Tuesday, August 02, 2016

JESUITAS. Palabra CPAL: Ignacio y el Gobierno de la Compañía Universal


Muchos hablan del joven Ignacio de Loyola como militar. Por eso, dicen, la Compañía tiene un gobierno con obediencia de estilo militar. Pero en realidad el joven Ignacio fue más aprendiz de cortesano que militar. En la época esta función de gobierno implicaba también habilidades militares. Pero su especialidad era la corte, con sus negociaciones y relaciones, más que el campo de batalla. Se ajusta más a esta imagen los adjetivos que le confiere Víctor Codina[1] a Ignacio como Superior General de la Compañía: “estratega y eficiente”. Pero para cuando Ignacio asume el gobierno de la recién fundada Compañía de Jesús ya predomina en él su “dimensión mística”[2].

El tiempo de Ignacio fue el comienzo de la modernidad y, por tanto, de la globalización. El mundo europeo se abre al comercio cada vez más activo con el Oriente, y a los nuevos territorios que se descubren con el avance de la tecnología de la navegación. El despertar industrial reclama más materias primas y nuevos mercados y el avance de la ciencia produce innovaciones tecnológicas nunca antes imaginadas.
La Compañía de Ignacio es muy poco institucionalizada. Es una Compañía “ad dispersionem” hacia misiones diversas, en multiplicidad de lenguas y culturas. No es el gobierno de instituciones sino de hombres para la misión. Pocas eran en tiempos de San Ignacio las instituciones jesuitas y muchos los misioneros.
Cuando la Congregación General 36 se plantea el Gobierno como uno de sus temas centrales lo hace en una Compañía, y un  mundo, fuertemente institucionalizado. Colegios, universidades, grandes centros  sociales, de espiritualidad o de comunicación,…
Pero también en una Compañía que se siente llamada a las fronteras, convocada a salir de sus instituciones y encontrar los retos en un mundo en rápido y constante cambio.
¿Cómo responder a la invitación del Papa Francisco de ser una Iglesia en salida, que se mezcla en las plazas de las periferias con el pueblo y se contamina con el olor a oveja y, al mismo tiempo, gobernar la complejidad institucional construida en los últimos dos siglos?
San Ignacio quiso una orden de caballería ligera, con grande movilidad, disponible para fronteras y periferias. Por eso no quiso conventos ni estructuras pesadas de coro y oraciones. Pero eso requiere estructuras de gobierno más ligeras y flexibles, con mejores antenas para detectar las fronteras.
Para ello se requería una identidad fuerte, la que brotaba de los Ejercicios Espirituales; una misión clara, de servicio de la fe y promoción de la justicia en las fronteras más difíciles; y una fuerte ligazón a una estructura sólida que le diera estabilidad: el servicio a la Iglesia y su Pontífice.
Requería en el Superior una mente abierta, la flexibilidad que nace de la identidad fuerte y la misión clara, la información necesaria para acertar en las decisiones, la actitud de escucha al espíritu connatural a la práctica del discernimiento: estrategia, eficacia y mística.
Por eso Ignacio dotó al Superior de instrumentos de información adecuados: informes, cartas anuales, comunicación regular, consulta, representación en la obediencia. Todo como insumos para la mística de ojos abiertos que es el discernimiento, para la búsqueda colectiva de la voluntad de Dios sobre la acción del grupo[3].
Hoy más que nunca los instrumentos nos permiten la información adecuada y rápida en este mundo global e intercultural. Las redes nos facilitan la construcción colectiva del conocimiento sobre la realidad y la acción conjunta que tenga incidencia pública.
Necesitamos saber integrarlas a las estructuras de gobierno y dotar a éstas de la mística que permita no reducir el gobierno a análisis técnicos de la realidad y ejercicios de planificación, ni a un autoritarismo “en el nombre de Dios”, sino que sepa utilizar todos los instrumentos posibles para la práctica del discernimiento de la misión.

Jorge Cela, SJ


[1] Escritos Ignacianos, Cochabamba, 2014.
[2] Idem
[3] Nos dice Víctor Codina citando la parte X de las Constituciones: “Y San Francisco y otros bienaventurados, aunque esperaban en Dios, ”mas no por eso dexaban de poner los medios más convenientes para que sus casas se conservasen y se aumentasen para maior servicio y maior alabança de la su divina majestad; que de otra manera pareciera más tentar al Señor a quien servían, que proceder por vía “Porque la Compañía, que no se ha instituido con medios humanos no puede conservarse ni augmentarse con ellos, sino con la mano omnipotente de Cristo y Señor Nuestro, es menester en El sólo poner la esperanza de que El haya de conservar y llevar adelante lo que se dignó comenzar para su servicio y alabanza y ayuda de las almas” Idem.

