Al inicio de su homilía, Mons. Contreras evocó, a través de la parábola del Buen Samaritano, la solidaridad y la misericordia que significa acercarse al corazón del que está sufriendo.
"Qué hermoso que nos reunamos aquí para orar por los difuntos, para orar por las víctimas y para orar porque el pueblo del Perú tenga fortaleza; y también para agradecer la presencia de nuestros hermanos que nos aportan con su cultura, religiosidad y trabajo abnegado", expresó el Obispo.También se refirió a la búsqueda de sentido que surge frente a tragedias de esta naturaleza: "En estos momentos se aparecen algunas imágenes distorsionadas, como si Dios mandara las catástrofes. Lo que sí podemos afirmar es que no quiere la muerte, nos envió a su Hijo para librarnos de ella. Nuestro destino no es un destino de muerte.
Nuestro destino es trascender a la historia, como lo hizo Jesucristo, y como lo hicieron también los santos y tantas personas que en su vida han sido buenos samaritanos. Si creemos en esta vida eterna y plena, el creyente no puede sino comprometerse para ir cambiando la historia como hizo Cristo", afirmó Mons. Contreras Villarroel.
La Eucaristía fue concelebrada por el Vicario de la Pastoral Social y de los Trabajadores de Santiago, Pbro. Rodrigo Tupper; por el Vicario de la Zona Centro, Pbro. Francisco Javier Manterola; y por el P. Isaldo Bettin, de la Parroquia Italiana y Latinoamericana donde el Instituto Católico Chileno de Migración (INCAMI) realiza su servicio de acompañamiento pastoral a los hermanos peruanos.
Fuente: Iglesia de Santiago
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