Wednesday, November 25, 2015

El Papa en África: noticias, comentarios y video





El Papa valiente ya está en África: "En realidad, le tengo más miedo a los mosquitos"


Francisco aterriza en Nairobi, primera etapa de un viaje que le llevará a Uganda y Centroáfrica


Casi 30.000 efectivos policiales y militares garantizarán la seguridad de Bergoglio


(J. Bastante/Agencias).- Francisco ya está en África. Pocos minutos antes de las tres de la tarde, Bergoglio aterrizaba en el aeropuerto de Nairobi, donde le esperaba el presidente de Kenia. Bajo un impresionante círculo de seguridad -por momentos no se veía el alba blanca del Pontífice-, el Papa fue recibido por varios grupos de música étnica.
Cientos de miles de fieles, provenientes de todos los rincones de África, acompañarán al Papa argentino, muchos de ellos cantándole el ya famoso "Karibú Papa Francisco". Y es que el africano es, seguramente, el pueblo más acogedor sobre la faz de la Tierra.
Antes de aterrizar, Bergoglio visitó brevemente a los periodistas del vuelo papal, a quienes expresó su deseo de que este viaje "dé los mejores frutos, tanto espirituales como materiales".
"Voy con alegría al encuentro de kenianos, ugandeses y de los hermanos centroafricanos" declaró el Papa, visiblemente muy relajado, quien reconoció que "hay una razón" para haber elegido viajar a Centroáfrica, pero que no lo revelará hasta la entrevista que concederá el próximo lunes, en el viaje de vuelta.
Cuando un periodista le preguntó si estaba nervioso por las amenazas de ataques terroristas lanzadas antes de partir, el pontífice argentino, que nunca ha pisado tierra africana, respondió con una sonrisa: "En realidad le tengo más miedo a los mosquitos", dijo.
El papa también declaró que esperaba que una "aurora de paz" se eleve en Colombia tras el acuerdo de tregua entre el gobierno de Bogotá y las guerrillas de las FARC.
Cerca de 25.000 agentes de Policía -la mayoría de ellos pertenecientes a unidades paramilitares- y 3.000 cascos azules velarán por la seguridad durante la visita del papa Francisco a África, que comienza hoy en Nairobi.
En la capital keniana, el Gobierno ha establecido un dispositivo de 10.000 policías apoyados por otros 10.000 voluntarios del Servicio Nacional de Juventud, y ha previsto el cierre del tráfico en las principales avenidas.
Kenia vive desde hace años bajo la permanente amenaza del grupo yihadista somalí Al Shabab, que ha matado a centenares de personas en decenas de atentados como respuesta a la presencia de tropas kenianas en Somalia.
Algunos de ellos fueron especialmente graves, como el asalto de cuatro días a un centro comercial de Nairobi en septiembre de 2013, en el que murieron 67 personas, o el ataque del pasado mes de abril a la Universidad de Garissa, donde hubo 147 víctimas mortales.
La amenaza yihadista propició una planificación de los traslados del papa por Nairobi en un vehículo oscuro y blindado, opción que finalmente descartó el propio pontífice, según fuentes del Gobierno keniano.
Hace dos días, la multinacional de vehículos encargada de fabricar el "papamóvil" desveló el modelo a través de Facebook: será prácticamente abierto, con cristal blindado únicamente en la parte frontal y en el techo.
El gran despliegue de Nairobi se mantendrá en Kampala, segunda escala del viaje papal y ciudad amenazada también por Al Shabab debido a la presencia de tropas ugandesas en Somalia.

Pope Francis in Kenya: arrival at Nairobi Airport 2015.11.25

La gran alegría de tener al Papa con nosotros

Un momento de gracia para todos


¡Qué alegría cuando pasó... en su choche pequeño, con la ventanilla bajada y saludando a la gente!


(Daniel Bertea, Nairobi).- ¡Sí, Francisco ya está en Kenya! Los medios están informando sobre lo ya acontecido, por otro lado la expectativa de la gente es mucha.
El entusiasmo par adquirir una tarjeta (si bien no es extrictamente necesaria) para participar de la misa mañana o en el encuentro con los jóvenes el viernes.
Encontrar una tarjeta... comprar el librito que contiene el programa y cantos de la misa... Comprar una vestimenta, o una tela típica... los padres tratando de conseguir albas, estolas, etc...
No todo es comercio... lo que hay por detrás es una gran alegría de recibir a Francisco.
Una gran alegría. Esta mañana tuvimos otro ensayo los sacerdotes y allí pudimos ver los últimos retoques.
Esta tarde con un grupo de la parroquia, caminamos hacia el centro, para recibirlo en la calle... (esa es la foto del grupo) ¡Qué alegría cuando pasó... en su choche pequeño, con la ventanilla bajada y saludando a la gente!
¡Que de verdad sea un momento de gracia para todos!