CPALSJ

El Papa crea una comisión sobre el diaconado de la mujer, presidida por monseñor Ladaria


Entre sus miembros figura Santiago Madrigal, otro jesuita español


La comision de estudio está integrada por seis mujeres y seis hombres


El Papa ha creado la comisión de estudio que tendrá como finalidad analizar la posibilidad de reinstaurar en la Iglesia católica la figura de la mujer diaconisa, tal y como sucedía en el pasado. "Tras una intensa oración y una madura reflexión, el Papa ha decidido instituir la Comisión de Estudio sobre el diaconado de las mujeres", según ha señalado la Oficina de prensa del Vaticano.
La comisión estará presidida por un jesuita español, el secretario de la Congregación de la Doctrina de la Fe, monseñor Luis Francisco Ladaria Ferrer, pero la mitad de sus miembros serán mujeres.
Así, en la comisión habrá seis mujeres: la rectora de la Pontificia Universidad 'Antonianum', la hermana Mary Melone, S.F.A.; la profesora de Teología Espiritual en la Universidad de Viena y miembro de la Comisión Teológica Internacional, Marianne Schlosser; la profesora de Teología Fundamental en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma, Michelina Tenace; la profesora en la 'Hofstra University' Hempstead (Nueva York), Phyllis ZaganoNuria Calduch-Benages, miembro de la Pontificia Comisión Bíblica; la profesora en la Univesidad de 'La Sapienza' y en el Instituto Patrístico 'Augustinianum' de Roma,Francesca Cocchini.
Los otros seis miembros serán hombres, entre ellos, otro español, el profesor de la Universidad Pontificia de Comillas, Santiago Madrigal Terrazas. Asimismo, formarán parte de este órgano el presidente del Instituto Universitario Sophia, monseñor Piero Coda; el presidente del Instituto Patristico Augustinianum, Robert Dodaro; el profesor emérito de Teología de la Universidad de Bonn, Karl-Heinz Menke; el profesor de Eclesiología de la Universidad Pontificia Salesiana de Roma, Aimable Musoni; el profesor del Instituto de Estudios Teológicos de Bruselas Bernard Pottier.
El pasado 12 de mayo, en un encuentro en el Vaticano con 900 religiosas de la Unión Internacional de las Superioras Generales que le interpelaron sobre este tema, Francisco señaló su intención de "constituir una comisión oficial que pueda estudiar la cuestión" del diaconado de las mujeres, sobre todo en relación con los "primeros tiempos de la Iglesia".
Un diácono es una figura eclesiástica a la que se le confiere el sacerdocio de tercer grado, que es el que ordinariamente se otorga de forma provisional a los seminaristas que van camino del presbiterado (sacerdocio de segundo orden).
También se confiere actualmente a varones -solteros y casados- que ejercerán este ministerio durante toda su vida: los diáconos permanentes.
Entre sus tareas, se encuentran la de impartir los sacramentos del Bautismo y el Matrimonio. La eucaristía, la confesión y del resto de sacramentos son de exclusiva competencia de los sacerdotes.
Los nombres de los integrantes de la Comisión de Estudios sobre el Diaconado de las Mujeres:
Presidente:
Mons. Luis Francisco Ladaria Ferrer, S.I., Arzobispo tit. de Tibica, Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
Miembros:
Sor Nuria Calduch‑Benages, M.H.S.F.N., Miembro de la Pontificia Comisión Bíblica;
Francesca Cocchini, Docente en la Universidad «La Sapienza» y el Instituto Patrístico «Augustinianum», Roma;
Mons. Piero Coda, Presidente del Instituto Universitario «Sophia», Loppiano, y Membro de la Comisión Teológica Internacional;
P. Robert Dodaro, O.S.A., Presidente del Instituto Patrístico «Augustinianum», Roma, y Docente de patrología;
P. Santiago Madrigal Terrazas, S.I., Docente de Eclesiología en la Universidad Pontificia «Comillas», Madrid;
Sor Mary Melone, S.F.A., Rectore Magnífico de la Pontificia Universidad «Antonianum», Roma;
Rev.do Karl‑Heinz Menke, Docente emérito de Teología dogmática en la Universidad de Bonn y Miembro de la Comisión Teológica Internacional;
Rev.do Aimable Musoni, S.D.B., Docente de Eclesiología en la Pontificia Universidad Salesiana, Roma;
Rev.do P. Bernard Pottier, S.I., Docente en el «Institut d'Etudes Théologiques», Bruselas, y Miembro de la Comisión Teológica Internacional;
Marianne Schlosser, Docente de Teología espiritual en la Universidad de Viena y Miembro de la Comisión Teológica Internacional;
Michelina Tenace, Docente de Teología fundamental en la Pontificia Universidad Gregoriana, Roma;
Phyllis Zagano, Docente en la «Hofstra University», Hempstead, Nueva York
(RD/Agencias)

