Saturday, June 19, 2021

La Iglesia argentina reclama por los derechos de migrantes y refugiados


Frente a la vulnerabilidad que viven los refugiados, pidieron reinventar un nuevo modo de cuidado que los priorice y conecte con sus proyectos y sueños

El próximo domingo 20 de junio la Iglesia celebrará la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado. El lema de este año es ‘Hacia un nosotros cada vez más grande’.

La Comisión Episcopal de Migrantes e itinerantes (CEMI) de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), se hizo eco de las palabras que el Santo Padre ofreció para esta Jornada: “Somos como muchos granos de arena, todos diferentes y únicos, pero juntos podemos formar una playa hermosa, una verdadera obra de arte… Estamos todos en el mismo barco y estamos llamados a comprometernos para que no haya más muros que nos separen, para que ya no estén los otros, sino sólo un nosotros, un nosotros tan grande como la humanidad entera”.

Los datos de la crisis

Los miembros de la Comisión señalaron que, desde el inicio de la pandemia del Covid-19, las personas que más se vieron afectadas son aquellas que se encuentran en situación de vulnerabilidad: refugiados y migrantes, especialmente mujeres, chicos y adolescentes.

Esta crisis afectó a más de 79,5 millones de personas de todo el mundo. También alertaron que, en carácter de refugiados, hay casi 26 millones de personas, de los cuales más de la mitad de ellos son menores de 18 años.

Aseguraron que estos refugiados se vieron forzados a abandonar sus afectos y hogares por ser víctimas de conflictos armados, de la violencia y la persecución, aun dentro de sus mismas naciones de origen.

“Uno que me pertenece”

Para la Comisión Episcopal, la pandemia visibilizó y dejó al desnudo “nuestra vulnerabilidad global”. Por lo que consideran que también es una oportunidad de reinventar un nuevo modo de cuidado en el que se priorice a “uno que me pertenece”.

Asimismo, consideran que la colaboración y el servicio a los refugiados sea conectar cada vez más con sueños y proyectos de estas personas.

Sostuvieron que “Ellos precisan que nuestras manos, nuestras comunidades eclesiales, nuestras sociedades se conviertan en la expresión sensible y concreta de acogida, hospitalidad, fraternidad”.

Con la oración del papa Francisco, finalmente, piden a Dios por el acceso de refugiados y migrantes a los derechos de salud, vivienda, trabajo y educación.


Roxana Alfieri
Vida Nueva


 

Biden, despreocupado ante la decisión de los obispos sobre la comunión: “No creo que vaya a suceder”


El presidente de Estados Unidos se ha pronunciado sobre la decisión de los obispos del país de elaborar un documento sobre la eucaristía que busca apartar a los políticos que defiendan el aborto


“Es un asunto privado y no creo que vaya a suceder”. Así de tajante ha respondido, tal como recoge la revista People, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, a la noticia de que los obispos del país hayan aprobado elaborar un documento que abriría la puerta a que los sacerdotes se puedan negar a dar la comunión a los políticos que se hayan mostrado a favor del aborto, como es el caso de Biden.


Y es que, si bien se trata del segundo presidente católico de la historia del país –después de John Fitzgerald Kennedy–, la postura de Biden sobre la interrupción del embarazo le pone en la lista de aquellos a los que la Iglesia norteamericana recomendaría no dar la comunión. Todo ello, a pesar de la llamada a la calma por parte del Vaticano, que recomendó aparcar el tema.

La elaboración del documento fue aprobada ayer en el marco de su Asamblea Plenaria de primavera, celebrada en formato virtual, con el apoyo de dos tercios del episcopado, el cual ha pasado así a plantar cara no solo al presidente de Estados Unidos, sino al Vaticano, el cual había enviado una carta hace unas semanas desde la Congregación de la Doctrina de la Fe.

Signo de división

La redacción del texto, que según apuntaron los obispos pondrá de relieve “el significado de la eucaristía en la vida de la Iglesia”, se debatirá en la Plenaria de otoño. Así, en esta votación previa, la propuesta de elaboración del texto contó con 168 votos a favor, 55 en contra y seis abstenciones. Durante el debate, hasta 43 obispos pidieron la palabra para opinar sobre la necesidad o no de abordar esta cuestión.

Un reflejo, en definitiva, de la fractura del episcopado en este sentido, dividido entre quienes reclamaron en voz alta la necesidad de amonestar al demócrata frente a quienes lamentaron que esta cuestión suponga politizar aún más a la Iglesia de Estados Unidos y fomentar la polarización social.

Sin embargo, mientras unos acusaban a Biden de “infanticidio” y tachaban al demócrata de promover “la agenda pro-aborto más radical de nuestra historia”, otros señalaban que el debate no solo podía centrarse en el aborto, sino también en otros puntos como las migraciones. En esta misma línea se mostraron otros prelados como Robert W. McElroy, de San Diego, que advirtió de que “ese sacramento que busca hacernos uno se convertirá para millones de católicos en un signo de división”.


Elena Magariños
Vida Nueva



 

Los obispos de Estados Unidos contra Biden: votan a favor de estudiar su ‘ex comunión’


  • Más de dos tercios de los prelados norteamericanos aprueban elaborar un documento sobre la eucaristía que busca condenar al presidente católico por sus guiños al aborto
  • Con este paso al frente, desafían al Vaticano que pidió aparcar el debate y ahondan en la fractura interna de los propios pastores y de los católicos


Los obispos de Estados Unidos plantan cara a Joe Biden. Pero también al Vaticano. A la par, algo más que un recado al presidente norteamericano y al Papa. Ayer, en el marco de su Asamblea Plenaria de primavera celebrada en formato virtual, aprobaron seguir adelante un documento sobre la eucaristía con el que sus impulsores, sin citarlo explícitamente buscan condenar públicamente al líder demócrata y segundo presidente católico en la historia del país por los guiños al aborto de su partido durante la era Obama.

