El consuelo también llega al realizar que Dios es centro de nuestra existencia, en una profundidad mayor que la que podemos imaginar. Salmo 139: "Señor, Tú me observas y conoces, sabes si me siento o me levanto, Tú conoces de lejos lo que pienso. Ya esté caminando o en la cama, me escudriñas, eres testigo de todos mis pasos. Aún no está en mi lengua la palabra, cuando ya Tú, Señor, la conoces entera. Me rodeas por todos lados y me proteges con tu mano. Me supera ese prodigio de sabiduría, son alturas que no puedo alcanzar. Si digo entonces: "Que me oculten al menos las tinieblas, y la luz se haga noche sobre mí", para Tí no son oscuras las tinieblas y la noche es luminosa como el día. Pues eres Tú quien creó mis entrañas, quien me tejió en el seno de mi madre. Te doy gracias por tantas maravillas, admirables son tus obras, y mi alma bien lo sabe."
De Espacio Sagrado
No comments:
Post a Comment