BRASIL. MUCHAS COMUNIDADES Y POCOS SACERDOTES

70.000 comunidades del país no celebran la Eucaristía de manera regular

El Papa auspicia “soluciones valientes y concretas”. Una empieza a tomar forma: los ministros ordenados locales


La vasta extensión territorial de Brasil supone para la Iglesia un enorme desafío. Se calcula que aproximadamente 70.000 comunidades del país no celebran la Eucaristía de manera regular. Un ejemplo famoso es la diócesis de Xingú (en el Estado de Pará), la más grande del mundo, cuya superficie es equivalente a la de Alemania y donde 800 comunidades son asistidas por apenas 27 sacerdotes. En esta diócesis, el 70 por ciento de las comunidades puede participar solo tres o cuatro veces por año de la celebración eucarística.
Ya hace tiempo que en Brasil se están debatiendo posibles soluciones y en 2014 se dijo incluso que el Papa Francisco estaba informado sobre la situación y había pedido “soluciones valientes y concretas”. Los que se ocupan directamente del tema interpretaron que el Papa estaba decidido a ayudar a resolver el problema, no de manera completa, pero sí específicamente en algunas regiones. Una de las propuestas que se hicieron en aquel momento fue tomando forma con más fuerza: los ministros ordenados locales.
Uno de los responsables de esta propuesta es el sacerdote y teólogo brasileño Mons. Antonio José de Almeida, profesor de la Pontificia Universidad Católica de Paraná. Doctor en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, Mons. José se ocupa del tema de los ministerios en la Iglesia al servicio de la vida y de la misión de las comunidades, y conoce de cerca muchas experiencias de ministerios no ordenados en América Latina.
A fines del pasado mes de abril, en ocasión del 16º Encuentro Nacional de Presbíteros que promueve la Comisión Nacional de Presbíteros y la Comisión para los Ministerios Ordenados y la Vida Consagrada, Mons. Almeida publicó un artículo titulado “Presbíteros Comunitarios para las Comunidades sin Eucaristía”, en el que presenta algunas ideas que se están madurando. La propuesta de Mons. Almeida, inspirada en las ideas de Mons. Fritz Lobinger, quien estuvo casi cincuenta años en Sudáfrica, es “ordenar líderes, célibes o casados, profundamente arraigados en las comunidades eclesiales maduras. Las comunidades eclesiales maduras son aquellas que poseen una historia de camino eclesial y de vida comunitaria, con ministros no ordenados en el ámbito de la Palabra, del culto y de la caridad, que son acompañados por sacerdotes dedicados a asistirlos y que participan de un proceso de formación continua, en comunión con la Iglesia local”.
Mons. Almeida propone que estos dos tipos de ordenaciones reciban nombres distintos: sacerdotes y ministros ordenados locales. Los sacerdotes seguirían siendo célibes y serían enviados a las parroquias de la diócesis, mientras los ministros ordenados locales servirían solamente a la comunidad en la que viven y podrían estar insertados en la vida familiar y profesional. En el caso de que no tuvieran trabajo o lo hubieran perdido, los ministros ordenados locales podrían ser ayudados y mantenidos por la comunidad, del mismo modo que ya mantienen algunos sacerdotes. “Ambos son presbíteros del mismo sacramento del orden; ambos anuncian el Evangelio en nombre de la Iglesia; ambos administran los sacramentos; ambos guían a la comunidad con y bajo el Obispo; ambos están ordenados para toda la vida”, explica la propuesta. Pero mientras “los sacerdotes asisten un área vasta y viven en una circunscripción pastoral más amplia, los “ministros ordenados locales” viven dentro de su comunidad.
De esa manera, los ministros ordenados locales serían elegidos directamente por su comunidad y no sería solo uno, sino un pequeño grupo de dos o tres. Por otra parte, el servicio a la comunidad sería part-time. “El modelo no es la gran parroquia, territorial, anónima, completamente centralizada en el párroco, donde todo depende de él”. Estos ministros deberían responder a los siguientes criterios: ser hombres de comprobada fe y virtud, competentes y respetados dentro de una determinada comunidad.
Mons. Almeida considera que “ordenar algunos líderes laicos que guían las comunidades es la decisión más justa, porque el objetivo es dotar a una determinada comunidad de un presbítero propio, a partir de lo que ya existe en esa comunidad, garantizando la relación ministro-comunidad. No es un extraño que viene de afuera, sino alguien de dentro. No hace falta insertarlo, “inculturarlo”, porque ya forma parte de la comunidad y de su historia, tiene su mismo rostro, su manera de ser”.
Por lo tanto, el artículo afirma que no solo habla de “viri probati” –hombres casados que pueden ser ordenados sacerdotes- sino también de “communitates probatae”, donde el acento está puesto en la comunidad. “Sería trágico si la Iglesia ordenara “viri probati” sin un fuerte sentido de comunidad”.
Las ideas que se presentan en este artículo encuentran una fuerte resistencia dentro de la Iglesia brasileña. Aunque el problema es percibido y compartido, las soluciones que propone no encuentran mucho consenso. Hay una fuerte objeción a la idea de los “viri probati”. Muchos creen que es el comienzo del fin del celibato. Otros consideran que la propuesta en sí misma discrimina a los “viri probati” porque, opinan, habría dos categorías de sacerdotes, de primera y de segunda clase.
Para Mons. Erwin Kräutler, Obispo emérito de Xingu, “lo que está en primer plano no es la discusión sobre el celibato, sino las comunidades imposibilitadas de celebrar la Eucaristía dominical”. Y Mons. Almeida agrega: “entre los presbíteros siempre existieron diferencias. La Iglesia tendrá que aprender a manejar estas situaciones, así como aprendió a tratar otras a lo largo de su historia”.
En todo caso, la CNBB autorizó una comisión para reflexionar sobre la cuestión, constituida por Mons. Raymundo Damacesno, Arzobispo de Aparecida, Mons. Claudio Hummes, Arzobispo emérito de San Pablo, Mons. Walmor de Oliveira, Arzobispo de Belo Horizonte y Mons. Sergio Castriani, Arzobispo de Manaus. Ya se realizaron algunos encuentros, aunque todavía no se ha logrado ningún progreso significativo.
Rafael Marcoccia 
San Pablo, Brasil
Tierras de América