El Papa a África, un viaje necesario pero de altísimo riesgo


Encontrará una Iglesia católica en pleno crecimiento, con mucha credibilidad


Con su mera presencia en África, el Papa publicará su mejor encíclica de respuesta a la violencia


(José M. Vidal).- "No habrá paz entre las naciones sin paz entre las religiones". Es una de las máximas que repite el anciano y prestigioso teólogo suizo Hans Küng.Francisco también lo sabe y está dispuesto a asumir los riesgos personales de su viaje a Kenia, Uganda y Centroafrica, para predicar con su propia persona que la paz es posible, a través de la reconciliación y del diálogo interreligioso. Un viaje de altísimo riesgo, pero necesario para el Papa que, en sus propias palabras, va a África "como mensajero de la paz".
Desde su llegada al solio pontificio hará el 8 de diciembre 1.000 días, el Papa Bergoglio predicó la paz fruto de la justicia, la reconciliación basada en la misericordia en América, Europa y Asia. En los tres grandes continentes lanzó a su Iglesia a ser maestra de ternura, oasis de esperanza y hospital de campaña. Le faltaba África y, desde hoy, aprobará, seguramente con creces, esa asignatura pendiente.
Porque este Papa, blanco y argentino, es en el fondo muy africano. Por denunciar la cultura del descarte o la globalización de la indiferencia. Por defender a los hijos del continente negro y llorar con ellos en Lampedusa, en su primer viaje oficial tras ser elegido Papa. Por defender la naturaleza como nadie, en un continente donde dicen que estuvo el paraíso. O por conectar con la belleza apoteósica de un continente que reclama justicia, pide reconciliación y busca ardientemente esperanza. Francisco, el africano.
El Papa de los pobres quiere estar con los excluidos africanos, tocarlos, animarlos, quererlos y mimarlos. Quiere predicar sin red ni chalecos salvavidas ni papamóviles blindados. Quiere ponerse a su mismo nivel y compartir sus penas y alegrías, sus sueños y esperanzas. Y sus mismos riesgos y peligros.
Y la visita es, sin duda, la más peligrosa de las realizadas hasta ahora por Francisco. Su vida peligra y no es una frase hecha. Sobre todo, en Kenia y en Centroafrica. Kenia, fronteriza con el estado fallido de Somalia, vive, desde hace años, la terrible violencia del grupo yihadista Al Shabaah, uno de cuyos últimos atentados, en abril de este año, se saldó con 147 personas asesinadas en el asalto a la universidad de Garissa.
A pesar del peligro siempre latente de los yihadistas, Kenia cuenta con su ejército y sus fuerzas del orden y es, en estos momentos, un país estabilizado. No puede decirse lo mismo de Centroafrica, un país sin ejército, dividido entre dos guerrillas, una musulmana y otra cristiana, con cientos de miles de desplazados y refugiados. Y arrasado por una creciente violencia interreligiosa.
El polvorín de Centroafrica
Un polvorín el centroafricano del que advierten incluso los servicios secretos franceses. "Las cosas están realmente mal. Nadie está a salvo. La violencia ha aumentado y todas las noches se oye el ruido de disparos y granadas", explica un misionero salesiano que trabaja en el barrio de Damala, en Bangui.
"Además, varias parroquias y espacios donde se acogen a desplazados han sido atacados por la milicia Séléka y, en las últimas semanas, han aumentado los asesinatos y la violencia en las calles de la capital, sobre todo, en la zona más cercana al barrio Pk5", añade.
El peligro es tan real que el teólogo español, José María Castillo, acaba de publicar en Religion Digital una "carta abierta y urgente al Papa Francisco", en la que le pide encarecidamente que suspenda el viaje. Por él y por la gente. "Suspenda el viaje, P. Jorge Mario, por ahora. Lo podrá hacer en otro momento, cuando la amenaza de muerte para miles de seres humanos inocentes no sea tan inminente e incluso tan probable como lo es en estos días".
Pero Francisco no suspenderá su visita. Le esperan los pobres africanos, sus predilectos. El Papa de las periferias tiene que ir a África, casi toda ella una periferia. Para llevar a este continente martirizado por tantas guerras propias y ajenas un mensaje de esperanza, de paz y de reconciliación.
Con su mera presencia en África, el Papa publicará su mejor encíclica de respuesta a la violencia. Sin arrogancia, pero tampoco sin dejarse doblegar por el miedo. Con su receta de siempre bajo el brazo: el diálogo. Tanto social y civil como religioso. Y Francisco será el ejemplo vivo de que Dios, el Dios de las tres grandes religiones del Libro, es un Dios de paz y de amor. Porque "la violencia en nombre de Dios es una blasfemia y una profanación", como dijo recientemente.
Como dice el obispo español de Bangassou, en la República centroafricana, Juan José Aguirre, "el Papa nos va a invitar al perdón, que es difícil, pero es un don de Dios. Para que el miedo no sea más fuerte que nuestra esperanza. La ilusión revolotea en el aire. Pero también un temeroso respeto, porque la capital vive desde hace meses una espiral de violencia que 12.000 cascos azules y 900 soldados franceses de la Sangaris no han sido capaces de frenar".
Papa de la paz y Papa de los descartados. Y en nombre de ellos, Francisco hará resonar su voz profética desde las entrañas de África, para sacudir la conciencia de las grandes potencias y de las enormes multinacionales, que siguen esquilmando las riquezas naturales africanas. Sin crear riqueza ni desarrollo en el continente.
Más aún, empobreciéndolo tanto que muchos de sus jóvenes empobrecidos y sin futuro arriesgan sus vidas a diario en busca del Eldorado europeo. Tantos que muchos mueren en el cementerio del Mediterráneo, mientras otros están aparcados en Marruecos en busca de una ocasión para saltar las vallas con las concertinas o estabulados en los centros de internamiento españoles de Ceuta y Melilla. Acoger a estos refugiados económicos también es un derecho humano.
Pero África no sólo llora. Hay más risas que llantos en el continente negro. África baila y celebra la exuberancia de su naturaleza y es especialista en el cuidado de la 'casa común', al que el Papa invita en su encíclica 'Laudato si'.
Y, por último, el Papa rezará con los africanos. Para dar gracias a Dios por su fe en medio de tanta pobreza y tantos problemas. Allí, el Papa encontrará una Iglesia católica en pleno crecimiento, con mucha credibilidad y creciente influencia social, pero que tiene que hacer frente a la expansión del islamismo y a la proliferación de las iglesias protestantes pentecostales, más y mejor inculturadas.
Aún así, África puede presumir de ser uno de los continentes en los que más ha crecido el catolicismo: tiene actualmente 172 millones de católicos, fundamentalmente en el África subsahariana, lo que supone el 16% de la población del continente. Francisco los confirmará en su fe y hará florecer aún más la Iglesia africana. No en vano es el Papa de la primavera.