Los pastores dan un paso al frente, haciendo oídos sordos a la Santa Sede, que hace una semana a través de la Congregación para la Doctrina de la Fe les instó a aparcar este debate, como ya lo hiciera hace algo más de un año cuando mostraron un interés similar.

Plenaria de otoño

La reacción de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos a este aviso se ha traducido en una abrumadora mayoría a favor de seguir adelante con la redacción del documento sobre “el significado de la eucaristía en la vida de la Iglesia”, cuya redacción se debatirá en la Plenaria de otoño. Así, en esta votación previa, la propuesta de elaboración del texto contó con 168 votos a favor, 55 en contra y seis abstenciones.

Al sondeo se llegó después de dos horas de intenso debate el pasado jueves, donde hasta 43 obispos pidieron la palabra para opinar sobre la pertinencia o no de abordar esta cuestión. Allí se evidenció la fractura de un Episcopado que se divide entre quienes reclamaron en voz alta la necesidad de amonestar al demócrata frente a quienes lamentaron que esta cuestión suponga politizar aún más a la Iglesia de Estados Unidos y ahondar en la polarización política y social de estos últimos años.

Credibilidad en juego

Algunos como el obispo emérito Michael Pfeifer no dudó en acusar a Biden de promover el “infanticidio”, mientras otros como el obispo Liam Cary, de Oregón, arremetió contra el “un presidente católico que se opone a la enseñanza de la Iglesia”. Otros como el pastor de Madison, Donald J. Hying, tachó al demócrata de promover “la agenda pro-aborto más radical de nuestra historia”. “Nuestra credibilidad  está en juego”, apuntó el arzobispo Salvatore Cordileone de San Francisco, aludiendo que los políticos no les tomaran en serio si no sale adelante el documento sobre la eucaristía.

Ninguno de ellos hizo alusión a otros criterios ligados para acercarse a comulgar como la vida de oración o el amor al prójimo. Y así se lo hizo saber el obispo Joseph J. Tyson de Yakima, que preguntó a sus compañeros porqué todo el debate se centraba en el aborto y no en otros temas -como las migraciones- en los que los responsables públicos podrían estar en desacuerdo con las enseñanzas de la Iglesia. En esta misma línea más cercana a Bergoglio, se mostraron otros prelados como Robert W. McElroy, de San Diego, que alertó de utilizar la eucaristía “como arma de batallas partidistas”. “Ese sacramento que busca hacernos uno se convertirá para millones de católicos en un signo de división”, advirtió.

Pretexto desenmascarado

Así, prácticamente, quedó desenmascarado el pretexto inicial del documento, que buscaba enmarcarse dentro del plan estratégico de los obispos para el próximo quinquenio que pretende avivar el sacramento de la eucaristía entre los fieles. Y eso que el obispo de Indiana, Kevin C. Rhoades, al presentar los ejes de lo que será el borrador que se analizará en noviembre, quiso quitarle hierro al asunto exponiendo ante sus pares que la documento no busca presentar unas normas nacionales sobre la recepción de la comunión, sino como herramienta para que los cristianos sepan como comulgar en estado de gracia. Así lo manifestó también en la rueda de prensa posterior a la Plenaria. “Nuestro plan no es ir en esa dirección”, manifestó en público, cuando de puertas para adentro sí se habló abiertamente de la condena a Biden.

En cualquier caso, este escrutinio es interpretado ya como una bofetada a Francisco, en tanto que en estos últimos meses, a pesar de no haber mantenido un encuentro con Biden, sí se ha hecho visible la simpatía que hay entre ambos con gestos tales como la llamada al unísono de ambos a la liberalización temporal de las patentes par lograr una vacuna universal.

Promover males morales

La cúpula de los obispos norteamericanos, con el arzobispo de Los Ángeles, José Gómez, perteneciente al Opus Dei como presidente, no solo han mostrado su antipatía al nuevo inquilino de la Casa Blanca, sino que en la última legislatura han dejado entrever algún que otro guiño al presidente republicano Donald Trump, a pesar de los desencuentros mostrados hacia el pontífice argentino. De hecho, en la apertura de la Plenaria, el propio Gómez centró parte de su discurso en arremeter contra las políticas de Biden “que promoverían los males morales”, especialmente “en las áreas de aborto, anticoncepción, matrimonio y género”.

Lo cierto es que la Conferencia Episcopal de Estados Unidos no tiene potestad como tal para prohibir a Biden que se acerque a recibir la comunión en una Iglesia. En tal caso, le  correspondería a Roma o al obispo local. El Papa ya se ha posicionado a través de Doctrina de la Fe y del cardenal Ladaria sobre la impertinencia de este debate. Por su parte, el cardenal arzobispo de Washington, a la que pertenece el inquilino de la Casa Blanca, ya ha expuesto, que no solo no le impedirá al presidente comulgar, sino que cree necesario establecer más lazos de cooperación con el actual Ejecutivo.

Las dudas de los católicos

Por otro lado, hay quien considera que los obispos norteamericanos, más que centrar sus esfuerzos en mirar al despacho oval, más bien deberían preguntarse porqué, tal y como señala una reciente encuesta de Pew Research Center, solo un tercio de los católicos cree que de verdad que el pan y el vino se convierte en el cuerpo y la sangre Cristo durante la consagración. O el motivo que lleva al 56% de los católicos sondeados a mostrarse a favor del aborto legalizado y si a ellos se les someterá al mismo veto que al mandatario demócrata.

Sin embargo, esto parece importar poco a unos dos tercios de los prelados norteamericanos buscan evidenciar públicamente su disconformidad con Biden y lo han logrado. En las últimas horas han devuelto a los medios de comunicación el debate sobre el aborto y han logrado que la polémica se cuele en la agenda del presidente demócrata. Se espera que mañana domingo Biden vaya a misa, como todos los domingos a la iglesia de la Santísima Trinidad de Georgetown, de los padres jesuitas. En buena compañía. La misma que Bergoglio.