La Iglesia mexicana pide a los homosexuales vivir en "continencia y castidad"


Asevera que "la identidad de un ser humano no puede ser su apetito sexual"


Solo en el matrimonio tradicional "la relación sexual" no deja "un vacío espiritual"


La Iglesia católica mexicana pidió hoy a los homosexuales que vivan en "continencia" y "en castidad" porque la relación homosexual es "un pecado grave" y quienes la practican padecen "una desviación".
La Iglesia católica "espera de ellos (los homosexuales) lo mismo que pide a solteros, divorciados y viudos; que vivan en continencia, en castidad. (...) No quiere que sean utilizados como simples objetos de placer", señaló un artículo del semanario Desde la Fe.
En este escrito, utilizado como pretexto para criticar la propuesta de matrimonio igualitario del presidente de México, Enrique Peña Nieto, la Iglesia asevera que "la identidad de un ser humano no puede ser su apetito sexual".
Reitera, además, que solamente dentro un matrimonio entre un hombre y una mujer "la relación sexual" no deja "un vacío espiritual".
En este escenario, en el que la persona homosexual no puede casarse y por tanto no puede tener sexo con "una entrega que debe ser sostenida por Dios", el artículo recomienda el celibato.
A continuación, recuerda que San Pablo condenó "fuertemente la relación homosexual", y que esta, al tratarse de una desviación, ha de ser corregida.
"A quien tiene una desviación sexual, la Iglesia quiere ayudarle a controlarla, no a entregarse a ella", apunta el artículo.
Por todo ello, la Iglesia recuerda que aunque "el Estado vuelva algo legal, no lo hace moral", en referencia a la propuesta de modificar la Carta Magna para que reconozca el matrimonio igualitario.
"La Iglesia considera pecado grave la relación homosexual", concluye el escrito.
La Iglesia católica mexicana, que por otro lado acarrea varios escándalos de pederastia como el del cura de Oaxaca Gerardo Silvestre, presunto abusador de más de cien niños indígenas en la última década, está fuertemente posicionada en contra de la iniciativa de matrimonio igualitario.
Peña Nieto apostó para que se modifique la Constitución y así sea reconocido el matrimonio entre personas del mismo sexo.
En 2015, la Suprema Corte de Justicia de la Nación consideró inconstitucionales las leyes estatales que prohíben el matrimonio homosexual, en una tesis de aplicación obligatoria. (RD/Efe)