RD

Paris, Qué decir o La necesidad de no responder desde las vísceras por Pedro Pablo Achondo ss.cc


Lo que sucedió el pasado viernes en Paris es muy diferente a lo que recordamos del atentado en enero contra los periodistas de Charlie Hebdo. Si bien creo que nunca un evento así tiene comparación, cada uno debe ser reflexionado y visto en su particularidad; lo del viernes escapa a antiguos análisis. Aquí no hay objetivos religiosos, ni represalias a algo concreto o alguien; como una especie de “ajuste de cuentas”, despreciable por lo demás. Aquí lo que se vivió y sufrió fue una matanza, sin más. Una masacre, una brutalidad. El objetivo era causar temor, horror, miedo, angustia, inseguridad. Si bien podemos hacer lecturas múltiples, algunas verdaderas y otras que requieren ser matizadas; lo que me toca más fuerte es la violencia en la que vivimos. Me gustaría salir, en esta breve reflexión, de las razones o las causas (repito, muchas comprensibles y a las cuales de todas maneras hay que entrar, y donde todos sabemos están involucrados intereses políticos, económicos, energéticos e ideológicos; ¡mucho más que ideas religiosas! ¿Acaso hay que argumentar que como otras veces la religión aquí es utilizada como canal de una ideología? ¿Acaso hay que verificar que el Islam no es la causa, sino el canal (hoy, otrora hubo otros); y no todo Islam, sino una lectura del mismo?). En estas pocas líneas quisiera llamar la atención sobre el nivel de violencia actual. Ni las políticas de seguridad en casa, ni las represalias armadas en Medio Oriente –detestables por lo demás; nos han llevado a ninguna parte.
Aquí se trata de reflexionar lo humano a fondo. Si hay una conversación pendiente es una discusión ética, sobre el valor de la vida humana, sobre el respeto al Otro, sobre la compasión, la hospitalidad, la justica… Se trata de detener la máquina de la rutina (y su adagio “hay que seguir viviendo”) como si esto fuera parte de la vida. Pues bien, no lo es. Ni en Paris, ni en Siria, ni en Kenia, ni en Palestina, ni en USA, ni en el sur de Chile. No lo es. La violencia brutal, la matanza de inocentes y la barbarie no es parte de la vida. Y si alguien lo piensa, casi como el costo que hay que pagar o como lo que la historia siempre nos ha mostrado, pues está muy equivocado. Eso no es vida y “esa vida” no es la que el ser humano desea y se merece. Este acontecimiento doloroso y terrible debe conducirnos a una profunda reflexión sobre el con-vivir, sobre el sentido del dialogo, sobre la difícil fraternidad; debe permitirnos conversar y cuestionar nuestro modus vivendien todos sus niveles: eclesial, familiar, educacional, político, internacional, democrático, social, poblacional, barrial… Yo espero que nos dejemos tocar, en nuestras fibras más íntimas, aquellas “humanas” para seguir trabajando en esa sociedad que sí deseamos. No esa en que unos pocos deciden (con qué criterios!! Con qué perspectivas!! Con qué ideas!!) eliminar seres humanos, destruir el medio ambiente, intervenir la naturaleza, excluir pueblos, clasificar personas, ocultar a los pobres, matar inocentes. Yo no sé qué decir, ¿quién puede? Es momento de conversar, reflexionar, meditar. Algunos sabrán sacar lo mejor de sí mismos frente a la catástrofe, algunos lo han estado haciendo durante toda la vida. Es tiempo de sumarse, desde lo cotidiano y sencillo, desde lo ordinario y personal, a la esperanza, a la confianza en el otro, a esos gestos de humanidad que nos permiten seguir creyendo y esperando. Hace poco leí una frase de un historiador judío que decía: “A fin de cuentas, siempre nacemos en la época equivocada” (Joseph Yerushalmi). Sí, pero siempre podemos dejarla un poco mejor. Hoy parece que la estamos empeorando. Un basta se nos impone, y cada vez con más fuerza. ¿Es que no es posible detener esta irracionalidad? (irracionalidad de occidente y sus políticas internacionales y militares, irracionalidad de oriente y su pretensión violenta de un Estado Islámico, salvaguardando todas las excepciones) ¿Vamos a tomarnos en serio el tiempo que vivimos? ¿Vamos a ceder o no, para dejar que el otro diferente nos ayude a ser mas humanos? ¿Vamos a parar de pensar en el dinero, en el crecimiento sin más, en un progreso que nos lleva a la barbarie “de nuevo”, en locuras tecnológicas que opacan el arte, la cultura, la belleza, lo nuevo, lo otro? El espiral de la violencia brutal es una patología de nuestras sociedades y mientras sigamos viviendo como si nada pasara, lo único que seguirá fortaleciéndose es la violencia misma. Vivimos tiempos en los cuales la creatividad y la innovación se elevan como grandes valores; pues ¡usémoslos! Hay mil maneras de combatir el odio y la barbarie sin entrar en el círculo infernal. Los ciudadanos de a pie esperamos una respuesta real de parte de las autoridades, no un contraataque, no una guerra; tampoco una especie de hipervigilancia contradictoria que atenta contra la libertad y el espacio personal de todo ciudadano, sea quien sea, venga de donde venga. La situación es difícil. Conclusiones y acciones ingenuas –aunque benévolas- no son suficientes. La esperanza, envers et contre tout, de encontrar caminos no violentos que detengan la masacre, el temor, el terrorismo; sigue viva. El tiempo apremia. Las víctimas claman, llaman, piden y nos exigen una palabra, un gesto, una compañía. Surgen muchas preguntas respecto a esta situación mundial. Nos escandalizan los silencios cómplices de los “Estados democráticos” y del mundo musulmán. Una declaración pública afirmando el horror de actos “blasfemos” no es suficiente. Cabe una revisión, una re-educación religiosa y política. Mientras tanto la máquina del mundo continúa, la venta de armas (y aquí me parece haber uno de los temas ¡más complejos y obscuros! ¿Quién fabrica las armas? ¿A quién se las venden? ¿De qué manera? ¿Quién se beneficia con todo esto? Un filósofo español dice que “hemos llegado a un punto en el que no se hacen armas para usar en la guerra, sino que se hacen guerras para consumir las armas” *Manuel Reyes-Mate) y la compra de petróleo continúan; las radicalizaciones políticas se fortalecen, la militarización de las zonas peligrosas, la industria del cine contra el eje-del-mal y los drones, continúan…

