Saturday, June 16, 2018

Scicluna instó a comunidad de Osorno a participar en eucaristía dominical de este domingo



“Están todos invitados y son libres de aceptar o rechazar”, dijo el religioso. Con el evento, concluirá visita a la comuna.


Monseñor Charles Scicluna y Jordi Bertomeu continuaron su visita a Osorno con un encuentro con comunidades de la Parroquia Sagrado Corazón, el cual inició a las 11 horas.
Durante la reunión, Scicluna insistió en que es necesaria una reconciliación. Por ello, invitó a los asistentes a acudir este domingo a la eucaristía dominical en la Catedral San Mateo, donde concluirán su jornada de cuatro días.

“Será un momento de oración porque la reconciliación es un don del señor y no es una obra del hombre. Vamos todos a rezar con mucha, mucha humildad”, expresó el religioso.
Se espera que Scicluna entregue un mensaje del Papa Francisco a la comunidad. En el acto, participarán los enviados papales y el nuevo administrador apostólico de la diócesis de Osorno, monseñor Jorge Concha Cayuqueo.
“Están todos invitados y son libres de aceptar o rechazar la invitación. Esa libertad que nos dejo Dios”, añadió Scicluna.

Enviados papales y congregaciones se unieron en jornada de meditación este sábado

El encuentro transcurrió en privado, a pocas horas de que Charles Scicluna y Jordi Bertomeu culimen su visita a Osorno.







Los enviados papales, Charles Scicluna y Jordi Bertomeu, se reunieron este sábado con religiosos en la Catedral de San Mateo, como parte de su visita de cuatro días en Osorno.
El encuentro, que inició pasadas las 16 horas, transcurrió en privado. De acuerdo con la agenda oficial, los asistentes tenían planeado meditar y orar con el Santo Rosario.
La jornada transcurrió a pocas horas de que Scicluna y Bertomeu concluyan su misión en Osorno. Mañana, encabezarán la eucaristía dominical junto con el administrador apostólico, Jorge Concha.

Clero diocesano de Osorno planteó sus diferencias durante encuentro con enviados papales

Los religiosos coincidieron que la reconciliación es un camino largo


Durante el encuentro entre los enviados papales, Charles Scicluna y Jordi Bertomeu, con sacerdotes y diáconos de Osorno hubo discrepancias sobre la participación del clero en la eucaristía que se realizará el domingo.


Muchos de los asistentes a la reunión de este sábado no se hablaban desde hace varios años, pero coincidieron en que es necesario trabajar en unidad. “Es una tremenda alegría, porque hace tres años que no participo en una eucaristía en la catedral y no porque estuviera en contra del ex obispo Barros, sino porque no estábamos en paz”, dijo Pedro Kliegel.

Este viernes, los religiosos participaron en un diálogo privado que sólo fue interrumpido por una pausa para tomar alguna bebida caliente. Scicluna describió la experiencia como “ positiva y muy emocionante”.

Américo Vidal, sacerdote de la parroquia Santa Rosa de Lima, opinó que alcanzar un acuerdo requiere tiempo:“Hoy nos dimos la paz y un saludo, pero será un proceso largo y no es decir que con una misa arreglaremos todo. Esto significa también entrar en una introspección para que los feligreses vean cómo el clero trabaja en la unidad”.



SoyOsorno

La observación del día: los que en el pasado han estado en silencio y prevaricado sobre la crisis de la iglesia y los abusos de Chile debe ahora al menos ser más humilde y prudente. El caso de "Catholic Voices"




La frase " Todas las tierras del mundo " se puede aplicar a algunas nuevas situaciones que se producen en Chile en las últimas semanas.En los medios de comunicación, en especial el programa de televisión, de repente creció de manera espectacular las posiciones, declaraciones y estímulo, así como las felicitaciones y gracias, a las víctimas de abuso sexual, incluyendo los tres más famosos - Cruz, Murillo y Hamilton , abusado por el cura F. Karadima - hasta los menos conocidos, restringido a los eventos dentro de jesuita, salesiana y marista.
Hoy en día, más de ocho años después, muchos hablan, muchos de los que en el pasado han permanecido en silencio. Ahora esperan análisis y soluciones. En el pasado nunca tuvieron una opinión; Ahora parece muy dispuesto a ocupar la escena de los medios para analizar los documentos del Papa, las visitas de los mensajeros del Papa, Mons. Scicluna y Mons. Bertomeu, la tragedia de la pedofilia en la iglesia y en la sociedad, etc. En este tipo de fiesta de la verborrea hay obispos, sacerdotes, periodistas, teólogos, expertos en asuntos eclesiásticos e incluso organizaciones católicas que en su lugar, en el pasado, o han permanecido en silencio o dicho lo contrario de lo que dicen hoy en día.
Durante varias semanas, y hay que destacar por razones honestas y consistencia y también para guiar al lector interesado, un grupo chileno llamado "Catholic Voices" - vinculado a la red internacional "Catholic Voices" - es muy visible en la condena de los abusos, en la defensa de víctimas, en la solicitud de cambios en la iglesia local. Hasta la visita del Papa, en enero de este grupo estaba en posiciones opuestas que se inspiraron en la opinión de su fundador Austen Ivereigh (1).
El periodista y escritor Ivereigh, en el pasado, ha atacado repetidamente a las tres víctimas de Karadima entonces recibidos por Francisco: JC Cruz, Murillo y A. J. Hamilton. A pocos días de reuniones en el Vaticano de estas personas con el Santo Padre, Juan Carlos Cruz tomaron tema a través de Twitter con Austen Ivereigh recordándole lo que estaba escrito semanas antes, cuando le preguntó al periodista chileno para mostrar pruebas contra Barros, muy amplificada requerimiento por el grupo "Catholic Voices" .
Debe, por el bien de todos, que los que en el pasado, antes de que las decisiones del Papa en la Iglesia chilena, pensaba de otra manera y ahora han cambiado de opinión, eran menos presentismo y más humilde. Sí, humilde, como Francisco reconoció de manera abierta y solemnemente sus errores de apreciación y de información y pidió perdón. Los "Catholic Voices" debería emular el Santo Padre para aspirar a la credibilidad en este asunto, en los que su comportamiento era nada menos retorcida. 