Texto completo del artículo de Vladimir Alcántara en el semanario Desde la fe

Se dice que la Iglesia discrimina a los homosexuales, lo cual es falso.
En el Catecismo de la Iglesia Católica se enseña que las relaciones homosexuales "no pueden recibir aprobación" (CEC 2357), pero también enseña que los homosexuales "deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará todo signo de discriminación injusta." (CEC 2358)
Espera de ellos lo mismo que pide a solteros, divorciados o viudos: que vivan en continencia, en castidad (ver CEC 2359). Y no lo pide para molestarlos sino para beneficiarlos. No quiere que sean utilizados como simples objetos de placer, sino que se respete su inestimable dignidad de hijos del Padre celestial.
La identidad de un ser humano no puede ser su apetito sexual. Es ante todo, hijo de Dios, tiene dones, cualidades, es miembro de una familia, de una sociedad. Identificarse sólo por su inclinación sexual, permitir que ésta le defina, es limitarse.
La Iglesia considera que la relación sexual es una expresión de amor entre un hombre y una mujer, que se dan el uno al otro totalmente. Dicha entrega debe ser sostenida por Dios, que le da a los esposos la gracia de amarse como Él los ama, ser fieles y mantenerse unidos hasta que la muerte los separe.
Dentro del Matrimonio alcanza verdadera plenitud la relación sexual, que santifica a los cónyuges en una entrega mutua abierta a la vida.
Fuera del Matrimonio la relación sexual satisface de momento pero deja un vacío espiritual.
La Iglesia sólo admite el Matrimonio entre hombre y mujer, porque así lo establece la Palabra de Dios.
Dios creó al ser humano. "hombre y mujer los creó...Y los bendijo Dios, y les dijo Dios: ‘Sean fecundos y multiplíquense..." (Gen 1,27-28).
Jesús dice: "dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne" (Mt 19, 5).
San Pablo condena fuertemente la relación homosexual. A una comunidad le reprocha: "sus mujeres invirtieron las relaciones naturales por otras contra la naturaleza; igualmente los hombres... se abrasaron de deseos los unos por los otros, cometiendo la infamia de hombre con hombre..." (Rom 1, 26-27).
A otra le advierte: "¡No te engañes! Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales... heredarán el Reino de Dios." (1Cor 6, 9-10).
Los angloparlantes llaman a los heterosexuales ‘straight', es decir ‘rectos', término aceptado por los propios homosexuales, y que implica que la homosexualidad es una desviación.
Todo ser humano tiene desviaciones, por ejemplo hacia la ira, el rencor, la avaricia, la gula, la lujuria, etc. y lo que necesita es que se le ayude a corregirla, no que se le propicie caer en ella.
Si surgiera un movimiento de mentirosos, que a través de medios masivos convencieran al público de que mentir es bueno y normal, que no pueden evitarlo, y que son víctimas de discriminación porque en los juicios y en los documentos oficiales se les obliga a decir la verdad, y el Estado cediera a la presión de influyentes políticos y empresarios mentirosos y legalizara su desviación hacia la mentira, la Iglesia no lo aprobaría. Se mantendría firme en pedir que dijeran la verdad, aunque no fuera la opción ‘políticamente correcta' o popular. ¿Por qué? Porque Dios ordena: "no mentirás".
Así también, a quien tiene una desviación sexual, la Iglesia quiere ayudarle a controlarla, no a entregarse a ella.
Que el Estado vuelva algo legal no lo hace moral.
La Iglesia considera pecado grave la relación sexual homosexual.
Muchos creyentes homosexuales que se casan terminan por alejarse de Dios. Como Adán y Eva, sabiéndose en pecado, se esconden de su Señor, ponen en riesgo su salvación.
Por eso la Iglesia, que mira con compasiva comprensión a todos los homosexuales, se preocupa por ellos y los exhorta a esforzarse por vivir en continencia y castidad, fortalecidos con la ayuda sacramental.
Cuando el Papa Francisco dijo: "Si una persona gay se acerca a Dios y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para criticar?", no estaba aprobando la relación homosexual, sino invitando a los homosexuales a acercarse a Dios, y a experimentar la dicha y la paz de amoldar su vida a la divina voluntad.
RD

