Tuesday, May 01, 2012

Juan Pablo II podría ser canonizado en los próximos meses



La Santa Sede estudia cinco posibles "curaciones inexplicables" acaecidas tras su beatificación


Miles de jóvenes celebran el primer 

aniversario de la beatificación 

del Papa polaco


(Jesús Bastante).- Juan Pablo II el "Papa de los récords" -de cuya beatificación hoy se cumple un año- podría sumar otro en los próximos meses, si finalmente la Congregación para las Causas de los Santos aprueba uno de los cinco posibles milagros que se están estudiando, en su última fase. Se convertiría así en el primer pontífice en ser canonizado menos de dos años después de su beatificación.
El postulador de la causa, monseñor Oder, trabaja en cinco posibles curaciones inexplicables, que en breve pasarán a revisión en la comisión medico-doctrinal que lleva la causa de Karol Wojtyla. Una causa que, como él mismo explicó, "tiene un carácter prioritario", por lo que, de confirmarse, los pasos para la canonización del antecesor de Benedicto XVI podrían acelerarse.
Mientras tanto, anoche, miles de jóvenes recordaban en la explanada de Tor Vergatala beatificación del pontífice polaco. Como informa Radio Vaticano, hoy se cumple un año de la beatificación de Juan Pablo II, días históricos en los que Roma se llenó el año pasado de peregrinos que vinieron desde todas partes del mundo para este evento único.
Pero también este año es una fiesta porque el "Papa amado" sigue viviendo en el corazón de todos aquellos que no se cansaron de gritar "Juan Pablo II te quiere todo el mundo" y "Santo súbito". Pero ¿Por qué es una fiesta? Porque su mensaje evangélico sigue siendo actual en un mundo sediento de Dios y de un mundo que quiere cambiar el ritmo de su historia en donde la vida sea másfuerte de la muerte. En efecto, Dios vino al mundo para que el mundo viva y viva en abundancia.
Este mensaje se hizo realidad en Juan Pablo II quien con sus palabras y vidas nos enseño con fuerza el camino a seguir. Un Papa "beato" enamorado particularmente de los jóvenes que hoy siguen recordándolo con cariño y esperanza.
En efecto, son ellos los protagonistas quienes hoy acompañan este aniversario con oración y compromiso como lo hicieron los universitarios en la vigilia de oración en Tor Vergata, Roma y los peregrinos que hoy visitan su tumba.
Nosotros, junto a ellos y a quienes en distintas partes del mundo lo recuerdan quisimos traer a la memoria sus palabras, su cariño y su mensaje.
RD

1º de mayo: “Mirar la realidad con esperanza”