Vida Nueva

Dime una Palabra por Luis Fernando Crespo SM. Vulnerable


19 de julio
Sábado

II Cor 12, 1-10 Te basta mi gracia: la fuerza se realiza en la debilidad

Tú bien conoces mis debilidades, por eso continuamente estoy recurriendo a tu gracia. Tu gracia vales más que la vida, te alabarán mis labios. Desde mi debilidad y vulnerabilidad.

Luis Fernando Crespo SM
Dime una Palabra


 

Iniciando el contacto con la Oración Cantada JUNIO 2021 | Cristóbal Fones, SJ

 


Puedes ver las letras de las canciones aquí

Wednesday, June 16, 2021

JESUITAS: SELLO DE CORREOS PARA EL AÑO IGNACIANO


El 25 de mayo, el Servicio de Correos del Vaticano emitió un sello para señalar el inicio del Año Ignaciano. No ocurre todos los días que un proyecto de la Compañía de Jesús reciba este tipo de publicidad de dimensión universal. La obra original representada es un cuadro del artista español de Málaga (Andalucía), Raúl Berzosa, nacido en 1979, que ha realizado numerosas obras sobre distintos temas, especialmente retratos, figuras humanas y escenas marinas. Se le conoce sobre todo por sus obras sobre las cofradías, esas asociaciones piadosas de seglares presentes en toda España, pero especialmente en Andalucía.

Según los servicios de correos del Vaticano, Raúl Berdoza ha querido representar un encuentro de Ignacio, en su lecho de convalecencia, con San Pedro, como vínculo directo con el Papa y el Vaticano. En su nota explicativa, Poste Vaticane señala que la ocasión es específicamente el 5º centenario de la conversión de Ignacio. La nota recuerda el acontecimiento de la batalla de Pamplona, la herida de Ignacio, su traslado a la casa familiar de Loyola y sus lecturas de la vida de Cristo y de los santos que guiarían su nueva vocación. Concluye con una referencia explícita a la espiritualidad ignaciana: “Esta experiencia se convertirá en el fundamento del discernimiento de espíritus y de los Ejercicios Espirituales”.

Además del sello propiamente dicho, se publicó un matasellos especial del día de la emisión, con la inscripción "5°centenario de la conversión de San Ignacio de Loyola". Se imprimieron 102.000 ejemplares del sello, con un valor de 1,15 euros por unidad.

 Jesuitas

El papa Francisco recibe al presidente del Celam


Miguel Cabrejos, en audiencia privada, conversó sobre la renovación del ente colegiado, la Asamblea Eclesial y la realidad latinoamericana 

Miguel Cabrejos Vidarte, arzobispo de Trujillo (Perú) y presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), fue recibido por el papa Francisco en audiencia privada en el Palacio Apostólico de la Santa Sede.

El prelado ha expresado su cercanía al Santo Padre y compartió detalles del proceso de renovación y restructuración del Celam, abordado en la 38ª Asamblea General celebrada en mayo.

Asamblea Eclesial con ilusión

Además el papa Francisco ha expresado su ilusión y alegría por la próxima realización de la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe,  cuyo proceso de Escucha está en desarrollo en las 22 conferencias episcopales, grupos y organizaciones eclesiales.

Cabrejos aprovechó el momento, en su calidad de presidente del episcopado peruano, de abordar la realidad de este país polarizado en lo político y gravemente afectado por la pandemia como también de toda la región.

Foto: Celam

Vida Nueva


 

Egan Bernal regala su bicicleta y la “maglia” rosa del Giro de Italia al Papa Francisco

 


Es lindo verlo cuando sube. Cómo le das ahí...
Gracias, muy amable.
Cuántos “tintos” te mandás antes de...
 

Así fue el encuentro entre el último ganador del Giro a Italia, el colombiano Egan Bernal, y el Papa Francisco.

EGAN BERNAL
Ganador Giro d'Italia 2021
“Fue una experiencia única, la verdad estoy muy contento, estoy todavía un poco como nervioso y en shock después de lo que pasó ahí. Estaba muy sorprendido de tener su presencia ahí, la verdad fue una experiencia única. Yo creo que ha sido la experiencia más bonita de mi vida... decía antes que crecí en una familia católica, yo soy católico así que esto ha sido el mayor encuentro con Dios hasta el momento así que, yo creo que fue una experiencia única”.

Egan entregó al Papa la prenda que caracteriza al ganador del Giro, la llamada “maglia” rosa, y una bicicleta pintada de blanco para el Papa.

EGAN BERNAL
Ganador Giro d'Italia 2021
“Le dije que para mí era un honor estar ahí y que de parte mía y de todos los colombianos le quería entregar una bicicleta pintada para él, y la maglia rosa del giro, en nombre mío y de todos los colombianos que en este momento necesitamos una bendición de su parte y luego nos bendijo a mí y a mi novia”.

Y les bendijo los rosarios. Y también alabó el deporte.

“Porque en el deporte uno expresa lo mejor de sí mismo”.

El ciclista colombiano dice que saboreó cada momento de esta visita tan especial. También habló sobre su futuro. Señaló que aún queda mucho por trabajar.

EGAN BERNAL
Ganador Giro d'Italia 2021
“Yo creo que en la parte profesional todavía hay muchas cosas para hacer. Incluso en la parte personal y espiritual, después de un encuentro así, yo creo que dan ganas de reflexionar sobre lo que es uno como persona también así que queda mucha que hacer”.

Egan Bernal es el cuarto ciclista en ganar un Giro con menos de 25 años.

En 2019 ganó el Tour de Francia.

Ahora solo le queda la Vuelta a España para conseguir la llamada “triple corona”.

