Monday, April 22, 2019

Dime una Palabra por Luis Fernando Crespo SM. Alégrate



22 de abril
Lunes Octava de pascua

Mt 28, 8-15 Alegraos
Que la alegría de tu Pascua, que la dicha de tu resurrección, alcance las cumbres de las montañas, los áridos desiertos, las nieves perpetuas, los mares de arena, las selvas impenetrables, los abismos marinos, el polvo de las estrellas, los agujeros negros de la muerte y el dolor, mi corazón de piedra. Que tu resurrección llene de vida la vida y derrame copiosamente tu amor que es salvación.
Luis Fernando Crespo SM
Dime una Palabra

Sunday, April 21, 2019

EL ANTI-TRIUNFO DE JESÚS RESUCITADO POR VICENTE MARTÍNEZ


“Se dice que Jesús tuvo una seguidora que la amó tanto como para tener el valor de asistir a su crucifixión, una seguidora a la que amó tanto que la eligió como la primera en saber de su resurrección” (Evangelio de María Magdalena)
21 de abril. Domingo de Pascua de Resurrección
Jn 20, 1-9
Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto 
María Magdalena revela en una polifacética Cristofanía que ha sido notaria del suceso, en su Evangelio apócrifo:
"Por eso el Bien vino entre nosotros,hacia lo que es propio de toda la naturaleza,para reunirla con sus raíces”, añade en Folio 8.
Pero no únicamente con su resurrección, sino también con la nuestra, con la de los demás, y con la de todas las restantes criaturas de todo el Universo.
Yo las he visto hundir sus raíces en mi personal huerto, crecer hasta dar sombras en el verano a los cielos, florecer en primavera, y llenar con sus frutos las despensas, mientras, como dice uno de los personajes de la última película de Almodóvar, Dolor y Gloria, “Los dioses se pasean por mi casa”. Y no únicamente pasean, sino que visitan mis salones, cuadros colgados en los muros de mi alma, y yo también los acompaño. Cuando se van fuera, (¿Pero es que los dioses pueden habitar acaso fuera de uno mismo?) yo acompaño a otro de los protagonistas del film, que con lastimera voz dice siempre mientras pasea por las orillas del Sena: “París sufre, París tiene hambre”.
Para no caer en la tristeza, y regresar a La Ciudad de la Alegría, de Dominique Lapierre, donde alimento mi júbilo, me sumerjo en la lectura de la Subida al Monte Carmelo, de San Juan de la Cruz, que me señala la manera de crecer, florecer y dar frutos: “desembarazarse de todo lo temporal, no embarazarse con lo espiritual, quedarse en la suma desnudez de espíritu”, es decir, andar por la vida libre de ataduras como hizo él, carmelita descalzo. Porque pretender escalar El Everest, con la mochila repleta de ideas y bienes materiales, es una ilusión nunca cumplida.
Podemos cumplirla cuando, como sugiere Ilios Kotsou en Cuaderno de plena conciencia:
“Nuestro cuerpo es un elemento muy accesible y disponible con el que practicar: ¡siempre está con nosotros! Por tomar un término empleado en el budismo, nuestro cuerpo es nuestro “vehículo” en este viaje que es la vida. Pero, en general, sólo nos conectamos a él cuando nos causa molestias. Vamos a aprender a conectarnos con él, a habitarlo realmente y en todo momento. Amputados de nuestras sensaciones, no podemos darnos cuenta a tiempo del impacto que nuestro entorno tiene sobre nosotros. ¡Aprender a reconectarnos con nuestro cuerpo es esencial para nuestra calidad de vida!”.
O con William Shakespeare, que dice en Hamlet: “Tengo que creer que hay un camino a través de esto. Que hay una vida normal esperándonos, las cosas que solían ser. Marie me hace sentir que hay esperanza”. Una esperanza que, como él, yo también la amo y la deseo.