Pedro Pablo Achondo ss.cc.
Reflexiones itinerantes

SS.CC. CHILE

Luigi Negri, obispo italiano: "Francisco debe tener el mismo final que el otro Papa"


El prelado, que pertenece a Comunión y Liberación, 'cazado' en un tren


Criticó a voces los últimos nombramientos episcopales de Bergoglio para Bolonia y Palermo


(José M. Vidal).- El periódico italiano 'Il Fatto Quotidiano' titula en portada: "Obispo de Comunión y Liberación: 'Francisco debe tener el mismo final que el otro Papa'", es decir Juan Pablo I, que sólo duró 33 días en el solio pontificio. ¿Quién es el prelado capaz de desearle la muerte al Sumo Pontífice? Se trata de Luigi Negri, titular de la diócesis de Ferrara y perteneciente al movimiento Comunión y Liberación, 'cazado' mientras hablaba por teléfono en un tren.
Según el diario italiano, el prelado viajaba en el 'Bala Roja', un tren parecido al AVE español, desde Roma a Ferrara, el pasado 28 de octubre y su conversación fue escuchada y grabada por varios viajeros, mientras discutía con su secretario y, después, mientras despotricaba por teléfono con el político y periodista Renato Farina, también perteneciente a su mismo movimiento.
Monseñor Negri habría afirmado en voz alta: "Esperemos que, con Bergoglio, la Virgen haga el mismo milagro que hizo con el otro", en referencia a Juan Pablo I.
El obispo cielino no sólo le deseó la muerte al Papa, sino que, además, se puso a criticar a voces los últimos nombramientos episcopales realizados por Franciscoen Italia.
"Son nombramiento hechos con el más absoluto desprecio de todas las reglas. Con una metodología que no respeta nada ni a nadie. El nombramiento para Bolonia es increíble. Al nombrado no le voy a pasar ni una. El otro nomabramiento, el de Palermo, es todavía peor. El nombrado escribió un libro sobre los pobres -¿qué sabrá éste de los pobres?- y sobre Lercaro y Dosetti, sus modelos, dos que destruyeron la Iglesia italiana".
Monselor Negri alude a los recientes nombramientos de dos pastores para las diócesis cardenalicias de Bolonia y Palermo, en las personas del hasta ahora obispo auxliar de Roma, monseñor Matteo Zuppi, y de Corrado Lorefice, un simple sacerdote de barrio pobre, respectivamente.
Contactado por un periódico de su diócesis, 'Nuova Ferrara', el arzobispo no desmintió la información del periódico, pero dijo que pronto pasará al ataque. Y concluyó la conversación con el periodista, asegurando que "se trata de un nuevo episodio que demuestra el odio teológico que hay contra la Iglesia"
Es evidente que el prelado tendrá que buscar otro tipo explicaciones para justificar lo que dijo, cómo lo dijo y dónde lo dijo. El arzobispo de Ferrara, uno de los máximos puntos de referencia de Comunión y Liberación, ya saltó a las portadas de los periódicos cuando criticó a los magistrados por inculpar a Berlusconi en el caso Ruby.
También se esperan declaraciones de Comunión y Liberación, el movimiento al que pertenece, que, posiblemente, no tardará en desmarcarse del prelado. Aunque, para muchos, permanecerá la duda de si se trata en realidad de lo que piensa todo el movimiento neoconservador que peor ha aceptado la llegada a Roma del Papa Francisco y de su primavera reformista.
La Repubblica publica la reacción de CL, en la que, efectivamente, el movimiento se desvincula del obispo: "Si el arzobispo de Ferrara hubiese hecho tales afirmaciones, seríanm sólo expresión de su opinión personal y no de Comunión y Liberación, en donde monseñor Negri no ocupa cargo alguno de responsabilidad desde 2005".
Y el comunicado de CL añade entre otras cosas: "Tales afirmaciones -tan groseras en la forma e inaceptables en el contenido que parace imposible que provengan de un arzobispo- son totalmente contrarias a los sentimientos de Comunión y Liberación hacia el Papa Francisco y hacia los arzobispos de Bolonia y de Palermo"
En cualquier caso, el 'desahogo' del obispo cielino demuestra a las claras lo incómodos que se sienten algunos jerarcas (algunos dicen que muchos) en Italia y en todo el mundo con Francisco y sus reformas.
Quizás por eso, cuando hoy un periodista, en el vuelo hacia Kenia le dijo al Papa:
-"Por favor, que las resistencias no le frenen"
Francisco contestó:
-"Las resistencias no frenan (pausa valorativa).Impulsan".
RD

