al mundo. Su inmutabilidad traduce la verdad inmutable de la Iglesia. La gracia y la ligereza casi trasparente de su figura contrastan con las figuras viriles de los apóstoles en movimiento que están alrededor. Su significado eclesial queda subrayado por la verticalidad de su figura proyectada hacia lo alto y por sus manos, dispuestas como ofrenda y súplica por el mundo” (Pável Evdokimov).
María es el elemento típicamente femenino de la Iglesia, su trasparencia, como su alma y su ser, al lado del elemento masculino de los apóstoles; dos elementos complementarios, fundidos en la unidad bajo el misterio de Cristo. Es la figura de la humanidad, del servicio, del ser más que del obrar, de la santidad como finalidad de la Iglesia.
María aparece en este icono como la Madre, modelo ejemplar y figura de la Iglesia. Es Madre por su presencia en medio de los apóstoles de su Hijo, que son también hijos suyos. Es modelo en su recepción del Espíritu Santo, en su perenne intercesión por la salvación del mundo, en la constante invocación de la venida del Espíritu sobre la tierra y la humanidad, en una epíclesis constante,, porque el mundo tiene sobre todo necesidad del Espíritu Santo. Es imagen de la Iglesia Esposa que dice hasta el final de los tiempos: “Ven, Señor Jesús”.
La liturgia oriental del día de la Ascensión canta la presencia de la Madre, gtestigo de la Encarnac ión del Verbo y de su gloriosa exaltación a los cielos: “tú que con tu Ascensión has colmado de gozo al grupo de los Apóstoles y a tu bienaventurada Madre que te engendró, haznos dignos de la gloria de tus elegidos, por sus oraciones y tu infinita misericordia”.
La Iglesia apostólica
La imagen de la Ascensión es también imagen de la Iglesia. Así aparece en sus rasgos fundamentales. Su cabeza invisible es Cristo, su modelo y figura la Virgen su fundamento los apóstoles; su simbolismo el del círculo, el de la comunión, el del racimo de los apóstoles. Una comunión que traduce el misterio de la Trinidad. La iglesia es humana, está en la tierra, se compone de personas concretas, con sus nombres,  con sus rostros, con sus carismas. Pero en una inefable comunión que tiene sus raíces en el cielo, donde está Cristo, sin el cual la Iglesia no es lglesia, no es Cuerpo del Señor.
Los apóstoles, divididos en dos grupos iguales forman una unidad perfecta abrazados por los ángeles y manifiestan que son una comunión que refleja el misterio de la “pericóresis” o circumincesión trinitaria. Con su variedad y su movimiento indican la multiplicidad de los ministerios, la infinidad de las lenguas, la unidad de los pueblos en la verdad y del amor. Sus vestidos de varios colores del arco iris que son reflejo de un único amor.
Aquí recobra la Virgen María toda la fuerza de su ejemplaridad. La Iglesia es Madre y Virgen, con la fuerza del Espíritu, como la Virgen María es Virgen y Madre, con una maternidad que evoca también la  paternidad de Dios. La Iglesia es jerárquica en su constitución, pero es también carismática en su santidad y en sus ministerios, como subraya la presencia de la Virgen, que no tiene ningún poder jerárquico pero es la síntesis de todos los carismas. La Virgen representa en medio de los apóstoles la iglesia de los fieles que poseen el sacerdocio común, que están unidos a Cristo y tienen que reflejar el rostro de Cristo por el Evangelio vivo, por la santidad de la vida de la que es cabal ejemplo la Madre de Jesús. Pero María es también ejemplo para la lglesia jerárquica; para que, como ella, traduzca su maternidad en fe, esperanza y amor.
La Iglesia es, como la Virgen, y con ella, la humanidad divinizada por la gracia del Espíritu; permanente intercesión e invocación (epíclesis) para que se renueve constantemente la gracia de Pentecostés; ofrenda viva que acoge y presenta el don recibido, con absoluta libertad y generosa participación.