Los movimientos especializados de Acción Católica para la evangelización del Mundo Obrero: JOC (Juventud Obrera Cristiana), MTC (Mujeres Trabajadoras Cristianas) y HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica) presentamos el comunicado“Mirar la realidad con esperanza” con motivo de la celebración del 1º de mayo, Día del Trabajo.
El 1º de Mayo es para nuestros movimientos tiempo de reflexión y discernimiento, de renovación del compromiso y de celebración de nuestra fe en el acontecer del mundo obrero y del trabajo.
Como parte de la Iglesia, debemos discernir desde el Evangelio los signos de los tiempos. Un discernimiento que a nosotros, movimientos de Acción Católica en el mundo obrero y del trabajo, nos hace preguntarnos cómo se anuncia y manifiesta la salvación de Dios en la realidad social que hoy vive el mundo del trabajo y qué es lo que está truncando su proyecto de fraternidad y justicia universal. ¿Hay hoy día buenas noticias para las personas empobrecidas?
Nuestro discernimiento nos debe ayudar a descubrir lo que en el actual contexto histórico, en las condiciones de vida y trabajo de tantas familias, existe como freno y ocultamiento del Reino de Dios, para transformar la realidad y colaborar a construir humanidad. Es la vida humana, lo más importante para Dios, lo que está en juego.
La pobreza, agravada por la crisis actual y por la mercantilización y precarización del trabajo, es un signo de la negación de Dios porque niega a la persona humana. Las causas de la crisis económica que padecemos y las distintas políticas que, desde hace años se vienen poniendo en marcha, siguen profundizando en una desigualdad estructural que sufre el mundo obrero y del trabajo, especialmente las personas más débiles: desempleadas, jóvenes, mujeres, inmigrantes…
Las reformas laborales, la reforma de las pensiones, las políticas de austeridad presupuestaria y de reducción en gastos sociales, la búsqueda de la competitividad a través de una devaluación interna de las condiciones de vida y trabajo de la ciudadanía, además de no contar con el respaldo de toda la comunidad política y económica, dentro y fuera de nuestras fronteras, siguen ahondando en un modelo social, profundamente inmoral. Así se niega el principio básico de humanidad que Juan Pablo II reclamaba: “las necesidades de los pobres deben tener preferencia sobre los derechos de los ricos; los derechos de los trabajadores, sobre el incremento de los beneficios” (Toronto, 14 de septiembre de 2004).
Nuestra experiencia de encuentro con Jesucristo Resucitado nos hace mirar también la realidad con esperanza. En ella encontramos muchos signos que anuncian el Reino de Dios y su justicia. La vida de muchos hombres y mujeres del trabajo, de los jóvenes, sus ansias de justicia y de dignidad, sus experiencias de lucha y solidaridad, de organización y de cooperación, el reclamo de otro mundo posible, de parroquias y comunidades cristianas enraizadas en barrios obreros, de muchos militantes obreros cristianos, son testimonio de resurrección.
Este 1º de Mayo es también para nosotros un tiempo de acción evangelizadora y de compromiso transformador. Por eso, muchas y muchos de nosotros, estaremos presentes en los actos y/o manifestaciones que en ese día reclaman derechos sociales y laborales, porque entendemos que son un deber de justicia.
La experiencia del amor de Dios en nosotros queremos convertirla en amor a nuestros hermanos, compañeros y compañeras del mundo obrero y del trabajo al que pertenecemos. Un amor del que no podemos separar la lucha por la justicia.
Es tiempo, por tanto, de la caridad política que se ha de plasmar:
- En formas de vida, personal y comunitaria, que propongan y hagan visibles estilos de vida alternativos, austeros, sostenibles y solidarios.
- En compromiso en las organizaciones del mundo obrero, para que éstas coloquen en el centro de sus reivindicaciones y proyectos a los sectores más empobrecidos.
- En denuncia de las políticas que generan desigualdad y rompen la vida humana y el desarrollo del trabajo como principio de vida.
- En gestos que prioricen la preocupación por el mundo del trabajo en las planificaciones de nuestras Iglesias diocesanas.
- En la difusión y fidelidad de los principios y orientaciones que la Doctrina Social de la Iglesia propone. Así ayudaremos a la sociedad a encontrar respuestas éticas a la actual crisis que vivimos.
Esta acción y compromiso son fundamentales para ofrecer a Jesucristo como Buena Noticia en el mundo obrero y del trabajo, como propuesta de vida personal y social.
Por último, este 1º de Mayo es, también para nuestros movimientos, un tiempo de celebración de nuestra fe en el acontecer de nuestras vidas de trabajadores. En todas las diócesis españolas se llevarán a cabo Eucaristías, vigilias de oración, encuentros… donde celebraremos que Cristo sigue acompañando nuestras vidas y nuestras luchas, sigue acompañando al mundo obrero y del trabajo que sigue sufriendo.
HOAC

México: obispos aprueban normas “anti-pederastia”



Las nuevas políticas aprobadas por el episcopado son un “paso claro y firme” en la renovación de la Iglesia porque permitirán la atención cercana y amorosa a las víctimas

ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZCIUDAD DEL VATICANO


Desde el año 2001 a la fecha El Vaticano atendió más de 120 casos de abusos sexuales contra menores por parte de clérigos católicos en México. Un cifra ínfima comparados con los miles de episodios registrados más allá de la frontera, en los Estados Unidos, durante el mismo arco de tiempo. Para prevenir y combatir estos abominables actos la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) acaba de aprobar un documento de líneas-guía: un texto que busca atender de frente el problema de la pederastia, pero no sólo.

Fruto del trabajo de una comisión formada por especialistas en derecho canónico, derecho civil, psicología y pedagogía, el escrito fue aprobado el 18 de abril durante la más reciente asamblea plenaria de los obispos del país. El coordinador de la redacción y pastor de la diócesis de Tula, Juan Pedro Juárez Meléndez, trabajó en medio de un gran hermetismo.