incen notredam

LA CATEDRAL DE PARÍS
Son las 19 de la noche, de hoy lunes 15 de abril de 2019,
y en el telediario hemos podido ver
la Catedral de Notre Dame ardiendo.
Una joya del gótico mundial de cuyo incendio ha dicho alguien,
que cuando se quema una catedral,
algo se quema dentro de nosotros.
Víctor Hugo escribió la novela Notre Dame de París,
y la llamó la bella Esmeralda.
Una muerte anunciada por otra significativa novela histórica:
¿Arde París?, de Larrins Collis y Dominique Lapierre.,
como anunciada estaba también la muerte de Jesús el Viernes Santo?
La ópera Rigoletto, de Giuseppe Verdi,
me trae a la memoria estos recuerdos:
Cayó sobre ella el fuego, como el asesino puñal de Sparafucile 
se hundió en el pecho de Gilda.
En el Acto segundo, el duque de Mantua canta “¡Ella mi fu rapita!”,
y en el tercero, Maddalena suspira “¡Bella figlia de ll’amore”!Lamentaciones ambas que me recuerdan los de María Magdalena en el Calvario.
¿Podrá el bufón jorobado y deforme campanero Quasimodo,
volver a repicar las campanas
y devolvernos a Gilda, la catedral de París, y Jesús, resucitados?

Vicente Martínez
Fe Adulta

Domingo de Resurrección: ¿Dónde buscar al que vive? por José Antonio Pagola

Imagen de "33 El Musical"

Imagen de ’33 El Musical’

La fe en Jesús, resucitado por el Padre, no brotó de manera natural y espontánea en el corazón de los discípulos. Antes de encontrarse con él, lleno de vida, los evangelistas hablan de su desconcierto, su búsqueda en torno al sepulcro, sus interrogantes e incertidumbres.
María de Magdala es el mejor ejemplo de lo que acontece probablemente en todos. Según el relato de Juan, busca al Crucificado en medio de tinieblas, “cuando aún estaba oscuro”. Como es natural, lo busca “en el sepulcro”. Todavía no sabe que la muerte ha sido vencida. Por eso el vacío del sepulcro la deja desconcertada. Sin Jesús se siente perdida.
Los otros evangelistas recogen otra tradición que describe la búsqueda de todo el grupo de mujeres. No pueden olvidar al Maestro que las ha acogido como discípulas: su amor las lleva hasta el sepulcro. No encuentran allí a Jesús, pero escuchan el mensaje que les indica hacia dónde han de orientar su búsqueda: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. Ha resucitado”.
La fe en Cristo resucitado no hace tampoco hoy en nosotros de forma espontánea, solo porque lo hemos escuchado desde niños a catequistas y predicadores. Para abrirnos a la fe en la resurrección de Jesús hemos de hacer nuestro propio recorrido. Es decisivo no olvidar a Jesús, amarlo con pasión y buscarlo con todas nuestras fuerzas, pero no en el mundo de los muertos. Al que vive hay que buscarlo donde hay vida.
Si queremos encontrarnos con Cristo resucitado, lleno de vida y fuerza creadora, lo hemos de buscar no en una religión muerta, reducida al cumplimiento y la observancia externa de leyes y normas, sino allí donde se vive según el Espíritu de Jesús, acogido con fe, con amor y con responsabilidad por sus seguidores.
Lo hemos de buscar no entre cristianos divididos y enfrentados en luchas estériles, vacías de amor a Jesús y de pasión por el evangelio, sino allí donde vamos construyendo comunidades que ponen a Cristo en su centro, porque saben que “donde están reunidos dos o tres en su nombre, allí está él”.
Al que vive no lo encontramos en una fe estancada y rutinaria, gastada por toda clase de tópicos y fórmulas vacías de experiencia, sino buscando una calidad nueva en nuestra relación con él y en nuestra identificación con su proyecto. Un Jesús apagado e inerte, que no enamora ni seduce, que no toca los corazones ni contagia su libertad, es un “Jesús muerto”. No es el Cristo vivo, resucitado por el Padre. No es el que vive y hace vivir.

José Antonio Pagola
Vida Nueva

LA BUENA NOTICIA


Vivimos en un mundo en el que las buenas noticias no venden. Así que en medio de este contexto, ¿por qué iba a tener mayor fortuna la Buena Noticia? ¿Qué periódico iba a tener el valor de publicarla?