También la tierra acoge la bendición de Cristo.
Para los Padres de Oriente, la gracia de la salvación es cósmica, envuelve también la creación, lugar de la presencia del Señor y de la irradiación de su gloria. En el paisaje del monte de los olivos, apenas dibujado, se percibe en el color marfil la luz recibida por el cosmos. La  tierra ha sido morada del Verbo Encarnado, como ahora es el lugar donde están plantados los pies desnudos de los apóstoles. Los árboles hacen de este paisaje un recuerdo del paraíso. La naturaleza ha sido elevada con Cristo al cielo, pero ya en la tierra, a través de la sacramentalidad de la Iglesia, los frutos de la tierra y del trabajo del hombre, el pan y el vino, el aceite y el agua, van a ser trasparencia de la presencia del Señor, van a ser llamados a colaborar, para que “lo que era visible en Cristo pase ahora a ser visible en los sacramentos de la Iglesia” (S. León Magno).
El icono de la Ascensión sugiere la lectura de un hermoso texto de san Juan de la Cruz (Cántico espiritual, estrofa 30), en el que describe la gloria de Cristo y la santidad de la Iglesia.
“De flores y esmeraldas, haremos las guirnaldas… este versillo se entiende harto propiamente de la Iglesia y de Cristo, en el cual la Iglesia, Esposa suya, habla con Él diciendo: haremos las guirnaldas; entendiendo por guirnaldas todas las almas santas engendradas por Cristo en la Iglesia, que cada una de ellas es como una guirnalda arreada de flores de virtudes y dones, y todas ellas juntas son una guirnalda para la cabeza del Esposo Cristo. Y también se puede enternder por las hermosas guirnaldas, que por otro nombre se llaman laureolas, hechas también en Cristo y la Iglesias, las cuales son de tres maneras: la primera, de hermosas y blancas flores de todas las vírgenes, cada una con su laureola de virginidad, y todas ellas juntas serán una laureola para poner en la cabeza de Cristo Esposo. La segunda, de las resplandecientes flores de los santos doctores, y todos juntos serán una laureola, para sobreponer en la de las vírgenes en la cabeza de Cristo. La tercer, de los encarnados claveles de los mártires, cada uno también con su laureola de mártir, y todos juntos serán una laureola para rematar la laureola del Esposo Cristo”.
La Iglesia tiene ya a Cristo como corona. Cristo  tendrá a la Iglesia como corona de su gloria. Todo empieza con el misterio de la glorificación del Señor y está ya inscrito en el misterio de la Virgen María, en la gloria de su virginidad, en su humildad y en su sabiduría, en su amor hasta el martirio de la cruz.
Contemplando la gloriosa Ascensión del Señor cantamos el tropario de la fiesta con el acento místico de la Iglesia de Oriente:
“Has subido a la gloria, Cristo, Dios nuestro, y has llenado de alegría a los apóstoles con la promesa del Espíritu Santo; han sido confirmados en la fe con su bendición , porque tú eres el Hijo de Dios, el redentor del mundo”.
P. Jesús Castellano Cervera OCD
La belleza de los íconos

ORACIÓN: EN ÉXODO por PEDRO CASALDÁLIGA


En éxodo

La vida sobre ruedas o a caballo,
yendo y viniendo de misión cumplida,
árbol entre los árboles me callo
y oigo cómo se acerca Tu Venida.

Cuanto menos Te encuentro, más Te hallo,
libres los dos de nombre y de medida.
Dueño del miedo que Te doy vasallo,
vivo de la esperanza de Tu vida.

Al acecho del Reino diferente,
voy amando las cosas y la gente,
ciudadano de todo y extranjero.