Así la Iglesia mexicana se apresta a dejar atrás los errores cometidos y la discrecionalidad en el manejo de los abusos contra menores. Lo hará imponiendo una “cultura de la transparencia” que sustituya la “cultura del silencio” muy difundida en el pasado y cuyo exponente más emblemático fue el poderoso sacerdote Marcial Maciel Degollado, fundador de los Legionarios de Cristo quien, entre otras cosas, por años se comportó como un pedófilo incorregible.

En entrevista con el Vatican Insider el obispo coadjutor de Papantla, Jorge Carlos Patrón Wong, aseguró que las nuevas políticas aprobadas por el episcopado son un “paso claro y firme” en la renovación de la Iglesia porque permitirán la atención cercana y amorosa a las víctimas, sus familias y a la comunidad ofendida.

“El documento se caracteriza por el énfasis que pone en la prevención de posibles abusos y la selección de los candidatos al sacerdocio. Une los elementos humanos psicológicos, espirituales y vocacionales que la experiencia en los seminarios mexicanos han demostrado como eficaces para formar personalidades sanas, coherentes y alegres de los  futuros sacerdotes. Y tiene en cuenta todos los aspectos de la legislación civil mexicana”, indicó.

En la redacción de las nuevas líneas-guía el prelado aportó sus conocimientos como psicólogo, pero también sus experiencias como ex presidente de las organizaciones de los Seminarios Mexicanos (Osmex) y de los Seminarios Latinoamericanos (Oslam). Y contribuyó con las recomendaciones del mismo Vaticano, transmitidas a todas las conferencias episcopales del planeta hace casi un año durante el simposio “Hacia la sanación y la renovación” que organizó en Roma la Pontificia Universidad Gregoriana.

Patrón Wong fungió como conferencista en ese curso, cuyo principal objetivo fue brindar asesoría a los obispos de los diversos países en el proceso de redacción de sus propias normas “anti-pederastia” y así cubrir una exigencia directa de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

El 3 de mayo de 2011 el prefecto de esa sección de la Santa Sede, el cardenal William Joseph Levada, envió a todos los obispos del mundo una circular en la cual pidió que cada conferencia episcopal redacte un documento con “procedimientos claros y coordinados en el manejo de los casos de abuso”. Y puso una fecha límite de entrega: los últimos días de mayo 2012.

Según previó el coadjutor de Papantla en las próximas semanas el episcopado mexicano enviará a Roma sus líneas-guía para una aprobación final, condición necesaria antes de darlas a conocer públicamente en su totalidad.

Aunque por ahora su contenido específico permanece reservado, Patrón anticipó que las respuestas a este flagelo integradas en el texto “están basadas en la verdad  y en el amor”, lo cual permitirá el establecimiento de una cultura de la prevención que garantice ambientes sanos y seguros para las nuevas generaciones.


Reveló que cada obispo contará en su diócesis tanto con sacerdotes como con laicos especialistas responsables de la atención y la curación de las personas involucradas. Además se dictarán cursos de formación permanente a nivel nacional y regional para todos los agentes católicos dedicados a la evangelización y la educación. “Son líneas guías con todo el rigor científico y legislativo que nos permitirán una respuesta global, transparente y justa. Se asegura así, el bien de los niños, la confianza  de las familias y la santidad del sacerdote. Se trata de una nueva cultura de prevención y educación permanente para asegurar que los ambientes donde viven y conviven los niños y adolescentes sean adecuados para su desarrollo integral en lo humano y espiritual”, precisó.

Vatican Insider

Los sindicatos y «los ojos distraídos de la sociedad»