Rome Reports

Papa en audiencia general resume catequesis sobre la oración: Jesús reza por nosotros

 


El Papa reflexionó sobre la oración de Jesús y recordó cómo en la cruz “”pide por los demás, por todos, incluso por quienes lo condenan”.

Francisco explicó que así Jesús “intercede y abraza al mundo entero, su mirada nos alcanza a todos”.

“Esto nos recuerda que, aun en medio de los más grandes sufrimientos, no estamos solos”, pues “Jesús no sólo nos “amó” primero, sino que también “rezó” primero por nosotros”.

RESUMEN DE LA CATEQUESIS EN ESPAÑOL

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy terminamos las catequesis sobre la oración.

Una de las características más evidentes de la vida de Jesús es su diálogo con el Padre en la oración y, como testimonian los Evangelios, este diálogo se hizo aún más intenso en la hora de su Pasión y su Muerte.

En el huerto de los Olivos, Jesús reza con temor y angustia, y se dirige a Dios llamándolo “Abbá”, es decir, “Papá”, una palabra aramea que expresa intimidad y confianza.

También en la oscuridad y el silencio de la cruz Jesús invoca a Dios como Padre. En ese momento, en medio de atroces dolores, Jesús es el intercesor absoluto. Pide por los demás, por todos, incluso por quienes lo condenan. Suplica con palabras de los salmos, uniéndose a los pobres y olvidados del mundo. Desahoga la angustia de su corazón de manera muy humana, sin dejar de confiar plenamente en el Padre, consciente de su filiación divina hasta el último respiro en la cruz, cuando entrega su alma en las manos del Padre.

Para adentrarnos en el misterio de la oración de Jesús nos detenemos en la llamada “oración sacerdotal”, recogida en el capítulo 17 del Evangelio de Juan.

El contexto de esta oración es pascual. Jesús se dirige al Padre al final de la Última Cena, en la que instituye la Eucaristía. En su oración va más allá de los comensales, intercede y abraza al mundo entero, su mirada nos alcanza a todos.

Esto nos recuerda que, aun en medio de los más grandes sufrimientos, no estamos solos, ya hemos sido acogidos en el diálogo de Jesús con el Padre, en comunión con el Espíritu Santo.

Saludo cordialmente a los fieles de lengua española. Al finalizar estas catequesis sobre la oración, no olvidemos que Jesús no sólo nos “amó” primero, sino que también “rezó” primero por nosotros. Por eso, con nuestra oración y nuestra vida digámosle: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Que Dios los bendiga.

Muchas gracias.

Rome Reports

Ignacio de Loyola - Hallar a Dios en todas las cosas

 


Un corto de The Jesuits of the European Low Countries Guión: Rick Timmermans Ilustraciones: Jedi Noordegraaf Animación: Rens Wegerif Audio: Guido Attema Música compuesta por Juho Myllylä Coordinación del proyecto: Nikolaas Sintobin sj

Mujer, trabajadora y migrante: el “tridente” de la precariedad por Teresa García Gómez


Un informe de Intermón-Oxfam, centrado en las mujeres andinas que trabajan en España, denuncia las condiciones de un sector especialmente castigado por la política migratoria. El estudio desvela que ser mujer, inmigrante y trabajadora del hogar es sinónimo de una triple discriminación hacia la mayor parte de mujeres que deciden venir a España en busca de empleo.

El ser mujer les determina, casi exclusivamente, dedicarse al trabajo de hogar y de los cuidados, además la falta de previsión de las políticas de inmigración lleva a una mayoría a una situación irregular y eso les condiciona a la hora de exigir derechos y condiciones dignas de trabajo.

La Organización Internacional del Trabajo refleja en sus informes que quienes trabajan en los cuidados de manera remunerada, en gran parte, son mujeres y con frecuencia migrantes que, en muchos casos, trabajan en la economía sumergida, en condiciones de gran precariedad y con salarios muy bajos.

Este mismo organismo señala que el personal doméstico experimenta las peores condiciones de trabajo dentro del amplio grupo de trabajos dedicados a la prestación de cuidados, y son especialmente vulnerables a la explotación. Además de esta situación de precariedad social y laboral, viven episodios de violencia de manera generalizada.

Todo esto lo vemos reflejado en los siguientes testimonios extraídos de la revista Noticias Obreras: 

La hondureña Cristina Y. Aguilar, empleada de hogar cobraba por debajo del salario mínimo interprofesional. El trato en algunas familias era bueno pero que en otras no tanto. Y contaba que tras ocho años estaba cansada de que abusarán de ella, de aguantar insultos, de buenas palabras que nunca se cumplían, se decidió a denunciar a la Inspección de trabajo. Finaliza diciendo “me despidieron cuando pedí que cumplieran la ley”.

Delia Honzi cuenta que llegó a España desde Paraguay hace 15 años. Es trabajadora del servicio doméstico. Durante el confinamiento siguió acudiendo a la casa donde trabajaba. Nos comenta: “Tenía que salir todos los días, mientras los demás estaban confinados. Tenía miedo a enfermar”, pero también a “ser despedida por faltar”, como le ha ocurrido a muchas de sus compañeras con peor suerte. Además perdió parte de los ingresos. Se sintió desilusionada. pues a la primera de cambio, después de tres años cuidando empezaron a recortar por ella. Aunque tiene un contrato legal y sus condiciones se ajustan al mínimo legal, tiene la sensación de que la tratan como una esclava, pues su situación vital depende de las decisiones de sus empleadores. Reconoce que era todavía peor cuando trabajaba como interna (durante 11 años), “no salía, no podía ver a nadie y estaba siempre pendiente de lo que me mandaran”.