Hoy esta Noticia nos ha llegado anunciada por unas pocas mujeres… «¡Jesús ha resucitado!». Y pocos les creyeron. Quizá porque entonces, como ahora, las buenas noticias no venden. Pero esta trae un mensaje distinto, personal. En ella tú eres el protagonista. Quién sabe cuándo volverá a ocurrir. Por eso, como las mujeres, tal vez convenga armarse de valor para compartirla y confiar en que alguien sabrá acogerla… como ha ocurrido contigo. 

Espiritualidad Ignaciana

“¿Por qué buscan ustedes entre los muertos al que está vivo?” por Hermann Rodríguez Osorio sj



La revista de Teología Pastoral Sal Terrae, publicó, en noviembre de 2002, un artículo de un famoso jesuita español con un título muy sugerente: «Locos de alegría, abandonar a toda prisa los sepulcros» (Mt 28, 8).


El subtítulo explica algo más lo que José María Fernández-Martos, S.J. quiso tratar allí: “Trabajándose el optimismo y acogiendo la alegría verdadera”. Transcribo los dos primeros párrafos de este excelente artículo:
“La alegría no es barata. El optimismo tampoco. Ambos se construyen ladrillo a ladrillo. La alegría anda asediada por una oleada gigante de malas noticias globales y, lo que es peor, por una epidemia de pesimismo. La chispa de Coca Cola no vale. Es necesario trabajarse una recia alegría, un combatiente optimismo que sepa defenderse como se defienden las trincheras. Recostarse aplatanadamente sobre los muros de una Iglesia de la que sólo se oyen quejidos, no da para la alegría de la que aquí hablo. (...)”.
“Es verdad que hay mucho sufrimiento, que hasta el lenguaje sabe a pólvora y que el hambre es azote de media Humanidad; pero también lo es que la hierba sigue creciendo de noche. A Teresa de Ávila le llegaron nuevas de la catástrofe de la Iglesia con la irrupción primera del Protestantismo. Nada de gestos de espanto y derrota. ¿Qué hacer?: «... determiné hacer eso poquito que yo puedo y es en mí, que es seguir los consejos evangélicos con toda perfección que yo pudiese y procurar que estas otras poquitas que están aquí hiciesen lo mismo»”.
Después de esta introducción, el autor completa el diagnóstico de nuestra sociedad, salpicada, como nunca antes, por síntomas depresivos. Pero no se queda allí. Luego va proponiendo alternativas para trabajase el optimismo, basado en Martín E.P. Seligman, el más reconocido especialista en educación para el optimismo. Deja de lado los aportes de los movimientos de la autoestima o el fomento de los sentimientos positivos, que centran su atención en una especie de «Me gusto, luego existo». Este movimiento terminó siendo una modalidad refinada de narcisismo barato...
El Evangelio de hoy nos cuenta cómo algunas mujeres regresaron al sepulcro, muy temprano, el primer día de la semana. Ellas iban a buscar el cuerpo sin vida de su Maestro, pero lo que encontraron fue una pregunta que les cambió la vida: “¿Por qué buscan ustedes entre los muertos al que está vivo?” Muchas veces, nosotros, como aquellas mujeres, en lugar de levantar nuestra mirada hacia lo que nos propone el Dios de la vida, nos quedamos mirando hacia atrás, hacia nuestros propios sepulcros. Hoy, Dios vuelve a repetirnos: “No está aquí, sino que ha resucitado. Acuérdense de lo que les dijo cuando todavía estaban en Galilea: que el Hijo del hombre tenía que ser entregado en manos de pecadores, que lo crucificarían y que al tercer día resucitaría”.
El artículo citado, termina así: “(...) aquella inmersión que nos vinculaba a su muerte nos sepultó con él para que empezáramos una vida nueva con una resurrección semejante a la suya (Cf. Rm 6,4-5). «La boca se nos llenaba de risas, la lengua de cantares [porque] el Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres» (Sal 126,2-3)”.

