Con razón, el presidente de la Pontificia Academia para la Vida ha calificado de «monstruosidad» a la medida, a la que ha definido además como «mentira mediática sin base científica». Bajo ella se esconden, so capa de progreso y con mucha demagogia y manipulación de los sentimientos, espurios intereses comerciales, amén de un deleznable desprecio a la dignidad de la persona. La ciencia sin conciencia y sin ética se vuelve, tarde o temprano, contra el hombre. Y es que –señalaba Benedicto XVI, días después, en la homilía del Corpus– «no es suficiente avanzar, es necesario ver hacia dónde se va. No basta el progreso si no hay criterios de referencia. Es más, se sale del camino, se corre el riesgo de caer en el precipicio o de alejarse de la meta».
Ecclesia Digital
No comments:
Post a Comment