José Luis Sicre presentó el pasado jueves el libro Coloquios nocturnos en Jerusalén, en el Centro Universitario Francisco Suárez de Granada, junto a Pablo Ruiz, profesor de filosofía de la Facultad de Teología de Cartuja y Pedro Miguel García, subdirector editorial de San Pablo. En el acto, el prestigioso biblista de la Compañía de Jesús, y “especialista en profetas”, hizo una semblanza biográfica del Cardenal, con quien convivió en sus años romanos en el Pontificio Instituto Bíblico.
En su intervención planteó una serie de “incógnitas” sobre la trayectoria vital de Martini, a las que trató de dar una explicación: ¿Por qué ordenaron sacerdote a Martini con tan solo 25 años? ¿Cuándo y por qué abandona la enseñanza de la teología y decide dedicarse a la crítica textual del Nuevo Testamento? ¿Cómo es posible que un alumno del bíblico como era él diese clases en el instituto sin tener terminada la licenciatura? ¿Por qué se tomó la decisión de nombrarlo rector de la Gregoriana?
¿Por qué Juan Pablo II elige a un jesuita como arzobispo de la mayor diócesis del mundo? ¿Y por qué elige a un turinés como obispo de Milán? , entre otras muchas preguntas… “De su personalidad –dijo Sicre- destacaría dos aspectos principales: el científico y el pastor. Del P. Martini se puede decir que es un investigador frustrado”.
En el campo pastoral, “incluso se acerca al mundo más conflictivo y odioso para muchos italianos: el de los miembros de la Brigadas Rojas presos en la cárcel. Conviene recordar que Martini llega a Milán un año después del asesinato de Aldo Moro, cuando ha terminado la década conocida en Italia como los años de plomo. Martini podía haberse desentendido de ese mundo de los presos políticos, que la mayoría de los italianos consideraba simples criminales. Sin embargdo, como arzobispo, también se sintió en la obligación de atenderles y consiguió frutos sorprendentes, como cuenta en el libro”.
RD
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