Y me llama Tu paz como un abismo
mientras cruzo las sombras, guerrillero
del Mundo, de la Iglesia y de mí mismo    
Pedro Casaldáliga
pastoralsj

HUMOR ECLESIÁSTICO: SOBREMESA CELESTIAL (I) por AGUSTÍN DE LA TORRE


RD

Thursday, May 25, 2017

Monseñor Romero y la universalidad de su vida, martirio y legado. Ver video


De la mano del embajador de El Salvador, en la mesa redonda realizada en Sala Master de la Radio Universidad de Chile, se hizo un recorrido por la vida, muerte y mensaje del sacerdote. En las exposiciones se destacó la vigencia y universalidad de su mensaje

En Sala Master de Radio Universidad de Chile tuvo lugar la mesa redonda Monseñor Óscar Arnulfo Romero: Vida, martirio y legado. Acto en conmemoración del sacerdote de El Salvador, ultimado en 1980, a manos de un escuadrón de ultra derecha.
Monseñor Romero, famoso por sus homilías en favor de los pobres y oprimidos del mundo, fue beatificado el 22 de mayo de 2015. Antecedente que abre paso a su futura canonización.
En la presentación, Juan Pablo Cárdenas, director de Radio Universidad de Chile, recordó el modelo de pastor y de iglesia católica que representaba Romero. Así, enfatizó en la importancia del legado para la lucha del pueblo salvadoreño y latinoamericano.
La mesa redonda moderada por el periodista Patricio López, abordó inquietudes como la postura vaticana sobre la figura del sacerdote: ¿Qué le quiere decir el Papa Francisco a América Latina cuando saca a monseñor Romero de la postergación en la que estaba y lo vuelve a poner en el centro de la discusión desde la iglesia católica?