Proyecto Fábulas por Adolfo Sillóniz. Cuando un futbolista se santigua...


Adolfo Sillóniz
Proyecto Fábulas

RD

Una IMAGEN, un par de PENSAMIENTOS de JUAN XIII y el resto... TE CORRESPONDE A TI.


Nada de lo que ocurra a los hombres nos debe resultar ajeno.

Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez.

 "Sólo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad"

"Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie"

Un 25 de noviembre de 1881, nace el que fue Papa Juan XXIII

Juan XXIII

(Sotto il Monte, 1881 - Roma, 1963) Pontífice romano, de nombre Angelo Giuseppe Roncalli. Era el tercer hijo de los once que tuvieron Giambattista Roncalli y Mariana Mazzola, campesinos de antiguas raíces católicas, y su infancia transcurrió en una austera y honorable pobreza. Parece que fue un niño a la vez taciturno y alegre, dado a la soledad y a la lectura. Cuando reveló sus deseos de convertirse en sacerdote, su padre pensó muy atinadamente que primero debía estudiar latín con el viejo cura del vecino pueblo de Cervico, y allí lo envió.
Lo cierto es que, más tarde, el latín del papa Roncalli nunca fue muy bueno; se cuenta que, en una ocasión, mientras recomendaba el estudio del latín hablando en esa misma lengua, se detuvo de pronto y prosiguió su charla en italiano, con una sonrisa en los labios y aquella irónica candidez que le distinguía rebosando por sus ojos.
Por fin, a los once años ingresaba en el seminario de Bérgamo, famoso entonces por la piedad de los sacerdotes que formaba más que por su brillantez. En esa época comenzaría a escribir su Diario del alma, que continuó prácticamente sin interrupciones durante toda su vida y que hoy es un testimonio insustituible y fiel de sus desvelos, sus reflexiones y sus sentimientos.
En 1901, Roncalli pasó al seminario mayor de San Apollinaire reafirmado en su propósito de seguir la carrera eclesiástica. Sin embargo, ese mismo año hubo de abandonarlo todo para hacer el servicio militar; una experiencia que, a juzgar por sus escritos, no fue de su agrado, pero que le enseñó a convivir con hombres muy distintos de los que conocía y fue el punto de partida de algunos de sus pensamientos más profundos.
El futuro Juan XXIII celebró su primera misa en la basílica de San Pedro el 11 de agosto de 1904, al día siguiente de ser ordenado sacerdote. Un año después, tras graduarse como doctor en Teología, iba a conocer a alguien que dejaría en él una profunda huella: monseñor Radini Tedeschi. Este sacerdote era al parecer un prodigio de mesura y equilibrio, uno de esos hombres justos y ponderados capaces de deslumbrar con su juicio y su sabiduría a todo ser joven y sensible, y Roncalli era ambas cosas. Tedeschi también se sintió interesado por aquel presbítero entusiasta y no dudó en nombrarlo su secretario cuando fue designado obispo de Bérgamo por el papa Pío X. De esta forma, Roncalli obtenía su primer cargo importante.
Dio comienzo entonces un decenio de estrecha colaboración material y espiritual entre ambos, de máxima identificación y de total entrega en común. A lo largo de esos años, Roncalli enseñó historia de la Iglesia, dio clases de Apologética y Patrística, escribió varios opúsculos y viajó por diversos países europeos, además de despachar con diligencia los asuntos que competían a su secretaría. Todo ello bajo la inspiración y la sombra protectora de Tedeschi, a quien siempre consideró un verdadero padre espiritual.
En 1914, dos hechos desgraciados vinieron a turbar su felicidad. En primer lugar, la muerte repentina de monseñor Tedeschi, a quien Roncalli lloró sintiendo no sólo que él perdía un amigo y un guía, sino que a la vez el mundo perdía un hombre extraordinario y poco menos que insustituible. Además, el estallido de la Primera Guerra Mundial fue un golpe para sus ilusiones y retrasó todos sus proyectos y su formación, pues hubo de incorporarse a filas inmediatamente. A pesar de todo, Roncalli aceptó su destino con resignación y alegría, dispuesto a servir a la causa de la paz y de la Iglesia allí donde se encontrase. Fue sargento de sanidad y teniente capellán del hospital militar de Bérgamo, donde pudo contemplar con sus propios ojos el dolor y el sufrimiento que aquella guerra terrible causaba a hombres, mujeres y niños inocentes.
Concluida la contienda, fue elegido para presidir la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe y pudo reanudar sus viajes y sus estudios. Más tarde, sus misiones como visitador apostólico en Bulgaria, Turquía y Grecia lo convirtieron en una especie de embajador del Evangelio en Oriente, permitiéndole entrar en contacto, ya como obispo, con el credo ortodoxo y con formas distintas de religiosidad que sin duda lo enriquecieron y le proporcionaron una amplitud de miras de la cual la Iglesia Católica no iba a tardar en beneficiarse.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Roncalli se mantuvo firme en su puesto de delegado apostólico, realizando innumerables viajes desde Atenas y Estambul, llevando palabras de consuelo a las víctimas de la contienda y procurando que los estragos producidos por ella fuesen mínimos. Pocos saben que si Atenas no fue bombardeada y todo su fabuloso legado artístico y cultural destruido, ello se debe a este en apariencia insignificante cura, amable y abierto, a quien no parecían interesar mayormente tales cosas.