Por su dignidad

Estas realidades de sufrimiento son acompañadas por la Iglesia en algunas diócesis de España que, a través de la iniciativa Iglesia por el Trabajo decente, la Pastoral Obrera, y otras organizaciones…, han emitido comunicados, denunciando la situación de indecente precariedad del colectivo de las empleadas de hogar. Se han hecho eco de sus experiencias y las han apoyado para que se asocien en pro de su dignidad. Sin ellas, otras trabajadoras y trabajadores no podrían realizar sus empleos en las escuelas, los hospitales, los juzgados, etc.

Como dice el papa Francisco en ‘Fratelli Tutti’, 35, “ojalá que tanto dolor no sea inútil, que demos un salto hacia una forma nueva de vida y descubramos definitivamente que nos necesitamos y nos debemos los unos a los otros, para que la humanidad renazca con todos los rostros, todas las manos y todas las voces, más allá de las fronteras que hemos creado”.


Teresa García Gómez
Vida Nueva

Dime una Palabra por Luis Fernando Crespo SM. en lo secreto


16 de junio
Miércoles XI

Mt 6, 1-6.16-18 Y tu Padre, que está en lo secreto, te recompensará

Actuar no por ser visto, por ser tenido en cuenta, por mantener un status, por pura apariencia, sino actuar contigo, con el prójimo, conmigo mismo, como consecuencia generosa de tu amor, sin buscar ningún tipo de reconocimiento, sino el vivir como tú me llamas a vivir. Cada día.

Luis Fernando Crespo SM
Dime una Palabra


 

Y tú, ¿con qué te quedarías de estos últimos tiempos?




 Si me paro a pensar en lo vivido este último año, lo primero que me viene a la cabeza es cómo el Covid ha traído mucho dolor a tantas personas. Nuestras vidas han cambiado radicalmente, el dolor y el sufrimiento de gente cercana está mucho más presente en cada una de nuestras vidas. Si tengo que destacar algo de este último año, me quedo con la posibilidad que he tenido de descubrir la importancia y el valor de la oración en mi vida.

Tengo la suerte de tener una vida muy plena, una familia y unos amigos estupendos con los que disfruto compartiendo el poco tiempo libre que tengo, un trabajo que me apasiona, me encanta cuidar a quienes me rodean, escucharles y dedicarles tiempo de 'calidad'. Este año, todo esto se ha hecho mucho más difícil. Sin embargo, este año he aprendido que hay ocasiones en que lo único que podía hacer para ayudar y acompañar a mi familia, amigos, y a toda la gente que me rodea, era rezar. Hay momentos y realidades en la vida, en que sólo podemos rezar, y la pandemia está siendo uno de ellos.

Por eso de este último año me quedaría con todas las oportunidades que he tenido para rezar por los demás, no los he podido acompañar personalmente, ni ayudar con cosas mas materiales, ni siquiera les he podido ver, ni compartir mi tiempo con ellos, pero aún así me quedo con: la oportunidad de haber podido rezar por mi hermana cuando nació mi sobrina Teresa en pleno confinamiento; por mi tía Lita que está enferma de alzhéimer y pudo superar el virus; por mi primo Javier que estando muy enfermo, supero también el virus y ya está en casa; y por mi tío Manolo que cumplía felizmente 80 años, aunque no pudimos apagar la tarta juntos; por mi padre, por mi madre, por mi hermano, y por todas las personas que aparecían en el grupo para rezar juntos estos días, por Pilar, Juan, Carmen, Nacho, José María…

Estos meses y rezar por tantas personas me han acercado más a Dios, porque la oración y el silencio han estado más presentes en mi vida. La oración es el mejor camino para salir de nosotros mismos y atender las necesidades de los otros. Y este año había muchas personas con muchas necesidades por las que he podido rezar, aunque no haya podido verlas, ni estar con ellas.

Personalmente me sale darle gracias a Dios por haberme ayudado a tener más presentes a los demás en mi oración y quiero pedirle también que me ayude a mantener esta oración en mi vida. Porque cuando parece que no puedes hacer nada, cuando «el mundo» te empuja a tirar la toalla y caer en la desesperanza, recuerda que siempre nos queda confiar en Dios, rezar y dejar que su esperanza entre en nuestra vida y en la de todos los que nos rodean.

Jesús Barroso
pastoralsj

Monday, June 14, 2021

Sin espiritualidad no salvaremos la vida en la Tierra por Leonardo Boff


En momentos de grandes crisis, de desastres naturales y ahora con la epidemia del coronavirus, los seres humanos dejan salir a la superficie aquello que está en su esencia como humanos: la solidaridad, la cooperación, el cuidado de unos a otros y de su entorno y la espiritualidad.

En los encuentros para la elaboración de la Carta de la Tierra oímos de boca de Mijaíl Gorbachov, justamente de él considerado ateo por ser comunista y jefe de Estado: o desarrollamos una espiritualidad con nuevos valores, centrados en la vida y en la cooperación o no habrá solución para la vida en la Tierra.

Esta pandemia es un llamamiento a esa espiritualidad salvadora. Como dice la Carta de la Tierra: “Como nunca antes en la historia, el destino común nos convoca a un nuevo comienzo… Esto requiere un cambio en la mente y en el corazón; requiere un nuevo sentido de interdependencia global y de responsabilidad universal… solo así se llega a un modo sostenible de vida” (Conclusión).

Estamos viviendo una emergencia ecológica planetaria. Acertadamente nos alertó la Laudato Sì del Papa Francisco (2015): “Las previsiones catastróficas ya no se pueden mirar con desprecio e ironía. El ritmo de consumo, de desperdicio y de alteración del medio ambiente ha superado las posibilidades del planeta, de tal manera que el estilo de vida actual, por ser insostenible, sólo puede terminar en catástrofes” (n.161).

Esta advertencias refuerzan la urgencia de una espiritualidad de la Tierra. Ella demanda un nuevo paradigma, presentado por el Papa Francisco en su última encíclica Fratelli tutti (2020): debemos dejar de imaginar que somos los dueños (dominus) de la naturaleza para poder ser de hecho hermanos y hermanas (frater, soror). Si no hacemos esta transformación habrá que tener presente esta advertencia: “nadie se salva solo, únicamente es posible salvarse juntos” (n. 32).

En función de esa misión común se ha establecido una colaboración y una articulación entre dos familias religiosas, con sus tradiciones espirituales, amigables con la creación y la vida de los más destituidos: los franciscanos con el Servicio Interfranciscano de Justicia, Paz y Ecología de la Conferencia de la Familia Franciscana de Brasil y los jesuitas con el Observatorio Luciano Mendes de Almeida, la Red de Justicia socioambiental de los Jesuitas y el Movimiento Católico Global por el Clima, sumándoseles como compañeros el centro juvenil MAGIS, y la Facultad Jesuita de Filosofía y Teología (FAJE).

Las espiritualidades y los valores de cada una de estas dos tradiciones nos podrán inspirar nuevas formas de cuidar la herencia sagrada que la evolución y Dios nos han entregado, la Tierra, la Magna Mater de los antiguos, la Pachamama de los andinos y la Gaia de los modernos.

En su encíclica de ecología integral Laudato Si, el Papa Francisco presenta a San Francisco “como el ejemplo por excelencia de todo lo que es débil y de una ecología integral, vivida con alegría y autenticidad. Es el santo patrono de todos los que estudian y trabajan en torno a la ecología, amado también por muchos que no son cristianos” (n.10). Y dice todavía más: “Corazón universal, para él cualquier criatura era una hermana, unida a él con lazos de cariño. Por eso se sentía llamado a cuidar todo lo que existe… hasta de las hierbas silvestres que debían tener su lugar en el huerto” de cada convento de los frailes (n.11.12).

Para San Ignacio de Loyola, gran devoto de San Francisco, ser pobre significaba más que un ejercicio ascético, un despojamiento de todo para estar más próximo a los otros y construir con ellos fraternidad. Ser pobre para ser más hermano y hermana.

Para los primeros compañeros de San Ignacio la vida en pobreza, individual y comunitaria, siempre acompañó el cuidado de los pobres, parte esencial del carisma jesuítico. Y San Francisco vivía estas tres pasiones: a Cristo crucificado, a los pobres más pobres y a la naturaleza. Llamaba a todas las criaturas, hasta al feroz lobo de Gubbio, con el dulce nombre de hermanos y hermanas.

Ambos vislumbraban a Dios en todas las cosas. Como lo expresó bellamente San Ignacio: “Encontrar a Dios en todas las cosas y ver que todas las cosas vienen de lo alto”. Y decía más, muy en la línea del espíritu de San Francisco: “No es el mucho saber lo que sacia el alma, sino el sentir y saborear internamente las cosas”. Sólo puede saborear internamente todas las cosas si las ama verdaderamente y se siente unido a ellas. En San Francisco abundan afirmaciones semejantes.

Tales modos de vida y de relacionarse son fundamentales si queremos reinventar una forma amigable, reverente y cuidadosa de la Tierra y la naturaleza. De ahí nacerá una civilización biocentrada. Como afirma la Fratelli tutti, fundada en una “política de la ternura y de la gentileza”, “en el amor universal y en la fraternidad sin fronteras”, en la interdependencia entre todos, en la solidaridad, la cooperación y el cuidado de todo lo que existe y vive, especialmente de los más desprotegidos.

La Covid-19 es una señal que la Madre Tierra nos envía para que asumamos la misión que nuestro Creador y el universo nos han confiado de “proteger y cuidar el Jardín del Edén”, es decir, de la Madre Tierra (Gn 2,15). Si juntos, estas dos Órdenes de los franciscanos y los jesuitas, asociados a otros, se proponen realizar este sagrado propósito, darán una señal de que no se ha perdido todo del Paraíso terrenal. Él empieza a crecer dentro de nosotros y se expande hacia fuera de nosotros, haciendo, de verdad, de la Madre Tierra, la verdadera y única Casa Común en la cual podremos vivir juntos en fraternidad, amorosidad, justicia y paz y alegre celebración de la vida. ¿Son sueños? Sí, son los Grandes Sueños, necesarios, que anticipan la realidad futura.

*Leonardo Boff, ecoteólogo, por parte de la familia franciscana.

Servicios Koinonía


 

¿TIENE SALVACIÓN LA IGLESIA CATÓLICA? por Juan José Tamayo


Tras el reciente fallecimiento del teólogo Hans Küng a los 93 años en Tubinga (Alemania), he vuelto a leer su libro ¿Tiene salvación la Iglesia?, publicado en castellano en 2013 por la editorial Trotta. Me ha resultado enormemente clarificador tanto en sus análisis críticos como en la propuesta de alternativas. Creo que tiene plena actualidad hoy. En él el teólogo suizo ejerce dos funciones. Una es la de crítico del rumbo restauracionista de los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI, que duraron más de un tercio de siglo (1979-2013) ¡una eternidad para quienes hemos tenido que sufrirlos en nuestra propia carne! Función esta poco agradable, confiesa, pero “en la actual situación –anterior a la elección de Francisco- no puedo permanecer callado”.

Otra es la de reformador eclesial teniendo como referencia el Concilio Vaticano II y como horizonte los procesos de transformación que desemboquen en un cambio de paradigma eclesial. Ambas funciones viene ejerciéndolas desde hace más de sesenta años con la publicación del libro El concilio y la unión de los cristianos (1960) y su participación en el Concilio Vaticano II como perito teológico designado por Juan XXIII junto con Rahner, Schillebeeckx, Ratzinger, Congar…

Libro de Küng

El libro está escrito a modo de un riguroso y detallado informe sobre la situación clínica de la Iglesia católica con sus síntomas, patogénesis y etiología (causas de la enfermedad), diagnóstico, operaciones, terapia, medicamentos, plan de salvamiento y periodo de convalecencia. Ejerce la labor de “terapeuta” con toda crudeza y de forma tajante pero no con intención iconoclasta, sino guiado por “el amor a la Iglesia”.