Frei Betto: "Fomentar el prejuicio contra los musulmanes es ceder al juego maniqueista del terrorismo"



"Occidente idolatra hoy el capital por encima de los derechos humanos"


"Fue el Occidente 'cristiano' el que exterminó a los indígenas de América Latina"


(Frei Betto).- Los excesos de algunas facciones del islamismo no deben confundirse con la religión que profesan, así como tampoco las Cruzadas ni la Inquisición expresan la esencia del Cristianismo, sino todo lo contrario.
Islam significa "sumisión" a Dios (Alá).Abraham fue el primer sumiso (muslim = musulmán) y después fueron seguidores de su espiritualidad (Islam) José, los profetas del Antiguo Testamento y Jesús.
Ese monoteísmo abrahámico habría sido corrompido por los hebreos y los cristianos. Por ello en el siglo VII el profeta Mahoma lo restituyó a su pureza original tras haber sido recibido de Alá, por medio del ángel Gabriel, el Corán (que significa "libro por excelencia").
Se trata de un hermoso poema, todo en dialecto árabe, armonioso en sus rimas y asonancias, cuyas traducciones no expresan su musicalidad. Al contrario de la Biblia, la que judíos y cristianos consideran inspirada por Dios, el Corán habría sido dictado. Para los musulmanes equivale a lo que el Evangelio para los cristianos.
Los discípulos de Mahoma se dividen, básicamente, en sunitas, la mayoría, que se consideran fieles al fundador del islamismo, ychiitas, seguidores de Alí, pues consideran a este primo y yerno del Profeta como el que mejor vivió lo que el suegro vislumbró. Contrario a lo que se piensa, hoy día los que abrazan el fundamentalismo en la política son precisamente los sunitas y no los chiitas.
La religión musulmana atrae a tantos fieles gracias a su simplicidad. No tiene jerarquías, no habla de culpa y exige obediencia incuestionable a sus preceptos. Su espiritualidad se apoya en cinco pilares: creer que no hay otro Dios más que el que envió a Mahoma, orar cinco veces al día, dar limosnas, ayunar durante el mes del Ramadán (noveno mes del calendario islámico), y hacer la peregrinación a La Meca.
Los musulmanes tienen fe en Dios, en los profetas, en las Sagradas Escrituras (incluyendo el Evangelio), en la predestinación (no en el fatalismo), en la resurrección y en el juicio final.
La Jihad, que literalmente significa "empeño en el camino de Dios" y no guerra santa, implica defender la religión y los territorios musulmanes. Los terroristas, a pesar de todo, alardean de ella para justificar su interpretación fundamentalista, aunque el adjetivo "muslim" (= musulmán) signifique "pacífico".
La espiritualidad islámica es rica en tradiciones místicas, como los sufistas. "El sufí es un ebrio sin vino; un saciado sin comida; un enloquecido sin alimento ni sueño; un rey con manto humilde; un tesoro entre ruinas; no está hecho de aire, tierra o fuego; es un mar sin límites" (Rumi, 1207-1273).
Los poemas de Rumi son de una profunda densidad espiritual, lo cual da que pensar que quizás hayan sido leídos por místicos cristianos como el Maestro Eckhart y Juan de la Cruz.
Fomentar el prejuicio contra los musulmanes es ceder al juego maniqueista del terrorismo y rechazar una tradición rica en sabiduría y espiritualidad. Hay que separar el trigo de la paja. Y conviene recordar que fue el Occidente "cristiano" el que exterminó a los indígenas de América Latina, quien promovió la esclavitud, expandió el colonialismo, desencadenó dos grandes guerras y que hoy idolatra el capital por encima de los derechos humanos.
RD