Una vez finalizadas las hostilidades, fue nombrado nuncio en París por el papa Pío XII. Se trataba de una misión delicada, pues era preciso afrontar problemas tan espinosos como el derivado del colaboracionismo entre la jerarquía católica francesa y los regímenes pronazis durante la guerra. Empleando como armas un tacto admirable y una voluntad conciliadora a prueba de desaliento, Roncalli logró superar las dificultades y consolidar firmes lazos de amistad con una clase política recelosa y esquiva.
En 1952, Pío XII le nombró patriarca de Venecia. Al año siguiente, el presidente de la República Francesa, Vicent Auriol, le entregaba la birreta cardenalicia. Roncalli brillaba ya con luz propia entre los grandes mandatarios de la Iglesia. Sin embargo, su elección como papa tras la muerte de Pío XII sorprendió a propios y extraños. No sólo eso: desde los primeros días de su pontificado, comenzó a comportarse como nadie esperaba, muy lejos del envaramiento y la solemne actitud que había caracterizado a sus predecesores.
Para empezar, adoptó el nombre de Juan XXIII, que además de parecer vulgar ante los León, Benedicto o Pío, era el de un famoso antipapa de triste memoria. Luego, abordó su tarea como si se tratase de un párroco de aldea, sin permitir que sus cualidades humanas quedasen enterradas bajo el rígido protocolo, del que muchos papas habían sido víctimas. Ni siquiera ocultó que era hombre que gozaba de la vida, amante de la buena mesa, de las charlas interminables, de la amistad y de las gentes del pueblo.
Como pontífice dio un nuevo planteamiento al ecumenismo católico con el Secretariado para la Unidad de los Cristianos y el acogimiento en Roma de los supremos jerarcas de cuatro Iglesias protestantes. Su pontificado abrió nuevas perspectivas a la vida de la Iglesia y, aunque no se dieron cambios radicales en la estructura eclesiástica, promovió una renovación profunda de las ideas y las actitudes.
Su propósito pronto fue claro para todos: poner al día la Iglesia, adecuar su mensaje a los tiempos modernos enmendando pasados yerros y afrontando los nuevos problemas humanos, económicos y sociales. Para conseguirlo, Juan XXIII dotó a la comunidad cristiana de dos herramientas extraordinarias: las encíclicas Mater et Magistra y Pacem in terris. En la primera explicitaba las bases de un orden económico centrado en los valores del hombre y en la atención de las necesidades, hablando claramente del concepto "socialización" y abriendo para los católicos las puertas de la intervención en unas estructuras socioeconómicas que debían ser cada vez más justas.
En la segunda se delineaba una visión de paz, libertad y convivencia ciudadana e internacional vinculándola al amor que Cristo manifestó por el género humano en la Última Cena. Ambas encíclicas suponían una revolución copernicana en la visión católica de los problemas temporales, pues aceptaban la herencia de la Revolución Francesa y de la democracia moderna, haciendo de la dignidad del hombre el centro de todo derecho, de toda política y de toda dinámica social o económica.
Poco antes de su muerte, acaecida el 3 de junio de 1963, Juan XXIII aún tuvo el coraje de convocar un nuevo concilio que recogiese y promoviese esta valerosa y necesaria puesta al día de la Iglesia: el Concilio Vaticano II. A través de él, el papa Roncalli se proponía, según sus propias palabras, "elaborar una nueva Teología de los misterios de Cristo. Del mundo físico. Del tiempo y las relaciones temporales. De la historia. Del pecado. Del hombre. Del nacimiento. De los alimentos y la bebida. Del trabajo. De la vista, del oído, del lenguaje, de las lágrimas y de la risa. De la música y de la danza. De la cultura. De la televisión. Del matrimonio y de la familia. De los grupos étnicos y del Estado. De la humanidad toda".
Se trataba de una tarea de titanes que sólo un hombre como Juan XXIII fue capaz de concebir e impulsar, y que sus herederos recibirían como un legado a la vez imprescindible y comprometedor. Pablo VI, su sucesor y amigo, declaró tras ser elegido nuevo pontífice que la herencia del papa Juan no podía quedar encerrada en su ataúd. Él se atrevió a cargarla sobre sus hombros y pudo comprobar que no era ligera. Casi cuatro décadas después, en el año 2000, Juan XXIII fue beatificado por otro papa carismático, Juan Pablo II; y, el 27 de abril de 2014, ambos fueron canonizados por el papa Francisco, el primer pontífice hispanoamericano de la historia de la Iglesia.
Biografias y Vidas


