Wednesday, November 28, 2012

El liderazgo de la mujer en la Iglesia


Un hecho que asume el protestantismo español con posturas contrarias pero que conviven sin estridencias.


La Iglesia anglicana ha debatido hoy la ordenación de obispas. Un debate persistente y progresivamente más intenso desde que se permitió que hubiese pastoras anglicanas. 

 Finalmente se ha denegado. Aunque todo apunta a que será sólo cuestión de tiempo que llegue a aprobarse.

Ya se han tratado ampliamente en este medio las posturas a favor y en contra del liderazgo de la mujer en la Iglesia, realizadas por  Luis Marián  y  Amable Morales  respectivamente.

Ambos son creyentes queridos, colaboradorwes de este diario, reconocidos, y autorizados, por lo que no vamos a entrar a debatir esta cuestión en cuanto a su perspectiva bíblica; que está perfectamente explicada y defendida desde puntos de vista opuestos en las dos series mencionadas.

 Lo que sí queremos es exponer precisamente la coexistencia, más aún la convivencia, de ambas posturas de forma pacífica . Quienes hablan de una fractura en la Iglesia anglicana por esta decisión o exageran, o hablan de una realidad ajena al protestantismo, con el que la Comunión anglicana se identifica en su mayor parte.

Fractura es imponer un solo punto de vista sin respetar al otro, negándole su identidad cristiana, en una cuestión que no es una verdad central de fe. Como ocurre con el creacionismo y el evolucionismo, defendidos ambos puntos de vista -en un abanico con diferentes matices- por cristianos firmes y comprometidos que aman la Palabra y la consideran revelación de Dios como referencia fundamental de fe y conducta.

 Al final, entre quienes defienden la autoridad del varón como cabeza, y quienes abogan por la igualdad de hombre y mujer en dones y capacidades en la Iglesia, la medida última no es la autoridad sino el amor. 

Jesús es la autoridad máxima y cabeza absoluta, alfa y omega, Rey de reyes y Señor de señores. Siendo Dios se hizo igual a los hombres para morir en una cruz por quienes le odiaban o abandonaban. Lavó los pies como un esclavo al traidor Judas antes de su última cena. Y tras resucitar, preparó el desayuno a sus discípulos en la orilla del Mar de Galilea, donde pescaban olvidando sus mandatos y misión.

 Jesús tiene todo el poder del universo. Que sepamos nunca impuso nada a la fuerza, salvo a Él mismo. Y hay quienes le siguen negando cualquier autoridad. Y quienes le aceptan (aceptamos) como Señor es de forma voluntaria, cautivados por su amor inmenso, infinito.

 Quien quiera ser el mayor, que se haga el último y servidor de todos, dijo el Maestro de Galilea ¿Algún hombre o mujer quiere aplicárselo? 
 
Editado por: Protestante Digital 2012

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