( Luis Badilla )
***
(1) El otro co-fundador del grupo es Jack Valero. Catholic Voices nació en 2010 en el contexto del Reino Unido visita del Papa Benedicto XVI.
Desde el sitio de los italianos Catholic Voices:
Es un proyecto que tiene como objetivo mejorar la comunicación del mensaje cristiano sobre los temas de actualidad. Ayuda a los creyentes a hablar de manera más eficaz a la cultura contemporánea, tanto a través de los medios de comunicación y en la vida diaria. No habla oficialmente por la Iglesia sino por su bendición y lo respeta en el liderazgo toto y doctrina.

Il Sismografo

Cile

L'espressione "Tutto il mondo è paese" si può applicare ad alcune situazioni nuove che si registrano in Cile in queste ultime settimane. Sui media, in particolare sui programma Tv, all'improvviso sono cresciuti a dismisura le prese di posizione, le dichiarazioni e gli incoraggiamenti, nonché i complimenti e ringraziamenti, verso le vittime degli abusi sessuali, dai tre più famosi - Cruz, Murillo e Hamilton, abusati dal prete F. Karadima - fino a quelle meno conosciute, vincolate a vicende nell'ambito gesuita, marista e salesiano.

Oggi, dopo oltre otto anni, molti parlano, molti che in passato sono rimasti zitti. Ora fanno analisi e auspicano soluzioni. In passato non hanno mai avuto una sola opinione; adesso sembrano desiderosi di occupare la scena mediatica per analizzare i documenti del Papa, le visite degli Inviati del Pontefice, mons. Scicluna e mons. Bertomeu, la tragedia della pedofilia nella chiesa e nella società, ecc. In questa sorta di festival della verbosità ci sono vescovi, sacerdoti, giornalisti, teologi, esperti in questioni ecclesiali e anche organizzazioni cattoliche che invece, negli anni passati, o hanno taciuto o hanno detto il contrario di quanto dicono oggi.
Da alcune settimane, e va sottolineato per motivi di onesta e coerenza e anche per orientare il lettore interessato, un gruppo cileno chiamato "Voci cattoliche" - legato al network internazionale "Catholic Voices" - è molto visibile nella condanna degli abusi, nella difesa delle vittime, nella richiesta di cambiamenti nella chiesa locale. Fino alla visita del Papa, nel gennaio scorso, questo gruppo era su posizioni opposte che si ispiravano all'opinione del loro fondatore Austen Ivereigh (1).
Il giornalista e scrittore Ivereigh, in passato, a più riprese ha attaccato le tre vittime di Karadima ricevute poi da Papa Francesco: J.C. Cruz, A. Murillo e J. Hamilton. Proprio nei giorni degli incontri in Vaticano di queste persone con il Santo Padre, Juan Carlos Cruz polemizzò via Twitter con Austen Ivereigh ricordandogli quanto scriveva settimane prima quando chiedeva al giornalista cileno di far vedere prove contro Barros, esigenza molto amplificata dal gruppo "Voci cattoliche".
Occorrerebbe, per il bene di tutti, che coloro che in passato, prima delle decisioni del Papa sulla chiesa cilena, la pensavano diversamente e ora hanno cambiato opinione, fossero meno presenzialisti e più umili. Sì, umili, come Papa Francesco che ha riconosciuto apertamente e solennemente i suoi errori di valutazione e d’informazione e ha chiesto perdono. Le “Voci cattoliche” dovrebbero emulare il Santo Padre per aspirare alla credibilità in questa materia, dove il loro comportamento è stato a dir poco contorto.
(Luis Badilla)
***
(1) L'altro co-fondatore del gruppo è Jack Valero. Catholic Voices è nato nel 2010 nel contesto della Visita nel Regno Unito di Papa Benedetto XVI.
Dal sito di Catholic Voices Italia:
E’ un progetto che punta a migliorare la comunicazione del messaggio cristiano sulle tematiche di attualità. Aiuta i credenti a parlare in modo più efficace alla cultura contemporanea, sia attraverso i media che nella vita quotidiana. Non parla ufficialmente a nome della Chiesa ma ha la sua benedizione e ne rispetta in toto la leadership e la dottrina.

Friday, June 15, 2018

Felipe Berríos: Una voz autocrítica de la Iglesia Católica en el programa Más Vale Tarde con Soledad Onetto


El sacerdote Felipe Berrios fue entrevistado por la periodista Soledad Onetto en el programa de Mega "Más Vale tarde", donde realizó duros cuestionamientos a la situación actual de la Iglesia Católica chilena y sus principales autoridades, luego de la ola de denuncias de abusos por parte de religiosos.


"No entré a cura para estar dando explicaciones sobre cosas que me gustaría sacarle la cresta a las personas que lo hicieron", dijo Berrios sobre los casos. 

Añadió que "da lata porque hay que estar dando explicaciones. No me creo superior al resto, pero hay cosas que están mal y están mal. A veces dan ganas de mandar todo a la cresta y decir no 'entré a cura para esto'. Pero seguimos en la pelea".

Consultado por su relación con el cardenal Ricardo Ezzati, dijo: "No me llevo. Hablé una vez con él cuando llegué de Africa. Quería que me retractara de una entrevista en El Informante. Fui a su casa y desde ahí nunca más he hablado".


Consultado sobre los dichos del obispo Alejandro Goic, quien dijo "no estudié para ser detective, estudié para ser pastor" para referirse a las denuncias de abuso en Rancagua, Berrios dijo que fue "una pésima frase de un gran hombre, que admiro mucho".

El sacerdote también se refirió a la declaración del cardenal Ezzati sobre el debate del registro de personas transgéneros: "No porque yo a un gato le pongo nombre de perro, comienza a ser perro".

"Se podría parafrasear esa frase y decir 'no porque me vista de cardenal, voy a ser cardenal'. Es una pésima frase, muy hiriente. No puede ser tan hiriente en un tema tan delicado. Estoy completamente en desacuardo con eso. Admiro la lucha que ha dado la gente trans, nos han hecho un bien enorme, Dios nos habla a través de ellos."

Sobre la frase "es una situación inventada y no tiene fundamento" del cardenal Francisco Javier Errázuriz en cuanto al caso del obispo Juan Barros, sostuvo que "la sociedad chilena ya ha hecho un juicio sobre estas frases y quienes las dijeron".

"Creo que quienes son los rostros de las víctimas, Juan Carlos Cruz, James Hamilton, José Andrés Murillo, me refiero, son héroes de la iglesia católica. Les creí desde el principio", sentenció.
Ver y escuchar el programa aquí

EFECTO SIMPATÍA PARA LOS ENVIADOS DEL PAPA A CHILE por LUIS BADILLA

Scicluna (en primer plano) y Jordi Bertomeu en la catedral de Osorno (Foto Agenciauno)
Scicluna (en primer plano) y Jordi Bertomeu en la catedral de Osorno (Foto Agenciauno)

La acogida que recibieron Scicluna y Bertomeu en su segunda misión es algo más que buena educación

Muchos podrán pensar que es una cuestión secundaria o simplemente simpática, sin embargo, sería un error subestimarla. Hablamos de algo muy evidente y visible en el caso de la segunda visita a Chile de los Enviados del Papa Francisco, el arzobispo de La Valeta, el maltés canadiense Mons. Charles Scicluna y el español catalán Mons. Jordi Bertomeu. Como es sabido, desde el mes de febrero estos dos Enviados especiales del Pontífice están trabajando mucho para ayudar al Episcopado de Chile a superar una grave y compleja crisis derivada de la pésima gestión del problema de los abusos sexuales cometidos por miembros del clero. Los resultados de la primera misión Scicluna-Bertomeu, en febrero, llevó a que el pasado 17 de mayo todos los obispos chilenos entregaran su renuncia al Santo Padre. Francisco aceptó por ahora las tres primeras, aunque se cree que en total serán más de 12 de los 32 actuales obispos ordinarios diocesanos. Pero lo que queremos hacer notar es la amplia, explícita y difundida simpatía con la que son acogidos en todas partes los Enviados del Pontífice, ya desde febrero y especialmente en estos últimos días. En varios lugares a los que viajaron para cumplir los compromisos que requiere su misión, había gran cantidad de personas que deseaban saludar a los Enviados, estrechar sus manos, alentarlos y hacerles pequeños regalos. Desde ayer está ocurriendo lo mismo en la ciudad de Osorno.
Es verdad que Mons. Scicluna y Mons. Bertomeu, con notable inteligencia y sensibilidad humana y pastoral, interpretaron correctamente desde el principio el rol y la misión, delicadísima, que les había confiado el Papa. También es cierto que ambos poseen un talento natural poco común para entablar y construir relaciones humanas aún en condiciones dificilísimas, como las que han afrontado y siguen afrontando. Este fenómeno es sumamente positivo como análisis y también como perspectiva. Como análisis pone de manifiesto un contraste con el comportamiento que en términos generales, con algunas excepciones, ha tenido el Episcopado chileno en los últimos años; un comportamiento altanero, como si los obispos chilenos fueran “superiores”. En perspectiva, este fenómeno ayuda a sanar las heridas provocadas por la crisis y la declinación de la Iglesia chilena, que empezó hace muchos años. Ahora muchísimos chilenos se sienten parte de un proceso de renovación y de renacimiento, y para ellos, el estilo humano y pastoral de los dos colaboradores del Papa era precisamente lo que necesitaban para volver a creer. Reconocen, y ven, en la manera de actuar de los Enviados el estilo del Papa Francisco, y eso se está convirtiendo en una especie de “mensaje bidireccional”: los fieles perciben en las decisiones del Papa sobre la situación chilena una atención especial y, al  mismo tiempo, en el abrazo a sus enviados desean transmitir un especial mensaje de gratitud al Pontífice.
Tierras de América


Decano de Teología UC en entrevista sobre la carta al Papa


El Decano de la Facultad de Teología UC, Joaquín Silva, conversó con el conductor del programa Última Mirada de CNN Chile, Fernando Paulsen, sobre la carta al Papa Francisco, en representación de la comunidad de Teología UC, que fue entregada el pasado fin de semana pasado en la nunciatura apostólica.
La misiva, firmada por Consejo Facultad, compuesto por autoridades académicas y representantes de los profesores y estudiantes, agradece las palabas y gestos del Papa Francisco, tras las reuniones que tuvo tanto con las víctimas, como con los obispos.
Por ello, la noche de este lunes, Joaquín Silva fue invitado a conversar en Última Mirada, sobre los temas abordados en la carta de Teología UC a Francisco, asegurando que “es una carta de alegría y esperanza…” y explicó que se origina por la misiva que envió el Pontífice “a la Iglesia que peregrina en Chile” el 31 de mayo pasado.
"Lo que el Papa escribe es una provocación, él está esperando que respondamos”, puntualizó. En este sentido, destacó que "los modos de relación que tiene Francisco son muy distintos todavía de los que vivimos en la iglesia”. Agregó que "si la iglesia sigue pensando que tiene el conocimiento de lo que la sociedad tiene que hacer, está muy equivocada”.
En la entrevista, además, se refirió a la cultura del abuso y del encubrimiento que describe el Papa en su carta, como algo arraigado pero que es necesario modificar. "En la iglesia en Chile estábamos en muchos sentidos sesgados", afirmó. Sobre las víctimas de estos abusos, principalmente los de Karadima, expresó que "estamos muy agradecidos del testimonio y la lucha que han dado las víctimas de abusos".
Facultad de Teología
PUC

Entregan carta a Scicluna con información sobre denuncias de acoso sexual en Aysén



Durante la reunión que sostuvo Charles Scicluna en la Parroquia Santa Rosa de Lima en Osorno, un miembro de la Agrupación de Defensa de los Niños y Niñas de Aysén le entregó una carta.
Según explicó Felipe Carrasco, la carta contiene información sobre diversas denuncias realizadas en Coyhaique desde hace ya 15 años.
“Tenemos información ilimitada, tenemos testigos, tenemos toda la gente que está a disposición de ayudar a la Iglesia Católica porque el abuso sexual infantil es un tema que es transversal”, le dijo Carrasco a monseñor Scicluna.
Este último, por su parte, le agradeció la carta y respondió que se trata de “información necesaria y útil”.
La entrega de la carta se dio en el marco del segundo día de los enviados del Vaticano en Osorno.

Monday, June 04, 2018

PARTICIPACIÓN EN LA ELECCIÓN DE LOS OBISPOS por JORGE COSTADOAT SJ


Osorno es más que Osorno. La resistencia de los osorninos al nombramiento del obispo Juan Barros, es representativa del rechazo de muchos católicos chilenos que se sienten alejados de una elite eclesiástica que perdió el contacto con sus vidas. La negativa de una diócesis pequeña a la imposición de un obispo que no quiere, además de un ejercicio de un derecho, corresponde a una correcta concepción de la iglesia como pueblo de Dios, como comunidad activa de hermanos en la fe. Por más de un milenio los obispos fueron elegidos por las comunidades cristianas.

En la carta que el Papa Francisco acaba de dirigir a los católicos de Chile, sostiene: “En el Pueblo de Dios no existen cristianos de primera, segunda o tercera categoría. Su participación activa no es cuestión de concesiones de buena voluntad, sino que es constitutiva de la naturaleza eclesial. Es imposible imaginar un futuro sin esta unción (del Espíritu Santo) operante en cada uno de Ustedes que ciertamente reclama y exige renovadas formas de participación”. Los católicos chilenos hace ya décadas que se sienten como visitas en su propia casa. No se les consulta. Si preguntan, nadie les responde. Si critican, se los trata de desleales. Se les dice que “cantan fuera del coro” o que “se ubican en la vereda de enfrente”. El Papa, en cambio, reivindica a los rebeldes.

Francisco urge a los católicos para que asuman en su Iglesia un rol activo: “Insto a todos los cristianos a no tener miedo de ser protagonistas de la transformación que hoy se reclama y a impulsar y promover alternativas creativas en la búsqueda cotidiana de una Iglesia que quiere cada día poner lo importante en el centro”. Su crítica ha sido -lo decía en la carta dirigía a los obispos reunidos en Roma- el haberse centrado la jerarquía eclesiástica en sí misma en vez de haber cumplido un rol profético, poniendo a Cristo en el centro.

Termina el párrafo: “Invito a todos los organismos diocesanos –sean del área que sean- a buscar consciente y lúcidamente espacios de comunión y participación para que la unción del pueblo de Dios encuentre sus mediaciones concretas para manifestarse”. Parece razonable pensar que estas palabras se apliquen a la elección de los obispos y otras autoridades, en particular a la diócesis de Osorno.

En este momento en que se debate la próxima nominación de numerosos obispos chilenos, celebramos la venida al país de Charles Scicluna y Jordi Bertomeu. Me gustaría pensar que estos dos emisarios de Francisco ayudarán a la Iglesia chilena a reunir la información necesaria para realizar estos nombramientos. Si el Papa fue incorrectamente informado en anteriores elecciones, no será tarea fácil reunir los antecedentes y las opiniones para discernir quiénes serán los nuevos obispos chilenos.
Es decisivo “escuchar” –como pide Francisco en su carta- qué piensa y qué siente el pueblo cristiano acerca de lo que está ocurriendo con él en la particular situación histórica, cultural y eclesial en que se encuentra.

¿Qué mecanismo pudiera utilizarse para realizar esta escucha? Al menos sugiero que en las diversas diócesis que tengan que nombrar a un nuevo obispo, se realicen reuniones nabiertas con la mayor participación posible incluidos jóvenes y personas que se sientan alejadas, en las que se elabore el perfil de obispo que necesitan y los principales problemas que se deben enfrentar. La información recabada sería riquísima. Tal vez no se pueda encontrar la persona que responda exactamente al ideal. Pero el nominado habrá recibido de las bases una indicación poderosa de las necesidades reales. Si prescinde de ellas, tendrá que atenerse a las consecuencias. Hoy, en todas partes, se pide rendición de cuenta en el ejercicio de los cargos. No se ve por qué en la Iglesia los obispos pueden continuar en su cargo si son incapaces de su desempeño.

En las actuales circunstancias tal vez varios deberán dejar pronto sus cargos, pero, creo, sería inconveniente apurarse en nombrar a quienes los van a reemplazar. Es necesario dar lugar a la participación, a oír a todos, escuchar con calma, discernir. Eso, hará más difícil equivocarse de nuevo.

Jorge Costadoat sj

EL EXTRAVÍO DE DIOS por PEDRO PABLO ACHONDO ss.cc.



Ayer en El Mercurio el secretario de la Conferencia Episcopal chilena, Monseñor Fernando Ramos dice, entre otras cosas que “lo que está ocurriendo en Chile (con la Iglesia y en particular, la jerarquía) se va a transformar en una realidad paradigmática”. Para que ello realmente ocurra se necesitan varios factores y me parece que el principal y al que me gustaría referirme a continuación es un factor de carácter teológico, es decir, de nuestra manera de comprender el actuar de Dios en el mundo, en la historia y en nuestras relaciones.


La teología latinoamericana de la Liberación ha tenido la genial intuición (de la mano de Gustavo Gutiérrez y tantos mas) de que Dios actúa y habla en la historia de la humanidad desde los márgenes a través de los pobres y excluidos. Nos guste o no, el Dios de Jesús ha escogido situarse allí, hablar desde allí. Esta intuición se ha constituido a lo largo de las décadas en una verdadera tradición sapiencial con su eclesiología (forma de estructurar la Iglesia, lo que llamamos “la Iglesia de los pobres”), con su liturgia (forma de celebrar la fe, al modo de los pobres: la Mesa Compartida), su espiritualidad (una espiritualidad desde abajo, fraterna, humilde, profética y abierta, de discípulos y discípulas) y su sentido crítico de la historia y sus procesos (pues la historia de los pobres y marginados es una historia de injusticias).

La praxis de liberación, como dicha teología se refiere a su incidencia concreta en la realidad, busca “transformar de manera afectiva y efectiva las relaciones de poder y dominación por medio de concreciones históricas de compasión, justicia y misericordia inspiradas en el proseguimiento de Cristo” (Carlos Mendoza-Álvarez). Volviendo al principio creemos que sin esa transformación real de las relaciones de poder dentro de la Iglesia, entre la jerarquía misma, entre la jerarquía y los laicos y sobre todo entre el Pueblo de Dios y los marginados y excluidos; no hay ninguna esperanza de transformación. En ningún caso podremos pensar que la crisis de la Iglesia chilena pueda constituirse en un verdadero paradigma de la Iglesia del mañana. No basta un cambio de obispos, no bastan protocolos ni revisiones de los pastores, ni siquiera una “profesionalización del ministerio ordenado” (cosa por lo demás necesaria), ni siquiera una mera revisión de los currículos teológico-pastorales de los seminaristas. Aquí de lo que se trata es de algo más profundo, de una estructura llena de vicios, de baches, de vacíos, de faltas. Se trata de repensar el poder (y las relaciones de poder) en la Iglesia y allí, con humildad, la teología latinoamericana (y con ella la de Moltman y la “Iglesia en reforma” de Metz con su Memoria Passionis) tiene mucho que aportar. No partimos de cero. Hay un gran y hermoso camino hecho: la Iglesia Latinoamericana con su lectura popular de la Biblia, con sus Comunidades de Base, con su liturgia popular y cercana, con sus relaciones horizontales y sus vínculos antipatriarcales y antimachistas, tiene mucho que decir (y obviamente no todo). Sería una verdadera pena no volcar la mirada y la morada a tanto camino hecho junto a las víctimas de la historia. En medio de la crisis hay una Iglesia (oculta, pequeña, sencilla) viva que ha luchado y se ha mantenido desde la fuerza de los pobres, desde el lamento de los pobres, desde los fracasos y sueños de los pobres. Desde sus esperanzas porfiadas.



Ojo que no se trata de una postura simplista según la cual haya que hacer una apología de las víctimas o de absolutizar una acción social solidaria que no toque nuestras fibras más íntimas, sino que, “por el seguimiento de Cristo vivido como experiencia histórica de bajar de la cruz a los crucificados de la historia vislumbrar, desde el clamor y la esperanza de los sufrientes, una auténtica experiencia de misericordia, aquella que Dios siempre muestra en su Hijo a todos los excluidos de la tierra, desde Abel el justo hasta nuestros días” (Carlos Mendoza-Álvarez).

No es solo la Iglesia Chilena la que se derrumba, ni siquiera la Iglesia universal; es una forma de relacionarnos entre los seres humanos, una forma de estructurar dichas relaciones y de ordenar la vida. Ello permea todo, organizaciones y relaciones interpersonales. Y por eso, la misma Iglesia de los pobres se mantiene como una utopía que rompe las barreras eclesiales, un anuncio para el mundo y sus injusticias, para los modelos económicos con sus corrupciones y la política de élite con sus mezquindades.

Reiteramos, el problema es teológico, en su sentido estricto: la forma en que la misma Iglesia (y en particular la Jerárquica en este caso) ha comprendido el actuar de Dios. Si no se ha entendido la opción del Dios de Jesús, que habla desde los márgenes de la sociedad y en la voz de las víctimas de la historia, es que no solo hemos extraviado el Evangelio (como preguntó Matías del Rio a Monseñor Infanti hace unos días atrás en El Informante, sin tener una respuesta convincente), sino que hemos extraviado a Dios.

Pedro Pablo Achondo ss.cc.
Refleiones itinerantes

¿Qué ha pasado en Chile? por Isabel Corpas



Escribo desde Chile, donde la Iglesia es noticia de primera plana. Una triste y dolorosa noticia que estremece a este país de tradición católica como el resto de los países latinoamericanos conquistados por España.
Durante las últimas semanas, frente a los noticieros y periódico en mano, como también oyendo comentarios de amigos y amigas me he estado seriamente preguntando: ¿qué es lo que pasa en la Iglesia chilena y lo que ha pasado?
Digo Iglesia refiriéndome a la comunidad de bautizados y bautizadas, no solo a su jerarquía. Porque es la Iglesia la que está convulsionada por los escándalos que algunos miembros de la jerarquía han dado y siguen dando mientras crece el malestar y el descontento en la opinión, que no quiere saber nada de la Iglesia: bueno, de los curas, porque se suele confundir a los curas con la Iglesia.

Delitos tapados

Pero volviendo a la pregunta, ¿qué pasa, entonces, y qué ha pasado en Chile? Obviamente la situación no es única. En otros países los curas pederastas –¡uy, qué feo suena!– han hecho de las suyas y las autoridades también han tapado sus delitos. Tampoco son nuevos los escándalos. Lo diferente y novedoso es que las víctimas se han atrevido a poner el grito en el cielo y tanto los pederastas como sus encubridores han quedado expuestos a la sanción social. Y a nivel mundial. Porque la visita del papa Francisco a Chile en enero de este año, sus desafortunadas declaraciones y las medidas posteriormente tomadas desde Roma pusieron la situación de la Iglesia chilena en el ojo del huracán.
Con lo cual volvió a ser noticia el caso Karadima, el cura que en 2010 fue sentenciado por el arzobispado de Santiago a una vida de oración y penitencia, además de ser declarado culpable de abuso de menores por la Congregación para la Doctrina de la Fe, aunque para la justicia chilena el caso prescribió y no sé por qué. Volvió a ser noticia porque los crímenes de Karadima son el origen de lo que se está viviendo hoy y no solo sus víctimas, que seguirán llevando las heridas causadas por los abusos de Karadima y sus secuaces.
El alboroto se armó porque algunos obispos, formados por Karadima, desacreditaron las acusaciones de las víctimas y desafortunadamente uno de ellos, Juan Barros, fue nombrado obispo de Osorno por el papa Francisco, nombramiento que desató el rechazo de un grupo de laicos de esta ciudad que acusan a Barros de encubrir a Karadima y a quienes el papa regañó, en octubre de 2015, por dejarse llevar por “las macanas que dice toda esa gente”.

La gota que desbordó la copa

Pero el momento crítico fue la visita de Francisco a Chile en enero de este año. En el Palacio de la Moneda, el papa manifestó “dolor y vergüenza ante el daño irreparable causado a niños por parte de ministros de la Iglesia”. Por su parte, el cuestionado obispo de Osorno se pavoneó como si nada en las celebraciones presididas por el papa. Luego, en el momento de las despedidas, ante una pregunta de una periodista argentina se le saltó la piedra a Francisco, que defendió al obispo de Osorno, y en el vuelo de regreso a Roma, desde Perú, su declaración fue aún más desafortunada. Fue la gota que desbordó la copa de la crisis de credibilidad de la Iglesia en Chile.
Después de semejante bochinche, Francisco envió una comisión investigadora que le entregó un expediente de más de dos mil páginas que recoge los abusos de poder, de conciencia y sexualescometidos por miembros del clero chileno y encubiertos por sus obispos.
Como respuesta, convocó a Roma a “víctimas de abuso sexual, de poder y de conciencia” y a todos los obispos de Chile. A finales de abril recibió en el Vaticano y los alojó en Casa Santa Marta, donde él reside, a James Hamilton, Juan Carlos Cruz y José Andrés Murillo –quienes han liderado las denuncias contra Karadima– para oír su historia de primera mano y, con el mismo propósito, este fin de semana recibe a otro grupo de víctimas, esta vez sacerdotes víctimas de Karadima. También se reunió durante tres días a mediados de mayo con los 34 obispos que, al final del encuentro presentaron su dimisión. Todos a una, como Fuenteovejuna.

Absoluta gravedad

Al final de esta reunión los obispos recibieron del papa Francisco un documento de diez páginas redactado por él mismo en el cual, en dos nota de pie de página y refiriéndose a las conclusiones del informe de los investigadores Scicluna y Bertomeu, resume con “perplejidad y vergüenza” lo que ha pasado en Chile: dice que se ha “minimizado la absoluta gravedad de sus hechos delictivos atribuyéndolos a simple debilidad o falta moral” (n. 24); que “existen graves defectos en el modo de gestionar los casos de ‘delicta graviora’ […] y en el modo de recibir las denuncias o ‘notitiae criminis’, pues en no pocos casos han sido calificados muy superficialmente como inverosímiles lo que eran graves indicios de un efectivo delito” y que los “presuntos delitos fueron investigados solo a destiempo o incluso nunca investigados”; que “se ha constatado la existencia de gravísimas negligencias en la protección de los niños/as y de los niños/as vulnerables por parte de los obispos y superiores religiosos”; y que hubo “presiones ejercidas sobre aquellos que debían llevar adelante la instrucción de los procesos penales o incluso la destrucción de documentos comprometedores por parte de encargados de archivos eclesiásticos” (n. 25). ¡Con razón los obispos dimitieron!
Otros dos episodios fueron noticia en de las últimas dos semanas. Uno lo dio un grupo de curas de las diócesis de Rancagua, al sur de Santiago: 14 fueron suspendidos y el obispo entregó a la justicia chilena sus expedientes. El otro lo dio un cura que fue canciller de la arquidiócesis de Santiago hasta enero de 2018, cuando en víspera de la llegada de Francisco se auto denunció por abusar de menores de edad, pero la historia se destapó la semana pasada: según El Mercurio del 25 de mayo, cuando la familia de un menor abusado por él le hizo el reclamo, se disculpó argumentando que estaba enfermo. Y, como si fuera poco, fue él quien como notario eclesiástico recibió los testimonios de los denunciantes contra Karadima que ahora caen en la cuenta de que después de sus declaraciones “no pasaba nada”.

Complicidad culpable

Los argumentos de este abusador y los comentarios de las víctimas de otro abusador evidencian el trasfondo de los tristes capítulos escritos no solo en Chile sino a nivel mundial: la interpretación de los abusos sexuales como ‘peccata minuta’, es decir, pecadillos o faltas de poca importancia por los cuales basta darse golpes de pecho o calificar de enfermedad los crímenes cometidos, así como las consiguientes prácticas de encubrimiento por parte de la autoridad eclesiástica debido a una mal entendida solidaridad que no es más que complicidad. Y complicidad igualmente culpable.
Es lo que dice la carta del 31 de mayo enviada por Francisco “Al Pueblo de Dios que peregrina en Chile”: se refiere a “la cultura del abuso y del encubrimiento”, calificándola como “incompatible con la lógica del evangelio”; subraya “el ‘nunca más’ a la cultura del abuso, así como al sistema de encubrimiento que le permite perpetuarse”; y concluye: “urge, por tanto, generar espacios donde la cultura del abuso y del encubrimiento no sea el esquema dominante”.
Reconoce, además: “Con vergüenza debo decir que no supimos escuchar y reaccionar a tiempo”. E invita al santo pueblo fiel de Dios, es decir, a jerarquía y laicado, a ser “protagonistas de la transformación que hoy se reclama y a impulsar y promover alternativas creativas en la búsqueda cotidiana de una Iglesia que quiere cada día poner lo importante en el centro”, una transformación –dice– “que nos involucre a todos”.
Pero la historia continúa. Porque la última noticia es que Francisco envió nuevamente a los investigadores Scicluna y Bertomeu, esta vez a Osorno, donde es obispo el cuestionado Juan Barros, que dicen que no ha vuelto a aparecer. Esperemos a ver qué pasa.

Isabel Corpas
Doctora en Teología
Mirada de Mujer
Vida Nueva

Friday, June 01, 2018

El Papa “en tres meses cambió la historia” de los abusos en Chile por Ary Waldir Ramos Díaz

ASTABURUAGA OSSA FRANCISCO JAVIER

Habla el sacerdote chileno, experto en abusos, que será recibido en Santa Marta, quien comentó detalles de la nueva misión de Scicluna a Chile y la carta del Papa Francisco dirigida al pueblo de Dios en ese país

Los cinco sacerdotes y dos laicos invitados por el Papa Francisco a pasar tres días en casa Santa Marta, residencia en el Vaticano, iniciaron su visita este viernes, 1 de junio 2018, en la tarde. 
Los sacerdotes celebrarán con el Papa, mañana, sábado, la misa en la pequeña Capilla de Santa Marta y después de almuerzo tendrán una reunión de grupo. “Posteriormente a eso, deberían realizarse los encuentros personales”, contó a la prensa en el Vaticano, el sacerdote Francisco Javier Astaburuaga Ossa, experto en abusos y quien hace parte del grupo de clérigos. 
“Cada uno de nosotros vamos a conversar con el Santo Padre, individualmente, de manera que se trata de un momento privilegiado”, expresó. 
Los sacerdotes han llegado a Roma uno a uno, separadamente.“Llegamos con una actitud de disponibilidad y agradecimiento”, añadió. 
El sacerdote recordó el mensaje del Papa revelado apenas ayer y también dirigido a los medios de comunicación de acompañar con responsabilidad estos eventos y no convertir todo en un “circo mediático”. 

Esperanza desde la fe

El también profesor de derecho canónico, que acompañó a Juan Carlos Cruz en su calvario de denunciar los abusos de Fernando Karadima, invitó a ver esta búsqueda de la verdad por parte del Papa y la Iglesia como una esperanza en la fe. 
“Creo que el Santo Padre está llevando adelante gestos muy manifiestos que son una invitación a resucitar, a asumir el conflicto, mirarlo de frente, como dice él, y también animarlos en la esperanza. Sin duda alguna, hemos salido renovados en la fe”. 
Luego dirigió un llamado personal a la Iglesia en Chile: “Yo quisiera decir a los católicos que abramos el corazón a esta dinámica de la esperanza. El Santo Padre nos invita a renovar nuestra fe a caminar en la fe y poner en el centro a Jesús”. 
Respecto a los conflictos sostuvo que no deben ser obstáculos para que prevalezca la desesperanza. “Esta es una oportunidad para ver las cosas que hemos hecho mal y cómo hay que mejorar. Eso lo agradecemos al Papa”. 
El sacerdote también indicó que conversó con las dos víctimas de Karadima que encontraron al Papa recientemente: Juan Carlos Cruz y James Hamilton. “Sí, ellos están muy agradecidos y han mandado muchos saludos al Santo Padre”. 

La carta del Papa al pueblo de Dios de Chile 

“Vengo con mucha esperanza de poder dialogar con los demás sacerdotes y el Santo Padre. Lo que queremos es aportar y el Papa nos quiere escuchar”, dijo a prensa en Roma el sacerdote Astaburuaga Ossa, escuchado durante la misión especial del obispo maltés, Scicluna a Chile en febrero. 
Respecto a la carta papal enviada al pueblo de Dios de Chile. “El Santo Padre hace un invitación a que todo el pueblo de Dios para que sea copartícipe y corresponsable en la transformación”. 
“Eso implica – continuó- una gran participación del laicado. Me parece excelente. Es una carta muy pastoral y muy del corazón del Papa y él asumen la dificultad de los problemas que hay. Nos invita a todos a ser corresponsables en la solución del problema”. 

Gesto de encontrar a víctimas, obispos y, ahora, sacerdotes abusados o testigos

El sacerdote, experto, destacó que el tema del silencio en los abusos será tocado en el encuentro con el Papa Francisco. 
Evaluó como una positiva “instancia de dialogo” el reciente encuentro entre el Papa Francisco y los obispos chilenos en Roma. 
“El Santo Padre ha escuchado a víctimas, a la conferencia episcopal y ahora va a escuchar a un grupo de sacerdotes”, expresó el clérigo que ha ayudado en su proceso de denuncia, por más de dos décadas, a Juan Carlos Cruz, víctima de Karadima, cuando nadie le creía. 
 Destacó que se trata de un camino sinodal que el Papa establece como una prioridad “ese caminar juntos y tiene pleno sentido en esta dinámica”. 

Experiencia en acompañar las víctimas de abusos 

En referencia a su experiencia de acompañar a las víctimas de abusos, indicó: “nunca perdí la esperanza. Acompañar durante estos años, significa mucha paciencia, confianza en Dios, una fe profunda también para salir de las grandes dificultades y complejas”. 
El sacerdote Astaburuaga Ossa destacó que “en tres meses cambió la historia” de los abusos en Chile, en referencia a las acciones concretas realizadas por el papa Francisco y sus colaboradores. 
“Después de veinte años, jamás me iba a imaginar que un día podría estar conversando con el Santo Padre” sobre el tema. 
“Dios siempre nos sorprende, eso es lo maravilloso de la fe, la apertura del corazón, dejarse sorprender por él”, reiteró. 
El sacerdote se negó a comentar sobre las acusas a jerarcas de la Iglesia chilena de callar sobre los abusos de Karadima, los periodistas se referían al caso concreto del cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa. “Le corresponde a él hablar sobre ese tema”.