La celebración del 1º de Mayo es una buena ocasión para que los trabajadores y trabajadoras, el conjunto de la sociedad y también las comunidades cristianas, reflexionemos sobre la que ha sido y es la organización por excelencia de los trabajadores: los sindicatos. Esta reflexión es importante por tres razones. Primera, porque hace tiempo que los sindicatos son víctimas de un ataque indecente por parte de quienes quisieran verlos desaparecer, pues saben que son un obstáculo para la pretensión de las políticas neoliberales de acabar con los derechos de las personas en el trabajo. Segunda, porque no pocos trabajadores repiten de forma ingenua algunos de los «argumentos» que difunden quienes quisieran acabar con los sindicatos, y porque otros muchos trabajadores sienten, con razón, que los sindicatos no los representan como debieran. Tercera, porque los trabajadores y trabajadoras necesitamos los sindicatos; sobre todo los necesitan los más vulnerables y empobrecidos para defender sus derechos, y para ello el movimiento sindical necesita renovarse y fortalecerse superando importantes defectos que hoy tiene.
La doctrina social de la Iglesia siempre ha dado gran importancia a la existencia y la actuación de los sindicatos de trabajadores: «La defensa de los interese existenciales de los trabajadores (…) constituye el cometido de los sindicatos. La experiencia histórica enseña que (…) son un elemento indispensable de la vida social (…) Son un exponente de la lucha por la justicia social, por los justos derechos de los hombres del trabajo (…) un factor constructivo de orden social y de solidaridad, del que no es posible prescindir (…) Se debe siempre desear que, gracias a la obra de los sindicatos, el trabajador pueda no sólo “tener” más, sino ante todo “ser” más: es decir, pueda realizar más plenamente su humanidad en todos sus aspectos» (Juan Pablo II, «Laborem exercens», 20). «Las organizaciones sindicales tienen el deber de influir en el poder público, en orden a sensibilizarlo debidamente sobre los problemas laborales y a comprometerlo a favorecer la realización de los derechos de los trabajadores» (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 307).
El Papa Benedicto XVI ha subrayado también que, para hacer frente al muy negativo retroceso que se está produciendo en el reconocimiento de los derechos laborales y sociales, los sindicatos son más necesarios que nunca («Caritas in veritate», 25), y que para responder a la actual situación necesitan renovarse y fortalecerse en un doble sentido: prestando más atención a las formas de vida que permiten crecer en solidaridad y, sobre todo, centrando más su acción en la situación de los trabajadores y trabajadoras no representados y más explotados, «cuya amarga condición pasa desapercibida tantas veces ante los ojos distraídos de la sociedad» («Caritas in veritate», 64).
En centrar la mirada de esos «ojos distraídos de la sociedad» está la clave de la renovación y el fortalecimiento del movimiento sindical. Mucha veces tenemos «los ojos distraídos» y no nos damos cuenta de que el estilo de vida consumista e individualista que domina nuestra sociedad nos aleja de la solidaridad, la justicia y la vida digna de las personas. Los sindicatos necesitan dar mucha más importancia en sus objetivos y en su labor cotidiana a la construcción de estilos de vida, personales y sociales, más solidarios, justos y humanos que hagan posible, desde el compartir y la responsabilidad común, una vida digna para todos. Y dar más importancia a las necesidades de las personas y familias más vulnerables y empobrecidas del mundo obrero y del trabajo, buscando nuevas formas que hagan posible la organización de los trabajadores precarios y desempleados. Muchas veces tenemos «los ojos distraídos» de lo que es más importante: la situación de los empobrecidos.
Que los sindicatos avancen en este sentido, renovándose y fortaleciéndose para el bien de los trabajadores y de la vida social, no es algo que se producirá por arte de magia. Esa renovación necesita de personas que quieran trabajar en y con los sindicatos en esa dirección. Los trabajadores y trabajadoras no podemos situarnos ante los sindicatos como «desde fuera», necesitamos que sean «nuestros sindicatos» y que nos sintamos responsables de ellos. Colaborar en esa tarea es responsabilidad de todos. Una responsabilidad en la que los trabajadores cristianos deberíamos sentirnos especialmente concernidos.
Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC)

España: El Obispo de Jaén sobre el 1º de Mayo



MONS. RAMÓN DEL HOYO 1. La fecha del 1º de Mayo va inseparablemente unida al mundo del trabajo. La Iglesia mira con especial simpatía y cercanía a este inmenso mundo para unirse a sus justas y legítimas exigencias de los trabajadores y para denunciar las injusticias existentes, a favor de un orden social más justo, solidario y cristiano.
Unimos a esta jornada anual la Fiesta de San José Obrero para invocar la ayuda del Carpintero de Nazaret a favor de tantos trabajadores en paro y a miles de jóvenes que no encuentran un empleo para orientar su futuro. Son demasiados sufrimientos callados y hasta angustiosos por la pérdida de ingresos, inquietud de futuro, insuficiencia de medios para atender a las necesidades más perentorias de sus familias, su marginación al sentirse abandonados por la sociedad, y tantos dramas personales y familiares.
2. Es buena fecha para recordar algunos de los principios fundamentales de la doctrina social de la Iglesia, especialmente por los cristianos, como son:
- Hacer valer la dignidad de toda persona humana por el hecho de serlo y con independencia de lo que tenga o valga. El hombre vale más por lo que es que por lo que tiene o produce.
- Recordar que los bienes de este mundo están originariamente destinados a todos los hombres. Ciertamente el derecho a la propiedad privada es válido y necesario pero, con palabras del Papa Juan Pablo II, sobre la propiedad privada grava ”una hipoteca social”, es decir, este derecho se funda y justifica precisamente sobre el destino universal de los bienes.
- No olvidemos tampoco las condiciones laborales, más de una vez discriminatorias y hasta contrarias al querer de Dios, de las mujeres trabajadoras en edad de ser madres o por el hecho de ser mujer. Su dignidad es idéntica a la del varón y nada les puede impedir o dificultar para cumplir con su derecho de transmitir la vida.
- Destacar el trato preferencial que debemos dar a los pobres, parados y otras personas necesitadas. Debería irritarnos a todos cualquier trato injusto al que se vean sometidos colectivos de inmigrantes y de quienes buscan trabajo, sea como sea, con sueldos miserables, horarios inhumanos, contratos basura, su no inclusión en la Seguridad Social…
Ellos suelen ser quienes, de forma habitual o frecuente, acuden a las Cáritas y a otras instituciones benéficas de la organización caritativa de la Iglesia para pedir ayudas en sus necesidades más perentorias. Gracias a tantos benefactores, que cuando más arrecia la crisis, más recursos brotan de sus corazones generosos. Cuando están cerrando las puertas a las propias Cáritas instituciones públicas, incluso haciendo caso omiso de compromisos adquiridos previamente, la caridad organizada de los cristianos nunca se va a cerrar.
3. Destaquemos también a tantos trabajadores y empresarios que de forma ejemplar viven con espíritu solidario y cristiano su vocación, de forma noble y honrada.
Es jornada para pensar todos en la dignidad del trabajo y en las consecuencias de quienes carecen de él. Proclamemos fuerte y muy alto que el trabajo es un derecho del hombre y que los poderes públicos deben buscar, por todos los medios a su alcance, crear las condiciones adecuadas, principalmente para los jóvenes, que hagan disminuir, cuanto antes, la lacra del desempleo entre nosotros, cortando de raíz egoísmos insolidarios y ofreciendo facilidades para el trabajo de todos.
Animamos a la Pastoral obrera, en su inquietud y apoyo al mundo del trabajo con sus nuevos retos, al tiempo que pedimos a San José bendiga a todos los trabajadores en su Fiesta.

Con mi saludo en el Señor.
+ Ramón del Hoyo López
Obispo de Jaén
HOAC

Esperanza para los jóvenes sin empleo



Cáritas Bilbao combate el paro juvenil, cuya media es de un 46,4%

VICENTE L. GARCÍA | Casi la mitad de los jóvenes que quieren trabajar en España no pueden hacerlo. Y es que la tasa de desempleo juvenil entre quienes encarnan el futuro de nuestro país alcanza el 46,4%. Un porcentaje que duplica con mucho al que se registra en la Unión Europea (21,4%), y que supera en 10 puntos a Lituania, que, con un 35,1%, se sitúa en el segundo lugar de este dramático ranking del paro juvenil europeo. Además, dentro de nuestras fronteras, afecta de un modo especial en según qué zonas.
Como Vizcaya, donde tradicionalmente ha habido una pujante industria y ahora es el paro la realidad para miles y miles de ciudadanos, gran parte de ellos jóvenes con estudios superiores. También inmigrantes, que ya ni se pueden conformar con un empleo precario.
Sin embargo, no todo es desesperanza. Cáritas Bilbao, como en toda España, se desgasta por ofrecer oportunidades. Algo que ejemplifica su campaña de sensibilización Por un futuro bien empleado, que pretende, según nos cuenta el director de la delegación, Mikel Ruiz, “llamar la atención de la opinión pública sobre la sangrante realidad de la situación de paro que sufren un número cada vez mayor de personas jóvenes y, al mismo tiempo, suscitar el compromiso de todos sobre la necesidad de dar solución a ese problema”.
Junto a esta iniciativa, Cáritas Bilbao desarrolla desde hace dos años el programa de empleo solidario Gizalan, que ha logrado ya ofrecer trabajo a más de cien personas.
“Cáritas está respondiendo”
Mikel destaca la importancia del apoyo social obtenido para poner en marcha el proyecto. Tanto es así que, en plena época de crisis, gracias al crecimiento de un 50% de los donativos, han visto incrementadas sus ayudas en dos millones de euros. “Cáritas está respondiendo a lo que la sociedad y las comunidades cristianas esperaban de nosotros”, recalca.
El director de Cáritas Bilbao explica cómo la falta de empleo es “una de las puertas más importantes hacia la exclusión, porque pone en crisis no ya solo la autoestima personal, sino cuestiones más prácticas y vitales como son la vivienda o los recursos de subsistencia normalizada”.

