Los soportes de fierro y la techumbre sucumbieron al sismo 8.8 y hoy la parroquia está convertida en desechos. “Pero la fe está firme y no se ha desmoronado", señaló el padre José Durán, vicario de la parroquia en Chiguayante.
La comunidad quedó impactada por la violencia del terremoto, pero la destrucción del templo no le ha impedido celebrar la eucaristía. Actualmente, la misa se está celebrando en un salón que se ubica en uno de los costados de la parroquia. Todos los días se celebra la eucaristía a las 19:00 horas y los domingos a las 9, 10:30 y 19:00 horas.
El vicario comentó que los feligreses ya están pensando en cómo volver a levantar un nuevo templo. “Su ánimo no ha decaído y hoy con la ayuda de Dios están confiados en que tanto su comuna como su parroquia se levantarán nuevamente”, añadió.
Fuente: Comunicaciones Concepción
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