Visión de Iglesia como la quiere Cristo 

Sobre la carta del papa Francisco a los chilenos, destacó el mensaje de volver a la centralidad de mirar hacia Jesucristo: “En el accionar de la evangelización, y la universalidad para toda la Iglesia, no solamente para Chile”, en materia de abusos y restablecer la justicia. 
El sacerdote sostuvo que no ‘vienen a aconsejar al Papa’ sino que vino a ser escuchado sobre su experiencia en el acompañamiento a las víctimas madurada en varias décadas. “Y creo que esa instancia sea muy valiosa”. 

Nueva misión papal en Chile de Scicluna/Bertomeu

En el marco de las acciones que lleva adelante el Vaticano para “avanzar en el proceso de reparación y sanción de las víctimas de abusos”, el papa Francisco ordenó apenas ayer enviar a monseñor Charles J. Scicluna y el sacerdote Jordi Bertomeu de nuevo en misión a la Chile, esta vez a la diócesis de Osorno. 
“Me parece que es un gesto de profunda cercanía con Chile, que una vez más ellos vuelvan a nuestro país manifiesta una preocupación, especialísima del Santo Padre  por solucionar los problemas, de manera que la valoramos muy positivamente”, comentó Astaburuaga Ossa, también profesor de Derecho Canónico.
Aleteia  

Comunicado de la Compañía de Jesús en Chile



La Compañía de Jesús desea informar a la opinión pública lo siguiente:
  1. Con fecha 10 de mayo de 2018, el abogado Sr. Waldo Bown ha concluido la investigación previa sobre nuevas denuncias presentadas por abuso sexual a menores en contra del P. Jaime Guzmán SJ, por hechos que ocurrieron con anterioridad al año 1994.
Con fecha 25 de mayo de 2018, el Provincial de la Compañía de Jesús en Chile, P. Cristián del Campo SJ, decretó el cierre de la investigación y envió al P. General de la Compañía de Jesús todos los antecedentes recopilados por el Sr. Waldo Bown, para que estos sean remitidos a la Congregación para la Doctrina de la Fe, que es el órgano eclesiástico competente para juzgar los casos de denuncias por abuso de menores.
En la actualidad, el P. Guzmán cumple una sanción canónica por abuso contra menores impuesta en 2012, que conlleva la prohibición del ejercicio público del ministerio sacerdotal y del contacto con menores.
  1. En el contexto de la situación de crisis que atraviesa la Iglesia chilena y los pasos y medidas que el Papa Francisco ha pedido dar, con el fin de avanzar en transparencia, verdad, justicia y reparación, la Compañía de Jesús desea informar a la opinión pública de otros dos miembros de la Congregación que, en años anteriores, y luego de haberse recibido las denuncias y haberse realizado las investigaciones canónicas correspondientes, se les impuso una sanción canónica:
(a) El Hermano Raúl González SJ fue denunciado en octubre de 2011 por un ex alumno de la Escuela San Ignacio de Valparaíso, por hechos de abuso sexual ocurrido en 1999, cuando el denunciante era menor de edad. Luego de acoger a la víctima y de recibir la denuncia, la Compañía de Jesús inició una investigación canónica que, en marzo de 2012, concluyó confirmando la culpabilidad del Hermano González en los hechos denunciados. Se impuso inmediatamente como pena el traslado del Hermano Raúl González a la Residencia San Ignacio en Santiago, la suspensión permanente de toda actividad pastoral y la prohibición de todo contacto con menores y adolescentes, sin presencia de otros adultos responsables. Desde esta misma fecha, el trabajo del Hno. González se limita a labores domésticas de su comunidad religiosa.
Durante el día de hoy, la dirección de la Escuela San Ignacio de Valparaíso está también comunicando a su comunidad escolar esta información.
(b) El P. Juan Pablo Cárcamo SJ fue denunciado en julio de 2016 por abuso de conciencia y transgresión en el ámbito sexual a una mujer adulta, en el marco de un retiro espiritual. Se recogieron los antecedentes y testimonios, y el P. Cárcamo reconoció su responsabilidad en la situación abusiva ocurrida. También se indagó en el Centro de Espiritualidad Ignaciana, donde se desempeñaba el P. Cárcamo, para saber si existían otras informaciones similares, no encontrándose antecedentes adicionales sobre este tipo de situaciones. Al P. Cárcamo se le redefinió su trabajo pastoral y fue sancionado canónicamente, dentro de su ministerio sacerdotal, con la suspensión de todo servicio de acompañamiento espiritual y de dar retiros personalizados. Se informó de la resolución a la víctima y se le ofreció apoyo para su camino de sanación.
  1. Como Compañía de Jesús estamos comprometidos en avanzar en nuestros procedimientos de acogida, cuidado y prevención, así como en todo aquello que permita una mayor transparencia y diligencia para enfrentar cualquier situación abusiva. Asimismo, buscaremos poner todos los medios de justicia y reparación que contribuyan a sanar el daño del abuso a las personas afectadas. Confiamos en el trabajo que está realizando la Comisión independiente creada en marzo de 2018 (https://www.jesuitas.cl/sobre-constitucion-de-comision-de-estudio-y-propuesta-sobre-prevencion-y-abuso/) con el fin de conocer en profundidad todo lo que sea necesario cambiar para que el drama del abuso no se vuelva a repetir.

Santiago de Chile, 31 de mayo de 2018
Jesuitas.cl