Tuesday, August 05, 2008

En busca de la sonrisa escondida


Tres voluntarias de Payasos Sin Fronteras actúan ante refugiadas iraquíes para mejorar su autoestima
Risa para combatir la tristeza. Esa es la mágica fórmula que desde hace 15 años la organización Payasos Sin Fronteras extiende por cada rincón del mundo. En esta ocasión, más de medio centenar de mujeres iraquíes refugiadas en Siria han sido las principales pacientes de su 'tratamiento'. También sus hijos y otros cientos de niños han disfrutado con el espectáculo cómico en los campamentos de verano de Tartus y Al Tanf.

Tres jóvenes payasas, Cristina Aguirre, Maika Eggericx y Mireia Peña, han desarrollado un proyecto artístico-lúdico que pretendía evadir durante unos días a niños y especialmente a mujeres refugiadas de su dura realidad. "El primer objetivo era pasar un buen rato juntas, reírnos" asegura Maika, primeriza, al igual que Mireia, en colaborar con la organización de la nariz roja. Esta es la primera expedición con carácter de género realizada exclusivamente por mujeres, pero sólo unos meses antes (invierno de 2007) otro proyecto en el mismo país formaba a tres jóvenes iraquíes en el arte del payaso.
Las participantes de los talleres no son simples exiliadas, colaboran con ACNUR atendiendo a otros refugiados. Bien realizan actividades para niños o "trabajan en la calle registrando a nuevos refugiados que llegan y no saben los derechos que tienen: como escolarizar a sus hijos o recibir ayuda alimentaria" añade la voluntaria Maika Eggericx. La acción de las payasas tuvo dos perspectivas, una lúdica para "enseñarles juegos y darles más material" para sus actividades infantiles y otra más personal. Esta última consistía en talleres de expresión corporal y dinámicas para mejorar su confianza. "Estas mujeres nunca han podido estar a solas con ellas mismas, fue darles una hora para ellas" explica una de las payasas.
Esta fue la parte más bonita para las responsables de los talleres que se sorprendieron mucho con sus reacciones. En una de las actividades una chica empezó a reír de forma histérica ante el tacto de la voluntaria. "Después comenzó a llorar y me dijo que era la primera vez que alguien la tocaba de esa manera", recuerda Eggericx emocianada. No volvió al taller pero aquella experiencia se quedó grabada para ambas mujeres. "La verdad es que uno piensa, quién soy yo para ponerme delante de ellas y sacarles una sonrisa. -reflexiona Maika- Pero a ellas con saber que les dábamos nuestro tiempo les bastaba".
Los talleres para mujeres así como los espectáculos para niños tuvieron lugar en diferentes centros asistenciales, donde trabajan organizaciones como UNICEF, ACNUR y URWA. Además, las payasas españolas realizaron un taller en una casa de Cáritas, a las afueras de Damasco, donde vive un grupo de mujeres torturadas y violadas durante la guerra. Con ellas intentaron realizar el mismo tipo de trabajo pero no se podían concentrar, ellas sufren un 'bloqueo'. Así que "nos dejamos llevar nosotras por ellas" afirma Eggericx, se dedicaron a escucharlas. Según un informe de ACNUR sobre la salud mental de refugiados iraquíes en Siria, una de cada cinco personas ha sido víctimas de torturas o violencia en Irak. Además, la ansiedad y la depresión son habituales en más de un 80% de estos refugiados. Para todas las actividades con mujeres contaron con la gran ayuda de una traductora iraquí que les facilitó el trabajo, " fue muy fluido" añadió.
Más de 60 mujeres mejoraron su autoestima y confianza en estos talleres que duraron tres semanas. La mayoría de ellas empezaron con timidez o algo de desconfianza, con el pañuelo y la chilaba siempre puestos ante el miedo a que algún hombre les viera sin ellos. Poco a poco se relajaban, dejando de lado sus preocupaciones y por unos minutos se dejaban llevar por la risa. "Fue muy bonito conseguir esto. -explica Maika- Pero fue sólo un paréntesis, en la calle el trato seguía siendo el mismo".
Con los pequeños, todo fueron carcajadas allí por donde pasaron. Cristina, Maika y Mireia despertaron las sonrisas de cientos de niños en diferentes centros y en los campamentos de verano de Tartus y Al Tanf . Maika recuerda con especial cariño la bienvenida que les dieron en Al Tanf, tierra de nadie frontera entre Siria e Irak que alberga unos 700 refugiados, casi la mitad menores. "Nos recibieron con una fiesta: niños, niñas, hombres... todos nos hicieron un 'show'. Claro, allí no entra nadie y nuestra visita fue una enorme alegría". Ellas les ofrecieron sus bromas, trucos y talleres, pero los más jóvenes les dieron toda una 'lección de vida'. "Me sorprendió -confiesa Eggericx- ver de dónde sacan la fuerza para sobrevivir allí y lo abiertos que están a reírse".
21

No comments: