Monday, August 24, 2015

Monseñor Luis Infanti: "El saqueo de los bienes es un robo que, además, mata"


"El Papa es un líder moral creíble frente a otros, despedazados por la corrupción"


"Laudato Si afirma que el poder sin ética debe replantearse su accionar"


(José Manuel Vidal).-El obispo chileno Luis Infanti, titular del vicariato apostólico de Aysén, es, desde hace años, un prelado ecologista. Quizás por eso, está profundamente ilusionado con la 'Laudato si', en la que el Papa, "portavoz de los empobrecidos", supera sus propias "expectativas". En la misma línea de Francisco, "líder moral creíble", el prelado reitera, como viene haciendo desde hace tiempo, que "el saqueo de los bienes es un robo que, además, mata".
¿Cuál es su valoración de conjunto de la tan esperada encíclica papal?
Una iglesia que escucha y dialoga con la cultura, la realidad y el mundo actual, no desde su acostumbrada cátedra doctrinal, sino desde el clamor de los pobres. Esta parece ser la incisiva y profética actitud evangelizadora del papa Francisco en su encíclica "Laudato sí". Una reflexión propositiva con una mirada muy integradora de las realidades que han llevado a la humanidad a la encrucijada histórica actual: construir, entre todos, el rumbo de la nueva época de la humanidad. Un imperativo desafiante sobre todo para los creyentes en el Dios de la Vida, frente a tantos signos de muerte que amenazan a la hermana madre Tierra y a la humanidad misma.
La tan esperada encíclica se plantea como un documento para el diálogo profundo, sereno, esperanzador de la humanidad, donde las estructuras de poder (político, económico, religioso, cultural, social) deben replantearse su accionar para favorecer la dignidad y el bien común de toda la familia humana en relación a los bienes comunes, frente a un sistema actual que se manifiesta siempre más invasivo, depredador, excluyente, ofensivo, esclavizante, y que los excluidos y empobrecidos ya no aguantan más. El papa llama a estos crecientes e indignados sectores sociales a ser actores concientes y creativos para forjar el nuevo rumbo de la historia que con urgencia necesitamos construir.
Frente a los potentes planteamientos de la encíclica el mismo papa Francisco ha tomado iniciativas innovadoras y sorprendentes para la implementación del diálogo y para incitar a la acción decidida, como son los encuentros mundiales con los Movimientos Populares, con alcaldes de populosas ciudades, con sectores sociales y empresariales de la minería, con dirigentes políticos y religiosos, con pueblos "inquietos" y empobrecidos por siglos (Bolivia, Ecuador, Paraguay, ...) y próximamente con instituciones y países que deberían cuestionarse sobre su responsabilidad en la construcción de nuestra historia presente y futura (ONU, Estados Unidos, Cumbre climática de París en diciembre próximo, ...).
Como especialista en la materia, ¿'Laudato si' colma sus expectativas?
Las temáticas, planteamientos y su manera de presentarlos en la encíclica sobrepasan las expectativas que teníamos. La visión de ecología integral, la amplia mirada de las problemáticas socio-ambientales, la individualización de las causas y de los causantes de los problemas, el discernimiento bíblico y su antropología inspiradora, la urgencia de conversión ecológica, los amplios, variados e incisivos llamados a la acción, se armonizan admirablemente en la encíclica.
Gratamente sorprendente es el rotundo rechazo al antropocentrismo y sus nefastas consecuencias para la madre Tierra y para los pobres. Significativo es el cuestionamiento a los poderes económico, político, tecnológico, ideológico, que imponen un "dulce" neocolonialismo y nuevas formas de esclavitud. Impactante es la certera mirada científica y ética de las problemáticas que atañen al Planeta y a la Humanidad. Alentadora es la valoración de los pueblos y culturas aborígenes ("tesoros de la humanidad"). Durísimo es el cuestionamiento al consumismo y al sistema que lo promueve, donde gran responsabilidad la tienen los pueblos de los países "desarrollados" del Norte (con sus tentáculos de las multinacionales). La necesaria "cultura del encuentro" que nos exige replantear nuestra relación con Dios, con los hermanos, con la madre Tierra, para que el cuidado y la comunión favorezcan relaciones de justicia y de paz. Esto solo para relevar algunas expectativas que teníamos.
El papa Francisco, con esta encíclica, se hace portavoz de los empobrecidos y se constituye con un liderazgo ético y moral mundial, creíble y profético, más evidente aún frente a la imposición de otros liderazgos que quisiera imponer el sistema actual y que vemos cada vez más despedazados por la corrupción y la inmoralidad. No es extraño, entonces, que hayan sectores de poderes que quisieran silenciar y marginar esta voz y testimonio profético del querido papa Francisco.
¿Sus propuestas se viven más directamente en su diócesis? ¿Se escucha ahí especialmente "el gemido de la hermana tierra"?
Vivo en la Patagonia, región del Sur del mundo que abarca actualmente el sur de Chile y Argentina. Tierras bendecidas por Dios con pueblos acogedores, valientes, solidarios, y con bienes naturales muy abundantes (tierras, aguas, glaciares, bosques, minerales, ...). El afán de las multinacionales para conquistar estas tierras, lamentablemente es avalado por legislaciones (Constitución Política del Estado y sus leyes aplicadas) y poderes locales. La creciente conciencia de nuestros pueblos frente a las potencialidades de este rincón del Planeta y las amenazas que sufre, ha logrado frenar varios proyectos invasivos que se querían imponer. Las iglesias locales han sido muy activas, desde una responsabilidad ética y moral, en la participación de esta toma de conciencia, en el cuestionamiento a los poderes neocolonialistas, en propuestas de cuidado y sustentabilidad, participando también con acciones estratégicas bastante incisivas, junto a varios otros movimientos populares. Incluso el papa Francisco lo reconoce, incluyendo un aporte en el número 51 de la encíclica.
¿La campaña 'Declaremos ilegal la pobreza', de la que usted es uno de los impulsores, se inscribe en la misma dinámica que la encíclica papal?
Ciertamente. La pobreza resulta ser una "estructura social" planificada, querida y potenciada por un sistema que no es neutral, y que margina a sectores cada vez más numerosos de la población mundial y de sectores en cada país. Hay poderes económicos y políticos, frecuentemente más poderosos que los mismos Estados, que se adueñan de bienes naturales, sobre todo los más esenciales para la vida de todo ser vivo, "ninguneando" a los pueblos y culturas locales, violentando su dignidad, silenciando su participación, aumentando su indignación, amenazando la paz social. Por eso el mismo papa Francisco habla de los excluidos y marginados, entendiendo que los pobres no son tales por opción propia o por casualidad, sino que son empobrecidos por un sistema que ya "no se aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los pueblos ... y tampoco lo aguanta la Tierra, la hermana madre Tierra, como decía San Francisco".
El primer objetivo de la ONU para la humanidad del nuevo milenio era de eliminar la pobreza en el mundo. Viendo lo lejos que estamos de este objetivo, pareciera que los poderosos de este sistema actual buscan más bien eliminar a los pobres, que eliminar las causas que producen la pobreza.
La encíclica papal llama más bien a que los pobres sean protagonistas de su vida y de su historia, para que, con su creatividad, experiencia y lucha, no se dejen robar su dignidad, su vida y su futuro.
¿El cambio climático es ahí un hecho?
Como en todo el planeta, también la Patagonia está afectada por el cambio climático. Prueba de ello es que han disminuido notablemente las nieves y aumentaron las lluvias y las sequías. Los inmensos glaciares, reserva de agua dulce, disminuyen de manera preocupante: el Glaciar Jorge Montt disminuye un promedio de 50 metros al año, y el Glaciar O´ Higgins se redujo de unos 10 kilómetros en los últimos 70 años. Son solo algunos indicadores.
¿Están los políticos dispuestos a liberarse del yugo económico, como pide el Papa?
Éste es uno de los grandes retos y desafíos en todos los países del mundo, pues la convivencia humana necesita de las leyes que la reglamenten, y los poderes evidentemente elaboran leyes que favorezca su poder y sus intereses, frecuentemente pasando a llevar el bien común. Las consecuencias nefastas las sufren siempre los más indefensos y humildes, llegando a ser cada vez más excluidos y marginados. Por eso no es casualidad que la indignación de los empobrecidos se manifieste con más frecuencia en todos los pueblos, y evidencien la violencia "legalizada" que se ejerce diaria y "democráticamente" contra ellos. Tampoco es casualidad que los poderes económicos usen la estrategia de silenciar (también con el poder ideológico de sus medios de comunicación) o de "comprar" a las comunidades y sus conciencias, para aminorar su capacidad de luchar por la justicia y su dignidad. Percibo que los pueblos crecen en la conciencia de exigir justicia, pues la justicia no se pide, se exige, porque es un derecho de los pueblos.
¿Es verdad que "el enorme consumo de algunos países ricos tiene repercusiones en los lugares más pobres de la Tierra"?
Este es uno de los temas mejor tratados en la encíclica. Pone en evidencia que el consumismo creciente, incluso en los países "subdesarrollados", responde no solo a las necesidades sino también a los deseos de la gente, llevando a un afán de comprar muchas cosas superfluas o llenarnos de mucho más de lo que realmente necesitamos. Esta realidad crea enormes cantidades de deshechos que se botan sin usar, a pesar de haber pueblos que sufren el hambre y la miseria, creando nuevos y preocupantes problemas con los deshechos, la basura. Es lo que papa Francisco llama la sociedad del "descarte", que llega incluso a "deshechar" a los seres humanos que no "producen" o que no son "necesarios" al sistema actual.
Los lugares más pobres de la Tierra son cada vez más depredados y zaqueados por los poderes multinacionales, empobreciendo crecientemente a sus poblaciones. El Papa Francisco llega incluso a relacionar esta realidad con el mandamiento "no matarás", pues el zaqueo de los bienes es un robo que le quita la vida a los pueblos zaqueados.
La encíclica llama con razón a una conversión de actitudes y educar a nuevos estilos de vida, junto con cambiar este sistema depredador inmoral.
¿La encíclica rehabilita, en cierto sentido, a Leonardo Boff?
Los lúcidos y visionarios planteamientos, fruto de un profundo discernimiento, que desde hace años viene reflexionando y promoviendo en estas materias el hermano Leonardo Boff, junto a numerosos teólogos, ecologistas y otros cientistas sociales, encuentran amplio eco y acogida en la encíclica. Ya no son planteamientos tan marginados y silenciados, como sucedía hasta ahora, por la jerarquía de la iglesia, justamente porque el papa Francisco se ubica desde el lugar de los pobres. A la vez hace un llamado a toda la iglesia a que también oriente su "lugar teológico - social" desde los pobres, por ser el mismo lugar por el cual optó Jesús y su Evangelio, y por ser la opción del Dios de la Vida, que "escucha el clamor de los pobres" y en ellos y con ellos hace maravillas, atravesando tiempos como "con dolores de parto", para hacer florecer el Reino de justicia y de paz, en que Dios sea todo en todas sus creaturas.
¿Cómo podemos ayudar al Papa en sus esfuerzos por preservar la "casa común"?
Conociendo su Magisterio, difundiéndolo, siendo fieles al Dios de la Vida y a las exigencias de los desafíos de nuestro mundo actual y siendo solidarios con las futuras generaciones. Es la oración viva y activa, que, cimentada en la comunión profunda con Dios, se abre a la acción fecunda e incisiva en la cultura y en la historia.
Damos gracias a Dios que hoy nos ofrece profetas evangelizadores como el Papa Francisco, que anima, orienta y desafía nuestra fe.
Otros titulares:
Francisco escucha y dialoga alejado de la cátedra doctrinal
Los poderes ejercen diaria y democráticamente violencia contra los empobrecidos
Parece que en vez de luchar contra la pobreza, el sistema actual quiere hacer desaparecer a los pobres
El poder económico se impone a través de los tentáculos de las tecnologías y del poder ideológico de los medios de comunicación
Después de llenarnos de mucho más de lo que necesitamos, descartamos por costumbre
Francisco ha orientado el lugar 'teológico-social' de la Iglesia hacia los pobres, como dijo Leonardo Boff
RD

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