Jesuitas de Colombia

Friday, April 19, 2019

AUSENCIA


Es verdad nosotros hemos provocado esto por nuestro egoísmo, falta de servicio a los demás, todo por conquistar el mundo sin saber que perdemos todo

Espiritualidad ignaciana

Roma descubre los 28 peldaños de mármol de la 'Escalera santa' que subió Jesús

ROM04. <HIT>ROMA</HIT> (ITALIA).- Dos mujeres asisten a la apertura...
Dos mujeres asisten a la apertura extraordinaria de la Escalera Santa, la semana pasada. ALESSANDRO DI MEO EFE

La escalera que, según la tradición, Jesucristo subió para comparecer ante Poncio Pilatos antes de ser condenado a muerte vuelve a ver la luz. Los 28 peldaños de mármol que Jesús recorrió para ser juzgado podrán ser visitados hasta el mes de junio en un edificio cercano a la basílica romana de San Juan de Letrán.
Es la primera vez en 300 años que esta escalinata, considerada sagrada por la tradición católica, podrá ser admirada sin las maderas que la cubren como protección. «Durante 60 días podremos recorrer con nuestras rodillas y tocar el mármol que el mismo Jesús pisó», dijo durante la presentación el padre Francesco Guerra, rector del Pontificio Santuario de la Escalera Santa. Después de Pentecostés, los escalones volverán a ser cubiertos, subrayó Barbara Jatta, directora de los Museos Vaticanos.
Cuenta la tradición que la escalinata fue desplazada desde el palacio pretorio del gobernador romano de Judea en Jerusalén a la Ciudad Eterna en el año 326 d.C. por orden de Santa Elena, madre del emperador Constantino, quien en el año 313, en virtud del Edicto de Milán, estableció la libertad religiosa en el Imperio romano.
En un primer momento la escalera se colocó ante la Basílica de San Juan de Letrán, sede papal antes del Vaticano. Pero en siglo XVI, el Papa Sixto V ordenó trasladarla bajo el llamado Sancta Sanctorum, la capilla donde rezaban los pontífices durante la Edad Media, que conserva un gran número de reliquias.
En 1723 la escalinata fue cubierta con maderas para protegerla del desgaste del tiempo y el roce ocasionado por los fieles que acuden a este lugar sagrado en peregrinaje, especialmente en estas fechas de Semana Santa. En 1950 esta protección fue descubierta brevemente para someterla a una profunda limpieza y, desde entonces, la escalinata de mármol permanecía escondida bajo unos listones de nogal que actualmente están siendo restaurados. Esta restauración es la que ha permitido que ahora redescubramos el mármol original.
No existen evidencias científicas que certifiquen que estos 28 peldaños de mármol blanco que cientos de peregrinos llegados a Roma se afanan en subir arrodillados estos días para obtener la indulgencia de sus pecados, son los mismos que recorrió Jesucristo antes de ser crucificado, sin embargo según reconoció Paolo Violini, restaurador de los Museos Vaticanos y encargado de los trabajos, «ahora existe la posibilidad de hacer algunos estudios para tratar de averiguarlo».
La escalinata fue sometida a un delicado trabajo de restauración durante los últimos dos años que dejó al descubierto algunos de sus secretos más íntimos como notas, cartas, monedas o peticiones de gracia que los peregrinos dejaban entre las rendijas de la madera. La retirada de los listones reveló tres cruces grabadas sobre los peldaños, dos en bronce y una tercera en mármol rojo, y un agujero protegido por una rejilla donde según la tradición los fieles observaron las marcas de sangre que Jesús derramó al ascender.
La restauración de la escalinata forma parte de un proyecto de mejora de todo el complejo que los Museos Vaticanosestán llevando a cabo desde el año 2000 y que comprende también la reparación de los frescos de la capilla, pinturas que se extienden a través de las paredes de la escalera y en la bóveda, y que representan los distintos pasajes bíblicos.
Los trabajos también dejaron al descubierto algunas curiosidades como dibujos que habían sido cancelados e incluso garabatos de algunos de los pintores que quisieron dejaron su huella en estos muros. Pero para el padre Francesco Guerra, rector del Pontificio Santuario de la Escalera Santa, lo más emocionante fue descubrir el particular desgaste que confirma que estos 28 peldaños siempre fueron subidos de rodillas.

El Mundo

IMÁGENES DEL VÍA CRUCIS