Vida Nueva

Diócesis de Rancagua: Obispo de Rancagua oró por los trabajadores



Durante la Eucaristía se reconoció a seis trabajadores de la Diócesis de Rancagua.



El Obispo de Rancagua, monseñor Alejandro Goic Karmelic oró por la dignidad de los trabajadores, durante la Eucaristía  celebrada el pasado lunes en la Catedral de Rancagua.

En la oportunidad, el pastor diocesano señaló que el Día del Trabajo, la Iglesia recuerda a San José Obrero, esposo de la Virgen María, el padre adoptivo de Jesús, el Hijo de Dios; y resaltó el valor del trabajo y la dignidad de los trabajadores.

Durante la misa, concelebrada por Vicario General, monseñor Bernabé Silva, y el asesor de la Pastoral diocesana de los Trabajadores y Temporeros, presbítero Eduardo Morín, trabajadores de diferentes rubros realizaron sus ofrendas.  Además, se bendijeron las manos de los asistentes y se premió a seis trabajadores de los diferentes decanatos de la diócesis de Rancagua.

A la Eucaristía asistieron trabajadores, representantes de sindicatos y autoridades regionales, encabezadas por el intendente regional, Patricio Rey, quien al concluir la misa, señaló que “valoramos el homenaje que tuvieron las seis personas anónimas de nuestra región, que día a día trabajan para mantener a sus familias y contribuir con el desarrollo social. Es un día especial, donde todos merecen darse un tiempo de reflexión, analizando cómo se esfuerzan y construyen los cimientos de su vida”.



La homilía del pastor

Durante la homilía, monseñor Alejandro Goic Karmelic, entregó un saludo de la Iglesia “a todos los hombres y mujeres, que en los diferentes niveles y responsabilidades, trabajan con honestidad, responsabilidad y generosidad por el desarrollo integral de nuestra sociedad”.

También reconoció el aporte realizado por los trabajadores y trabajadoras enfermos y ancianos, que “gastaron su existencia dando lo mejor de sí en el pasado” e hizo un llamado a  la sociedad a reconocer en justicia su aporte y su entrega”.

El Obispo de Rancagua, Alejandro Goic Karmelic, enfatizó que “el trabajo es una actividad esencialmente humana e íntimamente divina”, y continuó desarrollando un símil entre José y los trabajadores. Señaló que “José es un hombre sencillo y responsable, capaz de sostener a su familia y protegerla. Como José, vemos a hombres y mujeres que con enorme esfuerzo luchan cada día por sostener a sus hijos y darles herramientas para proyectar su vida”.

Monseñor Alejandro Goic Karmelic recalcó que “en José vemos un hombre con una profunda fe que le permite reconstruirse en medio de la adversidad, del exilio, del desarraigo, ¿cuántos de nuestros trabajadores –hombres y mujeres – deben migrar de sus hogares y desarraigarse para proveer el sostenimiento de sus familia? ¿A qué costos?”

Sostuvo que “el valor del trabajo no está solamente en el servicio que se presta o en el producto que se fabrica sino en el hecho de que quien lo ejecuta es una persona y que esa persona continúa colaborando con Dios en su obra Creadora”.

Entonces, dijo el Obispo diocesano, “la pregunta que cabe es ¿hemos avanzado en dignificar el trabajo y la persona de los trabajadores como Dios nos enseña?”

“Muchas veces –dijo monseñor Alejandro Goic Karmelic- escuchamos de los trabajadores expresiones como “trabajo pero no me alcanza para vivir”, producto de salarios que no alcanzan para sostener dignamente la vida de ellos y de sus familias;  o “trabajo pero no tengo tiempo para vivir”.  Otras veces el lugar de trabajo es vivido como un lugar de tensión y frustración por maltratos o por inestabilidad.  Nuevas formas que asumen las relaciones laborales son –a veces – un obstáculo para la convivencia, la pertenencia y la identidad debilitando la posibilidad de socializar y organizarse”.