El diagnóstico era entonces que se encontraba “gravemente enferma” por mor del sistema de dominación católico-romano consolidado durante el siglo XX, que entre otras características presentaba las siguientes: monopolio del poder y de la verdad, recursos espiritual-antiespiritual a la violencia, papado monárquico-absolutista y aversión a la sexualidad.

“Difícilmente –aseveraba- habrá entre las grandes instituciones de nuestros países democráticos ninguna otra que proceda de forma tan inhumana con quienes piensan distinto y con los críticos entre sus propias filas, ninguna que discrimine tanto a las mujeres” (subrayado mío). Juicio ciertamente severo, pero que describe de manera certera la situación de la Iglesia católica durante los últimos treinta y cinco años.

La enfermedad no es de hoy; tiene una larga historia, y Küng hace un ejercicio de memoria del sistema romano, desde Pedro, “¿el primer papa?”, hasta nuestros días como condición necesaria para su curación. Lo que descubre es la existencia de dos modelos de Iglesia: el centralista, monárquico y autoritario, cuya romanización alcanza su cima con Inocencio III (1198-1216) y el comunitario de las iglesias locales, federadas fuera del ámbito de Roma.

Presta especial atención a la actitud defensiva del catolicismo oficial ante la modernidad y a las infecciones víricas que transmitió a la población: aversión a la ciencia, al progreso, a los derechos humanos, a la democracia, y consideración de la tradición como único criterio de verdad conforme a la ecuación verdad=tradición=papa, que llevó a Pío IX a afirmar “la traditione sono io”. Solo muy tardíamente, y a medias, la Iglesia asumió la reforma y la modernidad. Destaca aquí el importante papel reanimador de Juan XXIII.

¿Es terminal la enfermedad de la Iglesia?

¿Es terminal la enfermedad que padece la Iglesia católica o tiene todavía salvación? Küng no pierde la esperanza de que sobrevivirá, pero no a cualquier precio, sino a condición de que se someta a una terapia ecuménica profunda, cuyo criterio no puede ser el derecho canónico, sino el Jesús histórico tal como es testimoniado en los evangelios. Debe asumir una responsabilidad social. No puede encerrarse en el exclusivismo confesional, sino que ha de estar ecuménicamente abierta y revocar las excomuniones.

No puede seguir configurándose patriarcalmente, sino que las mujeres deben tener acceso a todos los ministerios eclesiales. Es fundamental la reforma de la Curia con criterios evangélicos y resulta urgente la transparencia en las finanzas. El clero y el pueblo deben participar en la elección de los obispos, como se hizo en los primeros siglos del cristianismo. Es necesario abolir la Inquisición, todavía vigente de facto, y toda forma de represión. No se puede seguir imponiendo el celibato a los obispos y los sacerdotes, sino dejarlo opcional. Debe facilitarse, en fin, la comunión eucarística interconfesional. ¡Excelente programa de reforma a realizar bajo el liderazgo del papa Francisco! Creo, sin embargo, que los pasos del papa actual, hasta ahora, no han ido en esa dirección, salvo algunas muestras tímidas de reforma.

Hans Küng. ¿Optimista o pesimista ante la Iglesia católica del futuro?

Tras haber experimentado el cambio de paradigma de la iglesia de Pío XII a Juan XXIII y la caída del Imperio soviético, Küng tiene la confianza de que “debe producirse un cambio, incluso una revolución radical… De hecho es cuestión de tiempo” (La Iglesia católica, Mondadori, o. c., 258).

Küng se plantea todavía otra pregunta: ¿Es la catolicidad de la Iglesia católica solo un principio de fe o también una realidad vivida en la práctica? Hay fenómenos que le llevan a afirmar que se trata de una realidad: la teología de la liberación, los movimientos pacifistas cristianos, los movimientos ashram en la India, los grupos de base en el Sur global, la presencia y la participación de los movimientos cristianos en los Foros Sociales Mundiales, y de los cristianos y cristianas en los movimientos sociales.

¿Ha vuelto el Gran Inquisidor?

Hans Küng recuerda una escena de la historia de la Iglesia contemporánea que le ha preocupado e incomodado indignado como pocas. Sucedió el 8 de abril de 2005 en la Plaza de San Pedro durante las exequias de Juan Pablo II. El decano del colegio cardenalicio Joseph Ratzinger, vestido de púrpura solemne, desciende la escalinata en dirección al ataúd del Papa difunto, junto al que se alza el crucifijo de estilo realista que representa al Cristo sufriente y crucificado.

 “Me resulta imposible imaginar mayor contraste”, comenta el teólogo de Tubinga. A un lado se encuentra el Inquisidor de la Fe, responsable del sufrimiento de tantos colegas y de tantos niños, niñas, adolescentes y jóvenes objeto de abusos sexuales que él encubrió cuando era prefecto para la Congregación para la Doctrina de la Fe. En ese momento personificaba el poder del nuevo imperio romano, como queda patente con la presencia de doscientos invitados de Estado, entre los que se encontraba, en la primera fila, la familia de George Bush. Al otro el Ecce homo de Nazaret, predicador de la paz”.

Ante esta escena, al teólogo suizo le viene a la memoria el relato de Dostoievski sobre el Gran Inquisidor, que ha hecho prisionero a Cristo, le llama a su presencia y le pregunta: “¿Por qué has venido a molestarnos? Vete y no vuelvas más. No regreses nunca, nunca más”. Parece que Cristo le ha hecho caso y, durante el gobierno de los nuevos inquisidores, ha abandonado la Iglesia. ¿Dónde habrá ido?

Decálogo para el futuro del cristianismo

Tras la lectura del libro, propongo el siguiente decálogo de las transformaciones que considero necesarias en el seno de la Iglesia católica como condición necesaria para que el cristianismo pueda recuperar la credibilidad perdida.