Monday, August 01, 2016

CVX: ASAMBLEA NACIONAL DE LA CVX DE CHILE. Con Ismael Aracena sj



Durante el primer día de la Asamblea Nacional, tuvimos la oportunidad deconversar con Ismael aracena sj, el nuevo asistente Nacional de la CVX, quien nos cuenta de la reunión que tuvo esa mañana con los Presidentes regionales. Le pedimos, además, que comparara las inquietudes que había en la CVX, cuando le tocó, hace años atrás, ser el Asistente Eclesiástico Nacional.También nos habla de su experiencia, cuando fue Rector del colegio San Ignacio El Bosque, con las comunidades  de CVX en ese colegio

También hablamos de la experiencia del paso de secundarios a jóvenes y la disminución de integrantes en la etapa de jóvenes: "...este es un camino o un proceso, un camino de vida, una opción de vida y evidentemente como toda opción de vida y especialmente una época en que se están abriendo al mundo vocacional, es normal que mucha gente  quede en el camino, pero al mismo tiempo, yo creo que hay dos cosas: nos gustaría que más gente siguiera el camino de CVX, pero al mismo tiempo, yo creo que se quedan plantadas semillas, de la espiritualidad ignaciana, de forma de enfrentar al mundo, de lucha por un mundo mejor, creo que ya también es un gran aporte..."

La misericordia en la tradición ignaciana



San Ignacio sana y enseña en Azpeitia (escultura de A. Oteiza, Hospital de la Magdalena)

San Ignacio sana y enseña en Azpeitia (escultura de A. Oteiza, Hospital de la Magdalena)


¿Cómo aparece la misericordia en el carisma original ignaciano? Es decir, en la tradición espiritual que encuentra su expresión en la misma experiencia de Ignacio de Loyola y sus primeros compañeros, en los documentos fundacionales y en la comprensión que tuvieron los primeros compañeros de dicho carisma. Se trata, ante todo, de una misericordia divina experimentada como reconciliación personal y, después, reconocida como atributo divino que el creyente puede participar comovirtud, desplegándose en obras de misericordia, espirituales y corporales.
Sin duda, la misericordia forma parte del núcleo carismático de la Compañía de Jesús porque es una experiencia central de Ignacio y de los primeros compañeros que se refleja en los textos fundacionales y se despliega en la praxis constante de los primeros jesuitas. Podemos verlo en seis afirmaciones concatenadas:
  1. La misericordia es un atributo divino, un rasgo central del ser de Dios Padre hacia sus criaturas, manifestado de modo culminante en la entrega de su propio Hijo. Es curioso y significativo que, en los escritos ignacianos, la misericordia divina se cita el doble de veces que la humana, tanto en laConcordancia como en el Epistolario (69-68% de apariciones frente al 31-32%).
  2. Los creyentes experimentan esa misericordia divina de muchas maneras pero, especialmente, en forma de perdón recibido, como Ignacio y los primeros compañeros experimentan en losEjercicios espirituales (Ej 61, 71). Esa precedencia de la misericordia divina será una referencia constante en toda la formación y la vida apostólica del jesuita, que se hace hombre misericordioso.
  3. Ignacio y los primeros jesuitas entendieron su vocación como «servir al solo Señor y a la Iglesia su esposa» mediante la consagración de sus vida en un cuerpo apostólico dedicado «a la defensa y propagación de la fe y al provecho de la almas» mediante el ejercicio de ministerios muy variados, pero entendidos en clave de la práctica de «obras de caridad» espirituales y corporales.
  4. Las obras de misericordia «corporales» están desde el principio en la experiencia de Ignacio y de los primeros jesuitas. Cuando los primeros compañeros reciben la ordenación sacerdotal los ministerios de la palabra son vividos muy conjuntamente con las obras corporales de misericordia, de modo que en los hospitales tanto confiesan y dan la comunión como lavan y cuidan a los enfermos. Pero viven su dedicación a los ministerios espirituales de la palabra como ejercicio de una profunda misericordia, de modo que en ocasiones no podrá el jesuita dedicarse más que a obras de misericordia «espirituales» (ver Constituciones de la Compañía de Jesús, número 650).
  5. Los ministerios espirituales producen sus efectos. Los ministerios sacramentales suscitan gestos de misericordia; por ejemplo, la confesión que reconcilia profundamente al individuo le mueve a perdonar a los enemigos de un modo también público, a «hacer paces». Por otra parte, los fieles que se acercan a los jesuitas se sienten también movidos a poner en práctica la misericordia. De este modo Ignacio y los primeros jesuitas predican la misericordia de Dios, pero también invitan a los fieles a entregarse o a colaborar con ellos en estas obras de caridad. Pues las dimensiones vertical y horizontal de la vida cristiana forma parte de la catequesis ignaciana desde muy pronto. Ya en los tiempos de Alcalá de Henares se formula como «visitar a pobres» y «acompañar el Santísimo Sacramento» (Autobiografía, número 61).
  6. La misión actual de la Compañía ha sido definida como «servicio de la fe, del que la promoción de la justicia constituye una exigencia absoluta» (Congregación General 32, decreto 4, número 2), entendiendo en esta «promoción de la justicia» una relectura histórica de aquellas «obras de caridad» y de misericordia que señalaba la Fórmula del Instituto. La «recepción» de la Fórmula por parte de las últimas Congregaciones Generales ha acercado al presente, con «fidelidad creativa»,la primera formulación del carisma ignaciano mediante nuevas formulaciones que, a su vez, pueden ser iluminadas por el antiguo texto ignaciano cuando no solo lo leemos en los documentos, sino que lo descubrimos en la práctica ordinaria de los primeros jesuitas.
Así pues, es claro que la misericordia es parte integrante y nuclear del carisma ignaciano. Se trata de un ideal que Ignacio y los primeros compañeros experimentaron practicaron inicialmente de un modo casi espontáneo, aunque luego de modo más explícito. Pero esa misericordia, como parte del carisma, es siempre un ideal en el horizonte vital de quienes son llamados a la vida religiosa al modo ignaciano. Ni los primeros compañeros fueron movidos siempre y solo por esa misericordia ni, menos todavía, los jesuitas que después les siguieron a lo largo de la historia la vivieron y practicaron de la misma manera.
Por eso la Iglesia, que anima a todos los cristianos «a contemplar el misterio de la misericordia» (Misericordiae vultus, n. 2), nos estimula a los que queremos vivir el carisma ignaciano a re-descubrir este verdadero misterio de la misericordia recibida, para que sea motor de la misericordia practicada en nuestra vida.
Luis Mª García Domínguez, SJ. Director del Instituto Universitario de Espiritualidad de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid
Este texto está tomado de las conclusiones del artículo «La misericordia en el carisma de la Compañía de Jesús», publicado en la revista Manresa, vol 88, n. 346 (2016), págs. 5-18. Agradecemos al autor del texto y al director de la revista las facilidades dadas para reproducirlo aquí.