El Obispo de Rancagua, dijo que “el trabajo es concebido solo como un factor del costo de producción.  Aceptando que el mercado es el único regulador de la mano de obra y de la fijación de salarios, hemos desembocado en la consolidación de una doctrina que considera al trabajo como un medio de producción y no como un espacio de construcción común, como la actividad mediante la cual el hombre y la mujer construyen su vida”.

En la ocasión, monseñor Alejandro Goic Karmelic, también se refirió “a la urgencia por la dignidad en el trato de los trabajadores;  su derecho a un salario digno que les permita vivir sin dependencias de subsidios; la posibilidad de poner sus capacidades al servicio de la vida y la transformación de su mundo; el respeto a las diversas formas de asociación  para velar por los derechos de todos. Confiamos que la anunciada reforma tributaria favorezca especialmente a los sectores más desposeídos de Chile”.

El pastor diocesano concluyó diciendo “esta celebración de fe es una invocación a Dios para que nos conceda como sociedad la conversión y haga de la Patria una sociedad más justa y equitativa, una sociedad dignificadora de todos, especialmente de sus hijos más vulnerables”.



Reconocimiento a los trabajadores




Llena de simbolismo, durante la Eucaristía se realizaron ofrendas testimoniales, donde los trabajadores de la salud, presentaron su uniforme, toca y algunos instrumentales con los cuales atienden a los enfermos de la comunidad; mientras los temporeros y temporeras de la fruta, presentaron sus herramientas de trabajo en el campo chileno: tijeras, gorro, delantal y un canasto con frutas como ofrenda del pueblo caminante que peregrina en esta diócesis. Los suplementeros ofrecieron su humilde y sacrificado trabajo de todos los días del año, con frio, con calor y con lluvia. Tampoco podía estar ausentes, los reponedores de los supermercados de nuestra ciudad, quienes ofrecieron su delantal de trabajo; los trabajadores del agua potable, sus equipos e instrumentos de medición, mientras que los vendedores ambulantes, “nuestros esfuerzos para ganar honestamente el pan de cada día”.




Posteriormente, el Obispo de Rancagua bendijo las manos de los asistentes, para simbolizar que “todo nuestro ser está comprometido para servir y trabajar por mayor justicia social”.

Finalmenteseis trabajadores, uno de cada decanato de la Diócesis de Rancagua, fueron premiados como reconocimiento a su testimonio de trabajador honesto y responsable y su permanente espíritu de servicio a la comunidad. Recibieron este reconocimiento: Samuel Abelardo Ortega Valenzuela, Marta Viviana Romero Acevedo, Sergio Reyes Lecaros, José Miguel Espinoza Flores, Luis Calquín Calquín y Mariano del Tránsito Pino Parraguez.



Obispado de Chillán: Monseñor Pellegrin celebró su 6º año de Ordenación Episcopal


Monseñor Pellegrin celebró su 6º año de Ordenación Episcopal con entrega de Cruz de la Misión Joven


No solamente fieles, sino esta vez un sinnúmero de jóvenes repletaron el interior de la iglesia Catedral este domingo, en el marco del envío de la Misión Joven, cuyo signo se materializó con la entrega que hizo Monseñor Carlos Pellegrin a los jóvenes de la Cruz Misionera que durante todo este año peregrinará por las diversas parroquias de la Diócesis.

La eucaristía tuvo un doble significado, ya que coincidió con la celebración del 6º aniversario de la ordenación episcopal de Monseñor Pellegrin, quien no ocultó su alegría al cumplir un año más como obispo de Chillán. "Es como para mirar atrás de todo lo que el Señor me ha regalado... de lo bueno y de lo malo. Es sentirse como un niño de 6 años, donde uno ya puede caminar, se puede mover, pero sabiendo que todavía le falta mucho por aprender".

El Pastor Diocesano de igual forma se mostró muy satisfecho con la masiva asistencia de adolescentes que "viene a marcar el envío del comienzo de la Misión Joven, permitiéndonos reconocer a una Iglesia vital, muchas veces no tan aparente en los medios de comunicación social, pero que sí responde al corazón de tantos", subrayó. Cabe recordar que la Misión Joven corresponde a un período de escucha y acompañamiento a los adolescentes y jóvenes de Chile que ha convocado la Iglesia para este año y parte del próximo.