Aquí puedes conocer sobre su pontificado

Saturday, November 21, 2015

Pedro Casaldáliga, poeta de la esperanza por Luis Miguel Modino


Recuerdos de la visita de Luis Miguel Modino a la Prelatura de São Félix do Araguaia


"Una esperanza que le lleva a ser fiel hasta el final a aquello en lo que siempre creyó y esperó"


(Luis Miguel Modino, corresponsal de RD en Brasil).- Conocer la realidad nos ayuda a hacer un juicio de valor más acorde con las circunstancias, a no vivir de estereotipos o repetir aquello que los otros dicen, que es una actitud presente en la vida de muchos, sin ganas o capacidad de tener pensamientos propios a partir de un análisis crítico de la realidad. Cuando uno vive experiencias impactantes, poco a poco va asimilando lo que éstas representan en nuestra vida.
Visitar la Prelatura de São Félix do Araguaia y a aquel que la ha hecho conocida en todo el mundo me ha llevado a reflexionar, ahora ya desde la distancia física, y así intentar traer para mi vida cotidiana aquello que viví y aprendí.
Recuerdo que una vez, en una entrevista con Mercedes Budallés, ésta me decía que Pedro Casaldáliga decía de sí mismo que no era profeta, ni santo, ni nada de lo que los otros decían, que él era poeta, y a esto yo añadiría poeta de la esperanza.
Cuando me despedía de él, me apretó la mano con fuerza y dijo "mucha esperanza". En el caso de Pedro no tengo duda de queesa esperanza viene de Dios, una esperanza que le lleva a ser fiel hasta el final a aquello en lo que siempre creyó y esperó, a una tierra y una gente que durante tanto tiempo ha dado sentido a su vida, esa tierra roja que ha pisado y defendido con firmeza, con valentía, con una fe que le ha ayudado a superar los miedos humanos que siempre aparecen, a estar al lado de los indios, de los pequeños agricultores, de los peones de las haciendas muchas veces explotados, al lado de los pobres de Iahveh, aunque eso haya puesto su vida en riesgo repetidas veces.
Una fe que le lleva a vivir con esperanza cuando el peso de los años y de la enfermedad aprieta, a asumir que su ritmo vital es otro, que sigue aportando cosas, aunque sea de un modo diferente. Todo esto le sigue haciendo referente en la vida de muchos, sobre todo de aquellos que ven la vida con los ojos de Aquel que movido por la confianza en el Padre apostó por una nueva forma de vivir y de dar vida en abundancia para todos.
Refiriéndose a un proverbio nacido en la teología musulmana, presente en uno de los muchos cuadros que adornan el lugar donde pasa la mayor parte del día, por dos veces, el primer día que me encontré con él y el mismo día en que me iba, dijo que "el empeño es sólo de Dios". No le pregunté lo que quería decir con esto, pero sí que me ha llevado a pensar en lo que puede suponer en la vida de quien cree en Dios y en cómo podemos hacer realidad ese empeño de Dios.
Quedan los recuerdos y las preguntas, que nos llevan a vivir abiertos para encontrar caminos que hagan posible vivir y mostrar cómo la vida puede ser enfrentada de un modo diferente. ¿Cómo podemos ser sembradores de esperanza? ¿Cómo podemos ayudar a mirar hacia adelante a aquellos a los que nunca les dejaron levantar la cabeza? ¿Cómo hacer realidad ese mundo mejor para todos, ese Reino de Dios al que Pedro y tantos otros consagraron su vida?
Al fin y al cabo, creer en la esperanza es algo no puede separarse de luchar por la justicia, por aquello por lo que el propio Jesucristo dio la vida. Pedro Casaldáliga siempre estuvo dispuesto a eso, siempre dejó claro que "mis causas, valen más que mi vida". Asumir eso es condición para ser discípulo de aquel que dijo "Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz, pero no sea como yo quiero, sino como quieras tú". Que movidos por la esperanza creamos y anunciemos siempre eso.
Luis Miguel Modino
RD