1. Enraizarse en su origen cristiano conforme al evangelio de Jesús de Nazaret, proseguir sus prácticas de liberación en el mundo injusto y desigual en el que perviven, e incluso crecen, las desigualdades de etnia, cultura, religión, clase social, género, identidad sexual, etc.

2. Renunciar al patriarcado en el que está instalada la Iglesia católica, utilizar un lenguaje inclusivo e incorporar a las mujeres a todos los ministerios y funciones eclesiales.

3. Renunciar a la exclusividad confesional y a la autor-referencialidad, practicar el ecumenismo con acciones verdaderamente ecuménicas como la abolición tanto de todas las excomuniones recíprocas como de las condenas a teólogas y teólogos católicos, la plena hermandad eucarística y el reconocimiento de los ministerios de las iglesias cristianas hermanas.

4. Renunciar al eurocentrismo y al imperialismo romano, aprender de otras religiones y reconocer una autonomía adecuada a las iglesias nacionales, regionales y locales.

5. Apoyar un orden social mundial justo, crítico del neoliberalismo y de la necro-política, que elimine la brecha cada vez mayor entre personas y países ricos y pobres.

6. Defender un orden mundial respetuoso del pluriverso cultural, religioso, étnico y afectivo sexual, sin aporofobia, xenofobia ni racismo epistemológico, social o económico, ni lgtbi-fobia.

7. Abogar por un orden mundial fraterno-sororal con igualdad de derechos y responsabilidades de hombres, mujeres y otras identidades afectivo sexuales, más allá de la heteronormatividad y de la binariedad sexual.

8. Trabajar por un orden mundial que construya la paz basada en la justicia y contribuya a la resolución de los conflictos a través de la negociación y del diálogo.

9. Comprometerse en la construcción de un orden mundial que reconozca y respete la dignidad, la integridad y los derechos de la Tierra y la hermandad de los seres humanos con todos los seres del Planeta.

10. Potenciar el diálogo y la paz entre las religiones y las naciones como contribución a la paz mundial y alternativa al choque de civilizaciones y a las guerras de religiones, que todavía existen.

 

Juan José Tamayo teólogo

Religión Digital



 

Dime una Palabra por Luis Fernando Crespo SM. Dale


14 de junio
Lunes XI

Mc 5, 38-42 A quien te pide, dale

Ayúdame, Señor, a darme. Lo que me pidan, y aún más. Generosamente, sin medida, como tú te das. Desde la raíz de tu amor, siguiendo tus huellas.

Luis Fernando Crespo SM
Dime una Palabra


 

Voceros no, intérpretes sí por Jorge Costadoat sj


Hace un par de semanas atrás, en un programa televisivo, una periodista preguntó a Natalia Henríquez, de la Lista del Pueblo, cómo se veía tras ser elegida a la Convención Constitucional. Natalia, con humildad, contó su vértigo por habérsele dado el mayor de los poderes políticos. Sabiéndose parte de los 155, dijo: “Vamos a tener que hacer algo muy responsable con esto que está sucediendo para que suceda bien…”. Me conmovió. Su actitud es la de una intérprete de un país y no la de una vocera de la gente que la eligió ni la de su propia lista.

La vocería es un servicio muy respetable, nada fácil de desempeñar. Exige reproducir exactamente lo que la autoridad superior, sea personal o colectiva, le encargue. A los voceros se pide habilidad para entender el problema en cuestión y comunicarlo a otros con máxima fidelidad y convicción. El vocero debe defender a su representado a rajatabla. No debe movérsele un músculo si le preguntan algo como ser: “y usted qué piensa”.

Pienso que nuestros representantes en la Convención Constitucional debieran ser intérpretes y no voceros. Su misión es ser interpres populi y no hacer de niños de los mandados de ninguna de las listas del último plebiscito, de los partidos, de los empresarios o de las iglesias. De nada.

La actitud de Natalia hace de brújula. Ella se sabe intérprete del pueblo chileno en su conjunto, de ricos y pobres, de jóvenes y viejos, de mujeres y varones. Ella y los demás constituyentes son nuestros representantes, “nuestros”. En ellos, independientemente de su origen político o de sus causas, hemos puesta nuestra esperanza. Necesitamos que desempeñen su misión como auscultadores de un sentir y un pensar ciudadanos, de reclamaciones plurales, de tal modo que los capítulos, artículos e incisos del nuevo texto faciliten una convivencia nacional justa y pacífica.

El intérprete es un creador. Es un pequeño dios. Nadie le puede pedir cuentas de lo que solo puede realizar con suma libertad. Debe responder por su trabajo al país entero, pero del ejercicio por sí y ante sí de la facultad que se le ha dado para pensar, para dialogar, para informarse debidamente y para fundamentar. Nuestros representantes no debieran entrar a las dependencias de edificio del congreso mirando al suelo o hacia los lados, sino con la frente ligeramente en alto, pero no demasiado, no tanto como para creerse iluminados que no tengan que recurrir a la voz experta de los economistas, educadores, sociólogos, ingenieros, filósofos, los constitucionalistas y los demás científicos que se van a requerir. No importa que no conozcan la mayoría de los temas. Hoy, menos que nunca, alguien sabe de todo. Si nuestros representantes ignoran, que aprendan lo más que puedan. Pero la dignidad del cargo estriba en obedecer solo a su conciencia.

Este será el penúltimo paso. El último consistirá en que cada representante acepte el resultado del plebiscito de salida, aunque el texto de la nueva constitución no le guste mucho. La obediencia en conciencia le exigirá honrar las reglas del juego democrático. Pues lo que está en ciernes es la creación de una institucionalidad que exprese y custodie la toma de conciencia colectiva del país que queremos.

Jorge Costadoat sj
Cristo en Construcción