Al referirse al desafío de este período la autoridad eclesiástica pidió para "que la gracia de esta Misión Joven nos renueve, sobretodo a nuestra Pastoral Juvenil, y permita a los jóvenes siempre encontrar un espacio acogedor donde puedan encontrarse con Jesucristo", expresó Monseñor Pellegrin, quien al hacer un balance de sus seis años como pastor diocesano recalcó el rol que cumplen los obispos al servicio de la Iglesia, confesando que "al igual que como sirvieran alguno de mis antecesores, yo feliz aquí, me jubilo".

Finalizada la eucaristía de envío, la Cruz de la Misión Joven fue trasladada por un centenar de adolescentes, quienes circularon por las calles céntricas de Chillán para llevarla hasta la parroquia Santo Domingo como primer punto de llegada. Allí permanecerá por algunos días, y posteriormente se dirigirá al Decanato Sur de la Diócesis.

Arzobispado de SSMA Concepción: Monseñor Fernando Chomali llamó al país cuidar a los trabajadores



El Arzobispo de Concepción, monseñor Fernando Chomali, planteó que si bien la Iglesia no tiene soluciones técnicas, pidió una Reforma Tributaria para el país,pensando en los pobres.

Monseñor Chomali presidió la Eucaristía de San José Obrero, con motivo del Día Internacional del Trabajo,en la catedral, donde estuvieron presentes  autoridades regionales de gobierno, empresarios, dirigentes de la CUT, dirigentes sindicales y miembros de comunidades de trabajadores católicos.




En su homilía,  Monseñor Chomali  dijo que “hay que dar  gracias a los trabajadores, sin ellos no tendríamos el pan en las mañanas. Son los trabajadores los que mueven el país. He hecho  ver que el trabajo es la cuestión social  y por lo tanto el trabajo y el trabajador no pueden ser tratados como una mercancía, que se transa en el mercado. La belleza del trabajo está en que lo realiza una persona”, agregando que “Juan Pablo II estuvo en la ciudad de Concepción hace 25 años y nos recordó que el trabajo es la clave de la cuestión social. Por ello que es tan importante esta celebración. El trabajo del hombre está indisolublemente unido al querer de Dios”.

También dirigió su mensaje a los empresarios, señalando que “deben cuidar a los trabajadores, porque son la  gran riqueza de una empresa. La riqueza de una empresa no son las máquinas ni el capital ni la marca, sino los trabajadores; ellos son  los que llevan adelante la empresa”, subrayó.

El Arzobispo recordó que hay que trabajar unidos como país, “porque Chile ha crecido económicamente mucho y la brecha continúa, y si queremos un país justo y pacífico, tenemos que trabajar arduamente para superar esa brecha.Dios reparte los talentos y las habilidades a todos por igual”.

Planteó que hay que ayudar fuertemente para que las  personas pobres tengan acceso  a una buena educación. “Pido que se haga una reforma pensando en los pobres y para que puedan  tener también acceso a una educación de excelencia y de esa forma, se superarán las brechas. Con empleo hay desarrollo y la Iglesia  aportará hablando de un desarrollo integral de todos”

También se refirió a que “la Iglesia es clara. Ha dicho que para determinar un sueldo digno, hay que ver la situación de la empresa. Lo  ideal sería que el trabajador se pueda proyectar, tener una familia, educar a sus hijos y sobre todo  tener una vejez digna. Por este motivo tenemos que trabajar más que haya trabajo en una empresa que sea una comunidad”.


Sostuvo, además, que es imposible  que la familia viva con el sueldo mínimo. “El problema está  muchas veces que los niños están muy solos, porque sus padres  tienen que trabajar y eso trae una gran consecuencia. Hay que tener cuidado porque hay 700 mil jóvenes  de entre 18 y 28 años,  que no trabajan ni estudian, esos jóvenes  son una riqueza  del país que tenemos que  cuidar y promover políticas públicas,  de forma que esos jóvenes tengan acceso a la capacitación y al trabajo. Tenemos que terminar con la dicotomía del capital, la empresa, trabajador y trabajar juntos; la doctrina social es una maravilla, porque reivindica la dignidad del ser humano”, enfatizó.


Durante la celebración,  se hizo entrega de canastas con alimentos para familias pobres y antes de concluir hizo la bendición de trabajadores con sus herramientas de trabajo, a lo cual se agegró la entrega de tres cruces de la Misión Joven para evangelizar el mundo del trabajo.




Arzobispado de la SSMA Concepción