Patrimonio de la Humanidad por José Ignacio González Faus sj


Visitando una vez Tenerife, me llevaron de excursión al Teide. Tras atravesar un precioso bosque, llegamos a un montículo sin vegetación, poblado de restos de lava y piedras volcánicas. Al entrar allí, el conductor del autobús avisó: “todo este terreno está declarado patrimonio de la humanidad; tengan cuidado de no llevarse ninguna piedra porque podría costarles una multa fuerte”.
Nada que oponer al deseo de conservar intactos algunos tesoros de nuestra historia. Pero mucho que objetar a los criterios con que se otorgan esos sonoros calificativos. La selva amazónica, pulmón de medio planeta, merecería ser defendida con el máximo esmero, no de las manos de turistas imprudentes sino de las garras de las multinacionales que están deforestándola sistemáticamente, con la excusa del “progreso”. Los indígenas de la Amazonia son seres humanos y deberían ser declarados patrimonio de la humanidad, respetando su estilo de vida. La religiosa norteamericana Dorothy Stang, asesinada por los terratenientes por defender de los derechos de los indígenas era más patrimonio de la humanidad que todas la piedras volcánicas del mundo. Si una catástrofe ecológica acaba con nuestro planeta ¿de qué servirán todos esos supuestos “patrimonios de nuestra humanidad”?
Patrimonio de la humanidad es, ante todo, cualquier persona de la raza humana por delante de paisajes u obras de arte admirables. Doña Esperanza Aguirre, aguerrida siempre, propuso barrer las calles de Madrid de todos cuantos duermen allí (unas 800 personas), porque afean tan señoriales avenidas. Pero la vergüenza para Madrid, y para cualquier otra ciudad, no es que alguien duerma en la calle sino que existan personas que no tienen dónde dormir. Doña Esperanza que ya declaró antaño que su sueldo de presidenta de la comunidad apenas le alcanzaba “para llegar a fin de mes”, debería comprender esto mejor que nadie: porque muchos en Madrid no llegan ni a la décima parte de ese sueldo.
Pensando humanamente (y dicho a lo bestia) más humano sería que esas casi 800 personas duerman en las salas del Prado, y los cuadros pasen la noche en algunos portales madrileños. ¿Les parece una burrada? A mí también; pero ¿no percibimos que más barbarie es el hecho de que no tenga donde pasar la noche un solo ser humano, patrimonio supremo de la humanidad?
Para seguir con nuestras incoherencias: la Europa más rica y que se considera por ello más civilizada, hace oídos sordos ante la avalancha de inmigrantes; España presume de eficacia en devolverlos al lugar de origen; nos hemos negado a reformar la ONU y a que exista una verdadera autoridad mundial, única que podría gobernar esos dramas que nos superan. Y en buena parte de Estados Unidos (que se consideran modelo y gendarme de la humanidad) los negros, más que patrimonio, son escoria de la humanidad.
Por eso conviene repetir sin cansarse y aunque moleste: al menos desde un punto de vista cristiano, cualquier ser humano (al margen de su condición de raza, sexo, lengua o cultura) es patrimonio de la humanidad, con más razón que todas las maravillas artísticas o culturales que el género humano ha ido produciendo a lo largo de su historia. Porquecualquier persona es hija de Dios, está destinada a vivir eternamente y tiene por ello una dignidad absoluta que todos debemos respetar y nadie puede arrebatarle. Mientras que de todas las maravillas que la raza humana ha ido sembrando en el planeta, llegará un día en que (dicho con palabras de Jesús) “no quedará piedra sobre piedra”: ni siquiera ese pequeño muro de lamentaciones que ha quedado del imponente templo de Jerusalén.
Si el ser humano no tiene ese valor absoluto destruyamos ya todas nuestras hipócritas declaraciones de derechos humanos que, poco a poco, estamos convirtiendo en justificaciones de deseos egoístas, en vez de imperativos absolutos a respetar. Confesemos que los únicos derechos absolutos son los derechos del dinero y, por eso, eran “legales” aunque profundamente inmorales las condiciones impuestas a los afectados por la hipoteca, o aquella reforma antidemocrática de la Constitución (¡la única que hemos sido capaces de hacer!) para dejar claro que, en los casos de préstamos, la primera finalidad es que los Bancos recuperen sus haberes: ¡antes de que un 25% de nuestros niños esté subalimentado!. En fin de cuentas, seres humanos tenemos demasiados y nos sobran, mientras que dólares, nunca tendremos bastantes. Digámoslo claro pues: patrimonio de la humanidad son hoy por hoy, el dólar y el euro no las personas. Pero entonces oigamos los versos de P. Casaldáliga en su célebre Oda a Reagan: “El lucro y el poder de vuestras armas – no pueden alcanzar mayor cotización – que el llanto enfebrecido – de un niño de color”.
Por supuesto, queda una pregunta de difícil respuesta: ¿qué hacer con todos esos hombres que han pisoteado su propia dignidad y viven de la explotación de sus hermanos (mafias de la migración, de las drogas…)? La pregunta merece un estudio serio pero, en ese análisis, deberían entrar no sólo aquellos que explotan ilegalmente, sino también los otros afortunados que pueden explotar a sus hermanos de manera legal. Pues, al margen de la legalidad del procedimiento, son tan inhumanos como las otras mafias.
José Ignacio González Faus
Miradas Cristiana
RD