La instancia contó además con la presencia del embajador de El Salvador en Chile, Víctor Manuel Valle Monterrosa. El diplomático habló de la beatificación de monseñor Romero, acto “emotivo y de gran concurrencia” en San Salvador.
Anécdotas de por medio, Valle rescató la importancia del sacerdote para su pueblo y el resto del continente: “Para hablar de la vida, el martirio y legado de monseñor Romero se necesitaría mucho tiempo, pero me gustaría centrarme en algunos rasgos fundamentales”, señaló, dando paso a la narración histórica de la vida del beato.
Su infancia, campesina, es su primer apronte con los pobres y la oración. En su temprana adolescencia inicia su contacto formal con la formación religiosa: a los 15 años ingresa al Seminario Mayor, pocos años después es enviado a Italia a estudiar a la Pontificia Universidad Gregoriana, base de formación católica por excelencia.
El vértigo y su profundo desarrollo intelectual y académico fueron destacados por el embajador: “Cuando Romero llega a Italia (1937) está el Papa Pío XI y quien después fue Pío XII, ambos sacerdotes tenían como denominador común el gran conservadurismo. Ambiente en el que se formó Romero, contexto que le debe haber permitido reflexionar sobre su presente y futuro”.
Con 25 años retorna al El Salvador, a un pueblo pequeño como párroco: “Yo tengo una hipótesis histórica”, dijo el embajador para explicar el devenir de Romero. El asesinato de su amigo íntimo y también sacerdote Rutilio Grande, “puede haberlo afirmado en sus convicciones. Sin embargo, estas se iniciaron desde muy temprano”, ya en sus veintes, se acercaba a los humildes, pobres y desvalidos, “la verdadera razón de su existencia”.
Víctor Manuel Valle Monterrosa también recordó cuando en 1968 fue nombrado como secretario de la Conferencia Episcopal; año en el que sucede en América Latina un hecho señero para el continente: la reunión de la Conferencia Episcopal en Medellín, donde se lanza la línea del trabajo con los pobres, recogiendo lo ya acuñado en Puebla: la visión social de la iglesia católica para América Latina, vertiente fundamental para la defensa de los derechos humanos en las dictaduras venideras.
Luego es nombrado Obispo Auxiliar de El Salvador (1970), en 1974 asume como Obispo de una diócesis; y en 1977 es nombrado Arzobispo: “Gracias a esa personalidad serena, había logrado granjearse una reputación de suave y sencillo”, cargo que ejerce por cortos tres años. “En ese tiempo ejerció un apostolado muy intenso. Es ahí donde con sus acciones pavimentó el camino al martirio (…) él construyó conscientemente su trayectoria. Tuvo acciones valientes y premonitorias, con frases sobre el compromiso con los pobres y su prestancia al sacrificio”.
“Que mi sangre sea semilla de libertad”: el martirio de Romero
Sus homilías marcaron a pulso su vida y muerte. En cada una de sus intervenciones, Óscar Arnulfo Romero hacía relucir su compromiso con los más desamparados. Así, el embajador recordó algunas célebres frases como “Si me matan, que mis asesinos sepan desde ya que les perdono”, o “que mi sangre sea semilla de libertad”, pavimento de su propio martirio.
“La última homilía, cuando en una oratoria muy encendida, le ordena a las fuerzas de seguridad que cesen la represión, es tomada como un desatino de Monseñor: pero conociendo su serenidad y sabiduría, qué duda cabe de lo deliberado su acto”, preguntó el diplomático.
A su juicio, “es posible que esta frase haya acelerado un mecanismo ya montado. El sermón del 23 de marzo aceleró la decisión” de un asesinato ocurrido al día siguiente. “Si hay una frase que debe haber condenado a muerte a Romero es cuando dijo que era necesario cambiar de raíz todo el sistema”, lo que fue considerado como una afrenta por las clases dirigentes de El Salvador.
En su intervención, Víctor Manuel Valle Monterrosa adelantó que la justicia reabrió la causa del crimen, por lo que esperan ahora poder condenar al capitán Saravia, responsable del disparo.
“La muerte y el sacrificio de Romero fue un hecho insólito en la historia de la Iglesia. Uno parecido es el ocurrido en el siglo XII cuando Thomás Becket (Santo Tomás de Canterbury) fue asesinado por sicarios por la tensa relación entre iglesia y monarquía”.
La reflexión histórica hecha por el embajador relaciona a esos sicarios con los que mataron a monseñor Romero: “Lo que no se sabe es quién mató a Enrique II. Incógnita que hay que resolver históricamente”.
La universalidad de su valentía
La universalidad de su legado es el mejor ejemplo de la importancia de Monseñor Romero. Ejemplo de ellos es que el día de su muerte fue declarado por la Asamblea General de Naciones Unidas como el Día Internacional del Derecho a la Verdad.



El doctor en Filosofía y analista político, Álvaro Ramis, profundizó en su herencia valórica, una que incluso es recogida por el Papa Francisco. Así recordó que en la última homilía ofrecida por el sumo pontífice se mencionó la figura de Romero, contraponiendo su vida y muerte con la de muchos representantes actuales de la Iglesia: “Él (Francisco) critica a esta iglesia tibia, organizada en torno a los negocios, al dinero”, en oposición a la memoria subversiva a Romero: “El Papa usa el ejemplo de Romero para poder motivar, remecer. Romero es un personaje universal, es una figura emblemática del continente que se instala para gritar las verdades que nadie quiere oír”.
También comentó que en la actualidad, dada la importancia de Romero, se discute si (además de santo) se lo nombra doctor de la Iglesia, categoría que solo han alcanzado unas decenas de personajes como San Agustín, Teresa de Ávila, San Juan de la Cruz, quienes han sentado doctrina en materias relevantes en la historia.
Para Ramis esta es una situación muy emblemática, dado que no existe otra figura latinoamericana que ostente tal distinción: “La propuesta teológica, pastoral, ética, tiene valor universal más allá de su momento de vida, tiene un valor en la historia de la humanidad porque en Romero hay un tránsito desde la Ortodoxia (apego a la doctrina) a la Ortopraxis (la aplicación de las buenas doctrinas): monseñor Romero hace coherente lo que se adhiere en su fe, con su práctica diaria”.

Radio Universidad de Chile