Dibujo de cabecera (c) Loyola Press
entreParéntesis

Balbuciendo

carlos035


Un no se qué que queda balbuciendo
Este elocuente tartamudeo es la expresión última del asombro místico: al otro lado comienza
el vasto silencio de lo incomunicable
Elisabeth B.Davis
Escrito por Nano Crespo
Nova Bella

Dime una Palabra por Luis Fernando Crespo SM. Vacare deo

08.01

Vacare deo

1 de agosto

Proclama mi alma la grandeza del Señor
Durante el mes de agosto no pondré el comentario diario a la Palabra de Dios.
Volveré, si Dios quiere, el 1 de septiembre.
Sigamos unidos en la oración y en la escucha atenta de la Palabra.


Luis Fernando Crespo SM
Dime una Palabra

Algo para pensar y orar en esta semana



Comprender a Dios

No voy a negar que hay algo impresionante y asombroso, más grande de todo lo que puedo comprender, sobre Dios. Como alguien dijo, si pudiéramos comprender a Dios, lo que estuviéramos comprendiendo no sería Dios.

Sin embargo, cuando pienso en características como impresionante y asombroso, en relación con lo divino, tiendo a asumir que ellos se aplican a los aspectos de Dios que son majestuosos y poderosos. Necesito recordarme que quizás las características de Dios, que están más allá de comprenderlas, son también suaves y consoladoras. Necesito comprender que la profundidad de Dios es inalcanzable; pero que esa profundidad es también reconfortante.

Quizás en esos días difíciles en los que todo parece andar mal, puedo desafiarme a incorporar algo más a mi rutina diaria en pantuflas. Puedo tomar un momento para sentir la presencia divina envolviéndome con su calidez. Puedo descartar cualquier eco de un Dios frío, y sumergirme en la realidad de Dios, como en un suave regazo, confortándome en cuerpo y alma.
Ginny Kubitz Moyer
Espacio sagrado